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sábado, 27 de julio de 2013

Del Consejo Europeo a Túnez, pasando por USA y Mandela: mis últimos artículos y posts

Aquí tenéis mis últimos artículos y posts:

- No busquemos agua en el espejismo del Consejo Europeo (El Huffington Post)

- ¿Un Parlamento Transatlántico? (esglobal)

- Free, free Nelson Mandela (Blog Alternativas en El País)

- Consenso frente al terrorismo en Túnez (El Huffington Post)

Un recorrido modesto de análisis y propuesta frente a la política de austeridad por la austeridad, en favor de una mayor y mejor relación entre la UE y los Estados Unidos en lo económico y también en lo político, de reconocimiento a la vida de Madiba en su 95 aniversario y de firmeza frente al terrorismo que ya ha segado la vida de dos demócratas en el Túnez.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Obama, Sáhara, Palestina, Consejo Europeo: mis recientes artículos y entrevistas

Aquí tenéis algunos de los últimos artículos que he publicado y de las entrevistas que he concedido:

- "Obama no hubiera ganado en España" (Nueva Tribuna)

- "Manos amigas para el pueblo saharaui" (El Huffington Post)

- "Palestina en la ONU: España debe votar sí" (El Huffington Post, Nueva Tribuna, Blog de Alternativas en El País)

- Declaraciones sobre los resultados del Consejo Europeo de noviembre en El Mundo en 24 horas del Canal 24 horas de TVE

domingo, 14 de octubre de 2012

Nobel de la Paz a la UE: artículo de López Garrido y Carnero en el blog Alternativas en El País y en Nueva Tribuna

Nuestro artículo en el blog Alternativas en El País y en Nueva Tribuna :


El Nobel de la Paz a la Unión Europea nos recuerda lo que somos

Diego López Garrido y Carlos Carnero 

Así somos y así nos ven: paz, reconciliación, democracia y derechos humanos en el Viejo Continente y en el Mundo. En el fondo y en la superficie, eso es en realidad la Unión Europea, y no la madrastra mala ni la crisis permanente con que las modas mediáticas han tratado de presentarla a través de un relato machacón que ha ansiado transformarse en discurso único.

Hasta tal punto ha sido así, que defender las virtudes de la construcción europea –sin olvidar sus defectos, por supuesto- ha llegado en estos tiempos a ser calificado como ingenuo, edulcorado, propio de Mary Poppins, en fin, inaceptable para la nueva modernidad euroescéptica y marcadamente anglosajona, aunque se expresara en castellano.

Lo ha recordado con claridad y contundencia el Comité noruego que otorga el Premio Nobel de la Paz al concedérselo este año a la UE. Hay que agradecerle profundamente que lo haya hecho, porque sin duda servirá para que los europeos recuperen el orgullo de haber construido una Unión que es la primera democracia supranacional existente en la historia y el espacio de mayor libertad y progreso del Planeta, en consonancia con la política, la economía, la sociedad y la cultura europeas, decantadas a través de siglos de enfrentamientos pero también de logros individuales y colectivos que son el mejor acervo de la humanidad.

Una UE que tiene problemas y presenta debilidades, por supuesto. Pero sin la que sería imposible afrontar el presente e imaginar el futuro. Una UE que es una unión aduanera, un mercado único y una unión monetaria, desde luego, pero que sobre todo es cada vez más una unión política de orientación federal, como soñaron sus padres fundadores y muchos seguimos trabajando cada día por completar.

Es más, en medio de la actual crisis económica –por cierto, originada en los Estados Unidos- la UE ha demostrado ser un instrumento imprescindible de solidaridad sin el que muchos países (incluida España) no hubieran podido hacer frente a dificultades que, nacionalmente consideradas, se habrían convertido en insuperables. Aunque con nombres a veces indescifrables, la Europa unida ha puesto en marcha canales de solidaridad impensables en otros lugares del Planeta.

Las sociedades del mañana no podrán definirse sin la UE. Da igual que otros crezcan mucho o que los europeos sean cada vez menos demográficamente. Europa es el origen de la democracia y de los derechos humanos y sin su fuerza económica, social, tecnológica y cultural es imposible conformar un mundo justo, equilibrado o, al menos, viable. Millones y millones de seres humanos saben que en su anhelo de libertad y desarrollo tienen su mejor –y, a veces, su único– aliado en la Unión.

El Nobel de la Paz otorgado a la UE va para los padres fundadores, para la ciudadanía europea, para los estados miembros –incluyendo a esta España que tanto ha dado desde 1986 a la construcción europea y que tanto ha recibido, no lo olvidemos-, para las instituciones comunitarias (el Parlamento, la Comisión, el Consejo, el Tribunal) y para lo que representa este esfuerzo colectivo: una unión de valores para garantizar derechos.



sábado, 22 de septiembre de 2012

Independencia unilateral: imposible en la UE. Mi artículo en El País

Ahora que se habla de la independencia unilateral de Cataluña, publico un artículo en El País abordando el encaje constitucional que tendría en la UE una decisión así adoptada por cualquier región en un estado miembro. Mi respuesta: no tiene tal encaje. Así lo expongo en un artículo en El País que ha tenido un amplio seguimiento:

Independencia unilateral: imposible en la UE

Carlos Carnero González
Si una región de un país de la UE declarara unilateralmente su independencia, la Unión Europea no podría “reconocerla” ni considerarla como un nuevo Estado miembro sin aplicar el procedimiento de adhesión en vigor. Así ocurriría con cualquier secesión que tuviera lugar unilateralmente en no importa qué país de la UE. ¿Por qué? Porque así lo estipula el artículo 4.2 del Tratado de la Unión, directamente heredado de la Constitución Europea elaborada en la Convención.

