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jueves, 23 de abril de 2009

El Fondo Monetario Internacional: de nuevo a la carga con su ajuste duro

No seré yo quien dude de la seriedad de los estudios del Fondo Monetario Internacional. Pero sí seré quien insista en que las decisiones del G-20 de aumentar los recursos del FMI y situarle en el centro de la gestión de la crisis económica que sufrimos en la actualidad deberían haber ido en paralelo a una clara indicación en cuanto a la reorientación, al menos keynesiana, de sus decisiones. Ya lo advertí en su momento y la predicción se ha cumplido: el Fondo vuelve a la carga con sus recetas de siempre, es decir, las del ajuste duro. Menos salarios, despido más barato o reforma -o sea, debilitamiento- de los sistemas de pensiones son otra vez, otra enésima vez, sus planes. No y no. Esta crisis la ha creado el capitalismo neoliberal del que el FMI ha sido un adelantado adalid y no puede solucionarse con el mismo modelo. ¿No se han enterado o no se quieren enterar? Cuando se produce un desastre siempre hay quien se aprovecha de la desgracia ajena: a eso se llama pillaje.

martes, 7 de abril de 2009

Zapatero, Obama y, exactamente en dos meses, las elecciones europeas

Pues sí, quedan exactamente dos meses, dos, para las elecciones al Parlamento Europeo. Dos meses en los que habrá que hacer un esfuerzo excepcional para motivar al electorado a acudir a las urnas si queremos derrotar al principal adversario que a todos los europeístas se nos presenta en estos comicios: la abstención. De momento, la semana internacional que acaba de terminar ha puesto de manifiesto que el Mundo, con sus crisis y sus esperanzas, necesita una Europa más unida, democrática y eficaz que esté a la altura de la oportunidad que nos depara la llegada de Obama a la Casa Blanca. Zapatero ha jugado en ese sentido un papel protagonista en estos siete días que en los que muchas decisiones, propuestas e ideas se han puesto encima de la mesa para construir un futuro inmediato mejor. Su participación protagonista en la Cumbre del G-20 en Londres, el 60 Aniversario de la OTAN en Estrasburgo y Baden-Baden, el encuentro UE-USA en Praga y, finalmente, el II Foro de la Alianza de Civilizaciones en Estambul pone de manifiesto que España, con un gobierno socialista, está en el centro de la escena internacional. La reunión Zapatero-Obama ha resumido perfectamente ese nuevo y proactivo papel de nuestro país, mostrando a dos líderes en la misma longitud de onda. Lo lógico es que la ciudadanía comparta esa onda y la respalde en las urnas en 7 de junio, porque una mayoría progresista en la Eurocámara -empezando por una mayoría del PSOE en las elecciones europeas- es lo que la realidad demanda. Así estaremos en mejores condiciones todavía de afrontar con éxito la Presidencia española de la UE, en el primer semestre de 2010. Días y semanas apasionantes nos esperan.

sábado, 4 de abril de 2009

Mezclarse con la conciencia: mi artículo valorando la Cumbre de Londres

Publico hoy en Nueva Tribuna un artículo valorando la Cumbre de Londres, con el título "Mezclarse con la conciencia", en el que trato de hacer lo que creo imprescindible desde la izquierda: una lectura crítica de sus conclusiones. Lo tenéis en el enlace y lo reproduzco a continuación:

CUMBRE DE LONDRES: MEZCLARSE CON LA CONCIENCIA

Las informaciones y valoraciones de políticos y medios de comunicación sobre la Cumbre del G-20 celebrada ayer en Londres no dejan prácticamente aire para la duda: ha sido un éxito en todos los terrenos. ¡Ojalá, a la vista de la que está cayendo sobre las espaldas de la ciudadanía de todo el Planeta!

