miércoles 7 de octubre de 2009

Mi chat en ABC y los otros periódicos de VOCENTO sobre la Presidencia Española de la UE

De El País al ABC y los medios de Grupo VOCENTO.

Este es el enlace al vivo e intersante chat (¡32 preguntas y respuestas, no está nada mal!) que he mantenido hoy con los lectores de esos periódicos en torno a la Presidencia Española de la UE, entre otros temas, y también su reproducción íntegra:

Carlos Carnero (Despedida)
Gracias por vuestra participación. Ya sabéis que tenéis en este Embajador un amigo y un cómplice europeísta. La Presidencia Española de la UE será un éxito y lo será de todos. Abrazos y besos. Ley del suelo: ¿No cree que la ley del suelo,habria que modificarla? Hoy en dia esta ley que utilizan los ayuntamientos (reserva de suelo) masiva e indiscriminadamente,puesto que parcelas de suelo y viviendas de un cierto valor se estan pagando a precios irrisorios,ya que se ve palpable la especulación por parte de promotores y ciertos gobernantes.Gracias por atenderme (pablolozanolopez@yahoo.com)
El uso del suelo debe servir para promover el acceso a la vivienda a precios razonables, nunca para la especulación del mismo, ¿no le parece? Buenos dias. Usted formó parte de la Delegacion del Parlamento europeo para vigilar los derechos humanos en el Sahara Occidental. A la vista del informe que emitieron, en el que quedaba claro que Marruecos viola los más minimos derechos de los saharauis, ¿piensa usted que España debe de aprovechar la presidencia de la UE, para buscar de una vez por todas una solución a este conflicto, que respete las resoluciones de la ONU, y por lo tanto la organización de un referendum en el que se incluyan las 3 opciones( integracion en marruecos, autonomia e Independencia)? Gracias (Sahara Libre)
España siempre contibuirá a que las partes alcancen una solución dialogada y pacífica en ese conflicto. Así ha sido y es la postura de Estado sobre ese tema. Hola Carlos, la salida de esta profunda crisis ecónomica parece que se va a saldar con una disminución del nivel medio de bienestar social en la UE, y en España va ser uno de los sacificados antes de llegar ni siquiera a acercarnos a un nivel aceptable. ¿qué estáis haciendo para evitarlo? ¿Por qué la izquierda está perdiendo posiciones en esta situación como en el Parlamento Europeo? (pepecanta)
No, bien al contrario: hay que salir de la crisis con mayores niveles de calidad de vida para la ciudadanía, incrementando el bienestar y fortaleciendo, en ese sentido, el modelo social, europeo. Para eso vamos a potenciar una renovación eficaz de la Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo durante la Presidencia Española de la UE. La izquierda europea tiene que reflexionar para recuperar las posiciones perdidas, porque es básica para la construcción europea. Pero para la izquierda europea no todo son malas noticias: está en el Gobierno en España y acaba de ganar las elecciones en Portugal y Grecia, por ejemplo. ¿ Cuales son los proyectos de España para Europa? (Núr)
Conformar una salida a la crisis, actuar unidos en la escena internacional, aplicar el Tratado de Lisboa y construir una ciudadanía europea activa, desde principios de innovación e igualdad. Ello durante la Presidencia semestral, pero a largo plazo con la ambición de fortalecer al máximo la unión política, con más democracia y eficacia. Se fracasó en el avance social que podía ser la Constitución, se volvió a fracasar por los irlandeses (aunque ahora ha votado que si, a buenas horas mangas verdes nos comemos todos por ellos una reducción a mínimos) y Rep Checa. ¿Vamos a ver algún día una Europa social, en que un español tenga la misma protección social que un alemán , sueco o noruego? (Santos)
La veremos, sin duda. Soy claro: el Tratado de Lisboa no es el fin de la historia en el proceso de construcción europea. Es un paso muy importante hacia la culminación de la unión política, que solo existirá cuando la UE cuenta con un auténtico gobierno económico y social. Podria decirme cuales son los objetivos de la EU en temas de productos renovables? (Productos, no energías) (Fifpa)
Lo consideramos un elemento básico en la lucha por la construcción de una economía sostenible, sin duda alguna. Ello tiene una relación directa con una nueva concepción de la producción y el consumo, que afecta a empresas y ciudadanos. En el paquete 20-20 lanzado por la UE se trata de una cuestión clave. Buenos días Carlos, ¿qué cosas puede aprobar el Parlamento Europeo que puedan por ejemplo mejorar la vida de los ciudadanos? ¿Agún ejemplo de algo ya aprobado? (Kike Jara)