Los convencionados europeos aprobamos incluir en la Constitución un artículo, el I-5, que decía: “La Unión respetará la igualdad de los Estados miembros ante los Tratados, así como su identidad nacional, inherente a las estructuras políticas y constitucionales de estos, también en lo referente a la autonomía local y regional. Respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional. En particular, la seguridad nacional seguirá siendo responsabilidad exclusiva de cada Estado miembro”. Así figura hoy en el Tratado de Lisboa. Solo la última frase del artículo fue incluida por la Conferencia Intergubernamental que lo adoptó.

En otras palabras, bastaría con que el Estado concernido comunicara a la UE que la decisión ha sido unilateral, es decir, que vulnera su identidad nacional y su ordenamiento constitucional y que, por lo tanto, no cuenta con su acuerdo, para que el “reconocimiento” de la misma no se produjera. De hecho, la Unión ni siquiera estaría en condiciones formales de plantearse abordar la cuestión, pues de hacerlo excedería sus competencias vulnerando el principio de atribución.

En cuanto al ingreso en la Unión, si la secesión fuera acordada podría —digo podría, muy en condicional— imaginarse una interpretación que evitara la aplicación del artículo 49 del Tratado de la UE (también heredado en buena medida de lo contemplado en la Constitución Europea). Aunque probablemente cualquier recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión tumbaría fácilmente esa vía rápida y obligaría a entablar un farragoso procedimiento de negociación para el ingreso.

Pero lo que sí es evidente es que, si la independencia hubiera sido unilateral, el nuevo Estado tendría que someterse a tal artículo, que requiere, para culminar la adhesión, la unanimidad de los Estados miembros, imposible de alcanzar pensando que, previsiblemente, el Estado miembro afectado votaría en contra.

Hasta aquí los temas constitucionales, lo que el “estado de derecho” europeo estipula y debe cumplirse. Cosa añadida serían las consecuencias prácticas inmediatas para quien declarase unilateralmente su independencia al verse automáticamente fuera de la UE: salida de la unión aduanera, del mercado único, del euro.

En fin, una catástrofe para la región que actuara unilateralmente, para el Estado al que perteneciese y para la UE, que se vería confrontada con un proceso exactamente contrario al que su propia existencia significa: superar fronteras en vez de crearlas.

Carlos Carnero fue miembro de la Convención Europea.


domingo, 24 de junio de 2012

"Europa al rescate": artículo de López Garrido en El País

Reunión en Roma de los cuatro países más grandes de la eurozona (Alemania, Francia, Italia y España) tras una semana crítica en lo económico y oportuno artículo de Diego López Garrido en El País: "Europa al rescate". ¿Y quien si no?, cabría preguntarse. Un buen alegato europeísta frente a tanto "experto" de última hora que ha hecho bandera del escepticismo sobre el mejor proyecto colectivo que tenemos en nuestras manos: la UE (a pesar de sus problemas y carencias).

sábado, 12 de mayo de 2012

Las consecuencias de las elecciones francesas para la UE y para España: debate organizado por Alternativas el 16 de mayo

Las consecuencias de las elecciones francesas para la UE y para España. Ese es el título debate organizado por la Fundación Alternativas el 16 de mayo a las 19'15 h. en la sede de las instituciones de la UE en Madrid (Castellana, 46). Participarán Sartorius, López Garrido, Moscoso, Vidal Folch y los corresponsales en España de los períodicos Oues France y Berliner Zeitung.

La Fundación Alternativas le invita al debate sobre


“Las consecuencias de las elecciones francesas para la UE y para España”

El acto se celebrará en la Sede de las instituciones europeas (Pº de la Castellana, 46), el día 16 de mayo a las 19:15 h.

Intervendrán:

‐ Diego López Garrido. Diputado socialista y ex secretario de Estado para la Unión Europea

‐ Nicolás Sartorius. Vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas

‐ Juan Moscoso del Prado. Diputado y Secretario Ejecutivo para la Unión Europea del PSOE

‐ Xavier Vidal‐Folch. Diario El País

‐ Isabelle Birambaux. Corresponsal en España de Ouest France

‐ Martin Dahms. Corresponsal en España de Berliner Zeitung

SE RUEGA CONFIRMAR SU ASISTENCIA A: MVAQUERO@FALTERNATIVAS.ORG

miércoles, 9 de mayo de 2012

"Años de cambios, años de crisis": presentación del libro de Ignacio Sánchez Cuenca sobre los gobiernos del PSOE publicado por Alternativas en La Catarata

