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sábado, 22 de junio de 2013

"De Turquía, Bruselas y la democracia": mi post en el Blog Alternativas en El País

Enlace y texto:

De Turquía, Bruselas y la Democracia


07 de junio de 2013

Carlos Carnero



De viaje en el Magreb, el Primer Ministro de Turquía habrá sido el primer sorprendido al comprobar que por las calles de Estambul se repetía cada vez más fuerte el “Erdogan istifa!” (¡Erdogan dimisión!) de estos últimos días. Qué lejanas le habrán parecido las jornadas del “Erdogan babacan!”, cuando una mayoría social le reclamaba al frente de los destinos de Turquía como alternativa a lo que muchos ciudadanos consideraban con razón una insoportable losa de ejecutivos inestables, incapaces de atajar los problemas económicos y sociales del país, empezando por la corrupción.

Y, sin embargo, la realidad ha sorprendido al líder del islamismo moderado turco cuando la unanimidad de los medios de comunicación internacionales no hacía más que señalar el milagro del crecimiento económico experimentado por el país, la posibilidad abierta de acabar con el conflicto armado en el Kurdistán y, desde el comienzo de la Primavera Árabe, la ejemplaridad del modelo del AKP para los países de mayoría musulmana que accedían a la democracia pero no querían o no debían apostar por el confesionalismo más o menos radical propugnado por los extremistas en otros lugares del mundo islámico.

Por su parte, criticada como es tantas veces –en unas ocasiones justamente, en otras no tanto-, la Comisión Europea se habrá visto reconfortada al comprobar que la dureza de su último Informe de Etapa sobre los avances de Turquía encaminados a cumplir con los imprescindibles criterios de Copenhague para pasar de candidato a miembro de la UE, no era excesiva. Porque, se quiera ver o no, en ese gran país se siguen violando principios democráticos y derechos fundamentales. Es verdad que no como ocurría hace casi veinte años (cuando el que escribe estas líneas ejercía como ponente del Parlamento Europeo sobre la Unión Aduanera con Ankara y por eso mismo propugnó un NO al que la Cámara hizo caso omiso mayoritariamente), desde luego, pero todavía con una gravedad, una frecuencia y una cantidad apreciables e inaceptables.

Empezando por la libertad de expresión. Hoy, como entonces, decenas de periodistas son encarcelados por ejercer su derecho a informar y a opinar porque no se han suprimido o modificado suficientemente las leyes que permiten hacerlo, empezando por el contenido del famoso Artículo 8 legado por la última dictadura militar.

Fijémonos bien en esto: buena parte de los manifestantes que hoy piden la salida de Erdogan lo hacen porque consideran que está adoptando decisiones guiadas por su angosta concepción de la libertad individual a la luz de sus creencias religiosas, temerosos de que la laicidad del estado esté en peligro y con ella las conquistas alcanzadas por las mujeres o, en general, por cualquier ciudadano que desee llevar una vida cotidiana libre de las ataduras morales impuestas desde una religión. O sea, que quiera vivir tan libre como en cualquier otro país de la UE.

Pero junto a ello persisten deficiencias democráticas que no vienen de las convicciones religiosas de Erdogan y sus compañeros de ejecutivo y de partido, sino que fueron legadas por quienes han pretendido erigirse en los salvadores de la libertad laica habiendo conculcado antes todas las libertades: las Fuerzas Armadas y buena parte de la judicatura, que durante años se ha dedicado a disolver partidos como quien sale a cenar, empezando por los de formación kurda y terminando incluso por quienes hoy gobiernan Turquía.

No sabemos ni la duración en el tiempo ni el ritmo de extensión o reducción de las actuales protestas ni sus consecuencias políticas, si las hay. Pero lo que sí conocemos ahora, una vez más, es que casi nunca es oro lo que reluce, aunque haya sido llevado a los altares por académicos, comentaristas y políticos deseosos de encontrar en Erdogan la piedra filosofal capaz de unir islamismo y democracia.

Sin embargo, todo apunta a que la UE no se ha equivocado tanto al tratar con Turquía: declarado país candidato, Bruselas no tiene más remedio que continuar insistiendo en que Ankara debe dar todavía muchos pasos para ser una democracia plena, sin zonas de sombra. Ese es el marco en el que han de desarrollarse las negociaciones para una adhesión que es un medio y un fin en sí mismo, porque, una vez dentro, Turquía y la Unión se beneficiarán mutuamente o, mejor dicho, llevarán haciéndolo a lo largo de un camino en el que los turcos conseguirán ser más libres a cada presión ejercida por las instituciones comunitarias.

Si yo estuviera entre los manifestantes de estos días, miraría a la UE con simpatía. ¿Fatiga turca respecto a la Unión? No lo creo. Aunque, lógicamente, sí la habrá con quien prometió, se comprometió y hoy no quiere cumplir: las derechas alemana y francesa pueden sentirse directamente aludidas. La Comisión y el Parlamento Europeo, aunque algunos no lo crean, son otra cosa y representan el verdadero interés comunitario.

martes, 17 de abril de 2012

Nuestra pena por el fallecimiento de un amigo y antiguo colega: Juan Manuel Fabra


Ha fallecido Juan Manuel Fabra Vallés, con quien compartí amistad y la condición de miembros del Parlamento Europeo durante varios años. La noticia nos ha apenado enormemente a todos los que tuvimos el honor de conocerle y valorarle. Descanse en paz.

lunes, 16 de abril de 2012

Mejorar la democracia en su viaje (ida y vuelta) a Bruselas: mi post en el blog Alternativas en El País

Mejorar la democracia en su viaje (ida y vuelta) a Bruselas

Carlos Carnero

Blog Alternativas

15 abril 2012

El desarrollo de la crisis comenzaba a evidenciar hace tiempo lo que el Informe sobre la Democracia en España 2012 de la Fundación Alternativas ha elevado a conclusión a partir de la encuesta cualitativa a 200 expertos consultados: nuestro mayor déficit democrático es que la UE adopta acuerdos que afectan de lleno a nuestra vida como país sin que se apliquen procesos de toma de decisiones asimilables al Estado de derecho.