Haga la siguiente prueba: fíjese desde que se levanta hasta que se acuesto en todo lo que hace. Encontrará que las garantías de seguridad de los alimentos, de los vehículos, de las oficinas, etc. tienen en casi todos los casos un origen europeo. Y eso es muy importante, ¿verdad? ¿Cuándo existirá un Parlamento Europeo con un presidente Europeo, con su respectivo Gobierno, con listas europeas y sus competencias reales? ¿Es eso posible? (Juan BAsil)
Cada vez es algo más cercano, aun teniendo en cuenta que la UE ni es ni será un Estado. Es posible dentro de esas características, por supuesto. Hace apenas unos días, Irlanda ha aprobado en referéndum el Tratado de Lisboa y en España se ha seguido de forma exhaustiva la noticia. ¿De qué manera nos afecta la decisión irlandesa? ¿Qué supone para España y para Europa? (Tanit)
España celebró un referéndum esencial para que, tras el no el de Francia y Holanda, el proceso constitucional siguiera adelante. Es de justicia, por tanto, que España encabece la UE a la hora de desarrollar el Tratado; y también de interés, porque lo hará de manera convencida y ambiciosa. ¿El Parlamento Europeo puede adoptar medidas para erradicar la corrupción, sobre todo la urbanística, que tanto daño ha hecho en este país? (Pep)
La corrupción es un mal que debe atajarse desde todas las instancias democráticas. El Parlamento Europeo, dentro de sus funciones, también. Pero en el bien entendido de que España es un país en el que la corrupción, incluida la urbanística, se persigue de forma decidida y eficaz por las insEl tancias del Estado de derecho, como el poder judicial y las fuerzas y cuerpos de seguridad el Estado. Después de Irlanda todavía quedan Polonia y República Checa por ratificar el texto, euroescépticos convencidos. ¿Cree que aún pueden dar la sorpresa y echarse atrás? ¿Por qué esta reticencia hacia el texto común, qué es exactamente lo que pierden estos paises al ratificarlo? (Rubén)
No habrá sopresas desagradables, estoy seguro. La contundencia del sí irlandés va a allanar las reticencias que todavía subsisten. Tengo plena confianza en que el europeísmo mayoritario de las ciudadanías polaca y checa pesará mucho más que cualquier otra consideración de tal o cual responsable político en esas repúblicas. Creo que la campaña hacia el ciudadano va decayendo por momentos y después de las elecciones ya nadie se acuerda de que somos europeos, ¿no cree que se está haciendo poco por potenciar el espíritu del europeísmo? Creo que falta comunicación y contagiar un poco el entusiasmo por todo lo que se avecina. (Marta)
Hace falta mucho más esfuerzo, pero ya estamos poniendo en marcha basante, por ejemplo, a tavés del programa Hablamos de Europa. Hay que informar, explicar y debatir a y con la ciudadanía sobre Europa, transmitiendo un mensaje nítido: la UE pertenece a sus ciudadanos, que son los llamados a decidir sobre sus orientaciones. ¿A qué retos se va a enfrentar España cuando asuma la Presidencia de la Unión Europea? (Nuria)
A encontrar una solución a la crisis económica, en primer lugar. Pero también a conseguir que la UE juegue un nuevo y claro papel como actor global con nuevos socios como el Presidente Obama y, desarrollando el Tratado de Lisboa, a fortalecer al máximo la Unión. Usted se ha mostrado a favor del federalismo en Europa en numerosas ocasiones, ¿cree que con la Constitución europea es algo que se pueda lograr en un futuro cercano? ¿Cuál cree que son los mayores beneficios de una Europa federal? (Mario Buet)
El Tratado de Lisboa es un paso enorme hacia una Constitución Europea, de cuyo primer proyecto -que redactamos en la Convención hace unos años y fue respaldada en España vía referéndum- incluye la mayor parte. Todo llegará, porque el gradualismo ha sido la base del éxito de la Unión. Una Europa federal nos debería permitir maximizar el potencial europeo desde la diversidad con la plena participación de la ciudadanía. ¿Hasta donde cree usted que puede llegar la ampliación de la Unión Europea? ¿Está usted a favor de una posible incorporación de Turquía? (Manel)
La ampliación, decía antes, debe llegar hasta donde el sentido común nos dicte. Por supuesto, debe ir siempre paralela a la profundización política de la UE y a su reforzamiento en políticas y medios. Soy favorable al ingreso de Turquía en la UE cuando finalicen las negociaciones de adhesión en marcha y ese país amigo cumpla los criterios de Copenhague, como cualquier otro candidato. La adhesión de Turquía será positiva para la UE en su conjunto y, por supuesto, para ese país. Ya que el ladrillo no será el motor económico que nos saque de la crisis ¿piensa que desde Europa puede promoverse el turismo, especialmente desde paises con poder adquisitivo, como Finlandia o Rusia? ¿Piensan promoverlo? ¿Cómo? (Marta, Málaga)
