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domingo, 3 de marzo de 2013

Ganarse Europa: el vídeo de mi intervención en la conferencia del PSOE

Aquí tenéis el enlace al vídeo de mi intervención en el segundo panel de Ganarse Europa, la conferencia organizada por el PSOE el 16 de febrero de 2013. La encontraréis en el minuto 1:18:30 aproximadamente.

En ese panel fueron ponentes el Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Seguro (Primer Secretario del PS portugués), Harlem Désir (Primer Secretario del PS francés) y Joaquín Almunia, miembro de la Comisión Europea.

El debate llevó por título "Hacia una Europa federal: la Unión Política".

lunes, 26 de marzo de 2012

Lo mejor del 26 de marzo es leer los periódicos del 25 de marzo


Lo mejor del lunes 26 de marzo es leer los periódicos del domingo 25 de marzo.

Sí, la verdad es que comparar los pronósticos con la realidad es una verdadera delicia.

Primero, porque da idea de que, en democracia, son los votos los que deciden y no los comentarios ni las encuestas.

Segundo, porque en Andalucía sobre todo, pero también en Asturias, han empezado a hacer aguas las profecías autocumplidas, esas que llevan echando mano de los sondeos un año entero no como elemento de análisis de la realidad, sino como instrumento para moldearla a gusto del que las encarga.

Tercero, porque está claro que quien trata de echar a la confrontación social -o lucha de clases, como prefieran- por la puerta se la termina encontrando en el salón tras retornar por la ventana.

De eso debería tomar nota el Gobierno de la derecha, que ha debido llegar a pensar que todo era posible: desde ocultar los Presupuestos Generales del Estado a mayor gloria de su candidato en Andalucía (aunque fuera a costa de la credibilidad de España en Bruselas, con las declaraciones de Monti como corolario) hasta que la brutal reforma laboral que ha aprobado pasaría de rositas.

A la semana le quedan por delante, nada más y nada menos, que la huelga general del jueves y el Consejo de Ministros del viernes.

La crisis, ese monstruo al que le restan muchas -quizás todas- cabezas y un largo recorrido, se come todo. Lo hizo con el anterior Ejecutivo y lo hará con este.

Y lo importante será evitar que, en esa merienda, la crisis y el gobierno se lleven nuestro modelo social y nuestro bienestar por delante.

La mayoría de los andaluces y de los asturianos así parecen creerlo. Y han votado en consecuencia.

sábado, 4 de febrero de 2012

Rubalcaba, líder del PSOE: la mejor noticia para los socialistas y para España

Rubalcaba ha sido elegido líder del PSOE por el 38 Congreso Federal.

Creo que es la mejor noticia para los socialistas y para España.

Este país necesita una oposición alternativa, constructiva y responsable.

Y Rubalcaba es el mejor indicado para encabezarla.

lunes, 23 de enero de 2012

Un liderazgo europeísta y de la izquierda: nuestro artículo en El País sobre el futuro del PSOE

Encabezados por Diego López Garrido, más de veinte militantes del PSOE que provenimos de Nueva Izquierda publicamos hoy en El País un artículo titulado "Un liderago europeísta y de la izquierda" ante el Congreso Federal de Sevilla.

Aquí tenéis el enlace y el texto:

Un liderazgo europeísta y de la izquierda

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

Los españoles nos han situado en la oposición, y a la derecha le han dado casi todos los instrumentos democráticos de poder local, autonómico y estatal. Pero nos piden a todas las fuerzas políticas lo mismo: recuperación económica y creación de empleo de calidad, así como la preservación del Estado de bienestar. Estas tareas son también nuestra responsabilidad.

Desde la trayectoria política de quienes suscribimos este artículo, pensamos que el próximo Congreso del PSOE tiene que adoptar decisiones al menos en cuatro grandes dimensiones: el proyecto de partido, la relación con Europa, las políticas sociales y la política económica. El Congreso debe ser el punto de partida imprescindible para un partido que está dolorido, pero también decidido a jugar el papel -sin lugar a dudas, protagonista- que los ciudadanos nos siguen atribuyendo.

1. Un partido de Gobierno, receptivo y atento a las demandas participativas y críticas de la sociedad civil.

Necesitamos a los ciudadanos con nosotros revitalizando al PSOE, y ahora tenemos medios de democracia participativa directa (la Red) para hacerlo posible, y resortes representativos (las primarias abiertas a simpatizantes) para hacerlo más legítimo, en todos los momentos en que se tenga que realizar un proceso electoral. A la derecha no se le pide eso. A la izquierda, afortunadamente, sí, y tiene que canalizar los fuertes impulsos críticos que han traspasado las fronteras de España, extendiendo al máximo la representatividad de nuestra democracia.

Hay otra exigencia evidente. El Partido Socialista es un partido de Gobierno, única alternativa real a la derecha ganadora en las últimas elecciones. Eso significa que tiene que configurarse como un proyecto nacional, con una dirección con sentido y cometidos de Estado, y no solo coordinadora de organizaciones territoriales.

2. Una Europa social y solidaria contra la crisis.

La crisis ha demostrado que no hay salidas meramente nacionales a la misma. Estamos en presencia de una crisis internacional. Las repuestas deben ser europeas, y de ahí la importancia del Partido Socialista Europeo (PSE), principal instrumento socialdemócrata, que sigue siendo una suma de partidos nacionales más que un verdadero partido de ámbito supranacional que elabore la estrategia de los socialistas.

Los socialistas no aceptamos que la política económica sea dictada por el bloque conservador Merkel-Sarkozy, obsesionado en ajustes insolidarios y alejado del fortalecimiento de nuestro modelo social.

Los socialistas hemos de estar en la vanguardia de una Europa que afronte de una vez la crisis de forma colectiva y solidaria. Es la única forma de superarla. De ahí,que debamos sostener decididamente, en el PSE y en todos los ámbitos políticos, las siguientes medidas.

- Creación de eurobonos, o mutualización de la deuda soberana, como la correspondencia obligada a la disciplina presupuestaria.

- La intervención del Banco Central Europeo para defender el euro y garantizar siempre intereses razonablemente bajos en la financiación de los países con esta moneda.

- El fortalecimiento del Mecanismo Europeo de estabilidad financiera.

- La Tasa de Transacciones Financieras, a nivel de la eurozona, para que entre en vigor con los nuevos Presupuestos de la UE en 2014.

- Planes de inversión pública productiva a nivel europeo como estímulo de crecimiento y creación de empleo.

- La desaparición de los paraísos fiscales.

3. Los derechos sociales son conquistas que no se tocan.

El periodo 2004-2011 de Gobiernos socialistas irá siempre unido a avances históricos y poderosos en derechos sociales de colectivos particularmente vulnerables o discriminados. La ley de igualdad entre hombres y mujeres, la ley contra la violencia de género, la ley de dependencia, la ley de matrimonio homosexual, el crecimiento impetuoso de las pensiones más bajas, del salario mínimo interprofesional, los derechos constitucionales de los inmigrantes que les habían quitado los Gobiernos de Aznar... Son derechos a añadir a los clásicos del Estado de bienestar, educación, sanidad, protección ante el desempleo, Seguridad Social, universalizados por anteriores Gobiernos de la izquierda.

Hay que reivindicar con orgullo estos logros democráticos y hay que recelar de la nueva etapa política del PP, porque nunca la derecha amplió los derechos sociales, y ahora está tentada a limitarlos fuertemente. Los socialistas (y los sindicatos) nos tenemos que comprometer a evitarlo, con tolerancia cero a los recortes en derechos sociales. La austeridad debe aplicarse a otros conceptos de gasto, pero nunca a los derechos, que necesitan sobre todo los que menos tienen.

4. Una reforma fiscal en profundidad para financiar la superación de la crisis.

Pero cualquier objetivo económico y social que se nos ocurra tropieza con un primer obstáculo, el principal desafío que nos atenaza: la financiación de la salida de la crisis, que la propia crisis dificulta como un círculo vicioso.

