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jueves, 26 de mayo de 2011

El PSOE gana al PP en el voto del exterior: yo tengo una explicación

Pues sí, amigos, el PSOE ha ganado ampliamente al PP (por 7 puntos) en los votos del exterior: 42 % frente a 35 %. ¡Sorpresa!

¿A alguien se le ocurre una buena razón? Yo la tengo: los españoles que viven fuera del país no están sometidos a la tremenda presión mediática (de enemigos y también de amigos, seamos claros del PSOE).

Así que, sin sufrir el ruido brutal y ensordecedor al que estamos sometidos en España, emiten su voto en mejores condiciones políticamente ambientales.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Se puede ganar a la derecha: mi artículo en Nueva Tribuna

Se puede ganar a la derecha

Carlos Carnero

25 Mayo 2011

Yo también estoy indignado. Sobre todo cuando compruebo que el capítulo “La #spanish revolution” comenzado a emitir en sesión continua el 15 de mayo, ha venido seguido por el episodio programado para la noche del 22 en versión color azul titulado “La #spanish involution”.

Pero en mi caso hay un segundo motivo de indignación: que algunos empiecen a dar por sentado que la victoria del PP en las elecciones municipales y autonómicas se repetirá inevitablemente en las generales de 2012.

No solo es irresponsable y muy típico de la izquierda española, sino que además no responde racionalmente a la realidad.

Primero, porque el voto en ambos comicios no tiene por qué ser el mismo: basta ver el número total de papeletas cosechadas por los partidos en las municipales, muy por debajo del que reciben en las generales, para comprobar que hay margen cuantitativo para la variación de resultados.

Y segundo, más importante: si algo ha quedado claro el 22 de mayo es que el PP es incapaz de rentabilizar el descenso socialista: donde estos pierden 1.500.000 electores, los otros ganan 500.000. A lo que habría que añadir el mínimo avance de IU (200.000 votos más, con la que está cayendo, es una magra cosecha).

Dicho todo esto, creo que es imprescindible para la izquierda mayoritaria y de gobierno, o sea, el PSOE, hacer tres cosas:

- resistir la presión de la caverna para adelantar las elecciones. No tanto por ganar tiempo, sino para evitar la zozobra del país en términos económicos. La decisión del Gobierno de permanecer ya ha cosechado sus primeros resultados: el descenso de la prima de riesgo de la deuda y su colocación a tipos inferiores a la última subasta. Y deberá servir para otros necesarios: cerrar la reforma de la negociación colectiva entre sindicatos y empresarios y finalizar la reestructuración de las Cajas.

- presentar un candidato a la presidencia del Gobierno sólido, conocido por el 100 % del electorado, respetado, con una alta valoración ciudadana verificada por haber demostrado al tiempo su capacidad para gestionar la cosa pública en sus temas más importantes (y espinosos) con solvencia y plantar cara a la derecha con éxito. Un candidato, por lo tanto, capaz de recuperar la confianza de la práctica unanimidad del electorado progresista en todo el territorio nacional.

- proponer un programa electoral que, una vez ordenada la casa en el terreno económico durante esta legislatura, contenga cuatro grandes líneas de contrato con la ciudadanía: la recuperación económica en base a políticas activas de creación de empleo (inversión pública, en primer lugar), no contemplando ni un solo recorte más del Estado del bienestar o de la capacidad adquisitiva, sino al contrario, la desaparición de los ajustes que están en vigor en cuanto sea posible; a tal fin, cambiar el eje para garantizar la salud de las cuentas públicas y su financiación: no disminuir más los gastos sino aumentar los ingresos, dejando a la deuda en segundo plano y situando en el primero el incremento de los ingresos fiscales, elevando la progresividad del sistema para que paguen más los que más tienen; un nuevo capítulo de continuidad en la ampliación de derechos llevada a cabo con fuerza a los largo de estos ocho años; y una regeneración radical de la vida democrática que incluya reformas imprescindibles: ya es hora de adoptar las listas abiertas, la proporcionalidad estricta (¡basta ya de que voten las hectáreas!) entre votos y escaños, la transparencia absoluta en la toma de decisiones, medidas nítidas frente a la corrupción y la berlusconización y, en fin, la puesta en marcha de cuantas formas de democracia participativa sean posibles: reformar la Constitución o la Ley Electoral no es imposible, hay que proponerlo si es preciso.

