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miércoles, 15 de mayo de 2013

"¡Maldita ONU!": mis post en el Blog Alternativas en El País

Este es el post:



"¡Maldita ONU!"

Carlos Carnero

Publicado el 10 de mayo de 2013

“¡Maldita ONU!”. No es difícil imaginar que esa habrá sido la expresión de algunos de los halcones de Washington cuando hayan escuchado las palabras de Carla del Ponte afirmando que “existen fuertes y concretas sospechas, aunque no pruebas incontrovertibles, de la utilización de gas sarín en Siria…por algunos grupos de la oposición”.


Mientras la guerra civil en Siria acentúa su espantoso balance de muertos, heridos y destrucción moral y material, algunos grupos de interés elevan su presión para que Obama se decida a intervenir militarmente (vía bombardeos aéreos) para poner fin al conflicto con una derrota militar del régimen. Pero el Presidente parece resistirse a poner en marcha una operación que implica bastantes riesgos.

En primer lugar, porque no hay testimonios de que las líneas rojas que se marcó para autorizar el despegue de los cazabombarderos hayan sido traspasadas por parte de El Assad. El régimen del dictador sirio ha cometido crímenes brutales e incontables a lo largo y ancho del conflicto, pero es complicado probar que haya hecho uso hasta la fecha de las armas químicas, condición marcada para su intervención por los propios Estados Unidos.

En segundo lugar, porque no da la impresión de que el nivel de acuerdo (y en su caso, implicación) con la intervención entre los aliados norteamericanos, particularmente en la Unión Europea, haya alcanzado una masa crítica suficiente como para no convertir el ataque en una acción cuasi unilateral, con algunos apoyos aislados en lo militar y declarativos en lo político.

En tercer lugar, porque la desconfianza de Washington hacia algunos sectores de la oposición siria –más allá del reconocimiento formal obtenido por su plataforma conjunta en las principales capitales occidentales- sigue siendo patente. Es decir, no se tiene la garantía de poder influir de manera suficiente en el desarrollo de los acontecimientos una vez que el régimen se desplome.

Y en cuarto lugar, porque ni existe ni probablemente existirá un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir en Siria. Es verdad que tal situación responde al rechazo hasta la fecha de dos países con poder de veto (Rusia y China), pero, independientemente de las causas, tal mandato ni se ha pedido con nitidez ni se ha obtenido.

De forma que la diferencia con la intervención en Libia sería que aquella se llevó a cabo en el marco del derecho internacional porque las Naciones Unidas la amparaban. Ahora mismo, actuar en Siria equivaldría a decir que el unilateralismo fue expulsado por la puerta pero ha retornado por la ventana, algo poco acorde con la política exterior de Obama.

Algunos han creído ver en los ataques israelíes en Siria una especie de boca de ganso militar de los Estados Unidos: Tel Aviv intervendría cuando su principal aliado no puede o no quiere hacerlo. Quizás sea así o también que Israel haya decidido actuar de forma preventiva tras formar un gobierno escorado a la derecha, argumentando que en realidad lo hace contra Irán y Hezbolá y seguro de que el ejército del régimen de Damasco no tiene ninguna capacidad de respuesta en un segundo frente.

Volvamos, en todo caso, a las preguntas esenciales: ¿la responsabilidad de proteger (antes conocida como derecho de injerencia) está o no por encima de elementos que pueden ser considerados formales, como la existencia previa de una autorización onusiana?; ¿hasta qué punto pueden las democracias verse paralizadas por el veto de los de los de siempre en el Consejo de Seguridad a la hora de actuar para impedir las masacres de regímenes sin escrúpulos como el sirio?; ¿seguiremos siempre dejando que los conceptos de “no intervención” o “apaissment”, tan terribles para la historia de España y Europa, jueguen a favor de quienes cometen crímenes contra la humanidad?

Es evidente que la acción política, diplomática y humanitaria a favor del pueblo sirio y en contra del régimen no solo debe continuar sino reforzarse, lo mismo que ha condenarse cualquier atrocidad por parte de la oposición al mismo. Pero el debate está abierto sobre la necesidad de intervenir militarmente y de hacerlo incluso sin una autorización de la ONU. Eso sí, la discusión es urgente, urgentísima, porque cada día mueren personas inocentes en una guerra civil que parece no tener fin.

