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viernes, 11 de marzo de 2011

López-Garrido y Hoyer en El País: sintonía hispano-alemana y claridad de ideas sobre el Mediterráneo

Excelente artículo de Diego López Garrido y su colega alemán, Werner Hoyer, sobre la situación en el Mediterráneo, desde Túnez a Egipto, pasando por Libia. Un artículo que demuestra claridad de ideas y sintonía entre dos de los principales países de la UE en un momento y un tema claves para el presente y el futuro de la libertad y la estabilidad.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Frente a la moda de atacar a la UE cada vez más fuerte, un análisis crítico en positivo

Ya me habéis leído y oído hablar y escribir contra el hipercritcismo respecto a la UE en cualquier circunstancia, que hace olvidar lo mucho y bueno que la Unión hace. Respecto a Bruselas hay que ser tan exigentes como justos. Lo que no vale es la moda de a ver quién la dice más fuerte contra la Unión. Por eso son tan de agradecer análisis críticos en positivo como el que hace Ignacio Molina para el Instituto Elcano sobre lo que está ocurriendo en el Mediterráneo.

martes, 1 de marzo de 2011

Con la democracia, a calzón quitado: mi artículo hoy en El País

Hoy publico en El País un artículo titulado "Con la democracia, a calzón quitado" en el que doy mi opinión sobre el papel que la UE debería desempeñar en la lucha por la libertad en el mundo, que hoy escribe su penúltimo capítulo en el Mediterráneo, recuperando el debate sobre la injerencia humanitaria, entre otras grandes cuestiones. Lo tenéis en el enlace y también lo reproduzco a continuación:

Con la democracia, a calzón quitado

CARLOS CARNERO

EL PAÍS - Opinión - 01-03-2011

Vivimos buenos tiempos para la libertad. La movilización popular ha derrocado en pocas semanas a varios dictadores en el Mediterráneo. Podemos felicitarnos de que 2011 haya traído de la mano -como dijo Machado respecto a la primavera y la República- un aire fresco que reivindica los ideales que generaciones enteras no han dejado de defender durante varios siglos desde las revoluciones norteamericana y francesa. En medio de la crisis, muchos pueblos han decidido retomar en sus manos el futuro.

Y sin embargo, el mundo democrático no ha sido capaz de participar en los acontecimientos en tiempo real desde el primer momento. Anonadado por la velocidad de los mismos o temeroso de no poder predecir plenamente su desarrollo, pocas medidas concretas tomó respecto a Túnez y Egipto para que los autócratas sintieran en el momento oportuno el empuje no solo de sus pueblos, sino de la comunidad internacional. Seguro que ahora se ponen en marcha estrategias para contribuir al éxito de las transiciones, y eso estará bien.

Pero lo más positivo de estas semanas es que, aprendida la lección con inusitada rapidez y en correspondencia con las demandas ciudadanas, la Unión Europea y Estados Unidos han sido capaces de estar a la altura de sus responsabilidades al conseguir que el Consejo de Seguridad de la ONU se haya pronunciado con contundencia sobre Libia, adoptando por unanimidad acuerdos importantísimos e iniciando una dinámica que, más allá del caso particular, debería marcar un antes y un después en la respuesta de las democracias a las violaciones de la libertad y los derechos humanos.

Para que eso sea así, tenemos que debatir sobre qué hacer para contribuir a acabar con las dictaduras, conformando un nuevo consenso internacional (del que la UE debería ser promotora principal) que impida a quienes las encabezan pensar que todo lo que sucede hoy es un sarampión que pasará mientras ellos permanecen.

Debatir mientras actuamos, por supuesto, y sobre temas que se nos plantearán muchas veces a lo largo de los próximos años, de manera que cuando llegue el momento hayamos podido conformar una hoja de ruta que aplicar a la especificidad de cada caso y que, por su propia existencia, surta efectos preventivos y disuasorios sobre criminales y tiranos.

Empezando por el derecho de injerencia humanitaria, que la realidad ha situado de nuevo en escena. Ante actuaciones armadas como la de Gadafi contra su propio pueblo, ¿debería la UE plantear una intervención militar internacional que protegiera a las potenciales víctimas civiles? ¿Tendría que elevar esa propuesta al Consejo de Seguridad de la ONU y, aunque no la amparara, llevarla a cabo, con o sin aliados? ¿Sería eso compatible con el derecho internacional y la soberanía nacional y, aunque no lo fuera, prevalecería un imperativo moral que obligase por encima de otra consideración? Mi respuesta es que ya lo hicimos en Kosovo y deberíamoshaberlo hecho en Ruanda. El derecho (o, si se quiere, la obligación) de injerencia humanitaria, ejercido con tanta prudencia como compromiso, debe estar siempre presente entre los instrumentos para impedir crímenes contra la humanidad.

Siguiendo por los acuerdos con terceros. ¿Tiene la UE que establecer nítidamente unos estándares de democracia y derechos humanos por debajo de los cuales no suscribiría ningún acuerdo o rompería los existentes? ¿Ha de limitarse a incluir una cláusula democrática que, a diferencia de la actual, se activaría unilateralmente a partir de una mayoría absoluta del Parlamento Europeo o de una cualificada del Consejo, compuesto por los Gobiernos? ¿Tales estándares han de ser efectivos en todo tipo de acuerdos, incluyendo los comerciales? Mi opinión: aplicar el principio de solo hay acuerdo con libertades y activación de la cláusula democrática a través de las citadas decisiones por mayoría. Con un corolario: hacer más exigente y efectivo el Código de Exportación de Armas en vigor.

Continuando por las sanciones contra los dirigentes de los regímenes autoritarios. ¿Ha de apoyar la UE de forma mucho más activa la persecución penal de los criminales contra la humanidad? ¿Tiene que elaborar la UE una lista de los que considera que pueden ser acusados de serlo y de otros dictadores, con o sin decisión de la ONU, de forma que no les conceda visados y les confisque sus bienes, acordando con otros Estados hacer lo propio (incluyendo Estados Unidos o Suiza) o enfrentándose políticamente con quienes no sigan esa línea? Mi parecer: sí.

Terminando por las relaciones diplomáticas de la UE (y sus miembros). ¿Se pueden mantener con regímenes autoritarios, aplicando la doctrina de que se tienen relaciones con Estados, no con Gobiernos? ¿Debe reconocerse a la oposición democrática un estatus público y notorio que favorezca su credibilidad y su visibilidad? Mi criterio: sí a aquella doctrina para poder influir y consideración de la oposición como interlocutor oficial.

En la práctica, lo que está pasando en el Mediterráneo nos permite y, al tiempo, nos obliga a retomar una discusión viva sobre la prevención de conflictos en la década de los noventa, a partir del genocidio en Ruanda y de la guerra en Bosnia, que la invasión de Irak promovida por George Bush en 2003 contribuyó a hacer desaparecer. Pues una cosa, por ejemplo, es la intervención armada para evitar una limpieza étnica con miles de muertos y desplazados -injerencia humanitaria- y otra radicalmente distinta poner al mundo al borde del precipicio para garantizar intereses estratégicos revestidos de defensa de la democracia violando el derecho internacional -unilateralismo, Irak.