Sin embargo, creo que es imprescindible, frente a ese auténtico tsunami, buscar el espacio para respirar y hacer una lectura crítica de lo acordado a la vista de la realidad económica que ha provocado la crisis y, hasta la fecha, la alimenta con fuerza, sin visos de bajar la potencia de la máquina destructora de empleos y esperanzas.

Seamos sensatos: no ha sido la avaricia de unos cuantos ejecutivos bancarios ni la irresponsabilidad de un puñado de especuladores financieros ni la existencia de los paraísos fiscales lo que nos ha puesto al borde del abismo. Ha sido algo más profundo lo que nos ha empujado a él: la existencia de un capitalismo desregulado y, por primera vez, hegemónico en todo el Mundo que hemos convenido en llamar globalización neoliberal. La crisis de sobreproducción que estamos viviendo es consustancial al sistema y únicamente cambios estructurales en el mismo pueden sacarnos de ella a medio plazo, no medidas inconexas que ataquen los síntomas de la enfermedad sin ir a las causas de la misma.

Para entendernos, la diferencia es, usando un ejemplo televisivo, muy simple: o bien preferimos ponernos en manos del Doctor House, con su mal genio y sus dolorosas palabras, o a cargo de los atractivos facultativos de Anatomía de Grey, preocupados ante todo por solucionar sus relaciones personales. En caso de elegir, yo no tengo dudas.

Está bien que se dote de más recursos al Fondo Monetario Internacional, pero si es para promover planes de desarrollo económico no basados en su clásica receta de ricino: el ajuste estructural. Es correcto que se provean dineros para la ayuda al comercio, pero siempre que se haga en el marco de una regulación que contemple todas las consecuencias, en el Norte y en el Sur, de hacerlo. Es adecuado que se anime a concluir la Ronda de Doha para el desarrollo (en cursiva, para que resalte su verdadero objetivo), pero hubiera sido mejor poner fechas para conseguirlo y, ante todo, compromisos de contenidos para hacerlo. Es bueno que se decida sacar los colores a los paraísos fiscales –si es que tienen vergüenza-, pero hubiera sido preferible conjurarse para cerrarlos (el Reino Unido lo tiene bien fácil, ¿verdad?). Es excelente que se cree el Consejo de Estabilidad Financiera, pero uno se pregunta por qué es imposible reformar el mandato y el proceso de toma de decisiones de las estructuras ya existentes (por ejemplo, el Fondo) para llevar a cabo esas tareas. Es necesario que el G-20 exista y asuma funciones de dirección política de la economía, pero la duda es por qué es inconcebible entronizar un gobierno económico mundial en el marco de una ONU reformada, único lugar en el que se sientan todos los que no estuvieron en la capital británica.

En fin, la pregunta no es si lo decidido en Londres va o no en la buena dirección, porque en ese caso la respuesta es SÍ con mayúsculas, sino si todo el esfuerzo puesto en marcha en la Cumbre (más el de los planes de estímulo de ámbito nacional o regional) no terminará siendo alimento de un sistema atado a las mismas dinámicas. Barack Obama pedía a los europeos más gasto frente a la crisis, a semejanza de los Estados Unidos. La respuesta, afortunadamente, fue no a ese tipo de gasto, porque en América da la impresión de que el nuevo déficit del estado (¿quién lo pagará, dentro o fuera?) puede desaparecer en el agujero sin fondo de una espiral de crisis que necesita cada vez más recursos para alimentar las mismas dinámicas que la han creado, no para hacerlas desaparecer, porque de la inversión productiva al gasto corriente va tanto trecho como el que media entre la economía social de mercado y el laissez faire-laissez passer con el hombro de lo público para apoyarse cuando vienen mal dadas.

Dos apuntes más y una conclusión.