En todo caso, las Naciones Unidas –tan criticadas, a veces justamente, y tan poco alabadas, en ocasiones injustamente- vuelven a demostrar su incuestionable valor cuando su propia existencia y el derecho internacional que han ido creando obliga a todos a pensar dos veces lo que hacer antes de apretar el gatillo. En algunos casos, repito, siempre habrá quien reaccione a ello con ese “¡Maldita ONU!”.


martes, 23 de abril de 2013

Propuesta de los Estados Unidos sobre el Sáhara Occidental: mi entrevista en TVE

Aquí tenéis la entrevista que me hicieron ayer en "La tarde en 24 horas", del Canal 24 horas de TVE. Comienza, aproximadamente, en el minuto 11.

miércoles, 9 de enero de 2013

Lincoln, de Emil Ludwig: una lectura que recomiendo

Cae en mis manos la biografía de Lincoln de Emil Ludwig (cuyos libros fueron calificados de peligrosos por el nazismo), en una edición de Juventud de 1969.

La devoro, no puedo parar de leerla.

La personalidad del que fuera Presidente de los Estados Unidos en la época más difícil de ese país da para mucho, desde las ideas de profundidad hasta las anécdotas más sabrosas.

Pero, sobre todo, transmite mensajes plenamente válidos para los tiempos que nos ha tocado vivir.

Ignoro si está editada recientemente, pero hay un enlace donde leerla digitalmente. Os la recomiendo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Harold Bloom en El País: cualquier comparación es pertinente


El profesor Eduardo Lago entrevista en El País a Harold Bloom. El texto no tiene desperdicio, pero recomiendo en particular las opiniones del catedrático, crítico y escritor Bloom que figuran al final bajo el título "La caída del Imperio americano": imposible mayor y mejor claridad sobre lo que está ocurriendo en Estados Unidos...y más allá. Cualquier comparación es pertinente. Saco de la libería su libro "Shakespeare. La invención de lo humano" y me dispongo a repasar la actualidad española. Me voy a encontrar de todo.

martes, 1 de marzo de 2011

Con la democracia, a calzón quitado: mi artículo hoy en El País

Hoy publico en El País un artículo titulado "Con la democracia, a calzón quitado" en el que doy mi opinión sobre el papel que la UE debería desempeñar en la lucha por la libertad en el mundo, que hoy escribe su penúltimo capítulo en el Mediterráneo, recuperando el debate sobre la injerencia humanitaria, entre otras grandes cuestiones. Lo tenéis en el enlace y también lo reproduzco a continuación:

Con la democracia, a calzón quitado

CARLOS CARNERO

EL PAÍS - Opinión - 01-03-2011

Vivimos buenos tiempos para la libertad. La movilización popular ha derrocado en pocas semanas a varios dictadores en el Mediterráneo. Podemos felicitarnos de que 2011 haya traído de la mano -como dijo Machado respecto a la primavera y la República- un aire fresco que reivindica los ideales que generaciones enteras no han dejado de defender durante varios siglos desde las revoluciones norteamericana y francesa. En medio de la crisis, muchos pueblos han decidido retomar en sus manos el futuro.

Y sin embargo, el mundo democrático no ha sido capaz de participar en los acontecimientos en tiempo real desde el primer momento. Anonadado por la velocidad de los mismos o temeroso de no poder predecir plenamente su desarrollo, pocas medidas concretas tomó respecto a Túnez y Egipto para que los autócratas sintieran en el momento oportuno el empuje no solo de sus pueblos, sino de la comunidad internacional. Seguro que ahora se ponen en marcha estrategias para contribuir al éxito de las transiciones, y eso estará bien.

Pero lo más positivo de estas semanas es que, aprendida la lección con inusitada rapidez y en correspondencia con las demandas ciudadanas, la Unión Europea y Estados Unidos han sido capaces de estar a la altura de sus responsabilidades al conseguir que el Consejo de Seguridad de la ONU se haya pronunciado con contundencia sobre Libia, adoptando por unanimidad acuerdos importantísimos e iniciando una dinámica que, más allá del caso particular, debería marcar un antes y un después en la respuesta de las democracias a las violaciones de la libertad y los derechos humanos.

Para que eso sea así, tenemos que debatir sobre qué hacer para contribuir a acabar con las dictaduras, conformando un nuevo consenso internacional (del que la UE debería ser promotora principal) que impida a quienes las encabezan pensar que todo lo que sucede hoy es un sarampión que pasará mientras ellos permanecen.

Debatir mientras actuamos, por supuesto, y sobre temas que se nos plantearán muchas veces a lo largo de los próximos años, de manera que cuando llegue el momento hayamos podido conformar una hoja de ruta que aplicar a la especificidad de cada caso y que, por su propia existencia, surta efectos preventivos y disuasorios sobre criminales y tiranos.

