miércoles, 1 de abril de 2009

1 de abril de 2009: un homenaje a quienes defendieron la libertad y la independencia nacional

Hoy se cumplen 70 años del fin de la Guerra Civil, en la que España se desangró durante tres años de lucha fraticida para, después, caer en la etapa más negra de su historia: el franquismo.

Pocos imaginaban el 18 de julio de 1936 que el golpe de estado de unos militares traidores a su propio juramento, representando a las clases adineradas más reaccionarias del país, iba a provocar una catástrofe nacional de tales dimensiones.

Recuerdo muy bien las palabras de mi añorada abuela paterna, Isabel, cuando nos hablaba de la guerra.

Por un lado, siempre me gustó la palabra con la que se refería a Franco y sus conmilitones: insurrectos, porque resumía en un término sonoro e inequívoco la justa indignación de la legalidad frente a quienes habían decidido no respetarla.

Por otro, me conmovió en todas las ocasiones el relato de cómo desde su casa vieron con lágrimas en los ojos alzarse la bandera de los insurrectos en Atocha, tras tres años de resistencia heroica del pueblo de Madrid.

Finalmente, su reflexión de que antes de ver otra guerra preferiría dejar el mundo de los mortales simplificaba sencilla y profundamente el sufrimiento vivido.

Hoy disfrutamos de una democracia que asienta sus valores en los que representó la II República, los mismos por los que lucharon tantos españoles leales y luego, en todo el mundo, tantos hombres y mujeres que se dejaron la vida frente al fascismo, el nazismo y el militarismo japonés.

Por eso, el 1 de abril de 2009 tiene que ser una jornada de homenaje a todos los que defendieron la libertad y la independencia nacional en aquellos tres años de lucha y un compromiso con la democracia y el Estado de Derecho que después hemos sabido construir entre todos.

1 comentario:

Unknown dijo...

Y todos los espanoles que continuaron la lucha contra el fascismo, desembarcando en Noruega y Normandia, y sobre todo combatiendo con la legendaria 2 División Blindada de Leclerc, desde el desierto de Kufra (supongo que conoce el monumento en la Place Broglie de Estrasburgo, delante de la Opera) hasta Estrasburgo y el refugio de Hitler en Baviera.