Sin duda. El turismo es un factor productivo esencial en el conjunto de Europa y, desde luego, en países como España, en el que representa cerca del 11 % del PIB. La UE debe promover el turismo y su renovación. Hay muchas ideas que pueden ponerse encima de la mesa: que Europa diseñe un programa de turismo para los mayores de toda la Unión, lo que fomentaría los movimientos turísticos de un sector de población cuantitativa y cualitativamente fundamental. ¿Hay esperanzas reales de que España tenga más peso en instituciones y organismos internacionales, tipo sillón en el G-20 y cosas por el estilo? ¿cómo se podría conseguir? (Arturo)
Esperanzas no, sino realidad tangibles en el presente. España ya participa en el G-20 desde hace un año y va a liderar la UE desde la Presidencia semestral de la misma entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2010. Eso refleja nuestro peso como país, nuestra capacidad de propuesta y que estamos donde debemos: en el corazón de Europa y al frente de la solución a los problemas mundiales, desde la crisis económica al cambio climático, pasando por el mantenimiento de la paz sobre la base del respeto al derecho internacional. Carlos, imagine que somos mayoría Pregresista en Europa, ¿cuál sería su primera iniciatíva en Bruselas? (Teruel)
Prefiero pensar que somos mayoría europeísta en Bruselas, como es el caso. De forma que lo primero que haría es poner en marcha el desarrollo de la Iniciativa Ciudadana Europea, incluida en el Tratado de Lisboa como herencia de la Constitución elaborada en la Convención, gracias a la cual un millón de ciudadanos europeos de diversos países pueden instar a la Comisión Europea a presentar un proyecto de *ley*. Así lanzaríamos un mensaje de compromiso con el desarrollo de la ciudadanía europea con un mecanismo de democracia participativa avanzado y flexible. Carlos, puede explicar en qué consiste el programa Hablamos de Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores. Gracias (Doña)
Hablamos de Europa es el programa de la Secretaría de Estado de la UE destinado a promover la divulgación de la idea de Europa en y con la sociedad civil española. Su desarrollo ha sido un éxito: este año, por ejemplo, se han presentado al mismo cerca de 500 proyectos. ¡Todo un récord! Buenos días sr. Carnero. Como Conocedor del conflicto del Sáhara ¿qué piensa de la postura del Gobierno español? ¿y de la UE? ¿qué se puede hacer desde Europa? (Maribel Lomana)
España mantiene una posición de Estado muy clara: la necesidad de que las partes, a través de conversaciones directas, como las auspiciadas en estos momentos por el nuevo enviado especial del Secretario General de la ONU, lleguen a un acuerdo que ponga fin a un conflicto que dura ya demasiados años. El Gobierno de nuestro país juega en ese sentido un papel siempre positivo. ¿Considera que España ha perdido peso en Europa desde la llegada de Zapatero, como les acusa la oposición? (karjan)
Francamente, no. España ha ganado peso de forma continua en el escenario europeo, también durante el mandato del Presidente Zapatero. Buena prueba de ello es la atención con la que se discuten y asumen nuestras propuestas o el hecho de participar en todos los foros en los que anteriormente no estábamos, como el G-20, por ejemplo. Bueno días Carlos. ¿Cómo ha afectado a las relaciones entre Europa y EEUU la llegada de Obama a la Casa Blanca? Muchas gracias (Pedro Pelltar)
Muy positivamente. Creo que el Presidente Obama tiene una concepción muy clara y avanzada de la necesidad de fortalecer las relaciones transatlánticas. En ese sentido, la cumbre UE-Estados Unidos que tendrá lugar en Madrid el próximo mes de mayo, a la que asistirán el Presidente Obama y el Presidente Zapatero, será fundamental para renovar un vínculo que nos une por valores, principios, objetivos y también intereses pragmáticos. Creo que las energías renovables y la lucha contra el cambio climático es uno de sus asuntos a resolver durante la presidencia española. ¿Cómo piensan atacar el problema? (Preocupado)
Por supuesto, es una de nuestra prioridades, como ya he señalado anteriormente. La lucha contra el cambio climático es, en positivo, la construcción de una economía sostenible para nosotros y las generaciones venideras. ¿Estamos más lejos o más cerca de un Estado Europeo único al estilo estadounidense? (Renovado)
La UE es la primera democracia supranacional conocida en la historia de las ideas políticas. De forma que no estamos ni lejos ni cerca de un estado europeo único al estilo estadounidense. Ese no es nuestro objetivo institucional, que sí es, por el contrario, una unión política basada en la legitimidad de la ciudadanía y en la pluralidad de estados que componen la Unión. ¿Cuál es el primer paso a seguir en Europa a partir del 1 de enero de 2010? (Juja)
