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sábado, 27 de julio de 2013

Del Consejo Europeo a Túnez, pasando por USA y Mandela: mis últimos artículos y posts

Aquí tenéis mis últimos artículos y posts:

- No busquemos agua en el espejismo del Consejo Europeo (El Huffington Post)

- ¿Un Parlamento Transatlántico? (esglobal)

- Free, free Nelson Mandela (Blog Alternativas en El País)

- Consenso frente al terrorismo en Túnez (El Huffington Post)

Un recorrido modesto de análisis y propuesta frente a la política de austeridad por la austeridad, en favor de una mayor y mejor relación entre la UE y los Estados Unidos en lo económico y también en lo político, de reconocimiento a la vida de Madiba en su 95 aniversario y de firmeza frente al terrorismo que ya ha segado la vida de dos demócratas en el Túnez.

sábado, 22 de junio de 2013

"Europa como una gran coalición": mi artículo en El Huffington Post

Estos son el enlace y el texto:

Europa como una gran coalición

Carlos Carnero


Publicado: 19/06/2013 07:14
El acuerdo PP-PSOE con motivo del próximo Consejo Europeo es relevante a nivel nacional, pero sobre todo es importante en el ámbito europeo porque subraya la posibilidad y la necesidad de recuperar el gran consenso básico que ha permitido a lo largo de décadas fundar, profundizar y gobernar la UE.

La necesidad de tal consenso dejó de ser percibida por la derecha europea en el mismo momento en que atisbó la posibilidad de gestionar la crisis de forma que al hacerlo consiguiera imponer sólida y permanentemente sus postulados de desregulación económica y debilitamiento del estado del bienestar como algo incontestable e, incluso, constitucionalizado, válido en cualquier coyuntura económica futura.

Sin embargo, a estas alturas es evidente que la política de austeridad por la austeridad ha fracasado y que se impone el reequilibrio de la misma con políticas activas de crecimiento y empleo con el objetivo de evitar que la UE siga caminando hacia el abismo. Uno de los mejores ejemplos de esa necesidad perentoria es España, que con su 26% de paro no puede permitirse ni un minuto más apretarse el cinturón si no quiere estrangularse y morir por asfixia.

El Gobierno (que es quien gira hacia los postulados socialistas, algo que debería percibir más nítidamente que hasta la fecha el electorado progresista) y la oposición lo han entendido y actuado en consecuencia de manera conjunta en el marco en el que las decisiones valen y son eficaces: el europeo.

En principio, el pacto reforzará a los partidos firmantes, beneficiará a España en Bruselas y, si sus postulados avanzan en las instituciones europeas, nos permitirán recuperar el pulso europeísta que siempre había situado a nuestro país a la vanguardia de la construcción comunitaria, sirviendo una vez más como ejemplo de éxito en el ámbito de la Unión.

Pero PP y PSOE no deben quedarse ahí, sino empujar para que el Partido Popular Europeo (PPE) y el Partido Socialista Europeo (PSE) retornen al consenso e inviten a hacerlo a empresarios y sindicatos en el terreno de las fuerzas sociales.

En realidad, la UE siempre ha sido una gran coalición y la demostración de que el bipartidismo bien llevado (es decir, con ánimo de apertura y respeto estricto a las minorías, lejos de tentaciones exclusivistas y manteniendo las diferencias lógicas entre derecha e izquierda) es positivo y no, como algunos plantean, un mal para la democracia nacional y europea.

Y, desde luego, necesario para culminar la unión política federal europea a la que aspiramos y de la que una unión económica orientada a garantizar el modelo social que nos caracteriza sería un componente imprescindible.



domingo, 3 de marzo de 2013

Ganarse Europa: el vídeo de mi intervención en la conferencia del PSOE

Aquí tenéis el enlace al vídeo de mi intervención en el segundo panel de Ganarse Europa, la conferencia organizada por el PSOE el 16 de febrero de 2013. La encontraréis en el minuto 1:18:30 aproximadamente.

En ese panel fueron ponentes el Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Seguro (Primer Secretario del PS portugués), Harlem Désir (Primer Secretario del PS francés) y Joaquín Almunia, miembro de la Comisión Europea.

El debate llevó por título "Hacia una Europa federal: la Unión Política".

miércoles, 30 de enero de 2013

"¿Cómo medir el peso de España en la UE?", mi artículo en El Huffington Post

¿Cómo medir el peso de España en la UE?

Carlos Carnero

El Huffington Post, 25 de enero de 2013.
Vuelve con fuerza un debate que, tal y como se ha planteado hasta la fecha, siempre me ha parecido mal enfocado: el del peso de España en la UE. Y digo siempre, independientemente de que el Gobierno lo ocuparan los populares o los socialistas y del momento en que apareciese (Tratado de Niza, Constitución Europea o Tratado de Lisboa, por ejemplo).

Hace una década, por ejemplo, se sacaba a propósito de los votos adjudicados a España en el Consejo y, una vez que se acordó el sistema de doble mayoría de población y de países para adoptar decisiones en esa institución, sobre los umbrales de tales factores. Hubo un momento en el que más que políticos y diplomáticos, los responsables de nuestro país parecían matemáticos aficionados. Todavía guardo algunas tablas llenas de números que me arrancan una sonrisa.

Ahora retorna a la palestra porque ha dejado de haber un español en el Consejo del BCE y no se ha conseguido colocar a Luis de Guindos como presidente del Eurogrupo. De ello se ha hecho todo un drama que desemboca de nuevo en el Mar de los Sargazos del peso de España en la UE.

Así no tiene sentido enfocar el peso de España en la UE, al menos por dos razones.

La primera: porque la influencia (o peso, para utilizar la palabra al uso) de un país en la UE se mide por su capacidad de efectuar propuestas y formar alianzas para conseguir resultados políticos, muchas veces traducidos en términos legislativos y económicos. De poco le servirá a un estado que no haga o, al menos, intente una cosa u otra, que haya nacionales en determinadas responsabilidades.

La segunda, directamente relacionada con la primera: porque quienes ocupan puestos comunitarios tienen como primera obligación actuar en esa dimensión y nunca como ciudadanos de su país de origen, entre otras cosas porque se les mirará con lupa para ver si lo hacen. ¿Alguien imagina que el comisario de nacionalidad española -que no el comisario español, en un sentido de pertenencia- dejaría de denunciar a su estado si incumple el compromiso de déficit o las normas comunitarias en medio ambiente, por poner dos casos?

En realidad, quienes miden el peso de este país en la Unión por el número de españoles con responsabilidades de primera línea cometen varios errores.

Uno, que el interés de un estado como España sale adelante en la UE solo si es capaz de identificarlo con el interés comunitario, lo que exige propuestas y alianzas más que nombres personales. Decenas de ejemplos ilustran lo dicho, especialmente numerosos durante los primeros años de nuestra pertenencia a la Unión, pero también durante la última Presidencia semestral que hemos ejercido, en la primera mitad de 2010.

Otro, que el trabajo de promoción de las propuestas y conformación de las alianzas corresponde a quien representa a España, es decir, a su Gobierno a través de los políticos, los diplomáticos y los funcionarios, y no a los que, siendo nacionales, ocupan puestos comunitarios en los que encarnan al conjunto de la Unión.

Pensar en otro sentido (el de las casillas institucionales de relumbrón ocupadas por españoles) es hacerlo en términos decimonónicos, de diplomacia antigua, que nada tienen que ver con un concepto moderno, federalista de la UE.

Por eso haría bien el Gobierno en no seguir por esa vía de arenas movedizas, en la que nunca se estará satisfecho. Y también la oposición en no recorrerla, porque cuando estaba en el Ejecutivo argumentó correctamente contra el "peso de España" así considerado y se centró en promover políticas que, si era el caso, desembocaran luego en personas para aplicarlas, consiguiendo buenos resultados. Eso sí, a ambos les corresponde construir algo que sí pesa de verdad en Bruselas: el consenso en política europea.