Frente a lo que se afirma habitualmente, los países que la componen no ceden a la UE soberanía, sino competencias. La explicación es sencilla: a partir del Tratado de Lisboa (herencia de la Constitución Europea), cualquier socio comunitario mantiene siempre la capacidad de abandonar la Unión si así lo desea, ejerciendo plenamente su soberanía, y mientras permanezca en su seno, lo hace junto con el resto de las instituciones comunitarias, que se limitan a aplicar las competencias que les han atribuido los Estados miembros; es más, tales competencias se aplican a través de mecanismos en los que los socios son siempre decisivos.

Es evidente que España, como cualquier otro socio europeo, es más soberana por estar en la UE. Pero también es verdad que muchos gobiernos tratan de evadirse del control y el proceso de toma de decisiones democráticas propias de los Estados nación a través de la Unión. Así, se dice "los ajustes se deciden en Bruselas y desde allí nos los imponen; de forma que: uno, olviden que yo los he votado a muchos kilómetros de nuestra capital; dos, me limito a aplicarlos o como muchos a trasponerlos, como si de un reglamento o una directiva se tratara; tres, no me impongan antes lo que he de decir o después lo que debo hacer desde el parlamento nacional porque sus poderes para lo primero no existen (me limito a informarles) y para lo segundo los límites son estrechos".

Por esta vía vamos muy mal y sólo conseguiremos dos cosas: deslegitimar a la UE hasta en los países más europeístas y degradar la democracia en el nivel nacional. Y, ante ello, la alternativa es clara: el juego democrático no puede ser de suma cero, sino todo lo contrario: sin rebajar la democracia nacional hay que aumentar la europea, que forman el mismo ordenamiento jurídico. Eso significa mejorar la democracia en su conjunto, sin que se debilite en el viaje de ida y vuelta a Bruselas.

¿Cómo? Por ejemplo: el traspaso de competencias a la UE no puede hacerse quitando el poder de decidir en los terrenos que abarcan al legislativo nacional sin aumentar al tiempo el del Parlamento Europeo; además, los gobiernos, antes de acudir a reuniones del Consejo Europeo o del Consejo sobre temas especialmente relevantes deben informar al Parlamento nacional y recabar del mismo un mandato explícito, aunque sea flexible para mantener su capacidad de negociación; los electos nacionales, en fin, deberían poder analizar políticamente lo acordado en Bruselas para sancionar o no lo hecho por su gobierno.

Una verdadera Constitución Europea y una ley específica que regule en España la actuación de nuestro país en Bruselas para hacerla más controlable y transparente se hacen cada vez más necesarias. Por el bien de la democracia y de la unidad europea.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Barroso ante el Parlamento Europeo: federalismo, palabra clave


Buen discurso con buenas propuestas el pronunciado ante el pleno del Parlamento Europeo por el Presidente de la Comisión, Barroso, con motivo del debate anual sobre el estado de la UE. Ha empleado la palabra clave, a mi entender: federalismo. Hoy se impone culminar la unión política federal como respuesta a los problemas que tenemos en el presente y para el futuro. No son musas, es teatro, o sea, pragmatismo y eficacia, lo que invocamos desde el federalismo. La realidad nos está dando la razón.

sábado, 29 de enero de 2011

La lucha por la libertad continúa: mi artículo en Nueva Tribuna

Aquí lo tenéis:

La lucha por la libertad continúa

* Carlos Carnero

Se suceden las noticias de forma incesante: manifestaciones en numerosos países árabes en las que la ciudadanía reclama libertad y democracia frente al autoritarismo y la corrupción.

En Túnez, el régimen ha caído y se vive una incierta transición, que se ha cobrado hasta la fecha un gobierno provisional. En Egipto, los tanques están ya en la calle, lo que no ha impedido que continúen las protestas en las grandes ciudades del país, desde El Cairo a Alejandría. Y así sucesivamente en otros estados de la región.

Por lo que informan los medios de comunicación, frente a lo que algunos pudieran temer –con razón-, las movilizaciones populares no están protagonizadas ni alentadas por partidos u organizaciones fundamentalistas que solo buscarían sustituir un régimen autoritario por una dictadura teocrática. Afortunadamente, porque la brutalidad del régimen iraní es suficiente ejemplo de cómo los sueños de libertad de un pueblo pueden ser sustituidos al final de un proceso convulso por las peores pesadillas de represión.

Bien al contrario, Túnez pone de manifiesto cómo las sociedades que cuentan con importantes sectores de población de elevada educación están en condiciones finalmente de levantarse en demanda de unos derechos humanos que son universales y no dependen ni de la historia ni de la cultura de tal o cual país. Seguramente, Egipto camina en la misma dirección.

He conocido personalmente –cuando como eurodiputado ejercía de portavoz socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea- a los representantes de la oposición democrática tunecina y egipcia. Con ellos me he reunido dentro y fuera de sus países. Recuerdo bien los encuentros con Mohamed Ben Jaffar y otros amigos en Túnez capital, rodeados de policía secreta. O la reunión en casa de Ayman Nour en El Cairo, cuando el régimen le encarceló por el mero hecho de ser candidato en las elecciones presidenciales.

