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viernes, 1 de abril de 2011

Si Cameron se llamara Rajoy...

Si se aplicara en España el Plan de Ajuste que David Cameron está aplicando en el Reino Unido, habría que reducir en 60.000 millones de euros el gasto público, despedir a 250.000 funcionarios y aumentar un 245 % las tasas universitarias. Así lo afirma un estudio de la Fundación Ideas que podéis encontrar en el enlace y tenéis explicado en este vídeo. Mariano Rajoy ha declarado que le gusta el Plan de Cameron. ¿Traducción? No hace falta.

martes, 14 de diciembre de 2010

"Una nueva frontera para Europa": mi artículo hoy en El País

Que tenéis en el enlace e íntegro a continuación. Espero que os interese y empujemos en la misma dirección:

Una nueva frontera para Europa
CARLOS CARNERO
14/12/2010

El último año ha bastado para demostrar dos cosas: que sin la Unión Europea hubiera sido imposible evitar la catástrofe económica que se nos venía encima con la crisis generada en los Estados Unidos del presidente Bush y que la historia de la Europa unida no se acaba con el Tratado de Lisboa.

Por eso es tan llamativo que cueste reconocer explícitamente que, a diferencia de 1929, la crisis ha podido ser gobernada evitando el derrumbe porque Europa es un mercado único y una unión monetaria con la que hemos eludido los grandes errores de hace ochenta años: el proteccionismo, la devaluación competitiva y la carencia de intervención pública en la economía.

No ha sido la ciencia infusa la que nos ha llevado a no tropezar en las mismas piedras, sino la lección duramente aprendida el siglo pasado. Pero ni el mercado único ni el euro se han creado en un año, con la crisis. Existían desde hace décadas y no fueron ideados por capricho, sino para ser garantía del crecimiento en épocas de bonanza y seguro contra la recesión en tiempos de dificultades. Lo primero ya se había verificado a lo largo de décadas de aumento de la calidad de vida de la ciudadanía. Lo segundo acaba de comprobarse.

La UE, por tanto, se muestra hoy como un ejercicio de planificación democrática de la economía a gran escala que cada día rinde más y mejores resultados. Cuando salgamos de la crisis -que saldremos- será gracias a la existencia de la Europa unida y a su reforzamiento, que nadie se engañe.

Reforzamiento materializado con el Tratado de Lisboa, nacido en medio de la tormenta. Esa Constitución innominada -proveniente de la que elaboramos en la Convención de 2002-2003- ha significado un impulso político con el que la Unión ha adoptado decisiones inimaginables hace solo un año, utilizando sus nuevas figuras institucionales para perfilar grandes acuerdos a tiempo y dando -que buena falta hacía- un fuerte empuje a la democracia europea. Pero necesitamos mucho más, en cantidad y en calidad.

Lo primero, convertirnos en una auténtica unión económica con un presupuesto suficiente basado en recursos obtenidos de forma directa y de carácter progresivo: contar con un Tesoro público europeo. Lo segundo, ser una zona fiscalmente armonizada. Lo tercero: mecanismos para decidir una verdadera política económica común, hacia dentro y hacia fuera (globalización). Lo cuarto: poner al mismo nivel formal y real las normas del mercado único y las de una Europa social que eleve al ámbito de la Unión el Estado de bienestar que comparten los Estados miembros.

Sobre esa base, reformar el Tratado de Lisboa para institu

-cionalizar un mecanismo europeo de gestión de crisis es correcto, pero no puede quedarse en una medida aislada. El Consejo Europeo tendrá en su momento que ir sustancialmente más allá. Y terminará haciéndolo más tarde o más temprano. ¿Por qué?

Porque el enorme desarrollo de las fuerzas productivas europeas -sin parangón en el mundo más que en Estados Unidos, ya que la acumulación de capital material y humano no emerge en unos pocos años, sino que requiere décadas o incluso siglos- demanda tal avance cualitativo en las estructuras de la Unión. De lo contrario, estas se convertirán en un freno para aquellas, con consecuencias nefastas.

Y es en ese punto en el que la socialdemocracia europea es interpelada por la positiva realidad que ha contribuido a construir en beneficio del conjunto de la ciudadanía: ¿asume el reto de proponer y encabezar una nueva fase en la construcción europea, cuando la crisis económica le da todos los argumentos para hacerlo? Veamos.

