domingo 5 de febrero de 2012

The New York Times pide al Supremo que absuelva a Garzón: lleva razón

Editorial de The New York Times criticando la instrucción que sigue el Tribunal Supremo contra Baltasar Garzón por investigar los crímenes franquistas. Lleva razón al pedir que se absuelva al juez en un proceso que nunca se debería haber abierto. De lo contrario, la justicia y la imagen de España sufrirán un daño irreparable.

sábado 4 de febrero de 2012

Rubalcaba, líder del PSOE: la mejor noticia para los socialistas y para España

Rubalcaba ha sido elegido líder del PSOE por el 38 Congreso Federal.

Creo que es la mejor noticia para los socialistas y para España.

Este país necesita una oposición alternativa, constructiva y responsable.

Y Rubalcaba es el mejor indicado para encabezarla.

Fundación Alternativas: mi nuevo lugar de compromiso y responsabilidades


Tiempos de cambio y también de nuevos compromisos y nuevas responsabilidades.

Desde el 1 de febrero de 2012 soy el Director Gerente de la Fundación Alternativas.

Alternativas es uno de los más prestigiosos think tanks españoles en temas políticos, internacionales, económicos, sociales y culturales de España.

De la Fundación son Presidente y Vicepresidente Ejecutivo, respectivamente, Pere Portabella y Nicolás Sartorius.

Aquí continuaré mi esfuerzo de elaboración y propuesta progresista en estos momentos de crisis y de oportunidades.

Este es el enlace a la Fundación, que os invito a visitar.

jueves 26 de enero de 2012

Hablando de Europa: excelente iniciativa de seis grandes periódicos europeos

Así que os propongo que hagamos un poco de tiempo para leer el suplemento sobre Europa que han lanzado hoy seis periódicos europeos, entre ellos El País. Un excelente documento para el debate que tenéis en este enlace.

Hablando de la Transición: mesa redonda de la Fundación Progreso y Cultura

lunes 23 de enero de 2012

Un liderazgo europeísta y de la izquierda: nuestro artículo en El País sobre el futuro del PSOE

Encabezados por Diego López Garrido, más de veinte militantes del PSOE que provenimos de Nueva Izquierda publicamos hoy en El País un artículo titulado "Un liderago europeísta y de la izquierda" ante el Congreso Federal de Sevilla.

Aquí tenéis el enlace y el texto:

Un liderazgo europeísta y de la izquierda

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

Los españoles nos han situado en la oposición, y a la derecha le han dado casi todos los instrumentos democráticos de poder local, autonómico y estatal. Pero nos piden a todas las fuerzas políticas lo mismo: recuperación económica y creación de empleo de calidad, así como la preservación del Estado de bienestar. Estas tareas son también nuestra responsabilidad.

Desde la trayectoria política de quienes suscribimos este artículo, pensamos que el próximo Congreso del PSOE tiene que adoptar decisiones al menos en cuatro grandes dimensiones: el proyecto de partido, la relación con Europa, las políticas sociales y la política económica. El Congreso debe ser el punto de partida imprescindible para un partido que está dolorido, pero también decidido a jugar el papel -sin lugar a dudas, protagonista- que los ciudadanos nos siguen atribuyendo.

1. Un partido de Gobierno, receptivo y atento a las demandas participativas y críticas de la sociedad civil.

Necesitamos a los ciudadanos con nosotros revitalizando al PSOE, y ahora tenemos medios de democracia participativa directa (la Red) para hacerlo posible, y resortes representativos (las primarias abiertas a simpatizantes) para hacerlo más legítimo, en todos los momentos en que se tenga que realizar un proceso electoral. A la derecha no se le pide eso. A la izquierda, afortunadamente, sí, y tiene que canalizar los fuertes impulsos críticos que han traspasado las fronteras de España, extendiendo al máximo la representatividad de nuestra democracia.

Hay otra exigencia evidente. El Partido Socialista es un partido de Gobierno, única alternativa real a la derecha ganadora en las últimas elecciones. Eso significa que tiene que configurarse como un proyecto nacional, con una dirección con sentido y cometidos de Estado, y no solo coordinadora de organizaciones territoriales.

2. Una Europa social y solidaria contra la crisis.

La crisis ha demostrado que no hay salidas meramente nacionales a la misma. Estamos en presencia de una crisis internacional. Las repuestas deben ser europeas, y de ahí la importancia del Partido Socialista Europeo (PSE), principal instrumento socialdemócrata, que sigue siendo una suma de partidos nacionales más que un verdadero partido de ámbito supranacional que elabore la estrategia de los socialistas.

Los socialistas no aceptamos que la política económica sea dictada por el bloque conservador Merkel-Sarkozy, obsesionado en ajustes insolidarios y alejado del fortalecimiento de nuestro modelo social.