Por descontado, no se trata de protagonizar un giro de 180 grados que no tendría credibilidad. Pero sí de dar por concluida una etapa de estabilización económica cuya gestión, precisamente, permite ahora comenzar otra que tenga como guía la profundización del estado del bienestar y la reducción del paro, empezando por el juvenil y el de larga duración. Una etapa para la que es imprescindible reconstruir el bloque político de la izquierda política, sindical y social.

Creo que con apuestas de ese tipo (cuya formulación lleva en sí misma la autocrítica por los errores cometidos, faltaría más) se puede generar el necesario compromiso político demostrando, una vez más, que ni todos los políticos son iguales ni ha desaparecido la diferencia entre la izquierda y la derecha. Esto es, se puede conseguir que la indignación tenga consecuencias y las pague quien ha generado la crisis: la derecha.

Miguel Ángel Aguilar en El País: claro e inteligente

Excelente artículo de Miguel Ángel Aguilar en El País tras las elecciones municipales y autónomicas: claro e inteligente, como siempre, ahora que tantos periodistas se apuntan a caballo ¿ganador?

sábado, 21 de mayo de 2011

Gracias a los partidos políticos y a sus militantes por ser la columna vertebral de la democracia

Quiero dar desde aquí las gracias a los miles de militantes de los partidos políticos que, una vez más, se han dejado la piel en esta campaña electoral.

Han colaborado en la organización de mítines, repartos de propaganda, explicaciones casa por casa. Han asistido a actos públicos. Han buscado el voto entre sus familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de estudio. Han dejado muchas de sus horas cada día en informar de los programas de sus partidos y criticar al adversario. Han llegado tarde a sus casas, han dormido poco. Están cansados. Les duelen las manos y los pies.

Una vez más, han estado a la altura y han contribuido a que la democracia siga viva.

Ahora que sobre ellos llueve una tormenta de descalificaciones injustas, ahora que pocos de los que ostentan la tribuna se atreven a decirlo, ahora es cuando me siento más orgulloso del irremplazable papel que juegan los partidos políticos (grandes, pequeños o medianos, a derecha o izquierda) en la democracia.

Les rindo mi homenaje personal. Les agradezco su esfuerzo y su dedicación, sus desvelos por responder a las preocupaciones de la gente y hacer honor al voto que han recibido.

Les pido que sigan trabajando, que no se dejen amilanar, porque si se dejan, la igualdad de palabra que la democracia otorga a cada uno con su voto desaparecerá. Y con ella, la libertad. Y volverá a imperar el megáfono y el voto a mano alzada.

Mañana se abrirán las urnas. Es ahí donde se expresa la voluntad popular. La soberanía nacional reside en el pueblo español y la vehicula a través de su voto para elegir a quien debe gestionar la cosa pública y dirigir el país.

De nuevo, bajo la dirección del Gobierno de la nación (inteligente, prudente, como ha demostrado con entereza en estas horas difíciles), los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado velarán por que podamos expresarnos en paz y libertad. Junto a ellas estarán los integrantes de las mesas electorales. También los interventores y apoderados de los partidos.

Cuando vaya a votar, me alegraré de encontrarme una vez más con esos interventores y apoderados de los partidos políticos. Pasarán horas contribuyendo a la limpieza electoral, dejándose su día de descanso al servicio de todos.

Estos días he vuelto a oir continua y despectivamente aquello de "los políticos", "la clase política", "todos los políticos son iguales". Los medios de comunicación lo han repetido hasta la saciedad. El daño que pueden estar haciendo puede ser profundo. Me aterra la demagogia que encierran esas expresiones.

