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lunes, 22 de junio de 2009

Por el consenso europeo

A 15 días de las elecciones europeas -o sea, con cierta perspectiva- y tras el Consejo Europeo de Bruselas celebrado la semana pasada, publico hoy en Nueva Tribuna un artículo titulado "Por el consenso europeo" que reproduzco a continuación y espero que os parezca interesante:

POR EL CONSENSO EUROPEO

Tan enfrascados estamos todos en el “debate” político nacional que, una vez más, vamos a terminar desenfocando la reflexión sobre Europa, como era de temer.

De repente, las cuestiones fundamentales estriban en si la derecha o la izquierda europeas están en mayoría o minoría en las instituciones de la Unión o si Barroso va a ser o no Presidente de la Comisión Europea. Sinceramente, con ser temas importantes -faltaría más-, no son los esenciales.

Entre otras cosas, porque la construcción europea ha sido, es y seguirá siendo, afortunadamente, un proceso en el que la transversalidad y el acuerdo entre las grandes orientaciones ideológicas son imprescindibles.

Es lógico: la Constitución Española y la transición a la democracia en nuestro país –que considero un ejemplo de buen hacer colectivo frente a tanto revisionismo en boga- no hubieran sido posibles sin grandes consensos –palabra que ha desaparecido, lamentablemente, del vocabulario político cotidiano-.

Igualmente para la UE, que no es un edificio político terminado, sino en el que todavía faltan, incluso, buena parte de los cimientos, en el que no cabe imaginar que la línea divisoria fundamental se establezca entre derechas e izquierdas, porque, en realidad, la gran diferencia en Europa se sitúa entre europeístas y euroescépticos, como siempre.

¿Cómo hubieran podido salir adelante el Tratado de Roma, el Acta Única, Maastricht o la moneda única sin un acuerdo entre los conservadores y los socialdemócratas europeístas, desde De Gasperi a Kohl, desde Brandt a González? ¿Cómo hubiéramos podido redactar la Constitución Europea en la Convención de otra forma?

Ahora que enfrentamos una crisis económica sin precedentes, contamos con un nuevo socio internacional –Obama- con el que construir un nuevo orden político y se ha desbloqueado la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, ¿vamos a empezar a pelearnos en términos ideológicos simplistas en la UE?

No, desde luego que no, pues es precisamente en estos momentos de desafío y oportunidad cuando se hace imprescindible reforzar el gran consenso europeo entre conservadores y socialistas para definir las grandes orientaciones colectivas. Otra cosa será, en aplicación de los mecanismos de toma decisiones de la Unión, la orientación que cada uno quiera dar a las competencias comunitarias de acuerdo con el respaldo ciudadano recibido democráticamente en las urnas.

El siguiente reto de los europeístas no está en si Barroso preside o no la Comisión Europea, una institución que por otra parte refleja una de las mejores características de la UE: su carácter colegiado, lejos de los personalismos y los nacionalismos.

El auténtico desafío europeo reside en aplicar al máximo el Tratado de Lisboa con la vista puesta en un nuevo e imprescindible desarrollo constitucional –no hay que asustarse de las palabras- que dote a la UE de un gobierno económico y social sin el que seguirá cojeando inevitablemente y permita por fin culminar la unión política.

Y eso habrá que conseguirlo entre todos. ¿O alguien piensa que el laborista Brown es menos reticente a ello por socialista que Merkel por conservadora? La demonización ideológica del contrario que tanto gusta en la política nacional es absurda, al menos, en términos europeos, y así lo han percibido los ciudadanos que han ido a votar entre el 4 y el 7 de junio pasados, dando una lección de serenidad y experiencia.

El país del trébol votará de nuevo en otoño con la seguridad, como dijo tras el Consejo Europeo que adoptó las garantías para Irlanda sobre la no aplicación del Tratado de Lisboa el Premier británico, de que se ha hecho explícito lo que ya está implícito en ese texto.

Deberíamos agradecerle a Gordon el favor, ya que ese es el problema: que el Tratado ni establece una fiscalidad común, ni un ejército europeo, ni un derecho civil compartido. Es más, hasta el acuerdo con Irlanda –Dublín bien vale una misa- se ha llevado por delante la creación de una Comisión Europea más efectiva por reducida, que a partir de ahora seguirá contando con un nacional de cada estado.

Termino con una idea, que seguro creará polémica racional y educada, tipo transición española y modelo comunitario: si los socialistas europeos se han equivocado en la pasada campaña ha sido en su empeño en tratar de diferenciarse de los conservadores en todo y en términos dramáticos como algo prioritario, en vez de reivindicar su papel central en esta Unión de todos –casi despreciándola por “neoliberal” en muchos discursos, alienándose del logro histórico de paz, libertad y progreso que representa- y en la necesidad de ser mayoría, por supuesto, pero no para el enfrentamiento, sino para liderar un consenso que culminara la unión política, económica y social para salir de la crisis y asegurar el estado del bienestar, que nadie cuestiona.