No me olvido de los periodistas, porque a fuerza de resumir el mensaje en una frase y unos nombres, terminarán haciendo involuntariamente un daño adicional en el cuerpo maltratado del debate europeo en España, cuyos ciudadanos pueden pensar que se nos maltrata doblemente: con la austeridad y con el desprecio.

Ojalá haya muchos españoles y muchas españolas en responsabilidades europeas. Pero que sea porque, amén de sus cualidades personales, este país sea capaz de concitar acuerdos con sus propuestas y respeto por su capacidad para solucionar la crisis económica que lo atenaza.



miércoles, 9 de enero de 2013

Izquierda, austeridad, democracia, Año Europeo de los Ciudadanos, XV Aniversario de la Fundación Alternativas

Sobre todos esos temas he escrito en diciembre y enero en El Huffington Post y en Blog Alternativas en El País. Aquí tenéis los posts:

- Mejor volver a la izquierda que girar al centro

- La UE y Eurovisión sin Portugal

- Elecciones cada dos años para renovar la democracia

- 15 años haciendo democracia

- 2012, Año Europeo de los Ciudadanos: ¿espectadores o protagonistas?

martes, 9 de octubre de 2012

Los Presupuestos 2013 obligan a pedir el rescate: mi artículo en El Huffington Post

Los Presupuestos 2013 obligan a pedir el rescate.

Carlos Carnero

El Huffington Post


El Proyecto de Presupuestos Generales del Estado 2013 aprobado por el Gobierno debería ser la respuesta a la pregunta de si Rajoy pedirá el segundo rescate económico de España a la Unión Europea: sí o sí, como han puesto de moda decir algunos dirigentes del PP.

En realidad, las cuentas públicas para el año que viene no dejan otra alternativa. Basta con fijarse en la cantidad que se dedicará a pagar los intereses de la deuda el año que viene y cuánto crecerá respecto a 2012 para darse cuenta de ello: 35.314 millones de euros, 9.742 más que el año pasado, un incremento del 33,8%. Un monto tan descomunal se come todos los recortes de gasto previstos y deja al Gobierno sin capacidad financiera para poner en marcha políticas de crecimiento, lo que, en una situación sostenida de recesión, es doblemente trágico: primero, por las consecuencias sociales que acarreará en
cuanto al paro; segundo, porque la previsión de ingresos y de gastos de los Presupuestos se convierte en dudosa: a menos actividad, menos dinero vía impuestos y más absorbido por el subsidio de desempleo.

No nos engañemos: la mejoría de la prima de riesgo conseguida por las decisiones anunciadas por Mario Draghi el 6 de septiembre es tan positiva como temporal e insuficiente. Nadie sabe cuánto durará y, en todo caso, no sirve para reducir en lo necesario los intereses desorbitados que seguimos pagando por la deuda. Ni podemos permitirnos continuar con una prima de riesgo de 400 puntos o más y ni es asumible seguir colocando títulos a los tipos que se están consiguiendo en las últimas subastas de deuda, aunque sean mejores que los anteriores a septiembre.

El Gobierno debería dar el paso ya y dejarse de marear la perdiz, algo que nos está restando credibilidad internacional y europea y que, a cambio, no sé qué magros beneficios políticos a corto plazo puede dar al partido mayoritario en las cercanas convocatorias electorales. De no hacerse a tiempo, las consecuencias serán nefastas. Tanto, por ejemplo, como haber tenido que echar mano del Fondo de Reserva para pagar las pensiones de los próximos meses, porque, una vez abierta, es muy difícil cerrar la hucha y todavía más volver a llenarla.

Portugal se ha convertido en el ejemplo de que el cumplimiento de los objetivos de déficit pactados con la UE no tiene por qué conseguirse únicamente por la vía del gasto. Al hilo de la marcha atrás de Pasos Coelho, la Comisión Europea ha reiterado que corresponde a Lisboa definir la manera específica de hacerlo, por ejemplo, vía impuestos progresivos (nada que ver con la exacción que se pretendía sobre las nóminas aumentando desorbitadamente las cotizaciones sociales de los trabajadores).

El rescate ofrecido no tiene por qué implicar nuevas condiciones de ajuste y, en todo caso, permitiría a España ahorrarse cantidades ingentes de intereses que enriquecen a quienes se aprovechan de nuestros problemas y nos obligan a romper huchas y lo que se ponga por delante. Y eso deberían entenderlo y pactarlo el Gobierno y la oposición.

domingo, 24 de junio de 2012

España ante el nuevo ciclo europeo: construyendo una política de Estado: Jornada de la Fundación Alternativas

"España ante el nuevo ciclo europeo: construyendo una política de Estado" es el título de la Jornada organizada por la Fundación Alternativas -con el apoyo de la Secretaría de Estado para la UE del MAEC- los días 25 de junio y 10 de julio en la sede las instituciones europeas en Madrid (Paseo de la Castellana, 46"). Con un programa que aborda la política, la economía y las relaciones exteriores, Alternativas vuelve a demostrar con esta Jornada que su excelencia e independencia le permiten ser un vehículo en el que representantes de los grandes partidos y agentes sociales, con el concurso de periodistas, expertos y académicos, busquen un consenso europeísta en España más necesario que nunca en este momento de crisis. El plantel de los participantes -incluyendo representantes de alto nivel del PPy del PSOE- es extraordinariamente representativo y casi imposible de encontrar fuera de las iniciativas de la Fundación Alternativas. Merece la pena seguir los debates y conclusiones de estas Jornadas. Y también echar un vistazo al documento de trabajo preparado al efecto por la Fundación. todo ello lo tenéis en este enlace.

sábado, 9 de junio de 2012

El rescate de España: mi post en el blog Alternativas en El País

Parece que, lamentablemente, nos acercamos al rescate de España (en este caso, para las entidades financieras en apuros) por parte del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y, quizás, el Fondo Monetario Internacional, Así lo indica la prensa española y lo anuncian casi todas las de los periódicos internacionales (como el Herald Tribune de hoy, cuya portada ocupa una enorme foto de Mariano Rajoy). Abordo ese escenario -que sería preferible evitar, en mi opinión- en el post que publico en el blog de El País "Alternativas":

¿Rescatados?

Por: Alternativas
08 de junio de 2012
CARLOS CARNERO

Desde que la crisis financiera de la eurozona empezó a provocar a principios de 2010 seísmos de gran magnitud, España ha conseguido evitar sumarse al grupo de países comunitarios que piden prestadas a la UE ingentes cantidades de dinero para seguir funcionando ante la incapacidad de financiarse por sí mismos.

Los instrumentos de solidaridad entre los miembros de la UE están para ser usados cuando sea necesario, desde luego. Pero si se utilizan conviene tener claras, como mínimo, dos cosas importantes sobre el rescate: que no es la causa de la crisis, sino su consecuencia, y que no sale gratis.

Aunque quizás convenga matizar la primera de las afirmaciones, porque si las cosas no se hacen bien, el primer rescate puede terminar ahondando los problemas y conducir a otros sucesivos, como una bola de nieve.

De confirmarse las informaciones publicadas dentro y fuera de nuestro país, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o el Mecanismo Europeo de Estabilidad (dependiendo de si la operación se hace en junio o julio) prestaría a España, vía FROB, una importante cantidad de millones de euros para rescatar a los bancos en apuros, sobre cuya cuantía existen diferentes cálculos.

Así, sería España quien tendría que devolver con intereses el dinero recibido, articulando los procedimientos para que los bancos se lo reintegrasen al FROB, lo que a su vez les obligaría a adoptar decicisiones complicadas. Además, se firmaría un compromiso con valor jurídico entre España y los prestamistas estableciendo las condiciones de la devolución, los procedimientos de supervisión directa y ciertas medidas globales sobre el sistema financiero y, quizás, la economía en general -aunque las primeras ya lo son por sí mismas-, que deberían aplicarse.

