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martes, 14 de diciembre de 2010

"Una nueva frontera para Europa": mi artículo hoy en El País

Que tenéis en el enlace e íntegro a continuación. Espero que os interese y empujemos en la misma dirección:

Una nueva frontera para Europa
CARLOS CARNERO
14/12/2010

El último año ha bastado para demostrar dos cosas: que sin la Unión Europea hubiera sido imposible evitar la catástrofe económica que se nos venía encima con la crisis generada en los Estados Unidos del presidente Bush y que la historia de la Europa unida no se acaba con el Tratado de Lisboa.

Por eso es tan llamativo que cueste reconocer explícitamente que, a diferencia de 1929, la crisis ha podido ser gobernada evitando el derrumbe porque Europa es un mercado único y una unión monetaria con la que hemos eludido los grandes errores de hace ochenta años: el proteccionismo, la devaluación competitiva y la carencia de intervención pública en la economía.

No ha sido la ciencia infusa la que nos ha llevado a no tropezar en las mismas piedras, sino la lección duramente aprendida el siglo pasado. Pero ni el mercado único ni el euro se han creado en un año, con la crisis. Existían desde hace décadas y no fueron ideados por capricho, sino para ser garantía del crecimiento en épocas de bonanza y seguro contra la recesión en tiempos de dificultades. Lo primero ya se había verificado a lo largo de décadas de aumento de la calidad de vida de la ciudadanía. Lo segundo acaba de comprobarse.

La UE, por tanto, se muestra hoy como un ejercicio de planificación democrática de la economía a gran escala que cada día rinde más y mejores resultados. Cuando salgamos de la crisis -que saldremos- será gracias a la existencia de la Europa unida y a su reforzamiento, que nadie se engañe.

Reforzamiento materializado con el Tratado de Lisboa, nacido en medio de la tormenta. Esa Constitución innominada -proveniente de la que elaboramos en la Convención de 2002-2003- ha significado un impulso político con el que la Unión ha adoptado decisiones inimaginables hace solo un año, utilizando sus nuevas figuras institucionales para perfilar grandes acuerdos a tiempo y dando -que buena falta hacía- un fuerte empuje a la democracia europea. Pero necesitamos mucho más, en cantidad y en calidad.

Lo primero, convertirnos en una auténtica unión económica con un presupuesto suficiente basado en recursos obtenidos de forma directa y de carácter progresivo: contar con un Tesoro público europeo. Lo segundo, ser una zona fiscalmente armonizada. Lo tercero: mecanismos para decidir una verdadera política económica común, hacia dentro y hacia fuera (globalización). Lo cuarto: poner al mismo nivel formal y real las normas del mercado único y las de una Europa social que eleve al ámbito de la Unión el Estado de bienestar que comparten los Estados miembros.

Sobre esa base, reformar el Tratado de Lisboa para institu

-cionalizar un mecanismo europeo de gestión de crisis es correcto, pero no puede quedarse en una medida aislada. El Consejo Europeo tendrá en su momento que ir sustancialmente más allá. Y terminará haciéndolo más tarde o más temprano. ¿Por qué?

Porque el enorme desarrollo de las fuerzas productivas europeas -sin parangón en el mundo más que en Estados Unidos, ya que la acumulación de capital material y humano no emerge en unos pocos años, sino que requiere décadas o incluso siglos- demanda tal avance cualitativo en las estructuras de la Unión. De lo contrario, estas se convertirán en un freno para aquellas, con consecuencias nefastas.

Y es en ese punto en el que la socialdemocracia europea es interpelada por la positiva realidad que ha contribuido a construir en beneficio del conjunto de la ciudadanía: ¿asume el reto de proponer y encabezar una nueva fase en la construcción europea, cuando la crisis económica le da todos los argumentos para hacerlo? Veamos.

Primer argumento. Una vez más, el mercado ha demostrado no solo ser injusto, sino ineficaz para atribuir recursos y reducir la incertidumbre. Son las políticas neoliberales las que han fracasado, no las públicas.