Los socialistas hemos de estar en la vanguardia de una Europa que afronte de una vez la crisis de forma colectiva y solidaria. Es la única forma de superarla. De ahí,que debamos sostener decididamente, en el PSE y en todos los ámbitos políticos, las siguientes medidas.

- Creación de eurobonos, o mutualización de la deuda soberana, como la correspondencia obligada a la disciplina presupuestaria.

- La intervención del Banco Central Europeo para defender el euro y garantizar siempre intereses razonablemente bajos en la financiación de los países con esta moneda.

- El fortalecimiento del Mecanismo Europeo de estabilidad financiera.

- La Tasa de Transacciones Financieras, a nivel de la eurozona, para que entre en vigor con los nuevos Presupuestos de la UE en 2014.

- Planes de inversión pública productiva a nivel europeo como estímulo de crecimiento y creación de empleo.

- La desaparición de los paraísos fiscales.

3. Los derechos sociales son conquistas que no se tocan.

El periodo 2004-2011 de Gobiernos socialistas irá siempre unido a avances históricos y poderosos en derechos sociales de colectivos particularmente vulnerables o discriminados. La ley de igualdad entre hombres y mujeres, la ley contra la violencia de género, la ley de dependencia, la ley de matrimonio homosexual, el crecimiento impetuoso de las pensiones más bajas, del salario mínimo interprofesional, los derechos constitucionales de los inmigrantes que les habían quitado los Gobiernos de Aznar... Son derechos a añadir a los clásicos del Estado de bienestar, educación, sanidad, protección ante el desempleo, Seguridad Social, universalizados por anteriores Gobiernos de la izquierda.

Hay que reivindicar con orgullo estos logros democráticos y hay que recelar de la nueva etapa política del PP, porque nunca la derecha amplió los derechos sociales, y ahora está tentada a limitarlos fuertemente. Los socialistas (y los sindicatos) nos tenemos que comprometer a evitarlo, con tolerancia cero a los recortes en derechos sociales. La austeridad debe aplicarse a otros conceptos de gasto, pero nunca a los derechos, que necesitan sobre todo los que menos tienen.

4. Una reforma fiscal en profundidad para financiar la superación de la crisis.

Pero cualquier objetivo económico y social que se nos ocurra tropieza con un primer obstáculo, el principal desafío que nos atenaza: la financiación de la salida de la crisis, que la propia crisis dificulta como un círculo vicioso.

Ya no vale repetir que hay que crecer, y que de aquí vendrán todas las soluciones. Ya lo sabemos. Pero ¿cómo desencadenar ese crecimiento sostenible y suficiente que nunca llega? Y, mientras tanto, ¿cómo evitar el deterioro del Estado de bienestar? ¿Cómo inyectar en la economía productiva la energía que le ha robado la avaricia de la economía financiera? La respuesta es: financiación a través de potentes impuestos progresivos. Después -no antes- vendrá el crecimiento.

La equidad debe obligar a los poderes públicos a abandonar la exhausta vía del endeudamiento -que es, además, generacionalmente insolidario- y a requerir medios de financiación directos en forma de impuestos a los sectores económicos con capacidad para darlos. Estos son: el sistema financiero causante y beneficiario de la crisis y los individuos y corporaciones con mayor poder económico. Ello significa una reforma fiscal progresiva: a nivel europeo (eurozona) es la tasa sobre transacciones financieras -que ha sido una iniciativa del Partido Socialista Europeo- y, a nivel nacional, es un cambio en la fiscalidad en sentido diferente al giro brutal que en su programa ha aprobado el Gobierno del PP, descargando la crisis sobre las clases medias y los asalariados.

Los socialistas hemos de proponer una profunda reforma fiscal que afecte, al menos, a los siguientes tres aspectos:

- Un impuesto integral sobre las grandes fortunas y patrimonios.

- Supresión de las deducciones y exenciones en el impuesto de sociedades, que se ha desplomado.

- Tributación real y efectiva sobre las rentas del capital, incluyendo las SICAV.

De ahí tienen que venir los fondos públicos que se inviertan luego en infraestructuras físicas, tecnológicas y educativas, en planes de empleo juvenil, en el mantenimiento de los derechos sociales conquistados, así como en la amortización de la deuda. Porque la competitividad no puede basarse en bajos salarios y en facilitar el despido.

Sin dotar previamente a los poderes públicos de ingresos suficientes y reduciendo cualquier política a los recortes en gastos, no habrá recuperación y se agrandarán las grietas de la desigualdad, la pobreza, y la discriminación intergeneracional, que ya forman parte del paisaje de las sociedades occidentales.