Primer argumento. Una vez más, el mercado ha demostrado no solo ser injusto, sino ineficaz para atribuir recursos y reducir la incertidumbre. Son las políticas neoliberales las que han fracasado, no las públicas.

Segundo. De nuevo es imprescindible incrementar la intervención del Estado en la economía para evitar los errores del mercado y maximizar en términos de crecimiento, bienestar e igualdad los avances de la ciencia y la técnica.

Tercero. Salvar esta crisis con dinero del contribuyente debe tener consecuencias permanentes de regulación económica, haciendo imposible que el mercado neoliberal y quienes han creado la crisis y siguen enriqueciéndose con ella a través de la especulación vuelvan a las andadas.

Cuarto. Si la Unión ha sido, en tanto que planificación democrática de la economía, nuestro principal escudo frente al abismo, lo mejor será fortalecerlo al máximo.

Quinto. No todos los planes de ajuste frente a esta crisis son iguales; por ejemplo, el de España no cuestiona los fundamentos del Estado de bienestar, mientras que los de otros países, con Gobiernos de derechas, atacan directamente su núcleo.

Sexto. No todas las fuerzas políticas están en condiciones de apostar por una unión económica europea que eleve a categoría comunitaria la hegemonía de lo público y el propio Estado de bienestar; los socialdemócratas pueden hacerlo, mientras que los conservadores no querrán traspasar por principio el límite de ir más allá para no transfigurar el mercado liberal y perjudicar a quienes sacan el mayor beneficio de su existencia desregulada.

La verdad es que el Partido Socialista Europeo está dando ya pasos en ese sentido. Fue el primero, por ejemplo, en demandar (cuando pocos secundaban tales ideas) una regulación financiera que pusiera coto a los desmanes de los especuladores y en promover la creación de lo que luego ha tomado cuerpo como Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. Y ahora está a la cabeza de conseguir la creación y emisión de eurobonos como instrumento esencial para acabar con los ataques de los mercados financieros contra los estados de la eurozona, que tienen como propósito de fondo comprometer el futuro de la misma, a pesar de la fortaleza y salud que presenta en comparación con las debilidades estructurales de otras economías desarrolladas, como la norteamericana o la británica.

Sí, urge volver a ilusionar a la ciudadanía con el proyecto de construcción europea, demostrando su utilidad para que podamos seguir viviendo en el espacio más libre y próspero del planeta y haciendo visible su capacidad de futuro. La UE no puede ser vista en exclusiva como quien exige sacrificios sino, ante todo, como quien facilita mantener y aumentar la prosperidad colectiva. Y para ello hay que adoptar decisiones tan sensatas como valientes.

En fin, cuando ya hemos celebrado el primer año de Lisboa, la socialdemocracia debería proponer a la ciudadanía una nueva frontera para el proyecto europeo que, desarrollando lo conseguido, nos llevara a una unión política federal y concitara la ilusión y el voto de los trabajadores de toda clase.

Europa y el mundo lo necesitan. Y es posible y necesario.

Carlos Carnero es embajador en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea.

martes, 7 de diciembre de 2010

El Eurogrupo elogia el plan de ajuste español

Y el Eurogrupo (reunión de los ministros de economía y finanzas de los países del euro) elogia el plan de ajuste español. Al tiempo, rechazó ampliar el volumen del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera porque no hay ningún nuevo país al que rescatar de la crisis financiera tras lo decidido respecto a Irlanda: algunos se han quedado con las ganas de que hubiera ampliación para poder interpretar "sabiamente" que ello anunciaba problemas para Madrid. ¡Lo siento por ellos -los "patriotas de siempre"- y me alegro por nosotros -la enorme y simple mayoría-! Por cierto, sí comenzó el debate sobre la posible emisión de eurobonos, que ya es algo: ese camino se andará, al tiempo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Plan de Ajuste en Portugal

El Gobierno socialista portugués, presidido por el Primer Ministro José Sócrates, ha adoptado un plan de ajuste frente a la crisis muy similar al aprobado por el Gobierno español, encabezado por el Presidente Zapatero, que ya está dando resultados positivos.

La similitud de las decisiones de fondo tomadas por los gobiernos de los países miembros de la UE refleja que se camina en una misma dirección para superar la crisis, de forma coordinada.