Ellos y otros muchos encarnan la oposición democrática y laica que desea para sus países estados de derecho basados en el pluralismo, la división de poderes, el progreso social y, por supuesto, el laicismo del estado. Eran y son una realidad que, lamentablemente, las democracias no han sabido o querido interpretar correctamente, amilanadas en la convicción de que cualquier cambio político en el mundo árabe conduciría inexorablemente a la toma del poder por los fundamentalistas, cuyo papel ha sido acrecentado de forma continua por los medios de comunicación occidentales –que no están calificados para acusar ahora a los gobiernos de ceguera, porque ellos mismos la han sufrido en igual medida- en detrimento de la influencia de la oposición que ve en la Unión Europea un socio imprescindible para el futuro por compartir valores, principios y objetivos.

Nadie puede asegurar que el fundamentalismo no sea un peligro latente, por supuesto. Podría llegar a suceder, sin duda, que la caída de un régimen fuera aprovechada por quienes desean implantar un estado medieval. Y también podría registrarse un Thermidor que sumiera a las revoluciones democráticas en una lamentable marcha atrás a los pocos días de vida.

Por eso, las democracias, la UE, deben contribuir de forma inteligente y constructiva al inicio de transiciones democráticas que conduzcan a estados de derecho, ofreciendo su colaboración y su experiencia. España, que pasó de la dictadura a la democracia a través de una transición que ha servido de modelo a muchos países, tiene en ese sentido mucho que aportar.

En todo caso, es impresionante constatar cómo los seres humanos, aún en tremendas condiciones de represión e injusticia, son capaces de seguir protagonizando la gran historia de la lucha por las libertades. Hablaba de los países árabes cuando leo nuevas noticias de Birmania, donde la Junta Militar se niega a legalizar el partido de la recién liberada Aung San Suu Kyi. Al mismo tiempo, veo que Nelson Mandela, nuestro entrañable 46664, ha ganado una nueva batalla, esta vez contra los achaques de la edad, abandonando el hospital de Johannesburgo en el que había sido ingresado. Y pienso que Madiba –me acuerdo de mí mismo gritando en un París lluvioso de 1985 “Liberez Mandela!”- es el ejemplo eterno de que, tarde o temprano, la libertad acaba siempre ganando la partida para que los pueblos sean “dueños de su destino y capitanes de de su alma”.

viernes, 7 de enero de 2011

Cambio de aires en Madrid: mi artículo en Nueva Tribuna

Aquí tenéis el artículo que publico en Nueva Tribuna:

Cambio de aires en Madrid*

Carlos Carnero

Polémica en Madrid por el nivel en el aire de la ciudad de partículas contaminantes procedentes de los coches: citan en concreto la PM2,5. Diversos investigadores denuncian que, a día de hoy, tal nivel afecta directamente a la salud de los madrileños y puede elevar el número de casos en determinadas enfermedades especialmente graves.

El Alcalde se defiende afirmando que cumple con los máximos exigidos en la legislación de la UE, concretamente en la Directiva 2008/50. Desde diversos ámbitos científicos y periodísticos se argumenta que es así, pero que lo que no se respeta son las recomendaciones de la OMS. Veamos.

Cuando era eurodiputado dediqué especial atención a denunciar los niveles de contaminación en Madrid. Presenté numerosas preguntas parlamentarias, que fueron contestadas por la Comisión Europea. El balance era claro: Madrid no iba por el buen camino. De hecho, llevaba años superando los niveles máximos de contaminación establecidos por la UE. Hoy, curiosamente, el Alcalde se parapeta en la legislación europea para eludir las críticas de los científicos. Para ello, hábilmente, se ha quedado con el tema de las partículas PM2,5. olvidándose del dióxido de nitrógeno que sale por los tubos de escape. Por ejemplo: en 2009, había 54 microgramos de tal gas tóxico por metro cúbico, cuando Bruselas fija un máximo de 42.

Eso sí, como por arte de magia 2010 registró una disminución espectacular del dichoso dióxido. ¿Por la disminución del tráfico? Bueno, quien vive en Madrid no necesita muchas estadísticas para saber que el número de vehículos no ha descendido precisamente. El truco está en los cambios introducidos por el Ayuntamiento en la red de estaciones que miden la contaminación: que si pongo esta aquí cuando estaba allí, que si suprimo unas cuantas...

Como madrileño, soy sufridor de las políticas municipales que han fomentado el tráfico privado sobre el colectivo, incidiendo de forma determinante en los niveles de contaminación. En ese fenómeno ha tenido un papel relevante el soterramiento de la M-30, que denuncié tal y como se estaba llevando a cabo: a día de hoy, ni ha mejorado la circulación ni ha contribuido a proteger el medio ambiente, aunque lo que sí ha conseguido es empujar a las finanzas municipales a una situación agónica que pagaremos todos durante años a base de impuestos a quienes llevaron a cabo la obra y van a mantenerla a lo largo de décadas.

Pues bien: como ciudadano me permito sugerir a quienes deben controlar políticamente en Madrid y en Bruselas lo que hace el Ayuntamiento que pregunten por otro tema: ¿cuál es la concentración de nanopartículas contaminantes –especialmente peligrosas- procedentes de los vehículos privados en las zonas que rodean las chimeneas de salida de humos de la M-30, tan habitadas como cualquier otra?; ¿se cumpliría en tales entornos la Directiva que el Alcalde esgrime para decir que Madrid respecta le legislación europea?

