miércoles, 15 de mayo de 2013

"¡Maldita ONU!": mis post en el Blog Alternativas en El País

Este es el post:



"¡Maldita ONU!"

Carlos Carnero

Publicado el 10 de mayo de 2013

“¡Maldita ONU!”. No es difícil imaginar que esa habrá sido la expresión de algunos de los halcones de Washington cuando hayan escuchado las palabras de Carla del Ponte afirmando que “existen fuertes y concretas sospechas, aunque no pruebas incontrovertibles, de la utilización de gas sarín en Siria…por algunos grupos de la oposición”.


Mientras la guerra civil en Siria acentúa su espantoso balance de muertos, heridos y destrucción moral y material, algunos grupos de interés elevan su presión para que Obama se decida a intervenir militarmente (vía bombardeos aéreos) para poner fin al conflicto con una derrota militar del régimen. Pero el Presidente parece resistirse a poner en marcha una operación que implica bastantes riesgos.

En primer lugar, porque no hay testimonios de que las líneas rojas que se marcó para autorizar el despegue de los cazabombarderos hayan sido traspasadas por parte de El Assad. El régimen del dictador sirio ha cometido crímenes brutales e incontables a lo largo y ancho del conflicto, pero es complicado probar que haya hecho uso hasta la fecha de las armas químicas, condición marcada para su intervención por los propios Estados Unidos.

En segundo lugar, porque no da la impresión de que el nivel de acuerdo (y en su caso, implicación) con la intervención entre los aliados norteamericanos, particularmente en la Unión Europea, haya alcanzado una masa crítica suficiente como para no convertir el ataque en una acción cuasi unilateral, con algunos apoyos aislados en lo militar y declarativos en lo político.

En tercer lugar, porque la desconfianza de Washington hacia algunos sectores de la oposición siria –más allá del reconocimiento formal obtenido por su plataforma conjunta en las principales capitales occidentales- sigue siendo patente. Es decir, no se tiene la garantía de poder influir de manera suficiente en el desarrollo de los acontecimientos una vez que el régimen se desplome.

Y en cuarto lugar, porque ni existe ni probablemente existirá un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir en Siria. Es verdad que tal situación responde al rechazo hasta la fecha de dos países con poder de veto (Rusia y China), pero, independientemente de las causas, tal mandato ni se ha pedido con nitidez ni se ha obtenido.

De forma que la diferencia con la intervención en Libia sería que aquella se llevó a cabo en el marco del derecho internacional porque las Naciones Unidas la amparaban. Ahora mismo, actuar en Siria equivaldría a decir que el unilateralismo fue expulsado por la puerta pero ha retornado por la ventana, algo poco acorde con la política exterior de Obama.

Algunos han creído ver en los ataques israelíes en Siria una especie de boca de ganso militar de los Estados Unidos: Tel Aviv intervendría cuando su principal aliado no puede o no quiere hacerlo. Quizás sea así o también que Israel haya decidido actuar de forma preventiva tras formar un gobierno escorado a la derecha, argumentando que en realidad lo hace contra Irán y Hezbolá y seguro de que el ejército del régimen de Damasco no tiene ninguna capacidad de respuesta en un segundo frente.

Volvamos, en todo caso, a las preguntas esenciales: ¿la responsabilidad de proteger (antes conocida como derecho de injerencia) está o no por encima de elementos que pueden ser considerados formales, como la existencia previa de una autorización onusiana?; ¿hasta qué punto pueden las democracias verse paralizadas por el veto de los de los de siempre en el Consejo de Seguridad a la hora de actuar para impedir las masacres de regímenes sin escrúpulos como el sirio?; ¿seguiremos siempre dejando que los conceptos de “no intervención” o “apaissment”, tan terribles para la historia de España y Europa, jueguen a favor de quienes cometen crímenes contra la humanidad?

Es evidente que la acción política, diplomática y humanitaria a favor del pueblo sirio y en contra del régimen no solo debe continuar sino reforzarse, lo mismo que ha condenarse cualquier atrocidad por parte de la oposición al mismo. Pero el debate está abierto sobre la necesidad de intervenir militarmente y de hacerlo incluso sin una autorización de la ONU. Eso sí, la discusión es urgente, urgentísima, porque cada día mueren personas inocentes en una guerra civil que parece no tener fin.

