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miércoles, 6 de julio de 2011

Un Plan Marshall para Europa desde Europa

Mark Mazower se pregunta en The Guardian sobre la necesidad de un Plan Marshall para Europa desde Europa misma en esta crisis. Un artículo que merece la pena leer, sin duda.

martes, 1 de marzo de 2011

Escenas de la lucha de clases en Estados Unidos

Recuerdo haber disfrutado mucho con una película norteamericana que fue distribuida en España con el título de “Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills”, pero que en realidad tenía como título original (traduzco yo del inglés) “Escenas de lucha de clases en Beverly Hills”.

Me he acordado del tema al constatar por lo que está pasando estos días en Wisconsin que, frente a lo que muchos creen, en los Estados Unidos sigue habiendo clases, y de qué manera. Los trabajadores afectados por los duros recortes del gobierno republicano del Estado se están movilizando con fuerza y decisión.

Aquí tenéis dos artículos para saber lo que está ocurriendo.

lunes, 7 de febrero de 2011

En el Mediterráneo: puede que la UE no sea la más rápida, pero sí la más duradera


Eso dice el artículo de Catherine Ashton publicado en The Guardian. Coincido plenamente con lo que afirma: podemos no ser los más fastest, pero somo los más longest. Lo saben, sobre todo, quienes se benefician de las políticas estratégicas de la UE, como el Proceso de Barcelona. Pregunta: ¿a donde fue el primer viaje del Ministros de Exteriores del gobierno provisional tunecino? Sí, has acertado: a Bruselas.

sábado, 5 de febrero de 2011

Verdades inconfesables: el trasfondo histórico de "El discurso del Rey"


En el enlace encontraréis lo que nunca podréis leer en España. Si os gusta el cine y habéis visto (o pensáis hacerlo) "El dicurso del Rey" tenéis a vuestro alcance conocer el verdadero papel jugado por tres de los personajes que aparecen en la película: Eduardo VIII, Jorge VI y el inefable Winston Churchill. En el caso del primero, en lo relativo a sus tendencias filonazis; en el caso del segundo, en lo que hace a su apoyo a la política de apaciguamiento que primero aisló a la República española y luego tuvo su principal hazaña en el Pacto de Munich con Chamberlain y su papelito; en el caso del tecero, por lo que hace a sus relaciones con ambos monarcas y el desencademiento de la II Guerra Mundial. Todo una delicia poder leer en The Guardian al historiador británico Christopher Hitchens y comprobar que en nuestro país los críticos de cine han sido incapaces de escribir una sola palabra sobre el trasfondo real -en ambos sentidos- de la cinta en cuestión. Ya les vale.

lunes, 31 de enero de 2011

El euro y la crisis en España: un interesante artículo en The Guardian

Se podrá estar de acuerdo o no con lo que dice, pero sin duda no deja de ser interesante: artículo en The Guardian sobre el euro y la crisis en España. Os recomiendo su lectura y que cada uno saque sus conclusiones. Por descontado, yo sigo apostando por el euro.

viernes, 28 de enero de 2011

Mandela released


Así titula Guardian la buena noticia de que Madiba ha abandonado el hospital en el que había ingresado ayer: Released. Una palabra que nos recuerda la solidaridad que el mundo democrático protagonizó durante décadas con Mandela y contra el apartheid.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Wikileaks: dos puntos de vista

Dos visiones sobre Wikileaks. El artículo del Director de El País en Guardian y el del embajador de los Estados Unidos en Londres en el mismo periódico.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Europa y el Reino Unido: de nuevo, malas noticias

De nuevo no muy buenas noticias desde el Reino Unido sobre Europa. Ahora es el turno de una ley que el Gobierno conservador-liberal de Cameron ha propuesto para someter a referéndum cualquier transferencia de poderes o competencias de Londres a Bruselas. Difícil de interpretar un concepto tan amplio. Me temo que, de ser aprobada, terminará siendo usada con criterios de oportunidad. Y eso podemos terminar pagándolo todos en la profundización del proceso de construcción europea. ¿Están los liberales de Clegg seguros de lo que están apoyando?, ¿se corresponde con su europeísmo? Preguntas que se hace el editorial de The Guardian que tenéis en el enlace y que os recomiendo.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Objetivos del Milenio y Tasa Tobin: un objetivo a alcanzar con instrumentos para conseguirlo

La Tasa Tobin está de vuelta.