Si se cumplen los pronósticos publicados hasta la fecha, los intentos del Gobierno de evitar la fórmula de rescate y sustituirla por una ayuda directa del Fondo o del Mecanismo a los bancos sin pasar por el Estado no tendrían éxito porque para conseguirlo habría que cambiar las normas vigentes, lo que llevaría un cierto tiempo del que no disponemos, suponiendo que todos los actores quisieran hacerlo.



Lo mejor sigue siendo evitar el rescate, por todo lo apuntado. Pero si finalmente se produce en los términos descritos como hipótesis, el quid de la cuestión radicará en sus condiciones. Convendría conseguir que tales condiciones no profundizaran la recesión y que la devolución de lo recibido fuera viable, para no alcanzar un punto de no retorno que nos llevara a un segundo rescate para conseguirlo, y así sucesivamente.



De producirse el rescate (repito: ojalá que no se haga realidad o que, como mínimo, lo sea en términos próximos a los deseados por el Gobierno), la aprobación de sus condiciones debería pasar por el debate y el voto del Congreso.



El Gobierno y la oposición tienen que saber que los prestamistas no quieren bromas, sino unidad de criterio, que sólo podrá alcanzarse a través de una relación fluida y constructiva entre el PP y el PSOE, sin olvidar en ningún caso a los agentes sociales.



Esto es, si el rescate se produce a través del modelo antes señalado, debería alentarse un pacto de estado entre los partidos, los sindicatos y los empresarios que, por otra parte, la ciudadanía está demandando a gritos.



Una consideración para terminar: con su decisión sobre la edad de jubilación, Hollande ha demostrado lo que muchos pensamos sobre el binomio austeridad-crecimiento: que el ajuste se puede hacer vía ingresos o vía gastos, estando casi inexplorada en España la primera opción.



Nos esperan tiempos difíciles, no sé si los peores o los mejores, siguiendo al Dickens de "Historia de dos ciudades". Depende de nosotros mismos como españoles y de que la UE se convierta por fin en una verdadera unión política, económica y social.

jueves, 12 de abril de 2012

La democracia aprueba con un 5'8: Informe sobre la democracia en España 2012 de la Fundación Alternativas



Ante un auditorio que llenaba la sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes de Madrid, la Fundación Alternativas presentó ayer el INFORME SOBRE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA 2012, que ha estado dirigido por Joaquín Estefanía.

Él mismo, Pere Portabella (Presidente de la Fundación), Belén Barreiro (Directora del Laboratorio de Alternativas, responsable directo del Informe)y Felipe González tomaron la palabra en un acto que ha coincidido con un momento particularmente crítico para la economía española ya durante el mandato de Rajoy al frente del Gobierno.

El Informe representa un esfuerzo único por analizar la salud de la democracia en España, que viene saliendo a la luz con carácter anual desde su primera edición en 2007. Su radiografía de la realidad española señala lo bueno y lo malo de nuestro momento democrático con un ánimo constructivo, proponiendo qué se puede mejorar, a partir de los análisis de diferentes investigadores (politólogos, sociológos, economistas...) y de una encuesta cualitativa que recoge la opinión de un elenco amplio y representativo del pensamiento en nuestro país.

Esta vez, la democracia española vuelve a aprobar con un 5'8 en una escala de calificación que va de 0 a 10. Una buena noticia que debería alentar a los responsables públicos (políticos o no) y, ante todo, a la ciudadanía a empujar y trabajar por elevar la nota como reflejo de un aumento de la calidad de nuestra convivencia y nuestras libertades.

Quizás en ese marco es en el que se inscribió la compartida llamada al consenso y al acuerdo para hacer frente a la crisis porque así lo demandan los acontecimientos dentro y fuera de España. Rajoy ya ha dicho que se basta y se sobra con la mayoría absoluta, frente a la oferta de acuerdo de Rubalcaba. Pero una cosa es la mayoría numérica y otra el liderazgo, que busca aglutinar a diferentes que definen y comparten objetivos comunes, como señaló ayer en El Debate de TVE Nicolás Sartorius, Vicepresidente de Alternativas.

En fin, otro éxito de la Fundación Alternativas a través de un Informe que ya está disponible en librerías.

jueves, 29 de marzo de 2012

Éxito de la huelga general contra la política antisocial de la derecha


Llego a casa tras participar en la impresionante manifestación que ha sellado masivamente en la Puerta del Sol de Madrid el rotundo éxito de la huelga general convocada por Comisiones Obreras y UGT contra la reforma laboral y la política antisocial del Gobierno de la derecha encabezado por Rajoy y que ha sido secundada por diez millones de españolas y españoles.

Una vez más, la clase obrera de nuestro país ha dado una lección de compromiso, firmeza, solidaridad y responsabilidad no solo en defensa de sus derechos sino del interés nacional, que hoy más que nunca es salir de la crisis sin romper el modelo social que nos hemos dado y que forma parte del pacto constitucional de 1978.

El Gobierno tiene que rectificar, está obligado a hacerlo. Si no lo hace y mañana continúa adoptando medidas contrarias al crecimiento y al empleo en los Presupuestos Generales de 2012, los trabajadores estarán legitimados para continuar sus movilizaciones ejercitando sus legítimos derechos. Y lo harán, que nadie tenga la menor duda.

Estoy satisfecho también del apoyo firme del PSOE a las reivindaciones de los sindicatos de clase y su oposición a la reforma laboral del PP.

Me viene a la cabeza un pensamiento: el Viejo Topo nunca se ha ido, ahí está. Afortundamente.

lunes, 26 de marzo de 2012

Lo mejor del 26 de marzo es leer los periódicos del 25 de marzo


Lo mejor del lunes 26 de marzo es leer los periódicos del domingo 25 de marzo.

Sí, la verdad es que comparar los pronósticos con la realidad es una verdadera delicia.

Primero, porque da idea de que, en democracia, son los votos los que deciden y no los comentarios ni las encuestas.

Segundo, porque en Andalucía sobre todo, pero también en Asturias, han empezado a hacer aguas las profecías autocumplidas, esas que llevan echando mano de los sondeos un año entero no como elemento de análisis de la realidad, sino como instrumento para moldearla a gusto del que las encarga.

Tercero, porque está claro que quien trata de echar a la confrontación social -o lucha de clases, como prefieran- por la puerta se la termina encontrando en el salón tras retornar por la ventana.

De eso debería tomar nota el Gobierno de la derecha, que ha debido llegar a pensar que todo era posible: desde ocultar los Presupuestos Generales del Estado a mayor gloria de su candidato en Andalucía (aunque fuera a costa de la credibilidad de España en Bruselas, con las declaraciones de Monti como corolario) hasta que la brutal reforma laboral que ha aprobado pasaría de rositas.

A la semana le quedan por delante, nada más y nada menos, que la huelga general del jueves y el Consejo de Ministros del viernes.

La crisis, ese monstruo al que le restan muchas -quizás todas- cabezas y un largo recorrido, se come todo. Lo hizo con el anterior Ejecutivo y lo hará con este.

Y lo importante será evitar que, en esa merienda, la crisis y el gobierno se lleven nuestro modelo social y nuestro bienestar por delante.

La mayoría de los andaluces y de los asturianos así parecen creerlo. Y han votado en consecuencia.

sábado, 4 de febrero de 2012

Rubalcaba, líder del PSOE: la mejor noticia para los socialistas y para España

Rubalcaba ha sido elegido líder del PSOE por el 38 Congreso Federal.

Creo que es la mejor noticia para los socialistas y para España.

Este país necesita una oposición alternativa, constructiva y responsable.

