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miércoles, 9 de mayo de 2012

"Años de cambios, años de crisis": presentación del libro de Ignacio Sánchez Cuenca sobre los gobiernos del PSOE publicado por Alternativas en La Catarata

Mañana jueves 10 de mayo se presenta en Blanquerna el libro de Ignacio Sánchez Cuenca "Años de cambios, años de crisis", que analiza el período de gobierno del PSOE con Zapatero al frente del Ejecutivo. El libro ha sido publicado por la Fundación Alternativas en su colección con la editorial Catarata. El acto tendrá lugar a las 19'30 h. en Blanquerna (Calle Alcalá, 44, Madrid) y en él internvendrán el autor, Belén Barreiro (Directora del Laboratorio de Alternativas), el periodista de El País Luis Rodríguez Aizpeolea y la diputada y exministra Carmen Chacón. Se trata de un análisis riguroso de lo mucho conseguido y también de los errores cometidos, lejos de la furia de la derecha contra los gobiernos socialistas y de cualquier aproximación acrítica a lo realizado. Una buena oportunidad de poner al día un balance con bastantes más luces que sombras que el tiempo debe ir poniendo en su lugar. Otra buena idea de la Fundación Alternativas.



martes, 29 de noviembre de 2011

¿Núcleo duro del euro? NO con mayúsculas: mi artículo en Nueva Tribuna


Como nos descuidemos, nos rompen la Unión Europea. Así lo digo en el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna.

¿Núcleo duro del euro? NO con mayúsculas

Carlos Carnero

Conviene estar atentos a lo que se nos puede venir encima desde Bruselas en los próximos días para decir, sencillamente, NO, con mayúsculas. Un no europeísta, por descontado, un gran no.

Me refiero al invento de cambiar los Tratados de la UE en vigor para configurar un “núcleo duro” o una “primera línea” del euro que la derecha alemana encabezada por la Angela Merkel y secundada por la francesa anda propugnando a los cuatro vientos de las filtraciones periodísticas al mismo tiempo que sigue alentando las dudas sobre algunos países comunitarios para beneficiarse de las dificultades de su deuda. El último ejemplo de tal situación lo protagonizó a su pesar, hace algunos días, Mario Monti, que en la misma rueda de prensa conjunta con Merkel y Sarkozy contempló –supongo que estupefacto- cómo la canciller se dedicaba a espolear a los mercados para que le pidieran a Roma un interés brutal e injustificado por sus emisiones a corto plazo: buena mano…al cuello.

Ahora nos dicen que hay que cambiar los Tratados para conformar una “unión fiscal” entre los socios cumplidores del euro, de la que quedarían fuera los díscolos. “Unión fiscal”, traduciendo de Merkel, no significa otra cosa que consagrar en la norma básica de la UE nuevos criterios de austeridad presupuestaria, o sea, nuevos y más duros ajustes, por si habíamos tenido pocos.

Cuando la OCDE acaba de advertir que la UE entrará en 2012 en recesión y Barack Obama reclama a Barroso y Van Rompuy en la Casa Blanca que pongan su economía a funcionar de una vez, la única idea que se les ocurre a Merkel y a Sarkozy es promover más y mayor dureza, menos gasto e inversión pública. Y encima quieren consagrarlo en los Tratados en tanto que norma de derecho primario. Exactamente lo contrario de lo que necesitamos.

El Tratado de la UE obliga a todos los estados miembros –excepto al Reino Unido y a Dinamarca- a ingresar en el euro, cumpliendo para ello los llamados criterios de convergencia y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en deuda, déficit e inflación. Luego han venido muchas normas que inciden en ese sentido, pero sin rango constitucional: el Pacto Euro Plus o, directamente, la puñalada de la prima de riesgo.

Ni nos hace falta ni es posible crear una Europa a distintas velocidades cuando hablamos del euro. Primero, porque estar en el euro es un derecho y una obligación de todos los estados miembros con los mismos criterios; segundo, porque los parámetros para ingresar en la moneda única ya están fijados suficientemente; tercero, porque la cooperación reforzada no es aplicable en el campo de las competencias exclusivas de la UE, y la monetaria lo es.

Se habla también de un tratado bilateral negociado entre estados que luego se añadiría al acervo comunitario, como se hizo con Schengen. Volveríamos por esa vía a poner en cuestión el avance hacia la unión política y el método que lo gestiona, aumentando el déficit democrático exponencialmente.

Pero la gran cuestión es ¿para qué diablos nos hace falta esa reforma de los Tratados que consagraría un “núcleo duro” o una “primera línea” del euro? ¿Para el bien común? No, en realidad para favorecer los intereses del capital financiero e industrial centroeuropeo y las aspiraciones ideológicas de la derecha que gobierna en Berlín o París.

Veamos. Lo que de verdad nos hace falta es emitir eurobonos y que el BCE compre deuda de los países de la eurozona a cualquier precio. Para eso no hace falta reformar los Tratados. Y si estos se reforman no debe ser para escribir en mármol políticas económicas que tienen alternativa o principios ideológicos que no es obligatorio compartir, sino para establecer un Tesoro europeo, armonización fiscal y una Europa social digna de tal nombre.

Así que mi conclusión es la del principio de este artículo. ¿Reforma de los Tratados para un “núcleo duro” del euro? NO; ¿reforma de los Tratados para un verdadero gobierno económico europeo? SÍ; ¿reforma de los Tratados para santificar la política económica conservadora que nos mantiene en el estancamiento y nos lleva a la recesión? NO; ¿reforma de los Tratados para que la UE pueda intervenir en el ciclo económico para el crecimiento y el empleo? SÍ. ¿Reforma de los Tratados para lo que de verdad importa ahora, o sea, contar con eurobonos y con un BCE que compre deuda de los estados de la eurozona? NO hace falta.

La solución europeísta y eficaz a los problemas de la UE es la federal. Y la que proponen –o insinúan proponer- Merkel y Sarkozy es todo lo contrario: la fragmentación de la Unión.

Ya que confío bien poco en la capacidad de la Comisión para defender el interés comunitario con firmeza, espero que el Parlamento Europeo utilice esta ocasión para restablecer su autoridad y reaparecer de una vez por todas diciendo que no acepta destrozar la Unión de la que es la única institución elegida en las urnas.

