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martes, 27 de julio de 2010

Comienza el curso de verano de la Complutense "Europa: ¿época de cambio o cambio de época?"

Ayer comenzó en El Escorial el Curso de Verano de la Universidad Complutense "Europa: ¿época de cambio o cambio de época?", del que soy Director y que he preparado conjuntamente con José Ignacio Torreblanca como Secretario.

32 alumnos matriculados -una cifra alta en el conjunto de los cursos- dan fe de que Europa, con el Tratado de Lisboa en vigor y finalizada con éxito la Presidencia Española de la UE, sigue siendo un tema de interés.

Reseñables sin duda las intervenciones de apertura de Francisco Aldecoa y Juan Fernando López Aguilar; excelente la mesa redonda protagonizada por la tarde por el propio Aldecoa, Lluís Bassets, Mila Hernando y José María Gil-Robles; pero, sobre todo, magníficos los comentarios en los debates de los alumnos, que demuestran una alta formación en temas europeos.

Hoy seguiremos de nuevo con un planter de lujo: Josep Borrell y Mónica Frassoni y una mesa redonda con dirigentes principales de la CEOE, CC.OO. y UGT Y así hasta el viernes.

Aquí tenéis la descripción y el programa del Curso.

lunes, 20 de julio de 2009

Los derechos humanos primero: mi artículo en Nueva Tribuna

Publico en Nueva Tribuna un artículo sobre los derechos humanos titulado "Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará". Lo tenéis en el enlace y también lo reproduzco a continuación:

Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará?

Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará? Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará? Si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará? Y así, hasta diez veces repetida de forma machacona y contundente, se consigue que esta frase tenga en el espectador un efecto que va elevándole las pulsaciones cardíacas y mentales hasta casi hacerle saltar de la silla para gritarle a cualquier violador de los derechos humanos que se va a encontrar con él enfrente para defender a los que son perseguidos por sus ideas políticas, su confesión, su género, su clase o no importa qué tipo de circunstancia o condición en cualquier lugar del Planeta.

Así de vibrante es el final de la obra de teatro de Ariel Dorfman “Voces contra el poder: más allá de la oscuridad”, basada en el libro “Speak truth to power”, de Kerry Kennedy (sí, la hija de Robert F. Kennedy, el fiscal general y candidato in péctore a la Casa Blanca asesinado en 1968), que los Cursos de Verano de la Universidad Complutense nos han regalado hace unos días en El Escorial en sesión única, no tanto por el número de representaciones, sino por su enorme simbolismo.

Escuchar a diez actores de la talla de Martin Sheen, Carmen Estévez, María José Goyanes, Ana Álvarez, Antonio Hortelano, Jordi Dauder, Ruth Gabriel, Marta Belaustegui, Ramón Langa y Eusebio Lázaro interpretar los testimonios personales de quienes han alzado la voz contra la opresión y la injusticia, poniendo en juego su vida, incluso hasta las últimas consecuencias, en Chile, Guatemala, India, México, Palestina, Turquía, Rusia, Vietnam y otros muchos lugares nos recuerda algo tan claro e ineludible como que los derechos humanos son inviolables y universales y que su defensa está por encima de cualquier otra consideración.

Los responsables políticos y, demasiadas veces, también la opinión pública tienden a relativizar la defensa de los derechos humanos por los mismos razonamientos que la obra pone al descubierto: nos opondremos a aquel gobierno dictatorial pero no servirá de nada, al final se terminarán saliendo con la suya, así que sería inteligente transigir, mejor mantengamos el diálogo crítico con ese régimen en vez de aplicar sanciones, nos queda demasiado lejos, en la mitad del Mundo pasa lo mismo, se acabará por olvidar aunque la causa sea muy justa, esto no tiene remedio…

Pero la verdad es radicalmente distinta. Enfrentarse a las dictaduras no es una opción, es un deber; no pactar con quienes pisotean los derechos humanos no es una alternativa entre otras posibles, es una obligación; entre cualquier agresión contra la libertad y la democracia y nosotros mismos no media más distancia que el cero; tras la sonrisa cínica del autócrata con el que se pacta o se dialoga críticamente está siempre el puño del torturador; cada segundo que miramos hacia otro lado hay alguien que grita por el dolor físico o mental que se le inflinge.