La Europa protectora de derechos existe ya y existirá cada vez más en el futuro. Impuso lo que no se quiso hacer en la M-30: un estudio de impacto ambiental. Y hoy debe seguir siendo una referencia fundamental para que los madrileños respiremos algún día un aire más limpio.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Patente europea: España defiende los intereses de la Unión

Publico un artículo en Diario Crítico sobre la posición española en torno a la patente única europea. Espero que os interese. Lo tenéis en el enlace y lo reproduzco a continuación:

"El interés de la Unión y el español: hablando de la patente europea

España ha dicho no (a través del Secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido) a la propuesta de regulación de la patente europea presentada por la Presidencia belga de la Unión, después de haber tratado durante meses de conseguir que los socios comunitarios entendieran nuestros argumentos.

Argumentos nada nacionalistas, sino profundamente europeístas, como siempre, siguiendo una tradición tan sencilla como importante: los intereses de España se defienden adecuadamente cuando se demuestra que se confunden con los del conjunto de Europa.

Hemos dicho no porque la propuesta belga mantenía en la práctica que las lenguas para registrar una patente europea fueran tres: inglés, francés y alemán, haciendo caso omiso de cuestiones que a España le parecen insoslayables.

La primera: que la UE es una construcción política que hace del pluralismo lingüístico uno de sus principales valores, como especifica el Tratado de Lisboa. En 23 idiomas funciona y bien el Parlamento Europeo, por ejemplo.

La segunda: que si se considera que la reducción de los costes para registrar una patente pasa por disminuir las lenguas en que puede hacerse, lo lógico sería llegar hasta el fondo -el inglés como idioma único- y no quedándose a medio camino –inglés, francés y alemán-.

La tercera: que la elección del criterio para señalar la importancia de una lengua a la hora de excluir a otras es siempre complicada: ¿por qué el alemán y el francés en vez de el español?, ¿por razones de poderío económico?, ¿dónde queda entonces la variable del número de hablantes y la progresión cuantitativa de los mismos?

La cuarta: a la UE no debería pasarle desapercibido lo que es evidente para España, a saber, que el castellano es ya, tras el inglés, la lengua de mayor expansión internacional, lo que se puede cuantificar en beneficios económicos tangibles no solo para su país de origen, sino para el conjunto de la Unión.

Al decir no a la exclusión del español de las lenguas en las que registrar en el futuro la patente europea, hemos defendido el interés europeo y, a la vez, el nacional.

Hay estados miembros que hablan de una cooperación reforzada para la patente si la propuesta belga no sale finalmente adelante. No me parece correcto, entre otras cosas porque el régimen lingüístico de la Unión se decide por unanimidad y porque lo que no puede hacerse con el mercado interior es trocearlo.

España debe seguir insistiendo en su postura, con la que han coincidido Italia y Polonia y cuenta con el apoyo, entre otras entidades, de los empresarios porque, al final, quien saldrá ganando será Europa.

Carlos Carnero,
Embajador en Misión Especial para proyectos en el marco de la integración europea
"

viernes, 8 de octubre de 2010

La UE apuesta por la Tasa Tobin y un impuesto sobre la banca: estamos en un buen momento

Muchas veces se critica a la UE con razón -y otras muchas sin ella-, ya sea por la insuficiencia de sus propuestas, ya sea por su incapacidad para ponerse de acuerdo sobre las mismas. Hay quien incluso considera que la Unión se encuentra en su peor momento.

No coincido en absoluto con esa última consideración, porque pienso que la UE está protagonizando en estos momentos, tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y en el marco de la crisis, decisiones históricas. Muchas de ellas tienen que ver con el gobierno económico europeo y también mundial.

Ayer, por ejemplo, la Comisión Europea presentó sus propuestas de impuestos a la banca y de tasa sobre las transacciones financieras internacionales. Hasta hace muy poco parecía casi imposible conseguir que la Unión recorriera ese camino. Lo sé por experiencia: durante años formé parte en el Parlamento Europeo del Intergrupo por la Tasa Tobin, que vi como sus propuestas eran derrotadas una y otra vez en el pleno de la Eurocámara.

Ahora ya nadie discute la necesidad de tal Tasa, que se ha convertido en política de la Unión desde que el Consejo Europeo que cerró la Presidencia Española de la UE la hiciera suya en junio pasado.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

España marca dos goles en Bruselas: aprobadas las ayudas al carbón en la Comisión y la euroorden contra la violencia de género en el Parlamento

Buen día para España en Bruselas, donde ha marcado dos goles por la escuadra.

El primero: las comisiones correspondientes del Parlamento Europeo han votado a favor de la euroorden contra la violencia de género, que fue una iniciativa de la Presidencia Española de la Unión y adoptó la forma de una propuesta legislativa efectuada por 20 estados miembros en uso de las competencias atribuidas por el Tratado de Lisboa.

El segundo: la Comisión Europea ha avalado la legalidad de las ayudas al carbón contenidas en un decreto aprobado a tal fin por el Gobierno.

Conclusión: España saca adelante sus prioridades en las instituciones europeas y la Presidencia Española sigue consolidando su éxito, incluso una vez finalizada.

jueves, 26 de agosto de 2010

Con Trinidad, con la ciudadanía madrileña: mi artículo en Nueva Tribuna


"Con Trinidad, con la ciudadanía madrileña" es el título del artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna sobre las primarias en el PSM. Lo reproduzco a continuación:

"Con Trinidad, con la ciudadanía madrileña

* Carlos Carnero

La derecha sabe muy bien que una Trinidad Jiménez candidata socialista en las elecciones autonómicas de 2011 es una mala noticia para sus intereses. Lo sabe muy bien y actúa en consecuencia, faltaría más. Basta observar la áspera y agresiva reacción de los medios conservadores a su decisión de presentarse a las primarias del PSM para constatarlo de sobra.

Hay muchas razones para que Trinidad le haya aguado el veraneo a Esperanza Aguirre. Pero algunas son particularmente relevantes.