Empezando por el derecho de injerencia humanitaria, que la realidad ha situado de nuevo en escena. Ante actuaciones armadas como la de Gadafi contra su propio pueblo, ¿debería la UE plantear una intervención militar internacional que protegiera a las potenciales víctimas civiles? ¿Tendría que elevar esa propuesta al Consejo de Seguridad de la ONU y, aunque no la amparara, llevarla a cabo, con o sin aliados? ¿Sería eso compatible con el derecho internacional y la soberanía nacional y, aunque no lo fuera, prevalecería un imperativo moral que obligase por encima de otra consideración? Mi respuesta es que ya lo hicimos en Kosovo y deberíamoshaberlo hecho en Ruanda. El derecho (o, si se quiere, la obligación) de injerencia humanitaria, ejercido con tanta prudencia como compromiso, debe estar siempre presente entre los instrumentos para impedir crímenes contra la humanidad.

Siguiendo por los acuerdos con terceros. ¿Tiene la UE que establecer nítidamente unos estándares de democracia y derechos humanos por debajo de los cuales no suscribiría ningún acuerdo o rompería los existentes? ¿Ha de limitarse a incluir una cláusula democrática que, a diferencia de la actual, se activaría unilateralmente a partir de una mayoría absoluta del Parlamento Europeo o de una cualificada del Consejo, compuesto por los Gobiernos? ¿Tales estándares han de ser efectivos en todo tipo de acuerdos, incluyendo los comerciales? Mi opinión: aplicar el principio de solo hay acuerdo con libertades y activación de la cláusula democrática a través de las citadas decisiones por mayoría. Con un corolario: hacer más exigente y efectivo el Código de Exportación de Armas en vigor.

Continuando por las sanciones contra los dirigentes de los regímenes autoritarios. ¿Ha de apoyar la UE de forma mucho más activa la persecución penal de los criminales contra la humanidad? ¿Tiene que elaborar la UE una lista de los que considera que pueden ser acusados de serlo y de otros dictadores, con o sin decisión de la ONU, de forma que no les conceda visados y les confisque sus bienes, acordando con otros Estados hacer lo propio (incluyendo Estados Unidos o Suiza) o enfrentándose políticamente con quienes no sigan esa línea? Mi parecer: sí.

Terminando por las relaciones diplomáticas de la UE (y sus miembros). ¿Se pueden mantener con regímenes autoritarios, aplicando la doctrina de que se tienen relaciones con Estados, no con Gobiernos? ¿Debe reconocerse a la oposición democrática un estatus público y notorio que favorezca su credibilidad y su visibilidad? Mi criterio: sí a aquella doctrina para poder influir y consideración de la oposición como interlocutor oficial.

En la práctica, lo que está pasando en el Mediterráneo nos permite y, al tiempo, nos obliga a retomar una discusión viva sobre la prevención de conflictos en la década de los noventa, a partir del genocidio en Ruanda y de la guerra en Bosnia, que la invasión de Irak promovida por George Bush en 2003 contribuyó a hacer desaparecer. Pues una cosa, por ejemplo, es la intervención armada para evitar una limpieza étnica con miles de muertos y desplazados -injerencia humanitaria- y otra radicalmente distinta poner al mundo al borde del precipicio para garantizar intereses estratégicos revestidos de defensa de la democracia violando el derecho internacional -unilateralismo, Irak.

Afortunadamente, las visiones de la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional del Estados Unidos de Obama y de la UE del Tratado de Lisboa-Constitución Europea son tan similares que les permiten obtener éxitos como la resolución del Consejo de Seguridad sobre Gadafi y ganar así la confianza de millones de ciudadanos en el mundo.

Para todo ello partimos de lo mucho avanzado por la tantas veces injustamente criticada (hacerlo es casi una moda estos días) Unión Europea, que ha creado instrumentos -siempre con el apoyo de España- tan propios y avanzados como la cláusula democrática en sus acuerdos con terceros, se implica con permanencia en la construcción de la democracia, respeta el derecho internacional, adopta sanciones contra los dictadores, sostiene perseguir los crímenes contra la humanidad, participa en misiones de construcción o mantenimiento de la paz en todo el planeta, aplica ya un código de venta de armas, escucha a las oposiciones democráticas, es el primer donante en ayuda oficial al desarrollo y creó el Proceso Euromediterráneo de Barcelona.

Una UE que, eso sí, no quiere emular al almirante estadounidense Decatur cuando, tras su actuación en Trípoli a principios del siglo XIX, dijo aquello de "Mi país, con razón o sin ella".