Mañana jueves 10 de mayo se presenta en Blanquerna el libro de Ignacio Sánchez Cuenca "Años de cambios, años de crisis", que analiza el período de gobierno del PSOE con Zapatero al frente del Ejecutivo. El libro ha sido publicado por la Fundación Alternativas en su colección con la editorial Catarata. El acto tendrá lugar a las 19'30 h. en Blanquerna (Calle Alcalá, 44, Madrid) y en él internvendrán el autor, Belén Barreiro (Directora del Laboratorio de Alternativas), el periodista de El País Luis Rodríguez Aizpeolea y la diputada y exministra Carmen Chacón. Se trata de un análisis riguroso de lo mucho conseguido y también de los errores cometidos, lejos de la furia de la derecha contra los gobiernos socialistas y de cualquier aproximación acrítica a lo realizado. Una buena oportunidad de poner al día un balance con bastantes más luces que sombras que el tiempo debe ir poniendo en su lugar. Otra buena idea de la Fundación Alternativas.



lunes, 16 de abril de 2012

Mejorar la democracia en su viaje (ida y vuelta) a Bruselas: mi post en el blog Alternativas en El País

Mejorar la democracia en su viaje (ida y vuelta) a Bruselas

Carlos Carnero

Blog Alternativas

15 abril 2012

El desarrollo de la crisis comenzaba a evidenciar hace tiempo lo que el Informe sobre la Democracia en España 2012 de la Fundación Alternativas ha elevado a conclusión a partir de la encuesta cualitativa a 200 expertos consultados: nuestro mayor déficit democrático es que la UE adopta acuerdos que afectan de lleno a nuestra vida como país sin que se apliquen procesos de toma de decisiones asimilables al Estado de derecho.

Frente a lo que se afirma habitualmente, los países que la componen no ceden a la UE soberanía, sino competencias. La explicación es sencilla: a partir del Tratado de Lisboa (herencia de la Constitución Europea), cualquier socio comunitario mantiene siempre la capacidad de abandonar la Unión si así lo desea, ejerciendo plenamente su soberanía, y mientras permanezca en su seno, lo hace junto con el resto de las instituciones comunitarias, que se limitan a aplicar las competencias que les han atribuido los Estados miembros; es más, tales competencias se aplican a través de mecanismos en los que los socios son siempre decisivos.

Es evidente que España, como cualquier otro socio europeo, es más soberana por estar en la UE. Pero también es verdad que muchos gobiernos tratan de evadirse del control y el proceso de toma de decisiones democráticas propias de los Estados nación a través de la Unión. Así, se dice "los ajustes se deciden en Bruselas y desde allí nos los imponen; de forma que: uno, olviden que yo los he votado a muchos kilómetros de nuestra capital; dos, me limito a aplicarlos o como muchos a trasponerlos, como si de un reglamento o una directiva se tratara; tres, no me impongan antes lo que he de decir o después lo que debo hacer desde el parlamento nacional porque sus poderes para lo primero no existen (me limito a informarles) y para lo segundo los límites son estrechos".

Por esta vía vamos muy mal y sólo conseguiremos dos cosas: deslegitimar a la UE hasta en los países más europeístas y degradar la democracia en el nivel nacional. Y, ante ello, la alternativa es clara: el juego democrático no puede ser de suma cero, sino todo lo contrario: sin rebajar la democracia nacional hay que aumentar la europea, que forman el mismo ordenamiento jurídico. Eso significa mejorar la democracia en su conjunto, sin que se debilite en el viaje de ida y vuelta a Bruselas.

¿Cómo? Por ejemplo: el traspaso de competencias a la UE no puede hacerse quitando el poder de decidir en los terrenos que abarcan al legislativo nacional sin aumentar al tiempo el del Parlamento Europeo; además, los gobiernos, antes de acudir a reuniones del Consejo Europeo o del Consejo sobre temas especialmente relevantes deben informar al Parlamento nacional y recabar del mismo un mandato explícito, aunque sea flexible para mantener su capacidad de negociación; los electos nacionales, en fin, deberían poder analizar políticamente lo acordado en Bruselas para sancionar o no lo hecho por su gobierno.

Una verdadera Constitución Europea y una ley específica que regule en España la actuación de nuestro país en Bruselas para hacerla más controlable y transparente se hacen cada vez más necesarias. Por el bien de la democracia y de la unidad europea.

sábado, 14 de abril de 2012

The New York Times acierta en su análisis: con esta política económica vamos mal

La dramática situación a la que la política del Gobierno está conduciendo a la economía española no pasa desapercibida para nadie, incluidos los más prestigiosos medios de comunicación internacionales, como The New York Times. El editorial publicado por ese periódico el 12 de abril con el título "Una sobredosis de dolor" habla por sí mismo:

"An Overdose of Pain

Spain could be the next European economy brought down by German-led mismanagement of the euro-zone crisis. It need not turn out that way. But it surely will unless Chancellor Angela Merkel and her political allies inside and outside Germany acknowledge that no country can pay off its debts by suffocating economic growth.