Los planes de la Alemania de Merkel y de la Francia de Sarkozy no convienen tampoco a España, por razones evidentes: forzarnos a más ajustes es un suicidio seguro. Por lo tanto, el objetivo no debe ser estar en esa “primera línea” futura del euro, sino de oponerse a cualquier atisbo de inscribirla en los Tratados. Es lo que debe exigirse que defienda el Gobierno español porque conviene al interés de nuestro país: no a una reforma de los Tratados, no al núcleo duro del euro, sí a los eurobonos y aun Banco Central activo frente a los especuladores. En lo primero, el Ejecutivo lo tiene fácil: con que un estado miembro diga no, no habrá atutía. Se llama unanimidad y lleva aparejado el derecho de veto.

El PSOE, consecuentemente con su programa electoral, lo tiene fácil y claro: NO.

martes, 27 de septiembre de 2011

Perplejidades póstumas: buena lectura una vez convocadas las elecciones generales

Buen artículo, que os recomiendo, el publicado hoy en El País por Jordi Gracia con el título "Perplejidades póstumas". Merece la pena leerlo el día siguiente de ser convocadas las próximas elecciones generales y, sobre todo, porque la memoria es corta y débil.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Reforma constitucional: más progresividad fiscal y Europa federal - mi artículo en Nueva Tribuna

La aprobación de la reforma constitucional, cuando se produzca, abrirá en mi opinión dos importantes debates que deberína conducir a una mayor progresividad fiscal y a una Europa federal.

Así lo expongo en un artículo que publico en Nueva Tribuna y reproduzco a continuación:

Reforma constitucional: más progresividad fiscal y Europa federal

Carlos Carnero

Alfredo Pérez Rubalcaba ha venido a decir que endeudarse no es de izquierdas. ¡Claro! ¿Qué por qué? Por varias razones, como que

- hace pagar a todos por igual (sin distinguir su nivel de renta o patrimonio) los costes que genera, teniendo un carácter nítidamente regresivo;

- hipoteca la capacidad de decisión de los que vendrán más tarde, compelidos a pagar lo comprometido por quienes les precedieron adoptando decisiones que les obligan sin haber tenido en ellas ni arte ni parte;

- hace depender de la voluntad de sus compradores (si la adquieren o no y a qué precio) la capacidad del estado para afrontar gastos esenciales, como los derivados del modelo del bienestar o del funcionariado;

- compradores que, por lo tanto, sin haber sido elegidos por nadie en las urnas e incluso sin ser nacionales del estado o comunidad política de que se hable, limitan o distorsionan la soberanía de la misma y su capacidad de decisión;

- desvía la búsqueda de ingresos del estado vía impuestos (algo progresivo) hacia un camino, como hemos dicho antes, regresivo.

La deuda solo puede ser considerada como un instrumento extraordinario para financiar al estado y permitirle cumplir con sus funciones. Lo contrario, lo que sucede hoy –la deuda como el pan nuestro de cada día- solo se explica y “justifica” por los gastos extraordinarios generados por la crisis en 2008 y 2009 y la caída de ingresos que la misma ha conllevado.

Por eso es correcto plantearse disminuir la deuda y el déficit públicos, situando ambas variables en niveles gestionables.

Niveles, no lo olvidemos, ya establecidos una vez en su día por la UE (Pacto de Estabilidad y Crecimiento que permitió la creación del euro) y que forman parte de nuestro ordenamiento jurídico en virtud del artículo 93 de nuestra Constitución, que reconoce la prevalencia del derecho europeo, explicitado, en este caso, en los artículos 123 y el Protocolo 9 del Tratado de Funcionamiento de la UE.

Partiendo de esas premisas, la reforma de la Constitución promovida por el PSOE y el PP, una vez aceptada por las Cortes Generales, abrirá un interesante doble debate, que es el que realmente debería ocupar a las izquierdas y las derechas políticas y sociales:

- ¿cómo van a equilibrarse las cuentas públicas: reduciendo gastos sociales o aumentando la progresividad impositiva? Nunca más oportuno este interrogante, cuando los programas de los partidos políticos deben proponer al electorado aumentar la progresividad fiscal para que pague más quien más tiene (en IRPF, recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, reforma del Impuesto de Sociedades, eliminación de desgravaciones excesivas en todos los casos) o no.

- si se marcha por la senda de la constitucionalización de techo de déficit de los estados de la zona euro, debe plantearse una contrapartida clara: caminar hacia un gobierno económico federal de la UE que contemple la emisión de eurobonos, la creación de un Tesoro comunitario y la armonización fiscal, entre otras medidas.

Todos nos sabemos el famoso proverbio chino que dice (cambio una palabra que me parece demasiado fuerte) “cuando el dedo señala la Luna, el despistado mira al dedo”.

En la discusión sobre la reforma constitucional, hay una coyuntura (facilitar que el BCE no se encuentre con vetos insalvables para comprar deuda española si es menester, frente a los especuladores, como se ha hecho en agosto) y una estructura: en esta se sitúa pasar a la ofensiva aprovechando el cambio de la Carta Magna para avanzar decididamente en la lucha por una mayor justicia fiscal (y redistributiva, a fin de cuentas) y por una Europa federal con las que mantener el estado del bienestar.

Porque quien puede cargarse el estado del bienestar no es la reforma constitucional, sino la insostenible situación de deuda pública por la que atravesamos.

Así que, para mí, la ecuación es clara: reforma constitucional debería ser igual a más progresividad fiscal y Europa federal. Si es la que la izquierda quiere marchar por ese camino.

Por cierto, temas planteados hace ya un mes –antes de todo este debate- por el documento para la Conferencia Política del PSOE encabezado por Diego López Garrido, suscrito, entre otros, por el autor de este artículo, y publicado por Nueva Tribuna.

lunes, 29 de agosto de 2011

Reforma de la Constitución: mi artículo en Nueva Tribuna

Apoyando la reforma de la Constitución promovida por el PSOE y el PP, publico en Nueva Tribuna el artículo "Techo de gasto: armas contra los especuladores":

Techo de gasto: armas contra los especuladores

Carlos Carnero

Con las cosas importantes, mejor hablar claro. Y antes de que en España se desate la mundial –como se dice ahora- sobre si la reforma pactada por los grandes partidos para fijar en la Constitución el techo máximo de gasto de las administraciones públicas es de derechas o de izquierdas o de si debe ir a referéndum o no, conviene llamar al pan, pan, y al vino, vino.