Pero mantengo toda la esperanza de que, una vez más, la democracia es más fuerte que ningún otro sistema real o imaginario.

viernes, 20 de mayo de 2011

Me atusaría los bigotes a lo Pablo Iglesias: hoy en Nueva Tribuna

Me atusaría los bigotes a lo Pablo Iglesias

Carlos Carnero

Pude votar por primera vez en 1982, porque en 1977 y poco después, en 1979, no había cumplido los 18 años. Edad conquistada para votar, por cierto, porque durante la elaboración de la Constitución de 1978 algunos defendían los 21 años como mínimo para ejercer ese derecho. Todavía me acuerdo perfectamente de la campaña que pusimos en marcha diversas organizaciones juveniles demandando “Mayoría de edad y voto a los 18”: lo conseguimos. Voté comunista, con orgullo, aunque sabía que la derrota electoral del PCE el 28 de octubre de aquél año estaba cantada. Lo hice por convicción y por militancia, desde luego, que vienen a ser la misma cosa en las gentes de bien, tan lejos de los cínicos.

Cada vez que he votado desde entonces me he emocionado. Sí, de verdad. No soy ni quiero ser cursi al decirlo, pero es así. No sé muy bien cómo definirlo, pero lo siento. Me visto bien y salgo hacia el colegio. Mi cuerpo se pone recto, mi mano se aferra a la papeleta y se me hace un nudo en la garganta. Es como estar ejerciendo con el sobre y su contenido un derecho sagrado, una obligación de coherencia. Pienso en ese momento en que muchos ciudadanos se han dejado la piel y todavía lo hacen por conseguirlo. Es como un homenaje a quienes, en realidad, no tienen arma más poderosa para defender el mundo que sueñan para el presente. Un homenaje a los míos, a mi clase.

Siento la misma emoción que cuando pienso que soy un militante. Un militante político: entonces, comunista; hoy socialista. El mismo tronco ancho de la izquierda. Los mismos valores, una historia compartida. Diversas posiciones, pero iguales principios. Un militante político, sí. Y un afiliado sindical de clase, sí, de clase (vuelvo a decirlo, lo siento por los cínicos). Y un socio de una organización no gubernamental. Siento por ello el mismo orgullo que cuando voy a votar, porque sé que quien se afilia a un partido, o a un sindicato, o a una ONG está haciendo algo importante, que no le hace diferente, ni mejor ni peor que quienes no lo hacen, pero importante al fin y al cabo: manifestar sus ideas a los demás y tratar de convencerles de que son las adecuadas.

España es una democracia que hemos construido con firmeza e inteligencia. Un estado de derecho que se rige por una Constitución excelente, producto de una transición modélica que se llevó a cabo en circunstancias harto difíciles, que cada día nos daban un susto y un disgusto: desde el 23-F hasta el terrorismo de ETA. Un país ejemplar para muchos otros en el mundo. Me lo decían ayer los amigos tunecinos de los partidos democráticos. Nos lo decía hoy un dirigente turco de gran prestigio. Casi nos lo recordaban, tan dados como somos a olvidar lo que nosotros mismos hemos conquistado.

Una democracia que garantiza por igual el derecho a votar y todos los demás derechos, incluido el de manifestación. Por eso me siento tan satisfecho de que el Gobierno esté siendo tan inteligente para garantizar todos los derechos al mismo tiempo. También en eso somos un ejemplo para el mundo, que nos mira una vez más en nuestra larga historia. En la protesta pacífica de los acampados. En la prudencia del Gobierno. En que no haya un solo incidente, porque esa es la voluntad de la ciudadanía y la fuerza de la democracia.

Hoy termina la campaña electoral. He llegado a mi casa y he tenido el impulso de hacer algo sencillo pero simbólico. He abierto el cajón y he sacado una insignia (ahora se dice pin, como si en español no tuviéramos palabras propias). Un cuadrado de fondo rojo con las siglas del PSOE: Partido Socialista Obrero Español. Me la he puesto y me ido a pasear. No a enseñarla de forma descarada, sino moderada, como su tamaño. Es bonita. Son 130 años de historia, solo superada por el SPD alemán. La historia obrera y democrática de España. Me paseo con ella con emoción y serenidad. Voy recto, como los obreros cuando se ponían el traje de domingo. Me atusaría los bigotes a lo Pablo Iglesias si los tuviera. Y lo hago con la tranquilidad de saber que no ocurrirá como en 1977, cuando los guerrilleros de Cristo Rey le dieron una brutal paliza a un chaval en la acera de la Glorieta de Atocha por llevar otra insignia: la de la Juventud Comunista, que era un mapa de España. Así no se me olvidará que esta es una democracia construida gracias a una transición que nos ha permitido llegar a ser lo que somos: un país con problemas, pero un gran país.