Escenas de la lucha de clases en Estados Unidos

Recuerdo haber disfrutado mucho con una película norteamericana que fue distribuida en España con el título de “Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills”, pero que en realidad tenía como título original (traduzco yo del inglés) “Escenas de lucha de clases en Beverly Hills”.

Me he acordado del tema al constatar por lo que está pasando estos días en Wisconsin que, frente a lo que muchos creen, en los Estados Unidos sigue habiendo clases, y de qué manera. Los trabajadores afectados por los duros recortes del gobierno republicano del Estado se están movilizando con fuerza y decisión.

Aquí tenéis dos artículos para saber lo que está ocurriendo.

domingo, 16 de enero de 2011

"Cuando el $ se defiende: respuesta a Paul Krugman": mi artículo en Nueva Tribuna

Lo reproduzco a continuación y lo tenéis en el enlace:

"Cuando el $ se defiende: respuesta a Paul Krugman
* Carlos Carnero

La crisis está consiguiendo que lo políticamente correcto adquiera a veces caracteres esperpénticos. A la demanda ciudadana de soluciones rápidas y eficaces responden los gobiernos con recetas más o menos acertadas. Pero también lo hacen algunos economistas que, a pesar de sus laureles y probablemente a causa de ellos, empiezan a rozar la carencia de rigor. Es el caso del por otros esfuerzos intelectuales admirado Paul Krugman, Premio Nobel de Economía. Cada vez mayor es la distancia que media entre, por ejemplo, su libro “El retorno de la economía de la depresión” (Crítica, 1999) y sus artículos sobre la Unión Europea y la crisis. Mientras aquel puede ser considerado uno de los análisis más rigurosos de la tormenta financiera de finales de los ’90, estos conforman un endeble conglomerado de lugares comunes a mayor gloria de las virtudes económicas de quien precisamente tiene la responsabilidad principal de la crisis: los Estados Unidos.

El último ejemplo de las ligerezas de Krugman acaba de ser publicado en España por El País con un llamativo titular de portada: “Cómo evitar que Europa se hunda” (¡ahí es nada!) y con un no menos bíblico título: “¿Tiene salvación Europa?”.
“Para no mirar dentro de casa, mejor despejar balones fuera”, parece ser la máxima de Krugman. Porque, puesta en duda la posibilidad de salvación de Europa (lo que presupone que hay que salvarla: ¿por qué y de quién, me pregunto?), no hay tiempo para acordarse de que las hipotecas basura, los grandes hundimientos bancarios, las estafas que pasarán a la historia con nombres de película, los estados en quiebra (de dimensión económica y tamaño geográfico y humano mayores que los más grandes miembros de la UE), el inimaginable déficit comercial y fiscal, la mayor distancia entre pobres y ricos (creciente, por supuesto), los más altos niveles de desprotección social y de pobreza del mundo desarrollado y, por supuesto, la sempiterna máquina de hacer dinero a la antigua (o sea, $ a mansalva) no son cosa de la UE, sino de los Estados Unidos. Pero, a pesar de todo ello, para Krugman los problemas residen en Europa e incluyen que esta carece de lo que hace que la unión monetaria de los Estados Unidos funcione (eso sí, añado, exportando sus problemas al resto del Mundo desde hace décadas: ¡denle a la impresora de los billetes que las consecuencias la pagarán los demás!): un gobierno central grande, un idioma común y una cultura compartida.

Puesto que lo del gobierno central grande se va consiguiendo poco a poco (fortaleciendo las instituciones de la Unión Europea y aumentando sus competencias, de lo que el Tratado de Lisboa y lo hecho durante el Trío de Presidencias iniciado por España el 1 de enero de 2010 son buenos ejemplos), habrá que darse prisa en lo demás: hablemos inglés como idioma común -hasta que el castellano sea mayoritario en Norteamérica, que todo se andará- y adoptemos sin perder un minuto la cultura anglosajona.

Nuestro Premio Nobel no se para en tal afirmación. Añade otras dignas de mención: que todavía se oye a la gente hablar injustamente de la crisis económica mundial de 2008 como si fuese algo fabricado en Estados Unidos (¡vaya, nos habíamos equivocado!), que las economías periféricas de Europa eran más o menos como los hipotecados ciudadanos norteamericanos ninja (sin ingresos, sin empleo, sin patrimonio), que vamos a terminar como Argentina (al menos los españoles tendremos la ventaja de compartir idioma para la experiencia) y otras cuantas sutilezas por el estilo, entre las que destaca la más genial: reconoce ahora que las consecuencias de abandonar el euro para un país serían devastadoras (cuando lleva meses añorando la posibilidad de devaluación competitiva que daría no estar en la moneda única: ¡viva la coherencia!).