El primer apunte: la imagen de la UE en la Cumbre de Londres ha quedado hecha fosfatina. Sin voz propia (¡cómo se hecha en falta la Constitución Europea que elaboramos en la Convención!), representada por un primer ministro checo en funciones de un perfil político lamentable, con muchos socios a la mesa (un detalle, sentada para cenar en un extremo de la misma, frente a la ASEAN, ¿demostrando el concepto que el Reino Unido tiene de la Unión?), con algunos organizando ruedas de prensa a dos, nadie se ha acordado de ella como tal, aunque sea el conjunto económico y comercial más potente y sólido del Planeta. Para un federalista como el que escribe, ha sido duro ver cómo retornábamos a hace sesenta años, cuando la Unión no existía, hasta en el lenguaje: ahora se habla de los “europeos”, y no, por supuesto, de la UE.

El segundo apunte: chapeau a la presencia de España en Londres, conseguida con ahínco por el Presidente Zapatero en base a un discurso progresista, constructivo, mediador incluso, nunca en menoscabo de la UE, que ha servido durante la Cumbre a empujar en favor de la adopción de decisiones y compromisos para avanzar. No quiero exagerar, pero tras el ingreso de España en la Unión, nuestra ya indiscutible presencia en el G-20 ha sido el mejor homenaje a la España que hizo todo lo humanamente posible para no salir de la historia precisamente cuando se ha cumplido el 70 aniversario de la victoria del fascismo en la Guerra Civil.

Mi conclusión es que a la Declaración de Londres se le van a presentar dos pruebas de fuego: que funcionen sus contenidos en términos de alivio de la crisis y, sobre todo, que sirvan, en un proceso acumulativo, para reformar a fondo el capitalismo, si no queremos que, una vez pasado lo peor de la tormenta, este vuelva de nuevo a sus peores andadas. En el primer caso, el sueño de esperanza abierto en el ExCel londinense nos abocará a una realidad mejor. En el segundo, nos abocará a una pesadilla. Y si esto último ocurre, habrá quien en Wall Street no tendrá problemas en repetir la respuesta del segundo asesino de Clarence -en el Ricardo III de Shakespeare- cuando el primer asesino le pregunta qué hará si vuelve su conciencia: “no me mezclaré con ella”. No lo dudemos, será así.

Carlos Carnero

jueves, 2 de abril de 2009

Acuerdo en la Cumbre de Londres: Declaración y una primera cuestión

La Cumbre de Londres ha finalizado con un acuerdo reflejado en la Declaración que os enlazo aquíen inglés (única versión disponible a esta hora). Conviene leerla muy despacio. A bote pronto me asalta una cuestión: está bien que el FMI vaya a contar con muchos más fondos pero...siempre y cuando se utiicen para contibuir a afrontar los problemas y promover el desarrollo sobre bases distintas a las aplicadas hasta la fecha a lo largo de su historia, es decir, las de los planes de ajuste duro, ¿no?

Cumbre del G-20: excelente artículo de Diego López Garrido en El País...

Excelente artículo, hoy en El País, del Secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, sobre la Cumbre del G-20, que demuestra que el Gobierno español tiene ideas claras para actuar con fuerza en la reunión de Londrés en la que participa el Presidente Zapatero. Lo tenéis en el enlace y lo reproduzco a continuación:

G-20: las caras del proteccionismo

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

EL PAÍS - Opinión - 02-04-2009
Si me pidieran un deseo para la trascendental cumbre del G-20 que hoy se celebra en Londres, no lo dudaría un segundo: el lanzamiento de un mensaje nítido y contundente contra el proteccionismo y a favor de la cooperación internacional sin fisuras, para combatir la crisis y superarla.

No es fácil un pacto contra el proteccionismo. Entre otras cosas, porque hay muchas caras en el prisma: el proteccionismo económico, pero también el social y el político. El más patente de los proteccionismos es el económico. Ante una crisis tan pavorosa, es fácil para un Gobierno producir decisiones endogámicas. En política fiscal, en política industrial, en política comercial.