Afortunadamente, las visiones de la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional del Estados Unidos de Obama y de la UE del Tratado de Lisboa-Constitución Europea son tan similares que les permiten obtener éxitos como la resolución del Consejo de Seguridad sobre Gadafi y ganar así la confianza de millones de ciudadanos en el mundo.

Para todo ello partimos de lo mucho avanzado por la tantas veces injustamente criticada (hacerlo es casi una moda estos días) Unión Europea, que ha creado instrumentos -siempre con el apoyo de España- tan propios y avanzados como la cláusula democrática en sus acuerdos con terceros, se implica con permanencia en la construcción de la democracia, respeta el derecho internacional, adopta sanciones contra los dictadores, sostiene perseguir los crímenes contra la humanidad, participa en misiones de construcción o mantenimiento de la paz en todo el planeta, aplica ya un código de venta de armas, escucha a las oposiciones democráticas, es el primer donante en ayuda oficial al desarrollo y creó el Proceso Euromediterráneo de Barcelona.

Una UE que, eso sí, no quiere emular al almirante estadounidense Decatur cuando, tras su actuación en Trípoli a principios del siglo XIX, dijo aquello de "Mi país, con razón o sin ella".

jueves, 5 de junio de 2008

Debatiendo en el Parlamento Europeo cómo conseguir un Mediterráneo más democrático y más justo

A continuación reproduzco la nota de prensa del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo sobre el debate en torno al Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo que ha tenido lugar hoy.

CARLOS CARNERO: "LA UNIÓN EUROMEDITERRÁNEA SIGNIFICA QUE SUS PUEBLOS VIVAN MEJOR GRACIAS A UNA COOPERACIÓN ENTRE IGUALES"

El Coordinador del Grupo Socialista para la Delegación de EUROMED (Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, APEM), Carlos CARNERO, ha explicado hoy ante el Plenario del Parlamento Europeo las principales prioridades de su grupo político en referencia al Proceso de Barcelona y a la Unión para el Mediterráneo.

De cara a la cumbre constitutiva del Proceso de Barcelona, prevista para el 13 de julio en París, Carlos Carnero considera que "dicho proceso ha tenido éxitos, aunque quizás no tanta visibilidad". "En determinados países del Mediterráneo no podemos pretender cambiar en 10 años las dinámicas que los han regido durante siglos, pero sí que hemos contribuido a grandes progresos". "Por ello -insiste el Coordinador socialista- tenemos que hacer todo lo posible por reforzar el Proceso de Barcelona, pues éste no es un proceso colonial de imposición, sino todo un modelo de asociación y partenariado".

De hecho, para Carlos Carnero el verdadero significado del Proceso de Barcelona y de las iniciativas de Unión para el Mediterráneo reside en la voluntad para "que la gente viva mejor gracias a una cooperación entre iguales".

La resolución presentada por el PSE en el Parlamento Europeo fija como objetivo prioritario la consolidación de la zona euromediterránea basada en principios democráticos y el respeto del Estado de Derecho. Los socialistas consideran que "los objetivos de crear una zona de librecambio y de liberalización del comercio no son fines en sí mismos, pues deben ir acompañados del refuerzo de la cooperación regional y de la integración social y ambiental".

En este sentido, el Presidente del Grupo Socialista, Martin SCHULZ, ha declarado que "hay que romper la brecha entre ricos y pobres que existe en la cuenca mediterránea". "La estabilidad social y la integración económica de esta región son fundamentales para la paz de todo el Planeta".

Por su parte, Pasqualina NAPOLETANO, Vice-presidenta del Grupo Socialista para Asuntos Exteriores, ha insistido en la necesidad de "no duplicar esfuerzos". Para los socialistas, el Proceso de Barcelona debe ser reforzado, pero sin añadir la carga burocrática que supondría la creación de nuevas instituciones u organismos. Para Napoletano, "reforzar la Alianza pasa por reforzar la Asamblea APEM, por contar más con la sociedad civil y alentar a nuestros socios del Sur a que también colaboren más entre ellos".

Finalmente, en el capítulo de las acciones concretas, el texto presentado por el Grupo del PSE incluye medidas como la creación de una copresidencia en el Proceso de Barcelona (para las reuniones a nivel de jefes de Estado y Ministros de Asuntos Exteriores), la atribución a la APEM del derecho a presentar propuestas y evaluaciones, la creación de "subcomisiones de democracia y derechos humanos" con todos los socios mediterráneos, la instauración de un Banco Euromediterráneo de Inversión y Desarrollo para atraer la inversión extranjera directa que falta en la región mediterránea, y la promoción de iniciativas para apuntalar la situación de la mujer en la región mediterránea, de manera que el respeto a las tradiciones y costumbres no vaya en detrimento de los derechos fundamentales.

lunes, 2 de junio de 2008

"El edificio Yacobián": el mundo mediterráneo árabe se mueve

Las y los que seguís habitualmente este blog -¡gracias!- sabéis que dedico buena parte de mi actividad política a la cooperación euromediterránea, en tanto que portavoz socialista europeo en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y Vicepresidente de su Comisión de Cultura. Por eso ayer salí del cine dominguero especialmente contento. No, no había visto una película norteamericana de acción o una europea de intriga, sino una cinta árabe: "El edificio Yacobián", de Marwan Hamed. ¡Qué maravilla! son sus 165 minutos, que reflejan de una inteligente y bella la realidad política, social y cultural del Egipto de hoy en día, con actrices y actores excelentes. No hace mucho tuve la misma sensación con una película más intimista, pero de igual factura artística: "Caramel", de la libanesa Nadine Labaki. El mundo mediterráneo árabe se mueve y tenemos la obligación como europeos y mediterráneos de apoyar ese movimiento porque representa progreso y libertad.

jueves, 22 de mayo de 2008

Apoyando a la Fundación Europea de Formación de la UE

La Fundación Europea de Formación (ETF en sus siglas inglesas), con sede en Turín, es una Agencia de la Unión Europea dedicada a ayudar a los países vecinos asociados a reformar sus sitemas educativos para sacar el máximo potencial de sus ciudadanos y ofrecerles la oportunidad de construir un futuro personal y colectivo centrado en una mejora continua y general de la calidad de vida. Se trata, desde luego, de un objetivo prioritario, necesitado de un trabajo intenso y constante para alcanzarlo. Es, por supuesto, especialmente relevante en áreas como el Mediterráneo, en las que es imprescindible ofrecer una pespectiva laboral y personal a una población muy mayoritariamente joven. Como Vicepresidente de la Comisión de Cultura de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea quiero dar todo mi apoyo a la ETF en su labor.

