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jueves, 3 de noviembre de 2011

La carta de Papandreu a Van Rompuy: mi profundo respeto


Impresionante la carta de Yorgos Papandreu (al que respeto profundamente y al que he tenido ocasión de conocer y escuchar personalmente, la última vez en julio pasado en Atenas) al Presidente del Consejo Europeo fechada el 1 de noviembre. A no perderse las referencias a la actitud "responsable" de la oposición. La teneís en Público.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Apoyo pleno de Van Rompuy a Zapatero en su gestión de la crisis


Pleno apoyo del Presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, a la gestión de la crisis que está llevando a cabo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Así lo dijo, con claridad meridiana, en el discurso que pronunció ayer en Madrid con motivo de la entrega del Premio Nueva Economía Fórum en un acto al que tuve la oportunidad de asistir.

sábado, 30 de octubre de 2010

Buen acuerdo en el Consejo Europeo

Buen acuerdo el alcanzado en el Consejo Europeo, que permitirá seguir construyendo el gobierno económico de la UE. Un buen acuerdo en el que España ha participado activamente y que proviene de lo que hizo durante su Presidencia del Consejo de la UE en la primera parte de este año. Os recomiendo buscarlo más allá de la hojarasca mediática, por cierto, tan natural como poco útil para que se entienda lo que pasa y lo que se decide.

lunes, 31 de mayo de 2010

El bosque del gobierno económico europeo: mi artículo en Diario Crítico


El bosque del gobierno económico europeo

Carlos Carnero

No es fácil escuchar entre tanto ruido como el que nos aturde estos días. Pero merece la pena hacerlo con atención cuando lo que se dice tiene calado y afecta a nuestra vida cotidiana, mostrando dos caras de la misma moneda.

Me ha pasado esta mañana con la intervención del Presidente Rodríguez Zapatero ante las delegaciones de los parlamentos nacionales y el europeo reunidas en Madrid para abordar el momento de la Unión.

Zapatero ha dibujado lo que sin duda será la aportación más relevante del semestre español al frente de la UE: haber puesto las primeras piedras del imprescindible gobierno económico europeo.

Sí, porque frente a la crisis económica y financiera originada en los Estados Unidos, Europa ha respondido tomando decisiones que perfilan tal gobierno, precisamente lo que nos falta para ser una unión política plena tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.

Hemos ido plantando ya algunos árboles de gran calibre, como el el Mecanismo de Estabilidad Financiera que nos permitirá responder a situaciones de desequilibrio que afecten a socios de la zona euro y comprometan a su conjunto.

Y otros de gran importancia están de camino: la reglamentación de la supervisión y regulación financiera, la adopción en junio de la Estrategia de Crecimiento y Empleo 2020 y las propuestas sobre el sistema financiero internacional que la Unión llevará a la Cumbre del G-8 en Toronto este verano.

Todo ello culminará en su momento con las propuestas encargadas al Grupo de Trabajo encabezado por Herman Van Rompuy sobre cómo reforzar el gobierno económico de la eurozona.

Estamos hablando, pues, de árboles que configuran un bosque y que no nos pueden impedir verlo, porque no se trata de medidas aisladas o inconexas, sino de un esfuerzo por hacer frente a la crisis en tiempo real y dejar sentado un método y unos instrumentos para maximizar el éxito que representan tanto el euro como el mercado único.

Ante el euroescepticismo ramplón abrazado por algunos (que olvidan lo que la construcción europea significa o, sencillamente, nunca lo han entendido) y el “euroescepticismo proeuropeo” (todo lo que se hace es insuficiente o equivocado, ¡la Unión se hunde, el euro desaparece!) aplicado por otros, ver y tocar los pasos hacia adelante no está de más.

Y en este caso no está de menos, porque ese bosque del gobierno económico está llamado a darnos protección frente a muchos, incluidas las manadas de lobos de los especuladores financieros.

