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miércoles, 30 de enero de 2013

Reino Unido: mejor dentro que fuera", mi artículo en Nueva Tribuna

Reino Unido: mejor dentro que fuera


Carlos Carnero

24 Enero 2013

Reconozco que cuando un amigo, dirigente laborista por más señas, me lo pronosticó en Londres el pasado mes de noviembre, me negaba a creer que llegara a ser cierto, pero al final ha terminado siendo verdad: el Primer Ministro británico, David Cameron, está dispuesto a sacar al Reino Unido fuera de la Unión Europea con tal de sortear su cada vez peor perspectiva electoral en las próximas elecciones generales, previstas para 2015.

Es evidente que su “conservadurismo compasivo” se ha traducido en una política brutal de recortes, que ha llevado al país a la recesión; también está claro que su “Big Society” y su espíritu de “modernización” de la política no han pasado de meros lemas que han dejado intactas las vetustas estructuras institucionales del Reino; y desde luego es obvio que su alianza con el Partido Liberal Demócrata es un matrimonio de conveniencia mal avenido en el que Nick Clegg estaba pagando el pato…hasta la fecha.

Porque los últimos sondeos tampoco dejan lugar a dudas: de celebrarse hoy las elecciones, los laboristas ganarían por un buen margen de puntos a unos conservadores en continuo retroceso que ni repitiendo el actual pacto de gobierno podrían matener el poder.

Así que Cameron ha decidido echar mano del tópico populista sobre Europa para desviar la atención de la crisis económica y de su fracaso frente a la misma, yendo más lejos que ninguno de sus predecesores: ni Thatcher ni Major se plantearon jamás en serio un referéndum para cambiar el estatuto del Reino Unido en la UE, y menos aún para abandonarla si se tercia.

Cameron sí lo ha hecho, situando un horizonte temporal (2017) y planteando una fórmula que conviene no dejar pasar desapercibida: la consulta (“in-out referendum”, dicen allí) tendría como objetivo pronunciarse sobre la permanencia o no en la UE una vez que Londres hubiera negociado con Bruselas –léase, con el resto de estados miembros- un cambio en su situación en la Unión.

Así que el Primer Ministro lanza a la cara a sus homónimos de los otros 27 estados miembros no un reto, sino un chantaje en toda regla: “o me concedéis lo que pido o pediré a mis ciudadanos que voten marcharse, es decir, ¿qué elegís, susto o muerte?”.

El caso es que el Reino Unido ya disfruta de una situación especial en la UE, a través de los llamados opt-outs, que le permite no participar en determinadas políticas. Pero los conservadores querrían ahora consolidar esa particularidad y extenderla porque, argumentan, no todo lo que se hace en la UE conviene al país.

Por el contrario, la verdad es que se trata de un juego ideológico y táctico basado en premisas falsas que aspira a no perder votos euroescépticos a favor del eurofóbo Partido por la Independencia del Reino Unido (todavía me acuerdo de sus estrafalarios eurodiputados), algo que podría fastidiarle muchos cuantos escaños en un sistema electoral de circunscripción uninominal a una sola vuelta, siempre a favor de los laboristas.

La UE no causa ningún perjuicio al Reino Unido ni limita su soberanía. Al contrario, es uno de los principales beneficiarios del mercado único, de las ayudas en momentos críticos (¿se acuerdan de las Vacas Locas?) y, por si faltaba algo, del presupuesto, a través del llamado “cheque británico” (British rebate), que les devuelve buena parte de su aportación a las arcas comunitarias. ¿Hay quien dé más?

La jugada de Cameron puede perjudicar al Reino Unido y a la Unión Europea al mismo tiempo, para a fin de cuentas no servirle para mantenerse en el poder y poder convocar el referéndum. Todo dependerá de que los laboristas se mantengan firmes en su posición actual: no a la consulta y sí a la presencia activa en la UE, donde se puede y se debe defender el interés británico sin paralizar la Unión. Por una vez, Tony Blair ha acertado al comparar al Premier conservador con el personaje de la película cómica que amenaza a los demás con pegarse un tiro en la sien.