lunes, 28 de abril de 2008

Elegido Vicepresidente de la Comisión de Cultura de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea: un nuevo reto

En el marco de la distribución de responsabilidades institucionales durante el nuevo mandato de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (APEM) -que hasta el final de legislatura vuelve a presidir el Parlamento Europeo en un momento especialmente importante como es el del lanzamiento del Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo-, os comento que he sido elegido Vicepresidente de la Comisión para la promoción de la Calidad de Vida, los Intercambios entre la Sociedad Civil y la Cultura de la APEM en nombre de la Eurocámara. Espero poder contribuir a desarrollar ese ilusionante y necesario proyecto que es el Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo.

sábado, 15 de marzo de 2008

El Mediterráneo, de nuevo una prioridad para la Unión Europea

Las cosas han salido muy bien para el Mediterráneo en el Consejo Europeo celebrado en Bruselas. Afortunadamente, la Unión Mediterránea exclusiva y excluyente que propuso hace un año Nicolás Sarkozy ha sido desechada. En su lugar, como defendíamos desde España (con Zapatero y Moratinos a la cabeza) y las instituciones de la UE, empezando por el Parlamento Europeo -así lo ha defendido su Presidente en Bruselas, como habíamos propuesto los socialistas-, se ha decidido relanzar e institucionalizar el Proceso Euromediterráneo ya existente, que tiene insuficiencias, desde luego, pero también mucho logros globales y concretos: basta imaginar su inexistencia para calcular el coste que ello supondría para la ciudadanía que vive en la región. En julio se pondrá en marcha un marco renovado de cooperación regional que recibirá el nombre de "Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo". La denominación y el hecho de que se haya encargado a la Comisión Europea la presentación del oportuno proyecto ya lo dicen todo sobre su pleno carácter comunitario. La dimensión parlamentaria de ese marco deberá ser absolutamente garantizada, potenciando la ya existente Asamblea Parlamentaria Euromediterránea -en la que soy el Portavoz del Grupo Socialista Europeo-, cuya próxima sesión plenaria tendrá lugar en Atenas a final de mes. Allí abordaremos nuestra contribución a la nueva estructura, que recoge lo mejor del Proceso de Barcelona para potenciarlo. El Mediterráneo está en la primera línea de las prioridades europeas. Lo acordado en el Consejo Europeo figuraba como propuesta en el Programa Electoral del PSOE para el 9-M. Trabajo ha costado conseguirlo, pero lo hemos logrado.

viernes, 14 de marzo de 2008

Articulo en El País: Zapatero, Rajoy y el Futuro de España

Me parece lúcido el articulo publicado ayer por el director de El País en la cuarta de ese periódico. Lo reproduzco a continuación y espero que os parezca interesante:

TRIBUNA: JAVIER MORENO

Zapatero, Rajoy y el futuro de España

Tras el 9-M, el Gobierno y el PP tienen por delante tareas colosales. El primero debe corregir sus errores y aprender a escuchar las críticas; el segundo, borrar resabios franquistas y asemejarse a sus colegas europeos

JAVIER MORENO 13/03/2008
No sabría decir cuál de todas las posibles interpretaciones de las elecciones del domingo en España ha terminado por decantarse en los pensamientos del líder de la derecha, que acaba de pasar casi 48 horas cavilando sobre la conveniencia o no de seguir al frente de su partido tras sufrir a manos del socialista José Luis Rodríguez Zapatero una nueva derrota cuyo advenimiento no escapaba a nadie excepto, precisamente, al propio Mariano Rajoy y su entorno más cercano. Pero tengo para mí que no será la más sencilla: que hoy por hoy los españoles temen el futuro que les ofrece el PP y han preferido confiarse al timón de los socialistas, pese a los sobresaltos continuos con que su líder ha soliviantado a una parte no despreciable de sus seguidores y, naturalmente, a la generalidad de sus adversarios.

Lo que ha fracasado el 9-M ha sido un modo de hacer oposición: la agresión prepolítica permanente El PSOE ha perdido votantes irritados por las piruetas de Zapatero en asuntos esenciales

A cualquier observador nacional, y aun extranjero si ha seguido de cerca el avatar español, le sorprenderá sobremanera cómo, cegados sañudamente igual que los héroes griegos tras caer en desgracia ante sus dioses, los dirigentes del partido conservador han ignorado las repetidas advertencias sobre su propia credibilidad como hipotéticos gobernantes que les enviaban los ciudadanos, preguntados ritualmente por los sondeos de opinión, tan atareados como estaban en demoler el Gobierno, sus obras y sus pompas -y ya de paso, las instituciones, la convivencia y el poco o mucho tejido democrático que aún quedaba intacto en la sociedad española. Líderes con doxa pero sin episteme, dicho en idioma de Platón: esto es, con opinión pero sin conocimiento, como me advertía hace poco una atenta lectora del periódico. Este único pecado arrojaría harta claridad sobre su capacidad para juzgar la realidad (a comenzar por la más cercana: la suya propia) y, de no ser tan serios los asuntos a discusión, les resultaría aplicable sin mayor contemplación el juicio de don José Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote: "De querer ser a creer que se es ya va la distancia de lo trágico a lo cómico".

En cualquier caso, y sea cual sea el desenlace del sainete, resultará complicado para Rajoy (y sobre todo para los más conspicuos dirigentes que le han acompañado en la aventura) llegar con aliento, políticamente hablando, a la próxima cita electoral en 2012, ya bien entrado el siglo XXI, cuando las plagas que se han abatido sobre los ciudadanos estos cuatro años como consecuencia fundamentalmente de los atentados del 11 de marzo de 2004 y la negativa del PP a aceptar como legítima su derrota tres días después resulten difícilmente comprensibles para el ciudadano corriente.

España no viene de disputar unas elecciones normales. Pocos entre quienes han participado como ciudadanos electores, y aun de los que lo han hecho como candidatos, estarían dispuestos a convenir que un ajuste más fino de los programas electorales o un diseño y ejecución de la campaña más enérgicos habría reportado un resultado distinto. No diría yo que los españoles han confirmado a los socialistas en el poder seducidos por las rebajas de supermercado y las más o menos brillantes cuentas de cristal con que han querido aliñar su oferta electoral, o que hayan desoído los cantos de sirena de la derecha decepcionados por la falta de calidad o de abundancia de sus promesas económicas y fiscales, por lo demás alarmantemente similares a las del partido rival.

Más bien al contrario: lo que ha fracasado, seguramente, no es una oferta concreta de Gobierno, sino todo un modo de hacer oposición; no ha suspendido el escrutinio final de los ciudadanos un listado de propuestas, aunque algunas de ellas fueran poco razonables y escasamente homologables con la derecha liberal europea, sino la agresión prepolítica permanente y desmesurada elevada a estrategia, la crispación que ha desgarrado el tejido democrático de la sociedad española sin reparar en los daños causados a la convivencia, los intentos de golpe de mano contra el Tribunal Constitucional y el gobierno de los jueces, pilares fundamentales de las sociedades modernas en Occidente.