Y Rubalcaba es el mejor indicado para encabezarla.

lunes, 23 de enero de 2012

Un liderazgo europeísta y de la izquierda: nuestro artículo en El País sobre el futuro del PSOE

Encabezados por Diego López Garrido, más de veinte militantes del PSOE que provenimos de Nueva Izquierda publicamos hoy en El País un artículo titulado "Un liderago europeísta y de la izquierda" ante el Congreso Federal de Sevilla.

Aquí tenéis el enlace y el texto:

Un liderazgo europeísta y de la izquierda

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

Los españoles nos han situado en la oposición, y a la derecha le han dado casi todos los instrumentos democráticos de poder local, autonómico y estatal. Pero nos piden a todas las fuerzas políticas lo mismo: recuperación económica y creación de empleo de calidad, así como la preservación del Estado de bienestar. Estas tareas son también nuestra responsabilidad.

Desde la trayectoria política de quienes suscribimos este artículo, pensamos que el próximo Congreso del PSOE tiene que adoptar decisiones al menos en cuatro grandes dimensiones: el proyecto de partido, la relación con Europa, las políticas sociales y la política económica. El Congreso debe ser el punto de partida imprescindible para un partido que está dolorido, pero también decidido a jugar el papel -sin lugar a dudas, protagonista- que los ciudadanos nos siguen atribuyendo.

1. Un partido de Gobierno, receptivo y atento a las demandas participativas y críticas de la sociedad civil.

Necesitamos a los ciudadanos con nosotros revitalizando al PSOE, y ahora tenemos medios de democracia participativa directa (la Red) para hacerlo posible, y resortes representativos (las primarias abiertas a simpatizantes) para hacerlo más legítimo, en todos los momentos en que se tenga que realizar un proceso electoral. A la derecha no se le pide eso. A la izquierda, afortunadamente, sí, y tiene que canalizar los fuertes impulsos críticos que han traspasado las fronteras de España, extendiendo al máximo la representatividad de nuestra democracia.

Hay otra exigencia evidente. El Partido Socialista es un partido de Gobierno, única alternativa real a la derecha ganadora en las últimas elecciones. Eso significa que tiene que configurarse como un proyecto nacional, con una dirección con sentido y cometidos de Estado, y no solo coordinadora de organizaciones territoriales.

2. Una Europa social y solidaria contra la crisis.

La crisis ha demostrado que no hay salidas meramente nacionales a la misma. Estamos en presencia de una crisis internacional. Las repuestas deben ser europeas, y de ahí la importancia del Partido Socialista Europeo (PSE), principal instrumento socialdemócrata, que sigue siendo una suma de partidos nacionales más que un verdadero partido de ámbito supranacional que elabore la estrategia de los socialistas.

Los socialistas no aceptamos que la política económica sea dictada por el bloque conservador Merkel-Sarkozy, obsesionado en ajustes insolidarios y alejado del fortalecimiento de nuestro modelo social.

Los socialistas hemos de estar en la vanguardia de una Europa que afronte de una vez la crisis de forma colectiva y solidaria. Es la única forma de superarla. De ahí,que debamos sostener decididamente, en el PSE y en todos los ámbitos políticos, las siguientes medidas.

- Creación de eurobonos, o mutualización de la deuda soberana, como la correspondencia obligada a la disciplina presupuestaria.

- La intervención del Banco Central Europeo para defender el euro y garantizar siempre intereses razonablemente bajos en la financiación de los países con esta moneda.

- El fortalecimiento del Mecanismo Europeo de estabilidad financiera.

- La Tasa de Transacciones Financieras, a nivel de la eurozona, para que entre en vigor con los nuevos Presupuestos de la UE en 2014.

- Planes de inversión pública productiva a nivel europeo como estímulo de crecimiento y creación de empleo.

- La desaparición de los paraísos fiscales.

3. Los derechos sociales son conquistas que no se tocan.

El periodo 2004-2011 de Gobiernos socialistas irá siempre unido a avances históricos y poderosos en derechos sociales de colectivos particularmente vulnerables o discriminados. La ley de igualdad entre hombres y mujeres, la ley contra la violencia de género, la ley de dependencia, la ley de matrimonio homosexual, el crecimiento impetuoso de las pensiones más bajas, del salario mínimo interprofesional, los derechos constitucionales de los inmigrantes que les habían quitado los Gobiernos de Aznar... Son derechos a añadir a los clásicos del Estado de bienestar, educación, sanidad, protección ante el desempleo, Seguridad Social, universalizados por anteriores Gobiernos de la izquierda.

Hay que reivindicar con orgullo estos logros democráticos y hay que recelar de la nueva etapa política del PP, porque nunca la derecha amplió los derechos sociales, y ahora está tentada a limitarlos fuertemente. Los socialistas (y los sindicatos) nos tenemos que comprometer a evitarlo, con tolerancia cero a los recortes en derechos sociales. La austeridad debe aplicarse a otros conceptos de gasto, pero nunca a los derechos, que necesitan sobre todo los que menos tienen.

4. Una reforma fiscal en profundidad para financiar la superación de la crisis.

Pero cualquier objetivo económico y social que se nos ocurra tropieza con un primer obstáculo, el principal desafío que nos atenaza: la financiación de la salida de la crisis, que la propia crisis dificulta como un círculo vicioso.

Ya no vale repetir que hay que crecer, y que de aquí vendrán todas las soluciones. Ya lo sabemos. Pero ¿cómo desencadenar ese crecimiento sostenible y suficiente que nunca llega? Y, mientras tanto, ¿cómo evitar el deterioro del Estado de bienestar? ¿Cómo inyectar en la economía productiva la energía que le ha robado la avaricia de la economía financiera? La respuesta es: financiación a través de potentes impuestos progresivos. Después -no antes- vendrá el crecimiento.

La equidad debe obligar a los poderes públicos a abandonar la exhausta vía del endeudamiento -que es, además, generacionalmente insolidario- y a requerir medios de financiación directos en forma de impuestos a los sectores económicos con capacidad para darlos. Estos son: el sistema financiero causante y beneficiario de la crisis y los individuos y corporaciones con mayor poder económico. Ello significa una reforma fiscal progresiva: a nivel europeo (eurozona) es la tasa sobre transacciones financieras -que ha sido una iniciativa del Partido Socialista Europeo- y, a nivel nacional, es un cambio en la fiscalidad en sentido diferente al giro brutal que en su programa ha aprobado el Gobierno del PP, descargando la crisis sobre las clases medias y los asalariados.

Los socialistas hemos de proponer una profunda reforma fiscal que afecte, al menos, a los siguientes tres aspectos:

- Un impuesto integral sobre las grandes fortunas y patrimonios.

- Supresión de las deducciones y exenciones en el impuesto de sociedades, que se ha desplomado.

- Tributación real y efectiva sobre las rentas del capital, incluyendo las SICAV.

De ahí tienen que venir los fondos públicos que se inviertan luego en infraestructuras físicas, tecnológicas y educativas, en planes de empleo juvenil, en el mantenimiento de los derechos sociales conquistados, así como en la amortización de la deuda. Porque la competitividad no puede basarse en bajos salarios y en facilitar el despido.

Sin dotar previamente a los poderes públicos de ingresos suficientes y reduciendo cualquier política a los recortes en gastos, no habrá recuperación y se agrandarán las grietas de la desigualdad, la pobreza, y la discriminación intergeneracional, que ya forman parte del paisaje de las sociedades occidentales.

El Congreso del PSOE ha de ocuparse de todo esto y también, coherentemente, de quienes dirigirán el partido en unos años decisivos para nuestro país y para Europa.

Diego López Garrido es diputado socialista. Suscriben también este artículo: Juan José Azcona, Carmen Barahona, Carlos Carnero y 18 firmas más.

martes, 29 de noviembre de 2011

¿Núcleo duro del euro? NO con mayúsculas: mi artículo en Nueva Tribuna


Como nos descuidemos, nos rompen la Unión Europea. Así lo digo en el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna.