Ya no vale repetir que hay que crecer, y que de aquí vendrán todas las soluciones. Ya lo sabemos. Pero ¿cómo desencadenar ese crecimiento sostenible y suficiente que nunca llega? Y, mientras tanto, ¿cómo evitar el deterioro del Estado de bienestar? ¿Cómo inyectar en la economía productiva la energía que le ha robado la avaricia de la economía financiera? La respuesta es: financiación a través de potentes impuestos progresivos. Después -no antes- vendrá el crecimiento.

La equidad debe obligar a los poderes públicos a abandonar la exhausta vía del endeudamiento -que es, además, generacionalmente insolidario- y a requerir medios de financiación directos en forma de impuestos a los sectores económicos con capacidad para darlos. Estos son: el sistema financiero causante y beneficiario de la crisis y los individuos y corporaciones con mayor poder económico. Ello significa una reforma fiscal progresiva: a nivel europeo (eurozona) es la tasa sobre transacciones financieras -que ha sido una iniciativa del Partido Socialista Europeo- y, a nivel nacional, es un cambio en la fiscalidad en sentido diferente al giro brutal que en su programa ha aprobado el Gobierno del PP, descargando la crisis sobre las clases medias y los asalariados.

Los socialistas hemos de proponer una profunda reforma fiscal que afecte, al menos, a los siguientes tres aspectos:

- Un impuesto integral sobre las grandes fortunas y patrimonios.

- Supresión de las deducciones y exenciones en el impuesto de sociedades, que se ha desplomado.

- Tributación real y efectiva sobre las rentas del capital, incluyendo las SICAV.

De ahí tienen que venir los fondos públicos que se inviertan luego en infraestructuras físicas, tecnológicas y educativas, en planes de empleo juvenil, en el mantenimiento de los derechos sociales conquistados, así como en la amortización de la deuda. Porque la competitividad no puede basarse en bajos salarios y en facilitar el despido.

Sin dotar previamente a los poderes públicos de ingresos suficientes y reduciendo cualquier política a los recortes en gastos, no habrá recuperación y se agrandarán las grietas de la desigualdad, la pobreza, y la discriminación intergeneracional, que ya forman parte del paisaje de las sociedades occidentales.

El Congreso del PSOE ha de ocuparse de todo esto y también, coherentemente, de quienes dirigirán el partido en unos años decisivos para nuestro país y para Europa.

Diego López Garrido es diputado socialista. Suscriben también este artículo: Juan José Azcona, Carmen Barahona, Carlos Carnero y 18 firmas más.

martes, 29 de noviembre de 2011

¿Núcleo duro del euro? NO con mayúsculas: mi artículo en Nueva Tribuna


Como nos descuidemos, nos rompen la Unión Europea. Así lo digo en el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna.

¿Núcleo duro del euro? NO con mayúsculas

Carlos Carnero

Conviene estar atentos a lo que se nos puede venir encima desde Bruselas en los próximos días para decir, sencillamente, NO, con mayúsculas. Un no europeísta, por descontado, un gran no.

Me refiero al invento de cambiar los Tratados de la UE en vigor para configurar un “núcleo duro” o una “primera línea” del euro que la derecha alemana encabezada por la Angela Merkel y secundada por la francesa anda propugnando a los cuatro vientos de las filtraciones periodísticas al mismo tiempo que sigue alentando las dudas sobre algunos países comunitarios para beneficiarse de las dificultades de su deuda. El último ejemplo de tal situación lo protagonizó a su pesar, hace algunos días, Mario Monti, que en la misma rueda de prensa conjunta con Merkel y Sarkozy contempló –supongo que estupefacto- cómo la canciller se dedicaba a espolear a los mercados para que le pidieran a Roma un interés brutal e injustificado por sus emisiones a corto plazo: buena mano…al cuello.

Ahora nos dicen que hay que cambiar los Tratados para conformar una “unión fiscal” entre los socios cumplidores del euro, de la que quedarían fuera los díscolos. “Unión fiscal”, traduciendo de Merkel, no significa otra cosa que consagrar en la norma básica de la UE nuevos criterios de austeridad presupuestaria, o sea, nuevos y más duros ajustes, por si habíamos tenido pocos.

Cuando la OCDE acaba de advertir que la UE entrará en 2012 en recesión y Barack Obama reclama a Barroso y Van Rompuy en la Casa Blanca que pongan su economía a funcionar de una vez, la única idea que se les ocurre a Merkel y a Sarkozy es promover más y mayor dureza, menos gasto e inversión pública. Y encima quieren consagrarlo en los Tratados en tanto que norma de derecho primario. Exactamente lo contrario de lo que necesitamos.

El Tratado de la UE obliga a todos los estados miembros –excepto al Reino Unido y a Dinamarca- a ingresar en el euro, cumpliendo para ello los llamados criterios de convergencia y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en deuda, déficit e inflación. Luego han venido muchas normas que inciden en ese sentido, pero sin rango constitucional: el Pacto Euro Plus o, directamente, la puñalada de la prima de riesgo.

Ni nos hace falta ni es posible crear una Europa a distintas velocidades cuando hablamos del euro. Primero, porque estar en el euro es un derecho y una obligación de todos los estados miembros con los mismos criterios; segundo, porque los parámetros para ingresar en la moneda única ya están fijados suficientemente; tercero, porque la cooperación reforzada no es aplicable en el campo de las competencias exclusivas de la UE, y la monetaria lo es.

Se habla también de un tratado bilateral negociado entre estados que luego se añadiría al acervo comunitario, como se hizo con Schengen. Volveríamos por esa vía a poner en cuestión el avance hacia la unión política y el método que lo gestiona, aumentando el déficit democrático exponencialmente.

Pero la gran cuestión es ¿para qué diablos nos hace falta esa reforma de los Tratados que consagraría un “núcleo duro” o una “primera línea” del euro? ¿Para el bien común? No, en realidad para favorecer los intereses del capital financiero e industrial centroeuropeo y las aspiraciones ideológicas de la derecha que gobierna en Berlín o París.

Veamos. Lo que de verdad nos hace falta es emitir eurobonos y que el BCE compre deuda de los países de la eurozona a cualquier precio. Para eso no hace falta reformar los Tratados. Y si estos se reforman no debe ser para escribir en mármol políticas económicas que tienen alternativa o principios ideológicos que no es obligatorio compartir, sino para establecer un Tesoro europeo, armonización fiscal y una Europa social digna de tal nombre.

Así que mi conclusión es la del principio de este artículo. ¿Reforma de los Tratados para un “núcleo duro” del euro? NO; ¿reforma de los Tratados para un verdadero gobierno económico europeo? SÍ; ¿reforma de los Tratados para santificar la política económica conservadora que nos mantiene en el estancamiento y nos lleva a la recesión? NO; ¿reforma de los Tratados para que la UE pueda intervenir en el ciclo económico para el crecimiento y el empleo? SÍ. ¿Reforma de los Tratados para lo que de verdad importa ahora, o sea, contar con eurobonos y con un BCE que compre deuda de los estados de la eurozona? NO hace falta.

La solución europeísta y eficaz a los problemas de la UE es la federal. Y la que proponen –o insinúan proponer- Merkel y Sarkozy es todo lo contrario: la fragmentación de la Unión.

Ya que confío bien poco en la capacidad de la Comisión para defender el interés comunitario con firmeza, espero que el Parlamento Europeo utilice esta ocasión para restablecer su autoridad y reaparecer de una vez por todas diciendo que no acepta destrozar la Unión de la que es la única institución elegida en las urnas.

Los planes de la Alemania de Merkel y de la Francia de Sarkozy no convienen tampoco a España, por razones evidentes: forzarnos a más ajustes es un suicidio seguro. Por lo tanto, el objetivo no debe ser estar en esa “primera línea” futura del euro, sino de oponerse a cualquier atisbo de inscribirla en los Tratados. Es lo que debe exigirse que defienda el Gobierno español porque conviene al interés de nuestro país: no a una reforma de los Tratados, no al núcleo duro del euro, sí a los eurobonos y aun Banco Central activo frente a los especuladores. En lo primero, el Ejecutivo lo tiene fácil: con que un estado miembro diga no, no habrá atutía. Se llama unanimidad y lleva aparejado el derecho de veto.