Afortunadamente, Krugman termina admitiendo que nuestra salvación pasa por un gobierno económico, aunque da la impresión de que le llega tarde y mal la documentación, porque ni palabra en su artículo del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, de la reforma de la supervisión económica común, de la Estrategia 2020 de Crecimiento y Empleo o de la compra de deuda por parte del BCE, todo ello ya en marcha y con buenos resultados, aunque quede mucho por recorrer o por hacer mejor, desde luego, empezando por ser una auténtica unión económica con Tesoro propio, presupuesto suficiente, armonización fiscal y Europa social.

No digo yo que Krugman una especie de Gordon Gekko, un tiburón financiero norteamericano. Pero cada vez que le leo no puedo olvidar que al dólar no le viene nada bien un euro fuerte; que si el dólar fuera sustituido como moneda de reserva e intercambio mundial, el poder político estadounidense se resentiría con fuerza y su economía no podría seguir exportando alegre y catastróficamente sus problemas y debilidades con tanta sencillez como lleva haciendo durante décadas; que cada noticia de que China o Japón compran deuda pública europea o acumulan euros es una mala nueva en Washington; y que, como ha escrito Giscard D’Estaing (poco sospechoso de antiamericanismo) hay billones de dólares preparados en Wall Street para desestabilizar la moneda única europea.

Penoso que aquí seamos tan ingenuos como para llegar a preguntarnos “Cómo evitar que Europa se hunda” (admitiendo la premisa falsa de que se hunde) y darle la palabra a alguien para que responda a la pregunta en inglés con acento norteamericano, por mucho Premio Nobel que sea. Y que conste que me gustan los Estados Unidos, pero también que prefiero la Unión Europea, con sus defectos y con sus virtudes, incluida la de hablar muchos idiomas."

domingo, 9 de enero de 2011

Atentando contra la congresista Giffords: me sumo a las palabras del sheriff Dupnik


Atentado contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords en Arizona (hay quien lo llama tiroteo: en fin, vivir para leer), que se debate entre la vida y la muerte.

Pienso en el clima político norteamericano en el que se produce este terrible hecho y no encuentro mejores palabras para definirlo que las del sheriff del condado de Pima, Clarene Dupnik:

"Solo hay que ver cómo responden estos desequilibrados a la bilis que sale de ciertas bocas cuando hablan de acabar con el Gobierno. Toda esa rabia, ese odio, la intolerancia que se están viendo en este país comienza a ser escandaloso".

Ya sabéis de quien habla. Lo decís en la encuesta de la SER. Yo también. Y ellos, por supuesto.

Ojalá Giffords viva y se recupere. No podrán hacerlo las personas tiroteadas por quien también ha intentado matarla a ella. A todos quiero dedicarles mi solidaridad y homenaje.

Deseando que el Presidente Obama pueda continuar su labor de renovación y, en su momento, sea reelegido por una amplia mayoría para que todos podamos contar con unos Estados Unidos de progreso.

lunes, 6 de diciembre de 2010

"La América de una planta", de Ilf y Petrov


Acabo de terminar de leer una joya literaria desconocida hasta la fecha en España: "La América de una planta", de los escritores satíricos rusos Ilf y Petrov, publicada por El Acantilado. Enviados por el Pravda, recorrieron en 1935 los Estados Unidos de la depresión y del primer mandato de Roosvelt. Con ojos críticos, mente abierta y atenta, sentimientos a flor de piel y buen humor, los corresponsables soviéticos nos ofrecen una visión inteligente y profunda de la realidad norteamericana, desde Nueva York a Los Ángeles, desde la gente conocida (como Ford) hasta los vagabundos, desde la política a la economía, desde los rascacielos a la planta baja. Una road movie indispensable para conocer la historia y la formación del sentido común colectivo estadounidense. No os la perdáis

viernes, 19 de noviembre de 2010

Obama: España está haciendo lo necesario para conseguir el crecimiento


Obama lo deja claro en la entrevista que publica El País en la víspera de la Cumbe UE-Estados Unidos: con el Presidente Zapatero, España está haciendo lo necesario para conseguir el crecimiento y el prestigo de nuestro país sigue siendo fuerte en el mundo, precisamente por eso. La apuesta del Presidente norteamericano por una relación privilegiada entre los EE.UU. y la UE es clara en una entrevista que recomiendo.

lunes, 28 de junio de 2010

La Presidencia Española culmina con su firma el Acuerdo SWIFT


No pasa día desde hace una semana en el que la Presidencia Española de la UE no culmine iniciativas básicas de su Programa. Algunos de los que se han apresurado a criticarla o, incluso, a aprobarla sin más, deberían revisar sus calificaciones.

