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domingo, 29 de abril de 2012

Rajoy debería mirar a la EPA, no a Merkel: mi post en el blog Alternativas en El País

Este es el post que acabo de publicar en el blog Alternativas en El País:

Rajoy debería mirar a la EPA, no a Merkel

Por: Alternativas | 29 de abril de 2012

CARLOS CARNERO

La primera EPA de Mariano Rajoy ha asaltado los titulares de los periódicos al mismo tiempo que el Presidente se reafirmaba sin asomo de rectificación en la política de austeridad, traducida en los recortes sin precedentes incluidos en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado presentado por su gobierno a las Cortes. Al hilo de la previsible llegada de Hollande al Eliseo, con su programa crítico del Tratado de Estabilidad, se ha abierto un intenso debate en la UE sobre la conveniencia de seguir aplicando a pies juntillas la ortodoxia fiscal impuesta por la derecha alemana desde el Gobierno de Angela Merkel como única receta frente a la crisis. Es tan evidente que tal receta, más que curar la enfermedad, contribuye abiertamente a agravarla, que no solo la izquierda, sino incluso primeros ministros como Mario Monti y otros dirigentes moderados del centro-derecha, han empezado a poner en cuestión una estrategia que nos acerca cada día más al colapso económico y social. Nadie discute la necesidad de introducir rigor en las cuentas públicas de los países de la eurozona, algo por otra parte acordado desde el principio a través de los "criterios de Maastricht". Pero lo que sí se cuestiona es llevar el principio de la austeridad hasta el paroxismo, es decir, hasta el déficit cero, particularmente cuando muchos socios de la moneda única - como España- están entrando en una nueva recesión. Hacer compatibles austeridad y crecimiento exige medidas urgentes, posibles y necesarias como las siguientes: añadir el Tratado de Estabilidad un protocolo relativo al crecimiento, tema que podría ser abordado en el Consejo Europeo convocado para principios de mayo por Van Rompuy; asumir que la inversión pública es imprescindible para la reactivación económica, por lo que su incremento debería descontarse - cuando la Comisión Europea juzque las cuentas de cada estado - del deficit en aquellos países en los que la tasa del paro sea enorme o creciente; establecer ya en la UE una tasa sobre las transacciones financieras internacionales, de manera que los fondos recaudados con la misma sirvan para dotar planes comunitarios de crecimiento y empleo; demandar al Banco Central Europeo que colabore con la política económica de la Unión - como le obliga el Tratado de la UE- a través de medidas expansivas. En esta coyuntura, alinearse con la doctrina Merkel puede ser visto por Rajoy como una oportunidad para ofrecerse como aliado preferente de Alemania cuando se adivinan diferencias en el eje París-Berlín tras la victoria de Hollande. Se equivocaría, al menos por dos razones: una, a España le conviene lo que propone el socialista francés y no lo que mantiene la conservadora germana; dos, es posible que la propia canciller sea sustituida por el candidato socialdemócrata en las elecciones generales de 2013. En uno y otro caso, más que obsesionarse por ocupar la plaza libre del taxi junto a Merkel como el buen alumno de su doctrina y correligionario ideológico, nuestro Presidente debería mirar a las cifras de la EPA (5.640.000 parados, 366.000 más que el 31 de diciembre) para saber que su elección tendría que ser otra.

viernes, 25 de enero de 2008

¿Vamos a ser tan tontos de asumir el discurso falaz de la derecha sobre la economía?

Hace unos días, El País publicaba un reportaje de balance de la legislatura que acaba de terminar, preguntando a los portavoces parlamentarios por lo que les había parecido más sobresaliente de la misma. Me gustó especialmente la respuesta de Diego López Garrido, al señalar que lo mejor del Gobierno socialista en estos cuatro años era su gestión económica. Es verdad, coincido plenamente con ello. Lo digo porque en los últimos días algunos datos (como los del desempleo o la inflación), junto al ambiente creado por la crisis financiera provocada en los Estados Unidos y el aumento del precio del barril de petróleo, pueden empequeñecer los buenos resultados obtenidos de cara a la ciudadanía y, sobre todo, hacer que los socialistas nos repleguemos sobre nosotros mismos a la hora de explicarlos. Por mi parte, pienso hacer lo contrario: no voy a negar que la EPA indica que hay casi 120.000 parados más que en estas mismas fechas de 2007 -ahí está el lógico aterrizaje de lo inmobilario-, pero al tiempo vocearé que se han creado más de 3.000.000 de puestos de trabajo en el cuatrienio; no voy a negar que la inflación ha subido, pero explicaré simultáneamente que ha sido por causas esencialmente exógenas, y no olvidaré repetir que pensiones y prestaciones sociales -ese salario indirecto tan directo- han crecido sensiblemente. O sea, considero que en estas elecciones, como en todas, la economía es clave porque afecta a la vida cotidiana de la ciudadanía, y que es además bueno que así sea pues el balance del gobierno Zapatero es netamente positivo. ¿Vamos a ser tan tontos de asumir el discurso falaz de la derecha sobre la economía cuando nosotros podemos presentar un notable alto en cantidad y calidad, es decir, en crecimiento, superávit, empleo y prestaciones sociales, esto es, en viabilidad, igualdad y solidaridad? Estoy seguro de que no.