El PSOE, consecuentemente con su programa electoral, lo tiene fácil y claro: NO.

martes, 22 de noviembre de 2011

Escenas de la lucha de clases en la UE: mi artículo hoy en El País

¿Qué mejor reflexión tras el 20-N que publicar un artículo en El País?

Escenas de la lucha de clases en la UE

CARLOS CARNERO

22/11/2011

Una de mis películas favoritas es Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills, dirigida en 1990 por Paul Bartel: inteligente, elegante, divertida. El título con el que fue estrenada en España tiene su gracia: somos tan mojigatos que, dicen, cambiaron el original en inglés porque resultaba muy fuerte que se llamase aquí Escenas de la lucha de clases en Beverly Hills.

Nos pasa un poco lo mismo con la crisis o con la Unión Europea: parecemos incapaces de llamar a las cosas por su nombre y de analizar lo que ocurre desde un punto de vista socioeconómico, teniendo en cuenta, como ha recordado el multimillonario Warren Buffett, que sigue habiendo lucha de clases, y la están ganando los ricos.

Ni la UE ni el euro van a desaparecer. Afirmarlo solo forma parte del tremendismo que se ha apoderado de buena parte de la opinión pública. Pero es verdad que la UE ha conseguido enredarse en su propio rompecabezas de acuerdos y desacuerdos, con el consiguiente despiste de la ciudadanía y de los propios responsables políticos. Desde que empezó la crisis, la UE ha tomado muchas y buenas decisiones. Las últimas, en la Cumbre de la Eurozona sobre la recapitalización bancaria, la quita privada de la deuda griega y la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera a un billón de euros.

Entonces, si la UE ha avanzado mucho en instrumentos y procedimientos de toma de decisiones económicas y financieras desde el comienzo de la crisis, ¿por qué seguimos temiendo que cada momento (el último: máxima agudización de las crisis políticas y de la deuda en Grecia e Italia) sea el final, en el peor sentido de la palabra? La explicación no hay que buscarla ni en un análisis estático de la Europa de los Estados ni en el perfil psicológico de los gobernantes: ese simplismo ya aburre.

Pero un análisis social y dialéctico de lo que está pasando sí nos puede llevar a conclusiones válidas, empezando por la fundamental: el laberinto europeo está provocado, por un lado, por la incapacidad de la mayoría conservadora del Consejo y la Comisión para fijar un objetivo global que dé coherencia a las múltiples decisiones adoptadas -más allá de sus intereses a corto plazo en el marco de cada frontera nacional y de su empeño ideológico en el ajuste por el ajuste, haciendo pagar a los trabajadores el coste del mismo- y, por otro, por los denodados esfuerzos del capital financiero radicado en Wall Street y la City por trasladar el foco de la crisis a la zona euro.

Ya es hora de plantear, por tanto, que la solución europea a la crisis no pasa por el paradigma neoliberal (constatado su evidente fracaso) defendido a capa y espada por la derecha europea hoy hegemónica, sino por poner en marcha políticas keynesianas de crecimiento y empleo financiadas no por mayor gasto público basado en la deuda (que se ha demostrado una trampa mortal), sino en mayores ingresos provenientes de la mejora de la imposición progresiva, en el nivel nacional y en el europeo, creando nuevos impuestos (como la tasa Tobin), haciendo que paguen más quienes más tienen, acabando con las deducciones y exenciones que privilegian las rentas del capital frente a las del trabajo y poniendo coto al fraude y los paraísos fiscales. Y ello requiere necesariamente un cambio de orientación en la mayoría política de la UE.

Hace falta una nueva mayoría política progresista, capaz de plantear el predominio de la inversión pública frente a la desregulación neoliberal -a la vista de que esta solo ahonda la crisis y el desempleo- y de culminar la unión política federal europea con un gobierno económico y social comunitario que responda a lo que somos: una economía social de mercado con un Estado de bienestar indiscutible, tanto por justo como por eficiente.

Una mayoría política de la izquierda europeísta que sustituya la carencia conservadora de horizonte para establecer uno viable y compartido por la ciudadanía: una unión económica que incluya un Tesoro comunitario, un Banco Central que mantenga la estabilidad de precios pero colabore al tiempo con la política económica de la Unión -como hace la Reserva Federal norteamericana-, eurobonos, mayor presupuesto (el 1 % de la Renta Bruta de la UE como tope máximo del mismo es una broma pesada), armonización fiscal, agencia independiente de calificación de deuda y una Europa social tan importante como el mercado único.

Alguien podría pensar que también en la izquierda hay contradicciones y que conformar la mayoría citada será complicado. ¡Desde luego! Pero mucho menos que antes de la crisis a la vista de la creciente coincidencia de propuestas entre partidos con cultura de gobierno como los socialdemócratas alemanes, los socialistas franceses y españoles o los laboristas ingleses. De hecho, si hay un partido europeo que desde 2008 está avanzando propuestas útiles y con horizonte que luego se han convertido en realidad o tienen visos de hacerlo a corto plazo, ese es el Partido Socialista Europeo: así ha sido en el caso de los mecanismos de estabilidad financiera, de la tasa Tobin o de los eurobonos, entre otros ejemplos.

El coste en tiempo, dinero y credibilidad es demasiado elevado como para seguir manteniendo un título ficticio en esta película y no modificar la mayoría que la interpreta en las instituciones europeas. Ya es hora.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Votaré PSOE, votaré Rubalcaba


Así que ya hemos llegado a las vísperas de las elecciones generales.

Después de un año y medio de todo tipo de situaciones y críticas, llega la hora de decidir de verdad.

Espero que los que todavía piensan quedarse en casa o votar por opciones progresistas sin ninguna de posibilidad de obtener escaño -con todos los respetos- no se levanten el 21 de noviembre llamándose andanas.

Que cada uno asuma su responsabilidad y cada palo aguente su vela.

Por mi parte, siguo pensando lo mismo: votaré PSOE, votaré Alfredo Pérez Rubalcaba.

Argumentos hay de sobra, cada vez más, si cabe. Esuchad la entrevista a Rubalcaba en la SER y lo veréis.

En cualquier caso, no tendré nada de lo que arrepentirme el lunes que viene.

martes, 15 de noviembre de 2011

La crisis de la avaricia se gestó durante 30 años

Buen y oportuno artículo el de Diego López Garrido hoy en El País, planteando similares cuestiones a las que el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, propone a la ciudadanía española de cara al 20-N:


La crisis de la avaricia se gestó durante 30 años

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

En 1979, Margaret Thatcher fue elegida primera ministra de Reino Unido. En 1981, Ronald Reagan fue elegido presidente de EE UU. Treinta años después, vivimos en el núcleo de una tormenta perfecta que tiene su raíz en el giro brutal que dichos líderes imprimieron a la economía financiera globalizada.

El cambio político conservador fue posible porque iba acompañado de tres fenómenos económicos capitales. El primero, la aparición de un mercado financiero autónomo que se separa de la economía real y se internacionaliza irreversiblemente.

El segundo, la liberalización de las tecnologías de la información, que conduce a "la crisis de las telecomunicaciones" (Diego López Garrido, Fundesco, 1989) y que tiene como fechas de referencia el Consent Decree de 24 de agosto de 1982 (desmantelamiento de ATT) y la decisión desreguladora del juez Greene del 7 de marzo de 1988.

El tercer fenómeno es el más importante a nuestros efectos y deriva de los anteriores. En efecto, dado que el mercado financiero consiguió desatarse de sus anteriores regulaciones, fue capaz de crear dinero artificialmente, moviéndose a la velocidad de la luz, a lo largo y ancho del planeta, por las autopistas tecnológicas que le suministró la informática y la telemática, también desregulada. Esta creación de dinero tomó la forma de deuda, transmitida sin límites porque en cada transmisión hay una ganancia para el broker, entidad o banco de turno. Este es el proceso histórico en el que con mayor claridad se haya visto la fuerza depredadora que tiene el impulso humano hacia la codicia.

