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jueves, 26 de febrero de 2009

La derecha euroescéptica checa, de nuevo al ataque

La última de la derecha euroescéptica de la República Checa es que trata de atrasar a mayo la votación en el Senado del Tratado de Lisboa, por un conjunto insostenible de razones que esconden la única verdadera: no quieren ratificarlo antes de que termine su Presidencia semestral de la Unión. Sonroja que los gobernantes de un país que ha firmado un Tratado bueno para todos los socios comunitarios -incluida la República Checa- se comporten de forman tan filibustera. Me levanté hace unos días del Pleno del Parlamento Europeo en protesta por el contenido provocador del discurso que estaba pronunciando el Presidente Klaus. Lo volvería a hacer cien veces. ¡Qué falta hace que los socialistas checos ganen las próximas elecciones en ese país!

viernes, 20 de febrero de 2009

El lamentable discurso de Klaus, en la prensa española

La prensa española se hace eco hoy del lamentable discurso del Presidente Klaus ante el Parlamento Europeo y de las reacciones de algunos eurodiputados, entre los que me cuento.

Reproduzco el artículo de El País sobre el tema:

Polémico discurso del euroescéptico Klaus ante el Parlamento comunitario

ANDREU MISSÉ - Bruselas - 20/02/2009

El presidente checo, Václav Klaus, no defraudó ayer a quienes auspiciaban que su intervención en el pleno del Parlamento Europeo provocaría una fuerte bronca. Klaus, un orador especialmente bien dotado para la provocación y la ironía sobre casi todo, fue directo contra la Eurocámara al señalar que el "déficit democrático", que se produce por la enorme distancia entre los ciudadanos y los representantes europeos, se "agravaría con la Constitución Europea rechazada o con el Tratado de Lisboa". Su intervención fue acompañada de frecuentes abucheos desde los escaños de la izquierda y jaleada por los euroescépticos, la mayoría británicos.

El espectáculo irritó especialmente a muchos eurodiputados por darse la circunstancia de que República Checa ostenta la presidencia de turno de la UE, y su presidente no quiso despejar ayer las dudas sobre si firmaría el Tratado de Lisboa si finalmente lo aprueba su Senado.
Su advertencia de que "la solución no está en reforzar el papel del Parlamento Europeo" colmó la paciencia de una treintena de diputados, entre los que figuraban el presidente de la Comisión Constitucional, el socialista Jo Leinen, el español Carlos Carnero, también socialista, y Guido Sacconi, ex presidente de la Comisión sobre Cambio Climático, que optaron por abandonar el hemiciclo.

Klaus agravió especialmente también a muchos miembros de la Cámara cuando comparó la UE con el sistema político de la antigua Unión Soviética. "Nosotros", dijo, "hemos conocido la amarga experiencia de que la ausencia de oposición significa la pérdida de libertad". "Aquí", añadió, "no hay oposición, sólo se promueve una alternativa y los que se atreven a pensar de una manera diferente son etiquetados de enemigos".

El propio presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, respondió a los comentarios de Klaus, a quien recordó: "En un Parlamento del pasado probablemente usted no habría podido dar este discurso".

Los copresidentes de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit y Monica Frassoni, calificaron de "carnavalesco" el discurso de Klaus. Pero el antiguo líder del Mayo del 68 precisó que, "a través de esta intervención, ha expresado una visión manipulada y falsa de la realidad europea". "Ha dado prueba", añadió, "de la incomprensión total sobre lo que es la UE".

Klaus no desaprovechó la oportunidad para reafirmar su fe ultraliberal al manifestar que la UE se basa en "la opresión del mercado y el refuerzo continuado de la gestión central de la economía". Carnero, autor de la ponencia que oficializó el himno de la UE, que ayer tuvo que escuchar Klaus, manifestó tras salir del hemiciclo que consideraba "indigno que el presidente de un Estado miembro dedique su tiempo de palabra a insultar a la democracia europea, descalificar a la Unión, arremeter contra la Eurocámara y defender el neoliberalismo a ultranza".

En la posterior conferencia de prensa, celebrada en la sede de su Gobierno y no en la del Parlamento, como corresponde a estos actos, Klaus manifestó que "no estaba preparado todavía para responder" si firmaría la ratificación del Tratado de Lisboa. Se amparó en que "el texto está todavía en el Parlamento" checo.

jueves, 19 de febrero de 2009

El Presidente checo Vaclav Klaus en la Eurocámara: una vergüenza

Una vergüenza. No hay mejor definición para calificar la intervención esta mañana ante el Pleno del Parlamento Europeo, reunido en Bruselas, del Presidente de la República Checa, Vaclav Kalus.

Considero indigno que el Presidente de un estado miembro dedique su tiempo de palabra a insultar a la democracia europea, descalificar a la Unión, arremeter contra la Eurocámara y defender el neoliberalismo a ultranza.

Soy miembro del Parlamento Europeo desde hace casi quince años. Nunca había escuchado un discurso tan descaradamente orientado a provocar.

Klaus ha hecho daño, sobre todo, a la República Checa, un país europeísta que ejerce estos seis meses la presidencia semestral de la Unión.

Quizás se haya marchado satisfecho por haber organizado su número, jaleado con entusiasmo por populistas y reaccionarios de diferente factura, entre los que se encontraban numerosos miembros del Partido Popular Europeo, como los conservadores británicos. Pero ha hecho un flaco favor a los ciudadanos que le pagan un sueldo por representarles.

Afortunadamente, Europa es lo suficientemente fuerte como para que gentes como Klaus pasen mientras la Unión permanece.