Austerity, the one-size-fits-all cure prescribed by Ms. Merkel, is not working anywhere. After weeks of misleading calm, and despite huge injections of liquidity by the European Central Bank, countries are slipping back into recession, unemployment is climbing and deficit forecasts are worsening. Bond markets are especially jittery about Spain and Italy, two of Europe’s largest economies.

Spain is already wracked by a depression-level unemployment rate of nearly 25 percent (and approaching 50 percent for those ages 16 to 24). But it is in for even higher levels of misery under the austerity budget that Prime Minister Mariano Rajoy unveiled at the end of March, after the European Union rebuffed his pleas for more fiscal flexibility in the face of a worsening recession.

Mr. Rajoy’s budget is supposed to slash last year’s deficit of 8.5 percent of gross domestic product, to 5.3 percent this year and then 3.0 percent in 2013. The targets are likely unreachable, even if he rigorously keeps to his punishing budget. The most optimistic official estimates forecast the economy to shrink by nearly 2 percent this year. And the more Spain’s G.D.P. contracts, the more tax receipts drop, requiring even steeper budget cuts. It is a destructive, ever downward cycle.

Each of Europe’s struggling economies has different problems, calling for different remedies. Spain, for example, has one of Europe’s lowest public-sector debt levels. But it does need to work off the private debt that went bad when its housing bubble burst and its weakened banks turned to the government for support. That swelled deficits to levels that cannot be sustained indefinitely. But attempting to bring them down too quickly in hard times could backfire, as Mr. Rajoy recognized when gloomy economic forecasts earlier led him to ask for a more realistic 2012 target of 5.8 percent of G.D.P. instead of the previously agreed 4.4 percent.

Instead of acceding to his sensible request, European finance ministers imposed a new target of 5.3 percent. Bond markets quickly figured out that Spain is unlikely to meet those targets. So lenders bid up interest rates for Spanish debt, making the target even more unrealistic.

With no good way to achieve the numbers, Mr. Rajoy has proposed a number of bad ones, like cutting back on the public investment needed to improve economic competitiveness and worker retraining funds needed to lubricate labor market reforms. He has now proposed a second round of deep cuts targeting schools and health care. Shortchanging tomorrow’s work force to pay for yesterday’s housing bubble makes no economic sense.

These damaging cuts could have been less severe if the European Union had heeded Mr. Rajoy’s plea for greater short-term budgetary flexibility. They could be avoided if Ms. Merkel and her misguided partners would finally recognize that restoring the competitiveness of Europe’s economically weakened south requires more investment in reform and growth and less obsessive targeting of short-term deficit arithmetic."

viernes, 13 de abril de 2012

Más democracia en Europa y en España sobre Europa


Excelente artículo de José Ignacio Torreblanca en El País de hoy al hilo del Informe sobre la Democracia en España 2012 de la Fundación Alternativas.

Con el título "Los otros déficits", el artículo de Torreblanca subraya que, en opinión de los expertos consultos por el Informe, el control sin discusión previa de la política española por la UE, el BCE o el FMI es hoy nuestro principal déficit democrático.

¿Solución? Para los europeístas solo puede haber una: produnfizar la democracia comunitaria y, sobre todo, democratizar la toma de decisiones en asuntos europeos en España.

Con la UE somos más soberanos y a la UE no trasladamos soberanía, frente a lo que se dice, sino competencias. En su ejercicio no debe disminuir, sino al contrario, el funcionamiento del estado de derecho: esa es la única garantía de que no ocurra lo que señala la Fundación Alternativas.

lunes, 26 de marzo de 2012

Lo mejor del 26 de marzo es leer los periódicos del 25 de marzo


Lo mejor del lunes 26 de marzo es leer los periódicos del domingo 25 de marzo.

Sí, la verdad es que comparar los pronósticos con la realidad es una verdadera delicia.

Primero, porque da idea de que, en democracia, son los votos los que deciden y no los comentarios ni las encuestas.

Segundo, porque en Andalucía sobre todo, pero también en Asturias, han empezado a hacer aguas las profecías autocumplidas, esas que llevan echando mano de los sondeos un año entero no como elemento de análisis de la realidad, sino como instrumento para moldearla a gusto del que las encarga.

Tercero, porque está claro que quien trata de echar a la confrontación social -o lucha de clases, como prefieran- por la puerta se la termina encontrando en el salón tras retornar por la ventana.

De eso debería tomar nota el Gobierno de la derecha, que ha debido llegar a pensar que todo era posible: desde ocultar los Presupuestos Generales del Estado a mayor gloria de su candidato en Andalucía (aunque fuera a costa de la credibilidad de España en Bruselas, con las declaraciones de Monti como corolario) hasta que la brutal reforma laboral que ha aprobado pasaría de rositas.

A la semana le quedan por delante, nada más y nada menos, que la huelga general del jueves y el Consejo de Ministros del viernes.

La crisis, ese monstruo al que le restan muchas -quizás todas- cabezas y un largo recorrido, se come todo. Lo hizo con el anterior Ejecutivo y lo hará con este.

Y lo importante será evitar que, en esa merienda, la crisis y el gobierno se lleven nuestro modelo social y nuestro bienestar por delante.