Estoy seguro de que la Presidencia Española de la UE será un éxito, en primer lugar, porque será capaz de fortalecer ese consenso europeísta en bien del proyecto que todos compartimos. Y eso incluye, por descontado, trabajar con Barroso, la Eurocámara Sarkozy, Merkel, Sócrates o Brown, entre otros, porque todos somos europeos y europeístas por encima de cualquier otra consideración. Así lo está haciendo el Gobierno con el asunto Presidencia de la Comisión y está bien hecho.

Carlos Carnero

lunes, 8 de junio de 2009

Europa, sin excusas

Hoy publico en Cinco Días un artículo sobre el día después de las elecciones europeas con el título "Europa, sin excusas". Lo tenéis en este enlace y lo reproduzco a continuación:


Europa, sin excusas
Quizás suene a ya oído, pero esta vez va en serio: la UE que ha salido de las séptimas elecciones directas a la Eurocámara se la juega ante la ciudadanía propia y ajena porque, si se cumplen las previsiones, no tendrá excusa para dejar de responder con democracia y eficacia a una realidad tan compleja y, al tiempo, llena de oportunidades como la que nos ofrece el mundo de hoy.
Sí, la UE deberá afrontar retos enormes: crisis económica y financiera, mantenimiento del estado del bienestar, contribución a frenar el cambio climático y, desde luego, definición de un orden internacional multipolar en el que la solución negociada de los conflictos y la erradicación de la pobreza sean objetivos esenciales.
Como los alumnos perezosos, la Unión podría –una vez más- arrastrar los pies asegurando que las lecciones necesarias para aprobar un examen con tan amplio y complicado temario no se han impartido o, de tratarse de un trabajo en equipo, que los compañeros de clase son poco colaboradores.
Pero ahora no caben evasivas. Primero, porque la UE ya lleva muchos años cursando la carrera; segundo, porque si es verdad que con los libros de texto actuales –Tratado de Niza- es imposible contestar a todas las preguntas, no es menos cierto que con los nuevos –Tratado de Lisboa- se puede hacer correctamente en buena parte de ellas; y tercero, porque quien se sienta al lado en clase –Obama- tiene tantas ganas de echar una mano como de que se la echen, consciente de que en el Planeta globalizado hay aprobado o suspenso general.
Claro que para que todo este ejercicio salga bien hacen falta al menos tres condiciones: que el Parlamento Europeo entrante sea capaz de recuperar la fuerza política e institucional que fue el motor de las convenciones que elaboraron la Constitución Europea y, antes, la Carta de Derechos Fundamentales, textos de los que el Tratado de Lisboa es heredero directo; que la nueva Comisión Europea que elija la Eurocámara tenga el empuje y la autonomía de sus mejores tiempos, cuando su perfil era nítido y sabía hacia donde había que dirigirse; que Lisboa entre en vigor (segundo referéndum irlandés mediante).
Con las nuevas competencias que el nuevo tratado atribuye a la Unión será posible gestionar mucho mejor el “interés comunitario” –recuperemos ese concepto- en terrenos clave como la energía, los asuntos de justicia e interior y la acción exterior, pero aún será insuficiente en otros, como el del gobierno económico y social, que exigirán nuevos desarrollos constitucionales si queremos acercarnos a completar la unión política. ¿Quién lo impide, en un proceso de renovación continua como el de la construcción europea?
En todo ese marco, el semestre de Presidencia Española de la UE se presenta como clave: a una Unión que tendrá que aplicar a fondo el Tratado de Lisboa, responder a la crisis económica y garantizar el modelo social europeo, con nuevos socios internacionales, le vendrá como anillo al dedo que el Consejo esté dirigido por un país y un gobierno profundamente europeístas, dispuestos a actuar en coalición de palabra y hecho con el nuevo Parlamento y la nueva Comisión.
La UE no puede permitirse ya pérdidas de tiempo ni divagaciones. De lo contrario, la confianza ciudadana europea –cuya promoción conceptual y efectiva debe ser una labor prioritaria, por cierto- en la Unión y la de los socios terceros se evaporará en el aire. Y nadie en su sano juicio dilapidaría un capital tan bien ganado.