Segundo. De nuevo es imprescindible incrementar la intervención del Estado en la economía para evitar los errores del mercado y maximizar en términos de crecimiento, bienestar e igualdad los avances de la ciencia y la técnica.

Tercero. Salvar esta crisis con dinero del contribuyente debe tener consecuencias permanentes de regulación económica, haciendo imposible que el mercado neoliberal y quienes han creado la crisis y siguen enriqueciéndose con ella a través de la especulación vuelvan a las andadas.

Cuarto. Si la Unión ha sido, en tanto que planificación democrática de la economía, nuestro principal escudo frente al abismo, lo mejor será fortalecerlo al máximo.

Quinto. No todos los planes de ajuste frente a esta crisis son iguales; por ejemplo, el de España no cuestiona los fundamentos del Estado de bienestar, mientras que los de otros países, con Gobiernos de derechas, atacan directamente su núcleo.

Sexto. No todas las fuerzas políticas están en condiciones de apostar por una unión económica europea que eleve a categoría comunitaria la hegemonía de lo público y el propio Estado de bienestar; los socialdemócratas pueden hacerlo, mientras que los conservadores no querrán traspasar por principio el límite de ir más allá para no transfigurar el mercado liberal y perjudicar a quienes sacan el mayor beneficio de su existencia desregulada.

La verdad es que el Partido Socialista Europeo está dando ya pasos en ese sentido. Fue el primero, por ejemplo, en demandar (cuando pocos secundaban tales ideas) una regulación financiera que pusiera coto a los desmanes de los especuladores y en promover la creación de lo que luego ha tomado cuerpo como Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. Y ahora está a la cabeza de conseguir la creación y emisión de eurobonos como instrumento esencial para acabar con los ataques de los mercados financieros contra los estados de la eurozona, que tienen como propósito de fondo comprometer el futuro de la misma, a pesar de la fortaleza y salud que presenta en comparación con las debilidades estructurales de otras economías desarrolladas, como la norteamericana o la británica.

Sí, urge volver a ilusionar a la ciudadanía con el proyecto de construcción europea, demostrando su utilidad para que podamos seguir viviendo en el espacio más libre y próspero del planeta y haciendo visible su capacidad de futuro. La UE no puede ser vista en exclusiva como quien exige sacrificios sino, ante todo, como quien facilita mantener y aumentar la prosperidad colectiva. Y para ello hay que adoptar decisiones tan sensatas como valientes.

En fin, cuando ya hemos celebrado el primer año de Lisboa, la socialdemocracia debería proponer a la ciudadanía una nueva frontera para el proyecto europeo que, desarrollando lo conseguido, nos llevara a una unión política federal y concitara la ilusión y el voto de los trabajadores de toda clase.

Europa y el mundo lo necesitan. Y es posible y necesario.

Carlos Carnero es embajador en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Bush, Aznar y Esteban González Pons: lo que va de las memorias a las frases para la historia



"Bush defiende su legado: guerras y tortura", afirma El País en un artículo sobre las memorias de ese señor. Añadiría por mi parte que su herencia también incluye la mayor crisis económica mundial desde 1929, que estamos pagando todos. En sus recuerdos, el ex de la Casa Blanca -ayer vi un excelente documental sobre Lincoln: imagino que su fantasma se remueve a la vista de ciertos sucesores en el puesto- se acuerda de otro ex: Aznar, al que se refiere cuatro veces como visonario. ¡Ojo, no hay que confundirse! En inglés, visionario no tiene el sentido peyorativo que ha adquirido en español. O sea, que le alaba...por haber apoyado la Guerra de Irak, por ejemplo. En eso debía estar pensando Esteban González Pons cuando ayer, en estremecedora pose solidaria con el pueblo saharaui, se confundió con algunos responsables de la izquierda política (¡no es la pinza revivida, seguro que no!) y sindical (las cosas más duras pueden decirse evitando la descalificación ramplona: me ha gustado la palabra) para afirmar, en una de sus frases destinadas a la historia y aprendidas a buena mañana ante el espejo para pronunciarlas antes de que se le olviden y se las lleve el viento, aquello de "los derechos humanos no pueden someterse a los intereses de España, ya que no es interés de España aquel que esté manchado de sangre". Estoy convencido de que esto último lo decía teniendo en mente las memorias de Bush y al visionario Aznar. ¿O no? En fin, vivir para ver...la foto de González Pons. ¿Qué me decís de su gesto en la instántanea? ¡Eso es un gesto: refleja su perspicacia y su compromiso como nada en el mundo, sí señor!

