miércoles, 24 de enero de 2007

En honor de los Abogados de Atocha

Treinta años hace hoy del asesinato de los Abogados de Atocha a manos de la ultraderecha.

Cada uno comenta estos días su recuerdo de aquel día, de aquel contexto.

El mío es muy sencillo: con poco más de quince años de edad, ya militaba en la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE).

No sé si mi "madurez" me permitía discernir bien los conceptos de lo que leía de Karl Marx, por ejemplo, pero ¡qué bien sonaba!

Lo que sí sé es que estaba convencido, con esa fuerza que da la adolescencia y luego no desaparece (sí, hablo totalmente contra el tópico), de que había que traer la democracia a España y defender los intereses de los trabajadores.

Habiendo nacido en la clase obrera y viviendo en el barrio más popular de Madrid (Vallecas, ¡qué orgullo siento de decirme vallecano!), tener ese ideal no era difícil.

Pero recuerdo bien que entre la rabia, el miedo y el frío de aquellos meses (de huelgas, de manifestaciones, de clamor por la libertad), se imponía siempre la firmeza serena del pueblo español y, en su seno, de los trabajadores.

Pocas semanas después, por llevar una insignia de la Juventud Comunista en su chaqueta de cuadros, un grupo de energúmenos fascistas (los Guerrilleros de Cristo Rey se llamaban) le dieron una paliza a eso de las seis de la tarde a un chaval de poco más de quince años al lado de la puerta del Ministerio de Agricultura. La nariz hinchada, la sangre por todas partes, el mareo, el tremendo disgusto en casa, la rabia de los compañeros de clase al día siguiente.

Era yo.

Al final, ganamos. Frente a sus pistolas, a sus puñetazos, a su golpismo, ganamos.

De aquel año recordaré tres fechas: el 24 de enero, día de la matanza de Atocha; el Sábado Santo en que el PCE fue legal ("No hay democracia sin Partido Comunista", decían los carteles que pegábamos en la calle o dentro de los colegios saltando las tapias) y el 15 de junio, la jornada de las primeras elecciones generales en libertad desde febrero de 1936.

Qué primavera tan bonita la de 1977.

Tremendo dolor que no pudieran verla florecer los compañeros de Atocha.

En su honor, seguimos luchando, como siempre.

2 comentarios:

Comer, hablar, amar dijo...

...Carlos Carnero menciona el asunto en su blog, en un enlace sobre la matanza de los abogados laboralistas de Atocha, donde recuerda como recibió una paliza con tan solo quince años de un grupo de ultras.

http://comerhablaramar.blogspot.com/2007/01/pandillas-y-peleas-en-madrid.html

etc dijo...

Magnífico comentario sobre la matanza de los laboralistas de la calle Atocha, recomiendo visitar la colección Photospain, con fotografías y portadas de la prensa madrileña de los días siguientes al brutal asesinato.

http://flickr.com/photos/etecemedios/366990754/