No me cabe ninguna duda de que una parte de la sociedad española se ha sentido agredida por los conservadores (especialmente en Cataluña, que ha devuelto el golpe votando masivamente a los socialistas) y no son correcciones al detalle, por tanto, lo que los ciudadanos exigen al partido de la derecha; se le ha planteado más bien una enmienda a la totalidad que difícilmente se satisfará sin apartar del mando a los responsables del estropicio. Tiene el PP por tanto una tarea igual de colosal que la que le espera al Ejecutivo, sólo que en su propio patio: llevar al partido definitivamente al siglo XXI, borrar los resabios franquistas, homologarse con los conservadores británicos o alemanes. Ésa y no otra es la responsabilidad que tiene pendiente el PP con la democracia española y con los diez millones de ciudadanos que le han otorgado el voto, algunos de los cuales sin duda contre-coeur, empujados por el rechazo aún mayor a Zapatero, el Estatuto de Cataluña y el diálogo con ETA. Preguntados en las encuestas, los votantes populares ven siempre a su partido mucho más a la derecha que a sí mismos.

No debería deducirse de todo lo anterior, sin embargo, que los socialistas han superado con brillantez el examen de las urnas, puesto que ni han logrado la mayoría absoluta que de acuerdo a los usos y costumbres la democracia española ha solido otorgar al presidente en su segundo mandato ni han mantenido el diferencial de escaños en el Congreso que les separa del partido rival, aunque estén ahora más cerca de la mayoría absoluta. A falta de un análisis detallado de los resultados del domingo, parecería también que algunos de sus votantes más moderados les han abandonado, irritados por cualquiera de las múltiples piruetas con las que el presidente ha sorteado los dos escollos fundamentales de su primer mandato, el diálogo con ETA y el nuevo Estatuto de autonomía para Cataluña, y que sólo un flujo masivo de votos desde los nacionalismos más o menos independentistas y la izquierda más allá del socialismo han permitido cuadrar las cifras. El desenlace resulta tanto más incomprensible si se observa desde el socialismo francés o la izquierda italiana, dado el positivo balance que pueden exhibir sus correligionarios españoles con la extensión y consolidación de derechos sociales como la igualdad de las mujeres, la atención a los mayores, el controvertido matrimonio homosexual, aceptado ahora por siete de cada diez ciudadanos, o el brillante crecimiento de la economía.

Por lo demás, el desistimiento del voto al PSOE comienza a ser preocupante entre ciertas clases jóvenes y urbanas, especialmente en Madrid, a lo que sin duda contribuye la ocupación de espacios públicos y la manipulación de las televisiones autonómicas en los grandes feudos del PP, más similares a los usos en Serbia o en alguna república latinoamericana que a cualquier territorio de la Unión Europea.

Por lo que respecta al futuro, y pese a las previsibles protestas del presidente, no sé si Zapatero tiene un plan coherente, detallado y factible para la España del siglo XXI; pero lo que resulta evidente es que los españoles sí tienen un plan para Zapatero. Expresado de otro modo, se podría decir que Zapatero es ahora mismo el proyecto más interesante que los españoles tienen entre manos, cuando el PSOE se ha convertido en el único partido nacional, esto es, con implantación homogénea en todo el territorio (el PP ha evacuado Cataluña, desistido de gobernar en Euskadi, y mostrado una impotencia para conquistar el poder en Andalucía que dura ya casi 30 años).

Y el proyecto es sugestivo: la nueva mayoría surgida el domingo de las urnas confía en que el jefe de Gobierno corrija sus errores pasados, aprenda mejor el arte de gobernar, supere sus déficit de gestión más evidentes (ahora con los vientos económicos internacionales en contra), restaure los consensos, tarea primera en las instituciones democráticas (con un Rajoy que deberá estar a la altura de las circunstancias), y reafirme la política exterior en América Latina, Europa y el Mediterráneo, amén de restañar las heridas con Washington. Para todo ello, el presidente escuchará críticas. Aunque tampoco le faltarán alabanceros. Ojalá sea más sensible a las primeras que a los segundos.

jueves, 13 de marzo de 2008

Méditerranée : Paris rabote ses ambitions

Espero que os guste el artículo que hoy publica Le Figaro sobre el proyecto de la Unión Mediterránea y en el que podréis leer unas declaraciones mías sobre el tema, os reproduzco el texto a continuación:






Méditerranée : Paris rabote ses ambitions
De notre correspondantà Bruxelles Pierre Avril12/03/2008

Nicolas Sarkozy expose jeudi soir à ses homologues européens son projet d'Union pour la Méditerranée, revu à la baisse, mais désormais accepté par Berlin.
Pour la première fois depuis son élection à la présidence de la République, Nicolas Sarkozy va tester auprès de ses vingt-six partenaires européens son projet controversé d'Union méditerranéenne. La présentation officielle aura lieu jeudi soir à Bruxelles, lors du Conseil européen, «conjointement» avec la chancelière allemande, Angela Merkel. La précision protocolaire est de taille. Sans le soutien au moins implicite de Berlin, qui très tôt avait manifesté son hostilité à l'égard de cette idée élyséenne, sa concrétisation aurait été compromise. Résultat, l'Union pour la Méditerranée c'est l'expression retenue est très éloignée de l'Union méditerranéenne, volontiers lyrique, qui avait germé dans l'esprit d'Henri Guaino, le conseiller spécial de Nicolas Sarkozy.
Le 23 octobre à Tanger, le chef de l'État français avait invité les États côtiers de la Mare Nostrum à créer une «Union économique, politique et culturelle, dont nos enfants seront fiers.» Outre le fait qu'elle permettait de mettre la Turquie à distance de l'adhésion, l'initiative avait heurté les pays européens non méditerranéens, qui craignaient l'émergence d'institutions concurrentes à celles forgées dans le cadre de l'UE.
Ne pas effrayer les États «radins»
«Ceci créerait une situation dangereuse où l'Allemagne serait tirée vers l'Europe centrale et orientale, et la France vers la Méditerranée», avait critiqué Angela Merkel. «Nous n'avons pas besoin de faire double emploi» sur le plan institutionnel, a répété hier la présidence slovène de l'UE.
Le contenu politique laissait également sceptique, dans la mesure où les Vingt-Sept sont déjà associés depuis 1995 au processus de Barcelone, un forum de coopération réunissant le nord et sud de la Grande Bleue.
Cinq mois plus tard, les ambitions françaises ont été revues à la baisse. Selon Paris, le dialogue politique engagé il y a treize ans dans la capitale catalane sera renforcé. Dans ce cadre, huit réunions ministérielles auront d'ailleurs lieu sous présidence française. Aux onze pays traditionnels du Sud, s'ajouteront la Mauritanie et quatre États balkaniques riverains de l'Adriatique, dont la Croatie. Le projet vise à «ouvrir une nouvelle étape de coopération en Méditerranée». Si l'héritage du processus de Barcelone est rappelé, le vocable, en revanche, pourrait disparaître sous la bannière Union pour la Méditerranée, au risque de chagriner l'Espagne. «Cette démarche a été un succès, il faut l'approfondir, la doter d'institutions consolidées, de plus d'argent et de projets», plaide Carlos Carnero Gonzalez, membre espagnol de la délégation parlementaire euroméditerranéenne.
Sur les quinze projets avancés par Paris en janvier, quatre ou cinq seulement devraient être retenus, pour notamment combattre la pollution de la Grande Bleue. «On ne va pas construire un TGV Euromed, mais plutôt instaurer une capacité conjointe à combattre les feux de forêt…», illustre un diplomate français.
Le premier sommet se déroulera le 13 juillet à Paris, et non pas durant deux jours, comme initialement prévu. Il associera les vingt-sept États membres et leurs seize partenaires. Rare concession au souhait français de mettre en avant les pays euroméditerranéens, la présidence de l'Union sera assurée conjointement par un pays de la rive nord et un autre de la rive sud. Idem pour le secrétariat, doté d'une vingtaine de personnes. Et pour ne pas effrayer les États «radins» comme le Royaume-Uni, aucune ressource budgétaire communautaire supplémentaire ne sera sollicitée. C'est le prix à payer pour rendre cette nouvelle Union eurocompatible.