martes, 9 de noviembre de 2010

Recordando Irak: mi artículo en Nueva Tribuna


Publico un artículo en Nueva Tribuna con el título "Recordando Irak". En el enlace y aquí tenéis su contenido:

"Recordando Irak* Carlos Carnero

Salgo de ver “Caza a la espía (excelente película con magníficos actores: Naomi Watts y Sean Penn) y le digo a quien me acompaña: “Espero que sirva para que la gente se acuerde de cómo son los que provocaron la Guerra de Irak y nos metieron en ella”. La respuesta que recibo es tan lacónica como contundente: “A la vista de las encuestas, no se acuerda”.Lleva razón. Y eso es algo más que preocupante.

“Caza a la espía” narra la historia de Valerie Plame, agente de la CIA, y Joe Wilson, su esposo y embajador norteamericano. O, mejor dicho, la historia de la Administración de George Bush en torno al conflicto en Irak y los métodos que utilizó para provocarlo, violentando incluso el sistema político norteamericano.

El 6 de julio de 2003, poco después del cierre oficial de una guerra que no ha terminado ni tiene visos de hacerlo, Wilson denunció en The New York Times que tenía la constancia directa y personal de que la Casa Blanca había falseado las propias informaciones de la CIA (venta de uranio de Níger a Irak) para fabricar el conflicto. La respuesta de la Administración republicana no pudo ser más sucia: filtró el nombre de Plame a través del artículo sindicado de un columnista, hundiendo su carrera, poniendo en peligro a sus fuentes y tratando de acallar las denuncias de Wilson. Esto último no lo consiguieron.

Lo dicho no pasó hace cincuenta años, sino solo 7. Tuvo que ver con una guerra que sigue costando miles de vidas. Y lo protagonizaron desde el gobierno los mismos que quieren volver a él, vía Tea Party a ser posible.

La memoria suele ser débil y selectiva. Hasta el punto de que muchas veces no es suficiente para impedir que los árboles no nos dejen ver el bosque, considerando que los problemas inmediatos son los únicos existentes. O haciéndonos creer que, al fin y al cabo, son todos iguales: las dos orillas que dijo alguien.

La verdad es que no es así. Obama ha decidido sacar a Estados Unidos de Irak y lo está haciendo, aplicando una política exterior que nada tiene que ver con la que Bush aplicó desde la Avenida Pensilvania. De ahí que la derecha y la derecha extrema de los Estados Unidos hayan emprendido una cruzada para sacarle de la Casa Blanca cuanto antes, sencillamente para volver a las andadas. Puede pensarse que no todo lo ha hecho bien ni tan rápido como se esperaba. Pero en la vida y en la política no se elige siempre entre lo bueno y lo muy bueno, sino entre lo bueno y lo peor.

Hablamos de política exterior, pero lo mismo podría decirse de la agenda interna. Ahí está la historia que cuenta otra película que acabo de ver y que recomiendo: “Capitalismo: una historia de amor”, de Michael Moore. El odio de los conservadores contra Obama corre parejo al vuelco que representó su victoria en las presidenciales en términos económicos y sociales.

¿Cansados de Obama? ¿Cansados de los demócratas? Pues que ese cansancio no lleve al Tea Party y a los republicanos a la victoria electoral, porque las consecuencias ya se conocen, para los Estados Unidos y para el resto del Mundo. Y luego será tarde para lamentarse.