Aplicar de la manera más ambiciosa posible el Tratado de Lisboa, al tiempo que poner en marcha la renovación de la Estrategia de Lisboa para la creación de empleo frente a la crisis económica. ¿Qué personajes destacaría usted en la historia de la integración de España en la UE y por qué? (Jon Imazio)
Sin duda, el Presidente Felipe González, que firmó el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas. Pero también Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, que prepararon la negociación en tal sentido. En fin, los comisarios españoles, como Manuel Marín, Abel Matutes, Loyola de Palacio, Marcelino Oreja o los Presidentes Españoles de la Eurocámara: Enrique Barón, José María Gil-Robles y Josep Borrell. Entre otros, por supuesto. Apenas hay iniciativas contra el cambio climático más allá de apagones punturales y promesas de reducción de CO2 no siempre cumplidas. ¿qué medidas propondría? (Ana)
La UE está liderando la lucha contra contra el cambio climático a través de la iniciativa 20-20. Ahora tenemos por delante la Cumbre de Copenhague, que tiene que renovar y fortalecer los compromisos de Kyoto. España, desde la Presidencia de la UE, jugará un papel esencial en la aplicación de los acuerdos que se adopten en la capital danesa. Lo fundamental es promover un nuevo modelo de economía sostenible en el que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, se racinalice el consumo de energía y se incremente el porcentaje de energías limpias y no contaminantes tanto en la industria como en los hogares. La iniciativa presentada hace unos día para favorecer el coche eléctrico es un buen ejemplo de lo que podemos hacer. ¿Cómo se pueden hacer pactos con el PP en el País Vasco y, a la vez, estar en desacuerdo con todo a nivel nacional? Es difìcil interpretar que importa lo que la gente quiere o necesita. ¿Cómo es la sitación en el Parlamento Europeo? (Antón)
Los pactos PSE-PP en el País Vasco han sido un paso exraordinario que ya está dando frutos enormemente positivos para Euskadi y el resto de España. En el nivel nacional, los partidos tienen sus lógicas diferencias. Pero vemos con esperanza que, de cara a la Presidencia Española de la UE, lo que prima es el consenso: eso es bueno para el éxito de una tarea que es de todos. Bueno días sr. Carnero ¿Cree que el espíritu europeísta de la ciudadanía española y los partidos que la representan han decaído en los últimos años? (Laura)
No, sinceramente. Creo que España sigue estando a la cabeza del europeísmo gracias al compromiso ciudadano con la Unión y a la coincidencia básica de posiciones entre las grandes fuerzas políticas y sociales. Pero hay que seguir trabajando para que la ciudadanía española se siente de forma activa y cada vez más ciudadanía europea. En ese trabajo estamos empleándonos ya a fondo. ¿Hasta donde cree usted que puede llegar la ampliación de la UE? (Pablo Fernández Carrión)
Hasta donde el sentido común nos dicte. Tenemos candidatos que ya están en negociaciones con la UE, como Croacia y Turquía, otros que empezarán esa etapa a corto plazo -procedentes de los Balcanes Occidentales- y finalmente Islandia. Así que la actual perpeciva de ampliación es suficientemente importante ya como para pensar que vamos conformando los perfiles de la UE del futuro con la misma. ¿Podría explicarme cúales son los retos de la Presidencia Española en la Unión Europea? (Fernando Lamparón)
Esencialmente, cuatro: responder a la crisis económica con una salida social, impulsar el papel de Europa como actor global en el Mundo, implementar y desarrollar el Tratado de Lisboa y conformar una ciudadanía europea activa del Siglo XXI. Los afrontaremos desde una perspectiva profunda y compromentidamente europeísta, que anteponga a cualquier otra consideración principios como la innovación y la igualdad. España encabezará la UE, en fin, en un momento de oportunidades y desafíos, ejerciendo un importante papel de liderazgo de la nueva etapa de la Unión que se abre con su nueva norma constitucional. ¿Qué supondrá el sí de Irlanda al Tratado de Lisboa? Gracias (Leire Arnault)
Un paso fundamental en la construcción europea. El Tratado refleja el contenido esencial de la Constitución Europea que elaboramos en la Convención. Con él, la UE será más democrática y eficaz y, sobre todo, será más ciudadana: no olvidemos que con su entrada en vigor la Carta de Derechos Fundamentales tendrá carácter jurídicamente vinculante, por ejemplo. Carlos Carnero (Bienvenida)
Empezamos a hablar sobre Europa cuando cada vez queda menos para comenzar la Presidencia Española de la UE. Estoy encantado de poder responder a vuestras preguntas sobre cualquiera de los temas que os parezcan interesantes. Gracias por participar.