Carlos Carnero,
Embajador en Misión Especial para proyectos en el marco de la integración europea

domingo, 7 de junio de 2009

Votar para y por Europa

Hoy basta con un mensaje: hay que votar para y por Europa.

viernes, 5 de junio de 2009

Finalizando la campaña electoral con argumentos

Finaliza la campaña electoral y el Secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido lo hace con argumentos europeos y europeístas, la única manera de interesar y convencer a la ciudadanía. Os recomiendo su artículo en El País de hoy, que tenéis en el enlace.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Mi artículo en la web de la Fundación Sistema - Europeas: ciudadanía frente a abstención

Esta noche comienza la campaña de la europeas. Sobre esas elecciones acabo de publicar un artículo en la web de la Fundación Sistema titulado "Europeas: ciuadanía frente a abstención" que tenéis en el enlace y reproduzco a continuación.

EUROPEAS: CIUDADANÍA FRENTE ABSTENCIÓN

Todas las elecciones son importantes…incluidas las europeas, aunque todavía muchos no lo sepan. Un año más, ese es el enorme problema al que se enfrentan los comicios al Parlamento Europeo: que la mayoría ciudadana no sea plenamente consciente de que buena parte de su vida cotidiana, presente y futura, se juega en la composición de la Eurocámara que salga de las urnas entre el 4 y el 7 de junio, horquilla temporal para el voto en los 27 países miembros de la UE.

Hasta la fecha, ni las instituciones, ni los partidos, ni la sociedad civil organizada han sido de capaces de revertir la tendencia que certifica, cada cinco años, que la euroabstención sigue creciendo cuando se trata de elegir al Parlamento Europeo. Tan lejanas como inalcanzables quedan las cifras de participación de la primera vez que se utilizó el sufragio universal directo, en 1979. En realidad, la abstención de cada elección anterior hace de la registrada en la siguiente un dato todavía peor.

¿Hasta dónde se va a recorrer esa cuesta abajo en la participación que debilita y deslegitima a la UE hacia dentro y hacia fuera? ¿Hasta qué porcentaje de voto con los pies podrá aguantar un Parlamento Europeo que paradójicamente, de entrar en vigor el Tratado de Lisboa –heredero de la Constitución que redactamos en la Convención, bien es verdad que sin su nombre, sin su claridad y sin algunas de sus disposiciones-, suma cada vez mayores poderes legislativos y de control?

El freno a la rodada hay que echarlo ya. ¿Cómo? Tomándose Europa en serio.

Ello implica que la información y el debate sobre la UE sean de verdad en una prioridad diaria. Como en los otros 26 países, en el nuestro los españoles están llamados a votar como nacionales, pero todavía no se ha hecho el esfuerzo de conseguir que acudan a las urnas en tanto que ciudadanos europeos, plenamente conscientes de esa condición y de los derechos que la caracterizan. La inexistencia de ese sentido común colectivo de ciudadanía europea fragmenta en términos estatales la convocatoria electoral, haciéndole perder fuerza y ser poco atractiva. Promoverlo es, pues, imprescindible.

El sentido europeo del voto vendrá dado por tres factores: uno, el conocimiento de que la UE cuenta con competencias en casi todos los terrenos que importan y el Parlamento Europeo es un legislativo cada vez más pleno en los mismos; dos, que los partidos políticos presenten como oferta electoral los programas adoptados en el marco de sus familias políticas comunitarias, evitando caer en una nacionalización de mira estrecha de los comicios; tres, que en el futuro se consiga –como hemos intentado, una vez más sin éxito, durante esta legislatura- abrir la puerta a la presentación de candidaturas transnacionales de los partidos europeos.

En nuestro país, además, el sistema electoral para las europeas –el más puramente democrático, con circunscripción única, sin las distorsiones de las hectáreas o los mínimos por abajo- permitiría introducir un elemento novedoso que, además, paliaría la lejanía geográfica de la Eurocámara respecto al elector: las listas abiertas, de forma que uno pueda decantarse por una opción política y, en su seno, por candidatos avalados por su mérito y capacidad.

En todo caso, aquí los partidos deberían fijarse al menos un objetivo compartido: que la participación supere el 50 % del censo, aunque sea con un voto. Conseguirlo sería un éxito de todos que reforzaría el alcance –ya de por sí enorme- de la Presidencia española de la UE en 2010.

En junio elegiremos un nuevo Parlamento Europeo. Haya una mayoría política u otra, la UE no desaparecerá, pero sí orientará su actuación en términos progresistas o conservadores, como en toda democracia (y esta es la primera supranacional). Lo que está por ver es si la Unión, con cifras aún mayores de abstención que en el pasado –de cumplirse las previsiones, que ojalá se equivoquen-, podrá intervenir con plena eficacia en temas como la crisis económica, el cambio climático y la acción exterior o si, como parece más probable, se quedará estancada y será presa de la desconfianza entre los estados que la componen.