La experiencia empírica muestra que los estímulos fiscales (de demanda o de oferta), si no son coordinados a nivel internacional, no sirven. La Unión Europea ha realizado un considerable esfuerzo fiscal inversor, cuyos resultados hay que esperar que se hagan realidad. Ahora toca coordinar la fuerte inyección monetaria de Europa con la que han realizado Estados Unidos, China y otros países.

El proteccionismo industrial es difícil de combatir, pero no hay más remedio, porque lo contrario (ayudas de Estado sin contrapartidas de reformas estructurales de productividad y competitividad) es condenar a la decadencia a sectores productivos enteros.

En cuanto al proteccionismo comercial, tenemos en él el desafío más importante. Sin embargo, es en el que menos se ha avanzado. Desde que, en noviembre de 2008, en Washington, el G-20 decidió alertar contra el proteccionismo, 17 miembros de este selecto grupo han adoptado 47 medidas dirigidas a la restricción de los intercambios comerciales, intensificando las barreras arancelarias. El G-20 debe hacer justamente lo contrario y dar un empujón definitivo a la conclusión de la ronda Doha. Sería la decisión más potente para frenar la implacable recesión que mina la economía mundial.

Pero hay otra cara del proteccionismo. A él se encaminan los países que consideran, erróneamente, que se puede paliar la crisis haciendo que en su ámbito nacional se degraden las condiciones laborales, que el empleo se haga más precario, que se facilite el despido, que se deterioren los derechos sociales y se entre en el peligroso territorio de la selva de la economía sumergida.

Éste es un camino sin retorno, que daña a los trabajadores, debilita el consumo y termina por hacernos más pobres a todos. Es un "proteccionismo" que no protege. Y sólo se puede combatir mediante la concertación nacional e internacional de los agentes sociales y públicos, sindicatos, empresarios y Gobierno.

El G-20 tiene que hacerse eco del terrible impacto social de la crisis y proponer medidas parael mantenimiento del empleo existente, y para la educación y formación de los futuros nuevos empleos de calidad. En esa dirección deben ir precisamente los proyectos inversores en infraestructuras físicas y tecnológicas orientadas a un consistente crecimiento y desarrollo sostenible. Sin esa filosofía no tiene sentido el esfuerzo fiscal de los Estados, traducido en déficit muy elevados y en un endeudamiento público de magnitud enorme, aunque imprescindible.

Hay, en fin, otra cosa que el G-20 tiene la obligación de evitar. Es la más poderosa cara del proteccionismo: la política. Si hay algo que una crisis así pone a la orden del día es el "sálvese quien pueda", especialmente en los países más desarrollados, y en Gobiernos que sólo miran a las próximas elecciones.

Pero no hay una salida nacional a la crisis. Ni hay una salida "occidental" a la crisis. Esta crisis sistémica sólo puede superarse a través de un pacto -explícito o implícito- de carácter global. El G-20 es el mejor de los mecanismos que tenemos para despejar de la ruta la tentación de recuperar el proteccionismo/nacionalismo político.

Es proteccionismo político ciego no utilizar ese potente instrumento creador o facilitador de solidaridad que es la Unión Europea. La UE tiene, más que nunca, que hablar con una sola voz en la reunión de Londres. Si no lo hace así, no sólo no podrá luchar contra la crisis, sino que ésta se convertirá en la mayor amenaza para el proyecto europeo, para su continuidad, su profundización y su solidez, es decir, para el bienestar y el progreso de nuestros ciudadanos.

Es proteccionismo político de la peor especie dejar desprotegida a la mayor parte de la población mundial. La más pobre e inerme ante el retroceso de la economía. De ahí la necesidad de que los fondos del FMI se dupliquen, como poco. Porque las inversiones van a las emisiones de bonos de los países centrales, descartando a los países en vías de desarrollo o emergentes. Solamente el FMI puede atenderles; y eso requiere una decisión clara y efectiva del G-20. El Consejo Europeo ya acordó una inyección en el FMI de 75.000 millones de euros.