Europa declara su interdependencia: mi artículo en El País tras el sí de Irlanda al Tratado de Lisboa

Aquí tenéis el enlace a mi artículo en El País, que lleva por título Europa declara su interdependencia", así como su reproducción íntegra:



Europa declara su interdependencia


CARLOS CARNERO

EL PAÍS - Opinión - 06-10-2009

Sí, ha leído bien: interdependencia. Porque eso es lo que acaba de declarar Europa al quedar despejado el camino para la entrada en vigor del Tratado de Lisboa tras el voto afirmativo de los irlandeses en segunda convocatoria. Decidida de nuevo a dejar una impronta nunca recorrida en la historia, Europa, a diferencia de Estados Unidos en 1776 y de tantos países en los siglos XIX y XX, no ha declarado la independencia, sino la voluntad de recorrer unida el futuro.

Alguien podría afirmar que eso ya lo había hecho con los tratados de Roma, Maastricht, Ámsterdam o Niza. Claro que sí, pero no con la fuerza constitucional, casi fundante, que encierra el de Lisboa. ¿Por qué? La razón es sencilla: el Tratado de Lisboa se parece tanto a la Constitución Europea elaborada en la Convención, que ha heredado de ella los elementos esenciales (principios, valores, objetivos y derechos) que definen por primera vez en la norma fundamental de la Unión el modelo europeo: una democracia supranacional (la primera en el devenir de las construcciones políticas) basada en el Estado de derecho y en la economía social de mercado. Negro sobre blanco.

