Lo dije tras su elección y lo repito ahora: no debemos demonizar la elección de Silvio Berlusconi como Presidente del Consejo de Ministros de Italia, pero tampoco tenemos que dejarle pasar ni una cuando sus decisiones sean contrarias a los valores y los derechos que forman la columna vertebral de la democracia en la UE y en todos y cada uno de los países que la conforman. Esta semana ya ha sido "ejemplar" de lo que el centroderecha italiano es capaz de hacer: ahí están sus decisiones sobre la inmigración -quien juega con fuego puede quemarse y, lo que es peor, incendiar a todo el vecindario-, que tienen un claro tinte xenófobo, racista y ajeno a las garantías que ofrece todo estado de derecho. Ha estado muy bien María Teresa Fernández de la Vega cuando, al ser preguntada por el asunto en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ha dicho eso mismo sin medias tintas. Los miembros de la UE está obligados a actuar conjuntamente y a garantizar los valores que figuran en sus Tratados y los derechos contemplados en su Carta de Derechos Fundamentales. La España de Zapatero lo hace y por eso critica con razón los despropósitos y los excesos de Berlusconi. Me gustaría saber qué piensa Rajoy de todo esto y qué opina el Partido Popular Europeo, al que pertenece junto con El Cavaliere. Me temo lo peor. Ahora mismo me pongo a actuar como eurodiputado en el tema. Los incendios se cortan desde el primer momento, para no tener que lamentar sus rescoldos.