Tal proceso no ha sido inocuo políticamente. El thatcherismo y los reaganomics han empujado en el último cuarto de siglo XX a un crédito fácil sin fronteras, que terminó por seducir fatalmente a los Estados occidentales, con gran necesidad de financiación. De ahí que, desde 1987 a 2007, la deuda pública, consecuencia del déficit creciente de los países de la OCDE, pasara de representar el 55% del PIB al 100%.

El hecho paralelo, en ese mismo periodo (1987-2007), es el frenazo a la otra fuente de ingresos públicos, los impuestos. Especialmente, la degradación y debilitamiento de los impuestos directos progresivos. Desde Reagan y Thatcher la tributación dio un vuelco (The Economist, 24-9-2011). Los tipos marginales más altos aplicados a los más ricos se desplomaron en los países desarrollados. Durante la era Reagan la tasa marginal más alta en el impuesto sobre la renta cayó del 70% al 28%. En Reino Unido, Thatcher (entre 1979 y 1988) descabezó el impuesto sobre la renta bajando el tipo máximo desde el 83% al 40%. Otros países siguieron ese rumbo. En toda la OCDE, los tipos máximospasaron del 40% en los años ochenta al 28% en 2007.

Tengamos en cuenta que esos desplomes en los impuestos sobre los ingresos han sido mucho mayores en las rentas de capital que en las del trabajo (los impuestos sobre el trabajo representan, según la Comisión Europea, el 50% de los ingresos tributarios en la eurozona). Especialmente intensa ha sido la reducción "competitiva" del tipo de los impuestos de sociedades, y la invención de deducciones y exenciones, para disfrute preferente de las grandes empresas. Ese es, por cierto, el impuesto que Rajoy propone bajar aún más en España.

La crisis que vivimos es la crisis de la inflación de deuda, movida por la avaricia de los mercados financieros, oligopólicos en realidad, y por las decisiones políticas de gobernantes cortoplacistas, incapaces de ver más allá de sus narices; gobernantes que huyeron de los impuestos progresivos para refugiarse en la deuda pública descontrolada.

Ahora, esa crisis, engendrada a lo largo de 30 años, ha estallado, y el mundo occidental se encuentra con enormes deudas privadas y públicas que tiene que digerir, y que alguno no puede digerir sin ayuda externa (Grecia, Portugal, Irlanda... por ahora). Por eso, cuando se clama contra la Unión -como siempre- porque no se ven los brotes verdes, hay que recordar los años de sobreendeudamiento. Salir de esta realidad requerirá tiempo porque se construyó a lo largo de décadas.

La deuda accidental se infló aún más después de la caída de Lehman Brothers (2008-2009) pues los déficits se dispararon ante la necesidad de ayudar al sistema financiero que había creado la crisis, y por la disminución acelerada de los ingresos fiscales. La reacción de la UE es conocida: austeridad (2010-2011). Hoy, esa reacción, montada solo sobre los gastos, no es suficiente, el crecimiento no llega, y la recesión está a la vuelta de la esquina.

Hay que crecer y crear empleo, pero, ¿cómo?, ¿de dónde se saca el dinero para invertir, para volver a calentar la economía paralizada por la ausencia de liquidez y de crédito al por menor? Esta es la pregunta pertinente. La derecha no da respuesta a este interrogante. Decir, como hace Rajoy, que su fórmula mágica es desfiscalizar aún más las rentas del capital o los beneficios corporativos, es, sencillamente, incompatible con el mantenimiento del Estado de bienestar, y también incompatible con los compromisos de reducción del déficit con la Unión Europea.

Por más vueltas que le demos, todos los caminos conducen a la Unión Europea y a los Estados, o sea, a la intervención pública. Hay dos vías inmediatas que deben abordarse si no queremos desembocar en la recesión y profundizar en las crisis de deudas soberanas. La primera ha de ser protagonizada por el Banco Central Europeo, la institución financiera más poderosa de Europa. El BCE debe seguir bajando los tipos de interés y debe intervenir aún más en los mercados de deuda hasta el límite (prohibido por los Tratados) de la monetización de la deuda. Los Tratados deben ser reformados y dar entrada a un modelo monetario más federalizado, que refuerce la eurozona y el BCE, única forma de obtener confianza duradera de los mercados ante el euro.

La otra vía -la más relevante y de largo alcance- está en las manos de los Estados y se llama impuestos progresivos. Los argumentos de la derecha sobre la inutilidad de los impuestos sobre los que más tienen, y su insuficiencia carecen de base real. No es cierto que las grandes fortunas sean pocas y por tanto puedan aportar demasiado poco a las arcas del Estado. Según la OCDE, el 10% de los contribuyentes, que representan a los más ricos, contribuyen en un tercio del total de ingresos tributarios. Así que un aumento sustancial de la carga tributaria sobre las grandes fortunas significaría importantes ingresos fiscales. Ingresos dirigidos a: inversiones creadoras de empleo; servicios públicos de sanidad y educación; y amortización de la deuda. Lo mismo cabe decir de la revisión de la multitud de deducciones del impuesto de sociedades. Y lo mismo de la necesaria lucha contra el fraude fiscal y los paraísos fiscales, cómplices de la globalización financiera corroída por la avaricia.

Es bastante inútil esperar pasivamente a que el crecimiento y el empleo vuelvan como un milagro del espíritu santo. A la política se le pide acción colectiva, acción de poder frente al callejón sin salida de la crisis. Esta crisis creció sobre la codicia de la creación ilimitada de dinero y por tanto de deuda. No puede ser vencida con más deuda artificial y menos impuestos. Tienen que entrar en juego los impuestos progresivos sobre los que más tienen, sean rentas del capital o patrimonio. Y ser complementados con un nuevo impuesto a la globalización y especulación financiera, la tasa de transacciones financieras, que avanza en aceptación en el G-20.

Hay que trabajar en Europa para terminar de una vez con la era de la deuda hegemónica, dominada por los mercados financieros, y volver a la senda de una sociedad de bienestar basada en la capacidad distributiva del impuesto aprobado democráticamente. Es decir, hay que hacer precisamente lo contrario de lo que hicieron Reagan y Thatcher.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El cambio europeo puede empezar por España

Aquí tenéis el último artículo que he publicado en Nueva Tribuna:

El cambio europeo puede empezar por España

Carlos Carnero

La hora de decidir quién va a gobernar en España ha sonado precisamente cuando se empieza a hacer camino en Europa el gran debate sobre si podemos y debemos cambiar el rumbo que ha venido aplicándose para tratar de salir de la crisis.

Leer la Carta que Yorgos Papandreu –al que pude oír en directo el pasado mes de julio y al que he tenido el honor de conocer personalmente- al Presidente del Consejo Europeo del 1 de noviembre y escuchar al tiempo el llamamiento de Rubalcaba a la UE para salir de la crisis con un Plan Marshall Europeo de inversión y estímulos, dejando atrás la política del ajuste por el ajuste, me lleva a la conclusión de que muchas cosas empiezan a moverse en el buen sentido.

¿Cuál es ese sentido?

El de transmitir a la ciudadanía europea, incluida la española, el nítido mensaje de que –una vez hecho los esfuerzos de contención del gasto impuestos por la coyuntura- lo que toca son políticas keynesianas orientadas a fomentar el crecimiento sostenible y la creación de empleo a partir de un abandono de la deuda como forma de conseguir ingresos públicos, algo que puede conseguirse, para sostener el estado del bienestar, reforzando la capacidad de imposición progresiva de los estados miembros y de la propia UE, en este caso a través de la Tasa sobre las Transacciones Financieras Internacionales, los gravámenes verdes o la emisión de eurobonos.

Esa es una alternativa que algunos llevamos tiempo defendiendo –lo escribí en Nueva Tribuna el 27 de mayo en “Se puede ganar a la derecha”- y que ahora se abre paso para dejar claro que la política de ajuste duro aplicada hasta la fecha ni es la solución a la crisis, ni es eficaz, ni es justa ni es compartida por cualquier fuerza política europea si se la pretende mantener a cualquier precio y por tiempo indefinido.

La derecha europea así lo pretende, desde Berlín y París hasta Madrid.