En todo caso, las Naciones Unidas –tan criticadas, a veces justamente, y tan poco alabadas, en ocasiones injustamente- vuelven a demostrar su incuestionable valor cuando su propia existencia y el derecho internacional que han ido creando obliga a todos a pensar dos veces lo que hacer antes de apretar el gatillo. En algunos casos, repito, siempre habrá quien reaccione a ello con ese “¡Maldita ONU!”.


¿Alemania culpable?: mi artículo en El Huffington Post

Aquí tenéis mi post:

¿Alemania culpable?

Carlos Carnero.Director gerente, Fundación Alternativas


Publicado: 06/05/2013
Si la primera víctima de la guerra es la verdad, en el caso de las crisis son los matices los que corren la peor suerte. Lo estamos comprobando en Europa con la recesión económica sin saber a fecha de hoy hasta dónde nos llevarán las descalificaciones cruzadas y a bulto que recorren el continente, aunque intuimos que a ningún buen lugar.

Hace pocos días el fútbol nos ha recordado hasta qué punto son ridículas las generalizaciones. No fue España la eliminada en las semifinales de la Champions, sino dos de sus mejores equipos: el Real Madrid y el Barcelona, compuestos por un mosaico multinacional de jugadores tan variado como el de sus adversarios en la eliminatoria. Si uno de los dos hubiera obtenido el billete a Wembley, todo el discurso globalizador de la victoria de Alemania y la derrota de nuestro país sobre el césped no habría salido a la superficie. ¿O es que si el Bayern gana al Borussia afirmará alguien que Baviera ha derrotado al resto de la República Federal, o viceversa?

Con la crisis pasa en buena medida lo mismo. Hartos ya de estar hartos, muchos de los que sufren las consecuencias más duras de la crisis en forma de recesión y desempleo vuelven sus miradas hacia Alemania para señalarla con el dedo y declararla culpable. Por su parte, los que en teoría se benefician de esa política en territorio germano aumentan el volumen de las mentiras y los tópicos sobre las cigarras del sur de Europa. A este paso, la capacidad superadora de fronteras generada por décadas de éxito en la construcción europea puede quedar literalmente sepultada por toneladas de nacionalismo.

Hay que parar este despropósito con las luces de la razón, ni más ni menos.

En primer lugar, afirmando que no son los países como entidades totalmente homogéneas sin diferencias internas quienes adoptan decisiones, equivocadas o erróneas. Alemania no es la responsable de la imposición de una política de austeridad a ultranza y palo seco que está devastando las esperanzas de millones de europeos en salir de la crisis y poniendo una bomba de relojería en este gran invento que es la UE. Hilemos un poco más fino: la autoría de tal política tiene nombres, partido e intereses, que no son otros que Angela Merkel, la CDU y las clases dominantes del país. Ni los socialdemócratas ni los millones de alemanes que viven en condiciones salariales y laborales precarias defienden algo que ni consideran acertado ni les beneficia. Ahí está el programa del SPD para demostrarlo.

Como tampoco es España sin más quien considera probado que la austeridad no le sacará del pozo económico en el que ha caído. Son Mariano Rajoy, el PP y los empresarios que esperan recuperar su tasa de beneficio destruyendo el mercado laboral quienes la asumen y la defienden. Pero no los sindicatos, la izquierda (PSOE e IU), la sociedad civil movilizada en defensa de lo público o los seis millones de parados.

Es ahí donde ha residido el error de los socialistas franceses al plantear en un primer momento una "confrontación democrática" con Alemania para cambiar el rumbo de la política económica europea, porque no es a ese país al que hay que plantar cara, sino a quien lo dirige. Mejor hubieran hecho desde el principio en proponer una batalla de propuestas y valores contra la derecha europea, porque la francesa no se aleja demasiado en sus planteamientos de la germana.

¿Cómo? Con un programa común para la recuperación económica a través de la defensa del Estado del bienestar con quienes en Berlín, Roma o Madrid están dispuestos a decir basta al suicidio de la austeridad, demostrando que los intereses de la mayoría de los alemanes, los franceses, los italianos o los españoles difieren de los que encarna Merkel.