Lo que me trae a España, claro está. Que cada uno critique lo que corresponda, demande lo que es justo y se movilice por sus ideas e intereses. Pero que nadie olvide que lo hecho por el gobierno socialista ha representado un cambio profundo respecto a la gestión del PP en La Moncloa. Una gestión que su líder aspira a repetir o aumentar: ajuste económico a lo Cameron (que deja en un juego de niños el aplicado por Zapatero), coincidencia con la derecha extrema norteamericana en la política exterior, derogación de las leyes del aborto y del matrimonio entre parejas del mismo sexo, fin de las políticas de igualdad de la mujer y así hasta un largo etcétera de una agenda nada oculta, sino más vieja que la rueda.

Ni todos son iguales, ni están en la misma orilla. Para comprobarlo, basta con recordar Irak."

lunes, 8 de noviembre de 2010

"Un líder visionario", afirma Bush sobre Aznar en sus memorias.


La verdad es que no paran de darnos alegrías.

La última que se avecina es buena: lo que Bush piensa de Aznar escrito en sus memorias, que salen mañana a la venta en Estados Unidos.

Aznar es un "Un líder visionario", en palabras de su amigo George.

¡Fantástico!

Gracias, muchas gracias, George.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Zapatero, en Afganistán: la noticia más importante del día, sin duda

No me cabe ninguna duda de que la noticia más importante del día ha sido la visita del Presidente Zapatero (acompañado por las ministras Jiménez y Chacón) a las tropas españolas en Afganistán. ¡Qué diferencia entre la participación de España en esta misión de paz y reconstrucción en aplicación de la legalidad internacional con la decision del Gobierno del PP (incluido el entonces Vicepresidente Rajoy) de meternos en la guerra ilegal e inmoral de Iraq (bueno, ahora con Irak, tras las modificaciones de la ortografía del castellano decididas por las academias), una catástrofe que continúa pagando el precio de la entente Bush-Blair-Aznar!

martes, 28 de abril de 2009

Sondeo NYT/CBS sobre los primeros cien días de Obama: no hay sensación de ruptura con la política exterior de Bush

El sondeo sobre los primeros 100 días de Obama en la Casa Blanca de New York Times/CBS hecho público hoy contiene datos muy interesantes, empezando por el elevadísimo grado de popularidad y respaldo que obtiene el Presidente norteamericano.

Sin embargo, no deja de ser curioso que, cuando se pregunta por la política exterior, las cosas no estén tan claras en los Estados Unidos como en Europa. Aquí pensamos, con razón, que Obama está introduciendo cambios cualitativos en la acción exterior de su país.

Pero, según el sondeo, son más los norteamericanos que piensan que la política exterior de Obama no supone una ruptura global con la de Bush (el 44 %) que los que creen que sí (el 43 %).

Las razones pueden ser muchas y variadas: desde que las imágenes siguen mostrando al ejército en Irak y Afganistán, diluyendo cualquier sensación de cambio de etapa pese a los anuncios hechos, hasta que la política exterior no es en Estados Unidos el plato principal del consumo interno.

domingo, 18 de enero de 2009

Obama en la Casa Blanca: responsabilidad y poder blando

Empieza la semana del cambio en los Estados Unidos con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca. Comienza, por fin, una presidencia de esperanza para un mundo en crisis. Por eso es más que nunca necesario reflexionar sobre conceptos claves. Dos artículos en el International Herald Tribune sugieren sendos asuntos centrales: responsabilidad y poder blando. En el primero, Paul Krugman demanda que no se haga tabla rasa de las responsabilidades adquiridas durante sus mandatos por la Administración Bush: no se trata de venganza, sino de justicia y rendición de cuentas en democracia. En el segundo, Josp S. Nye retorna a la necesidad norteamericana de jugar un papel internacional basado en los ejes del poder blando frente al poder de la fuerza: la capacidad de atracción y persuasión. Coincido con uno y otro y os los ofrezco para vuestra reflexión.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Aznar sobre Bush: gracias, Don José María