Hay quien afirma todavía que el PP no tiene programa. No es mi caso, porque me resulta evidente lo contrario: la derecha española tiene una idea muy clara de lo que quiere hacer, que sin duda ahondará la crisis, elevará el desempleo, destrozará los servicios sociales, romperá el estado del bienestar, hará más ricos a los ricos y más pobres a los pobres y aumentará la desigualdad.

En eso se traduce reducir impuestos a los que más tienen o no crear otros nuevos y, encima, plantearse reducir los gastos públicos. La cuadratura imposible de un círculo que termina derivando en el cuadrado de la política antisocial a ultranza.

Por eso creo tan oportuno el discurso de Rubalcaba, que ya empezó a perfilar a principios de julio y ahora encuentra todo su desarrollo: si la UE quiere salir de la crisis, debe hacerlo por la vía socialdemócrata; intentarlo por la vía neoliberal lleva directamente al fracaso. Y es imprescindible conseguir un giro en la política europea –ahora que cuenta con una gran cantidad de instrumentos de gobierno económico que hemos construido en el tiempo récord de dos años a partir de la Presidencia Española del Consejo- porque ningún país, tampoco España, puede salir solo de esta crisis.

Muchos criticarán la política llevada a cabo por el Gobierno Zapatero, pero no más que los que saben que un Gobierno de la derecha hubiera no recortado, sino cercenado, el estado del bienestar. Muchos dirán aquello de “a buenas horas, magas verdes”, pero no más que los que saben que su movilización ha conseguido que el candidato socialista Rubalcaba arranque con un claro discurso de izquierdas. Muchos pensarán que ya es tarde para rectificar, pero no más que los que saben que nada está decidido hasta que cierran las urnas: el 14-M de 2004 es un buen ejemplo de ello.

Pero, en todo caso, si faltaba algo, basta mirar lo hecho por los gobiernos del PP tras el 22-M. Los progresistas que no fueron a votar o desperdiciaron su papeleta pueden echar un vistazo a la marea verde en defensa de la educación pública para comprobar que se equivocaron. Y no pueden volver a hacerlo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuando la realidad puede ser soñada: Rubalcaba vencedor y Rajoy en La Moncloa


Pocas veces he leído algo tan bueno como el artículo que publica Pedro Díez (el Presidente de la Asamblea de Madrid que la llevó a Vallecas, sí señor) en Nueva Tribuna con el título Ucronías futuras I: despertares, que copio a continuación y tenéis en el enlace. Me ha hecho reir, me ha emocionado y, sobre todo, me ha aún más ganas de votar socialista el 20-N. Disfrutadlo.

Ucronías futuras I: Despertares

Pedro Díez Olazábal

Algo estaba pasando. Las encuestas de salida de los colegios electorales arrojaban datos absolutamente dispares según los diferentes medios de comunicación. Unos confirmaban la victoria del PP, tal como habían venido pronosticando. Otros sin embargo apuntaban que podría haberse dado un resultado sorprendente. Nadie salía a decirle nada a la peña.

En Génova guardaban un silencio inquietante y decían los reporteros allí destacados, que aún no había sido descorchada botella de champán alguna. Los máximos dirigentes de esa formación política permanecían encerrados en una sala y entre los miles de afiliados concentrados en los alrededores del edificio, reinaba una extraña calma. Un rumor no confirmado aseguraba que se había visto a Gallardón cruzar como una exhalación un pasillo en busca de los retretes y tenía mala cara. En Ferraz, por el contrario, los periodistas comunicaban que los dirigentes reunidos en el interior de la sede socialista y las pocas docenas de militantes que aguardaban extramuros, iban pasando del mutismo inicial a un murmullo cada vez más alto. La sorpresa inicial se transformaba progresivamente en euforia contenida trufada de incredulidad.

A las dos horas, se confirmaban las primeras sospechas: con más del sesenta por ciento de las mesas electorales de toda España escrutado, el PSOE aventajaba al PP en varios miles de votos, pocos, pero que ya dejaban muy claro que Rajoy no ganaba y que, pese a todo, Rubalcaba sería el encargado de formar Gobierno, aunque en minoría. En un Congreso con una presencia importante de IU y de los verdes de Equo, en el que las candidaturas nacionalistas repetían resultados y UPD no alcanzaba sus expectativas. Lo contrario de lo que habían venido profetizando analistas y sociólogos desde que el PSOE se había desplomado en las encuestas.

Al filo de las 2 de la madrugada, Rubalcaba hacia acto de presencia ante la prensa y los miles de afiliados y simpatizantes socialistas que – ahora sí – abarrotaban la sede y calles adyacentes, entre aplausos y gritos de júbilo. Se había frenado a la derecha y los españoles habían votado una mayoría de progreso para hacer políticas socialdemócratas y para abordar la salida de la crisis de manera diferente: con políticas de inversión pública y de estímulos y apoyo a la creación de empleo. Un giro copernicano con relación a la línea adoptada por la Unión Europea y a la que el Gobierno saliente había desarrollado.

Algunos diarios y emisoras de TDT despertaban de su estupefacción y comenzaban a lanzar arengas desde sus antenas y páginas digitales: ¡Pucherazo! ¡Otra vez el pérfido Rubalcaba! ¡Esta no es la Hispania de Gárgoris y Habidis - bramaba Sánchez Dragó – me largo a Katmandú! Un demudado González Pons salía ya pasadas las tres de la mañana a farfullar algo como que no sabían muy bien qué había pasado y que iban a exigir una revisión a la Junta Electoral y al Supremo y al Constitucional, porque según el guión, les tocaba a ellos. Aguirre fue la única que, ya apuntando el alba, había declarado que Rajoy la había pifiado de nuevo y que hacía falta un liderazgo fuerte de la derecha.

De pronto fijé mis ojos en la pantalla del televisor en el que una imagen desdibujada, en tono monocorde, explicaba alguna cosa. Me froté los ojos. Presté atención. Era Urdaci leyendo las noticias de las nueve. Informaba del “fracaso” de la tercera huelga general en dos años del Gobierno del PP que los sindicatos “ceceoo y ugete” habían convocado para protestar por la privatización de la enseñanza y la sanidad, el despido masivo de empleados públicos y el alto nivel de desempleo, que ya alcanzaba los seis millones de parados, culpa claro está, decía el presentador, de las erróneas políticas del anterior Gobierno de Zapatero. Además, leía sin pausa: el juzgado de primera instancia había cursado órdenes de detención contra los participantes en piquetes informativos, incluidos Toxo y Méndez, en aplicación de la nueva ley de huelga siguiendo así el camino que varias docenas de “indignados” habían seguido en meses anteriores por haber intentado ocupar otra vez la Puerta del Sol.

lunes, 31 de octubre de 2011

Cosas que pasan

Desde la última vez que hablamos, han pasado muchas cosas.

Por ejemplo, las decisiones de la Cumbre de la Eurozona: después de tanto comentarista augurando su fracaso, va y sale bien. ¡Qúe contrariedad para algunos! Ya lo dice hoy Jean Marie Colombani en su artículo en El País: "Estamos lejos de las caricaturas. Así, el comentario dominante anunciaba a una Alemania nostálgica del deutsche Mark y dispuesta a salir de Europa. En unas horas, el mismo comentario se transformó en un toque de atención contra los dictados de Alemania en la cumbre de Bruselas."

Por mi parte, llevo casi dos semanas participando en actos europeos y europeístas:de la Fundación 1 de Mayo sobre la crisis de la deuda, de la Fundación Alternativas sobre fiscalidad europea, las Jornadas organizadas por la Fundación CIVES en Valladolid y las de la Federación de Mujeres Progresistas en Madrid, ambas sobre ciudadanía activa.

En fin, esto se mueve y mucho, no paramos.

Tanto como el panorama político, en el que cada vez es más nítida la diferencia de ideas y propuestas entre Rubalcaba y Rajoy.