(Enlace al artículo)

lunes, 5 de abril de 2010

Cien días de presidencia española: la UE actuando como Unión Política


¡Cien días de la Presidencia Española de la UE! Mi análisis en el artículo que publico hoy en Diario Crítico:

Cien días de presidencia española: la UE actuando como Unión Política
05-04-2010 -
Carlos Carnero

Puestos a innovar, también estamos dispuestos a hacerlo a la hora del balance de una Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea (UE). Basta para comprobarlo observar el interés con que Gobierno, medios de comunicación o, sencillamente, los blogueros han puesto manos a la obra para sumar en el debe y en el haber de los primeros 180 días del semestre español al frente de la Unión.

No está mal, sino todo lo contrario: se trata de eso que nosotros llamamos rendición de cuentas y los ingleses (¡qué manía les ha dado a algunos por utilizar continuamente palabras de su idioma, como si en el nuestro no las hubiera!) accountability. Entre otras cosas, porque así conseguiremos que la Presidencia interese a un mayor porcentaje de la opinión pública, un objetivo siempre loable.

A la hora de hacer balance de estos tres primeros meses, para no caer en errores, debemos tener en cuenta algunos elementos. Uno: que los primeros cien días suelen aplicarse a quien tiene cuatro o cinco años de mandato por delante, cuando aquí solo hay medio. Dos: que el saldo final deberá obtenerse, como mínimo, cuando finalice el trío de presidencias que ha empezado por España y vendrá seguido de Bélgica y Hungría, pues muchas decisiones terminarán adoptándose en los dos últimos tramos cuando, en realidad, tienen su origen en el primero, durante el que -por simples razones de procedimientos y calendarios legislativos- no habrán podido culminarse. Tres: que nuestra presidencia ha comenzado al tiempo que estrenábamos un vehículo recién salido de fábrica, el Tratado de Lisboa. Cuarto: que no se trata de examinar a España como si estuviera aislada de un conjunto, sino de entrever si este, en forma de UE, ha avanzado o retrocedido. Quinto: que a la hora de poner nota conviene ver los resultados del problema tanto como el desarrollo de la solución del mismo.

Vistas así las cosas, ¿cuál era el objetivo de España al hacerse cargo de la Presidencia del Consejo de la UE? En mi opinión, que la UE empezara a funcionar como la unión política –imperfecta, desde luego- que establece el Tratado de Lisboa e, incluso, avanzara en lo que le falta para serlo de forma completa: la unión económica.

En buena medida, eso se ha conseguido, a pesar de las turbulencias creadas por la crisis económica, que España ha sabido utilizar para inflar las velas del barco comunitario.

Las nuevas instituciones y figuras de la Unión funcionan, empezando por el Presidente del Consejo Europeo y la Alta Representante para la Política Exterior. Al igual que lo hacen las de siempre: la Comisión Europea entró tarde (a los 40 días de empezar la Presidencia Española), pero recuperando tiempo y terreno con profesionalidad y eficacia. Junto con la Presidencia del Consejo encarnada por nuestro país, han formado un todo capaz de haber adoptado decisiones en los temas más álgidos de la crisis (Grecia), abriendo puertas de futuro al gobierno económico y social de la Unión; haber enfrentado catástrofes humanitarias (Haití), encabezando la reacción de la Comunidad Internacional; haber recuperado la iniciativa en temas esenciales como la lucha contra el cambio climático (posición post-Copenhague de cara a México); haber aprobado elementos tan claves para ciudadanía como la Estrategia de Seguridad Interior; haber creado instrumentos fundamentales para la libertad y la igualdad como el Observatorio contra la Violencia de Género; haber celebrado con éxito Cumbres como la de Granada con Marruecos; y, en fin, haber generado propuestas legislativas –reglamento de la Iniciativa Ciudadana Europea, proyecto de Servicio Europeo de Acción Exterior- que están a la altura de los avances que supone el Tratado de Lisboa.