Aznar: "Bush nos ha trazado la vía a seguir y nos ha transmitido la herencia de la libertad". Así de claro lo ha dicho hoy el ex-presidente del Gobierno y del PP. Parece claro a estas alturas que de Don José María ha decidido convertirse en un provocador, protagonizando la actualidad a base de frases fuertes que -imagino- considera y con razón fuera de lo políticamente correcto. Es más, creo que no deberíamos criticarle por ello. Primero, porque está en su derecho. Segundo -todavía más importante- porque nos hace el favor de verbalizar lo que piensan la gran mayoría de dirigentes, militantes y electores de la derecha española. Vaya, que uno no se traga la sinceridad de los aspavientos de ciertos portavoces populares convertidos fervientemente a la causa de los Demócratas norteamericanos y transmutados en fans enfrebrecidos del Sr. Obama. Está claro que su objetivo no es otro que abrazar al triunfador aunque no les guste su victoria. Puede que algún incauto les crea, a pesar de que los socialistas nos esforzamos en demostrar que el suyo era McCain durante la campaña pero sobre todo, siempre y de corazón, George W. Bush. Afortunadamente, en medio de esos trabajos de Persiles y Segismunda de los líderes populares lleva Aznar y lo deja todo claro. Gracias, Don José María: ¡es usted impagable!

miércoles, 22 de octubre de 2008

Zapatero debe estar en la cumbre de Nueva York para que la voz progresista se oiga con fuerza en la solución a la crisis

Zapatero debe participar en la Cumbre de Nueva York para que la voz progresista se oiga con fuerza en la solución a la crisis económica y financiera.

Así lo defiendo en un artículo que publico en Nueva Tribuna, una vez que la Administración Bush ha decidido un formato de reunión que excluye a nuestro país, que es apoyado en su empeño de asistir por Sarkozy, Brown o Durao Barroso.

He aquí las razones para que España participe expuestas en mi artículo:

La conferencia internacional (al paso que vamos, me dan ganas de llamarla la "madrede todas las cumbres", la verdad sea dicha) que abordará en noviembre la crisis financiera puede salir bien o mal, como todas las reuniones, por supuesto.

Pero, desde mi punto de vista, para establecer si sus resultados han sido positivoso negativos no bastará en fijarse en su capacidad para acordar medidas de choquefrente a las turbulencias generadas por la irresponsabilidad y la avaricia de unospocos-muchos -no hay contradicción entre las dos palabras juntas, en este caso-, si seguimos con la terminología luterana que se está imponiendo en algunos discursos.

No. El balance será suficiente si los responsables -me gusta más que líderes- que sesienten en torno a la mesa toman decisiones para reformar el sistema global y nosolo para frenar el arrastre al abismo de su sector financiero contaminado.

Siguiendo las ideas de Jeffrey Sachs en The Guardian y -modestamente- mi artículodel lunes en El País, apunto cuatro grandes temas que deben ser incluidos en la agenda:

1- transformar el FMI en una entidad global de crédito en caso de crisis como últimorecurso de seguridad, para lo que sería preciso fomentar el establecimiento de una Tasa Tobin que genere los fondos necesarios a tal efecto, eso sí, gestionados deforma democrática, transparente y multilateral;

2- convertir el Banco Mundial en un instrumento para la financiación del desarrolloen los países del Tercer Mundo, a partir de tal Tasa Tobin y del dinero puesto adisposición por los estados miembros del Norte, de forma que contribuya eficazmente a alcanzar los Objetivos del Milenio fijados por las Naciones Unidas;

3- integrar plenamente en las soluciones a esta crisis la lucha contra el cambioclimático: ¿no sería más sencillo crear un impuesto mundial sobre el uso decombustibles fósiles a la vista de que el farragoso sistema de comercio de emisiones en vigor no nos lleva a ninguna parte definida?;

4- aprovechar la ocasión de tener reunidos a los grandes contendientes para impulsarla conclusión de la Roda de Doha para el Desarrollo lanzada hace años por la OMC, hoy que está más claro que nunca que la economía real debe primar sobre lafinanciera.