Rubalcaba, renovando el discurso con autocrítica, defendiendo la austeridad bien entendida y la prioridad de la inversión pública junto con el estado del bienestar, más Europa, más igualdad. Y una gestión correcta del éxito del Gobierno Zapatero, y de él mismo en particular cuando fue ministro del interior, de haber arrinconado a ETA hasta conseguir que los terroristas anuncien el fin definitivo de su violencia contra la democracia y todos nosotros.

¿Y Rajoy? Afortundamente, hoy hemos conocido la solución a los problemas de España en forma de Programa electoral del PP.

Así que este era el programa de Rajoy, guardado bajo siete llaves hasta 20 días antes de las elecciones. Esto y solo esto: bajar los impuestos del capital y los sueldos. O sea, ricos y pobres, los de arriba y los de abajo, lo de siempre, como Dios manda. Gracias por las aclaraciones.

miércoles, 19 de octubre de 2011

III Conferencia Progreso Global: un éxito


Estos días he asistido como participante a la III Conferencia Progreso Global, organizada por la Fundación Ideas, que preside Jesús Caldera.

Sin duda, ha sido un éxito: por lo asistencia de líderes progresistas y por el discurso compartido de la misma, explicitado en una declaración común.

Una resolución que pone de manifiesto que la salida a la crisis no es única ni tiene por qué ser neoliberal.

Al contrario, que hay una salida desde la izquierda que demuestra que es posible salir de la crisis fortaleciendo el estado del bienestar, reduciendo las desigualdades y ampliando la democracia.

Una salida que, en todo caso, necesita de la Unión Europea para hacerse realidad en el mundo y en cada uno de nuestros países.

Pues, como afirmó Lula da Silva en su discurso, "la UE es un patrimonia democrático de la humanidad".

En esa dirección fue también la ihntervención de Alfredo Pérez Rubalcaba, como lo fueron las de Gordon Brown, Poul Nyrup Rasmussen, FranÇois Hollande, Antonio Seguro o John Podesta.

Todos ellos dieron su respaldo a la candidatura de Rubalcaba a La Moncloa para que España siga contando con un gobierno europeísta y de progreso.

lunes, 17 de octubre de 2011

Las propuestas del PSOE: mi artículo en Nueva Tribuna


Cuando una Conferencia es más que un escenario

Carlos Carnero

El panorama informativo español tiende a presentar sin distinción las conferencias o congresos de los partidos como meros decorados para el lucimiento –o no- de su “líderes”, con unas organizaciones predispuestas al aplauso fácil y la repetición ritual de las cuatro consignas del momento. Por supuesto, los partidos han contribuido más que nadie a que esa situación se haya convertido en una norma que, a corto o medio plazo, terminará golpeando a lo que representan como columna vertebral de la democracia.

Por eso salí con buen sabor de boca de la Conferencia Política del PSOE celebrada a principios de octubre y a la que asistí como delegado: porque, a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez el decorado fue lo de menos y el contenido lo de más. Hasta el punto de que, frente a esa frase tonta de “hay partido” –cuando los símiles futbolísticos o taurinos se adueñan del lenguaje político, mal vamos de profundidad intelectual-, esta vez lo cierto es que “hubo debate”.

La discusión fue profunda y rigurosa en todos los terrenos, como requería una Conferencia llamada a perfilar los contornos de lo que en su momento será el programa electoral que se presente a la ciudadanía para las elecciones generales del 20 de noviembre.

Y el resultado, por su parte, fue claro: la adopción de posiciones –empezando por las referidas a la crisis económica- nítidamente a la izquierda, encaminadas a construir un discurso que no entiende la realidad como una categoría inmodificable, sino que pretende modelarla de acuerdo con los intereses de la mayoría social.

En el terreno de la Unión Europea, ese fue sin duda el resultado de la Conferencia, que aprobó novedades particularmente significativas: la apuesta por la unión política federal; la prioridad de construir un gobierno económico que cuente con tesoro comunitario, armonización fiscal y presupuesto suficiente; el apoyo a la activación de la “Tasa Tobin”, emitir eurobonos y contar con una agencia europea de calificación de deuda; el empeño en que el Banco Central Europeo contribuya no solo a la estabilidad de precios sino a la consecución de los objetivos de crecimiento y empleo, lo que demanda la puesta en marcha de estímulos públicos orientados en esa dirección; la convicción de que la deuda no puede sustituir una fiscalidad progresiva imprescindible para el mantenimiento y desarrollo del estado del bienestar; la conformación de una Europa social con el mismo nivel normativo que le mercado único, como propone la Confederación Europea de Sindicatos (CES).

De esta forma, el PSOE alinea sus posiciones con las más avanzadas de la izquierda política y social, incluyendo al Partido Socialista Europeo y la CES, en un momento en que tanto la crisis como la respuesta europea a la misma entran en una nueva fase y es insoslayable reflexionar sobre si lo decidido hasta la fecha ha dado los resultados esperados o no.

La respuesta a la crisis necesita ser repensada, al menos en tres puntos:

- los ajustes han agotado su camino y se impone formular un plan europeo de estímulo económico, de forma que los países con excedentes alienten su demanda para favorecer el crecimiento de aquellos que se enfrentan al peligro de recesión y sufren altas tasas de desempleo: para ello es imprescindible contar con nuevos recursos nacionales (vía impuestos progresivos) y comunitarios, que pueden ser obtenidos a través de los eurobonos o la Tasa Tobin; además, el BCE debe rebajar los tipos de interés de una vez por todas: basta ya de fijarse en la orquesta (la inflación) cuando el barco pasa por problemas graves;

- es perentorio desmontar de una vez por todas los ataques especulativos contra la deuda nacional y los mercados bursátiles: junto a nuevas regulaciones que prohíban para siempre y en todos los casos las operaciones a corto o en descubierto en las Bolsas, se impone crear una Agencia Europea de Calificación de Deuda, cargar en todos los terrenos posibles contra las privadas que desestabilizan el mercado con sus decisiones, que el Banco Central Europeo siga comprando títulos de los estados miembros en la diana y emitir eurobonos;

- las decisiones de gobierno económico deben asumir que estamos en una Europa a dos velocidades y que la eurozona debe modificar sus procedimientos de toma de decisiones, para hacerlos más rápidos y eficaces, reformando el Tratado si es preciso.

En todas estas cuestiones, las diferencias entre izquierda y derecha son notorias. Y la Conferencia Política del PSOE, junto con los ataques contra el estado del bienestar en las comunidades autónomas gobernadas por la derecha, se ha encargado de subrayarlo.

Buenas noticias.

lunes, 3 de octubre de 2011

Éxito de la Conferencia Política del PSOE: no nos vamos a dejar ganar

La Conferencia Política del PSOE ha sido un éxito. Como participante en la misma -que ha propuesto y defendido enmiendas, entre otras cosas-considero que ha servido para que los socialistas presenten una propuesta política clara y atractiva para que Españs siga progresando. Y, desde luego, para respaldar la frase que resume el espíritu que anima la candidatura de Rubalcaba: "no me voy a dejar ganar"

miércoles, 31 de agosto de 2011

Reforma constitucional: más progresividad fiscal y Europa federal - mi artículo en Nueva Tribuna

La aprobación de la reforma constitucional, cuando se produzca, abrirá en mi opinión dos importantes debates que deberína conducir a una mayor progresividad fiscal y a una Europa federal.

Así lo expongo en un artículo que publico en Nueva Tribuna y reproduzco a continuación:

Reforma constitucional: más progresividad fiscal y Europa federal

Carlos Carnero

Alfredo Pérez Rubalcaba ha venido a decir que endeudarse no es de izquierdas. ¡Claro! ¿Qué por qué? Por varias razones, como que

- hace pagar a todos por igual (sin distinguir su nivel de renta o patrimonio) los costes que genera, teniendo un carácter nítidamente regresivo;

- hipoteca la capacidad de decisión de los que vendrán más tarde, compelidos a pagar lo comprometido por quienes les precedieron adoptando decisiones que les obligan sin haber tenido en ellas ni arte ni parte;

- hace depender de la voluntad de sus compradores (si la adquieren o no y a qué precio) la capacidad del estado para afrontar gastos esenciales, como los derivados del modelo del bienestar o del funcionariado;

- compradores que, por lo tanto, sin haber sido elegidos por nadie en las urnas e incluso sin ser nacionales del estado o comunidad política de que se hable, limitan o distorsionan la soberanía de la misma y su capacidad de decisión;

- desvía la búsqueda de ingresos del estado vía impuestos (algo progresivo) hacia un camino, como hemos dicho antes, regresivo.