El último tema: la firma del Acuerdo SWIFT con los Estados Unidos.

Recuerdo los primeros debates con la entonces ponente del Parlamento Europeo en Estrasburgo y en enero. Veo ahora la foto de la firma y compruebo dos cosas: una, que el acuerdo ha salido adelante y servirá para combatir mejor el terrorismo en colaboración con los Estados Unidos; dos, que desde el Consejo España ha contribuido a que cuente con todas las garantías necesarias para preservar los derechos ciudadanos.

¿Nota? Sobresaliente.

sábado, 29 de mayo de 2010

Las manadas de lobos vuelven a atacar: Fitch nos descalifica

Compro los periódicos y no salgo de mi asombro: todos ellos llevan a portada que la agencia de calificación Fitch ha rebajado la nota que ella misma, por su cuenta y riesgo, otorga a la deuda española. Unos reflejan la noticia sin más; otros -los que han abrazado un extremismo innecesario a fin de superar en ventas al rival ideológico, alejándose a su propio papel durante la democracia y presionando hasta el paroxismo a la derecha política-, le dan una credibilidad total y absoluta como un nuevo signo de que España se hunde.

Fitch, como las otras agencias de calificación, está bajo sospecha desde el momento en que contribuyó a la credibilidad de las entidades financieras que provocaron la crisis en los Estados Unidos y, de rebote, en el resto del mundo. Ni el gobierno de ese país, ni los ejecutivos europeos, ni nadie sensato les concede hoy el crédito que tales agencias tratan de negar a países enteros, jugando a la especulación pura y dura, a veces con evidentes intenciones políticas, nunca declaradas, eso sí.

Forman parte de la manada de lobos que las medidas adoptadas por la UE hasta la fecha y las que vendrán -porque están en el punto de mira de la nueva regulación financiera y lo saben bien- pone cada vez más en desbandada. ¿Y vamos a hacerles caso? ¡Anda y que les ondulen!

martes, 1 de septiembre de 2009

Obama, Edward Kennedy y la Presidencia española de la UE: mi artículo en Nueva Tribuna

Volvemos de las vacaciones como en tantas ocasiones: escribiendo, una vez más en los impulsos eléctricos que conforman ese voz progresista que encontrarmos diariamente en la red con el nombre de Nueva Tribuna.

Escribir significa pensar, ordenar las propias ideas, esforzarse por hacerse comprender y, en fin, poner algo propio al servicio de todos.

Esta vez he querido hacerlo al hilo del fallecimiento del senador demócrata Edward Kennedy, acaecido temporalmente en agosto y políticamente cuando sus principios tienen exponente en la Casa Blanca: el Presidente Obama.

Ahí va el artículo (al que también podéis acceder a través de este enlace:


"Tocqueivlle y Dalton Trumbo lo aplaudirían

El paso de los años –más de 230- y muchas políticas presidenciales de triste recuerdo han ido alejando de la percepción de los europeos algo tan evidente como que los principios políticos que alentaron la independencia de los Estados Unidos y su formación como república son exactamente los mismos que han conformado después las democracias de nuestro continente, pero enunciados con antelación y sin alteraciones o paréntesis constitucionales a lo largo de los siglos.

Releer la Declaración de Independencia de 1776, la Constitución de 1787 o la Declaración de Derechos que introdujo en la misma las primeras enmiendas representa un ejercicio sencillo y a la vez elocuente de que los conceptos contenidos en esos textos no solo se adelantaron en el tiempo al perfilado de los mismos en Europa, sino que además fueron más claros y concretos que su expresión en el Viejo Continente.

No es extraño, si tenemos en cuenta que la Ilustración tuvo la oportunidad de materializarse por primera vez en las entonces trece colonias británicas de la mano de europeos que tuvieron la oportunidad histórica y la valentía personal de organizarse por sí mismos en democracia. Porque eso y no otra cosa eran Washington, Adams, Jefferson, Franklin, Madison o Hamilton: europeos.