La mayoría de los andaluces y de los asturianos así parecen creerlo. Y han votado en consecuencia.

viernes, 24 de febrero de 2012

Nace el blog ALTERNATIVAS en El País. com

Nace el blog ALTERNATIVAS en El País.com coincidiendo con la completa renovación de ese periódico en la red. Felicitaciones a El País y a la Fundación Alternativas, que cumple este año su XV aniversario. De ahí tienen que salir muchas alternativas en la política, la economía, la sociedad, la cultura y las relaciones internacionales, que falta hacen en España y en Europa.

jueves, 26 de enero de 2012

Hablando de Europa: excelente iniciativa de seis grandes periódicos europeos

Así que os propongo que hagamos un poco de tiempo para leer el suplemento sobre Europa que han lanzado hoy seis periódicos europeos, entre ellos El País. Un excelente documento para el debate que tenéis en este enlace.

martes, 15 de noviembre de 2011

La crisis de la avaricia se gestó durante 30 años

Buen y oportuno artículo el de Diego López Garrido hoy en El País, planteando similares cuestiones a las que el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, propone a la ciudadanía española de cara al 20-N:


La crisis de la avaricia se gestó durante 30 años

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

En 1979, Margaret Thatcher fue elegida primera ministra de Reino Unido. En 1981, Ronald Reagan fue elegido presidente de EE UU. Treinta años después, vivimos en el núcleo de una tormenta perfecta que tiene su raíz en el giro brutal que dichos líderes imprimieron a la economía financiera globalizada.

El cambio político conservador fue posible porque iba acompañado de tres fenómenos económicos capitales. El primero, la aparición de un mercado financiero autónomo que se separa de la economía real y se internacionaliza irreversiblemente.

El segundo, la liberalización de las tecnologías de la información, que conduce a "la crisis de las telecomunicaciones" (Diego López Garrido, Fundesco, 1989) y que tiene como fechas de referencia el Consent Decree de 24 de agosto de 1982 (desmantelamiento de ATT) y la decisión desreguladora del juez Greene del 7 de marzo de 1988.

El tercer fenómeno es el más importante a nuestros efectos y deriva de los anteriores. En efecto, dado que el mercado financiero consiguió desatarse de sus anteriores regulaciones, fue capaz de crear dinero artificialmente, moviéndose a la velocidad de la luz, a lo largo y ancho del planeta, por las autopistas tecnológicas que le suministró la informática y la telemática, también desregulada. Esta creación de dinero tomó la forma de deuda, transmitida sin límites porque en cada transmisión hay una ganancia para el broker, entidad o banco de turno. Este es el proceso histórico en el que con mayor claridad se haya visto la fuerza depredadora que tiene el impulso humano hacia la codicia.

Tal proceso no ha sido inocuo políticamente. El thatcherismo y los reaganomics han empujado en el último cuarto de siglo XX a un crédito fácil sin fronteras, que terminó por seducir fatalmente a los Estados occidentales, con gran necesidad de financiación. De ahí que, desde 1987 a 2007, la deuda pública, consecuencia del déficit creciente de los países de la OCDE, pasara de representar el 55% del PIB al 100%.

El hecho paralelo, en ese mismo periodo (1987-2007), es el frenazo a la otra fuente de ingresos públicos, los impuestos. Especialmente, la degradación y debilitamiento de los impuestos directos progresivos. Desde Reagan y Thatcher la tributación dio un vuelco (The Economist, 24-9-2011). Los tipos marginales más altos aplicados a los más ricos se desplomaron en los países desarrollados. Durante la era Reagan la tasa marginal más alta en el impuesto sobre la renta cayó del 70% al 28%. En Reino Unido, Thatcher (entre 1979 y 1988) descabezó el impuesto sobre la renta bajando el tipo máximo desde el 83% al 40%. Otros países siguieron ese rumbo. En toda la OCDE, los tipos máximospasaron del 40% en los años ochenta al 28% en 2007.

Tengamos en cuenta que esos desplomes en los impuestos sobre los ingresos han sido mucho mayores en las rentas de capital que en las del trabajo (los impuestos sobre el trabajo representan, según la Comisión Europea, el 50% de los ingresos tributarios en la eurozona). Especialmente intensa ha sido la reducción "competitiva" del tipo de los impuestos de sociedades, y la invención de deducciones y exenciones, para disfrute preferente de las grandes empresas. Ese es, por cierto, el impuesto que Rajoy propone bajar aún más en España.

La crisis que vivimos es la crisis de la inflación de deuda, movida por la avaricia de los mercados financieros, oligopólicos en realidad, y por las decisiones políticas de gobernantes cortoplacistas, incapaces de ver más allá de sus narices; gobernantes que huyeron de los impuestos progresivos para refugiarse en la deuda pública descontrolada.

Ahora, esa crisis, engendrada a lo largo de 30 años, ha estallado, y el mundo occidental se encuentra con enormes deudas privadas y públicas que tiene que digerir, y que alguno no puede digerir sin ayuda externa (Grecia, Portugal, Irlanda... por ahora). Por eso, cuando se clama contra la Unión -como siempre- porque no se ven los brotes verdes, hay que recordar los años de sobreendeudamiento. Salir de esta realidad requerirá tiempo porque se construyó a lo largo de décadas.