Lo primero es hacer un poco de memoria y no olvidar las operaciones planificadas de los especuladores financieros contra España durante la primera mitad del mes de agosto, cuando parecía que la prima de riesgo de la deuda no tenía límite en su subida, como tampoco la bolsa encontraba un suelo en su caída.

Eso se paró. ¿Cómo? El Banco Central Europeo (BCE) compró masivamente deuda española y, así, desbarató las operaciones especulativas. O sea, fue la UE quien salió en nuestra defensa, no es que se produjera un milagro.

Es imaginable que el BCE tomó su decisión tras fuertes discusiones de sus directivos y en medio de evidentes resistencias de algunos de sus principales accionistas, que no son otros que los estados miembros de la UE.

Es obvio que los especuladores volverán a la carga. Lo tienen planificado. Y conviene que el arma de la compra de deuda por el BCE siga cargada y a punto.

Así que, para que, llegado el momento, nadie ponga pegas a apretar el gatillo contra los especuladores, no está de más dar seguridades. Una de ellas, entre otras, puede ser fijar el techo de gasto en la Constitución.

Se argumenta que tal medida es de derechas. Pero resulta que en el único ejemplo existente, Alemania, fue acordada por conservadores y socialdemócratas y no ha impedido que ese país cuente con un envidiable estado del bienestar.

Se dice que hacerlo significa aceptar imposiciones foráneas que atentan contra nuestra soberanía nacional. Por favor, seriedad. A estas alturas de la integración europea, decir algo así es tan absurdo como que un alemán afirme que cuando el BCE compra deuda española con euros germanos se le está robando o que adoptar medidas de Europa social (un salario mínimo europeo, por ejemplo) es una injerencia inaceptable en el modelo laboral de cada país.

En fin, las circunstancias han cambiado (agosto habla por sí mismo) y la reforma constitucional en marcha será útil. Entre otras cosas, porque dará credibilidad a los argumentos en favor de demandar medidas tan importantes como la puesta en circulación de eurobonos, un Tesoro europeo y armonización fiscal, en lo que los ingleses llaman trade-off y nosotros toma y daca.

Termino: la derecha puede pensar que fijar el techo de gasto limitará la intervención de lo público en la economía, al igual que la izquierda puede estimar que eso dependerá de la estructura y orientación del gasto y de las cláusulas de flexibilidad contenidas en la reforma constitucional.

En todo caso, servirá para seguir disparando contra los especuladores con las armas de la UE. Y eso, para un europeísta, es bueno por definición.

Ah!, se me olvidaba: díganle ustedes a los tiburones que dirigen los fondos de alto riesgo que esta reforma la vamos a hacer por referéndum (dentro de varios meses) y les habrán dado una gran alegría. ¿Hace falta explicar por qué? No, claro.

viernes, 12 de agosto de 2011

Las peticiones del PP con motivo de la crisis

El PP ha pedido la comparecencia de Zapatero en el Congreso con motivo de el repunte de la crisis en agosto. Difícil no compartir el análisis del editorial de El País sobre tal contribución a afrontar los problemas:

Urgencias con retraso

El PP tiene que apoyar la solvencia española en lugar de pedir cuentas por una crisis global

12/08/2011

En medio de una caída bursátil que deteriora gravemente el valor de las empresas y después de una cadena de ataques especulativos contra las deudas española e italiana, que desestabilizaron el euro durante varios días, el PP se ha decidido a exigir una "comparecencia urgente" del presidente Zapatero en el Congreso para que explique la grave "situación económica y financiera" de España. Las urgencias del PP llegan con cierta demora. El diferencial de la deuda se ha estabilizado, debido a la intervención de la autoridad monetaria (el Banco Central Europeo) que es la institución que dispone de resortes (compra de deuda en el mercado secundario) para enfriar la prima de riesgo de los países atacados. Lo que podía hacer el Gobierno no era comparable a la poderosa acción del BCE, pero en todo caso ya se ha anunciado un plan adicional para garantizar la corrección del déficit en 2011.

En cuanto a la caída permanente de las Bolsas, que ayer volvieron a repetir cambios radicales de tendencia entre las primeras horas de la mañana y el momento del cierre, el PP sabe o debería saber que responde a los temores de que en los próximos meses, quizá también en 2012, la economía mundial, y en especial la europea, entre en una fase de estancamiento. Salvo que el primer partido de la oposición considere que La Moncloa decide con sus errores o aciertos la tendencia de la economía mundial, poco podrá explicar el presidente del Gobierno que no sepa ya Mariano Rajoy. La solución decidida por los organismos supervisores de España, Francia, Bélgica y probablemente Italia de limitar las llamadas ventas a corto en los mercados, que tanta volatilidad provocan, tampoco puede explicarse desde la óptica de la política interna. Cosa diferente es que Zapatero explique las razones de las medidas que prepara.

Nunca está de más que un presidente del Gobierno informe a sus ciudadanos, en el Parlamento o desde cualquier de sus tribunas, pero la petición "urgente" del PP, realizada desde el lugar de veraneo de sus líderes, solo es otro ejemplo de oportunismo. Precisamente porque esta crisis tiene carácter global es por lo que se reclama al PP que respalde los ajustes aprobados en el Estado central y en las autonomías. Calcula quizá que cuanto peor sea la situación con mayor razón podrá un eventual Gobierno suyo culpar a la herencia recibida de sus dificultades con la economía.


Chacales y corderos: mi artículo sobre el repunte de la crisis en Nueva Tribuna

En el último repunte de la crisis, muchos hemos tratado de analizar las causas de y las salidas a la situación. Yo lo he hecho en un artículo publicado en Nueva Tribuna el 1 de agosto y que tenéis en el enlace y copio a continuación:

De chacales y corderos

Carlos Carnero

Había que ser ciego para no ver a 31 de julio lo que iba a pasar en agosto con la deuda pública española e italiana: los fondos de alto riesgo y otras manadas de especuladores financieros habían decidido hacer su ídem gracias a nuestro dinero.