En esa dirección, lo que digan otras potencias será importante, teniendo en cuenta la internacionalización económica y los lazos históricos británicos.

Obama ha sido claro: un Reino Unido fuerte en una UE fuerte; China e India también miran con estupor el derrape de Downing Street. ¿Y qué dicen los socios? El único preocupante es la Alemania de la señora Merkel, que desde hace meses busca en Londres un aliado y cuya primera reacción ha sido comprensiva hacia una negociación “justa” (fair) entre el Reino Unido y la UE en el camino propuesto por Cameron. ¿Incomprensible viniendo de un estado que apuesta teóricamente por la Unión federal? Quizás no tanto si pensamos que Berlín necesita aliados para mantener la catastrófica política de la austeridad por la austeridad cuando ya casi todo el mundo (en todos los significados de la palabra) la critica y que, como buena derecha que es, a la CDU-CSU le interesa sobre todo el mercado y, si es desregulado, mejor, algo a lo que los británicos dirían sí hasta amordazados.

Europa no se entiende sin el Reino Unido (o lo que quede de él si Escocia abandona el barco, que todo está por ver: ¿tendrá algo que ver con el referéndum en Escocia que el Partido Conservador sea casi en exclusiva un partido English, con pocos escaños fuera de Inglaterra?) y viceversa. Por eso mismo, el movimiento de los conservadores arrastra una dosis letal de peligrosidad en todos los sentidos que conviene no menospreciar.

Lo que está claro es que, cuando dentro de un tiempo se analicen estos años, una conclusión saltará a la vista: la irresponsabilidad con que las derechas europeas se han comportado cuando han estado en mayoría.

Lo fácil sería decir al Reino Unido “iros y dejadnos en paz”. Tan fácil como equivocado, of course, si pensamos como europeos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Acuerdos de Bruselas: falta la otra mitad. Mi artículo en Nueva Tribuna

Este es el artículo que publico en Nueva Tribuna sobre la Cumbre Europea de Bruselas de los 8 y 9 de diciembre:

Acuerdos de Bruselas: falta la otra mitad

nuevatribuna.es | Carlos Carnero

Lo mejor de las decisiones adoptadas con motivo de la Cumbre de la UE de principios de diciembre tiene que ver con el momento: ha evitado un fracaso que habría provocado el hundimiento de la confianza en Europa y facilitado el asalto masivo que, sin duda, los especuladores financieros tenían preparado contra la deuda y las bolsas de los países miembros (lo que no implica que abandonen su guerrilla cotidiana).

Pero no nos engañemos: tales decisiones no nos han alejado totalmente de las turbulencias, que seguirán estando muy cerca de nosotros mientras se aplica lo decidido, para lo que pasarán meses entre su adopción formal antes de marzo y su ratificación posterior por parte de los países firmantes del nuevo acuerdo internacional.

Las turbulencias persistirán y se recrudecerán mientras no se tomen dos decisiones absolutamente imprescindibles: que el Banco Central Europeo cumpla su función constitucional –que no es solo el mantenimiento de los precios, como algunos interpretan de forma reduccionista- comprando deuda pública en cantidades macro y que se emitan eurobonos, tanto para la protección mutua frente a los asaltos de los especuladores como para la apertura de fuentes de financiación de políticas comunitarias activas de crecimiento sostenible y empleo.

Para esas dos últimas actuaciones no hace falta cambiar los Tratados en vigor, sino tener voluntad política. Una voluntad que debe exigírsele a Alemania en justo intercambio con la aceptación de los acuerdos sobre disciplina presupuestaria de Bruselas: Berlín no puede seguir financiándose a costa de los demás cuando estos han dado su sí a la senda abierta en torno a la Cumbre.