La primera: para un ejecutivo como el del PP en la Puerta del Sol que ha convertido el desbarajuste en la gestión en una de sus señas de identidad, tener que enfrentarse a una candidata que ha demostrado su capacidad de gobierno en tanto que Ministra de Sanidad y Políticas Sociales es, como mínimo, bastante complicado.

La segunda: para un Gobierno como el de la derecha regional que ha hecho del extremismo su principal bandera, será muy difícil neutralizar la capacidad de atracción de Trinidad no solo respecto al electorado de izquierdas, sino respecto al votante de centro, harto de que se transforme su papeleta en un arma de ataque frente al adversario político o social.

La tercera: Trinidad conoce perfectamente Madrid y su problemática. Ciudadana de esta Comunidad desde hace muchos años, ha sido Portavoz socialista en el Ayuntamiento de la capital, Diputada al Congreso por esta circunscripción y miembro de la Comisión Ejecutiva del PSM. Soñaban con un paracaidista y se han encontrado con una auténtica política madrileña.

Los dichos serían argumentos de sobra para apoyar a Trinidad Jiménez en su proyecto: gestión, diálogo y moderación, conocimiento de Madrid y su ciudadanía.

Pero es que hay otra gran razón para hacerlo: precisamente que tiene un verdadero proyecto. No una ambición personal, no un impulso individual, sino un proyecto colectivo que comparten miles y miles de ciudadanos (socialistas, de izquierdas y de centro progresista) que han conectado con la ilusión que ya ha generado su candidatura.

La misma ilusión que, incluso sin haberla explicitado, ya despertaba su nombre en unas encuestas que indicaban estar en condiciones reales de derrotar a Esperanza a Aguirre en las urnas. Tras estas semanas de precampaña, es seguro que tales datos de los sondeos hayan incluso aumentado, entre otras cosas porque el mensaje de Trinidad está llegando a la opinión como lo que es: limpio, claro, respetuoso.

Conocí a Trinidad hace 25 años, siendo solo un poco más jóvenes que ahora. Me acordaba de eso hace pocas semanas, acompañándola en el escaño del Consejo cuando presentó ante el pleno del Parlamento Europeo la Directiva de Trasplantes, uno de los grandes éxitos de la Presidencia Española de la UE, que salvará muchas vidas al trasladar al nivel comunitario el modelo español. Recordaba también el trabajo que, desde mi responsabilidad como eurodiputado madrileño, compartí con ella en tanto que Portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid al defender que se respetara al 100 % la legalidad medioambiental europea.

Hoy, de nuevo, vuelvo a coincidir con Trinidad y su proyecto.

Lo hago como tantos y tantos socialistas madrileños –empezando por quien forma con ella un tándem ganador, Jaime Lissavetzky-, convencido de que representa una oportunidad que no podemos dejar pasar: la de conseguir que Madrid deje de sufrir con un gobierno de derecha extrema y recupere su progreso con un gobierno de la ciudadanía.

La misma ciudadanía que no nos perdonaría, con toda la razón, desaprovechar tal oportunidad.

En nuestras manos está no defraudar al pueblo de Madrid."

martes, 25 de mayo de 2010

Vergüenza y coraje de un antiguo diputado ante el espectáculo organizado en el Senado contra el Presidente Zapatero

Pongo el telediario de la TVE a las 21 h. y veo con sosegada indignación la bronca organizada en el pleno del Senado contra el Presidente Zapatero por la bancada del PP. He sido 15 años parlamentario europeo. Nunca en mi trayectoria viví en la Eurocámara cosa igual. Se debatía, no se gritaba. Se criticaba, no se aporreaban los pupitres. Se censuraba, no se insultaba. He sentido verguenza y coraje. Vergüenza ya saben por quién y por qué. Coraje porque algunos crean que intimidando pueden conseguir sus objetivos. Afortunadamente, el Portavoz del PP ha recibido una cumplida respuesta del Presidente. Estoy seguro de que incluso las personas que, legítima y civilizadamente, discrepan con fuerza de las decisiones del Gobierno han sentido hoy solidaridad con el Ejecutivo. Es más, conozco a muchos dirigentes del PP que no comparten esos métodos y los censuran. Por eso, creo que los dirigentes del PSOE pueden darle las gracías a Pío García Escudero por movilizar al electorado de la izquierda, que es lo que ha conseguido de verdad. Europa y sus formas democráticas no tienen mucho que ver con lo vivido hoy en la Cámara Alta.

lunes, 17 de mayo de 2010

Pleno de la Eurocámara: donación y trasplante de órganos


Llego a Estrasburgo para asistir al penúltimo pleno del Parlamento Europeo durante la Presidencia Española de la UE.

Será un plenario más en el que se adoptarán decisiones importantes para la ciudadanía europea, que quizás no tengan todo el eco mediático que se merecen.

Voy a citar una: la que afectará a la donación y trasplante de órganos a través de una Directiva encaminada a establecer normas de calidad y seguridad de los mismos y de un Plan de Acción sobre el tema.