martes, 19 de febrero de 2008

"La Turquie dans l'Union européenne ? C'est toujours oui!": mi artículo hoy en Le Monde

Espero que os guste el artículo que hoy publico en Le Monde junto a mis compañeros de grupo Khader Arif, Pasqualina Napoletano y Jan Marinus Wiersma , cuyo texto reproduzco a continuación:

Point de vue
La Turquie dans l'Union européenne ? C'est toujours oui !
LE MONDE 18.02.08

Loin de la rhétorique simpliste de l'opinion parue dans Le Monde du 29 janvier et du caractère fallacieux de l'argumentation développée par le groupe de parlementaires UMP-PPE qui en est l'auteur, il nous a semblé important de rappeler la réalité du processus de négociation en cours avec la Turquie.

Rappelons tout d'abord que la Turquie est le pays dont la candidature est la plus ancienne : dès 1963, elle signait un accord d'association qui prévoyait, à terme, son éventuelle adhésion ; en 1999, le statut officiel de candidat lui était attribué, c'est-à-dire qu'elle était reconnue comme ayant vocation à intégrer l'UE et que son caractère européen ne faisait pas débat. C'est finalement en 2005, après plus de quarante ans d'un long processus de rapprochement, que les pourparlers d'adhésion se sont officiellement ouverts.

A la lecture de cet article, nous avons été frappés par la déconnexion entre cette réalité d'une négociation longue, difficile et exigeante, et la succession d'arguments volontairement trompeurs, où l'on devine le dessein de M. Lamassoure et de ses collègues de jouer avec les peurs et de réveiller les fantasmes autour de la candidature turque. Ce n'est là que l'expression de l'irrationnel et du subjectif qui caractérise leur relation à cette nation. Ainsi, instrumentaliser l'imaginaire lié à des pays comme l'Irak ou la Syrie pour créer volontairement de l'inquiétude sur les futures frontières de l'Europe est un exemple de ce procédé pernicieux.

On ne peut sérieusement aborder la question turque sans mener une réflexion globale sur la nature du projet européen. Dans un monde en mutation permanente, qui peut encore croire en une Europe figée à jamais par des "critères géographiques", entendons ethniques, culturels ou même cultuels ? Critères géographiques par ailleurs fortement discutables, et qui n'ont rien d'évident, contrairement à ce que laissent entendre ces députés. La seule conception dynamique valable est celle d'une Europe des valeurs, valeurs politiques et démocratiques, qui ont toujours guidé la construction d'une Europe forte et solidaire.

L'évocation du coût de l'entrée de la Turquie pour le budget actuel de l'Union est par ailleurs révélatrice de la vision étriquée dans laquelle s'enferment ces parlementaires conservateurs. N'ont-ils pas davantage d'ambitions pour l'Europe ? Il est irresponsable de laisser croire qu'une entrée présentée comme immédiate de la Turquie déstabiliserait notre budget et menacerait la construction d'une Europe politique. D'une part, cette adhésion n'est à envisager qu'à moyen ou long terme et, d'autre part, nous voulons croire qu'à cet horizon nous aurons su nous doter d'un authentique budget capable de porter un projet politique courageux s'inscrivant dans la durée. Sans cela, Turquie ou non dans l'Union, l'Europe politique attendue depuis un demi-siècle ne restera qu'un voeu pieu.

Parce que ce processus sera long, évaluer l'adhésion turque à l'aune du contexte politique actuel n'a aucun sens. C'est pourquoi présenter les questions arménienne et chypriote, ainsi que celles de la liberté d'expression, de presse ou d'association comme des obstacles indépassables, revient non seulement à occulter les progrès décisifs réalisés depuis le début des négociations, mais aussi à nier la capacité de l'UE à accompagner la Turquie dans ces réformes que nous exigeons par ailleurs. C'est précisément l'espoir d'adhésion qui permet de porter nos exigences, celles d'avancées démocratiques, de progression de l'histoire d'un peuple vers l'intégration politique dans un continent en paix. Seule l'adhésion est porteuse d'espérance, parce qu'on ne peut construire un avenir individuel ni un avenir collectif sur la base de la suspicion. Et puis, qu'ils se rassurent ! Car si cela leur a échappé, il n'a jamais été question d'une Turquie dans de l'Union sans finalisation rigoureuse de ces indispensables réformes démocratiques.

Il n'est donc somme toute pas surprenant que ces parlementaires terminent leur article par un appel à l'Union de la Méditerranée comme moyen d'imposer à la Turquie une alternative à l'adhésion. C'était donc cela, ce fameux "partenariat privilégié" proposé à la Turquie par la droite française.

Est-il nécessaire de rappeler les démentis répétés de Nicolas Sarkozy qui, suite aux critiques virulentes de partenaires européens et méditerranéens dénonçant un projet conçu comme un alibi antiturc, soutenait n'avoir d'autre dessein que l'objectif bien louable de relancer la coopération euroméditerranéenne. Qui faut-il donc croire ? M. Sarkozy, les parlementaires de sa majorité, ou bien ses ministres, ambassadeurs et représentants au Parlement européen chargés de promouvoir cette initiative... ?

Face à ces contradictions permanentes, à ces messages changeants selon les interlocuteurs, la crédibilité même du projet tel qu'il sera porté par la future présidence française de l'Union risque d'en pâtir. La présidence française doit être exemplaire et modeste, nous attendons d'elle qu'elle respecte la parole donnée et les engagements pris tant envers la Turquie qu'envers ses partenaires européens. Le sérieux doit prendre le pas sur la cacophonie qui émane de ce qui est aujourd'hui perçu comme un cavalier seul français.

