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miércoles, 9 de marzo de 2011

Crisis en el Norte de África: todas las opiniones deben ser escuchadas

La crisis en el Norte África está dando lugar a un interesante debate en el que todas las opiniones tienen derecho a ser escuchadas. Es el caso de Peter Mandelson, antiguo miembro del Gobierno británico y de la Comisión Europea, que se pregunta por qué se persigue ahora a quienes, desde los ejecutivos o las empresas, mantuvieron relaciones con Libia. Puede que yo no esté de acuerdo con lo que dice, pero tampoco lo estoy con una suerte de nuevo pensamiento único que no admite discrepancias. Mandelson se explica en un artículo en Finantial Times que tenéis en el enlace.

sábado, 12 de junio de 2010

Las manadas de lobos, de nuevo al ataque contra España: Financial Times, fiel a su línea

Ayer nos despertamos con un nuevo ataque contra España. Esta vez la mentira, el bulo, la especulación venía de las páginas del Financial Times - Edición alemana. Sí, en efecto, el de siempre, los de siempre. Actúan cada pocos días, de forma escalonada. Tratan de crear pánico, provocar ansiedad, inquietar a las opiniones públicas y a los inversores, presionar sobre los gobiernos, crear inestabilidad. Son los agentes de la nueva estrategia de la tensión. Utilizan datos erróneos, fuentes anónimas. Sus predicciones nunca se confirman, pero ahí quedan: ya han hecho el daño. Da igual que el Gobierno les desmienta, que la Comisión Europea lo haga también. Ya contaban con ello. Afortunadamente, creo no equivocarme si digo que el primer periódico global en español, El País, no se ha hecho eco de la intoxicación publicada en el FT, ni en su edición digital ni en la de papel. Bien. Los que actúan tratando de propagar la crisis a través de falsos rumores, sin importarles el coste para la gente, no tienen otro nombre posible: manadas de lobos.

miércoles, 9 de junio de 2010

La querida prensa anglosajona

Lo de la prensa anglosajona con España no deja de dar sorpresas, algunas incluso para provocar una pequeña sonrisa.

Es el caso de The Times en su edición de hoy. Su crónica sobre el 8-J haría las delicias de los convocantes, porque el artículo de su corresponsal en Madrid empieza literalmente así (traduzco a la lengua de Cervantes): “Basura sin recoger, hospitales en modo de emergencia y escuelas cerradas…”. Por supuesto, no se trata de informar objetivamente sobre el seguimiento de la huelga ni de simpatizar con la convocatoria sindical, sino de dar una imagen catastrófica al público inglés, una imagen a la griega (siembra que algo queda), aunque no responda a la verdad. De ahí que lo primero sea la basura, ¿no?

Luego viene Finantial Times (la prensa salmón), que nos dedica nada menos que ¡un suplemento especial! Me lo pasan de inmediato desde varios sitios, como si fura la Biblia. Juro que intento leerlo, me esfuerzo, lo dejo pero vuelvo: lo de siempre, más de lo mismo, el mensaje explícito o subliminal de toda la vida. Ya sé de qué van, conocemos a nuestros clásicos. ¡Qué pesados, unos auténticos pelmazos! Deberían ocuparse más de la economía británica y/ la norteamericana, que no están para tirar cohetes.

Y cierra el coro el New York Times, según el cual el Gobierno de Zapatero ha puesto toda la carne en el asador de que la selección de fútbol gane el Mundial de Sudáfrica para tapar el "caos nacional" -según ellos- en el que vivimos. Tan sutil y obscuro intento del zapaterismo le da título al artículo: Pan y Circo, como se hacía en el franquismo, afirman las páginas del rotativo. Vaya, que si la Roja se lleva el título, deberá pedir perdón. ¡Cuando lo que yo pido es que renuncien a la paga de 600.000 euros prometida por la Federación! En fin, los de la Gran Manzana no se enteran.