De nosotros depende.

Carlos Carnero

Noticias electorales: victoria de la derecha en Francia y menos del 13 % de participación en Polonia

Le Figaro publica hoy sondeo de opinión que da la victoria a la derecha de Sarkozy en Francia, que acrecienta su distacia respecto a los socialistas.

Los pronósticos hablan también de que en Polonia solo votará el 13 % del electorado.

Algo en francés, para dejar un poquito el inglés, que Europa también es pluralidad lingüística...

Elecciones europeas: Bruselas se prepara para un gran voto de protesta

Excelente artículo en The Guardian sobre las próximas elecciones europeas. El panorama, a día de hoy, no es precisamente tranquilizador: previsiblemente, elevada abstención y, en ese marco, crecimiento de las fuerzas extremistas, incluyendo a los populistas y la derecha extrema. ¿Se cumpirán los pronósticos? De ser así, deberíamos preguntarnos el por qué y actuar en consecuencia.

lunes, 18 de mayo de 2009

¡Ay, ese 13...!

Aunque haya tenido que sortear todo tipo de obstáculos, la web Parlorama.eu -de la que ya hablé en este blog- ha conseguido publicar por fin su clasificación de los 900eurodiputados que han pasado esta legislatura por la Cámara de Estraburgo teniendo en cuenta su asistencia reuniones oficiales y el grado de actividad. El periódico Público recoge tal clasificación en la que, modestia aparte, salgo bastante bien parado: soy el 13 entre los 61 españoles que han sido miembros estos cinco años del Parlamento Europeo y el 178 de los 900 de todos los países. Como soy un poquito supersticioso, lo que me preocupa es que lo que ese 13 me haya traído...

El 7-J y la abstención: tristes consuelos y graves realidades

El País.es publica un interesante reportaje sobre las próximas elecciones europeas, en el que varios eurodiputados -algunos de ellos candidatos ahora, otros no- y antiguos eurodiputados reflexionan sobre la percepción ciudadana respecto a la UE y los citados comicios.

Mi todavía colega Alejandro Cercas termina el artículo con una frase contundente, que sirve para dar título a la información: "Si el 7-J se votara seguir en la UE el 90 % diría sí".

¡Triste consuelo frente a una más que previsible alta abstención en las urnas, porque esa no es la cuestión!

La existencia de la UE o la permanencia de España en la misma no van al voto el 7-J. Lo que sí va es la composición del Parlamento Europeo y, por lo tanto, la orientación política que se quiere dar a la construcción europea.

En otras palabras, los electores no se van a ver entre la espada y la pared de un Sí o un No dramático sobre si su país debe seguir en la UE o marcharse de ella, sino ante algo mucho más sencillo y normal en democracia: optar por diferentes candidaturas.

El problema es que muchos ciudadanos pueden acabar votando con los pies, no acudiendo a los colegios electorales.

Por mi parte, lo digo ya: si la abstención supera a la de 2004 -ahora, en medio de una brutal crisis económica en la que combatirla exige hacerlo con nuestros socios-no cabrá más calificativo que el de fracaso.

Si los partidos españoles no son capaces de movilizar al electorado para revertir la tendencia abstencionista, algo estará fallando y habrá que ponerle remedio, cambiando muchas cosas con fórmulas como las que he ido apuntando en este blog.

Ni la ciudadanía es tonta ni la UE incomprensible, así que alguna responsabilidad nos cabrá a los responsables políticos en el asunto.

Lo dije en Cantabria: el único enemigo el 7-J es la abstención

El 15 de mayo participé en Santander en una rueda de prensa y en un debate en Tele Bahía organizados por la Casa de Europa de Cantabria, que preside mi amigo Venancio Diego. La popularización reflexia sobre la idea de Europa
-con todo lo que implica- sigue siendo una labor prioritaria, que corresponde llevar a cabo a las instituciones y a la sociedad civil organizada. La Casa de Europa de Cantabria es, en ese sentido, un excelente ejemplo de compromiso y eficacia. La prensa recogió con bastante extensión (en el Diario Montañés, Alerta y Cantabria) mis intervenciones, que refleja muy bien siguiente teletipo de Europa Press:

El eurodiputado Carlos Carnero dice que el "único enemigo es la abstención" porque "debilita la fortaleza de Europa"

SANTANDER, 15 May. (EUROPA PRESS) -

El todavía eurodiputado socialista Carlos Carnero hizo hoy un llamamiento a la participación en las próximas elecciones al Parlamento Europeo con independencia del sentido del voto porque, según dijo, "el único enemigo" que deben tener en estos comicios los partidos políticos, los colectivos sociales y los ciudadanos es la abstención, que "se cierne" como un "sombra" sobre el futuro de Europa y "debilita" su fortaleza.

