Mostrando entradas con la etiqueta Directiva sobre el tiempo de trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Directiva sobre el tiempo de trabajo. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de julio de 2008

Directiva del tiempo de trabajo: el NO del PSOE en boca de José Blanco

Uno de los grandes temas que tenemos por delante en el Parlamento Europeo es el debate de la Directiva del tiempo de trabajo, aprobada en el Consejo de la UE con la abstención de España y que ahora pasará a la Eurocámara para su debate. Los socialistas españoles no estamos de acuerdo con su contenido y trabajaremos para modificarla sustancialmente a su paso por el PE, del que es ponente mi compañero Alejandro Cercas. Por eso me ha parecido interesante reproducir aquí las declaraciones del Secretario de Organización del PSOE, José Blanco, en el chat con los lectores que ha protagonizado hoy en El Mundo.es

José Blanco en El Mundo.es

25. Jornada laboral ampliada, más barreras para los inmigrantes, y los partidos teóricamente progresistas (como el PSOE) no hacen nada, o incluso aplauden las medidas. Así, no me extraña que Irlanda rechace el Tratado de Lisboa.... y porque no se ha preguntado en otros países. ¿Qué opina? Saludos.

José Blanco: El PSOE va a liderar en el seno del Parlamento Europeo una ofensiva en contra de la ampliación de jornada de trabajo que nos parece una brutalidad promovida por la derecha europea, que recorta derechos. En este sentido emprenderemos a partir de septiembre un trabajo de concienciación en el ámbito europeo para intentar paralizar esta directiva en el debate parlamentario. En cuanto a la directiva en relación con la inmigración lo único que hace es garantizar derechos allí donde no existen. Y eso me parece que es progresista.

domingo, 15 de junio de 2008

Sacar a Europa de la crisis sin desesperanza ni demagogia

Sigo exponiendo mis ideas para salir del atolladero en el que se encuentra la UE. Mirad a ver qué os parece el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna que reproduzco a continuación:

Sacar a Europa de la crisis sin desesperanza ni demagogia
Es necesario encarar la organización de una Unión a diferentes velocidades, algo que, en una estructura no federal como la Unión, es plenamente lógico.
Por Carlos Carnero
No hay mal que por bien no venga. ¡Claro que todos habríamos deseado que Irlanda respaldara en su referéndum el Tratado de Lisboa! Pero el NO expresado en esa consulta puede servir para que la Unión Europea encare de una vez la gran decisión que tiene pendiente desde hace demasiado tiempo: estancarnos todos cada vez que alguien toca el freno o establecer mecanismos para que, preservando lo conseguido como un conjunto, quienes deseen ir más lejos puedan hacerlo.No se trata de proponer fugas hacia delante, pero sí de constatar que, sea por razones objetivas o subjetivas, en una UE a 27 o a más miembros será imposible alcanzar el máximo común denominador, imponiéndose la pura gestión del mínimo, algo que ni el mundo globalizado ni las legítimas aspiraciones de la ciudadanía pueden permitirse sin costes inasumibles. Es, por tanto, necesario encarar la organización de una Unión a diferentes velocidades, algo que, en una estructura no federal como la Unión, es plenamente lógico.Ahora hay que continuar el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa, para que aquellos países que lo culminen exitosamente puedan plantearse su entrada en vigor, estableciendo con los estados que no lo hagan relaciones jurídicas y políticas sobre la base de los compromisos compartidos hoy por la totalidad de socios comunitarios. De hecho, el Tratado de Lisboa –recogiendo directamente, como en todos sus avances, los contenidos de la Constitución Europea elaborada por la Convención- ya preveía una enorme extensión de las cooperaciones reforzadas. ¿Qué impide poner en marcha dos niveles de relación entre los estados comunitarios?Dos cuestiones más.Una, frente a un procedimiento de ratificación que se convierte en una ruleta rusa esclavizada por la unanimidad, la respuesta no es criminalizar la figura del referéndum, ¡faltaría más! Al contrario, como muchos propusimos en la Convención Europea, es preciso volver a reivindicar el referéndum europeo para que las reformas del Tratado se adopten con una doble mayoría de estados y ciudadanos.Dos, ante decisiones que no compartimos como el proyecto -subrayo, proyecto- de Directiva sobre el tiempo de trabajo, lo que corresponde es explicar que son producto de la hegemonía ganada democráticamente en las urnas por la derecha europea y buscar mayorías políticas y sociales para modificarlas. Lo que no toca es criminalizar a la UE afirmando por activa o por pasiva que tales propuestas son casi fruto de la maldad neoliberal intrínseca de la UE, pues eso sería tanto como afirmar que las medidas antisociales del Gobierno de Aznar tras ganar las elecciones eran producto de la democracia constitucional española.Es fácil caer en la desesperanza o en la demagogia. Pero la izquierda de gobierno no puede ni debe permitirse ni la una ni la otra.

martes, 10 de junio de 2008

Directiva sobre el tiempo de trabajo: un disparate que, además, es inoportuno

No estoy de acuerdo, sino todo lo contrario, con la Directiva sobre el Tiempo de Trabajo aprobada ayer por el Consejo de la UE y que deberá discutir ahora el Parlamento Europeo. Me parece un disparate que va contra los principios del modelo social europeo y las conquistas históricas del movimiento obrero. Además, llega en el momento más inoportuno, cuando los irlandeses se aprestan a votar en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa. La decisión de ayer es munición para el NO, no hace falta ser un lince para verlo, aunque no tenga relación, sino todo lo contrario, con el texto sometido a consulta y pretenda ser aprobada con la norma en vigor, el Tratado de Niza. Nuestro país no ha apoyado la Directiva. Lógico: la solución para crear empleo no es destruir los derechos, como demuestra la política de Zapatero.