Es también proteccionismo nacionalista la cínica permisividad con los paraísos fiscales, que son consentidos por sus países de referencia (algunos europeos), y que están en los engranajes más oscuros de la enfermedad especulativa demencial culpable de la mayor crisis que hemos conocido.

El otro resultado que se espera de Londres es una reforma "real y completa" (Consejo Europeo de diciembre de 2008 dixit) del sistema financiero internacional. Una reforma que implante un gobierno efectivo del mismo. Con tres ramas: la internacional (FMI y FEF), la europea (informe Larrossiére) y la estatal (supervisores nacionales). Se trata de un control financiero supranacional contra la hipocresía de un sistema que se ha caracterizado por la opacidad proteccionista, la impunidad y la codicia sin límites.

Tiene, pues, muchas tareas el G-20 en Londres. La más urgente, hacer triunfar la cooperación internacional y, con ello, evitar el más grande de los obstáculos para salir de la crisis: el proteccionismo nacionalista en sus diversas dimensiones.

No se conseguirá todo en un día, ni todo se va a poder abordar. Más adelante, en diciembre, llegará el otro gran desafío para salir de la crisis, la Conferencia de Copenhague sobre el cambio climático. Si el G-20 da un salto cualitativo en Londres, será más fácil hacerlo en Copenhague después.

La economía de tipo capitalista, en su dimensión más global y más dominada por un sector financiero apenas regulado, ha recibido un golpe asfixiante con efectos letales sistémicos. La respuesta que se le dé, y el modelo de crecimiento que prevalezca en el futuro sólo pueden provenir de un impulso también global, pero de naturaleza estrictamente política. En este momento, tal impulso lo puede dar una acción concertada de EE UU, la Unión Europea y determinados países emergentes. Únicamente la política puede evitar que la tentación proteccionista termine por devorar lo que la crisis aún no ha destruido.

miércoles, 1 de abril de 2009

Nuevo llamamiento de los socialistas europeos al G-20

La voz de los socialistas europeos sigue sonando fuerte de cara a la Cumbre del G-20 que tendrá lugar mañana en Londres. Este el es último llamamiento realizado por el PSE a la misma:

Party of European Socialists

1 April 2009

LAST CALL TO G20

PES President Poul Nyrup Rasmussen today made an emergency call on behalf of Europe4s socialists and social democrats to the G20 to agree a new global stimulus package to create jobs and growth.

Rasmussen said “There is a clear need now for a new global stimulus package. Europe now has over 19 million unemployed in Europe, and economic activity is forecast by the OECD to plunge by 4.3 per cent this year alone. Unemployment in Europe will rise to 25 million by the end of the year. It is an economic and human disaster, and will be even worse in developing countries where hundreds of thousands of children will die due to the loss of family income because of the crisis.”

“Angela Merkel and Nicolas Sarkozy must accept the need for a new European investment effort. No one is fooled by the claims of the European Commission that Europe is investing 3.3% of GDP because the real figure is less than the 2% recommended by the IMF. The US, Japan and China are making serious efforts, now Europe must join them in helping the world to get out of the crisis.”

“The G20 must also begin the process of reforming the IMF, bringing in better international financial regulation and clamping down on tax avoidance. A crackdown on tax havens could provide the funds to make a real difference in the global fight against infectious diseases, maternal mortality and poverty. Tougher measures to restore bank lending are also vital.”