La deuda accidental se infló aún más después de la caída de Lehman Brothers (2008-2009) pues los déficits se dispararon ante la necesidad de ayudar al sistema financiero que había creado la crisis, y por la disminución acelerada de los ingresos fiscales. La reacción de la UE es conocida: austeridad (2010-2011). Hoy, esa reacción, montada solo sobre los gastos, no es suficiente, el crecimiento no llega, y la recesión está a la vuelta de la esquina.

Hay que crecer y crear empleo, pero, ¿cómo?, ¿de dónde se saca el dinero para invertir, para volver a calentar la economía paralizada por la ausencia de liquidez y de crédito al por menor? Esta es la pregunta pertinente. La derecha no da respuesta a este interrogante. Decir, como hace Rajoy, que su fórmula mágica es desfiscalizar aún más las rentas del capital o los beneficios corporativos, es, sencillamente, incompatible con el mantenimiento del Estado de bienestar, y también incompatible con los compromisos de reducción del déficit con la Unión Europea.

Por más vueltas que le demos, todos los caminos conducen a la Unión Europea y a los Estados, o sea, a la intervención pública. Hay dos vías inmediatas que deben abordarse si no queremos desembocar en la recesión y profundizar en las crisis de deudas soberanas. La primera ha de ser protagonizada por el Banco Central Europeo, la institución financiera más poderosa de Europa. El BCE debe seguir bajando los tipos de interés y debe intervenir aún más en los mercados de deuda hasta el límite (prohibido por los Tratados) de la monetización de la deuda. Los Tratados deben ser reformados y dar entrada a un modelo monetario más federalizado, que refuerce la eurozona y el BCE, única forma de obtener confianza duradera de los mercados ante el euro.

La otra vía -la más relevante y de largo alcance- está en las manos de los Estados y se llama impuestos progresivos. Los argumentos de la derecha sobre la inutilidad de los impuestos sobre los que más tienen, y su insuficiencia carecen de base real. No es cierto que las grandes fortunas sean pocas y por tanto puedan aportar demasiado poco a las arcas del Estado. Según la OCDE, el 10% de los contribuyentes, que representan a los más ricos, contribuyen en un tercio del total de ingresos tributarios. Así que un aumento sustancial de la carga tributaria sobre las grandes fortunas significaría importantes ingresos fiscales. Ingresos dirigidos a: inversiones creadoras de empleo; servicios públicos de sanidad y educación; y amortización de la deuda. Lo mismo cabe decir de la revisión de la multitud de deducciones del impuesto de sociedades. Y lo mismo de la necesaria lucha contra el fraude fiscal y los paraísos fiscales, cómplices de la globalización financiera corroída por la avaricia.

Es bastante inútil esperar pasivamente a que el crecimiento y el empleo vuelvan como un milagro del espíritu santo. A la política se le pide acción colectiva, acción de poder frente al callejón sin salida de la crisis. Esta crisis creció sobre la codicia de la creación ilimitada de dinero y por tanto de deuda. No puede ser vencida con más deuda artificial y menos impuestos. Tienen que entrar en juego los impuestos progresivos sobre los que más tienen, sean rentas del capital o patrimonio. Y ser complementados con un nuevo impuesto a la globalización y especulación financiera, la tasa de transacciones financieras, que avanza en aceptación en el G-20.

Hay que trabajar en Europa para terminar de una vez con la era de la deuda hegemónica, dominada por los mercados financieros, y volver a la senda de una sociedad de bienestar basada en la capacidad distributiva del impuesto aprobado democráticamente. Es decir, hay que hacer precisamente lo contrario de lo que hicieron Reagan y Thatcher.

lunes, 31 de octubre de 2011

Cosas que pasan

Desde la última vez que hablamos, han pasado muchas cosas.

Por ejemplo, las decisiones de la Cumbre de la Eurozona: después de tanto comentarista augurando su fracaso, va y sale bien. ¡Qúe contrariedad para algunos! Ya lo dice hoy Jean Marie Colombani en su artículo en El País: "Estamos lejos de las caricaturas. Así, el comentario dominante anunciaba a una Alemania nostálgica del deutsche Mark y dispuesta a salir de Europa. En unas horas, el mismo comentario se transformó en un toque de atención contra los dictados de Alemania en la cumbre de Bruselas."

Por mi parte, llevo casi dos semanas participando en actos europeos y europeístas:de la Fundación 1 de Mayo sobre la crisis de la deuda, de la Fundación Alternativas sobre fiscalidad europea, las Jornadas organizadas por la Fundación CIVES en Valladolid y las de la Federación de Mujeres Progresistas en Madrid, ambas sobre ciudadanía activa.

En fin, esto se mueve y mucho, no paramos.

Tanto como el panorama político, en el que cada vez es más nítida la diferencia de ideas y propuestas entre Rubalcaba y Rajoy.

Rubalcaba, renovando el discurso con autocrítica, defendiendo la austeridad bien entendida y la prioridad de la inversión pública junto con el estado del bienestar, más Europa, más igualdad. Y una gestión correcta del éxito del Gobierno Zapatero, y de él mismo en particular cuando fue ministro del interior, de haber arrinconado a ETA hasta conseguir que los terroristas anuncien el fin definitivo de su violencia contra la democracia y todos nosotros.