Junto a las dos actuaciones señaladas, hacen falta otra de carácter urgentísimo: prohibir en todos los casos y de forma indefinida las operaciones bajistas y en descubierto en los mercados de deuda y las bolsas. Y esto también puede hacerse sin modificar ningún Tratado.

Que nadie se engañe: la Europa a 26 que ha salido de Bruselas no tendrá solo con lo acordado un auténtico gobierno económico, sino una parte del mismo, la referida al control colegiado de los desequilibrios presupuestarios. Pero faltará la otra mitad, la más importante: un Tesoro común, armonización fiscal, Europa social. Los gobiernos de los países más afectados por la crisis de la deuda deberían ser los primeros en exigir la apertura de este segundo capítulo para no caminar a la pata coja y, finalmente, caernos y rompernos la crisma.

Sin crecimiento y empleo no habrá recursos suficientes para afrontar la crisis. Por eso hacen falta planes europeos que complementen los nacionales en ese sentido. A tal fin, los citados eurobonos y la Tasa Tobin son, sencillamente, imprescindibles.

Dos cosas más.

Una, lo acordado en Bruselas no implica que para llegar al equilibrio presupuestario haya un único camino. Podrá hacerse recortando el gasto o aumentando el ingreso.

Otra, las izquierdas, empezando por los socialistas, deben defender que esa segunda vía sea la utilizada, mejorando y aumentando la imposición progresiva sobre las rentas y los capitales para conseguir los recursos suficientes sin tocar ni un ápice más el estado del bienestar, alejarnos de la deuda como fuente de recaudación y, no menos importante, hacer justicia redistributiva, la clave de bóveda de la economía social de mercado que nos hemos dado.

Que Londres se haya quedado fuera del acuerdo es una mala noticia, sobre todo para el Reino Unido. Pero lo cierto es que con los británicos euroescépticos la espada de Damocles sobre cualquier paso adelante estaba siempre pendiendo. Ahora, no.

Sea como sea, la UE ha demostrado que puede seguir avanzando. Lo que hay que evitar es que se quede solo ahí, sin más gobierno económico en lo referido a la inversión, el ingreso, el crecimiento, el empleo y lo social, porque, si así fuera, estaríamos hablando de pan para hoy y hambre para mañana o, sin darle más vueltas, de la catástrofe, no solo nuestra, sino global. Bien lo sabe Obama a un año de sus presidenciales.

viernes, 1 de abril de 2011

Si Cameron se llamara Rajoy...

Si se aplicara en España el Plan de Ajuste que David Cameron está aplicando en el Reino Unido, habría que reducir en 60.000 millones de euros el gasto público, despedir a 250.000 funcionarios y aumentar un 245 % las tasas universitarias. Así lo afirma un estudio de la Fundación Ideas que podéis encontrar en el enlace y tenéis explicado en este vídeo. Mariano Rajoy ha declarado que le gusta el Plan de Cameron. ¿Traducción? No hace falta.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Crisis en el Norte de África: todas las opiniones deben ser escuchadas

La crisis en el Norte África está dando lugar a un interesante debate en el que todas las opiniones tienen derecho a ser escuchadas. Es el caso de Peter Mandelson, antiguo miembro del Gobierno británico y de la Comisión Europea, que se pregunta por qué se persigue ahora a quienes, desde los ejecutivos o las empresas, mantuvieron relaciones con Libia. Puede que yo no esté de acuerdo con lo que dice, pero tampoco lo estoy con una suerte de nuevo pensamiento único que no admite discrepancias. Mandelson se explica en un artículo en Finantial Times que tenéis en el enlace.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Europa y el Reino Unido: de nuevo, malas noticias

De nuevo no muy buenas noticias desde el Reino Unido sobre Europa. Ahora es el turno de una ley que el Gobierno conservador-liberal de Cameron ha propuesto para someter a referéndum cualquier transferencia de poderes o competencias de Londres a Bruselas. Difícil de interpretar un concepto tan amplio. Me temo que, de ser aprobada, terminará siendo usada con criterios de oportunidad. Y eso podemos terminar pagándolo todos en la profundización del proceso de construcción europea. ¿Están los liberales de Clegg seguros de lo que están apoyando?, ¿se corresponde con su europeísmo? Preguntas que se hace el editorial de The Guardian que tenéis en el enlace y que os recomiendo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Crisis económica e incertidumbre: el papel de los medios de comunicación

Algún día se analizará la responsabilidad de los medios de comunicación en la amplitud de la crisis económica. Sí, sí, responsabilidad, esa es la palabra exacta.