¿Núcleo duro del euro? NO con mayúsculas

Carlos Carnero

Conviene estar atentos a lo que se nos puede venir encima desde Bruselas en los próximos días para decir, sencillamente, NO, con mayúsculas. Un no europeísta, por descontado, un gran no.

Me refiero al invento de cambiar los Tratados de la UE en vigor para configurar un “núcleo duro” o una “primera línea” del euro que la derecha alemana encabezada por la Angela Merkel y secundada por la francesa anda propugnando a los cuatro vientos de las filtraciones periodísticas al mismo tiempo que sigue alentando las dudas sobre algunos países comunitarios para beneficiarse de las dificultades de su deuda. El último ejemplo de tal situación lo protagonizó a su pesar, hace algunos días, Mario Monti, que en la misma rueda de prensa conjunta con Merkel y Sarkozy contempló –supongo que estupefacto- cómo la canciller se dedicaba a espolear a los mercados para que le pidieran a Roma un interés brutal e injustificado por sus emisiones a corto plazo: buena mano…al cuello.

Ahora nos dicen que hay que cambiar los Tratados para conformar una “unión fiscal” entre los socios cumplidores del euro, de la que quedarían fuera los díscolos. “Unión fiscal”, traduciendo de Merkel, no significa otra cosa que consagrar en la norma básica de la UE nuevos criterios de austeridad presupuestaria, o sea, nuevos y más duros ajustes, por si habíamos tenido pocos.

Cuando la OCDE acaba de advertir que la UE entrará en 2012 en recesión y Barack Obama reclama a Barroso y Van Rompuy en la Casa Blanca que pongan su economía a funcionar de una vez, la única idea que se les ocurre a Merkel y a Sarkozy es promover más y mayor dureza, menos gasto e inversión pública. Y encima quieren consagrarlo en los Tratados en tanto que norma de derecho primario. Exactamente lo contrario de lo que necesitamos.

El Tratado de la UE obliga a todos los estados miembros –excepto al Reino Unido y a Dinamarca- a ingresar en el euro, cumpliendo para ello los llamados criterios de convergencia y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en deuda, déficit e inflación. Luego han venido muchas normas que inciden en ese sentido, pero sin rango constitucional: el Pacto Euro Plus o, directamente, la puñalada de la prima de riesgo.

Ni nos hace falta ni es posible crear una Europa a distintas velocidades cuando hablamos del euro. Primero, porque estar en el euro es un derecho y una obligación de todos los estados miembros con los mismos criterios; segundo, porque los parámetros para ingresar en la moneda única ya están fijados suficientemente; tercero, porque la cooperación reforzada no es aplicable en el campo de las competencias exclusivas de la UE, y la monetaria lo es.

Se habla también de un tratado bilateral negociado entre estados que luego se añadiría al acervo comunitario, como se hizo con Schengen. Volveríamos por esa vía a poner en cuestión el avance hacia la unión política y el método que lo gestiona, aumentando el déficit democrático exponencialmente.

Pero la gran cuestión es ¿para qué diablos nos hace falta esa reforma de los Tratados que consagraría un “núcleo duro” o una “primera línea” del euro? ¿Para el bien común? No, en realidad para favorecer los intereses del capital financiero e industrial centroeuropeo y las aspiraciones ideológicas de la derecha que gobierna en Berlín o París.

Veamos. Lo que de verdad nos hace falta es emitir eurobonos y que el BCE compre deuda de los países de la eurozona a cualquier precio. Para eso no hace falta reformar los Tratados. Y si estos se reforman no debe ser para escribir en mármol políticas económicas que tienen alternativa o principios ideológicos que no es obligatorio compartir, sino para establecer un Tesoro europeo, armonización fiscal y una Europa social digna de tal nombre.

Así que mi conclusión es la del principio de este artículo. ¿Reforma de los Tratados para un “núcleo duro” del euro? NO; ¿reforma de los Tratados para un verdadero gobierno económico europeo? SÍ; ¿reforma de los Tratados para santificar la política económica conservadora que nos mantiene en el estancamiento y nos lleva a la recesión? NO; ¿reforma de los Tratados para que la UE pueda intervenir en el ciclo económico para el crecimiento y el empleo? SÍ. ¿Reforma de los Tratados para lo que de verdad importa ahora, o sea, contar con eurobonos y con un BCE que compre deuda de los estados de la eurozona? NO hace falta.

La solución europeísta y eficaz a los problemas de la UE es la federal. Y la que proponen –o insinúan proponer- Merkel y Sarkozy es todo lo contrario: la fragmentación de la Unión.

Ya que confío bien poco en la capacidad de la Comisión para defender el interés comunitario con firmeza, espero que el Parlamento Europeo utilice esta ocasión para restablecer su autoridad y reaparecer de una vez por todas diciendo que no acepta destrozar la Unión de la que es la única institución elegida en las urnas.

Los planes de la Alemania de Merkel y de la Francia de Sarkozy no convienen tampoco a España, por razones evidentes: forzarnos a más ajustes es un suicidio seguro. Por lo tanto, el objetivo no debe ser estar en esa “primera línea” futura del euro, sino de oponerse a cualquier atisbo de inscribirla en los Tratados. Es lo que debe exigirse que defienda el Gobierno español porque conviene al interés de nuestro país: no a una reforma de los Tratados, no al núcleo duro del euro, sí a los eurobonos y aun Banco Central activo frente a los especuladores. En lo primero, el Ejecutivo lo tiene fácil: con que un estado miembro diga no, no habrá atutía. Se llama unanimidad y lleva aparejado el derecho de veto.

El PSOE, consecuentemente con su programa electoral, lo tiene fácil y claro: NO.

martes, 22 de noviembre de 2011

Escenas de la lucha de clases en la UE: mi artículo hoy en El País

¿Qué mejor reflexión tras el 20-N que publicar un artículo en El País?

Escenas de la lucha de clases en la UE

CARLOS CARNERO

22/11/2011

Una de mis películas favoritas es Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills, dirigida en 1990 por Paul Bartel: inteligente, elegante, divertida. El título con el que fue estrenada en España tiene su gracia: somos tan mojigatos que, dicen, cambiaron el original en inglés porque resultaba muy fuerte que se llamase aquí Escenas de la lucha de clases en Beverly Hills.

Nos pasa un poco lo mismo con la crisis o con la Unión Europea: parecemos incapaces de llamar a las cosas por su nombre y de analizar lo que ocurre desde un punto de vista socioeconómico, teniendo en cuenta, como ha recordado el multimillonario Warren Buffett, que sigue habiendo lucha de clases, y la están ganando los ricos.

Ni la UE ni el euro van a desaparecer. Afirmarlo solo forma parte del tremendismo que se ha apoderado de buena parte de la opinión pública. Pero es verdad que la UE ha conseguido enredarse en su propio rompecabezas de acuerdos y desacuerdos, con el consiguiente despiste de la ciudadanía y de los propios responsables políticos. Desde que empezó la crisis, la UE ha tomado muchas y buenas decisiones. Las últimas, en la Cumbre de la Eurozona sobre la recapitalización bancaria, la quita privada de la deuda griega y la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera a un billón de euros.

Entonces, si la UE ha avanzado mucho en instrumentos y procedimientos de toma de decisiones económicas y financieras desde el comienzo de la crisis, ¿por qué seguimos temiendo que cada momento (el último: máxima agudización de las crisis políticas y de la deuda en Grecia e Italia) sea el final, en el peor sentido de la palabra? La explicación no hay que buscarla ni en un análisis estático de la Europa de los Estados ni en el perfil psicológico de los gobernantes: ese simplismo ya aburre.