¿Cómo atacan las fieras a los rebaños de corderos? Tienen su táctica:

1º Compran bonos alemanes, haciendo caer el interés que se paga por ellos: a mayor demanda con una oferta estable baja el precio de los mismos.

2º Al caer el interés que se paga por los bonos alemanes a diez años y aunque el de los españoles o italianos no se moviera, se agranda la diferencia entre ambos conjuntos: la llamada prima de riesgo.

3º La subida de la prima de riesgo se provoca justo en los días de la semana previos a una subasta de deuda española o italiana: esta vez comenzó a crecer el lunes 1 de agosto y así ha seguido los días 2, 3 y 4 porque en este último (jueves) estaba convocada una subasta en la que se pretendía colocar entre 2.500 y 3.500 millones de euros de bonos españoles.

4º En dicha subasta, la subida artificial de la prima de riesgo obliga al Tesoro emisor a pagar un interés mucho mayor del que la realidad hubiera indicado: el negocio para los chacales está hecho.

5º Obviamente, la perspectiva de un interés del seis y pico por ciento (o más) por la deuda es sumamente atractiva para quienes tienen su dinero en bolsa: venden sus acciones y destinan el capital a la compra de bonos del estado, provocando una caída espectacular del Ibex; más aún: una parte de las órdenes de venta se activa automática y mecánicamente a través de programas de ordenador que relacionan prima de riesgo y caída de los valores.

6º Primera consecuencia: los especuladores se forran; segunda: los estados se vuelven a endeudar con los intereses ruinosos pagados para colocar la deuda; tercero: las empresas se descapitalizan.

Una manera inmediata de romper el espinazo a los especuladores: que el Banco Central Europeo compre masivamente deuda de los países afectados en el mercado secundario, destrozando las expectativas bajistas de los fondos de alto riesgo. Pero el BCE lleva 18 semanas sin hacerlo. ¿Por qué?

Otra manera de limitar los desmanes: que se apliquen las decisiones de la reciente Cumbre del Eurogrupo y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera compre deuda de los atacados en el mercado secundario. Pero eso, cuando esté en vigor, solo podrá hacerse en caso extremo y por unanimidad de los estados del euro: demasiado lentamente para aplicarlo en cuestión de 24 o 48 horas.

Y, desde luego, una vía fundamental y duradera: que se conforme deuda europea a través de la emisión de eurobonos, impidiendo que los lobos se lancen sobre sus víctimas de una e una o de dos en dos, explotando las contradicciones internas del rebaño.

Parece la película “Psicosis”. Ahora, la entrada la pagamos todos los ciudadanos a precio desorbitado mientras los especuladores toman el sol de agosto en playas de lujo riéndose a carcajadas de nuestra ingenuidad de ganado ovino.

Otra cosa: según la derecha, el resto de la oposición y los editoriales de los periódicos, la convocatoria de elecciones generales anticipadas generaría confianza económica de forma inmediata. ¡Qué inocentes! El camino hasta tales comicios estará plagado de ataques especulativos, porque los fondos de alto riesgo utilizarán su convocatoria para vender inestabilidad y provocar la subida del precio a pagar por la deuda, hundiendo los índices bursátiles. Y no digamos lo que pasará cuando se forme un nuevo gobierno: sea cual sea su presidente, los ataques no solo no cesarán, sino que aumentarán exponencialmente porque –dirán los fondos de alto riesgo- no se pueden fiar de las intenciones del nuevo inquilino de La Moncloa. A no ser que Europa actúe, evidentemente.

Porque esta es la moraleja: no hay solución nacional a los ataques de los chacales. Solo existe la europea. Pero ahora que la UE tiene la escopeta para dispararles, ¿está dispuesta a utilizarla? Tengo dudas, porque el gatillo alemán sigue encasquillado. No sé si los dirigentes gubernamentales de Berlín se dan cuenta de que por mucho que vendan hoy a China, su único mercado seguro siempre es el de los países de la UE (la oposición del SPD, afortunadamente, sí es consciente de la situación y propone en consecuencia). Todavía lo es, aunque al paso que vamos tendremos que cambiar el tiempo verbal y decir era. Ellos sabrán, porque aunque a algunos no les guste, en este barco del euro vamos todos y de él ni se baja ni se puede bajar a nadie. ¡Faltaría más!

martes, 5 de julio de 2011

468.000 $ por dirigir el FMI. ¿Poco?, ¿mucho?, ¿suficiente?


¿Mucho?, ¿poco?, ¿suficiente? No lo sé, la verdad. 468.000 $ cobrará al año la nueva Directora del Fondo Monetario Internacional, según El País. Bastante más, por ejemplo, que el Presidente del Gobierno de España. Puede que en estos momentos de crisis la legitimidad de los responsables políticos, incluyendo a quien encabeza el FMI, deba ser sensible a cómo lo está pasando el común de los mortales. Y actuar en consecuencia, lo que no incluye subirse el salario un 10 % respecto a su antecesor cuando se pide austeridad a los trabajadores, ¿verdad? A Dios rogando y con el mazo dando.
Me lo he pensado mejor. Ahora sí sé mi opinión: no me gusta.

sábado, 25 de junio de 2011

Hay que pasar del caos al gobierno económico: Cumbre de Líderes socialistas en Bruselas


Merece la pena leer la Declaración de la Cumbre de Líderes del Partido Socialista Europeo (PSE) que tuvo lugar en Bruselas el 24 de junio antes y con motivo de la celebración del Consejo Europeo. La tenéis en este enlace.

lunes, 20 de junio de 2011

Mi plena solidaridad con el nuevo Gobierno griego por su responsabilidad y patriotismo


Contemplo la fotografía del juramento del nuevo Gobierno griego del Primer Ministro Papandreu y aprecio en la solemnidad de la ceremonia y la gravedad de los rostros la responsabilidad y determinación con que los nuevos y antiguos ministros helenos asumen su responsabilidad en un momento crítico para la nación. Veo entre ellos buenos amigos míos, antiguos compañeros en el Parlamento Europeo: Stavros Lambrinidis (Exteriores), Panos Beglitis (Defensa).