Espero la apertura de las urnas con ilusión. Iré a votar y no votaré en blanco. Precisamente para seguir construyendo y mejorando la democracia.

martes, 17 de mayo de 2011

La sensatez de Angels Barceló en la SER, en mitad del ruido mediático que nos impide escuchar la campaña electoral: con la democracia

En medio del ruido que los medios de comunicación amplifican hasta el punto de no poder oir la campaña electoral (mi derecho inalienable en democracia), encuentro una voz sensata que escuchar: la de Angels Barceló en la Cadena Ser. Reproduzco su comentario en la web de esa radio respecto al denominado "Movimiento 15-M":

RENUNCIEMOS A LA TENTACIÓN

La indignación de una buena parte de la sociedad española se ha hecho visible a muy pocos días de las elecciones. El domingo se vota y la semana previa va a estar marcada por este movimiento que cuestiona el sistema político español y que busca otras salidas con mayor participación ciudadana.

Se cuestiona el actual sistema democrático, con todos los peligros que esto conlleva, porque, afortunadamente, en este país, tras décadas de dictadura, la democracia nos garantiza precisamente eso, la participación ciudadana. Cada cuatro años podemos revalidar o echar a quienes nos gobiernan. Se puede cuestionar su liderazgo, su manera de gestionar, podemos indignarnos, como hacemos, por cómo nos han dejado en esta crisis, podemos protestar por ello, en las calles, en la red, en los medios, pero es muy peligroso cuestionar el valor de los votos y de la soberanía popular.

Y lo es porque situarse al margen del parlamentarismo puede llevarnos a terrenos que en este país ya se han vivido de manera trágica. Si los mayores que participan en estas movilizaciones son justos, al mirar atrás verán el cambio profundo en este país. Y esto es gracias a la gestión de unos políticos que cambiaron el gris por el color. Si los de ahora no nos gustan, si pensamos que han perdido su ideología, que han sacrificado sus principios y nuestro estado del bienestar debemos decirlo, que sepan que les estamos vigilando, que vamos a criticarles, a pedirles explicaciones. Pero renunciemos a la tentación de cuestionar la democracia.

sábado, 14 de mayo de 2011

Una novela sobre el soterramiento de la M-30

Ayer participé en el acto de presentación (organizado por la Asociación de Vecinos Nudo Sur) de la novela de Javier Mestre "Komatsu PC-340", ambientada en la lucha vecinal contra el soterramiento de la M-30 perpetrado -sí, esa es la palabra correcta- a por el Ayuntamiento de Madrid de Ruiz-Gallardón.

Un soterramiento que ha dejado en la ruina a la ciudad por décadas, que ha golpeado los derechos ciudadanos a la salud y el medio ambiente y que ha sido declarado ilegal -repito, ILEGAL- por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid.

La movilización contra la obra -que fue un calvario de años para los vecinos de todos los distritos afectados- anunciaba todo lo que iba a pasar y ha pasado. Dos cifras lo dicen todo: la deuda de la M-30 le cuesta diariamente al erario municipal -durante 35 años- 847.000 euros y ha servido -dicen, que no me lo creo- para aumentar la velocidad media en la ciudad ¡3 kilómetros por hora! Y eso a cambio del recorte de todas las partidas sociales del Ayuntamiento para pagar el principal y los intereses de la deuda.

Hay que continuar denunciando el despropósito del soterramiento de la M-30 y el 22 de mayo votar en consecuencia.

viernes, 13 de mayo de 2011

Chat de Lissavetzky en El Mundo: excelente


Excelente chat de Jaime Lissavetzky, candidato socialista a Alcalde de Madrid, con los lectores de El Mundo. No os lo perdáis. Merece la pena leerle y votarle.