¿Y Rajoy? Afortundamente, hoy hemos conocido la solución a los problemas de España en forma de Programa electoral del PP.

Así que este era el programa de Rajoy, guardado bajo siete llaves hasta 20 días antes de las elecciones. Esto y solo esto: bajar los impuestos del capital y los sueldos. O sea, ricos y pobres, los de arriba y los de abajo, lo de siempre, como Dios manda. Gracias por las aclaraciones.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Impuestos progresivos frente a deuda o izquierda frente a derecha: López Garrido en El País


Diego López Garrido da en el clavo con el artículo que publica hoy en El País. En esta crisis, la izquierda se diferencia en muchas cosas de la derecha: una de ellas, ¿cómo conseguir ingresos públicos suficientes para mantener el estado del bienestar? Si es con impuestos progresivos, será factible concolidar y profundizar el estado del bienestar. Si es con deuda no, a no ser que se desmantele: eso es lo que ya están haciendo los gobiernos autonómicos del PP.

El giro fiscal de la izquierda europea

DIEGO LÓPEZ GARRIDO

05/10/2011

La crisis financiera y de deuda soberana de los países europeos es la "crónica de una crisis anunciada" desde el momento en que el mercado financiero privado no fue capaz de responder a la que estalló en 2007, creada y alimentada por su propia avaricia. Así que, apoyados en la Unión Europea, son los Estados quienes han tenido y tienen que parar el golpe y encontrar la solución.

En una primera fase (2008-2009) la reacción de estos fue ayudar a la banca, como siempre se ha hecho (mal) en los últimos 25 años: emitiendo deuda (pero no impuestos) y cargando con un peso insostenible a los Estados. No era la mejor solución, y la prueba es que nos hemos visto obligados a entrar en una segunda fase (2010-2011) de austeridad y ajuste severo, que penaliza al Estado de bienestar. Los recortes de gasto público siempre los sufren más las clases media y baja, consumidoras de los servicios esenciales. Además, se ha frenado visiblemente la economía creadora de empleo.

Estamos en una especie de callejón sin salida. Por eso, habrá que abordar, a partir de 2012, una tercera fase de la reacción frente a la crisis. Y solo nos queda un instrumento realmente efectivo, el que siempre ha tenido el Estado: los impuestos (no la deuda). Es lo único que puede dar a la Unión y a los Estados la capacidad de recuperar el crecimiento, en un momento de sequía crediticia para la inversión privada

¿Qué impuestos? La derecha optará por subir solo los impuestos indirectos, los que pagamos todos. La izquierda, por gravar al sistema financiero y a las mayores rentas personales o de capital, es decir, donde está el poder económico real, pero donde la carga tributaria es descaradamente menor (Buffett dixit).

Este es el debate de hoy en Estados Unidos, Europa y España. El debate de los impuestos. Sin impuestos progresivos no habrá una salida justa de la crisis, ni resucitará el crecimiento y el empleo. Es lo que venimos planteando en la izquierda desde hace tiempo, y ahora empieza a abrirse camino.

La pasada semana la Comisión Europea ha formulado como propuesta la tasa de transacciones financieras, que debería ir directamente a los presupuestos de la Unión, aligerando así lo que cada Estado aporta a estos.

La izquierda propone, además, tributos nacionales sobre las mayores rentas y propiedades. Empieza a vislumbrarse en Dinamarca y Finlandia, con nuevos Gobiernos de centro-izquierda. Estoy convencido de que lo mismo sucederá en Alemania, Francia e Italia tras las próximas elecciones generales, que cambiarán el signo de sus Gobiernos (ya está cambiando en los länder alemanes, en el Senado francés, en los municipios italianos). Se trata de lanzar programas de recuperación basados en impuestos progresivos y no en el recurso a la deuda nacional (que debería ser sustituida por eurobonos).

Este es un debate central en la campaña electoral española. El Partido Popular la da por ganada, pero su actitud empecinada de "no aumentar impuestos a los que más tienen" hace matemáticamente imposible la inversión en infraestructuras, el mantenimiento de la Sanidad y la Educación universales y gratuitas, y los demás servicios públicos. Es así de sencillo. Lo vemos en las muchas comunidades regidas por el Partido Popular, que ya han renunciado al impuesto de sucesiones y al impuesto del patrimonio. Ello contrasta, por cierto, con la mayor apertura a la imposición sobre la riqueza de los Gobiernos de Francia e Italia.

El rechazo de la derecha española a todo lo que huela a imposición progresiva sobre el capital, o la banca, o a cambios en el impuesto de sociedades (plagado de exenciones y deducciones que permiten su escandalosa evasión), esa postura del partido de Rajoy, digo, convierte en inviable no solo nuestro Estado social sino, además, el cumplimiento de los compromisos de reducción del déficit y consolidación fiscal (4,4 % de déficit para 2010 y 3 % para 2013) que España tiene contraídos con la Unión Europea.