Pero un análisis social y dialéctico de lo que está pasando sí nos puede llevar a conclusiones válidas, empezando por la fundamental: el laberinto europeo está provocado, por un lado, por la incapacidad de la mayoría conservadora del Consejo y la Comisión para fijar un objetivo global que dé coherencia a las múltiples decisiones adoptadas -más allá de sus intereses a corto plazo en el marco de cada frontera nacional y de su empeño ideológico en el ajuste por el ajuste, haciendo pagar a los trabajadores el coste del mismo- y, por otro, por los denodados esfuerzos del capital financiero radicado en Wall Street y la City por trasladar el foco de la crisis a la zona euro.

Ya es hora de plantear, por tanto, que la solución europea a la crisis no pasa por el paradigma neoliberal (constatado su evidente fracaso) defendido a capa y espada por la derecha europea hoy hegemónica, sino por poner en marcha políticas keynesianas de crecimiento y empleo financiadas no por mayor gasto público basado en la deuda (que se ha demostrado una trampa mortal), sino en mayores ingresos provenientes de la mejora de la imposición progresiva, en el nivel nacional y en el europeo, creando nuevos impuestos (como la tasa Tobin), haciendo que paguen más quienes más tienen, acabando con las deducciones y exenciones que privilegian las rentas del capital frente a las del trabajo y poniendo coto al fraude y los paraísos fiscales. Y ello requiere necesariamente un cambio de orientación en la mayoría política de la UE.

Hace falta una nueva mayoría política progresista, capaz de plantear el predominio de la inversión pública frente a la desregulación neoliberal -a la vista de que esta solo ahonda la crisis y el desempleo- y de culminar la unión política federal europea con un gobierno económico y social comunitario que responda a lo que somos: una economía social de mercado con un Estado de bienestar indiscutible, tanto por justo como por eficiente.

Una mayoría política de la izquierda europeísta que sustituya la carencia conservadora de horizonte para establecer uno viable y compartido por la ciudadanía: una unión económica que incluya un Tesoro comunitario, un Banco Central que mantenga la estabilidad de precios pero colabore al tiempo con la política económica de la Unión -como hace la Reserva Federal norteamericana-, eurobonos, mayor presupuesto (el 1 % de la Renta Bruta de la UE como tope máximo del mismo es una broma pesada), armonización fiscal, agencia independiente de calificación de deuda y una Europa social tan importante como el mercado único.

Alguien podría pensar que también en la izquierda hay contradicciones y que conformar la mayoría citada será complicado. ¡Desde luego! Pero mucho menos que antes de la crisis a la vista de la creciente coincidencia de propuestas entre partidos con cultura de gobierno como los socialdemócratas alemanes, los socialistas franceses y españoles o los laboristas ingleses. De hecho, si hay un partido europeo que desde 2008 está avanzando propuestas útiles y con horizonte que luego se han convertido en realidad o tienen visos de hacerlo a corto plazo, ese es el Partido Socialista Europeo: así ha sido en el caso de los mecanismos de estabilidad financiera, de la tasa Tobin o de los eurobonos, entre otros ejemplos.

El coste en tiempo, dinero y credibilidad es demasiado elevado como para seguir manteniendo un título ficticio en esta película y no modificar la mayoría que la interpreta en las instituciones europeas. Ya es hora.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El cambio europeo puede empezar por España

Aquí tenéis el último artículo que he publicado en Nueva Tribuna:

El cambio europeo puede empezar por España

Carlos Carnero

La hora de decidir quién va a gobernar en España ha sonado precisamente cuando se empieza a hacer camino en Europa el gran debate sobre si podemos y debemos cambiar el rumbo que ha venido aplicándose para tratar de salir de la crisis.

Leer la Carta que Yorgos Papandreu –al que pude oír en directo el pasado mes de julio y al que he tenido el honor de conocer personalmente- al Presidente del Consejo Europeo del 1 de noviembre y escuchar al tiempo el llamamiento de Rubalcaba a la UE para salir de la crisis con un Plan Marshall Europeo de inversión y estímulos, dejando atrás la política del ajuste por el ajuste, me lleva a la conclusión de que muchas cosas empiezan a moverse en el buen sentido.

¿Cuál es ese sentido?

El de transmitir a la ciudadanía europea, incluida la española, el nítido mensaje de que –una vez hecho los esfuerzos de contención del gasto impuestos por la coyuntura- lo que toca son políticas keynesianas orientadas a fomentar el crecimiento sostenible y la creación de empleo a partir de un abandono de la deuda como forma de conseguir ingresos públicos, algo que puede conseguirse, para sostener el estado del bienestar, reforzando la capacidad de imposición progresiva de los estados miembros y de la propia UE, en este caso a través de la Tasa sobre las Transacciones Financieras Internacionales, los gravámenes verdes o la emisión de eurobonos.

Esa es una alternativa que algunos llevamos tiempo defendiendo –lo escribí en Nueva Tribuna el 27 de mayo en “Se puede ganar a la derecha”- y que ahora se abre paso para dejar claro que la política de ajuste duro aplicada hasta la fecha ni es la solución a la crisis, ni es eficaz, ni es justa ni es compartida por cualquier fuerza política europea si se la pretende mantener a cualquier precio y por tiempo indefinido.

La derecha europea así lo pretende, desde Berlín y París hasta Madrid.

Hay quien afirma todavía que el PP no tiene programa. No es mi caso, porque me resulta evidente lo contrario: la derecha española tiene una idea muy clara de lo que quiere hacer, que sin duda ahondará la crisis, elevará el desempleo, destrozará los servicios sociales, romperá el estado del bienestar, hará más ricos a los ricos y más pobres a los pobres y aumentará la desigualdad.

En eso se traduce reducir impuestos a los que más tienen o no crear otros nuevos y, encima, plantearse reducir los gastos públicos. La cuadratura imposible de un círculo que termina derivando en el cuadrado de la política antisocial a ultranza.

Por eso creo tan oportuno el discurso de Rubalcaba, que ya empezó a perfilar a principios de julio y ahora encuentra todo su desarrollo: si la UE quiere salir de la crisis, debe hacerlo por la vía socialdemócrata; intentarlo por la vía neoliberal lleva directamente al fracaso. Y es imprescindible conseguir un giro en la política europea –ahora que cuenta con una gran cantidad de instrumentos de gobierno económico que hemos construido en el tiempo récord de dos años a partir de la Presidencia Española del Consejo- porque ningún país, tampoco España, puede salir solo de esta crisis.

Muchos criticarán la política llevada a cabo por el Gobierno Zapatero, pero no más que los que saben que un Gobierno de la derecha hubiera no recortado, sino cercenado, el estado del bienestar. Muchos dirán aquello de “a buenas horas, magas verdes”, pero no más que los que saben que su movilización ha conseguido que el candidato socialista Rubalcaba arranque con un claro discurso de izquierdas. Muchos pensarán que ya es tarde para rectificar, pero no más que los que saben que nada está decidido hasta que cierran las urnas: el 14-M de 2004 es un buen ejemplo de ello.

Pero, en todo caso, si faltaba algo, basta mirar lo hecho por los gobiernos del PP tras el 22-M. Los progresistas que no fueron a votar o desperdiciaron su papeleta pueden echar un vistazo a la marea verde en defensa de la educación pública para comprobar que se equivocaron. Y no pueden volver a hacerlo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuando la realidad puede ser soñada: Rubalcaba vencedor y Rajoy en La Moncloa


Pocas veces he leído algo tan bueno como el artículo que publica Pedro Díez (el Presidente de la Asamblea de Madrid que la llevó a Vallecas, sí señor) en Nueva Tribuna con el título Ucronías futuras I: despertares, que copio a continuación y tenéis en el enlace. Me ha hecho reir, me ha emocionado y, sobre todo, me ha aún más ganas de votar socialista el 20-N. Disfrutadlo.