PES party leaders and Prime Ministers, meeting on March 19 agreed a seven point strategy to tackle the crisis including global action involving

- strongly coordinated, proactive fiscal stimulus policies to take the world economy out of recession and on the path to sustainable development;
- completion of the Doha Development Round, ensuring that it benefits all countries;
- achievement of the UN Millennium Goals and the decent work agenda;
- strengthened IMF resources and new financing instruments to face down the rapid contraction of inward investment, aid and trade currently hitting the developing world;
- no to slow down in negotiations for a new global climate deal “on the contrary, the recovery must lead to economic transformation across the world for a low-carbon future”;
- reform of global governance

As the G20 meets in London a larger global gathering is taking place in Brussels under the umbrella of the Global Progressive Forum – bringing together progressive politicians, trade unions, NGOs and grassroots activists to discuss a Global New Deal to tackle the economic, energy, climate and food crises. Taking part are former President Bill Clinton, Pascal Lamy, Howard Dean, Antonio Guterres, Juan Somavia, Poul Nyrup Rasmussen, Lionel Jospin, Vandana Shiva, Salima Ghezali, Susan George, Taslima Nasreen, Aminata Traore and Chico Whitaker. Many participants will on Friday at midday sign a declaration for a New Global Deal based on sustainable development and social justice.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿Adivináis qué superpotencia no estará en la Cumbre del G-20? Responde Garton Ash

No dejéis de leer el excelente artículo que publica hoy en The Guardian Timothy Garton Ash, aunque también podéis esperar al domingo para encontrar su versión española en El País.

Solo discrepo en dos cosas: que se olvide de que España es uno de los países europeos que asistirán a la Cumbre del G-20 en Londres el 2 de abril (convendría cuidar la visibilidad de nuestro país de cara a esa cita, desde luego) y que afirme que, más que dedicar diez años al esfuerzo constitucional, más le hubiera valido a la Unión perfeccionar la coordinación con el Tratado existente. ¡No, Timothy: cuando un traje se ha quedado pequeño, la solución no es estirarlo!

martes, 24 de marzo de 2009

Brown en el Parlamento Europeo: de la crisis se sale en europeo o no se sale

Gordon Brown ha comparecido hoy ante el pleno del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, para posicionarse de cara a la Cumbre que el G-20 celebrará el 2 de abril en Londres.

Discurso sobrio y de contenidos, que ha recibido los aplausos de la izquierda de la Cámara y la reacción airada de los euroescépticos. Bien.

A su manera, Brown continúa la línea iniciada por un Tony Blair que, a pesar de los pesares, fue capaz de firmar la Constitución Europea: situar al Reino Unido donde en realidad está, es decir, en la Unión Europea, algo completamente coherente con el hecho de que Obama sea el inquilino de la Casa Blanca.

Las circunstancias, por lo graves y negativas que son, no permiten otra alternativa, porque de la crisis se sale en europeo o no se sale.

Hoy, en tanto que Vicepresidente del Partido Socialista Europeo, he sentido con mucha fuerza (y no soy Luc Skywalker) que los socialdemócratas de la Unión formamos una familia política con una misma longitud de onda.

Esa longitud de onda debe conectar con la mayoría ciudadana en las urnas en las elecciones europeas del 7 de junio. Será así como pondremos a Europa a toda la velocidad que necesita en estas difíciles circunstancias.

lunes, 23 de marzo de 2009

Subrayando algunas buenas decisiones del Consejo Europeo

Otras noticias, sin duda relevantes, han relegado las decisiones del Consejo Europeo a un segundo plano en los medios de comunicación españoles.

Sin embargo, creo que, a pocos dìas de la Cumbre del G-20 en Londres, los acuerdos adoptados por los líderes de la UE son positivos y conviene subrayarlos. Me centraré en algunos de ellos:

1- la insistencia en la supervisión de los mercados financieros y la desaparición de los paraísos fiscales;

2- la aportación de 75.000 millones de euros suplementarios al Fondo Monetario Internacional para que pueda contribuir a afrontar la crisis en aquellos estados que más inyecciones de emergencia necesiten;

3- el aumento hasta 50.000 millones de euros del fondo destinado a sostener a los países de la última ampliación, es decir, los socios del Centro y Este de Europa, que están atravesando en algunos casos situaciones particularmente difíciles;

4- la creación de un instrumento dedicado a promover las conexiones energéticas y de comunicación, dotado con 5.000 millones de euros.