Y esto no es ingenuidad, es el más puro y duro realismo. Porque la ingenuidad es pensar que el asesinato, la desaparición, la violación, la mutilación genital o los electrodos van a desaparecer de ahí porque nosotros no queramos verlo u oírlo. Porque la idiotez es imaginar que hemos convencido al dictador cuando cierra la puerta tras nosotros. Porque la libertad no se negocia. Porque los derechos humanos son de todos a partes iguales.

Conviene no olvidarlo, sobre todo cuando se vive en democracia y, por ello mismo, se adquiere una responsabilidad individual y colectiva que nos obliga a defender los derechos humanos en todo momento.

Gracias por ello a Carlos Berzosa, a Tomás Fernández, a Alán Cantos y a Baltasar Garzón, entre otros muchos, por habernos regalado la oportunidad de preguntarnos, una vez más –y nunca serán suficientes-, si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo hará? Y, sobre todo, por constatar que sabemos la respuesta.

Carlos Carnero

viernes, 6 de julio de 2007

Curso de Verano en El Escorial: a la Constitución Europea pasando por el Tratado reformador

Hoy ha concluido el Curso de Verano de la Universidad Complutense de Madrid "Anatomía de Europa a los 50", que ha tenido lugar en El Escorial y que he dirigido junto con mi amigo José Ignacio Torreblanca.

Creo que el Curso ha cubierto sus objetivos: reflexionar sobre el momento de Europa y ser útil a los estudiantes que lo han seguido (un excelente grupo de jóvenes que ha demostrado con creces su preparación, su interés y su actitud proactiva en las preguntas y comentarios que han formulado: se merecen una matrícula de honor).

Por el curso han pasado políticos (incluyendo parlamentarios nacionales y europeos y miembros del Gobierno), periodistas, investigadores y representantes de la sociedad civil.

Me gutaría citar a todos ellos, agradeciéndoles sus magníficas contribuciones y su total disponibidad: José Blanco (Secretario de Organización del PSOE); los diputados al Congreso Diego López Garrido y Fátima Aburto (PSOE) y Gustavo de Arístegui (PP); los eurodiputados españoles Enrique Barón (PSOE), Íñigo Ménez de Vigo (PP) e Ignasi Guardans (CiU); los eurodiputados Jo Leinen (socialdemócrata alemán) y Andrew Duff (liberal inglés); el Secretario General para la UE del Ministerio de Exteriores, Miguel Ángel Navarro; los periodistas de El País Lluís Bassets y Joaquín Estefanía; el Presidente del Movimiento Europeo en España Carlos Brú; el profesor José María de Areilza.

Forman todos ellos un extrarodinario elenco, plural política e ideológicamente, dedicado desde diversos ámbitos de responsabilidad y actividad a la construcción del pensamiento europeo.

He aquí, en mi opinión, las cinco conclusiones del Curso:

1- el título del mismo ha sido el correcto: no se puede hablar de "anatomía forense" de Europa tras el acuerdo alcanzado en el último Consejo Europeo;

2- la Constitución Europea elaborada por la Convención era el mejor proyecto de futuro para la Unión;

3- en su defecto, el Tratado reformador que salga de la próxima Conferencia Intergubernamental mantiene muchos de sus principales avances y por eso hay que sacarlo adelante;

4- el objetivo de culminar la unión política europea seguirá, sin embargo, pendiente de alcanzar a través de una Constitución;

5- la participación ciudadadana (referéndum europeo, incremento de la participación en las elecciones a la Eurocámara) es la clave para el éxito de la Unión;

6- España está jugando correctamente el papel que le corresponde en el grupo de países más europeístas de la Unión.

No quiero dejar de felicitar a la UCM por sus Cursos de Verano, personificándolo en el Coordinador Internacional de los mismos, mi amigo Tomás Fernández, que está llevando a cabo un trabajo magnífico y, desde luego, intenso.

Si se tercia, el año que viene estaría encantado de repetir la experiencia de dirigir un Curso de Verano de El Escorial con el nuevo Tratado en vigor (o casi), que analizara cmo sacarle el máximo partido con la mirada puesta en una futura Constitución Europea.