Frente a los ataques de los especuladores financieros y la incomprensión de buena parte de la ciudadanía, con el apoyo de la UE -que nos gustaría, sin embargo, fuera más rápido y decidido-, los socialistas griegos están tratando de sacar al país del marasmo económico en el que lo dejó sumido el gobierno de Nueva Democracia.

Vivimos una época histórica que el paso del tiempo demostrará clave. Una época en la que muchas cosas se están haciendo bien y algunas otras regular, qué duda cabe, o incluso mal.

Lo fácil en esta coyuntura es criticar sin alternativas, culpar a los gobiernos y a los partidos que los sustentan de todos los males, volverse contra la UE, olvidando que sin la acción de esos gobiernos, sin la firmeza de esos partidos, sin la solidaridad europea, la crisis que otros han generado (el neoliberalismo, la derecha) se hubiera llevado por delante a nuestros estados.

Pero este es también un tiempo en el que la honestidad de gobiernos como el de Papandreu (o el de Zapatero, aquí, en España, en nuestra piel de toro, en condiciones muy distintas e infinitamente mejores, es verdad) está dando un ejemplo de responsabilidad y patriotismo que, sencillamente emociona. Les deseo todo lo mejor, el éxito para que Grecia siga siendo un país fuerte y europeísta.

sábado, 7 de mayo de 2011

Perplejidades: mi artículo en Nueva Tribuna

Aquí estoy otra vez, después de un tiempo sin escribir por dificultades técnicas.

Y lo hago con un artículo en Nueva Tribuna titulado "Perplejidades":

Perplejidades
Carlos Carnero

No me siento perplejo ante muchas cosas de las que suceden en nuestro país, pero sí reconozco sentir perplejidades al conocerlas.

Una de ellas, el desempleo. Última Encuesta –subrayo, encuesta- de Población Activa. Día siguiente: titulares a cuatro columnas con los casi cinco millones de parados. Último dato del paro registrado: escasa repercusión en portada –cuando no nula, caso de los periódicos de derechas- y relativización del buen dato. Se afirma que es estacional, debido al inicio de la temporada turística y de la Semana Santa (por cierto, pasada por agua). Se olvidan de que la primera industria de este país es la turística y representa en torno al 10 % del Producto Interior Bruto. Así que no es mala cosa que tal industria cree empleo cuando puede y debe, es decir, en torno a o en la temporada alta. Si el repunte del empleo en abril se mantiene en los próximos seis meses (no hay Semana Santa en todos ellos, claro), estaremos llegando al otoño con 400.000 parados menos, de forma que en el INEM tendremos menos de 3.800.000 personas registradas. ¿Merecerá un titular a cuatro columnas? Me temo que no: las buenas noticias no son noticia, entre otras cosas porque podrían desmontar las profecías autocumplidas (casi siempre negativas) de los comentaristas. Y hasta ahí podíamos llegar.

Otra: la Federación de Asociaciones de la Prensa y la mayor parte de directores de medios de comunicación se comprometen a no informar de las ruedas de prensa en las que no se admitan preguntas. ¿Cuántos de los últimos van a cumplir tal compromiso? Tendrán la oportunidad de demostrarlo todos los días, máxime en campaña electoral, a no ser que ellos mismos formen parte de la trampa de quienes dicen ofrecer declaraciones –no ruedas de prensa- para evitar caer en el cómputo de incomparecencias reales. De hecho, ya han pasado varios días del anuncio y todavía no se ha hecho el vacío informativo a nadie. Los medios de comunicación deben ser tan críticos con el poder –con el existente, con el que creen que se avecina y con el fáctico- como con ellos mismos. Pero de esto último hay poco.

Tercera: leo que Iñaki Gabilondo inicia un nuevo programa de entrevistas en profundidad en Canal +, para el que anuncia que no entrevistará a políticos. ¿Por qué? ¿Son apestados? Poco casa esa intención -¿elitista?- con la justa demanda de que las ruedas de prensa sean eso, o sea, incluyan preguntas. De lo contrario, ¿cómo van a explicarse quienes gobiernan y quienes aspirar a hacerlo? Ítem más: no comparto que Gabilondo considere que Ana Pastor debe “controlar su intensidad” en momentos como el que protagonizó con la Sra. De Cospedal cuanto esta criticó sin fundamento la independencia de los servicios informativos de TVE. ¿Qué significa “controlar su intensidad”? ¿No refutar lo que es falso? Amigo Iñaki: afortunadamente, contamos con una TVE independiente cuya audiencia es superior a la que suman tirios y troyanos.

Cuarta: Obama. Al final va a resultar que el Presidente de los Estados Unidos es una especie de George Bush III a cuenta de la operación contra Bin Landen. Tanto tanto que en España algunos han pasado en unas horas de felicitarse por la acción contra el promotor de actos terroristas tan bárbaros como los del 11-S y el 11-M a prácticamente condenar a la Casa Blanca por haberla llevado a cabo. La exageración y la demagogia se abren paso de forma tan exasperante que uno comienza a sentirse un poco asfixiado por el ambiente.

Perplejidades me provoca todo lo dicho. Pero también certezas: el paro registrado desciende, algunos han decidido defender la libertad y el derecho a la información, siempre nos quedará esta buena TVE que hemos disfrutado en la etapa Zapatero –lejos del beneficio empresarial y todo lo que conlleva su búsqueda- y Obama, probablemente, será reelegido. Bueno.

domingo, 27 de marzo de 2011

Mi entrevista en Europa 2011 de TVE


El excelente programa de TVE "Europa 2011", que dirige Clara Rivero y presenta Carmen Romero, me entrevistó el viernes 25 de marzo. El Pacto del Euro, el hipotético rescate de Portugal, el gobierno económico de la UE o Libia fueron temas abordados en la entrevista, que podéis ver en este enlace.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Y España? Bien, gracias

¡Cuánto han cambiado las cosas! Si la caída del Gobierno portugués se hubiera producido hace un año, especuladores políticos, mediáticos y financieros de todo tipo y condición se hubieran abalanzado sobre España para hacer fortuna. Pero hoy los datos cantan alto: el día después de abrirse la crisis política en Portugal, el Ibex35 ha subido y la prima de riesgo de la deuda española ha bajado. Muchos no lo reconocerán, pero algo tan positivo y significativo tiene una explicación sencilla: la política económica aplicada por el Gobierno socialista que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero está dando resultados.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Intervención decidida por la ONU contra Gadafi: "¿Irak 2003? ¿Por qué no España 1936?"


