¿Quién dijo que el PP ganará las europeas?
Acabo de publicar un artículo en Nueva Tribuna sobre las próximas elecciones europeas, que podéis encontrar en este enlace y que reproduzco íntegramente:
¿Quién dijo que el PP ganará las europeas?
Tuve la oportunidad de estudiar al lingüista norteamericano Lakoff cursando un posgrado universitario sobre los problemas recurrentes en la traducción del inglés al castellano, particularmente a partir de sus trabajos sobre metáforas conceptuales. Después, como muchos progresistas españoles, he seguido en la medida de lo posible las investigaciones del profesor norteamericano, siempre interesantes. Aunque hago constar que a mi no me gustan los "gurús", reconozco que me viene al pelo lo que Lakoff explica sobre el hecho de aceptar el marco conceptual del contrario como primer paso para terminar envuelto en su estrategia a la hora de hablar de las próximas elecciones europeas.
Leo y escucho una y otra vez que el PP parte como favorito para esos comicios, pero no encuentro los argumentos para tan sesuda conclusión. Ni las encuestas lo indican (no se ha hecho pública ninguna que pregunte directamente por esas elecciones) ni una extrapolación de resultados de las urnas gallegas y vascas permitiría colegir un cambio de mayorías desde las europeas del 2004, que ganó el PSOE: en Galicia el PSOE se quedó como estaba y el PP obtuvo una ligera subida, pero en Euskadi los socialistas avanzaron de forma sobresaliente y el PP cosechó una considerable bajada.
Tampoco veo un PP que haya dejado atrás ni los escándalos ni los enfrentamientos internos como para poder respirar aliviado. De hecho, ahí está la espantada de Esperanza Aguirre con motivo, precisamente, de las elecciones europeas, dispuesta a dar el pistoletazo de salida de la precampaña por sí y para sí, adelantándose al oficial de Mariano Rajoy y Mayor Oreja. Por el contrario, a Zapatero le espera una agenda internacional atronadora que va a incluir la Cumbre de Londres, el 60 Aniversario de la OTAN en Estrasburgo, el Consejo Europeo extraordinario de Praga y el II Foro de la Alianza de Civilizaciones en Estambul: en todos los casos coincidiendo con un Obama que todavía goza del privilegio de los primeros cien días de gobierno y, sobre todo, del impulso que le llevó a la Casa Blanca con el voto real de los norteamericanos y el virtual de la mayoría del resto del mundo.
Además de todo ello, está lo más importante: si algún partido tiene un perfil europeo u europeísta creíble para la ciudadanía española, ese es el PSOE, no el PP; si algún partido puede mostrar un balance positivo para situar a España en el corazón de Europa, ese es el de Zapatero, no el de Rajoy y Aznar (¡por cierto, bienvenido a la campaña electoral); si algún partido tiene capacidad para situarnos en el tren de salida de la crisis que es la UE -porque solos nos quedaríamos en vía muerta-, ese es el del gobierno (con Presidencia europea en 2010), no el de la oposición; si algún partido presenta un programa centrado en la solución a la crisis creada por el neoliberalismo, ese es el socialdemócrata, no el que sigue defendiendo que de la enfermedad se sale con el mismo virus de la desregulación de los mercados.
Habría que sumar, por otra parte, con qué cabeza y con qué programa se presenta el Partido Socialista y con cuáles lo hace el Partido Popular: por un lado, el empuje López Aguilar, y por otro, el eslabón aznariano que encarna Mayor Oreja; por un lado, el programa del Partido Socialista Europeo (aprobado en Madrid el diciembre pasado) de una UE más democrática y eficaz, de libertades, igualdad e innovación, y por otro, el del Partido Popular europeo -todavía borrador- que continua propugnando, entre otras perlas, los valores judeo-cristianos, el mercado por encima de cualquier cosa y una concepción dura de la acción exterior de la Unión.
El PSOE puede y debe ganar las elecciones del 7 de junio. En realidad, estoy convencido de que podrá hacerlo si consigue tres cosas: una, europeizar las europeas, o sea, introducir una agenda centrada en lo que debe ser la Unión que hemos construido en el futuro a corto, medio y largo plazo; dos, transmitir a la ciudadanía el mensaje claro de que la salida a la crisis en España depende de la capacidad de Europa como marco imprescindible para afrontarla con nuevas políticas de progreso centradas en el desarrollo y nunca en el recorte del estado del bienestar, algo que no puede asumir el PP; tres, que para ello es preciso ir a votar y hacerlo por una opción de progreso que entronca con los valores que representan los socialistas europeos, única fuerza útil por su dimensión para construir una mayoría en el Parlamento Europeo.
Casi se me ocurre un lema de campaña, pero seguro que no me lo compran: "Con Europa". Así de simple, porque ese es el marco conceptual del PSOE, no el del PP.
Carlos Carnero


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