El Congreso del PSOE ha de ocuparse de todo esto y también, coherentemente, de quienes dirigirán el partido en unos años decisivos para nuestro país y para Europa.

Diego López Garrido es diputado socialista. Suscriben también este artículo: Juan José Azcona, Carmen Barahona, Carlos Carnero y 18 firmas más.

lunes 9 de enero de 2012

¿Estará España el 20 de enero en la reunión de Alemania, Francia e Italia? Rajoy tiene la palabra


Empieza 2012 y la UE lo estrena frenéticamente. Una vez más, aseguran algunos, la cuestión es salvar el euro.

Dudo mucho de que el euro esté en peligro de desaparecer. No hay factores objetivos que avalen tal posibilidad, porque una cosa es estar en dificultades y otra muy distinta en peligro de muerte.

Sin embargo, ha llegado la hora de aplicar lo decidido en la Cumbre de Bruselas de diciembre para poner en marcha un Tratado internacional a 17 o más que facilite y fortalezca la gestión de la moneda única.

Se puede hacer sin añadir otros debates o asumiendo que lo acordado en diciembre no es suficiente para retomar la senda del crecimiento y el empleo.

Parece evidente que la austeridad por la austeridad no es la receta para salir de la crisis, por mucho que se empeñen gobiernos como el español, cuyas decisiones pueden llevarnos a una profunda recesión que eleve en cientos de miles los puestos de trabajo destruidos en los próximos doce meses.

Hace falta equilibrar la austeridad con las políticas activas desde lo público que ayuden a reactivar la economía. Más ajustes ahora son innecesarios por contraproducentes.

De ahí la importancia de que un país como España fuera capaz de contribuir a reorientar la política europea. Lamentablemente, los planes del Gobierno van en la dirección contraria.

El 20 de enero se reunirán Alemania, Francia e Italia en las personas de su canciller, presidente y primer ministro. Al parecer, España ni está convocada ni se la espera.

Sea cual sea la posición del Ejecutivo español, sería bueno que nuestro país tomara parte en este tipo de encuentros, claves para la cita del Consejo Europeo del 30 de enero y para otras decisiones. Lo ha declarado López Garrido y lleva razón.

¿Será capaz Rajoy de moverse para estar? Y si lo hace, ¿qué dirá?

Me pregunto, por ejemplo, si el PP, ahora en La Moncloa, seguirá oponiéndose a la tasa sobre las transacciones financieras internacionales que la UE respalda y Sarkozy está empeñado en implantar cuanto antes, incluso en solitario.

Les deseo lo mejor a mis antiguos colegas y amigos en el Parlamento Europeo ahora al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores y de su Secretaría de Estado para la UE, García Margallo y Méndez de Vigo, que son políticos capaces, experimentados y europeístas, cuyo nombramiento ha sido para muchos, entre los que me cuento, una buena noticia.

Tienen ya, a la vuelta de la esquina, una buena oportunidad de demostrar su visión europea consiguiendo que España esté en la reunión del 20 de enero y promueva posiciones de mayor equilibrio entre austeridad y crecimiento en las políticas de la Unión. No estar sería negativo, un fracaso por acción u omisión. Pero estar para no decir nada o actuar de rémora, también.

Llegó el tiempo de hacer desde el gobierno y ser criticado o aplaudido por los resultados obtenidos. Eso es democracia.

miércoles 14 de diciembre de 2011

Lecturas de Navidad...con la crisis a cuestas




La Navidad suele ser una época del año en la que tenemos más predisposición a leer.

Buena cosa, aunque sea con la crisis a cuestas.

Tres libros me han parecido adecuados para la época -de calendario y de acontecimientos- y por ello me atrevo a recomendarlos:

- "Informe sobre el estado de la UE 2011: el año de la gran prueba", un documento coral y sólido (pionero y único en la Unión, por cierto), elaborado a conciencia por la Fundación Alternativas, con el patrocinio del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y editado por Marcial Pons, del que ya hemos hablado en este blog;

- "La crisis del euro. De Atenas a Madrid", una profunda pero distendida y amena conversación entre Josep Borrell y Andréu Missé (corresponsal de El País en Bruselas), publicado por Turpial;

- "¿Qué está pasando?", de Bernardo de Miguel, un texto rápido y comprensible lleno de actualidad, que ha sacado a la calle Deusto.

Disfrutadlos.

lunes 12 de diciembre de 2011

Acuerdos de Bruselas: falta la otra mitad. Mi artículo en Nueva Tribuna

Este es el artículo que publico en Nueva Tribuna sobre la Cumbre Europea de Bruselas de los 8 y 9 de diciembre:

Acuerdos de Bruselas: falta la otra mitad

nuevatribuna.es | Carlos Carnero

Lo mejor de las decisiones adoptadas con motivo de la Cumbre de la UE de principios de diciembre tiene que ver con el momento: ha evitado un fracaso que habría provocado el hundimiento de la confianza en Europa y facilitado el asalto masivo que, sin duda, los especuladores financieros tenían preparado contra la deuda y las bolsas de los países miembros (lo que no implica que abandonen su guerrilla cotidiana).