Las medidas para conformar un gobierno económico europeo que protagonizó la Presidencia Española de la UE y que ahora se van a continuar con las propuestas de la Comisión Europea y, en su momento, de la task force presidida por el Presidente Van Rompuy, seguirán completando un instrumento que es imprescindible para culminar la unión política y para garantizar el bienestar económico.

viernes, 11 de junio de 2010

El Banco Mundial mete la pata y el Eurogrupo, completamente satisfecho con el plan de ajuste español

Una historia de ayer, que vale para todos los días:

“El Eurogrupo asegura estar completamente satisfecho con el ajuste de España”, informa El Mundo digital como primer titular al dar cuenta de las palabras del Presidente de esa instancia y Primer Ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.

Una buena e importante noticia, entre otras cosas porque Juncker añade que no se han pedido medidas adicionales de ajuste durante 2011 al Gobierno español, tal y como había afirmado la Ministra Salgado hace unos días, sin mucho eco en los medios.

Al final de la mañana, busco la noticia en los medios digitales: periódicos, radios, televisiones. Da igual: no la encuentro, salvo en pequeñas referencias marginales o en alguna curiosa, como la de un diario nacional cuyo primer titular dice que el Eurogrupo está “satisfecho”, liquidando el adjetivo “completamente” (excesivo, les debe parecer, así que agua al vino, que para eso está).

¿No es relevante? ¿Es Juncker un indocumentado? ¿Las buenas noticias no se publican? ¿No hay que sacar lo que desdice a los propios medios, empeñados en afirmar que el Eurogrupo había exigido más ajuste en 2011, sin dar crédito a Salgado, ahora nítidamente refrendada en sus palabras por el Presidente del Eurogrupo? ¿Miente el luxemburgués sobre sí mismo y la instancia que encabeza? ¡Seguro, si sabremos nosotros!

Algo pasa en la información en este país. Algo que no es bueno, afirmo como ciudadano.

Aunque también hay signos de esperanza: espectacular el artículo de El País en el que Sandro Pozzi desde Nueva York deja en pelotas al Banco Mundial, que ayer se despachó calificando la situación económica de España como “muy grave” basándose, sobre todo, en que estamos entre los cinco países más endeudados de la Unión -junto con otros sospechosos habituales de los anglosajones-, cuando en realidad hacemos el número ¡14! en dicho ránking, por detrás del Reino Unido y de Holanda, among others…

Lamentable, tendencioso, pernicioso e interesado. Alguien debería asumir responsabilidades en el Banco Mundial, ¿no?, porque el daño que se podía haber causado en la opinión y los “mercados” hubiera sido mayúsculo. Tanto que la noticia era la portada en grandes caracteres de todos los medios digitales el martes por la tarde, para luego desaparecer en las páginas interiores al día siguiente, una vez conocida la metedura de pata.

jueves, 27 de mayo de 2010

Lo que hubiera pasado de haber ganado el NO en el Congreso al Plan de Ajuste

Tengo la impresión de que muchos no son conscientes todavía de lo que nos jugábamos hoy en el Congreso de los Diputados con la votación sobre el Plan de Ajuste del Gobierno. Pero también me parece -y esto es mucho más grave- que otros sí lo sabían, pero les daba igual el país con tal de sacar rédito político.

De haber ganado el NO, la consecuencia inmediata habría sido el aumento galopante y exponencial del coste de la deuda, la caída en picado de la bolsa y el descrédito internacional de España ante sus socios de la UE y muchos otros países y organismos multilaterales. A ello habría que haber sumado la inestabilidad política del Ejecutivo, que podría haber conducido a elecciones anticipadas (la obsesión del ABC, por cierto).

Afortunadamente, el Congreso ha validado el Plan del Presidente Zapatero, contra el que parece haberse levantado la veda para el insulto nacional, en vieja tradición patria.

Queda mucho trabajo por hacer para fomentar la recuperación económica y crear empleo, en un esfuerzo que debería ser de todos, aunque me temo que el Gobierno va a contar con pocas manos para llevarlo a cabo.

Lo que sobran ahora son irresponsabilidades y amenazas. Lo que hace falta es responsabilidad y diálogo.

Espero que todos estemos a la altura.