Parece increíble que habiendo construido la primera democracia supranacional de la historia que es la UE, con una orientación federal que se ejercita cada día en políticas comunes e instituciones tan impresionantes como el Parlamento Europeo o la Comisión, se haya conseguido introducir de nuevo la vieja dialéctica de unas naciones contra otras consideradas como un todo, olvidando que las componen ciudadanos con intereses y aspiraciones legítimamente contrapuestos.

Quienes creemos en una UE federal y solidaria, hablemos alemán o español, griego o sueco, italiano o inglés, estamos aún a tiempo de actuar como ciudadanos europeos, que es lo que somos. De lo contrario, este instrumento de valores y objetivos que es la Unión terminará naufragando en un indescifrable mar de banderas y mezquindades.



martes, 23 de abril de 2013

Propuesta de los Estados Unidos sobre el Sáhara Occidental: mi entrevista en TVE

Aquí tenéis la entrevista que me hicieron ayer en "La tarde en 24 horas", del Canal 24 horas de TVE. Comienza, aproximadamente, en el minuto 11.

lunes, 22 de abril de 2013

"Obama se moja en el Sáhara": mi artículo en El Huffington Post

Aquí tenéis el enlace y el texto del artículo que he publicado en El Huffington Post sobre la propuesta norteamericana al Consejo de Seguridad de la ONU para ampliar el mandato de la Minurso a la vigilancia de los derechos humanos en el territorio ocupado y en los campamentos de refugiados de Tinduf;

Obama se moja en el Sáhara

Carlos Carnero


Publicado: 18/04/2013
La llegada de John Kerry al cargo de Secretario de Estado norteamericano está trayendo buenas noticias al Sáhara Occidental. La más importante, que la Administración Obama ha decidido mojarse con un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para que se encargue a la Misión de las Naciones Unidas (MINURSO) la vigilancia de los derechos humanos. La iniciativa estadounidense, de ser aprobada, acabaría con una situación injustificable: que la MINURSO sea la única misión de la ONU cuyo mandato no incluye ni explícita ni implícitamente observar si se respetan los derechos humanos. Durante años, todo tipo de instituciones han venido reclamando la adopción de esa medida. Así lo hizo recientemente el Parlamento Europeo.

Recuerdo como si fuera hoy la reunión que mantuvimos en el antiguo Parador de el Aaiún con los responsables de la MINURSO cuando, como Delegación de la Eurocámara, visitamos en enero de 2009 la capital del Sáhara Occidental. Su respuesta a nuestras preguntas sobre la situación de los derechos humanos era tan invariable como impotente: no tenemos mandato alguno para ocuparnos del tema. Lo que resultaba doblemente sangrante cuando tras ese encuentro recibimos una tras otra a asociaciones ciudadanas que denunciaban con documentación exhaustiva e incluso personalmente que las violaciones de los mismos se habían convertido en una práctica habitual.

Los Estados Unidos han movido ficha en la dirección correcta. Ahora les toca a otros hacerlo. En primer lugar, a los países que forman parte, junto con Washington, del Grupo de Amigos del Sáhara: España, Francia, Rusia y el Reino Unido. Habrá que fijarse muy de cerca en la reacción de Madrid y de París, especialmente: de la primera capital, porque asume nada menos que el papel de Potencia Administradora del territorio, del que no le han desembarazado ni los Acuerdos Tripartitos de 1975 ni la timorata actitud de los sucesivos gobiernos de la democracia; de la segunda, porque durante años ha ejercido de primer valedor de las posiciones marroquíes en la UE y en la ONU. François Hollande tiene ante sí el reto de demostrar su compromiso con los derechos humanos y la oportunidad de romper con una política exterior que, a lo largo de los años, ha avalado demasiadas cosas negativas en África. Nadie le pide que cambie de tercio y se posicione de verdad a favor de la autodeterminación del Sáhara Occidental. Solamente, que sea fiel a su programa. De lo contrario, su discurso internacional perderá buena parte de su credibilidad. Tampoco conviene olvidar a la Unión Europea. Si tras la Primavera Árabe ha hecho suyo el concepto de "democracia profunda" en sus relaciones con el Mediterráneo, ¿será el Sáhara Occidental una excepción, la demostración de que los principios están sometidos como siempre a los intereses? La Alta Representante para la Política Exterior, la señora Ashton, debería proponer a Bruselas el apoyo de la Unión a la propuesta norteamericana.

