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martes, 18 de noviembre de 2008

Europa no puede terminar en la esquina de las mesas

Está claro que la crisis financiera internacional ha servido para que la Unión Europea actuara en tiempo real.

Ahí están las reuniones sucesivas, casi a rtimo frenético, del Eurogrupo (con la participación añadida del Reino Unido a pesar de mantener la libra esterlina), del Consejo Europeo o de la Cumbre Extraordinaria del 7 de noviembre y, por supuesto, las decisiones adoptadas: desde la puesta en marcha de una directiva aumentando el monto de los depósitos protegidos en los bancos hasta las propuestas elevadas a la Cumbre de Washington. La opinión pública lo ha percibido así. Buenas noticias.

Sin embargo, una cosa es la voluntad política (demostrada con sobresaliente por Sarkozy y Zapatero, entre otros) para reaccionar frente a coyunturas y otra -que debería venir a continuación- organizar las cosas para que las respuestas futuras de la UE sean encauzadas con competencias y procedimientos suficientes a aplicar en cualquier circunstancia, de forma que el peso de la Unión y su capacidad de intervención estén a la altura de los problemas y de las necesidades ciudadanas.

De lo contrario, podríamos estar viviendo un espejismo, porque no podemos ocultar -para tratar de solucionarlo- que la UE transita hoy en día por una situación complicada, en la que el contenido de la Constitución Europea -transmutada en Tratado de Lisboa- está todavía en el aire, cuando es más necesario que nunca contar con sus provisiones.

Máxime a la vista de la tarea que nos queda por delante para conseguir que el mundo de pasado mañana sea más racional y previsible, es decir, más regulado democráticamente en todos los órdenes, cuando la victoria de Obama ha abierto una esperanza para contar con un socio con el que trabajar en pro de ese objetivo.

Por eso coincido con buena parte de lo que afirma Joschka Fischer en una entrevista que publica El País, especialmente con la frase con la que termina: "O Europa se une más ahora, de verdad, o nos sentaremos en las esquinas de las mesas". Y no estamos en condiciones de permitírnoslo.

Así que para evitarlo votamos ayer por la noche en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo, reunida en Estrasburgo, una resolución firme y clara demandando la entrada en vigor del Tratado de Lisboa antes de las elecciones europeas de junio de 2009.

Sinceramente, creo que el obstáculo del NO irlandés puede ser salvado democráticamente con facilidad, porque un sondeo publicado por el Irish Times indica que una clara mayoría ciudadana quiere votar de nuevo y hacerlo afirmativamente.

Esperemos que el gobierno de Dublín se de por aludido.

martes, 24 de junio de 2008

Reflexionar sobre la Europa a varias velocidades

Debate en el pleno del Parlamento Europeo para hacer balance de la última Cumbre y, por supuesto, buscar soluciones para conseguir la entrada en vigor lo antes posible del Tratado de Lisboa. Coincidencia general: es preciso continuar con su proceso de ratificación. Muchos oradores se refieren a la Europa a varias velocidades, cuestión sobre la que se impone reflexionar: así lo propuse en el artículo que publiqué en El País el 14 de junio y reproduje en este blog. Algunos pensaron -los menos- que me precipitaba al hacerlo. Hoy lo sugiere hasta Joschka Fischer en un artículo en el mismo periódico. No se trata de romper lo que tenemos, pero sí de saber que la voluntad de una gran mayoría no puede ser frenada por una minoría, como en cualquier democracia.

martes, 29 de enero de 2008

Joschka Fischer: una frase vale más que mi palabras

El que fuera Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania y líder de los Verdes ha concedido una entrevista a La Vanguardia que publica hoy ese periódico. Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras, pero también podríamos afirmar que una frase vale más que mil palabras. Es el caso de una de las reflexiones de Fischer en esa entrevista. Cuando le preguntan por el papel de la UE en la escena internacional, asegura que dejó la política, entre otras cosas, porque deploró tantas oportunidades desaprovechadas para que la UE llevase a cabo una política conjunta clara. Pero es especialmente lapidario ante la cuestión de "qué debería hacer la UE?" Su respuesta es contundente: "¡Actuar al unísono! La actual Unión Europea es un desastre sin Constitución!". Qué razón lleva.