La deuda solo puede ser considerada como un instrumento extraordinario para financiar al estado y permitirle cumplir con sus funciones. Lo contrario, lo que sucede hoy –la deuda como el pan nuestro de cada día- solo se explica y “justifica” por los gastos extraordinarios generados por la crisis en 2008 y 2009 y la caída de ingresos que la misma ha conllevado.

Por eso es correcto plantearse disminuir la deuda y el déficit públicos, situando ambas variables en niveles gestionables.

Niveles, no lo olvidemos, ya establecidos una vez en su día por la UE (Pacto de Estabilidad y Crecimiento que permitió la creación del euro) y que forman parte de nuestro ordenamiento jurídico en virtud del artículo 93 de nuestra Constitución, que reconoce la prevalencia del derecho europeo, explicitado, en este caso, en los artículos 123 y el Protocolo 9 del Tratado de Funcionamiento de la UE.

Partiendo de esas premisas, la reforma de la Constitución promovida por el PSOE y el PP, una vez aceptada por las Cortes Generales, abrirá un interesante doble debate, que es el que realmente debería ocupar a las izquierdas y las derechas políticas y sociales:

- ¿cómo van a equilibrarse las cuentas públicas: reduciendo gastos sociales o aumentando la progresividad impositiva? Nunca más oportuno este interrogante, cuando los programas de los partidos políticos deben proponer al electorado aumentar la progresividad fiscal para que pague más quien más tiene (en IRPF, recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio, reforma del Impuesto de Sociedades, eliminación de desgravaciones excesivas en todos los casos) o no.

- si se marcha por la senda de la constitucionalización de techo de déficit de los estados de la zona euro, debe plantearse una contrapartida clara: caminar hacia un gobierno económico federal de la UE que contemple la emisión de eurobonos, la creación de un Tesoro comunitario y la armonización fiscal, entre otras medidas.

Todos nos sabemos el famoso proverbio chino que dice (cambio una palabra que me parece demasiado fuerte) “cuando el dedo señala la Luna, el despistado mira al dedo”.

En la discusión sobre la reforma constitucional, hay una coyuntura (facilitar que el BCE no se encuentre con vetos insalvables para comprar deuda española si es menester, frente a los especuladores, como se ha hecho en agosto) y una estructura: en esta se sitúa pasar a la ofensiva aprovechando el cambio de la Carta Magna para avanzar decididamente en la lucha por una mayor justicia fiscal (y redistributiva, a fin de cuentas) y por una Europa federal con las que mantener el estado del bienestar.

Porque quien puede cargarse el estado del bienestar no es la reforma constitucional, sino la insostenible situación de deuda pública por la que atravesamos.

Así que, para mí, la ecuación es clara: reforma constitucional debería ser igual a más progresividad fiscal y Europa federal. Si es la que la izquierda quiere marchar por ese camino.

Por cierto, temas planteados hace ya un mes –antes de todo este debate- por el documento para la Conferencia Política del PSOE encabezado por Diego López Garrido, suscrito, entre otros, por el autor de este artículo, y publicado por Nueva Tribuna.

martes, 30 de agosto de 2011

Felipe González alaba el papel de Rubalcaba en la reforma constitucional y critica el déficit 0 defendido por el PP


En un artículo que hoy publica en El País, el Presidente Felipe González apoya la reforma constitucional sobre el techo de gasto, alaba la negociación llevada a cabo en la misma por Alfredo Pérez Rubalcaba y hace una referencia al PP que merece la pena retener.

Sobre esos puntos, extraigo y copio tres párrafos del artículo que me han parecido particularmente significativos:

"Por eso es bueno que haya un acuerdo que obligue a todos sobre la estabilidad presupuestaria en el medio y el largo plazo. Y el mecanismo más contundente para obligar a tirios y troyanos es que figure en la Constitución."

"Y ahora, si no tenemos en cuenta esos ruidos que confunden el debate, es posible, porque la propuesta nada tiene que ver con el sectario “déficit cero”. La intervención de Rubalcaba lo ha hecho posible en los términos en que está redactado. Cualquier ciudadano preocupado por la salida de esta larga y dura crisis debería apreciarlo, como yo lo hago."

"Y felicitémonos porque el PP ha hecho un gesto importante, el primero y único, para ayudar en esta grave crisis que atravesamos. Es lógico que traten de apuntárselo, pero la propuesta se parece poco a la producción ideológica de la FAES que los domina, con sus propuestas de déficit cero, como alumnos aventajados del Tea Party."

lunes, 29 de agosto de 2011

Reforma de la Constitución: mi artículo en Nueva Tribuna

Apoyando la reforma de la Constitución promovida por el PSOE y el PP, publico en Nueva Tribuna el artículo "Techo de gasto: armas contra los especuladores":

Techo de gasto: armas contra los especuladores

Carlos Carnero

Con las cosas importantes, mejor hablar claro. Y antes de que en España se desate la mundial –como se dice ahora- sobre si la reforma pactada por los grandes partidos para fijar en la Constitución el techo máximo de gasto de las administraciones públicas es de derechas o de izquierdas o de si debe ir a referéndum o no, conviene llamar al pan, pan, y al vino, vino.

Lo primero es hacer un poco de memoria y no olvidar las operaciones planificadas de los especuladores financieros contra España durante la primera mitad del mes de agosto, cuando parecía que la prima de riesgo de la deuda no tenía límite en su subida, como tampoco la bolsa encontraba un suelo en su caída.

Eso se paró. ¿Cómo? El Banco Central Europeo (BCE) compró masivamente deuda española y, así, desbarató las operaciones especulativas. O sea, fue la UE quien salió en nuestra defensa, no es que se produjera un milagro.

Es imaginable que el BCE tomó su decisión tras fuertes discusiones de sus directivos y en medio de evidentes resistencias de algunos de sus principales accionistas, que no son otros que los estados miembros de la UE.

Es obvio que los especuladores volverán a la carga. Lo tienen planificado. Y conviene que el arma de la compra de deuda por el BCE siga cargada y a punto.

Así que, para que, llegado el momento, nadie ponga pegas a apretar el gatillo contra los especuladores, no está de más dar seguridades. Una de ellas, entre otras, puede ser fijar el techo de gasto en la Constitución.

Se argumenta que tal medida es de derechas. Pero resulta que en el único ejemplo existente, Alemania, fue acordada por conservadores y socialdemócratas y no ha impedido que ese país cuente con un envidiable estado del bienestar.

Se dice que hacerlo significa aceptar imposiciones foráneas que atentan contra nuestra soberanía nacional. Por favor, seriedad. A estas alturas de la integración europea, decir algo así es tan absurdo como que un alemán afirme que cuando el BCE compra deuda española con euros germanos se le está robando o que adoptar medidas de Europa social (un salario mínimo europeo, por ejemplo) es una injerencia inaceptable en el modelo laboral de cada país.

En fin, las circunstancias han cambiado (agosto habla por sí mismo) y la reforma constitucional en marcha será útil. Entre otras cosas, porque dará credibilidad a los argumentos en favor de demandar medidas tan importantes como la puesta en circulación de eurobonos, un Tesoro europeo y armonización fiscal, en lo que los ingleses llaman trade-off y nosotros toma y daca.

Termino: la derecha puede pensar que fijar el techo de gasto limitará la intervención de lo público en la economía, al igual que la izquierda puede estimar que eso dependerá de la estructura y orientación del gasto y de las cláusulas de flexibilidad contenidas en la reforma constitucional.

En todo caso, servirá para seguir disparando contra los especuladores con las armas de la UE. Y eso, para un europeísta, es bueno por definición.