En efecto, tras las discusiones del último Consejo Europeo y de cara a la próxima reunión del G-20, diversos líderes internacionales -entre ellos, el Presidente Zapatero- han respaldado su implantación en la Cumbre que las Naciones Unidas están dedicando al X Aniversario de la fijación de los Objetivos del Milenio.

La Tasa que se defiende se aplicaría a las transacciones financieras internacionales y los ingresos con ella conseguidos se destinarían al desarrollo.

Es factible, justa y necesaria, como subraya en el artículo que hoy publica en El País Xavier Vidal-Folch.

Por cierto: queda mucho por hacer para alcanzar los Objetivos del Milenio. Pero lejos de caer en el escepticismo -el pesimismo del Siglo XXI- hay que reconocer lo conseguido desde su adopción. Así lo señala en el artículo que publica hoy en Guardian Jeffrey Sachs.

sábado, 17 de abril de 2010

Las elecciones británicas, al rojo vivo


Las elecciones británicas, al rojo vivo tras el primer debate televisado entre candidatos de la historia del Reino Unido, tras un primer y fracasado intento a principios de los 60. Como me decía ayer un amigo diputado en los Comunes, la novedad en esta campaña es que la política en las islas tiende a continentalizarse en que ya no se trata solo de dos partidos, sino de tres: izquierda (Labour), derecha (Conservative) y una tercera formación capaz de jugar un papel clave (Liberal) junto a formaciones nacionalistas (SNP) o minoritarias (Greens, UKIP) que también tienen su palabra. En todo caso, os recomiendo el último artículo de Garton Ash, publicado en The Guardian, y seguir la edición digital de este periódico en este momento crucial.

sábado, 30 de enero de 2010

Guerra de Irak: no se arrepienten de nada. "No regrets"

Y no se arrepienten de nada. "No regrets". Con esta frase cerró ayer el Sr. Blair su comparecencia ante la Comisión de Encuestra del Reino Unido sobre la Guerra de Irak. Poca diferencia con palabras pronunciadas en castellano o también en inglés poco antes. Ni falsas evidencias, ni intereses ocultos, ni muertos, ni vivos, ni destrucción, ni responsabilidad política o moral. Nada de nada, pelillos a la mar. La mar salada. Aquí tenéis un excelente editorial de The Guardian sobre la citada comparecencia. Lo dicho. No se arrepienten de nada. "No regrets". Nosostros tampoco.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Garton Ash - Pluralidad europea - Virtudes y defectos de la UE

De nuevo excelente artículo de Garton Ash en The Guardian.

Siendo como soy uno de sus seguidores, sin embargo, creo que a veces peca de pesimista y ve problemas donde no los hay.

Por ejemplo: ¿que los dirigentes de la UE discuten y dan vueltas a quién debe ocupar las nuevas responsabilidades institucionales creadas por el Tratado de Lisboa?

Lógico y normal, pues Europa tiene muchas virtudes que vienen precisamente de sus defectos.

Una de ellas, la pluralidad.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sobre la caída del Muro: Garton Ash acierta de nuevo en Guardian

Merece la pena no perderse el artículo sobre la caída del Muro de Berlín publicado esta semana por Garton Ash en Guardian (y luego, traducido al español, en El País). Acierta mucho, yerra poco. Vamos a leerlo en el original, para no perder el ritmo del texto:

1989 changed the world. But where now for Europe?Year of revolutions
Timothy Garton Ash
guardian.co.uk, Wednesday 4 November 2009

Nineteen eighty-nine was the biggest year in world history since 1945. In international politics, 1989 changed everything. It led to the end of communism in Europe, of the Soviet Union, the cold war and the short 20th century. It opened the door to German unification, a historically unprecedented European Union stretching from Lisbon to Tallinn, the enlargement of Nato, two decades of American supremacy, globalisation, and the rise of Asia. The one thing it did not change was human nature.