Tales decisiones serán posibles, quizás, gracias al empuje de la UE y a la victoriade Obama. Para ello es imprescindible que en la Cumbre participen los países de mayor peso económico y de mayor impulso político, como España.

Por eso es correcta la posiciónde Zapatero de exigir la participación de nuestro país en la reunión. España es una de las principales economías mundiales y representa un punto de vistaprogresista que tiene que hacerse oir en esa Cumbre. En mi opinión, quizás esteúltimo elemento sea el clave para nuestra presencia en el encuentro.

Sea como sea, está claro que Zapatero y Brown han encabezada la acción europea enesta crisis, como han reconocido muchos, empezando por Sarkozy, Barroso o el PartidoSocialista Europeo.

Conseguir, pues, la participación española no es solamente un asunto de pura lógicani es una cuestión de prurito nacional. Es conseguir que la voz progresista se oigacon fuerza donde se toman las decisiones.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Mc Cain a la cabeza de los sondeos: la ayuda de Sara Palin, el Cáucaso y la intervención en Freddie y Fannie

¡Atención a la carrera presidencial norteamericana! De la cantada y descontada victoria de Obama en los periódicos progresistas europeos a la cruda realidad puede estar mediando, lamentablemente, un trecho tan largo como indican los últimos sondeos: McCain estaría ya a la cabeza de las preferencias ciudadanas. Seguro que su dúo con Sara Palin le ha ayudado en esta remontada, que puede ser -¡ojalá!- temporal. Pero no dejo de darle vueltas a que la crisis del Cáucaso y ahora lo de Freddie y Fannie también. Ojo al dato: Bush sigue en la Casa Blanca ayudando al suyo, que de maverick (independiente, disidente) solo tiene el soltar algunos chistes y no acordarse de sus propiedades (no me extraña, con tantas). En el resto, tan halcón como los muchachos: de Dick Cheney a Karl Rove (cuyo joven mago de las campañas electorales está ya a la cabeza de la del senador).

domingo, 10 de agosto de 2008

Forrest Gump, su hermano menor, Bush, Rajoy y Zapatero

La lectura de la entrevista de El País al Portavoz del PP, Esteban González Pons, me ha conducido sin solución de continuidad a la del artículo de Paul Krugman -quizás el más inteligente de los economistas contemporáneos y, desde luego, uno de los pocos que ha sabido entender las crisis de la globalización en los últimos quince años- en el International Herald Tribune (la edición global del New York Times) titulado "Know-nothing politics". Al hilo del debate sobre la energía en la precampaña electoral para la Casa Blanca, Krugman sostiene que el "know-nothingism" -la falta de contenido argumentado, sustentado y razonado en las propuestas políticas- se ha convertido en el núcleo de la estrategia del Partido Republicano, para el que lo que únicamente vale son las respuestas simples, rudas y de supuesta eficacia inmediata a los problemas, considerando débil e inútil a cualquiera que sugiera lo contrario. Tal forma de pensar estaría representada por McCain pero, sobre todo, por George W. Bush, una especie de Forrest Gump del mundo real, un hombre sencillo cuya decisiones triunfan porque estarían basadas en sus agallas y en su superioridad moral. ¿Esto no les suena a algo cercano? En efecto: el PP de Aznar, Rajoy y Cospedal, para quienes todo cabe en una frase no muy elaborada o en un refrán manido, en ese "sentido común" que tratan de oponer a la intención socialista-zapaterista de buscar nuevas fórmulas para afrontar nuevos retos. Subido en esa tabla de surf, con los pantalones remangados hasta la rodilla y las piernas jovialmente cruzadas en el asiento (¡qué moderno!), González Pons nos suelta perlas que no tienen desperdicio, como que está con Obama aunque ni conozca (sic) ni comparta, por ejemplo, su postura sobre la guerra de Irak. Siceramente, los made in Spain se parecen mucho a sus socios republicanos de los Estados Unidos excepto en una cosa: los de aquí no solo quieren ser Forrest Gump, sino además hacernos creer que son tan cools como su hermano menor. ¡Que Dios nos pille confesados!