Aquellos derechos a la vida, la libertad y la persecución de la felicidad inherentes a todo ser humano por el hecho de serlo que se escucharon por primera vez en alto cuando la Declaración de Independencia fue leída desde la Old State House de Boston, engarzan directamente con las cuatro libertades que Franklin Delano Roosvelt considerara fundamentales y están grabadas en piedra en su Memorial de Washington -de expresión, de culto, respecto a la necesidad y frente al miedo-, pasando por el hilo conductor con el que Lincoln culminó su discurso de Gettysburg rindiendo tributo a los caídos en la batalla: que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo jamás desaparezca de la Tierra.

Pero todos esos derechos, libertades y objetivos son hoy, ante todo, conceptos políticos vivos que han estado en la base de la campaña y la victoria electoral de Barack Obama y animan su gestión desde la Casa Blanca, incluyendo la política exterior, la gestión de la crisis económica o el intento por poner en pie una protección universal de la salud. No es una tarea fácil, sin duda, la que tiene por delante el Presidente demócrata. Lo pude comprobar hace unos días paseando por la capital de Massachusetts y encontrando a manifestantes contrarios a sus planes de reforma que repartían folletos de un Obama caracterizado a lo Hitler, como si proteger el bienestar de todos fuera nada menos que establecer el totalitarismo.

De ahí que la reivindicación de Edward Kennedy en la hora de su fallecimiento no solo sea haya convertido en un homenaje a su figura política como senador, sino ante todo al proyecto político que encarnó: un progresismo anclado en los valores constitucionales norteamericanos, empeñado en la defensa y aplicación de los mismos, que ahora tiene su principal valedor en la casa de la Avenida Pensilvania.

Todo ello nos indica que hoy lo fundamental es que los europeos seamos capaces de entender la absoluta prioridad de ser socios fuertes y fiables, en pie de igualdad, de la nueva Administración demócrata, porque la Unión Europea y los Estados Unidos constituyen un único conjunto político cimentado en los mismos valores, principios y derechos, aunque cada uno con la idiosincrasia que la historia ha conformado a lo largo de los siglos. No hay que darle vueltas: Obama necesita tanto a una UE sólida y eficaz como la UE a unos Estados Unidos empeñados en un horizonte progresista en el Mundo del siglo XXI.

El calendario ha querido que la oportunidad de renovar la Asociación Transatlántica enunciada durante una Presidencia Española de la UE en 1995 vaya a tener lugar de nuevo cuando la batuta de la Unión estará en manos de nuestro país el año que viene y, además, en nuestro territorio. Será, sin duda, la ocasión para que Europa y Estados Unidos sean capaces, apoyándose mutuamente, de hacer avanzar las soluciones que la crisis económica, la lucha contra el cambio climático, la superación del subdesarrollo y el establecimiento de un orden internacional justo demandan.

Por voluntad y por principios compartidos. Seguro que Tocqueville y Dalton Trumbo lo aplaudirían.

Carlos Carnero"

miércoles, 4 de febrero de 2009

Abbas en el Parlamento Europeo: él y su equipo son la única opción que debe apoyar la Comunidad Internacional

Mahmud Abbas se ha dirigido esta mañana al Pleno del Parlamento Europeo -reunido en Estrasburgo- en su calidad de Presidente de la Autoridad Nacional Palestina. El suyo ha sido un discurso sólido, de defensa de la paz y de la legalidad internacional. Abu Mazen, como también se le conoce, representa la alternativa palestina para una solución negociada al conflicto del Próximo Oriente basada en el principio de paz a cambio de territorios establecido en la Conferencia de Madrid y en la existencia de dos estados independendientes, seguros en fronteras internacionalmente reconocidas y en cooperación mutua: Israel y Palestina. Lejos, muy lejos, de la posición de Hamás, que contra el interés del pueblo palestino se empeña en negar la existencia de Israel, la necesidad de la negociación y los compromisos establecidos entre los palestinos y los israelíes tras el esperanzador inicio de los Acuerdos de Oslo. Abbas y sus equipo son, en fin, la opción, mejor, la única opción, que debe apoyar con todas sus fuerzas una comunidad internacional que tiene la obligación de poner al Gobierno de Israel frente a sus responsabilidades, dejando claro que no volverá a permitir operaciones militares tan sangrientas e ilegales como la llevada a cabo en Gaza. A la UE le toca encabezar esa postura, de la mano de la nueva Administración norteamericana. De lo contrario, los aplausos de hoy en el Parlamento Europeo a Abas volverán a tornarse en lágrimas más pronto o más tarde.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mantienen los comentaristas de Los Desayunos de TVE...