En rueda de prensa, antes de participar en una mesa redonda sobre el Tratado de Lisboa organizada por la Casa de Europa en Cantabria, Carnero abogó por realizar en las próximas semanas un "sprint fuerte" para intentar conseguir que "la mayoría absoluta del censo" vaya el 7 de junio a las urnas a votar, porque si se logra eso, a partir de ahí "lo que se consiga estará bien".

Carnero, al que acompañaron el presidente de la Casa de Europa en Cantabria, Venancio Diego, y el director general de Asuntos Europeos y Cooperación al Desarrollo del Gobierno cántabro, Alberto García Cerviño, recordó que en las últimas elecciones europeas (en 2004) la abstención en España fue casi del 55 por ciento y las encuestas este año no son tampoco "halagüeñas" e incluso apuntan que esa abstención podría crecer.

Por ello, incidió en la importancia de hacer una llamada a la participación, "un llamamiento sereno, pero a la vez profundo" para que los ciudadanos acudan a las urnas a votar "a quien consideren oportuno" porque, de lo contrario, si se quedan en sus casas, "van a perder la oportunidad de decidir" sobre lo que la Unión Europea puede hacer por ellos.

"¿Nos vamos a quedar en casa cuando tenemos esa oportunidad? ¿Nos quedamos en casa cuando se celebran unas elecciones generales?", se preguntó Carnero, quien agregó que si los ciudadanos quieren afrontar la crisis económica y crear empleo sostenible, y si quieren que la Unión Europea juegue un papel más activo en el mundo en defensa de más democracia y más derechos, no se entiende la abstención.

Y es que, según el eurodiputado socialista, que después de tres legislaturas en el Parlamento Europeo ya no concurre a estos comicios, la Unión Europea "no es sólo" la bandera azul con las estrellas, sino también las políticas que inciden en la vida cotidiana de los ciudadanos y el Parlamento Europeo tiene cada vez más competencias.

Por ello, reiteró la importancia de aumentar la participación, "sobre todo en un país" como España, "que le debe tanto a Europa y que le ha dado tanto" a la UE.

Además, para subrayar la importancia de la participación en la UE, Carlos Carnero comparó la Unión Europea con un barco que debe hacer frente a una galerna. Según dijo, tratar de "combatir" una galerna solo es "imposible" pero en cambio se puede hacer cuando se cuenta con un barco fuerte y una tripulación preparada, como ocurre en la UE. Por eso no comprende que cuando toca echar combustible a ese barco "muchos se queden en casa".

El objetivo de la mesa redonda organizada hoy por la Casa de Europa en Cantabria era debatir sobre la situación y el futuro del Tratado de Lisboa y sobre cuestiones como, por ejemplo, "hasta dónde tiene que seguir creciendo" la UE ante los países que están "llamando" a su "puerta", comentó Venancio Diego.

La importancia de debates de este tipo, según Alberto García Cerviño, radica en que ayudan a acercar Europa a los ciudadanos, algo que en su opinión debe hacerse no sólo unas semanas antes de las elecciones, sino de forma permanente como se hace desde la Casa de Europa y desde los puntos de información europea.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Apoyando a la Italia ciudadana en las elecciones europeas

Aquí tenéis mi mensaje de apoyo al candidato del Partito Democratico (PD) al Parlamento Europeo Luciano Vecchi, un buen amigo que ojalá sea elegido por los electores para representar dignamente a Italia en la Eurocámara, frente a las bufonadas del Sr. Berluconi y sus colegas. El 29 de mayo estaré haciendo campaña con él en Rávena y Ferrara.

Acto preelectoral con los socialistas de Arganzuela

Ayer participé en un acto preelectoral organizado por la Agrupación Socialista de Arganzuela, con la vista puesta en los comicios europeos del 7 de junio.

Buena asistencia a una mesa redonda que muchas compañeras y compañeros convirtieron en un sencillo homenaje al trabajo que he llevado a cabo en el Parlamento Europeo.

Mi respuesta a su agradecimiento vino desde el corazón: las gracias no he recibirlas yo, sino ellas y ellos, militantes socialistas de Arganzuela comprometidos con Europa y lo que representa, incluyendo la lucha contra el soterramiento de la M-30 llevado a cabo ilegalmente por Ruiz-Gallardón.

martes, 12 de mayo de 2009

¿Cómo combatir la abstención en las europeas?