Recientemente, un lúcido artículo de Bruce Bartlett (Financial Times, 26 de septiembre de 2011) ponía de relieve la enorme injusticia de los últimos 25 años de política fiscal conservadora en Estados Unidos -y en general en el mundo occidental- que han bajado los tipos máximos y privilegiado las rentas del capital, entregando a los más ricos cantidades espectaculares de dinero, supuestamente para que lo invirtieran, algo que no hicieron. Destruyeron así esa absurda teoría que justifica no gravar a los ricos para que así inviertan. Como si los no ricos no supieran gastar bien sus ingresos.

Según dice Bartlett, el aumento de los impuestos a las mayores rentas es el único medio de asegurar que el coste de la reducción del déficit se distribuya entre todos los sectores sociales. Es absolutamente irreal un descenso del déficit sin mayores ingresos fiscales, que lógicamente tienen que salir de las fortunas que la derecha se empeña en proteger.

En Europa se abre, pues, un periodo crucial en política económica (lo he llamado "tercera fase"), que deberá estar presidido por un contundente giro fiscal hacia los impuestos progresivos. Son el instrumento más poderoso que tenemos para el crecimiento que urgentemente necesitamos. Enfrentada a este cambio de paradigma fiscal, la derecha española lo tiene muy difícil para esconderse detrás del burladero de la indefinición y el secretismo de un programa que aboca a la ruptura con el Estado de bienestar.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Nueva sección Internacional en El País.com: felicitaciones

El País.com inauguró ayer su nueva sección Internacional. Noticias, artículos, blogs, etc. conforman una excelente oferta renovada y reforzada para saber lo que ocurre en el Planeta en todos los ámbitos. Incluido el del Debate, apartado de la nueva sección en el que colaboro como participante y que está coordinado por Miguel ángel Villena. Felicitaciones a El País porque su nueva sección Internacional potenciará la implicación de España en los asuntos mundiales e influirá en ellos. Aún más que antes.

martes, 27 de septiembre de 2011

Perplejidades póstumas: buena lectura una vez convocadas las elecciones generales

Buen artículo, que os recomiendo, el publicado hoy en El País por Jordi Gracia con el título "Perplejidades póstumas". Merece la pena leerlo el día siguiente de ser convocadas las próximas elecciones generales y, sobre todo, porque la memoria es corta y débil.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Harold Bloom en El País: cualquier comparación es pertinente


El profesor Eduardo Lago entrevista en El País a Harold Bloom. El texto no tiene desperdicio, pero recomiendo en particular las opiniones del catedrático, crítico y escritor Bloom que figuran al final bajo el título "La caída del Imperio americano": imposible mayor y mejor claridad sobre lo que está ocurriendo en Estados Unidos...y más allá. Cualquier comparación es pertinente. Saco de la libería su libro "Shakespeare. La invención de lo humano" y me dispongo a repasar la actualidad española. Me voy a encontrar de todo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Reforma de la Constitución: excelente carta a favor de Carlos Brú en El País


Carlos Brú, antiguo eurodiputado y Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, publica una excelente carta a favor de la reforma de la Constitución promovida por el PSOE y el PP:

El control del déficit y la Constitución

CARLOS MARÍA BRU PURÓN

EL PAÍS del 24 de agosto recoge la intención de algunos colectivos (16.000 firmas hasta hoy) de que, basándose en el artículo 167 de la Constitución española (CE), un 10% de diputados o senadores exija que, en lugar del 3/5 de votos parlamentarios, se necesite un referéndum para la reforma "exprés" de la Constitución propuesta por el Gobierno, por la que en su texto constaría el control del déficit. Si la idea triunfase -cabe que el resultado de la consulta popular fuese negativo- es muy fácil movilizar contra restricciones presupuestarias y contra la "tiranía bruselense".

Veamos: el artículo 126.2 del TFUE (Tratado de Lisboa) y el Protocolo 13 imponen los límites de un 3% del PIB de déficit y un 60% del PIB de deuda pública, sin matices. (Otra cosa es su frecuente incumplimiento). La reforma prevista es para largo (2.018) y con justa previsión de excepciones (recesión, etcétera). Esa adopción constitucional será novedosa para algunos Estados; para nosotros no, descansa sobre una base sólida: por el artículo 93 de la CE, tales límites son ya de derecho español.

Por otra parte, necesitamos mutualizar la deuda pública de los Estados del euro, para una Unión económica y no solo monetaria. El objetivo es institucionalizar la emisión de los eurobonos.

Visto está que los Estados más prósperos y, no por casualidad, más rigurosos en el gasto, no van a acceder a los eurobonos u otra fórmula de solidaridad crediticia si previamente no se les garantiza la seriedad presupuestaria de sus congéneres. No parece disparatado. Sobre todo, las cosas están así, y ese "así" no deja de significar una más y más federalizada Europa. Unos hipotéticos referendos sobre el tema y resultado negativo, con un consecuente euro al garete, revivirían los noes francés y holandés a la Constitución europea, en que euroescepticismo y maximalismo europeísta, paradójicamente juntos, boicotearon aquel gran texto, para regocijo de los primeros y -supongo- arrepentimiento de los segundos, que se han tenido que contentar con un sucedáneo, el Tratado de Lisboa.