Mantienen esta mañana los comentaristas -me parece horrible la palabra tertulianos- de los Desayunos de TVE que es envidiable la viveza del debate político norteamericano. Ponen como ejemplo el que los responsables del Tesoro y la Reserva Federal hayan comparecido durante horas ante el Congreso, a diferencia de las sesiones de control que celebra nuestra Cámara Baja, que se despachan en unos minutos de forcejo dialéctico entre los miembros del Gobierno y los diputados de la oposición. Lo afirman mientras conectan en directo, durante unos 3 o 4 minutos, con el intercambio Zapatero-Rajoy. Coincido con los comentaristas de TVE, pero me gustaría añadir que a la vista de lo dicho también es envidiable que los medios de comunicación norteamericanos ofrezcan la información sobre el debate político en tiempos más largos que los dispuestos por las televisiones de nuestro país. Aquí hay para todos.

martes, 27 de mayo de 2008

Nuevo ciclo en Europa y Estados Unidos

Ayer mismo os invitaba a entrar en la página de Nueva Tribuna y hoy publico un artículo en ese periódico digital que reproduzco a continuación:

Nuevo ciclo en Europa y Estados Unidos

Nuestro país ha estado a la cabeza en el avance hacia la unión política europea y ha vuelto a situarse en el centro de la toma de decisiones de Bruselas, restableciendo todos los puentes dinamitados en su día por Aznar.

Carlos Carnero*

El próximo 1 de enero se abrirá un nuevo ciclo político tanto en la Unión Europea como en los Estados Unidos de América. De cumplirse las previsiones –referéndum irlandés mediante-, la Unión contará con un Tratado reformado que, sin ser la Constitución Europea que elaboramos en la Convención y el pueblo español respaldó en las urnas, se le parecerá bastante. Europa será así, si la voluntad política acompaña el ejercicio de desarrollar a fondo esa norma básica, más democrática y más eficaz, por este orden.Por su parte, George Bush hará las maletas a mediados de enero para dejar paso a un Presidente que, aunque llegara a ser el republicano McCain, difícilmente repetirá sus tremendos errores en política exterior. Miel sobre hojuelas si su sucesor es un o una demócrata: Barack Hussein Obama o Hillary Rodham Clinton, que en ambos casos ya han manifestado su disposición a abrir una nueva etapa en las relaciones con aquellos países que, en palabras del senador de Illinois, no estaban contra los Estados Unidos, sino que no respaldaban la agenda del actual inquilino de la Avenida Pensylvania.Sea como sea, España está bien posicionada para ese cambio de ciclo. Nuestro país ha estado a la cabeza en el avance hacia la unión política europea y ha vuelto a situarse en el centro de la toma de decisiones de Bruselas, restableciendo todos los puentes dinamitados en su día por Aznar.Además, ha tomado decisiones pioneras que hoy siguen otros países, empezando por la retirada de las tropas de Irak y continuando por la propuesta de la Alianza de Civilizaciones. Objetivamente, lo que le conviene a los Estados Unidos de enero de 2009 es una España europeísta y distanciada del unilateralismo y el uso de la guerra para la defensa de intereses políticos y/o económicos. Así les será más fácil desembarazarse de la herencia militarista de Bush en un momento en el que el mundo desarrollado necesita concentrarse en prioridades tan básicas como la crisis económica, la crisis alimentaria en el Sur o el cambio climático.Sin embargo, una sombra planea sobre ese horizonte: el predominio conservador instalado en las capitales de la mayoría de los países europeos, que en algunos casos está protagonizando una acelerada carrera para hacerse con el discurso populista en torno a asuntos como la inmigración. Si el Consejo de la UE va a tener algunos años por delante de hegemonía de derechas, la única posibilidad que hay por delante para contrarrestar esa correlación de fuerzas será conseguir una mayoría progresista en las elecciones al Parlamento Europeo que tendrán lugar entre el 4 y el 7 de enero de 2009.La izquierda europeísta y de gobierno, en consecuencia, afronta las euroelecciones más relevantes desde que se elige al Parlamento Europeo por sufragio universal directo, treinta años después: deberá vencer a la abstención demostrando que nuestro día a día se define cada vez más en el nivel de la Unión, tendrá que derrotar a la derecha con un discurso que haga frente a la deriva populista y estará obligada a hacerlo con un auténtico programa de profundización política y social de la construcción europea, favorable a los trabajadores y las clases medias. En ello está empeñado el Partido Socialista Europeo desde que comenzó hace un año la elaboración abierta y participativa de su Programa Electoral a través de Internet (http://manifesto2009.pes.org/en), en un ejercicio que culminará en el Consejo que celebrará en Madrid los días 21 y 22 de noviembre de este año. El ejercicio merece la pena.

Vicepresidente del Partido Socialista Europeo