La Ministra Trinidad Jiménez se dirigirá mañana a la Eurocámara para impulsar una decisión con la que la Presidencia Española conseguirá pasos hacia adelante que afectan a la vida (y nunca mejor dicho) de la gente.

viernes, 30 de abril de 2010

No os perdáis "Welcome"


Ayer tuve la ocasión la asistir al preestreno en España de la película francesa "Welcome", de Philippe Lioret, que recibió el Premio Lux 2009, otorgado por el Parlamento Europeo. A la proyección, organizada por la Oficina en España de la Eurocámara, asistió un público tan numeroso como emocionado por la profunda historia de inmigración ilegal que relata la cinta, en mi opinión, de forma excelente. No os la perdáis: hace pensar y sentir la necesidad de más y mejor Europa en un terreno tan importante como la gestión de los flujos migratorios, algo que la UE debe hacer sobre las base de los valores ciudadanos que la caracterizan.

sábado, 27 de marzo de 2010

Apostando por el gobierno económico y social de la UE: mi artículo hoy en El País


Hoy publico un artículo en El País sobre el imprescindible gobierno económico y social de la UE tomando como punto de partida el acuerdo de la zona euro sobre Grecia. Espero que os guste:

"Y ahora, zancadas

CARLOS CARNERO

EL PAÍS - Opinión - 27-03-2010

No dudé en apretar el botón del sí cuando el Parlamento Europeo se pronunció sobre la moneda única en mayo de 1998. Era un momento histórico, de esos que a uno le permiten decir aquello de "yo estuve allí", como cuando culminamos los trabajos de la Convención que elaboró la Constitución Europea -hoy llamada Tratado de Lisboa-, que también respaldé con convicción.

Y lo hice con la seguridad de haber dejado claro (en mi declaración de voto en el primer caso, en mis múltiples intervenciones en el segundo) que el euro y la Constitución eran pasos decididos hacia la unión política europea, pero que ninguno la culminaba, porque ni en la moneda única ni en la primera Carta Magna se definía nítidamente la unión económica y social.

Todo no puede conseguirse al mismo tiempo, porque los procesos históricos son eso, procesos sometidos a correlaciones de fuerzas y coyunturas determinadas. Y el desarrollo de la construcción europea no es una excepción. Pero los acontecimientos ligados a la "Gran Recesión" han puesto de manifiesto que es imposible por mucho tiempo seguir caminando a la pata coja sin riesgo de caerse.

Europa no ha contemplado la crisis como quien ve llover. Al contrario: en noviembre de 2008 actuó deprisa para garantizar la solvencia del sistema financiero y los depósitos de los ahorradores; empujó en ese sentido a la comunidad internacional, vía G-20, abriendo nuevas puertas de reflexión, incluso sobre una tasa a las transacciones financieras internacionales (un anatema para muchos hasta hace poco tiempo), y, finalmente, ha plantado cara a los especuladores adoptando medidas para ayudar a Grecia y prevenir situaciones futuras de similar perfil.

El acuerdo sobre Grecia es un paso positivo, a cuya adopción nuestro país ha contribuido certeramente desde la Presidencia del Consejo. Pero un paso, no más, que sobre todo tiene la importancia de haber evitado el enorme coste de no darlo. Podemos imaginar fácilmente lo que habría sucedido si una coalición europeísta formada, entre otros, por Alemania, Francia y España no hubiera impulsado tal decisión: las consecuencias para Atenas y el conjunto de la Unión Europea habrían sido devastadoras.

Pero haber eludido el coste del no acuerdo sobre un mecanismo de rescate también ha tenido su precio. Por ejemplo, la inclusión del Fondo Monetario Internacional en el mismo. Se dice con razón que es lógico, porque los europeos somos uno de los mayores socios del FMI. Pero no es posible ocultar la contradicción que supone haber creado una moneda única gobernada soberanamente por sus miembros y terminar dando cartas en el asunto a una institución formada por países ajenos a ella. ¿Cómo va a conjugarse, por ejemplo, el poder de pronunciamiento de la Comisión Europea y del Consejo sobre los planes de estabilidad de un país que acuda al rescate con la capacidad del Fondo para enunciar sus propios requerimientos en el plan de ajuste correspondiente? ¿Aceptará el FMI vigilar sólo la política fiscal del salvado, porque la monetaria y cambiaria están en manos del Banco Central Europeo?

Y, sin embargo, eso, con no ser lo más importante respecto de lo decidido por los países del euro, también ayuda a poner de manifiesto lo relevante de verdad: conseguir que el acuerdo adoptado abra por fin los ojos de quienes se resisten a configurar un auténtico gobierno económico y social de la UE, del que la moneda única sería un instrumento central, por descontado, pero al mismo nivel que un Tesoro europeo que contenga un presupuesto suficiente, transparente y comprensible para la ciudadanía que permita intervenir en el ciclo económico, una armonización fiscal imprescindible y una Europa social que ponga al mismo nivel las normas del mercado único y las relaciones industriales y laborales, como piden los sindicatos.

El paso dado ahora debería venir seguido de zancadas en el inmediato futuro para establecer de hecho y luego constitucionalmente una verdadera política económica europea. Una primera zancada puede ser la Estrategia de Crecimiento y Empleo 2020, cuyo planteamiento es tan sólido como realista, que a su vez demostrará la necesidad de seguir avanzando en aquella dirección si de verdad se desean alcanzar sus objetivos.

¡Que nadie se asuste!: lo dicho no significa encender una revolución, sino aplicar de forma coherente el funcionalismo que ha servido a lo largo de más de 50 años para construir el espacio democrático y de progreso más importante del planeta. Siguiendo ese funcionalismo, la Presidencia Española de la UE se empeñó en su día en demandar un gobierno económico europeo. Llovieron truenos y centellas. Pero, una vez cesado el estruendo mediático, el empeño de Zapatero va obteniendo resultados.