Seguro que, ante ella, muchos periodistas responderían con rapidez que ellos no han creado la crisis, faltaría más. Y llevan razón.

Pero no hace falta ser un lince para coincidir con Keynes en que la incertidumbre es un factor que pesa y mucho en las decisiones económicas, sean del ciudadano individualmente considerado, sean de un empresario o de un trabajador.

La incertidumbre no es un factor dado por la naturaleza, sino el resultado de analizar la información existente sobre el futuro.

Y esa información puede ser cierta o falsa, estricta o exagerada.

No diré tanto como falsa, pero sí que exagerada es la presentada día tras día en bastantes medios de comunicación, más preocupados del titular llamativo que de atenerse a la pura realidad.

El último ejemplo lo he vivido esta tarde, escuchando un ratito el programa "La Ventana", de Genma Nierga, en la SER.

Me he quedado de piedra cuando uno de sus tertulianos se ha atrevido a afirmar que España no puede pagar su deuda. Como lo oís, ni más ni menos.

No lo ha fundamentado y tampoco ha recibido respuesta cumplida de sus otros colegas en la tertulia.

Ha mentido, no es verdad lo que ha dicho, España puede pagar su deuda por muchas razones: porque ha saneado sus finanzas públicas, porque sus bancos son de los más sólidos del mercado (pruebas de esfuerzo mediante el pasado mes de julio) y porque es uno de los países menos endeudados de la UE (por ejemplo, mucho menos que el Reino Unido).

Tanto es así que nuestro puntos básicos en comparación con Grecia, Irlanda y Portugal está a una distancia de cientos. O sea, que lo saben los inversores perfectamente.

¿Qué ha conseguido con ello el citado tertuliano? Aumentar la incertidumbre de muchas personas que le escuchaban y nadar en contra de su propio país.

Por cierto, ha sido el mismo que sin solución de continuidad ha venido a decir que se gasta más en sanidad en Andalucía que en Cataluña, aunque aquella comunidad tiene un saldo positivo con el Estado (recibe más que da). ¿Hace falta que os diga cuál es su inaceptable moraleja?

Uno puede desanimarse oyendo tales cosas. Pero, tras escuchar al citado tertuliano (no me acuerdo ni de su nombre, poco importa) mi reacción es la contraria: hay que alzarse para decir la verdad frente a tanto despropósito. Es casi un deber democrático, ¿no?

lunes, 7 de junio de 2010

Alemania y Reino Unido adoptan planes de ajuste. Y el PP, ¿qué dice de esto?



Alemania anuncia un recorte de 80.000 millones de euros para los próximos cinco años y el Reino Unido se prepara para presentar otro igualmente abultado, ambos con el objetivo de reducir el déficit público y la deuda. Francia e Italia ya habían hecho públicos los propios. España también, viendo el suyo acogido positivamente por la UE.

Y, mientras, el PP sigue insistiendo en que nuestro país está bajo vigilancia de la UE (triste concepto de Europa el de la oposición). Aún más llamativo es que el Ministro de Economía de Finlandia, que coordina a sus homólogos del Partido Popular Europeo, aplauda el plan español y pida responsabilidad a la oposición en los estados miembros de la Unión en estos momentos de crisis: ¿estaría pensando en Génova al decir esto? Me temo que sí.