En los segundos cien días, se registrarán muchos más pasos concretos: Cumbres (con América Latina y el Mediterráneo), adopción de nueva legislación o presencia activa con propuestas en el G-20, hasta un largo etcétera. Pero lo esencial es que estos tres meses finales de la Presidencia Española ahonden en afianzar su objetivo: que la UE actúe como una auténtica unión política.

Carlos Carnero, Embajador de España

viernes, 22 de enero de 2010

La Presidencia Española aprueba con nota ante el Parlamento Europeo

Termina una semana trepidante para la Presidencia Española de la UE que ha girado en torno a la la presentación de su Programa ante el Pleno del Parlamento Europeo por el Presidennte en funciones del Consejo y del Gobierno de nuestro país, José Luis Rodríguez Zapatero.

He tenido la oportunidad de viajar a Estrasburgo con la delegación española, acompañando al Secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, y, por lo tanto, participando directamente en ese momento.

Mi valoración de la presentación y de la acogida de la Eurocámara -con la experiencia que me da haber oído desde mi escaño treinta hechos similares de otros tantos semestres- no puede ser más positiva: está claro que los propósitos de fondo y forma de la Presidencia Española no solo concitan el apoyo de la izquierda, sino también de los liberales y de buena parte del PPE.

Más aún, aúnan las intenciones de la Comisión Europea -como dejó meridianamente claro su Presidente, José Manuel Durao Barroso- y también de Van Rompuy como cabeza del Consejo Europeo.

Tengo la impresión de que el semestre español va a estar a la altura de la nueva UE que ha nacido con el Tratado de Lisboa y, sobre todo, de las respuestas que la ciudadanía espera a sus problemas, empezando por los derivados de la crisis económica.

sábado, 9 de enero de 2010

Puesta de largo de la Presidencia Española: Gala impresionante, inteligente gesto de Zapatero

Ayer tuvo lugar en el Teatro Real la Gala con la que se presentó oficialmente la Presidencia Española de la UE. Un maravilloso espectáculo cultural en el que la tradición y la modernidad de nuestro país se fundieron en el número final de María Pagés y Tamara Rojo bailando al ritmo del Himno de Europa, interpretado por el Coro Nacional. Fue francamente emocionante: esa música representa la unidad de los europeos en torno a valores y las dos artistas encarnaron a la perfección la capacidad de España para enlazar con la historia y el corazón de los mismos. Así lo vi y, sobre todo, lo sentí yo mismo.

Como prólogo a la Gala, en el marco del acto político, gesto inteligente el del Presidente Zapatero al, tras recibir el testigo de la Presidencia del Ministro de Exteriores sueco Bildt y enseñárselo al Rey, compartirlo con Van Rompuy y Barroso, en tanto que cabezas del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, respectivamente. La unión hace la fuerza, sin duda.

lunes, 4 de enero de 2010

La visibilidad bien entendida de la Presidencia Española: mi artículo hoy en diariocritico.com

Acabo de publicar un artículo titulado "La visibilidad bien entendida de la Presidencia Española" de la UE en ww.diariocritico.com. Lo tenéis en este enlace y también lo reproduzco a continuación:

La visibilidad bien entendida de la presidencia española

04-01-2010 - Carlos Carnero

Despega sin retrasos ni turbulencias la Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea.

Lo hace con una tripulación experimentada por haber cruzado el charco semestral en tres viajes anteriores (1989, 1995 y 2002), que cuenta con un avión renovado (el Tratado de Lisboa), un plan de vuelo adecuado (el Programa político, disponible en http://www.eu2010.es) y consensuado (la Proposición No de Ley aprobada por el Congreso a propuesta de PSOE, PP, CiU y PNV) y con un pasaje decididamente europeísta (la ciudadanía española), como no dejan de señalar todos los sondeos.

