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viernes, 1 de marzo de 2013

Gracias, Bersani: mi artículo en El Huffington Post sobre el resultado de las elecciones en Italia

"Gracias, Bersani"

Carlos Carnero


Publicado: 26/02/2013 10:01

La batalla librada en las elecciones italianas ha sido entre democracia y populismo, no le demos más vueltas.

A la izquierda, encabezada por Pier Luigi Bersani, los demócratas europeos deberían reconocerle su coraje al asumir el reto de encarnar la primera de las opciones con seriedad en el discurso, un verdadero programa de gobierno y unos candidatos elegidos en primarias abiertas. Enfrente se ha encontrado con la demagogia (efectiva, visto lo visto) de Silvio Berlusconi y de Beppe Grillo, cada uno con sus frases altisonantes y sus descalificaciones colectivas y personales del adversario.

Hay que imaginarse lo complicado que ha resultado desenvolverse en una campaña electoral planteada en esos términos, tratando de explicar que sí se puede salir de la crisis económica y renovar la política en términos racionales frente a quien se limita a repetir, en un caso, que la amenaza sigue siendo el comunismo y que las acusaciones de que es o ha sido objeto en numerosos procesos un montaje del mismo, y en otro, que todos son iguales y que el camino a tomar lo señalarán decisiones asamblearias en la plaza pública a mano alzada.

A pesar de todo, los progresistas de Italia Bien Común han ganado en las urnas. Por poco y, desde luego, por menos de lo previsto. No obstante, son la primera fuerza política en votos y, en el caso de la Cámara de Diputados, en escaños.

A ellos, pues, les corresponderá ahora tratar de buscar fórmulas que eviten nuevas elecciones, si eso es posible, porque lo que sí está claro es que es necesario. De lo contrario, se abriría un período de interinidad que golpearía a Italia y al conjunto de Europa y del que solo se beneficiarían los populistas de dentro y los chacales de fuera.

Sí, los chacales: ahí están ya azuzando la subida de la prima de riesgo de países que ni siquiera han celebrado elecciones, como si los resultados de las urnas italianas pusieran en peligro el euro o proyectaran dudas sobre el pago de la deuda pública de algún Estado de la unión monetaria. De escándalo.

Es en estos momentos cuando la UE debería mostrar su fortaleza o, al menos, su capacidad de reflexión, porque si tuviéramos eurobonos, si la deuda de los miembros de la eurozona estuviera mutualizada, los depredadores se estrellarían contra un muro. En ausencia de tales instrumentos, tratan de cazar a las ovejas del rebaño una a una y por separado. Su rescate se pagará caro por parte de los ciudadanos.

Si Bersani llegara a ser presidente del Consiglio, empujaría a favor de tales medidas en el seno de la UE y podría demostrar que solo con la única democracia democrática (la del voto libre, directo y secreto en las urnas), valga la redundancia, es factible encontrar soluciones.

Por cierto, una de ellas ya se ha garantizado, porque gracias a que la Cámara tendrá mayoría absoluta de escaños de la izquierda Berlusconi no podrá, como hubiera sido su deseo en caso contrario, llegar a la Presidencia de la República Italiana, para oprobio de su país y de Europa.

martes, 30 de marzo de 2010

Regionales en Italia: mi análisis del resultado en Nueva Tribuna


Elecciones regionales en Italia. Me atrevo a hacer un análisis de urgencia en el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna:

REGIONALES ITALIANAS: NO TAN DEPRISA

Leo los resultados electorales de las regionales italianas de hace unos días y, al tiempo, comienzo a recibir los cada vez más habituales comentarios pesimistas de los amigos españoles sobre la izquierda azzurra: desesperante que hayan pasado de gobernar en 11 comunidades a hacerlo en 7, increíble que avance Berlusconi con todo el lastre de escándalos y triquiñuelas que arrastra este último año, alucinante el crecimiento exponencial de la xenógoba Liga Norte…

Preocupaciones lógicas todas ellas, sobre todo porque los progresistas españoles han mirado siempre a Italia como un referente, al menos en los años setenta, ochenta y noventa. Mi respuesta, sin embargo, es “no tan deprisa, amigo, un poco de calma para analizar los resultados antes de extrarer conclusiones precipitadas”. Veamos.

Primero: es evidente que el mejor escenario hubiera sido mantener el poder en las 11 regiones ganadas o retenidas en 2005. Cosa difícil, no obstante, teniendo en cuenta que hace cinco años el Gobierno Berlusconi vivió las “autonómicas” como los idus de marzo que anunciaban su caída un año más tarde. No es el caso ahora.

Segundo: más allá de haber perdido lugares tan emblemáticos como Piamonte (con la magnífica Presidenta Mercedes Bresso a la cabeza), lo cierto es que derecha e izaquierda, coalición berlusconiana frente a coalición progresista, quedan con las espadas en alto, con una ligera ventaja, no enorme, de aquella respecto de esta: la suma del PL y de la Liga Norte contra la adición de PD + Italia de los Valores (Di Pietro) + otras izquierdas así lo indica.

Tercero: partido a partido, el PL del Preidente del Consejo solo supera por unas décimas al PD de Bersani, en torno ambos al 26 %. Es decir, el gran partido de los progresistas se sitúa en el nivel del gran partido de los conservadores, lo que significa una cierta consolidación de un proyecto político que acaba de nacer en un mundo de neonatos, si tenemos en cuenta que el partido más antiguo de Italia, hoy, es ¡la Liga Norte!

Cuarto: el voto útil se concentra claramente en el PD, a la vista de que los votantes, con este sistema electoral, dejan en el infinitésimo a otras opciones a su izquierda (comunistas, izquiera renovada), por debajo del 3 %.

Quinto: la abstención aumenta, pero el nivel de participación queda situado en niveles que a veces se hacen envidiables y demuestran que los italianos siguen todavía con interés la cosa pública, a pesar del dominio mediático de Berlusconi por tierra, mar y aire.

Sexto, en fin: las elecciones las ha ganado en número de regiones el centro-izquierda y las ha perdido el centro-derecha, aunque este gobernará en un número de habitantes muy superior al de los progresistas.

Son, en suma, resultados complejos que invitan a la reflexión pero que no cierran ninguna puerta, dando a entender, tras la victoria socialista en Grecia (¡menos mal para el futuro del país, visto lo que dejó Nueva Democracia!) y del PSF en Francia en las recientes regionales que, a pesar de todo, la izquierda europea mantiene o recupera terreno.¿Hacer de la necesidad virtud? No, simplemente ver la realidad que los medios de la derecha populista española están empeñados en velar.

Carlos Carnero