In 1989, Europeans proposed a new model of non-violent, velvet revolution, challenging the violent example of 1789, which for two centuries had been what most people thought of as "revolution". Instead of Jacobins and the guillotine, they offered people power and negotiations at a round table.

With Mikhail Gorbachev's breathtaking renunciation of the use of force (a luminous example of the importance of the individual in history), a nuclear-armed empire that had seemed to many Europeans as enduring and impregnable as the Alps, not least because it possessed those weapons of total annihilation, just softly and suddenly vanished. But then, as if this were all somehow too good to be true, 1989 also brought us Ayatollah Khomeini's fatwa on Salman Rushdie – firing the starting gun for another long struggle in Europe, even before the last one was really over.

Such years come only once or twice in a long lifetime. 2001, the year of the 9/11 terrorist attacks, was another big one, of course, above all because it transformed the priorities of the US in the world, but it did not change as much as 1989 did. As the cold war had affected even the smallest African state, making it a potential pawn in the great chess game between east and west, so the end of the cold war affected everyone too. And places like Afghanistan were forgotten, neglected by Washington since they no longer mattered in a global contest with the now ex-Soviet Union. The mujahid had done his work; the mujahid could go. Except that a mujahid called Osama bin Laden had other ideas.

The epicentre of 1989 was Europe between the Rhine and the Urals, and it's there that most has changed. Every single one of Poland's neighbours today is new, different from what it was in 1989. In fact, many of the states and quite a few of the frontiers in eastern Europe are now more recent than those in Africa. And the lived experience of every man, woman and child has been transformed out of all recognition: nowhere more so than in the former German Democratic Republic, whose death warrant was written 20 years ago next Monday night, with the breaching of the Berlin wall.

So, closest to the ground, we have the stories of those individual human lives: of the young Czechs, Hungarians and east Germans, born in 1989, who are seizing and enjoying the chances of freedom, and of the many older, less well-placed people, who have had a rough time since, and are angry and disillusioned.

At the other extreme, we have the global dance of old and new superpowers. Potentially, there are now three of them: the US, China and the EU. The US is still the only genuine, three-dimensional superpower. When former presidents Gorbachev and George H W Bush got together with former chancellor Helmut Kohl in Berlin last week, Bush senior paid fulsome tribute to his friend "Mikhail". He could afford to be generous; after all, America won.

More accurately, the US emerged the winner, thanks partly to its own policies but also to the work of others. But it would be hard to argue that the US has used its subsequent two decades of supremacy very well – least of all, under Bush, son of Bush. The country has lived high on the hog, running up a pile of both household and national debt. It has not created a durable new international order. Now it has a wonderful president who wills that end, but probably no longer has the means.

China is the most unexpected winner of them all. Remember that when Gorbachev visited Beijing in the early summer of 1989 he had to be smuggled into the communist party leaders' Zhongnanhai compound through a side entrance, because so many protesters were filling Tiananmen square. China seemed to be on the brink of some kind of a velvet revolution of its own. But then came the 4 June massacre. A shudder reverberated across Eurasia, from Beijing to Berlin. China and Europe dramatically parted ways.

Traumatised both by the Tiananmen protests and by the collapse of communism in the Soviet Union and eastern Europe, China's communist party leaders systematically learned the lessons in order to avoid their European comrades' fate. Seizing the economic opportunities offered by globalisation, which itself was decisively catalysed by the end of European communism, they marched further down the road on which Deng Xiaoping (an individual to rank with Gorbachev in his impact on history) had launched them.