martes, 27 de mayo de 2008

Nuevo ciclo en Europa y Estados Unidos

Ayer mismo os invitaba a entrar en la página de Nueva Tribuna y hoy publico un artículo en ese periódico digital que reproduzco a continuación:

Nuevo ciclo en Europa y Estados Unidos

Nuestro país ha estado a la cabeza en el avance hacia la unión política europea y ha vuelto a situarse en el centro de la toma de decisiones de Bruselas, restableciendo todos los puentes dinamitados en su día por Aznar.

Carlos Carnero*

El próximo 1 de enero se abrirá un nuevo ciclo político tanto en la Unión Europea como en los Estados Unidos de América. De cumplirse las previsiones –referéndum irlandés mediante-, la Unión contará con un Tratado reformado que, sin ser la Constitución Europea que elaboramos en la Convención y el pueblo español respaldó en las urnas, se le parecerá bastante. Europa será así, si la voluntad política acompaña el ejercicio de desarrollar a fondo esa norma básica, más democrática y más eficaz, por este orden.Por su parte, George Bush hará las maletas a mediados de enero para dejar paso a un Presidente que, aunque llegara a ser el republicano McCain, difícilmente repetirá sus tremendos errores en política exterior. Miel sobre hojuelas si su sucesor es un o una demócrata: Barack Hussein Obama o Hillary Rodham Clinton, que en ambos casos ya han manifestado su disposición a abrir una nueva etapa en las relaciones con aquellos países que, en palabras del senador de Illinois, no estaban contra los Estados Unidos, sino que no respaldaban la agenda del actual inquilino de la Avenida Pensylvania.Sea como sea, España está bien posicionada para ese cambio de ciclo. Nuestro país ha estado a la cabeza en el avance hacia la unión política europea y ha vuelto a situarse en el centro de la toma de decisiones de Bruselas, restableciendo todos los puentes dinamitados en su día por Aznar.Además, ha tomado decisiones pioneras que hoy siguen otros países, empezando por la retirada de las tropas de Irak y continuando por la propuesta de la Alianza de Civilizaciones. Objetivamente, lo que le conviene a los Estados Unidos de enero de 2009 es una España europeísta y distanciada del unilateralismo y el uso de la guerra para la defensa de intereses políticos y/o económicos. Así les será más fácil desembarazarse de la herencia militarista de Bush en un momento en el que el mundo desarrollado necesita concentrarse en prioridades tan básicas como la crisis económica, la crisis alimentaria en el Sur o el cambio climático.Sin embargo, una sombra planea sobre ese horizonte: el predominio conservador instalado en las capitales de la mayoría de los países europeos, que en algunos casos está protagonizando una acelerada carrera para hacerse con el discurso populista en torno a asuntos como la inmigración. Si el Consejo de la UE va a tener algunos años por delante de hegemonía de derechas, la única posibilidad que hay por delante para contrarrestar esa correlación de fuerzas será conseguir una mayoría progresista en las elecciones al Parlamento Europeo que tendrán lugar entre el 4 y el 7 de enero de 2009.La izquierda europeísta y de gobierno, en consecuencia, afronta las euroelecciones más relevantes desde que se elige al Parlamento Europeo por sufragio universal directo, treinta años después: deberá vencer a la abstención demostrando que nuestro día a día se define cada vez más en el nivel de la Unión, tendrá que derrotar a la derecha con un discurso que haga frente a la deriva populista y estará obligada a hacerlo con un auténtico programa de profundización política y social de la construcción europea, favorable a los trabajadores y las clases medias. En ello está empeñado el Partido Socialista Europeo desde que comenzó hace un año la elaboración abierta y participativa de su Programa Electoral a través de Internet (http://manifesto2009.pes.org/en), en un ejercicio que culminará en el Consejo que celebrará en Madrid los días 21 y 22 de noviembre de este año. El ejercicio merece la pena.