Grave es también el que, al parecer, la derecha española va explicando a sus socios europeos que votó en contra del Plan de Ajuste en el Congreso de los Diputados porque quería más y con más dureza. No es eso lo que afirma en los mítines y las ruedas de prensa en España. Así, en el Gobierno, ¿qué haría el PP?, ¿lo que no dice y piensa?

No pondría yo La Moncloa es sus manos, no sea que terminen haciendo lo que preconiza Aznar en sus artículos, ya glosados en este blog como de derecha económica extrema, o, sencillamente, hicieran un día una cosa y su contraria.

Allá cada uno con su voto, aunque luego todos paguemos las consecuencias. Pero, en fin, para ir a las urnas queda todavía tiempo por delante.

Y, al final, los hechos son tozudos, muy tozudos. Como las cifras.

viernes, 30 de abril de 2010

Elecciones británicas: todo continúa abierto


Último debate de la campaña electoral británica. Resultado: ganó Cameron, pero todo sigue abierto de cara al 6 de mayo, especialmente teniendo en cuenta que votos y escaños no van exactamente a la par en un sistema uninominal basado en el first-past-the post. Clegg no afloja sus expectativas y, como afirma el sondeo de Guardian sobre el enfrentamiento, Brown sigue en la pelea. Por cierto, no os perdáis el artículo publicado ayer en ese periódico británico por Garton Ash: esclarecedor. Y genial la foto de Jeff Obers/BBC.

martes, 23 de febrero de 2010

¿Comunes sin mayoría absoluta?

Buenas noticias desde el Reino Unido. El sondeo publicado hoy por The Guardian indica que se reduce la brecha entre Conservadores y Laboristas, hasta el punto de que se abre la posibilidad de una Cámara de los Comunes sin mayoría absoluta de ningún partido, algo insólito que pondría sobre la mesa un posible gobierno de coalición. Si la derecha no llegara a Downing Street en mayo sería una buena noticia tanto para los ciudadanos británicos como para Europa. Veremos…

lunes, 9 de noviembre de 2009

Miliband sobre la política exterior de la UE: un acento pro-europeo muy de agradecer viniendo de Londres

No sé quién será el nuevo Alto Representante para la Política Exterior de la UE, al que podremos llamar, con el Tratado de Lisboa en vigor, Ministro de Asuntos Exteriores europeo sin equivocarnos demasiado.

Suenan muchos nombres y todos buenos: Massimo D'Alema, David Miliband...

De este último me parece interesantísimo el discurso que sobre la acción exterior de la UE pronunció a finales de octubre en Londres, con un acento pro-europeo muy de agradecer viniendo del Reino Unido.

Recomiendo su lectura (o escucha, incluida la sesión de preguntas y respuestas) pinchando en este enlace del IISS de Londres.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Confianza en la política

Permitidme que siga un momento con el Reino Unido. ¿Alguien se pregunta por qué la ciudadanía pierde muchas veces el interés en la política? Echad un vistazo a los gastos que algunos diputados británicos han pasado al cobro del contribuyente vía presupuesto de los Comunes. No tiene desperdicio...

La fuerza del cuarto poder en el Reino Unido

Ya sé que no todos hablamos inglés, pero no me resisto a sugeriros la lectura de un excelente artículo publicado el lunes 11 de mayo en The Guardian por Polly Toynbee con el expresivo título de "Gordon Brown must go - by June 5" ("Gordon Brown debe irse el 5 junio"). Su planteamiento me parece interesante, rompedor, claro, contundente -algo de lo que aquí andamos escasos últimamente- e ilustrativo de que la fuerza del cuarto poder en el Reino Unido permite que una comentarista no tenga empacho en decir lo que piensa tan alto, con un análisis lúcido que, se comparta o no, es un soplo de libertad. Algo que sería bueno para cualquier democracia. Disfrutadlo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Seguimos viviendo encima de un polvorín nuclear

La colisión entre dos submarinos nucleares -el Vanguard británico y el Triomphant francés- que tuvo lugar en el Atlántico a principios de mes y que esta semana ha conocido la opinión pública está generando sorpresa e incredulidad.