The result: a hybrid that can crudely be summarised as Leninist capitalism – something we simply did not imagine in 1989. And an emerging superpower with $2 trillion of reserves, holding the US in a financial half-nelson.

This is a fragile superpower, to be sure, with many internal tensions and contradictions, and too little freedom, but still a formidable competitor for western-style liberal democratic capitalism. Far more formidable, incidentally, than backward-looking, militant Islamism, which is a real threat but not a serious ideological competitor.


And then there is us: old Europe, where it all began. I have suggested before that 1989 was the best year in European history. That's a bold claim, and readers are invited to point to a better year. But two decades later, and in my darker moments, 1989 sometimes seems to me like the last, late flowering of a very aged rose. To be sure, we have done some big things since. We have enlarged the EU. We (or at least, some of us) have a single European currency. We have the largest economy in the world. On paper, Europe looks good. But the political reality is very different.

This is not the big-hearted Europe of which visionaries like Vaclav Havel dreamed in 1989. It is the Europe of the other Vaclav – Vaclav Klaus – signing the Lisbon treaty with gnashing teeth, after exacting some small, provincial concessions. It is the Europe of David Cameron, who, in the defensive, national narrowness of his European vision, is actually a rather representative contemporary European. (Churchill! Thou shouldst be living at this hour: Europe hath need of thee.) Sunk in the narcissism of minor difference, only half awake to the world of giants emerging around them, your average politician in France, Germany or Poland is little better.

So, 20 years on, the question before us Europeans is this: can we recapture some of the strategic boldness and historical imagination of 1989? Or shall we now leave it to others to shape the world, while we snuggle down, Hobbit-like, in our national holes, and pretend there are no giants yomping overhead?

sábado, 18 de julio de 2009

¿Presidirá Blair el Consejo Europeo? ¿A vosotros qué os parece?

La antigua eurodiputada y actual Ministra de Asuntos Europeos del Reino Unido, Glennys Kinnock, ha abierto el melón de la candidatura de Tony Blair a presidir el Consejo Europeo.

La información en España ha sido verdaderamente escasa para el recorrido que puede tener el asunto, más allá de que el propio interesado no confirme su candidatura por el momento al amparo de que el Tratado de Lisboa -que crea la figura de Presidente estable del Consejo Europeo- no está en vigor.

También da la impresión de que Downing Street hubiera preferido que Kynnoick no hubiera ido tan lejos, aunque resulta difícil imaginar que si Blair decide postularse para el nuevo cargo el gobierno británico de Brown no le de su apoyo.

En todo caso, el conservador Cameron puede encontrarse con que, de ganar las próximas elecciones generales -previstas como muy tarde para primavera del 2010- la mesa esté servida.

Y, sea cual sea el/la candidato/a al puesto, empezará a ejercer en Presidencia Española de la UE, un semestre en el que se concentrarán grandes decisiones...y grandes esperanzas.

Aquí tenéis el enlace de dos artículos de opinión publicados en The Guardian que merecen la pena: uno en contra y otro a favor -aunque de forma pruedente- de Blair.

¿Y a vosotros qué os parece?

miércoles, 13 de mayo de 2009

Confianza en la política

Permitidme que siga un momento con el Reino Unido. ¿Alguien se pregunta por qué la ciudadanía pierde muchas veces el interés en la política? Echad un vistazo a los gastos que algunos diputados británicos han pasado al cobro del contribuyente vía presupuesto de los Comunes. No tiene desperdicio...