Antes de esa Constitución o de su herencia -Lisboa- sabíamos por y para qué estábamos juntos, construyendo sucesivamente una unión aduanera, una zona de libre cambio, un mercado interior y, en fin, una moneda única, cada vez con más elementos de política exterior e interior comunes. Pero ni lo habíamos escrito, ni votado ni, en consecuencia, declarado formalmente.

Ahora lo hemos hecho, poniendo en un Tratado, más allá de la mera suma de factores nacionales, el máximo común denominador de 27 países dispuestos a ser más en los próximos años. De la mano de esa interdependencia, Lisboa va a llevarnos a una Unión Europea más democrática y eficaz.

Con él se crearán nuevas figuras institucionales -como el presidente estable del Consejo Europeo o un "ministro de Asuntos Exteriores" que, al margen de su título oficial, el común de los mortales terminará llamando de esa manera. Más importante que lo anterior: con el nuevo tratado, la Unión Europea tendrá más competencias (por ejemplo, en energía y cambio climático, ¡ahí es nada!), tomará muchas más decisiones por mayoría -en detrimento de la desesperante unanimidad- y adoptará casi toda la legislación, incluido el presupuesto, de forma bicameral por un Consejo formado por los Gobiernos y un Parlamento Europeo elegido directamente en las urnas.

Y aún más relevante que todo lo dicho: la ciudadanía europea pasará de ser una bella noción dotada de ligero contenido a ser sujeto de unos derechos hasta ahora nunca enunciados en el nivel de la Unión, gracias a una Carta de Derechos Fundamentales jurídicamente vinculante.

Habrá en Europa y fuera de ella quien no celebre la entrada en vigor del Tratado de Lisboa -como tampoco lo hizo con la elaboración de la Constitución- porque lo considere el paso hacia un federalismo que atenta contra la inmutable permanencia de los Estados nacionales que componen la Unión. Estará en su derecho. Pero, con toda seguridad, las grandes mayorías empezarán a notar el cambio para bien que implica Lisboa más pronto que tarde.

Todavía más en una época de crisis económica y financiera de la que sólo puede salirse reforzando el modelo social europeo inscrito en el Tratado, cuando los nuevos interlocutores de Europa (empezando por Obama) necesitan para combatir el cambio climático o solucionar conflictos una UE auténtico actor global gracias a los instrumentos de Lisboa, o cuando la gente demanda mecanismos de democracia participativa como la Iniciativa Ciudadana incluida en la nueva norma comunitaria, que permitirá a un millón de europeos instar a la Comisión a presentar un proyecto de ley.

A España le tocará desarrollar Lisboa cuando ejerza la Presidencia de la UE en el primer semestre de 2010, liderando el inicio de una nueva Europa. Es una coincidencia de calendario que, sin embargo, hace justicia a nuestro país e interesa a la Unión.

Hace justicia porque, sin el referéndum sobre la Constitución Europea convocado por el Gobierno de Zapatero en 2005 -en el que los electores respaldaron un texto desbloqueado por el mismo presidente al llegar a La Moncloa-, el proceso que ha desembocado en el Tratado de Lisboa habría embarrancado sin remedio: nuestro sí fue un argumento clave para seguir adelante tras el no en Francia y Holanda.

E interesa a Europa porque una aplicación ambiciosa del Tratado tendrá su mejor impulsor en un país netamente proeuropeo como España, encabezado por un Gobierno europeísta que cuenta con un amplio consenso político y social para esa tarea.

Lisboa no es el fin de la historia en la construcción europea. De hecho, habrá que seguir profundizándola en el futuro (pienso, por ejemplo, en un Gobierno económico y social que cuente con un Tesoro comunitario) hasta conseguir la plena unión política.

Pero, de momento, con el nuevo Tratado la Unión Europea -ya con personalidad jurídica propia- ofrecerá, entre otras cosas, un teléfono al que llamar y, sobre todo, un alma. Interdependiente, por supuesto.

Y ya es bastante para los tiempos que corren.