Menos mal que les tenemos cariño…

viernes, 22 de enero de 2010

Unión económica europea: plus ultra - Mi artículo en Nueva Tribuna

Pues yo también me lanzo a opinar sobre la propuesta española de unión económica europea. Lo hago a través de un artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna, que tenéis en el enlace y reproduzco a continuación:

Unión económica europea: plus ultra
* Carlos Carnero

NUEVATRIBUNA.ES - 22.1.2010

El archireproducido –en la prensa conservadora española, sobre todo- comentario editorial del Financial Times que criticaba con particular dureza el programa de la Presidencia Española de la UE nada más comenzar su semestre está teniendo, paradójicamente, tantas consecuencias positivas que, a fin de cuentas, deberíamos agradecer al rotativo británico haberlo publicado porque ha servido para subrayar dónde está lo realmente importante de lo que nuestro país pretende al frente del Consejo de la Unión. Me explico.

El quid de la cuestión, en esta Europa de 2010, estriba en si estamos decididos a ir más allá de lo que tenemos, traspasando fronteras virtuales que se habían convertido en tabús intocables o en dogmas irrebatibles, empezando por ese que, repetido hasta la saciedad, la crisis económica y financiera se ha encargado de poner directamente en cuestión: la unión económica estaba prácticamente culminada con la entrada en vigor del euro y solo podía entenderse como tal al conjunto formado por la moneda, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el mercado único y la coordinación abierta en lo social que hemos conocido como Estrategia de Lisboa, aderezado todo ello con un presupuesto comunitario que alcanza a duras penas el 1 % del PIB de la UE.

Pero la crisis, la emergencia en la globalización de nuevas potencias, el retraso europeo en I+D+i, la caída de del crecimiento (incluso en Alemania: un 5 %) o el aumento del paro (empezando por nuestro país), han puesto de manifiesto que contando únicamente con aquellos mimbres (útiles, necesarios, desde luego) la UE seguirá siendo como tal Unión un enano económico incapaz de garantizar, y al alza, lo que de verdad importa: el empleo, la calidad de vida y el estado del bienestar.

Por eso, España, al frente de la UE, se ha decidido a afirmar algo tan clásico como “plus ultra”, planteando lo absolutamente necesario y, claro está, levantando algunos gritos de “anatema” y, por el contrario, muchas exclamaciones de “ya era hora”, como se ha demostrado en el pleno del Parlamento Europeo con motivo de la comparecencia de Rodríguez Zapatero.

Y no nos engañemos: cuando se habla de unión económica se habla de unión política, pues una y otra son indisolubles, a los ojos de la ciudadanía y, por descontado, de los socios terceros, desde los Estados Unidos a China.

La propuesta española, compartida por la Comisión Europea, de sustituir la Estrategia de Lisboa por una Estrategia de Crecimiento y Empleo 2020 basada en un conjunto de decisiones comunes, indicadores objetivos y estímulos –que podríamos denominar condicionalidad positiva- presupuestarios es la que la UE de hoy y del futuro necesita, pues solo actuando como un gigante económico en tanto que Unión, Europa será capaz de ocuparse del día a día de la gente.

Para eso, la UE necesita un auténtico gobierno económico y social en el que el euro y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento sean instrumentos y no fines, junto con otros como un Tesoro suficiente que le permita intervenir de manera eficaz en el ciclo económico mundial e interno. Los trabajadores europeos en primer lugar, pero también los empresarios, saben que eso es lo que hay que hacer cuanto antes, más allá de diferencias puntuales. Por ello, la Estrategia 2020 requiere de un Pacto Social Europeo que renueve el que nos ha permitido estas décadas gloriosas.

Deberán superarse muchas reticencias. Leeremos muchos editoriales en contra. Nos meterán muchos palos en las ruedas. Pero el camino irá haciéndose, entre otras razones porque los desarrollos cuantitativos experimentados en la construcción europea –ya que vamos de clásicos- terminarán generando otros cualitativos.

Ya digo: plus ultra.