La fuerza del cuarto poder en el Reino Unido

Ya sé que no todos hablamos inglés, pero no me resisto a sugeriros la lectura de un excelente artículo publicado el lunes 11 de mayo en The Guardian por Polly Toynbee con el expresivo título de "Gordon Brown must go - by June 5" ("Gordon Brown debe irse el 5 junio"). Su planteamiento me parece interesante, rompedor, claro, contundente -algo de lo que aquí andamos escasos últimamente- e ilustrativo de que la fuerza del cuarto poder en el Reino Unido permite que una comentarista no tenga empacho en decir lo que piensa tan alto, con un análisis lúcido que, se comparta o no, es un soplo de libertad. Algo que sería bueno para cualquier democracia. Disfrutadlo.

sábado, 2 de mayo de 2009

¿También eurodiputados de la extrema derecha británica tras el 4/7-J?

El riesgo de que en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de junio la extrema derecha obtenga una importante representanción en número de escaños es absolutamente real.

Ahí está lo que ya sabíamos puede ocurrir en Francia o en Austria, pero ahora también lo que puede pasar en países como el Reino Unido.

Se baraja la posibilidad de que el British National Party (sucesor ideológico del National Front de Walter Mosley) obtenga entre un mínimo de 4 y 6 -o más- actas, contribuyendo así a aumentar el número de países y el de parlamentarios dispuestos a ser la voz del racismo, la xenofobia, la homofobia y, en fin, cualquier tipo de planteamiento antidemocrático en Estrasburgo.

Tomar nota de la posibilidad no es suficiente. Hay que actuar para evitarlo. Por eso os propongo leer el artículo que el diputado laborista y antiguo Ministro para Europa Peter Hain (con el compartí las labores de la Convención que redactó la Constitución Europea) ha publicado en The Guardian.

domingo, 12 de abril de 2009

El PSOE ganará las elecciones europeas con argumentos y soluciones

Bueno, como todavía hay regiones que el lunes siguen de vacaciones -y en las que no es así, continúa lloviendo-, os propongo echar un vistazo a otro artículo de The Guardian (no penséis que quiero poner a prueba vuestro inglés, pero, ¡qué le vamos a hacer!, textos interesantes los hay donde los hay) del que son autores uno de los principales exponentes de la izquierda laborista británica, John Cruddas, y la Vicepresidenta de los socialdemócratas alemanes, Andrea Nahles, con el título "A new path for Europe". Su contenido coincide prácticamente con el del Manifiesto del Partido Socialista Europeo para las elecciones del 7 de junio que, es bueno recordarlo -para mi, desde luego, gratificante, como Vicepresidente del mismo que soy-, aprobamos en Madrid el pasado 1de diciembre. Hoy que El Mundo publica una encuesta que da ganador al PP en los comicios europeos, mi sencilla y contundente respuesta es que no, que los ganará el PSOE si somos capaces de demostrar que tenemos argumentos y soluciones frente a la crisis desde Europa que los conservadores no poseen. Y seremos capaces, estoy seguro.

Eirc Hobsbawm nos ofrece una pequeña joya de la Política para acabar esta extraña Semana Santa

Se acaba esta Semana Santa pasada por agua, nieve y cualquier fenómeno meteorológico y qué mejor alternativa para decirle adiós que pasar un ratito de reflexión leyendo una pequeña joya de la Política con mayúsculas: el artículo publicado el viernes en The Guardian por Eric Hobsbawn con el título "Socialism has failed. Now capitalism is bankrupt. So what comes next". Que lo disfrutéis.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿Adivináis qué superpotencia no estará en la Cumbre del G-20? Responde Garton Ash

No dejéis de leer el excelente artículo que publica hoy en The Guardian Timothy Garton Ash, aunque también podéis esperar al domingo para encontrar su versión española en El País.

Solo discrepo en dos cosas: que se olvide de que España es uno de los países europeos que asistirán a la Cumbre del G-20 en Londres el 2 de abril (convendría cuidar la visibilidad de nuestro país de cara a esa cita, desde luego) y que afirme que, más que dedicar diez años al esfuerzo constitucional, más le hubiera valido a la Unión perfeccionar la coordinación con el Tratado existente. ¡No, Timothy: cuando un traje se ha quedado pequeño, la solución no es estirarlo!