En todas esas decisiones, España, con Zapatero a la cabeza, ha jugado un papel relevante.

Pero es en la última en la que se ha visto directamente beneficiada, pues de los 5.000 millones disponibles, 350 llegarán a nuestro país para la participación en la conexión gasística con el Norte de África, la eléctrica con Francia y la construcción de una planta de almacenamiento de CO2 en León.

lunes, 23 de febrero de 2009

Zapatero en Berlín como antes en Washington y el 2 abril en Londres: una presencia ganada a pulso en la solución a la crisis

La reunión celebrada en Berlín por los jefes de estado y de gobierno de los siete países miembros de la Unión que asistirán a la Cumbre de Londres del próximo 2 de abril (en la que han participado también el Presidente de la Comisión Europa y el cabeza del Eurogrupo, Juncker) introduce la esperanza de que Europa retome la actividad común frente a la crisis que desarrolló durante la Presidencia francesa en el segundo semestre de 2008. Dejaríamos así atrás dos meses desesperantes -enero y febrero-, en los que la República Checa no ha encabezado ninguna toma de postura significativa por parte de la Unión frente a una crisis que no solo golpea con fuerza a los países de la UE-15 o de la zona euro, sino que se ceba particularmente en algunos de los nuevos países miembros, como Polonia y Hungría. Es imperativo que la Cumbre de la capital británica introduzca operatividad y nuevas propuestas -por ejemplo, respecto a los paraísos fiscales- porque del encuentro que tuvo lugar en Washington ha quedado únicamente una larga Declaración mientras la crisis acaba con el empleo, reduce la actividad económica y sigue amenazando la estabilidad del sistema financiero. España, con Zapatero, estará en Londres como ha estado en Berlín y en Washington. Nuestro país se juega mucho en la correcta solución a la crisis y vamos a estar donde, en su caso, va a adoptarse. Buena noticia, ganada a pulso, que no regalada.

martes, 3 de febrero de 2009

Huelgas con tintes racistas en el Reino Unido: la salida es más Mundo y más Europa frente a la crisis

Las huelgas con tintes xenófobos que están teniendo lugar estos días en Gran Bretaña son, sin duda alguna, un mal síntoma de la crisis económica y social -utilicemos ese término sin miedo- que recorre el Mundo y, desde luego, golpea con dureza la Unión Europea. La pérdida del empleo -o la posibilidad de que eso ocurra- es el problema más importante con el que nos enfrentamos, pues el paro es un factor de sufrimiento individual y de desagregación colectiva. Muy probablemente, la mayoría de los trabajadores británicos que están protagonizando aquellas huelgas no es racista, por lo que es preciso hacer un esfuerzo eficaz para que sean conscientes de que sus legítimas preocupaciones ni pueden derivar en propósitos excluyentes ni ser rentabilizadas polîticamente por los partidos de la extrema derecha o del populismo. En todo caso, lo que hoy ocurre en el Reino Unido es una alarma de lo que puede suceder en otros países de la Unión. Seamos, en ese sentido, conscientes de que las elecciones europeas de junio son un terreno perfecto para que tales partidos aprovechen la situación a su favor. Condenar el racismo y la xenofobia y combatirlo con argumentos es imprescidible. Lo mismo que crear puestos de trabajo o impedir su destrucción, argumentando que el comercio internacional -el área más regulada de la economía mundial- no es parte del problema de la crisis, sino parte de su solución. De ahí que el proteccionismo sea un mero callejón sin salida a corto plazo, tal y como la existencia misma de la UE demuestra. Estoy convencido de que nuestro Gobierno, que estará tanto en la Cumbre de Londres como en sus preparativos representado por su Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, estará de ese lado, empujando a favor de más coordinación económica y más intercambios frente a la crisis, de Más Mundo, de más Europa, de más apertura económica y comercial. No hay otra salida.