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sábado, 4 de septiembre de 2010

Mi artículo en El País hoy a favor de Trinidad Jiménez

Publico hoy en El País un artículo a favor de Trinidad Jiménez con el título de "Trini puede".

Lo confrontan con otro de Virgilio Zapatero (Catedrático y muy recientemente elegido Vicepresidente de Caja Madrid) a favor de Tomás Gómez.

En los enlaces tenéis los dos. El mío también lo reproduzco a continuación:

"Trini puede"

CARLOS CARNERO

¿Por qué, teniendo la candidata que podía derrotar a Esperanza Aguirre, no la presentasteis? ¿Por qué la ciudadanía madrileña va a tener que pagar vuestro error con cuatro años más de políticas neoliberales? ¿Por qué, con la equivocación cometida, habéis fortalecidoincluso las posibilidades de que el PP gane al PSOE en las próximas generales?

Son preguntas que cualquier ciudadano progresista de Madrid podrá hacernos en 2011 si los socialistas no acertamos en las primarias del 3 de octubre, porque en democracia los partidos tienen que rendir cuentas de sus aciertos y de sus fallos.

Y el fallo de no situar a Trinidad Jiménez como candidata a las autonómicas sería imperdonable. Pues si tras lustros de oposición, cuando los datos objetivos y la opinión pública señalan que con ella se tienen posibilidades reales de arrebatar a la derecha el Gobierno de Madrid, los socialistas pasamos del deseo del pueblo progresista y nos lanzamos a perder, habremos asumido una grave responsabilidad.

Pero si Trinidad Jiménez es elegida candidata socialista, Esperanza Aguirre habrá recibido la peor noticia de su vida política. Nada comparable a sus problemas internos, las escuchas o la Gürtel. Nada tan nefasto como enfrentarse a otra mujer que puede ganarle.

Claro que Trinidad representa aire fresco, cercanía, renovación, empuje, ilusión, capacidad de concitar voluntades desde el centro progresista hasta la izquierda. Pero también otras dos cosas, mucho más importantes.

Una: la voluntad de que Madrid deje de ser un coto cerrado a las políticas de igualdad y cohesión, eje del proyecto socialista para España, consiguiendo que no siga gobernada con un programa tan de derechas que ni el "conservadurismo compasivo" británico sería compatible con sus postulados.

Dos: su capacidad de gestión, fundamento de su credibilidad ciudadana. Sí, porque la Trinidad que se marca una sevillana es la misma que como ministra de Sanidad ha llevado a cabo un espectacular programa de políticas sociales durante la Presidencia Española de la Unión Europea que tiene como buque insignia una Directiva de Trasplantes que salvará muchas vidas, ha aplicado con éxito el principio de precaución contra la gripe A o ha sacado adelante la nueva legislación del aborto; la misma que como secretaria de Estado para Iberoamérica protegió con garra e inteligencia los intereses españoles en aquella región, incluidos los de nuestras empresas; y la misma que como portavoz en el Ayuntamiento consiguió que Ruiz-Gallardón no pudiera olvidarse de la legislación que protege el medio ambiente.

Que Trini puede está claro. Y por eso nosotros, los socialistas madrileños, no podemos equivocarnos."

sábado, 7 de marzo de 2009

La Torre del Orgullo: Caja Madrid asalta los cielos de la capital

Ayer no pude evitar sentir un cierto escalofrío cuando vi en televisión la noticia de que Caja Madrid está terminando los últimos detalles de su torre en la capital, que por su altura se convertirá en el rascacielos más alto de la ciudad. Vaya por delante que a mi no me gustan las alturas y que, además, prefiero esa línea del horizonte baja pero nuestra que siempre ha tenido Madrid, ahora rota por esos rascacielos im(pre)potentes que se destacan como signo de "modernidad", dicen. Quizás es que uno sea demasiado castizo. Pero el escalofrío me lo produjo en realidad asociar mentalmente la torre de Caja Madrid con el sugerente título de un libro. Se trata de "La Torre del Orgullo. 1890-1914. Una semblanza del mundo antes de la Primera Guerra Mundial", de Bárbara W. Tuchman, publicado en 2008 por Península. ¡Claro que no me imagino que la inauguración de la Torre de Caja Madrid precederá a una nueva conflagración planetaria! Pero a estas alturas ya me habréis entendido: en plena época de crisis financiera, las decisiones del pasado resuenan en el presente, en este caso vía rascacielos, mostrando la exageración derrochada frente a la imprescindible sencillez de la eficacia. Me imagino a un impositor extasiado contemplando la apabullante torre desde la acera. Espero que no tenga hipoteca pendiente o crédito solicitado. Aunque, visto de otra manera, quizás sea la forma de los responsables de Caja Madrid de "asaltar los cielos".