Vicepresidente del Partido Socialista Europeo

martes, 4 de marzo de 2008

Debatiendo en Europa, el PSOE también gana al PP


Esta tarde he mantenido un debate electoral en Bruselas organizado por el prestigioso think-tank The Center. Han acudido más de 120 personas provenientes de representaciones permanentes ante la UE, instituciones comunitarias, medios de comunicación y, por supuesto y todavía más importante, ciudadanos de a pie interesados en comprobar cuáles son las propuestas del PSOE y del PP en asuntos internacionales y europeos. Por los populares ha participado Alejo Vidal-Quadras; yo he tenido la suerte de representar a los socialistas. Y digo suerte porque el programa del PSOE y la gestión del gobierno Zapatero se defienden por sí mismos: sólidos, europeístas, comprometidos con la democratización de la globalización y la creación de un orden internacional justo y democrático. En todos los temas que hemos abordado (política exterior, espacio de libertad, seguridad y justicia, economía y asuntos sociales, cambio climático y energía y futuro de Europa) ha quedado claro algo esencial: que el PP es el pasado y el PSOE el presente y el futuro. Con nuestra acción hemos vuelto al corazón de Europa, salimos de Irak, somos un modelo de crecer, ahorrar y repartir en lo socieconómico, estamos comprometidos con la preservación del Planeta, luchamos contra el terrorismo desde el Estado de Derecho y si el Tratado de Lisboa (que significará más democracia y eficacia para la Unión) existe es porque Zapatero firmó y aprobó la Constitución Europea, preservando en el nuevo texto sus principales avances. Hemos ganado este debate porque tenemos ideas y un buen talante para defenderlas. El PP es la derecha de la derecha europea, extraña a los democristianos que han estado y están en el núcleo de la construcción europea junto con los socialdemócratas. Con el cambio de ciclo en Europa que significará la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en enero de 2009 y el cambio en la Casa Blanca (¡adiós, George!), España necesita que Zapatero siga en La Moncloa. Me lo decía la mayoría de los asistentes al debate de esta tarde. Esa es la prueba de que estamos acertando y vamos a ganar el 9-M.

lunes, 14 de enero de 2008

Zapatero, el PP y la Alianza de Civilizaciones: añorando la teoría del "hard power"

Tengo la impresión de que los dirigentes del Partido Popular siguen sin querer ver lo que todo el mundo ve. Es un fénómeno curioso, sin duda, pero que podemos constatar prácticamente todos los días. El último ejemplo lo tenemos esta semana en la visita a España del Primer Ministro turco y en la celebración en Madrid del Primer Foro de la Alianza de Civilizaciones, en el que intervendrá el Secretario General de la ONU y en el que participarán decenas de países. Pues bien, para bastantes sectores del PP tal Alianza o es una tontería o una ocurrencia de Zapatero o una patraña. Les parece algo sin sustancia, poco recio. No se atreven a decirlo, pero les molesta profundamente que la dinámica de la Alianza de Civilizaciones se vaya abriendo camino frente a la de la confrontación aplicada con denuedo en la guerra de Irak. Añoran a Robert Kagan y su teoría del "hard power", expuesta brillantemente -todo hay que decirlo- en su libro "Poder y debilidad". Uno no tiene más que preguntarse si la doctrina Bush es un ejemplo para esa propuesta estratégica que pueda enseñarse con orgullo aznariano frente a la idea de la Alianza de Civilizaciones. La respuesta es sencilla: no. Seguro que se la daría hoy en día hasta el propio Kagan.