Más allá de lo llamativo que dos países miembros de la UE no sean capaces de intercambiar información sobre la localización de buques de propulsión atómica, creo que se está olvidando lo fundamental: que entre ambos navíos transportaban decenas de cabezas nuclares y que un choque serio hubiera podido dar lugar a una catátrofe de dimensiones descomunales.

Mis preguntas son tan simples como contundentes: ¿cuándo vamos a poner manos a la obra para conseguir el desarme nuclear?, ¿hasta cuándo vamos a seguir manteniendo arsenales de armas atómicas pensados para un mundo que ya no existe?, ¿alguien en su sano juicio considera de verdad a estas alturas que el concepto de disuasión nuclear sigue vigente?, ¿cuánto están pagando los ciudadanos en una época de crisis para mantener un capacidad de destrucción mutua asegurada -todo en minúsculas-?, ¿quién es el enemigo al que se pretende mantener a raya?

Seguimos viviendo encima de un polvorín que, no ya por la decisión demencial de un gobernante, sino por un error o un accidente, puede acabar con este Planeta. Los misiles intercontinentales o tácticos -¡qué sarcasmo!- siguen ahí, vivos y coleando, desde las praderas de Kentucky hasta la estepa rusa, pasando por los submarinos atómicos que son capaces de rozarse en pleno océano.

Para alguien como yo que en los ochenta militó en la Campaña de Desarme Nuclear y que estuvo en contra del despliegue de los Pershing, los Cruise y los SS20, acabar de con las armas atómicas sigue siendo una prioridad.

La UE debería actuar con determinación frente a una amenaza tan real como escalofriante.

Y Obama, ¿qué dice de esto?

martes, 3 de febrero de 2009

Huelgas con tintes racistas en el Reino Unido: la salida es más Mundo y más Europa frente a la crisis

Las huelgas con tintes xenófobos que están teniendo lugar estos días en Gran Bretaña son, sin duda alguna, un mal síntoma de la crisis económica y social -utilicemos ese término sin miedo- que recorre el Mundo y, desde luego, golpea con dureza la Unión Europea. La pérdida del empleo -o la posibilidad de que eso ocurra- es el problema más importante con el que nos enfrentamos, pues el paro es un factor de sufrimiento individual y de desagregación colectiva. Muy probablemente, la mayoría de los trabajadores británicos que están protagonizando aquellas huelgas no es racista, por lo que es preciso hacer un esfuerzo eficaz para que sean conscientes de que sus legítimas preocupaciones ni pueden derivar en propósitos excluyentes ni ser rentabilizadas polîticamente por los partidos de la extrema derecha o del populismo. En todo caso, lo que hoy ocurre en el Reino Unido es una alarma de lo que puede suceder en otros países de la Unión. Seamos, en ese sentido, conscientes de que las elecciones europeas de junio son un terreno perfecto para que tales partidos aprovechen la situación a su favor. Condenar el racismo y la xenofobia y combatirlo con argumentos es imprescidible. Lo mismo que crear puestos de trabajo o impedir su destrucción, argumentando que el comercio internacional -el área más regulada de la economía mundial- no es parte del problema de la crisis, sino parte de su solución. De ahí que el proteccionismo sea un mero callejón sin salida a corto plazo, tal y como la existencia misma de la UE demuestra. Estoy convencido de que nuestro Gobierno, que estará tanto en la Cumbre de Londres como en sus preparativos representado por su Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, estará de ese lado, empujando a favor de más coordinación económica y más intercambios frente a la crisis, de Más Mundo, de más Europa, de más apertura económica y comercial. No hay otra salida.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Paquete europeo frente a la crisis: cuando la buena voluntad no basta