La intervención del Presidente del Gobierno ante el Congreso de los Diputados argumentando la participación de España en la intervención internacional decidida por las Naciones Unidas para proteger al pueblo libio del régimen de Gadafi ha sido una expresión clara del compromiso del Ejecutivo socialista con los derechos humanos y la legalidad internacional. El 99 % de la Cámara Baja ha avalado la presencia española en una operación que debe ser un precedente claro para que la Comunidad Internacional aplique tanto el derecho de injerencia humanitaria como la responsabilidad de proteger. Se hace ahora lo que se debió hacer en Ruanda durante el genocidio de 1994 o en Bosnia durante el cerco de Sarajevo. O, en otras palabras, se hace ahora lo contario de lo que se hizo en la ilegal, injusta e inmoral Guerra de Irak de 2003. Por eso es lógico que a favor de lo que ahora ha avalado y demandado el Consejo de Seguridad de la ONU se hayan levantado autorizadas voces de la izquierda y el pacifismo. Os sugiero particularmente la lectura de los artículos de Nicolás Sartorius, Vicenc Fisas y Lluís Bassets. Pero sobre todo os recomiento el de Javier Valenzuela, publicado en El País, que tenéis en el enlace y reproduzco íntegramente a continuación:

¿Irak 2003? ¿Por qué no España 1936?

JAVIER VALENZUELA

EL PAÍS - Internacional - 22-03-2011

En las aguas de este río no nos habíamos bañado. La intervención militar en Libia no es, ni en el fondo ni en la forma, comparable a la invasión de Irak en 2003. Resulta penoso escuchar a progresistas de buena fe efectuar tal equiparación. Si son españoles, cabría incluso sugerirles que, aunque Heráclito tenía razón y uno nunca se baña dos veces en las mismas aguas, si de lo que se trata es de buscar antecedentes para ilustrar el debate, pensaran más bien en la España de 1936. Entonces, la política de no intervención adoptada por Francia y Reino Unido supuso que nuestras fuerzas democráticas combatieran en manifiesta situación de desigualdad militar con los franquistas y, en consecuencia, terminaran siendo vencidas.

Los españoles de izquierda que se oponen a la participación de nuestro país en la operación libia debieran haber encontrado una pista clarísima para forjar su criterio en el hecho de que el propio Gadafi se haya comparado con Franco.

Pero volvamos a Irak. De la forma ya se ha hablado: la invasión de 2003 no fue aprobada por el Consejo de Seguridad; en cambio, la operación libia sí lo ha sido. Más importante, sin embargo, es el fondo. Se intentó justificar lo de Irak con pretextos quiméricos -las inexistentes armas de destrucción masiva-, mientras que lo de Libia se basa en razones evidentes para cualquiera que vea los telediarios -los valientes que se alzaron contra Gadafi estaban siendo aplastados a sangre y fuego-. En 2003 Bush intentaba reafirmar el poderío del imperio estadounidense tras el 11-S; ahora se trata de impedir que un tirano aborte el movimiento democrático en su país y, por extensión, en el mundo árabe. La pasividad frente a Gadafi suponía lanzar este mensaje a los autócratas árabes: el fallo de Ben Ali y Mubarak fue no desencadenar una matanza.

Por lo demás, lo de Irak, una invasión descarada, solo podía ser contraproducente, solo podía terminar dando argumentos y reclutas a los yihadistas. Y, amén de sumir a ese país en un caos infernal, es lo que consiguió. Lo de Libia no es fácil, sin duda, pero, bien llevado, podría certificar el compromiso de los demócratas de todo el mundo con los pueblos árabes que se alzan por la libertad.

Hoy se escuchará en el Congreso de los Diputados algún comentario reprochándole a Zapatero el que, tras oponerse a la invasión de Irak, se sume a la operación en Libia. Pues bien, no hay contradicción entre una y otra actitud, sino, al contrario, continuidad. Los mismos principios y valores que sirvieron para oponerse a lo de Irak sirven hoy para apoyar lo de Libia: legalidad, justicia y necesidad. Puede que la confusión proceda del eslogan de 2003: "No a la guerra". Nunca me gustó: muchos estábamos contra aquella guerra, pero sabiendo que hay algunas que deben ser libradas. Por ejemplo, la guerra contra el golpe de Estado franquista o la guerra contra Hitler. Es más, en los noventa, deberíamos haber librado algunas y no lo hicimos: para detener antes el sufrimiento de Sarajevo y para impedir las matanzas en Ruanda. El pacifismo a ultranza no es progresista. Sin unas cuantas revoluciones y/o guerras justas la humanidad seguiría en los tiempos de Espartaco.

martes, 14 de diciembre de 2010

"Una nueva frontera para Europa": mi artículo hoy en El País

Que tenéis en el enlace e íntegro a continuación. Espero que os interese y empujemos en la misma dirección:

Una nueva frontera para Europa
CARLOS CARNERO
14/12/2010

El último año ha bastado para demostrar dos cosas: que sin la Unión Europea hubiera sido imposible evitar la catástrofe económica que se nos venía encima con la crisis generada en los Estados Unidos del presidente Bush y que la historia de la Europa unida no se acaba con el Tratado de Lisboa.

Por eso es tan llamativo que cueste reconocer explícitamente que, a diferencia de 1929, la crisis ha podido ser gobernada evitando el derrumbe porque Europa es un mercado único y una unión monetaria con la que hemos eludido los grandes errores de hace ochenta años: el proteccionismo, la devaluación competitiva y la carencia de intervención pública en la economía.