Enfin, se défausser de toute responsabilité par le biais d'un référendum "spécial Turquie" en jouant les peuples les uns contre les autres sur la base de propos qui attisent les peurs, ne fait pas honneur à leur rôle d'élu et révèle une conception de la politique qui n'est pas la nôtre.
Nous appelons donc à faire preuve de cohérence et de responsabilité en offrant aux Français le débat digne, argumenté et contradictoire qu'ils sont en droit d'attendre sur une question aussi essentielle et stratégique que celle de l'entrée de la Turquie dans l'UE.


Kader Arif, député européen (PSE France) ;
Carlos Carnero, député européen (PSE Espagne) ;
Pasqualina Napoletano, députée européenne (PSE Italie) ;
Jan Marinus Wiersma, député européen (PSE Pays-Bas).

miércoles, 31 de octubre de 2007

Parando el cambio climático en el Mediterráneo, con o sin Rajoy y su primo

La Comisión de Cultura de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (APEM), reunida en Roma los días 29 y 30 de octubre, me ha desginado, junto con una parlamentaria egipcia, coponente sobre el Horizonte 2020, la iniciativa lanzada en el marco del Proceso de Barcelona con el objetivo de luchar contra la contaminación en la región.

Como hemos explicado en la capital italiana, concitando el acuerdo de los parlamentarios miembros de la APEM, nuestro Informe se llevará a cabo en dos etapas: la primera irá hasta el pleno de la Asamblea en primavera de 2008, profundizando en las posiblidades que abre el Horizonte 2020; la segunda llegará ante la reunión plenaria de la APEM en marzo de 2009, haciendo balance del primer año efectivo de aplicación de la iniciativa.

Limpiar el Mediteráneo es un objetivo clave. Para eso hace falta enfrentarse a las tres fuentes principales que lo contaminan (en un 80 %): las emisiones industriales, los residuos municipales y las aguas urbanas no potables. Debemos contribuir desde la UE a dotar de capacidad de actuación a los socios del sur, profundizar la investigación sobre la contaminación en la zona, entre otras medidas.

Eso está bien: el Horizonte 2020 es la demostración de que el Proceso Euromediterráneo es útil para la vida ciudadana, de que es un instrumento insustituible que deberá convertirse, dando un paso cualitativo y cuantitativo, en una unión euromediterránea, como estamos proponiendo desde el Gobierno español y el PSOE.

Pero hace falta más. En el Mediterráneo debemos ser capaces de afrontar también el urbanismo salvaje(de ahí mis aplausos a la iniciativa de la Ministra Narbona -que expliqué en Roma- para parar la construcción incontrolada e ilegal en 700 kilómetros de la costa mediterránea de nuestro país, el transporte de petróleo y otras mercancía peligrosas por barco y la prevención de catástrofes ecológicas, como fuentes reales o potenciales de contaminación.

Para ello hace falta que iniciativas como el Horizonte 2020 sean un éxito y, desde luego, cuenten con financiación suficiente; abren la puerta a un trabajo colectivo que se irá profundizando en el futuro inmediato.

Porque es aquí, en el Mediterráneo, donde estamos más interesados en parar el cambio climático, proteger la biodiversidad y frenar la desertización. Si no miremos la puesta en marcha de nuevos proyectos de turismo masivo no sostenible, los incendios, la subida de temperaturas, el crecimiento del nivel del mar o la ausencia de acceso al agua potable de millones de personas, un conjunto de hechos ligados directamente a la inexistencia de un modelo de desarrollo sostenible.

Lo haremos con o sin Rajoy y su primo, claro está.

¡Manos a la obra!

viernes, 7 de septiembre de 2007

Necesitamos un Magreb de democracia, seguridad y desarrollo

La Unión Europea, empezando por España, necesita un Magreb de democracia, seguridad y desarrollo.

Lo digo en un día especialmente importante: se celebran elecciones generales en Marruecos y se entierra a las víctimas del atentado terrorista perpretado ayer en Argelia.

Antes que nada, nuestra solidaridad con el gobierno y el pueblo argelinos, que una vez más han sufrido el zarpazo un terrorismo que con el criminal atentado de ayer ha vuelto a mostrar su barbarie.

Argelia va a ganar la batalla frente a los criminales. Cuando estuve allí en febrero, en una misión del Grupo Socialista del Parlamento Europeo, salí convencido de que ese país hermano conseguirá la paz para continuar su desarrollo político y socioeconómico.

En Marruecos se vota hoy. Espero que las fuerzas laicas y progresistas, empezando por la Unión Socialista de Fuerzas Populares, consigan los mejores resultados.

Marruecos, otro país hermano, tiene que encarar el futuro mirando hacia adelante, no con planteamientos oscurantistas propios del pasado.

Estaremos muy atentos.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Defendiendo la seguridad de las inversiones en el sector energético

La noticia de que la empresa pública argelina SONATRACH ha roto el contrato que había firmado, tras concurso público internacional, con REPSOL YPF y Gas Natural me parece extraordinariamente negativa, pues introduce inseguridad en las inversiones extranjeras, se refiere a un sector estratégico como el energético y afecta e empresas de quienes tienen establecido entre sí un Acuerdo de Asociación: Argelia y la UE. Así que, como miembro de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo y Portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, he presentado una pregunta escrita a la Comisión Europea cuyo contenido es el siguiente:

"La empresa pública argelina SONATRACH ha decidido rescindir el contrato establecido con las empresas españolas Repsol YPF y Gas Natural para el proyecto del yacimiento Gassi Touil, que ambas ganaron a través de un concurso internacional en 2004.

La decisión de SONATRACH, que deberá ser ahora abordada por los tribunales internacionales, no parece justificada por argumentos sólidos y, además, introduce una fuerte dosis de inseguridad entre los inversores extranjeros, en este caso en un sector tan estratégico como el energético.

Argelia es un país con el que la UE tiene en vigor un Acuerdo de Asociación y con el que mantiene, por lo tanto, unas relaciones especialmente importantes en el ámbito euromediterráneo.

¿Piensa la Comisión Europea dirigirse a las autoridades argelinas para demandar explicaciones sobre los motivos de la citada decisión? ¿Pedirá la Comisión Europea el respeto de los contratos firmados y de las normas que rigieron el concurso sobre los mismos? ¿Colaborará la Comisión Europea a encontrar una solución satisfactoria basada en esos criterios?"

martes, 28 de agosto de 2007

Sarkozy, el modismo en la política francesa, España y la Constitución Europea

El Presidente Nicolás Sarkozy pronunció ayer su primer gran discurso sobre política exterior. Quien lo desee puede encontrarlo íntegro en la dirección

http://www.elysee.fr/elysee/elysee.fr/francais/interventions/2007/aout/allocution_a_l_occasion_de_la_conference_des_ambassadeurs.79272.html

Claro que se trata de una intervención de gran interés, por lo que Francia representa en la escena internacional y por tratarse de un pronunciamiento de su Presidente. Sin embargo, su lectura me sugiere tres comentarios críticos.