Ayer os prometía una reflexión sobre medidas posibles para combatir la abstención en las elecciones europeas. Como lo prometido es deuda, aquí tenéis el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna:

Ciudadanía y listas abiertas frente a la abstención europea

Reconozco que me encantan las nuevas series estadounidenses de hospitales. Me siento frente al televisor el domingo por la noche y me sumerjo sin interrupción en tres capítulos de “Sin cita previa”, “Anatomía de Grey” y “House”. Desde luego, lo que menos me interesa son los casos clínicos: no estudié medicina ni tengo intención de hacerlo. No, lo que más me gusta es su forma de afrontar los problemas: sin restar al individuo su independencia de criterio –¡bienvenida sea!-, las decisiones se terminan adoptando colectivamente, incluso cuando Hugh Laurie está de por medio.

Bendita distancia con el arbitrismo que estos días recorre los comentarios periodísticos que anuncian con la seguridad que otorga la unanimidad de los sondeos que las elecciones europeas del próximo 7 de junio tendrán, de nuevo, un claro e incontestable vencedor por KO: la abstención, que si hace cinco años se acercó en España a la escalofriante cifra del 55 % podría ahora dar el do de pecho y situarse en torno al 60. Ojalá la campaña electoral sirva para aminorar las previsiones y levantar el alicaído ánimo de los votantes, porque de lo contrario la Europa unida sufrirá un nuevo golpe de credibilidad y autoridad, interna y externamente.

Muchos achacan tan enorme abstención a razones innegables: el cuerpo electoral no recibe un mensaje claro y comprensible sobre la importancia de la UE en las decisiones que afectan –en micro y macro- su presente y su futuro, ve a la Unión como algo lejano al peso definitorio del voto y percibe que el Parlamento Europeo no es aún un legislativo con plenos poderes, con unos partidos incapaces de hacer un esfuerzo suficiente entre sus votantes potenciales sobre la necesidad de definir mayorías y minorías claras en las instituciones europeas.

Podemos lamentarnos ante la situación o tratar de hacerle frente, por higiene democrática –la abstención es una opción legítima ante las urnas, pero termina provocando anemia- y porque en muchos países europeos (aquí, de momento, no) la baja participación va a facilitar la llegada de un nutrido grupo de diputados extremistas al Parlamento Europeo.

Si queremos encarar la situación, conviene actuar como los equipos médicos antes citados: en conjunto, con decisiones colectivas de todos los partidos y actores sociales involucrados en la construcción europea, con terapias mantenidas en el tiempo, que busquen resultados sostenidos.

La primera: conformar de verdad una ciudadanía europea. No sabemos si los electores españoles se acercarán a las urnas o se alejarán de ellas conscientes de que pueden actuar como ciudadanos europeos con nuevos derechos, que se acrecentarán cuando entre el vigor el Tratado de Lisboa –incomprensible nombre para una norma básica de la UE que hereda lo escrito en la Constitución Europea, denominación esta que sí era clara y contundente, una con la que cualquiera podía identificarse-, pero a estas alturas deberían poder hacerlo. Ha fallado la información y la interacción, porque nos hemos olvidado colectivamente de que la construcción europea será ciudadana o no será.

La segunda: dinamizar los comicios aumentando la libertad de elección de los votantes. Coincidí con lo propuesto por el liberal británico Andrew Duff en el Parlamento Europeo y, ahora, a punto de abandonarlo, vuelvo a hacerlo: uno, las candidaturas europeas deberían ser abiertas, instaurándose el sistema de preferencias, de forma que los electores puedan respaldar una orientación política pero, a fin de contrarrestar la lejanía de la Eurocámara, también optar por las mejores personas para representarles dentro de un colectivo; dos, configurar listas transnacionales que visualicen la existencia de una política europea más allá de las fronteras nacionales.

La abstención en las elecciones europeas no es una enfermedad crónica e incurable. Pero, para vencerla, hace falta utilizar nuevos medicamentos. Ciudadanía y listas abiertas y transnacionales son algunos de ellos.

Carlos Carnero

lunes, 11 de mayo de 2009

La abstención ganaría las elecciones euorpeas

No hay sondeo (los últimos de Público y La Razón) que falle: todos dan vencedor a las próximas elecciones europeas a la abstención, que se acercaría peligrosamente al 60 % del electorado, casi cinco puntos más que en los anteriores comicios, hace cinco años.

Pero constatar que la abstención continua su imparable ascenso en este tipo de convocatorias no debe llevarnos a la lamentación europesimista, sino a reaccionar con medidas sostenibles para conseguir que la ciudadanía se sienta lo que ya es, ciudadanía europea, y actúe en consecuencia: votando.