Pero no nos engañemos: tales decisiones no nos han alejado totalmente de las turbulencias, que seguirán estando muy cerca de nosotros mientras se aplica lo decidido, para lo que pasarán meses entre su adopción formal antes de marzo y su ratificación posterior por parte de los países firmantes del nuevo acuerdo internacional.

Las turbulencias persistirán y se recrudecerán mientras no se tomen dos decisiones absolutamente imprescindibles: que el Banco Central Europeo cumpla su función constitucional –que no es solo el mantenimiento de los precios, como algunos interpretan de forma reduccionista- comprando deuda pública en cantidades macro y que se emitan eurobonos, tanto para la protección mutua frente a los asaltos de los especuladores como para la apertura de fuentes de financiación de políticas comunitarias activas de crecimiento sostenible y empleo.

Para esas dos últimas actuaciones no hace falta cambiar los Tratados en vigor, sino tener voluntad política. Una voluntad que debe exigírsele a Alemania en justo intercambio con la aceptación de los acuerdos sobre disciplina presupuestaria de Bruselas: Berlín no puede seguir financiándose a costa de los demás cuando estos han dado su sí a la senda abierta en torno a la Cumbre.

Junto a las dos actuaciones señaladas, hacen falta otra de carácter urgentísimo: prohibir en todos los casos y de forma indefinida las operaciones bajistas y en descubierto en los mercados de deuda y las bolsas. Y esto también puede hacerse sin modificar ningún Tratado.

Que nadie se engañe: la Europa a 26 que ha salido de Bruselas no tendrá solo con lo acordado un auténtico gobierno económico, sino una parte del mismo, la referida al control colegiado de los desequilibrios presupuestarios. Pero faltará la otra mitad, la más importante: un Tesoro común, armonización fiscal, Europa social. Los gobiernos de los países más afectados por la crisis de la deuda deberían ser los primeros en exigir la apertura de este segundo capítulo para no caminar a la pata coja y, finalmente, caernos y rompernos la crisma.

Sin crecimiento y empleo no habrá recursos suficientes para afrontar la crisis. Por eso hacen falta planes europeos que complementen los nacionales en ese sentido. A tal fin, los citados eurobonos y la Tasa Tobin son, sencillamente, imprescindibles.

Dos cosas más.

Una, lo acordado en Bruselas no implica que para llegar al equilibrio presupuestario haya un único camino. Podrá hacerse recortando el gasto o aumentando el ingreso.

Otra, las izquierdas, empezando por los socialistas, deben defender que esa segunda vía sea la utilizada, mejorando y aumentando la imposición progresiva sobre las rentas y los capitales para conseguir los recursos suficientes sin tocar ni un ápice más el estado del bienestar, alejarnos de la deuda como fuente de recaudación y, no menos importante, hacer justicia redistributiva, la clave de bóveda de la economía social de mercado que nos hemos dado.

Que Londres se haya quedado fuera del acuerdo es una mala noticia, sobre todo para el Reino Unido. Pero lo cierto es que con los británicos euroescépticos la espada de Damocles sobre cualquier paso adelante estaba siempre pendiendo. Ahora, no.

Sea como sea, la UE ha demostrado que puede seguir avanzando. Lo que hay que evitar es que se quede solo ahí, sin más gobierno económico en lo referido a la inversión, el ingreso, el crecimiento, el empleo y lo social, porque, si así fuera, estaríamos hablando de pan para hoy y hambre para mañana o, sin darle más vueltas, de la catástrofe, no solo nuestra, sino global. Bien lo sabe Obama a un año de sus presidenciales.

jueves 1 de diciembre de 2011

I Informe sobre la UE de la Fundación Alternativas




La Fundación Alternativas presentó ayer el I Informe sobre el estado de la UE, elaborado por un brillante cuadro de analistas, investigadores y profesores, en un acto que congregó a un numeroso y cualificado público en la sede de las instituciones europeas en Madrid. A dstacar las intervenciones de Diego López Garrido (Secretario de Estado para la UE), Marcelino Oreja (exministro y antiguo comisario europeo) y Nicolás Sartorius (Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación). La principal conclusión: para salir de la crisis hace falta más Europa, pero no cualquier Europa, sino aquella que camine hacia convertirse en una unión política y económica. El Informe ha sido posible gracias a la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y está editado por Marcial Pons.