No ha sido la ciencia infusa la que nos ha llevado a no tropezar en las mismas piedras, sino la lección duramente aprendida el siglo pasado. Pero ni el mercado único ni el euro se han creado en un año, con la crisis. Existían desde hace décadas y no fueron ideados por capricho, sino para ser garantía del crecimiento en épocas de bonanza y seguro contra la recesión en tiempos de dificultades. Lo primero ya se había verificado a lo largo de décadas de aumento de la calidad de vida de la ciudadanía. Lo segundo acaba de comprobarse.

La UE, por tanto, se muestra hoy como un ejercicio de planificación democrática de la economía a gran escala que cada día rinde más y mejores resultados. Cuando salgamos de la crisis -que saldremos- será gracias a la existencia de la Europa unida y a su reforzamiento, que nadie se engañe.

Reforzamiento materializado con el Tratado de Lisboa, nacido en medio de la tormenta. Esa Constitución innominada -proveniente de la que elaboramos en la Convención de 2002-2003- ha significado un impulso político con el que la Unión ha adoptado decisiones inimaginables hace solo un año, utilizando sus nuevas figuras institucionales para perfilar grandes acuerdos a tiempo y dando -que buena falta hacía- un fuerte empuje a la democracia europea. Pero necesitamos mucho más, en cantidad y en calidad.

Lo primero, convertirnos en una auténtica unión económica con un presupuesto suficiente basado en recursos obtenidos de forma directa y de carácter progresivo: contar con un Tesoro público europeo. Lo segundo, ser una zona fiscalmente armonizada. Lo tercero: mecanismos para decidir una verdadera política económica común, hacia dentro y hacia fuera (globalización). Lo cuarto: poner al mismo nivel formal y real las normas del mercado único y las de una Europa social que eleve al ámbito de la Unión el Estado de bienestar que comparten los Estados miembros.

Sobre esa base, reformar el Tratado de Lisboa para institu

-cionalizar un mecanismo europeo de gestión de crisis es correcto, pero no puede quedarse en una medida aislada. El Consejo Europeo tendrá en su momento que ir sustancialmente más allá. Y terminará haciéndolo más tarde o más temprano. ¿Por qué?

Porque el enorme desarrollo de las fuerzas productivas europeas -sin parangón en el mundo más que en Estados Unidos, ya que la acumulación de capital material y humano no emerge en unos pocos años, sino que requiere décadas o incluso siglos- demanda tal avance cualitativo en las estructuras de la Unión. De lo contrario, estas se convertirán en un freno para aquellas, con consecuencias nefastas.

Y es en ese punto en el que la socialdemocracia europea es interpelada por la positiva realidad que ha contribuido a construir en beneficio del conjunto de la ciudadanía: ¿asume el reto de proponer y encabezar una nueva fase en la construcción europea, cuando la crisis económica le da todos los argumentos para hacerlo? Veamos.

Primer argumento. Una vez más, el mercado ha demostrado no solo ser injusto, sino ineficaz para atribuir recursos y reducir la incertidumbre. Son las políticas neoliberales las que han fracasado, no las públicas.

Segundo. De nuevo es imprescindible incrementar la intervención del Estado en la economía para evitar los errores del mercado y maximizar en términos de crecimiento, bienestar e igualdad los avances de la ciencia y la técnica.

Tercero. Salvar esta crisis con dinero del contribuyente debe tener consecuencias permanentes de regulación económica, haciendo imposible que el mercado neoliberal y quienes han creado la crisis y siguen enriqueciéndose con ella a través de la especulación vuelvan a las andadas.

Cuarto. Si la Unión ha sido, en tanto que planificación democrática de la economía, nuestro principal escudo frente al abismo, lo mejor será fortalecerlo al máximo.

Quinto. No todos los planes de ajuste frente a esta crisis son iguales; por ejemplo, el de España no cuestiona los fundamentos del Estado de bienestar, mientras que los de otros países, con Gobiernos de derechas, atacan directamente su núcleo.

Sexto. No todas las fuerzas políticas están en condiciones de apostar por una unión económica europea que eleve a categoría comunitaria la hegemonía de lo público y el propio Estado de bienestar; los socialdemócratas pueden hacerlo, mientras que los conservadores no querrán traspasar por principio el límite de ir más allá para no transfigurar el mercado liberal y perjudicar a quienes sacan el mayor beneficio de su existencia desregulada.

La verdad es que el Partido Socialista Europeo está dando ya pasos en ese sentido. Fue el primero, por ejemplo, en demandar (cuando pocos secundaban tales ideas) una regulación financiera que pusiera coto a los desmanes de los especuladores y en promover la creación de lo que luego ha tomado cuerpo como Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. Y ahora está a la cabeza de conseguir la creación y emisión de eurobonos como instrumento esencial para acabar con los ataques de los mercados financieros contra los estados de la eurozona, que tienen como propósito de fondo comprometer el futuro de la misma, a pesar de la fortaleza y salud que presenta en comparación con las debilidades estructurales de otras economías desarrolladas, como la norteamericana o la británica.

Sí, urge volver a ilusionar a la ciudadanía con el proyecto de construcción europea, demostrando su utilidad para que podamos seguir viviendo en el espacio más libre y próspero del planeta y haciendo visible su capacidad de futuro. La UE no puede ser vista en exclusiva como quien exige sacrificios sino, ante todo, como quien facilita mantener y aumentar la prosperidad colectiva. Y para ello hay que adoptar decisiones tan sensatas como valientes.

En fin, cuando ya hemos celebrado el primer año de Lisboa, la socialdemocracia debería proponer a la ciudadanía una nueva frontera para el proyecto europeo que, desarrollando lo conseguido, nos llevara a una unión política federal y concitara la ilusión y el voto de los trabajadores de toda clase.

Europa y el mundo lo necesitan. Y es posible y necesario.