Propuesta que no solo entraña una cuestión de valores, sino también el pragmatismo de hacer ver a las partes del conflicto -como intenta el enviado especial de la ONU, Ross- que la Comunidad Internacional no va a cejar en conseguir alcanzar su solución del mismo, que pasa, como afirman las resoluciones de las Naciones Unidas, por garantizar al pueblo saharaui decidir democráticamente en un referéndum su destino.

sábado, 13 de abril de 2013

Entrevista en Europa 2013 de TVE sobre el II Informe sobre el estado de la UE de la Fundación Alternativas y la Friedrich-Ebert-Stiftung

Me entrevistan  en Europa 2013 de TVE, el excelente programa dirigido por Clara Rivero y presetnado por Carmen Romero que sigue siendo la mejor ventana audivisiual a la actualidad de la UE. Ahora, además de por el Canal 24 Horas, se emite también por la 1. Buena noticia.

La entrevista comienza en el minuto 18:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/europa/europa-2013-12-04-13/1763008/

"Cambiar el mal estado de la UE" y "Cómo recuperar al ciudadano europeo": mis últimos artículos

El primero en El Huffington Post:

http://www.huffingtonpost.es/carlos-carnero/cambiar-el-mal-estado-de-_b_2931536.html

El segundo en esglobal:

http://www.esglobal.org/ue-como-recuperar-al-ciudadano-europeo

martes, 19 de marzo de 2013

"Europa: una mala salud de hierro": mi artículo en El Huffington Post

Europa: una mala salud de hierro

Carlos Carnero


Artículo publicado el 12/03/2013
Una mala salud de hierro: no hay mejor frase para definir la capacidad de resistencia que la UE está demostrando frente a la crisis y sus consecuencias. Puede ser positivo, pero también negativo. Veamos.

Desde el lejano inicio de la crisis (solo han pasado cinco años, pero cada instante dura mucho más que lo que señala el reloj), al euro se le ha administrado la extremaunción en varias ocasiones. Y con el euro, a la UE en su conjunto. De la mano de Grecia, de Irlanda, de Portugal, de España o de Italia (salvando las distancias en cada caso), a cada repunte grave de la crisis de la deuda -prima de riesgo mediante- o en todos los desacuerdos y dilaciones en y del Consejo Europeo, no faltaban voces que situaban a la Unión a punto de colapsar primero y disgregarse después.

Ni faltaban ni faltan razones para pensar así, aunque los análisis se confundieran a menudo con los deseos de que el vaticinio se hiciera realidad. Ahí están los grandes especuladores como el mejor ejemplo posible de quienes, además, han hecho todo lo posible para que sus profecías fueran autocumplidas. Al final, la realidad ha sido más tozuda que la imaginación, de forma que la UE, aún a trancas y barrancas, ha sido capaz de construir en tiempo real parte de lo que, con su carencia, había provocado muchos problemas: los instrumentos imprescindibles de una unión económica en la que enmarcar la moneda única.

Aún queda mucho camino por recorrer hasta que la UE sea una unión política y cuente con un Tesoro comunitario, un presupuesto suficiente y una completa unión económica y social con ingresos propios de carácter progresivo, armonización fiscal y salario mínimo europeo. Pero los pasos dados ya no tienen marcha atrás. Ahora hay, sin embargo, algo mucho más urgente por hacer: reorientar la política de austeridad hacia una de crecimiento con la que afrontar el principal problema de la Unión, que no es otro que reducir el desempleo.

Cualquiera diría que, en el marco de la crisis, la UE habría sufrido un desgaste brutal entre la opinión ciudadana. Pues nada más lejos de la realidad, a tenor de las últimas encuestas. Tomemos como ejemplo a los españoles, que siguen considerando a la Unión como algo más positivo que negativo, quieren seguir en el euro, no culpan a Europa de la política de austeridad -sino a Gobiernos como el alemán o el nacional- y se sienten tan españoles como europeos. Desconfían de la UE cuando se les pregunta de ese modo, pero lo mismo dirían, acrecentado, de cualquier institución: preguntemos por las del nivel nacional y comparemos.

En todo caso, lo dicho puede administrarse de dos maneras opuestas: para empecinarse en la política de recortes y dormirse en los laureles o para apostar de nuevo por Keynes y proponerse recuperar la confianza perdida. Por eso decía que la resistencia de la UE podía ser negativa o positiva, dependiendo de cómo se entienda.