Ah!, se me olvidaba: díganle ustedes a los tiburones que dirigen los fondos de alto riesgo que esta reforma la vamos a hacer por referéndum (dentro de varios meses) y les habrán dado una gran alegría. ¿Hace falta explicar por qué? No, claro.

viernes, 12 de agosto de 2011

Las peticiones del PP con motivo de la crisis

El PP ha pedido la comparecencia de Zapatero en el Congreso con motivo de el repunte de la crisis en agosto. Difícil no compartir el análisis del editorial de El País sobre tal contribución a afrontar los problemas:

Urgencias con retraso

El PP tiene que apoyar la solvencia española en lugar de pedir cuentas por una crisis global

12/08/2011

En medio de una caída bursátil que deteriora gravemente el valor de las empresas y después de una cadena de ataques especulativos contra las deudas española e italiana, que desestabilizaron el euro durante varios días, el PP se ha decidido a exigir una "comparecencia urgente" del presidente Zapatero en el Congreso para que explique la grave "situación económica y financiera" de España. Las urgencias del PP llegan con cierta demora. El diferencial de la deuda se ha estabilizado, debido a la intervención de la autoridad monetaria (el Banco Central Europeo) que es la institución que dispone de resortes (compra de deuda en el mercado secundario) para enfriar la prima de riesgo de los países atacados. Lo que podía hacer el Gobierno no era comparable a la poderosa acción del BCE, pero en todo caso ya se ha anunciado un plan adicional para garantizar la corrección del déficit en 2011.

En cuanto a la caída permanente de las Bolsas, que ayer volvieron a repetir cambios radicales de tendencia entre las primeras horas de la mañana y el momento del cierre, el PP sabe o debería saber que responde a los temores de que en los próximos meses, quizá también en 2012, la economía mundial, y en especial la europea, entre en una fase de estancamiento. Salvo que el primer partido de la oposición considere que La Moncloa decide con sus errores o aciertos la tendencia de la economía mundial, poco podrá explicar el presidente del Gobierno que no sepa ya Mariano Rajoy. La solución decidida por los organismos supervisores de España, Francia, Bélgica y probablemente Italia de limitar las llamadas ventas a corto en los mercados, que tanta volatilidad provocan, tampoco puede explicarse desde la óptica de la política interna. Cosa diferente es que Zapatero explique las razones de las medidas que prepara.

Nunca está de más que un presidente del Gobierno informe a sus ciudadanos, en el Parlamento o desde cualquier de sus tribunas, pero la petición "urgente" del PP, realizada desde el lugar de veraneo de sus líderes, solo es otro ejemplo de oportunismo. Precisamente porque esta crisis tiene carácter global es por lo que se reclama al PP que respalde los ajustes aprobados en el Estado central y en las autonomías. Calcula quizá que cuanto peor sea la situación con mayor razón podrá un eventual Gobierno suyo culpar a la herencia recibida de sus dificultades con la economía.


Chacales y corderos: mi artículo sobre el repunte de la crisis en Nueva Tribuna

En el último repunte de la crisis, muchos hemos tratado de analizar las causas de y las salidas a la situación. Yo lo he hecho en un artículo publicado en Nueva Tribuna el 1 de agosto y que tenéis en el enlace y copio a continuación:

De chacales y corderos

Carlos Carnero

Había que ser ciego para no ver a 31 de julio lo que iba a pasar en agosto con la deuda pública española e italiana: los fondos de alto riesgo y otras manadas de especuladores financieros habían decidido hacer su ídem gracias a nuestro dinero.

¿Cómo atacan las fieras a los rebaños de corderos? Tienen su táctica:

1º Compran bonos alemanes, haciendo caer el interés que se paga por ellos: a mayor demanda con una oferta estable baja el precio de los mismos.

2º Al caer el interés que se paga por los bonos alemanes a diez años y aunque el de los españoles o italianos no se moviera, se agranda la diferencia entre ambos conjuntos: la llamada prima de riesgo.

3º La subida de la prima de riesgo se provoca justo en los días de la semana previos a una subasta de deuda española o italiana: esta vez comenzó a crecer el lunes 1 de agosto y así ha seguido los días 2, 3 y 4 porque en este último (jueves) estaba convocada una subasta en la que se pretendía colocar entre 2.500 y 3.500 millones de euros de bonos españoles.

4º En dicha subasta, la subida artificial de la prima de riesgo obliga al Tesoro emisor a pagar un interés mucho mayor del que la realidad hubiera indicado: el negocio para los chacales está hecho.

5º Obviamente, la perspectiva de un interés del seis y pico por ciento (o más) por la deuda es sumamente atractiva para quienes tienen su dinero en bolsa: venden sus acciones y destinan el capital a la compra de bonos del estado, provocando una caída espectacular del Ibex; más aún: una parte de las órdenes de venta se activa automática y mecánicamente a través de programas de ordenador que relacionan prima de riesgo y caída de los valores.

6º Primera consecuencia: los especuladores se forran; segunda: los estados se vuelven a endeudar con los intereses ruinosos pagados para colocar la deuda; tercero: las empresas se descapitalizan.

Una manera inmediata de romper el espinazo a los especuladores: que el Banco Central Europeo compre masivamente deuda de los países afectados en el mercado secundario, destrozando las expectativas bajistas de los fondos de alto riesgo. Pero el BCE lleva 18 semanas sin hacerlo. ¿Por qué?

Otra manera de limitar los desmanes: que se apliquen las decisiones de la reciente Cumbre del Eurogrupo y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera compre deuda de los atacados en el mercado secundario. Pero eso, cuando esté en vigor, solo podrá hacerse en caso extremo y por unanimidad de los estados del euro: demasiado lentamente para aplicarlo en cuestión de 24 o 48 horas.

Y, desde luego, una vía fundamental y duradera: que se conforme deuda europea a través de la emisión de eurobonos, impidiendo que los lobos se lancen sobre sus víctimas de una e una o de dos en dos, explotando las contradicciones internas del rebaño.

Parece la película “Psicosis”. Ahora, la entrada la pagamos todos los ciudadanos a precio desorbitado mientras los especuladores toman el sol de agosto en playas de lujo riéndose a carcajadas de nuestra ingenuidad de ganado ovino.

Otra cosa: según la derecha, el resto de la oposición y los editoriales de los periódicos, la convocatoria de elecciones generales anticipadas generaría confianza económica de forma inmediata. ¡Qué inocentes! El camino hasta tales comicios estará plagado de ataques especulativos, porque los fondos de alto riesgo utilizarán su convocatoria para vender inestabilidad y provocar la subida del precio a pagar por la deuda, hundiendo los índices bursátiles. Y no digamos lo que pasará cuando se forme un nuevo gobierno: sea cual sea su presidente, los ataques no solo no cesarán, sino que aumentarán exponencialmente porque –dirán los fondos de alto riesgo- no se pueden fiar de las intenciones del nuevo inquilino de La Moncloa. A no ser que Europa actúe, evidentemente.

Porque esta es la moraleja: no hay solución nacional a los ataques de los chacales. Solo existe la europea. Pero ahora que la UE tiene la escopeta para dispararles, ¿está dispuesta a utilizarla? Tengo dudas, porque el gatillo alemán sigue encasquillado. No sé si los dirigentes gubernamentales de Berlín se dan cuenta de que por mucho que vendan hoy a China, su único mercado seguro siempre es el de los países de la UE (la oposición del SPD, afortunadamente, sí es consciente de la situación y propone en consecuencia). Todavía lo es, aunque al paso que vamos tendremos que cambiar el tiempo verbal y decir era. Ellos sabrán, porque aunque a algunos no les guste, en este barco del euro vamos todos y de él ni se baja ni se puede bajar a nadie. ¡Faltaría más!

miércoles, 27 de julio de 2011

Las políticas de los conservadores son una receta para el desastre: Stiglitz en Público


Excelente entrevista en Público con Jospeh Stiglitz, Premio Nobel de Economía y miembro del Consejo Científico de la Fundación Ideas, que ha visitado Madrid para asistir a la reunión de ese órgano con el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba.

El título de la entrevista es toda una declaración de intenciones que muchos compartimos: "las políticas de los partidos conservadores son una receta para el desastre".