Si somos capaces de construir una coalición europeísta de países, instituciones -empezando por las más comunitarias, la Eurocámara y la Comisión- y fuerzas sociales y ciudadanas empeñadas en conseguirlo, la política económica común será una realidad a medio plazo. En eso estamos los europeístas de siempre, no en cuestionar desde el casticismo que España pueda y deba participar si es menester en el rescate de otro socio comunitario. ¡Faltaría más!"

jueves, 11 de marzo de 2010

Vuelvo al Parlamento Europeo...como Embajador de España


Termina hoy una intensa semana de trabajo en el Parlamento Europeo, que ha celebrado su sesión plenaria en Estrasburgo. Acompañando al Secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, que ha representado a la Presidencia del Consejo, he viajado de nuevo a la casa en la que trabajé al servicio de los ciudadanos durante quince años, enviado por el voto del pueblo español. Reencuentro amigos y colegas, utilizo toda mi experiencia y mi saber acumulado a lo largo de tres lustros y mandatos para contribuir modestamente a que el semestre español al frente de la UE sea un éxito, como se está demostrando cada día de forma más clara, a medida que nos acercamos a su ecuador. Lo hago ahora como Embajador de España con la misma convicción serena que cuando lo hice como eurodiputado. Y ahora, sentado en los escaños del Consejo, compruebo la necesidad de que la Cámara que elegimos en las urnas sea el corazón de este impresionante proceso político que es la Unión Europea.

Adoptando resoluciones como la aprobada esta semana sobre los derechos humanos en Cuba irá construyendo esa imagen y esa realidad. Aquí tenéis el video de la intervención de López Garrido en el Pleno del PE sobre el tema.

domingo, 7 de marzo de 2010

Lorca en el Español interpretado por chabolistas del Vacie sevillano: impresionante


Recién regresado de Florencia (donde el viernes por la tarde participé juntó con Josep Borrell -Presidente del Instituto Universitario Europeo- y el Embajador Cangelosi -Consejero Diplomático del Presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano-, en una excelente, por asistencia y debate, mesa redonda sobre "Europa tras el Tratado de Lisboa" organizada por la Fundación Circolo Rosselli, que preside el ex-ministro y ex-senador Valdo Spini, con el que compartí trabajo y propuestas en la Convención Europea-), asistí ayer a la representación de La Casa de Bernarda Alba que está teniendo lugar estos días en el Teatro Español de Madrid.

Se trata de un montaje dirigido por Pepa Gamboa que interpretan, junto a una actriz profesional, ocho mujeres del asentamiento chabolista del Vacie, en Sevilla. La experiencia fue maravillosa. Coincido plenamente con la nieta de Federico García Lorca, que afirmó, tras ver la representación en Sevilla, que se trata de la Bernarda Alba már lorquiana imaginable.

Una impresionante contribución al Año Europeo contra la Pobreza y la Exclusión -uno de los grandes temas de la Presidencia Española de la UE- y un cálido homenaje que coincide con el 8 de Marzo, Día de la Mujer. Felicitaciones al Parlamento Europeo, a la Comisión Europea, a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España por haber puesto en marcha este proyecto.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Europa como solución

En la víspera del Consejo Europeo informal convocado por su Presidente, Van Rompuy, publico en Nueva Tribuna un nuevo artículo: "Europa como solución", que reproduzco a continuación y tenéis en el enlace:

"Europa como solución"

Para quien ha sido eurodiputado durante quince años, resulta una experiencia especialmente interesante sentarse en la primera fila reservada en el hemiciclo de Estrasburgo al Consejo de la Unión Europea y poder analizar desde esa perspectiva cómo se conforma la opinión de una Cámara que representa a 500 millones de ciudadanos, especialmente en momentos tan críticos como los que vivimos. Ha sido mi caso esta semana, acompañando al Secretario de Estado para la UE de España, Diego López Garrido, en su calidad de representante de la Presidencia Española.

Mi primera conclusión es tan clara como estimulante: la democracia europea –ahora ya tan competa como la que encarna cualquier estado de derecho gracias al Tratado de Lisboa- es demasiado sólida como para que el denodado intento de los especuladores empeñados en agrietar el euro pueda llegar a tener éxito. Desesperante para ellos, tranquilizador para nosotros. La gran mayoría del Parlamento Europeo coincidió con y apoyó a la Presidencia Española en su voluntad de conseguir que la crisis se convierta en una oportunidad no desaprovechada para ir más allá de la actual unión monetaria –ya de por sí extraordinaria-, avanzando en la definición de una verdadera unión económica que tenga como uno de sus instrumentos a corto y medio plazo una Estrategia de Crecimiento y Empleo orientada, a través de la fijación de objetivos vinculantes, a crear empleo de calidad y renovar a fondo el modelo productivo. Eso significará fortalecer el euro y hacerlo todavía más útil para los intereses de la ciudadanía.

La segunda conclusión es que la nueva Comisión Europea, recién aprobada por el Parlamento con una amplísima mayoría transversal, va a ser el principal aliado de la Presidencia Española para impulsar el proyecto de unión económica que la UE necesita. La incuestionable solidez de Europa se reforzará extraordinariamente por ese camino, aplicando el sencillo principio de las economías de escala. De forma que la mayor integración de los países miembros en las cosas del día a día potenciará a todos y cada uno de ellos al mismo tiempo, desde sus propias características pero un marco nítidamente compartido.

La tercera conclusión es que los electos europeos tienen muy claro que quien ha resistido mejor a la crisis ha sido precisamente la UE. Llama la atención, sin embargo, que la opinión pública no reciba con suficiente claridad ese mensaje, de forma que puede llegar a pensar que “fuera se vive mejor”. Una de las mejores intervenciones durante el debate dedicado esta semana por el Parlamento Europeo a la actual coyuntura de la crisis fue, en mi opinión, la del socialista luxemburgués Robert Goebbels, que apuntó, por ejemplo, que los Estados Unidos dedican ¡5.000 millones de dólares diarios! al pago de su deuda, una cifra tan elevada que con ella en solo una semana se habría amortizado toda la que tiene acumulada Grecia. ¿Lo saben los editorialistas, articulistas y blogueros de los periódicos que llevan semanas inmersos en una oleada nada disimulada de ataques contra el euro, la UE y, por descontado, su Presidencia semestral? Por supuesto.