Había ganas de empezar este semestre, al menos por dos razones: porque el trabajo por delante es mucho y porque va a estrenarse una nueva maquinaria con la que esa labor podrá llevarse a cabo de forma más eficaz y democrática.
En realidad, la Presidencia Española de la UE deberá conseguir transmitir con hechos y con palabras que Europa ha vuelto –tras varios años de debatir sobre su forma y su futuro, que han provocado un notable despiste de la opinión- para quedarse. Si al final de estos 180 días se ha conseguido demostrar de forma suficiente que eso es así, el balance podrá considerarse netamente positivo.

En medio año es imposible resolver problemas que necesitan años, pero sí se pueden empezar a tomar medidas de fondo que encarrilen las soluciones en una dirección determinada.

Ahí está, por ejemplo, la crisis económica, de la que solo se saldrá con un modelo de desarrollo sostenible capaz, como un todo, de crear empleos de calidad, combatir el cambio climático, promover la investigación y el conocimiento y establecer el principio ineludible de la responsabilidad en la gestión de los asuntos públicos y privados. Es decir, en términos que le son propios, consustanciales a una UE que se define como una economía social de mercado. El acierto de la Presidencia Española es fijarse como objetivo la definición de una Estrategia de Crecimiento y Empleo basada en una mayor y mejor coordinación de las políticas económicas que, abandonando la ausencia de compromisos medibles que caracterizó a la Estrategia de Lisboa, juegue con indicadores claros y recompensables.

Así también la necesidad de colaborar con los socios internacionales de la Unión, empezando por los Estados Unidos presididos por Barack Obama, para definir como meta compartida que el Mundo deje de ser multipolar para convertirse en multilateral, enfrentando los cuatro grandes desafíos que están encima de la mesa: la solución de los conflictos regionales, la lucha contra la pobreza, el freno del calentamiento global y, en fin y en general, la democratización de la globalización.

Y, por descontado, la posibilidad de llenar de contenido el concepto de ciudadanía europea establecido en el Tratado de Maastricht, ahora a través de una Carta de Derechos jurídicamente vinculante, de una iniciativa ciudadana a través de la que instar a la Comisión a presentar un proyecto de “ley” o de medidas de igualdad, no discriminación y lucha contra la violencia de género.
Para todo ello, la constitución europea –por origen y por contenidos- que llamamos Tratado de Lisboa contiene nuevas herramientas que España se propone utilizar al máximo, de forma ambiciosa: más decisiones por mayoría, más legislación adoptada mano a mano por el Parlamento Europeo y el Consejo formado por los gobiernos, más competencias para la UE, y nuevas figuras institucionales con las que Madrid trabajará codo a codo: el Presidente del Consejo Europeo y la “Ministra de asuntos exteriores” de la Unión.
La visibilidad de la Presidencia Española se traducirá en que la UE avance netamente en este semestre, y no a través de otros parámetros de quinto orden. Por eso se entiende poco que algunos se empeñen en hablar de la “no Presidencia” porque Van Rompuy y Ashton entren en funciones precisamente ahora, como si eso fuera a hacer luz de gas al esfuerzo de nuestro país al frente del Consejo, cuando en realidad va a potenciarlo gracias a algo que España siempre ha entendido muy bien y con buenos resultados: que el interés nacional es tan europeo que siempre ha salido adelante cuando este lo ha hecho.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Van Rompuy y Cathy Ashton

Van Rompuy y Cathy Ashton (con quien trabajé positiva y cercanamente durante mi pertenencia a la Comisión de Comercio Internacional del PE, de hecho aquí tenéis algunas entradas sobre ella) serán el Presidente del Consejo Europeo y la ministra de asuntos exteriores de la UE.

El Consejo Europeo ha tomado hoy la decisión por unanimidad y con rapidez, lo que ya de por sí es una buena noticia.

Quizás no sean los dirigentes más conocidos de la UE. Pero lo importante es su trabajo a partir de ahora, que por otra parte avalan sus trayectorias.

¡Buena suerte!