Ucronías futuras I: Despertares

Pedro Díez Olazábal

Algo estaba pasando. Las encuestas de salida de los colegios electorales arrojaban datos absolutamente dispares según los diferentes medios de comunicación. Unos confirmaban la victoria del PP, tal como habían venido pronosticando. Otros sin embargo apuntaban que podría haberse dado un resultado sorprendente. Nadie salía a decirle nada a la peña.

En Génova guardaban un silencio inquietante y decían los reporteros allí destacados, que aún no había sido descorchada botella de champán alguna. Los máximos dirigentes de esa formación política permanecían encerrados en una sala y entre los miles de afiliados concentrados en los alrededores del edificio, reinaba una extraña calma. Un rumor no confirmado aseguraba que se había visto a Gallardón cruzar como una exhalación un pasillo en busca de los retretes y tenía mala cara. En Ferraz, por el contrario, los periodistas comunicaban que los dirigentes reunidos en el interior de la sede socialista y las pocas docenas de militantes que aguardaban extramuros, iban pasando del mutismo inicial a un murmullo cada vez más alto. La sorpresa inicial se transformaba progresivamente en euforia contenida trufada de incredulidad.

A las dos horas, se confirmaban las primeras sospechas: con más del sesenta por ciento de las mesas electorales de toda España escrutado, el PSOE aventajaba al PP en varios miles de votos, pocos, pero que ya dejaban muy claro que Rajoy no ganaba y que, pese a todo, Rubalcaba sería el encargado de formar Gobierno, aunque en minoría. En un Congreso con una presencia importante de IU y de los verdes de Equo, en el que las candidaturas nacionalistas repetían resultados y UPD no alcanzaba sus expectativas. Lo contrario de lo que habían venido profetizando analistas y sociólogos desde que el PSOE se había desplomado en las encuestas.

Al filo de las 2 de la madrugada, Rubalcaba hacia acto de presencia ante la prensa y los miles de afiliados y simpatizantes socialistas que – ahora sí – abarrotaban la sede y calles adyacentes, entre aplausos y gritos de júbilo. Se había frenado a la derecha y los españoles habían votado una mayoría de progreso para hacer políticas socialdemócratas y para abordar la salida de la crisis de manera diferente: con políticas de inversión pública y de estímulos y apoyo a la creación de empleo. Un giro copernicano con relación a la línea adoptada por la Unión Europea y a la que el Gobierno saliente había desarrollado.

Algunos diarios y emisoras de TDT despertaban de su estupefacción y comenzaban a lanzar arengas desde sus antenas y páginas digitales: ¡Pucherazo! ¡Otra vez el pérfido Rubalcaba! ¡Esta no es la Hispania de Gárgoris y Habidis - bramaba Sánchez Dragó – me largo a Katmandú! Un demudado González Pons salía ya pasadas las tres de la mañana a farfullar algo como que no sabían muy bien qué había pasado y que iban a exigir una revisión a la Junta Electoral y al Supremo y al Constitucional, porque según el guión, les tocaba a ellos. Aguirre fue la única que, ya apuntando el alba, había declarado que Rajoy la había pifiado de nuevo y que hacía falta un liderazgo fuerte de la derecha.

De pronto fijé mis ojos en la pantalla del televisor en el que una imagen desdibujada, en tono monocorde, explicaba alguna cosa. Me froté los ojos. Presté atención. Era Urdaci leyendo las noticias de las nueve. Informaba del “fracaso” de la tercera huelga general en dos años del Gobierno del PP que los sindicatos “ceceoo y ugete” habían convocado para protestar por la privatización de la enseñanza y la sanidad, el despido masivo de empleados públicos y el alto nivel de desempleo, que ya alcanzaba los seis millones de parados, culpa claro está, decía el presentador, de las erróneas políticas del anterior Gobierno de Zapatero. Además, leía sin pausa: el juzgado de primera instancia había cursado órdenes de detención contra los participantes en piquetes informativos, incluidos Toxo y Méndez, en aplicación de la nueva ley de huelga siguiendo así el camino que varias docenas de “indignados” habían seguido en meses anteriores por haber intentado ocupar otra vez la Puerta del Sol.

miércoles, 19 de octubre de 2011

III Conferencia Progreso Global: un éxito


Estos días he asistido como participante a la III Conferencia Progreso Global, organizada por la Fundación Ideas, que preside Jesús Caldera.

Sin duda, ha sido un éxito: por lo asistencia de líderes progresistas y por el discurso compartido de la misma, explicitado en una declaración común.

Una resolución que pone de manifiesto que la salida a la crisis no es única ni tiene por qué ser neoliberal.

Al contrario, que hay una salida desde la izquierda que demuestra que es posible salir de la crisis fortaleciendo el estado del bienestar, reduciendo las desigualdades y ampliando la democracia.

Una salida que, en todo caso, necesita de la Unión Europea para hacerse realidad en el mundo y en cada uno de nuestros países.

Pues, como afirmó Lula da Silva en su discurso, "la UE es un patrimonia democrático de la humanidad".

En esa dirección fue también la ihntervención de Alfredo Pérez Rubalcaba, como lo fueron las de Gordon Brown, Poul Nyrup Rasmussen, FranÇois Hollande, Antonio Seguro o John Podesta.

Todos ellos dieron su respaldo a la candidatura de Rubalcaba a La Moncloa para que España siga contando con un gobierno europeísta y de progreso.

lunes, 17 de octubre de 2011

Las propuestas del PSOE: mi artículo en Nueva Tribuna


Cuando una Conferencia es más que un escenario

Carlos Carnero

El panorama informativo español tiende a presentar sin distinción las conferencias o congresos de los partidos como meros decorados para el lucimiento –o no- de su “líderes”, con unas organizaciones predispuestas al aplauso fácil y la repetición ritual de las cuatro consignas del momento. Por supuesto, los partidos han contribuido más que nadie a que esa situación se haya convertido en una norma que, a corto o medio plazo, terminará golpeando a lo que representan como columna vertebral de la democracia.

Por eso salí con buen sabor de boca de la Conferencia Política del PSOE celebrada a principios de octubre y a la que asistí como delegado: porque, a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez el decorado fue lo de menos y el contenido lo de más. Hasta el punto de que, frente a esa frase tonta de “hay partido” –cuando los símiles futbolísticos o taurinos se adueñan del lenguaje político, mal vamos de profundidad intelectual-, esta vez lo cierto es que “hubo debate”.

La discusión fue profunda y rigurosa en todos los terrenos, como requería una Conferencia llamada a perfilar los contornos de lo que en su momento será el programa electoral que se presente a la ciudadanía para las elecciones generales del 20 de noviembre.

Y el resultado, por su parte, fue claro: la adopción de posiciones –empezando por las referidas a la crisis económica- nítidamente a la izquierda, encaminadas a construir un discurso que no entiende la realidad como una categoría inmodificable, sino que pretende modelarla de acuerdo con los intereses de la mayoría social.

En el terreno de la Unión Europea, ese fue sin duda el resultado de la Conferencia, que aprobó novedades particularmente significativas: la apuesta por la unión política federal; la prioridad de construir un gobierno económico que cuente con tesoro comunitario, armonización fiscal y presupuesto suficiente; el apoyo a la activación de la “Tasa Tobin”, emitir eurobonos y contar con una agencia europea de calificación de deuda; el empeño en que el Banco Central Europeo contribuya no solo a la estabilidad de precios sino a la consecución de los objetivos de crecimiento y empleo, lo que demanda la puesta en marcha de estímulos públicos orientados en esa dirección; la convicción de que la deuda no puede sustituir una fiscalidad progresiva imprescindible para el mantenimiento y desarrollo del estado del bienestar; la conformación de una Europa social con el mismo nivel normativo que le mercado único, como propone la Confederación Europea de Sindicatos (CES).