El primero, que la política francesa vive demasiado de la permanente acuñación de nuevos términos para definir la realidad existente o la que se desea configurar, sin darles contenido. Se abusa del modismo, sin concretar las nuevas definiciones. Ahí está el ejemplo de la Unión Mediterránea, que ni siquiera en este discurso empieza a perfilarse seriamente, cuando en España ya estamos yendo mucho más al grano.

El segundo, lo llamativo que es que cuando Sarkozy habla de ampliar el Consejo de Seguridad o el G-8 se olvide en ambos casos de España. No lo digo por un prurito nacionalista, quede claro, aunque eso no me hace olvidar el importante papel que está jugando nuestro país en la escena internacional y su peso específico en la misma. El error no está en citar a este o aquel país (que también, situados en esa lógica), sino en olvidar otra vez que estos temas estarían mejor resueltos en el marco europeo. Si no, ¿cómo van a tomar a la UE en serio en el resto del Mundo?

El tercero, que ya basta de proponer "grupos de sabios" para definir el futuro de la Unión. No hace falta seguir hablando sobre nuestro ombligo, sino poner en práctica lo que debemos ser. Más que con un informe de chicos listos, tenemos que llegar a las próximas elecciones europeas con el nuevo Tratado ratificado. Que luego ya trabajaremos para contar con una Constitución propiamente dicha, como casi conseguimos los que estuvimos en la Convención que la redactó con las puertas abiertas.

jueves, 19 de julio de 2007

Intenso fin de curso: Giscard, OMC, PSE, Marruecos, Ronda

El cierre de los trabajos en el Parlamento Europeo esta semana ha sido particularmente intenso. Por lo que a mi se refiere, he asistido a las reuniones de las Comisiones de Asuntos Constitucionales y Comercio Internacional.

En esta última hemos celebrado una vista sobre los Instrumentos de Defensa Comercial y hemos recibido al Ministro de Asuntos Exteriores de Portugal, que nos ha explicado los objetivos de Lisboa en su semestre al frente de la UE.

En el comercio internacional, la buena noticia es que el Director de la OMC, Lamy, ha lanzado una propuesta para desbloquear la Ronda de Doha para el Desarrollo, tras el fracaso de la reunión del G-4 (UE, USA, Brasil e India) de hace algunas semanas.

En mi opinión, es una iniciativa necesaria y útil. Sus términos concretos pueden ser discutibles, por supuesto, pero de esta manera la propia OMC (que es una institución, a diferencia de lo que fuera el GATT) juega su papel, aportando un valor añadido al que representan sus 150 países miembros.

La mala noticia es la que la prensa en inglés señala: los candidatos demócratas a la Casa Blanca (toda y todos) trufan su discurso para conseguir la nominación de orientaciones a la izquierda -¡bravo!- pero cuestionan la liberalización del comercio, en una suerte de orientación proteccionista.

En la Comisión Constitucional hemos recibido también al Ministro portugués, discutido de la distribución de escaños en el PE (luchamos para conseguir que responda a una norma con la que aplicar el principio de proporcionalidad degresiva inscrito en el futuro Tratado) y recibido al que fue Presidente de la Convención, Giscard.

Excelente su intervención y sus respuestas a nuestras cuestiones. Por mi parte, me centré en tres: no habría nuevo Tratado si no hubiera habido Convención, sin Constitución no se habría alcanzado el nivel de reforma del nuevo Tratado y con este no se acaba el fin de la profundización europea, pues seguiremos necesitando una Constitución para culminar la unión política, económica y social en un sentido federal (en una entrada anterior de este blog encontraréis mi Decálogo para tal fin) de la UE. Aquí sobran Fukuyamas.

Además, incidí en el tema de los símbolos, que me interesa especialmente. De hecho, el punto 23 del Dictamen del PE sobre la convocatoria de la próxima Conferencia Intergubernamental pide a la Comisión Constitucional de la Eurocámara que modifique su reglamente para hacer oficial el uso de la bandera y el himno europeos en sus instalaciones y actividades porque se aprobó mi enmienda en tal sentido. Será un Informe simbólico, nunca mejor dicho.

También hablé del futuro de Europa en una reunión el martes del Grupo de Trabajo creado a tal fin por el Partido Socialista Europeo, de cuya Presidencia formo parte. Excelentes ideas sobre la presencia europea de los socialistas en las próximas eleciones a la Eurocámara, en 2009. Volveré sobre el tema.

Y me despedí de Bruselas hasta finales de agosto (cuando reabre sus puertas el Parlamento) con una reunión con los socialistas marroquíes.

Ya el miércoles me fui a Ronda para dictar una conferencia en el Curso de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía sobre la crisis constitucional europea que dirije mi amigo y compañero Josep Borrell, que está saliendo estupendamente.

En fin, no paramos. Pero merece la pena el esfuerzo.

miércoles, 13 de junio de 2007

Reunión con el Ministro palestino Barghouti: ¡paz ahora!

Nos hemos reunido esta mañana en Bruselas con Mustafá Barghouti, Ministro de Información del Gobierno palestino.

Al encuentro hemos asisitido varios responsables del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, como Veronique de Keyser (Portavoz del Grupo en Asuntos Exteriores) y yo mismo (Portavoz del Grupo en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea).

La reunión ha tenido lugar en momentos trágicos, de auténtica "guerra civil" en Palestina.

Le hemos expresado nuestra solidaridad con el pueblo palestino, nuestro compromiso por alcanzar la paz en el Próximo Oriente y nuestra exigencia de que cesen de inmediato los enfrentamientos armados en Gaza, que nos están dejando escenas de horror y de dolor.

Los socialistas europeos no cejaremos en nuestro empeño de que, pese a quien pese, la paz se imponga en la región, Israel y Palestina convivan en cooperación y seguridad y el pueblo palestino pueda construir su estado independiente.

Revivir el Proceso de Paz no es solo una obligación política y moral para la UE, es una necesidad de nuestra propia seguridad, indesligable de la del Mediterráneo.

Hay que seguir los pasos de Oslo y la Conferencia de Madrid. España está trabajando a fondo en esa dirección. Pero todo es muy difícil...

miércoles, 6 de junio de 2007

Últimas intervenciones en pleno: Líbano y Europa Global

Como viene siendo habitual, he subido a mi canal en YouTube mís últimas intervenciones en el pleno del Parlamento Europeo, sobre el Líbano y el informe Una Europa global - Aspectos externos de la competitividad. Incluyo también las transcripciones de mis intervenciones, por si preferís leerlas.