La Comisión Europea presentó el miércoles pasado un paquete contra la crisis económica. Tan Indudable la buena voluntad del Ejecutivo comunitario como que su actuación pone de manifiesto la urgencia de dotar a la Unión Europea de una política económica digna de tal nombre. Mi opinión la acabo de exponer en un artículo que publico hoy en Nueva Tribuna al que podéis acceder a través del enlace y que reproduzco íntegramente:

Paquete europeo frente a la crisis: cuando la buena voluntad no basta
Las decisiones de los estados miembros para movilizar recursos frente a la crisis serán de su padre y de su madre, pues cada gobierno establecerá el carácter de las mismas. De hecho, la cacofonía comienza a ser ruidosa.
Nadie duda de la buena voluntad de la Comisión Europea al presentar su paquete de medidas para reactivar la economía de la Unión en esta época de crisis. Al contrario, se trata de un meritorio esfuerzo que, sin embargo, no puede esconder la realidad en la que, lamentablemente, nos movemos: frente a desafíos globales de profundidad, la Europa unida no cuenta ni con los instrumentos ni con las competencias suficientes para actuar con garantías de éxito.En primer lugar, los 200.000 millones de euros anunciados por el Presidente Barroso no pasan de ser una cifra mágica, para ruedas de prensa, pero no real. De ellos, solo 30.000 corresponden a la UE como tal, sin olvidar que una buena parte de ese esfuerzo cuantitativo propiamente comunitario no es dinero nuevo, sino una suma de adelantos temporales de partidas previstas para más tarde. El resto es la adición de lo que los estados miembros decidan libremente incluir –o no- en sus respectivos paquetes nacionales, sin más coordinación o sinergia que la que soberanamente asuman de las recomendaciones de la Comisión Europea.En segundo lugar, las decisiones de los estados miembros para movilizar recursos frente a la crisis serán de su padre y de su madre, pues cada gobierno establecerá el carácter de las mismas. De hecho, la cacofonía comienza a ser ruidosa: hay quienes apuestan por la inversión pública (como España), hay quienes deciden bajar temporalmente impuestos como el IVA (caso británico) para fomentar el consumo rápido y hay, en fin, quienes –como Berlusconi-, a falta de mejores ideas, recurren a copiar el Food Stamps Programm norteamericano de finales de los años 30 entregando tarjetas de débito a los más pobres para que puedan adquirir bienes de primera necesidad por un valor mensual de 40 euros.El problema no reside en si tales planes nacionales tendrán éxito o no, que esperemos que sí. La cuestión central está en otro punto: ¿cómo es posible que un mercado único de 500 millones de habitantes, en el que la demanda y la oferta es principalmente interna al conjunto y muchos de cuyos países tienen una moneda común se pretenda salir de la crisis con medidas dispares y de carácter nacional? Salvando las distancias, ¿alguien se imagina al Presidente de los Estados Unidos contemplando cómo cada uno de los 50 estados de la república grita sálvese quien pueda mientras él se limita a anunciar unos cuantos miles de millones de dólares aportados por el gobierno federal? No, claro, pero porque el inquilino de la Casa Blanca cuenta con competencias y presupuesto suficiente para hacer lo contrario, es decir, porque es titular de una política económica común para todo el país.He aquí el talón de Aquiles de la UE: tenemos el euro y somos un mercado único, pero no tenemos una política económica digna de tal nombre; contamos con la moneda única, pero ni tenemos gobierno económico de la Unión ni presupuesto para actuar; somos un mercado único, pero la armonización fiscal brilla totalmente por su ausencia. Y lo que te rondaré morena…Así no se puede seguir. La Comisión Europea podrá continuar haciendo ejercicios de voluntarismo cuanto pueda y desee. Pero no solo de voluntarismo vive la UE, máxime cuando la imagen transmitida a la opinión pública puede crear el espejismo de la existencia de un paquete europeo de 200.000 millones que no pasa de ser un sumatorio de promesas y buenos deseos.Sería mucho mejor activar cuantas medidas permitan las actuales competencias comunitarias, desde luego, pero, al mismo tiempo, poner a los estados contra la espada y la pared denunciando desde Bruselas las carencias existentes y demandando reformas constitucionales para establecer de una vez una política económica europea. De lo contrario, las promesas de hoy pueden tornarse lanzas en el futuro. Aclaro: lanzas para la imagen de la Unión ante la ciudadanía, no para lo gobiernos que niegan los poderes necesarios para actuar.

jueves, 31 de julio de 2008

Nuevas ideas en el laborismo británico. ¿Suficientes para parar a los conservadores?