De esta forma, el PSOE alinea sus posiciones con las más avanzadas de la izquierda política y social, incluyendo al Partido Socialista Europeo y la CES, en un momento en que tanto la crisis como la respuesta europea a la misma entran en una nueva fase y es insoslayable reflexionar sobre si lo decidido hasta la fecha ha dado los resultados esperados o no.

La respuesta a la crisis necesita ser repensada, al menos en tres puntos:

- los ajustes han agotado su camino y se impone formular un plan europeo de estímulo económico, de forma que los países con excedentes alienten su demanda para favorecer el crecimiento de aquellos que se enfrentan al peligro de recesión y sufren altas tasas de desempleo: para ello es imprescindible contar con nuevos recursos nacionales (vía impuestos progresivos) y comunitarios, que pueden ser obtenidos a través de los eurobonos o la Tasa Tobin; además, el BCE debe rebajar los tipos de interés de una vez por todas: basta ya de fijarse en la orquesta (la inflación) cuando el barco pasa por problemas graves;

- es perentorio desmontar de una vez por todas los ataques especulativos contra la deuda nacional y los mercados bursátiles: junto a nuevas regulaciones que prohíban para siempre y en todos los casos las operaciones a corto o en descubierto en las Bolsas, se impone crear una Agencia Europea de Calificación de Deuda, cargar en todos los terrenos posibles contra las privadas que desestabilizan el mercado con sus decisiones, que el Banco Central Europeo siga comprando títulos de los estados miembros en la diana y emitir eurobonos;

- las decisiones de gobierno económico deben asumir que estamos en una Europa a dos velocidades y que la eurozona debe modificar sus procedimientos de toma de decisiones, para hacerlos más rápidos y eficaces, reformando el Tratado si es preciso.

En todas estas cuestiones, las diferencias entre izquierda y derecha son notorias. Y la Conferencia Política del PSOE, junto con los ataques contra el estado del bienestar en las comunidades autónomas gobernadas por la derecha, se ha encargado de subrayarlo.

Buenas noticias.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Impuestos progresivos frente a deuda o izquierda frente a derecha: López Garrido en El País


Diego López Garrido da en el clavo con el artículo que publica hoy en El País. En esta crisis, la izquierda se diferencia en muchas cosas de la derecha: una de ellas, ¿cómo conseguir ingresos públicos suficientes para mantener el estado del bienestar? Si es con impuestos progresivos, será factible concolidar y profundizar el estado del bienestar. Si es con deuda no, a no ser que se desmantele: eso es lo que ya están haciendo los gobiernos autonómicos del PP.

El giro fiscal de la izquierda europea

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

05/10/2011

La crisis financiera y de deuda soberana de los países europeos es la "crónica de una crisis anunciada" desde el momento en que el mercado financiero privado no fue capaz de responder a la que estalló en 2007, creada y alimentada por su propia avaricia. Así que, apoyados en la Unión Europea, son los Estados quienes han tenido y tienen que parar el golpe y encontrar la solución.

En una primera fase (2008-2009) la reacción de estos fue ayudar a la banca, como siempre se ha hecho (mal) en los últimos 25 años: emitiendo deuda (pero no impuestos) y cargando con un peso insostenible a los Estados. No era la mejor solución, y la prueba es que nos hemos visto obligados a entrar en una segunda fase (2010-2011) de austeridad y ajuste severo, que penaliza al Estado de bienestar. Los recortes de gasto público siempre los sufren más las clases media y baja, consumidoras de los servicios esenciales. Además, se ha frenado visiblemente la economía creadora de empleo.

Estamos en una especie de callejón sin salida. Por eso, habrá que abordar, a partir de 2012, una tercera fase de la reacción frente a la crisis. Y solo nos queda un instrumento realmente efectivo, el que siempre ha tenido el Estado: los impuestos (no la deuda). Es lo único que puede dar a la Unión y a los Estados la capacidad de recuperar el crecimiento, en un momento de sequía crediticia para la inversión privada

¿Qué impuestos? La derecha optará por subir solo los impuestos indirectos, los que pagamos todos. La izquierda, por gravar al sistema financiero y a las mayores rentas personales o de capital, es decir, donde está el poder económico real, pero donde la carga tributaria es descaradamente menor (Buffett dixit).

Este es el debate de hoy en Estados Unidos, Europa y España. El debate de los impuestos. Sin impuestos progresivos no habrá una salida justa de la crisis, ni resucitará el crecimiento y el empleo. Es lo que venimos planteando en la izquierda desde hace tiempo, y ahora empieza a abrirse camino.

La pasada semana la Comisión Europea ha formulado como propuesta la tasa de transacciones financieras, que debería ir directamente a los presupuestos de la Unión, aligerando así lo que cada Estado aporta a estos.

La izquierda propone, además, tributos nacionales sobre las mayores rentas y propiedades. Empieza a vislumbrarse en Dinamarca y Finlandia, con nuevos Gobiernos de centro-izquierda. Estoy convencido de que lo mismo sucederá en Alemania, Francia e Italia tras las próximas elecciones generales, que cambiarán el signo de sus Gobiernos (ya está cambiando en los länder alemanes, en el Senado francés, en los municipios italianos). Se trata de lanzar programas de recuperación basados en impuestos progresivos y no en el recurso a la deuda nacional (que debería ser sustituida por eurobonos).

Este es un debate central en la campaña electoral española. El Partido Popular la da por ganada, pero su actitud empecinada de "no aumentar impuestos a los que más tienen" hace matemáticamente imposible la inversión en infraestructuras, el mantenimiento de la Sanidad y la Educación universales y gratuitas, y los demás servicios públicos. Es así de sencillo. Lo vemos en las muchas comunidades regidas por el Partido Popular, que ya han renunciado al impuesto de sucesiones y al impuesto del patrimonio. Ello contrasta, por cierto, con la mayor apertura a la imposición sobre la riqueza de los Gobiernos de Francia e Italia.

El rechazo de la derecha española a todo lo que huela a imposición progresiva sobre el capital, o la banca, o a cambios en el impuesto de sociedades (plagado de exenciones y deducciones que permiten su escandalosa evasión), esa postura del partido de Rajoy, digo, convierte en inviable no solo nuestro Estado social sino, además, el cumplimiento de los compromisos de reducción del déficit y consolidación fiscal (4,4 % de déficit para 2010 y 3 % para 2013) que España tiene contraídos con la Unión Europea.

Recientemente, un lúcido artículo de Bruce Bartlett (Financial Times, 26 de septiembre de 2011) ponía de relieve la enorme injusticia de los últimos 25 años de política fiscal conservadora en Estados Unidos -y en general en el mundo occidental- que han bajado los tipos máximos y privilegiado las rentas del capital, entregando a los más ricos cantidades espectaculares de dinero, supuestamente para que lo invirtieran, algo que no hicieron. Destruyeron así esa absurda teoría que justifica no gravar a los ricos para que así inviertan. Como si los no ricos no supieran gastar bien sus ingresos.

Según dice Bartlett, el aumento de los impuestos a las mayores rentas es el único medio de asegurar que el coste de la reducción del déficit se distribuya entre todos los sectores sociales. Es absolutamente irreal un descenso del déficit sin mayores ingresos fiscales, que lógicamente tienen que salir de las fortunas que la derecha se empeña en proteger.

En Europa se abre, pues, un periodo crucial en política económica (lo he llamado "tercera fase"), que deberá estar presidido por un contundente giro fiscal hacia los impuestos progresivos. Son el instrumento más poderoso que tenemos para el crecimiento que urgentemente necesitamos. Enfrentada a este cambio de paradigma fiscal, la derecha española lo tiene muy difícil para esconderse detrás del burladero de la indefinición y el secretismo de un programa que aboca a la ruptura con el Estado de bienestar.