Y la última conclusión es esta: la mayoría de los dirigentes políticos europeos apuestan por el rigor en las finanzas públicas como un elemento imprescindible para la solidez del euro (¿nos damos cuenta del coste que hubiera tenido en estos años no haber creado la moneda única?) y, al mismo tiempo, tanto por una cuestión de valores como de eficiencia, por el mantenimiento y desarrollo del estado del bienestar que caracteriza la economía social de mercado que somos como UE y como estados miembros de la misma. Esa es la mejor noticia para la ciudadanía.

Ser críticos con nosotros mismos forma parte de la esencia europea. De ahí a afirmar demasiado rápido que la UE es irrelevante –en Copenhague o en los problemas económicos- media el trecho de la lógica. En unos meses –precisamente durante la Presidencia Española, objetivo de muchos fuegos cruzados por haberse atrevido a hablar de unión económica europea- veremos los resultados, no porque vengan de la generación espontánea, sino de nuestra capacidad para utilizar lo mejor que hemos creado: la UE, mal que les pese a algunos.

Carlos Carnero

viernes, 22 de enero de 2010

La Presidencia Española aprueba con nota ante el Parlamento Europeo

Termina una semana trepidante para la Presidencia Española de la UE que ha girado en torno a la la presentación de su Programa ante el Pleno del Parlamento Europeo por el Presidennte en funciones del Consejo y del Gobierno de nuestro país, José Luis Rodríguez Zapatero.

He tenido la oportunidad de viajar a Estrasburgo con la delegación española, acompañando al Secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, y, por lo tanto, participando directamente en ese momento.

Mi valoración de la presentación y de la acogida de la Eurocámara -con la experiencia que me da haber oído desde mi escaño treinta hechos similares de otros tantos semestres- no puede ser más positiva: está claro que los propósitos de fondo y forma de la Presidencia Española no solo concitan el apoyo de la izquierda, sino también de los liberales y de buena parte del PPE.

Más aún, aúnan las intenciones de la Comisión Europea -como dejó meridianamente claro su Presidente, José Manuel Durao Barroso- y también de Van Rompuy como cabeza del Consejo Europeo.

Tengo la impresión de que el semestre español va a estar a la altura de la nueva UE que ha nacido con el Tratado de Lisboa y, sobre todo, de las respuestas que la ciudadanía espera a sus problemas, empezando por los derivados de la crisis económica.

sábado, 18 de julio de 2009

Primera entrevista en España del nuevo Presidente del Parlamento Europeo: pasen y lean

Primera entrevista del nuevo Presidente del Parlamento Europeo publicada en España, concretamente en El Mundo por su corresponsal en Bruselas, María Ramírez.

La he leído con calma.

Pasen y lean: interesante.

jueves, 2 de julio de 2009

Retorno a Europa, retorno al futuro

Después de las elecciones al Parlamento Europeo y a 6 meses de la Presidencia Española de la UE, publico esta semana en www.queeuropaqueremos.com un artículo titulado "Retorno a Europa, retorno al futuro" que reproduzco a continuación y espero que os parezca interesante.


RETORNO A EUROPA, RETORNO AL FUTURO

Las últimas elecciones europeas, más que respuestas, han introducido nuevas y acuciantes preguntas.

Por ejemplo, ¿por qué sigue aumentando la abstención? o ¿cuáles son las razones del crecimiento de los partidos antieuropeos?, por citar solo dos interrogantes.
Con el Tratado de Lisboa –heredero directo de la Constitución que elaboramos en la Convención- en vigor, la UE será más democrática y eficaz: contará con una Carta de Derechos Fundamentales jurídicamente vinculante y figuras de democracia participativa tan novedosas como la Iniciativa Ciudadana Europa (un millón de europeos podrá instar a la Comisión a presentar un proyecto legislativo), asumirá nuevas competencias en terrenos clave y reforzará sensiblemente la Eurocámara, que seguirá en su suma y sigue de incremento de poderes.


En pura lógica, tal perspectiva debería haber atraído a los votantes a las urnas y promovido un apoyo sin resquicios a los partidos europeístas…si la mayoría de estos hubieran sido capaces de explicar tales avances con claridad, no sólo a lo largo de los días de campaña, sino sobre todo antes de la misma.

Todavía más: en medio de una crisis económica como la que padecemos, la existencia de la UE se muestra como el mejor instrumento para resolver los problemas. Pero, con excepciones, los gobiernos son reacios a formular con voz alta y clara una reivindicación de Europa como horizonte y como herramienta cotidiana.
Por eso es tan urgente dar un giro europeísta en el discurso y situar a la UE en las prioridades políticas y públicas de los gobiernos y de los partidos.

Un momento clave para ello será la Presidencia Española de la UE, que abordará temas tan definitorios como la crisis, la conformación de un orden internacional más justo (aliados para ello tenemos, como el Presidente Obama) y la profundización política de la construcción europea vía aplicación y desarrollo del Tratado de Lisboa.

El semestre español debe convertirse, así, en un punto de inflexión cualitativo y cuantitativo en la gestión comunitaria, que permita recuperar a la UE como proyecto y contribuya a que sus hombres y mujeres piensen como lo que son: ciudadanos europeos.


Para ello, el reto de la Presidencia Española de la UE puede resumirse en una frase: conseguir que los gobiernos y los partidos retornen a Europa como discurso y, en consecuencia, retornen al futuro.
En ese objetivo, la participación activa y crítica de la sociedad civil –como tratamos de promover a través del programa “Hablamos de Europa” y otras muchas iniciativas- es imprescindible.
La web “Qué Europa Queremos” es un buen ejemplo de por donde avanzar.