Es sabido que los laboristas británicos no pasan por sus mejores momentos y que los conservadores de David Cameron cuentan hoy, según los sondeos -cuyas tendencias se ven machaconamente confirmadas en las elecciones parciales a la Cámara de los Comunes, al igual que en mayo lo fueron en las municipales, empezando por los comicios a la alcaldía de Londres-, con muchas posiblidades de ganar las próximas elecciones generales en el Reino Unido. Más allá de todas las contradicciones del Labour, es evidente que su salida del gobierno sería una mala noticia para los progresistas europeos. Por eso me ha parecido muy interesante el artículo publicado ayer en The Guardian por David Miliband, Ministro de Asuntos Exteriores de Gordon Brown, que ha tenido una amplia repercursión en los medios de comunicación. En el siguiente enlace lo encontraréis íntegramente en inglés. Creo que contiene buenas ideas, aunque seguramente incipientes en su desarrollo como para ser consideradas un auténtico programa de alternancia dentro del partido.

jueves, 19 de junio de 2008

El NO de Irlanda, incapaz de paralizar el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa: seguimos caminando hacia una UE más democrática y eficaz

El Parlamento británico ha concluido ayer el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa, que hoy será firmado por la Reina. A diferencia de lo ocurrido tras los referéndums en Francia y Holanda sobre la Constitución Europa, el NO de Irlanda ha sido incapaz de paralizar la ratificación de la renovada norma fundamental europea en países como el Reino Unido. Una buena noticia que nos reafirma en nuestro objetivo de que el nuevo Tratado pueda entrar en vigor lo antes posible para que la UE sea más democrática y más eficaz. Por cierto, interesante leer los argumentos contra el Tratado del Sinn Fein, incluidos ayer en un artículo publicado por su única eurodiputada: cualquier euroescéptico de derechas los hubiera suscrito encantado de hacerlo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Recuperación laborista y triunfo de Clinton en Pensilvania: cuentan más las corrientes de fondo que las modas mediáticas

Los lectores de este blog conocen mi inclinación a favor de Hillary Clinton, entre otras razones porque considero que, como señalan muchos sondeos, es la candidata demócrata merjor situada para derrotar al republicano McCain en noviembre. Hillary acaba de ganar las primarias en Pensilvania por una distancia de diez puntos, exactamente el porcentaje que antes del voto se consideraba suficiente. ¡Pues ni con esas! Hoy muchos comentaristas parecen sufrir tanto el resultado de Clinton que, aunque ha triunfado en ese estado, el dato objetivo es que, según ellos y ellas, está muerta en la carrera presidencial. ¿Pero qué tienen contra Clinton? ¿Que no representa la modernidad mal entendida? ¿No se dan cuenta los periodistas progresistas de que Hillary es el verdadero objetivo de los mismos grupos reaccionarios que se cebaron con el Bill Clinton en una auténtica cruzada neocon?

En fin, buenas noticias desde el Reino Unido. Cuando muchos pensaban que Brown estaba bajo mínimos tras su viaje a los Estados Unidos y en medio de una tormenta política interna, The Guardian publica ayer su encuesta mensual, que hace desaparecer de un plumazo la ventaja alcanzada en los últimos tiempos por los conservadores y muestra una importante recuperación laborista. ¿Será que las corrientes políticas de fondo pesan más que los modismos mediáticos? ¿Será que la cuestión social existe y sigue definiendo las preferencias de muchos electores?

Seguro que sí, afortunadamente.