En mi opinión, hacer lo primero se traduciría en terminar convirtiendo en realidad los sueños de los enemigos de Europa, mientras que apostar por lo segundo es lo que los ciudadanos nos piden con su europeísmo. Conviene no equivocarse.


domingo, 3 de marzo de 2013

Ganarse Europa: el vídeo de mi intervención en la conferencia del PSOE

Aquí tenéis el enlace al vídeo de mi intervención en el segundo panel de Ganarse Europa, la conferencia organizada por el PSOE el 16 de febrero de 2013. La encontraréis en el minuto 1:18:30 aproximadamente.

En ese panel fueron ponentes el Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Seguro (Primer Secretario del PS portugués), Harlem Désir (Primer Secretario del PS francés) y Joaquín Almunia, miembro de la Comisión Europea.

El debate llevó por título "Hacia una Europa federal: la Unión Política".

sábado, 2 de marzo de 2013

Me entrevistan en la Radio Autonómica de Canarias

Aquí tenéis el enlace a la entrevista sobre temas europeos que se emitió el 23 de febrero de 2013 en la Radio Autonómica de Canarias.

viernes, 1 de marzo de 2013

Gracias, Bersani: mi artículo en El Huffington Post sobre el resultado de las elecciones en Italia

"Gracias, Bersani"

Carlos Carnero


Publicado: 26/02/2013 10:01

La batalla librada en las elecciones italianas ha sido entre democracia y populismo, no le demos más vueltas.

A la izquierda, encabezada por Pier Luigi Bersani, los demócratas europeos deberían reconocerle su coraje al asumir el reto de encarnar la primera de las opciones con seriedad en el discurso, un verdadero programa de gobierno y unos candidatos elegidos en primarias abiertas. Enfrente se ha encontrado con la demagogia (efectiva, visto lo visto) de Silvio Berlusconi y de Beppe Grillo, cada uno con sus frases altisonantes y sus descalificaciones colectivas y personales del adversario.

Hay que imaginarse lo complicado que ha resultado desenvolverse en una campaña electoral planteada en esos términos, tratando de explicar que sí se puede salir de la crisis económica y renovar la política en términos racionales frente a quien se limita a repetir, en un caso, que la amenaza sigue siendo el comunismo y que las acusaciones de que es o ha sido objeto en numerosos procesos un montaje del mismo, y en otro, que todos son iguales y que el camino a tomar lo señalarán decisiones asamblearias en la plaza pública a mano alzada.

A pesar de todo, los progresistas de Italia Bien Común han ganado en las urnas. Por poco y, desde luego, por menos de lo previsto. No obstante, son la primera fuerza política en votos y, en el caso de la Cámara de Diputados, en escaños.

A ellos, pues, les corresponderá ahora tratar de buscar fórmulas que eviten nuevas elecciones, si eso es posible, porque lo que sí está claro es que es necesario. De lo contrario, se abriría un período de interinidad que golpearía a Italia y al conjunto de Europa y del que solo se beneficiarían los populistas de dentro y los chacales de fuera.

Sí, los chacales: ahí están ya azuzando la subida de la prima de riesgo de países que ni siquiera han celebrado elecciones, como si los resultados de las urnas italianas pusieran en peligro el euro o proyectaran dudas sobre el pago de la deuda pública de algún Estado de la unión monetaria. De escándalo.

Es en estos momentos cuando la UE debería mostrar su fortaleza o, al menos, su capacidad de reflexión, porque si tuviéramos eurobonos, si la deuda de los miembros de la eurozona estuviera mutualizada, los depredadores se estrellarían contra un muro. En ausencia de tales instrumentos, tratan de cazar a las ovejas del rebaño una a una y por separado. Su rescate se pagará caro por parte de los ciudadanos.

Si Bersani llegara a ser presidente del Consiglio, empujaría a favor de tales medidas en el seno de la UE y podría demostrar que solo con la única democracia democrática (la del voto libre, directo y secreto en las urnas), valga la redundancia, es factible encontrar soluciones.

Por cierto, una de ellas ya se ha garantizado, porque gracias a que la Cámara tendrá mayoría absoluta de escaños de la izquierda Berlusconi no podrá, como hubiera sido su deseo en caso contrario, llegar a la Presidencia de la República Italiana, para oprobio de su país y de Europa.