Martes 22 de mayo de 2007 - Estrasburgo

Carlos Carnero González (PSE ). – Señora Presidenta, no pretendo hablar cinco minutos, sólo le pido que, con su generosidad y conocimiento de la región a la que me voy a referir, me permita intervenir por una cuestión de orden.

Se trata de lo siguiente, señora Presidenta, yo me pregunto si el Presidente de esta Institución podría asociarse, si no lo ha hecho ya, al llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, señor Ban Ki-moon, para que cesen los enfrentamientos en el Líbano, que están costando ya una cantidad de vidas tremenda.

Creo que esto es imprescindible, y reflejaría el espíritu de todos y cada uno de los diputados de esta Casa. Ya sé que esta tarde tenemos un debate sobre la situación en Palestina pero el caso es que, mientras transcurre esta mañana, siguen muriendo personas civiles inocentes en el Líbano.

Es lo que pido.




Martes 22 de mayo de 2007 - Estrasburgo
Ciclo relativo al documento : A6-0149/2007. Una Europa global - Aspectos externos de la competitividad (debate)

Carlos Carnero González (PSE ). – Señor Presidente, cierto, tenemos la globalización ante nosotros y ante ella hay dos maneras de actuar: dejarse llevar por los acontecimientos o tratar de gobernarla y de intervenir en ella, de regularla, al fin y al cabo.

Creo que eso es lo que pretendemos con nuestra política comercial, y, desde mi punto de vista, ése es el sentido de la Comunicación de la Comisión Europea y, en general, también del informe del señor Caspary.

Debemos transmitir un mensaje muy claro a nuestros ciudadanos en el debate que estamos celebrando hoy. No pretendemos hacernos con nuestra cuota de mercado, independientemente de otros criterios, no. Queremos estar presentes en el mercado mundial, pero favoreciendo tanto el refuerzo del modelo social europeo como la extensión de la riqueza y, por lo tanto, la disminución de la pobreza en todo el mundo.

Esto debe conseguirse en términos multilaterales antes que nada. La Organización Mundial del Comercio sigue siendo la vía preferente de la Unión Europea para intervenir en la globalización. En ese sentido, hay que seguir esforzándose todo lo posible para culminar la Ronda de Desarrollo de Doha.

Mientras eso no sea así, por propia responsabilidad hacia nuestros ciudadanos e, incluso, hacia los ciudadanos de los países con quienes queremos establecer acuerdos de libre comercio, tenemos que impulsar este segundo instrumento.

El informe del señor Caspary recoge elementos muy importantes para los socialistas y socialdemócratas. En este sentido quiero recordar el apartado 20, sobre las normas de la Organización Internacional del Trabajo, o el apartado 65, que diferencia claramente los servicios comerciales de los servicios públicos.

Si, además, el informe Casparry recogiera nuestras enmiendas 43 y 52 estaría mucho mejor orientado a lo que pretendemos. Aun así, desde mi punto de vista, este informe representa una aportación positiva.

Quiero decir también, como miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales, que, ojalá el Consejo accediera a poner en marcha lo que la Constitución, en proceso de ratificación o modificación, establece: no sólo un dictamen conforme sino también participación en el mandato, en el seguimiento de las negociaciones y, por lo tanto, representación plena de los ciudadanos en algo que, al fin y al cabo, afecta de manera muy clara a su vida diaria.

domingo, 20 de mayo de 2007

De nuevo el Líbano

En la ciudad de Trípoli se han sucedido a lo largo del día de hoy los enfrentamientos armados entre el Ejército libanés y los milicianos de un grupo extremista suní, con un trágico balance de muertos y heridos.

Guardo por el Líbano un afecto muy especial desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde que lo visité repetidamente en 2005 como Presidente de la Delegación de Observadores del Parlamento Europeo en las elecciones generales que tuvieron lugar en mayo y junio de ese año.

El Líbano es un pequeño gran país que se ha ganado duramente el derecho a vivir en paz, democracia y libertad, algo nada fácil de conseguir en un Próximo Oriente convulsionado desde hace décadas.

Quiero seguir apostando por el Líbano, por su pueblo, por sus instituciones.

Hace poco tuve la ocasión de cenar en Estrasburgo con Gassan Tueni, a cuyo hijo, vilmente asesinado en un atentado terrorista el año pasado, conocí en 2005 en Beirut.

La estatura moral de Tueni me pareció enorme. La inteligencia de su esposa, con la que departí en la cena, extraordinaria.

Gente como el Primer Ministro Fuad Siniora, que se enfrentó a la brutal agresión israelí del verano de 2006 y ha denunciado la irresponsabilidad de Hezbolá, deben tener todo nuestro apoyo desde la Unión Europea, desde España.

No dudo de que las Fuerzas Armadas libanesas cumplen hoy con su deber constitucional de defender la legalidad frente a quienes desean poner al Líbano de nuevo al borde del abismo.

jueves, 17 de mayo de 2007

Bruselas, Berlín, Nápoles y Madrid.

Han sido dos semanas intensas las que he vivido desde el 2 de mayo hasta ayer.

He viajado dos veces a Bruselas para asistir a diversas reuniones en el Parlamento Europeo (PE).

He ido dos veces a Berlín: la primera, formando parte de una Delegación de la Comisión de Asuntos Constitucionales del PE que debatió intensamente con el Gobierno y el Parlamento alemanes sobre el futuro de la Carta Magna de la Unión; la segunda, en el seno de la Delegación del PE a la 37 sesión de la COSAC (Conferencia que reúne a los representantes de los parlamentos nacionales de los 27 estados miembros y de la Eurocámara), en la que escuchamos un excelente discurso de Ángela Merkel sobre el futuro de Europa y tuve la óportunidad de intervenir sobre varios temas a debate, introduciendo reflexiones sobre la Constitución, el cambio climático, el comercio internacional, las relaciones con Rusia, la política europea de vecindad hacia el Mediterráneo...

Y estuve en Nápoles, representando al Grupo Socialista del PE en la reunión del Comité Mediterráneo de la Internacional Socialista, presidido desde ese momento por Elena Valenciano.

Como veis, muchos aviones y temas interesantes.

Hoy sigo viajando, pero en mi región, Madrid.

Esta tarde hablaré en Parla en un acto público con el Alcalde socialista y candidato a la reelección, Tomás Gómez; mañana lo haré en Torrelodones, con el candidato del PSOE a primer edil, Juan Ignacio Díez Bidart.

Así que estoy en campaña, para conseguir que los socialistas gobiernen en el mayor número de municipios de la Comunidad y que Rafael Simancas la presida.

Lo haré con un discurso lleno de propuestas y de ideas, que relacionen Europa con Madrid, Madrid con Europa. Lo que no han sabido ni querido hacer el PP, desde Esperanza Aguirre a Alberto Ruiz-Gallardón.

Porque nuestro voto cuenta en Madrid y en Europa.