Me propongo hacer algunas propuestas al efecto que tendréis a vuestra disposición en breve.

sábado, 2 de mayo de 2009

¿También eurodiputados de la extrema derecha británica tras el 4/7-J?

El riesgo de que en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de junio la extrema derecha obtenga una importante representanción en número de escaños es absolutamente real.

Ahí está lo que ya sabíamos puede ocurrir en Francia o en Austria, pero ahora también lo que puede pasar en países como el Reino Unido.

Se baraja la posibilidad de que el British National Party (sucesor ideológico del National Front de Walter Mosley) obtenga entre un mínimo de 4 y 6 -o más- actas, contribuyendo así a aumentar el número de países y el de parlamentarios dispuestos a ser la voz del racismo, la xenofobia, la homofobia y, en fin, cualquier tipo de planteamiento antidemocrático en Estrasburgo.

Tomar nota de la posibilidad no es suficiente. Hay que actuar para evitarlo. Por eso os propongo leer el artículo que el diputado laborista y antiguo Ministro para Europa Peter Hain (con el compartí las labores de la Convención que redactó la Constitución Europea) ha publicado en The Guardian.

viernes, 1 de mayo de 2009

Congreso del PPE en Varsovia: la DAFO de Rajoy

(Artículo publicado en Nueva Tribuna)

La DAFO de Rajoy

El PP español ha conseguido el "gran logro" de que el Congreso del Partido Popular Europeo, celebrado esta semana en Varsovia, aprobara una resolución dantesca sobre la situación de la economía española, "con millones de parados y miles de fábricas cerradas".

Vamos, que las fotografías -es de suponer que impresas en sepia- de nuestro país que los populares españoles han mostrado a sus correligionarios dejan como amables, suaves y agradables a las de la Gran Depresión.

En política, como en la vida, la exageración no es buena consejera, desde luego. Pero menos aún lo es construir una imagen del propio país fuera de sus fronteras que nada tiene que ver con la realidad.

Se puede criticar legítimamente al Gobierno dentro o fuera de España, faltaría más.

Lo que sobra, lo que es inaceptable, lo que es negativo para la nación de todos es transmitir de ella un falso cuadro dantesco que no perjudica –como pretenden- al Presidente Rodríguez Zapatero, sino a cuantos vivimos en ella, menospreciando los esfuerzos colectivos por salir de una crisis que afecta a todos los países desarrollados y mermando la confianza internacional en las fortalezas y oportunidades de España.

Si estuviéramos ante una matriz DAFO (esa que muestras en términos complejos e interrelacionados las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de algo), podríamos decir que Mariano Rajoy se ha llevado de viaje a Polonia un maletín que solo incluye la primera parte -DA-, dejándose en casa (por molesto y pesado) el trolley con la segunda -FA-.

Pero eso no es lo más relevante de la “hazaña” del PP en Varsovia. Lo mejor es constatar que en la capital polaca han dicho a tumba abierta lo que solo con la boca chica y resistiéndose como gato panza arriba se atreven a afirmar aquí: que frente a la crisis económica su receta es la de la derecha de siempre, es decir, la del ajuste puro y duro.

Ahí están los conservadores europeos, liderados por el audaz auriga Rajoy en su apuesta por un futuro que es un regreso al pasado, proponiendo en su resolución varsoviana sus fórmulas archiconocidas, con el copyright de la Escuela de Chicago: austeridad y reformas estructurales, frente a las políticas «expansionistas del Estado» y de «aumento del endeudamiento» de la izquierda.

O sea: menos inversión pública, salarios y condiciones laborales a la baja, despido más libre y más barato; más mercado –ese que desbocado nos ha llevado a la catástrofe-, menos solidaridad y, eso sí, más subvenciones del estado para futuros beneficios empresariales, desde luego no repartidos en provecho de la renta global.

Esa no es la Europa que queremos y, menos aún, la que necesitamos. De hecho, no es la Europa que tenemos.

Porque el modelo social europeo, esto es, la piedra angular de la UE, no es únicamente un bastión contra las dificultades, sino ante todo la solución a esta crisis.

Eso lo hemos entendido y lo defendemos los socialistas europeos, como consta en nuestro Manifiesto para el 7-J ( http://elections2009.pes.org/files/u1/ManifestoBook_ES_Online.pdf) lecciones del 7-J, al dejar bien claro que habrá solución europea (y, por lo tanto, global) a la crisis o no habrá. Y, a su vez, esa solución europea será social o no será.