Carlos Carnero es embajador en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Apoyo pleno de Van Rompuy a Zapatero en su gestión de la crisis


Pleno apoyo del Presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, a la gestión de la crisis que está llevando a cabo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Así lo dijo, con claridad meridiana, en el discurso que pronunció ayer en Madrid con motivo de la entrega del Premio Nueva Economía Fórum en un acto al que tuve la oportunidad de asistir.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Y El Mundo y el ABC se ponen nerviosos

Tanto que hoy, cuando los cientos de miles de pasajeros atrapados en los aeropuertos despegan o aterrizan gracias a la firmeza e inteligencia del Gobierno, los citados diarios empiezan más bien a colocarse al lado de los controladores y/o a insultar al Presidente Zapatero. Enternecedor leer en la portada de El Mundo la entrevista con uno de los saboteadores, que se queja de haber sido obligado a trabajar "a punta de pistola", el pobre. O en la del ABC las tres acusaciones contra el Ejecutivo que ha solucionado (grave delito haberlo hecho)la crisis. Lo que les hubiera gustado a muchos que durara y durara y durara el bloqueo al tráfico aéreo para sacar réditos políticos a costa del sufrimiento de la gente. Lo siento, chicos, pero los socialistas lo han hecho muy bien en beneficio de la ciudadanía. A vosotros os indigna, a nosotros nos alegra por el bien de todos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Obama: España está haciendo lo necesario para conseguir el crecimiento


Obama lo deja claro en la entrevista que publica El País en la víspera de la Cumbe UE-Estados Unidos: con el Presidente Zapatero, España está haciendo lo necesario para conseguir el crecimiento y el prestigo de nuestro país sigue siendo fuerte en el mundo, precisamente por eso. La apuesta del Presidente norteamericano por una relación privilegiada entre los EE.UU. y la UE es clara en una entrevista que recomiendo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Recordando Irak: mi artículo en Nueva Tribuna


Publico un artículo en Nueva Tribuna con el título "Recordando Irak". En el enlace y aquí tenéis su contenido:

"Recordando Irak* Carlos Carnero

Salgo de ver “Caza a la espía (excelente película con magníficos actores: Naomi Watts y Sean Penn) y le digo a quien me acompaña: “Espero que sirva para que la gente se acuerde de cómo son los que provocaron la Guerra de Irak y nos metieron en ella”. La respuesta que recibo es tan lacónica como contundente: “A la vista de las encuestas, no se acuerda”.Lleva razón. Y eso es algo más que preocupante.

“Caza a la espía” narra la historia de Valerie Plame, agente de la CIA, y Joe Wilson, su esposo y embajador norteamericano. O, mejor dicho, la historia de la Administración de George Bush en torno al conflicto en Irak y los métodos que utilizó para provocarlo, violentando incluso el sistema político norteamericano.

El 6 de julio de 2003, poco después del cierre oficial de una guerra que no ha terminado ni tiene visos de hacerlo, Wilson denunció en The New York Times que tenía la constancia directa y personal de que la Casa Blanca había falseado las propias informaciones de la CIA (venta de uranio de Níger a Irak) para fabricar el conflicto. La respuesta de la Administración republicana no pudo ser más sucia: filtró el nombre de Plame a través del artículo sindicado de un columnista, hundiendo su carrera, poniendo en peligro a sus fuentes y tratando de acallar las denuncias de Wilson. Esto último no lo consiguieron.

Lo dicho no pasó hace cincuenta años, sino solo 7. Tuvo que ver con una guerra que sigue costando miles de vidas. Y lo protagonizaron desde el gobierno los mismos que quieren volver a él, vía Tea Party a ser posible.

La memoria suele ser débil y selectiva. Hasta el punto de que muchas veces no es suficiente para impedir que los árboles no nos dejen ver el bosque, considerando que los problemas inmediatos son los únicos existentes. O haciéndonos creer que, al fin y al cabo, son todos iguales: las dos orillas que dijo alguien.

La verdad es que no es así. Obama ha decidido sacar a Estados Unidos de Irak y lo está haciendo, aplicando una política exterior que nada tiene que ver con la que Bush aplicó desde la Avenida Pensilvania. De ahí que la derecha y la derecha extrema de los Estados Unidos hayan emprendido una cruzada para sacarle de la Casa Blanca cuanto antes, sencillamente para volver a las andadas. Puede pensarse que no todo lo ha hecho bien ni tan rápido como se esperaba. Pero en la vida y en la política no se elige siempre entre lo bueno y lo muy bueno, sino entre lo bueno y lo peor.

Hablamos de política exterior, pero lo mismo podría decirse de la agenda interna. Ahí está la historia que cuenta otra película que acabo de ver y que recomiendo: “Capitalismo: una historia de amor”, de Michael Moore. El odio de los conservadores contra Obama corre parejo al vuelco que representó su victoria en las presidenciales en términos económicos y sociales.

¿Cansados de Obama? ¿Cansados de los demócratas? Pues que ese cansancio no lleve al Tea Party y a los republicanos a la victoria electoral, porque las consecuencias ya se conocen, para los Estados Unidos y para el resto del Mundo. Y luego será tarde para lamentarse.

Lo que me trae a España, claro está. Que cada uno critique lo que corresponda, demande lo que es justo y se movilice por sus ideas e intereses. Pero que nadie olvide que lo hecho por el gobierno socialista ha representado un cambio profundo respecto a la gestión del PP en La Moncloa. Una gestión que su líder aspira a repetir o aumentar: ajuste económico a lo Cameron (que deja en un juego de niños el aplicado por Zapatero), coincidencia con la derecha extrema norteamericana en la política exterior, derogación de las leyes del aborto y del matrimonio entre parejas del mismo sexo, fin de las políticas de igualdad de la mujer y así hasta un largo etcétera de una agenda nada oculta, sino más vieja que la rueda.

Ni todos son iguales, ni están en la misma orilla. Para comprobarlo, basta con recordar Irak."

sábado, 6 de noviembre de 2010

Zapatero, en Afganistán: la noticia más importante del día, sin duda

No me cabe ninguna duda de que la noticia más importante del día ha sido la visita del Presidente Zapatero (acompañado por las ministras Jiménez y Chacón) a las tropas españolas en Afganistán. ¡Qué diferencia entre la participación de España en esta misión de paz y reconstrucción en aplicación de la legalidad internacional con la decision del Gobierno del PP (incluido el entonces Vicepresidente Rajoy) de meternos en la guerra ilegal e inmoral de Iraq (bueno, ahora con Irak, tras las modificaciones de la ortografía del castellano decididas por las academias), una catástrofe que continúa pagando el precio de la entente Bush-Blair-Aznar!