Desde luego que en Europa no somos todos iguales: los hay responsables y los hay irresponsables. Los hay thatcherianos y los hay keynesianos (hoy de Krugman, mejor dicho). Los hay que conectan con la derecha republicana norteamericana y los hay que conectan con Obama. Los hay que ven a la crisis como una oportunidad para atacar y los hay que la ven como un desafío para avanzar fortaleciendo los derechos ciudadanos. Los hay que defienden las causas de la crisis –aunque parezca increíble a estas alturas- y los hay que quieren evitar que se repitan.

Hay, en fin, derechas (muy de derechas, incluso, como Rajoy y el Berlusconi de las misses) e izquierdas.

Aquí y en Europa siguen vivas y coleando.

Carlos Carnero,
Vicepresidente del Partido Socialista Europeo

lunes, 27 de abril de 2009

¿Quién presidirá la futura Comisión Europea?

Acabo de leer el artículo que Mario Soares, ex-Presidente de Portugal, pubica hoy en El País con el título "La crisis y los socialistas europeos".

Como Vicepresidente del PSE, me ha provocado tres sensaciones:

- el gusto por zambullirme en auténtica literatura política europea, tan escasa;

- la satisfacción de constatar que los esfuerzos del PSE por conformar un perfil programático propio, en esta época de crisis, van dando sus frutos y se reconocen;

- una frase a bote pronto: ¿cómo no estar de acuerdo con Soares en términos de principio?

Pero el artículo también me ha sugerido una anotación: un partido europeo puede presentar o no un candidato a presidir la Comisión previamente a de que comience la campaña electoral, desde luego.

Pero también puede hacerlo una vez que se haya conformado la Eurocámara y el Consejo Europeo -gracias a la Constitución Europea: obligatoriamente cuando el Tratado de Lisboa esté en vigor y antes por compromiso político- evacúe las consultas con los grupos parlamentarios y actúe teniendo en cuenta las mayorías que se conformen en las urnas.

Además, la Unión se vertebra tanto en torno a opciones políticas diferenciadas como alrededor de la capacidad de pacto, negociación, acuerdo y transacción: es la esencia de la democracia y la base de la construcción europea.

Finalmente, lo nacional también reclama su espacio en este tipo de decisiones.

A la vista de todo ello, ya veremos qué ocurre tras el 7-J.

domingo, 26 de abril de 2009

Grito "europeas"

El próximo 7 de junio se celebran elecciones europeas.

Subrayo, agrando, pongo en negrillas y grito "europeas".

Se votará para elegir un Parlamento Europeo cada vez más parlamento.

Pero aquí no termina de entenderse.

Igual vale para un roto que para un descosido. O el Pisuerga pasa por Valladolid. O si hoy es martes, esto es Bélgica.

¡Qué más da!

Pues sí da: que la UE va perdiéndose en la conciencia ciudadana y la abstención crece.

Contaremos el 7 de junio por la noche. Y veremos...

viernes, 24 de abril de 2009

Europa necesita más Europa: ese debe ser el mensaje para el 7-J

Excelente artículo de Ulrich Beck en El Mundo con el título "La crisis pide a gritos una nueva Europa". Para quienes estuvimos en la Convención que redactó la Constitución Europea, la frase central del artículo sabe a gloria: "Europa no necesita menos europa; necesita más Europa". Ese debe ser el mensaje de cara a las elecciones del 7-J desde la izquierda. Ese y ningún otro.

Las elecciones europeas son eso. Ejemplos de lo contrario.

Las elecciones al Parlamento Europeo deben ser eso, ni más ni menos. Tratar de utilizarlas para otras cosas debilita la importancia política de la cita y hace un flaco favor al proyecto europeo.

En el país vecino por el Norte, tenemos ejemplos sobrados de lo que no hay que hacer. Veamos los dos lados del espectro político.

Rachida Dati, ex-ministra de un Sarkozy que impuso su salida del Gobierno hacia Estrasburgo, acaba de demostrar su conocimiento de los asuntos europeos. Según informa Le Figaro, en un coloquio organizado por las juventudes de su partido respondió con brillantez a las preguntas sobre la UE. Una de ellas era sobre el papel de Europa. Su contestación: "Europa se ocupa de lo que se le da para que se ocupe. Y después se ocupa de lo que se le da para ocuparse con las personas que son capaces de ocuparse de esos asuntos. ¿He estado bien?". "Sí, no ha estdo mal", reacciona el interrogador.

En el campo socialista, el candidato y actual eurodiputado Benôit Hamon ha afirmado que la consulta del 7 de junio ha de servir para castigar a Sarkozy. No ve o no quiere ver la diana, que no es el Presidente de la República, sino conseguir una mayoría progresista para contar con una UE más democrática y eficaz.

A la vista de todo ello, estaremos atentos al nivel de abstención en Francia. Y mientras, Europa -y la ciudadanía con ella- paga los platos rotos.