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sábado, 17 de abril de 2010

La imprescindible dimensión parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo


Y ya por la tarde, en Barcelona, tomé la palabra en la clausura de la Jornada sobre la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea organizada por la Cátedra Jean Monnet del Profesor Garzón Clariana en la sede de la representación de la Comisión Europea y de la oficina del Parlamento Europeo en Barcelona. Gran asistencia (no se cabía en el salón), ponentes de gran calidad (Obiols, Pedret, Romeva, Garriga, Barbé y un largo etcétera) y una convicción: lo imprescindible de la dimensión parlamentaria en la Unión por el Mediterráneo -que celebrará su II Cumbre en Presidencia Española de la UE-. Lo subrayé y lo apoyé en nombre de la Secretaría de Estado para la UE y, desde luego, desde mi pasada condición de Portavoz socialista europeo en la APEM y Vicepresidente de la Comisión de Cultura de la misma.

miércoles, 3 de marzo de 2010

En marcha el Secretariado de la Unión por el Mediterráneo: la Presidencia Española de la UE hace su camino

Así que la Presidencia Española del Consejo de la UE va haciendo su camino. Para muestra, un buen botón: la puesta en marcha del Secretariado de la Unión por el Mediterráneo, con sede en Barcelona, en el camino de preparación de la II Cumbre de la UPM. Aquí tenéis la noticia que publica El País sobre el tema

viernes, 20 de febrero de 2009

El Parlamento Europeo apoya la Unión por el Mediterráneo

El jueves por la mañana aprobamos una importante resolución del Parlamento Europeo sobre la Unión por el Mediterráneo, tras un interesante debate que celebramos el miércoles. Reproduzo a continuación el teletipo de agencia que recoge la discusión en el pleno:

UE.- El PE subraya el papel de la Unión por el Mediterráneo para contribuir a resolver el conflicto en Oriente Próximo
Celebra la elección de Barcelona como sede de la secretaría general y pide que empiece a funcionar de manera urgente
BRUSELAS, 19 (EUROPA PRESS)
El pleno del Parlamento Europeo respaldó hoy un informe no vinculante en el que destaca el papel de la iniciativa Unión por el Mediterráneo para contribuir a resolver el conflicto en Oriente Próximo aunque los eurodiputados reconocieron su preocupación por el recrudecimiento del conflicto en la región que ha afectado al diálogo político y a la cooperación euromediterránea. La iniciativa Unión para el Mediterráneo, lanzada formalmente por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión en julio pasado en París, persigue reforzar las relaciones entre el norte y el sur del Mediterráneo a partir de una mayor integración económica y territorial entre ambas orillas e impulsar la cooperación en áreas como la energía, la lucha contra el cambio climático y la contaminación del Mediterráneo.
El informe, aprobado con los votos a favor de 521 eurodiputados, 44 en contra y 13 abstenciones, defiende impulsar de manera urgente las relaciones euromediterráneas con el objeto de dar respuesta a retos futuros, incluida la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos. De hecho, el texto exige que la promoción de los Derechos Humanos sea un objetivo "esencial" de la Unión por el Mediterráneo y pide aplicar la cláusula sobre Derechos Humanos incluida en los acuerdos de asociación entre la Unión y los países del sur y defiende la creación de comisiones de Derechos Humanos que velen por el cumplimento de los mismos.
Los eurodiputados, que consideran que la nueva designación revalorizará el carácter paritario de la asociación entre los países del norte y del sur del Mediterráneo, consideran asimismo que los países que participan en la Unión por el Mediterráneo pero que no son miembros de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea deben poder acceder a los programas de cooperación regional previstos en su última reunión, especialmente en los de educación, investigación y formación profesional. Los eurodiputados aseguran que la participción en Unión por el Mediterráneo no constituye una alternativa a la ampliación de la UE.
La autora del informe, la eurodiputada socialista italiana Pasqualina Napoletano, subrayó durante el debate del informe, celebrado ayer, su deseo de que el fortalecimiento de las relaciones euromediterráneas sirva para dar un nuevo impulso al desarrollo de un espacio de paz y prosperidad en la región y consideró que iniciativas como la Alianza de Civilizaciones, lanzada por España y Turquía y auspiciada por la ONU, pueden contribuir a reducir las tensiones en todo el Mediterráneo y aumentar la estabilización de la zona, al constituir un foro para el diálogo y el entendimiento entre culturas.
También reclamó la necesidad de mantener la cooperación norte-sur en la lucha contra el terrorismo internacional, el narcotráfico, crimen organizado y tráfico de personas.
PIDEN QUE LA SECRETARIA EN BARCELONA EMPIECE A FUNCIONAR YA
Por otra parte, los eurodiputados celebran la elección unánime de la ciudad condal, donde nació en 1995 el Proceso de Barcelona, la iniciativa predecesora para reforzar las relaciones con el sur, como sede de la secretaría general del organismo. Consideran que su designación dará un impulso definitivo a las relaciones euromediterráneas y piden que la secretaría empiece a funcionar de manera urgente para tratar de superar las tensiones actuales en la región, impulsando proyectos reales de cooperación conjunta.
El portavoz del grupo socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, Carlos Carnero, consideró que "el Proceso de Barcelona es hoy más necesario que nunca". "En el peor momento de crisis en Oriente Próximo, se ve con claridad que con la Unión por el Mediterráneo nos estamos dotando de un instrumento fundamental para solucionar los conflictos, tender puentes y trabajar a todos los niveles, no sólo el gubernamental", agregó en un comunicado. Con el informe, la Eurocámara "ha reconocido el importante camino recorrido por el Proceso de Barcelona". "La Eurocámara valora la importancia del acquis, y afirma que éste debe ser el punto de partida para esta nueva etapa, una continuidad que queda plasmada en la Secretaría permanente, cuya sede estará en Barcelona", explicó.
"La mayoría de los grupos políticos del PE reconocen que la UpM es el mejor medio para crear un espacio de paz, solidaridad y prosperidad en el Mediterráneo sobre la base de la igualdad entre los socios. Asimismo, constituye una base firme sobre la que construir una Alianza de Civilizaciones, tal y como reconoce el texto aprobado", añadió.
No obstante, Carnero reclamó reforzar el papel de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y el papel parlamentario de la iniciativa por ser, a su juicio, la expresión legítima del Proceso de Barcelona. "Debemos aprovechar este nuevo marco institucional euro-mediterráneo para desarrollar planes concretos en todos los ámbitos: comercial, económico, medioambiental, cultural y de cooperción. Es el mejor instrumento para avanzar en una verdadera integración regional", concluyó.

martes, 4 de noviembre de 2008

Los socialistas europeos se felicitan por la elección de Barcelona como sede de la Unión por el Mediterráneo

Los socialistas europeos han manifiestado esta tarde su satisfacción por que Barcelona haya sido elegida por los ministros de asuntos exteriores euromediterráneos en su reunión de Marsella como sede de la Unión Por el Mediterráneo. Este es el comunicado oficial del Grupo Socialista en el PE:


"Groupe Socialiste au Parlement Europeen

Bruxelles, 4 novembre 2008

Satisfaction Socialiste pour Barcelone

Pasqualina Napoletano, vice présidente du Groupe Socialiste au Parlement européen, et Carlos Carnero, porte parole du Groupe à l'APEM, se félicitent de la désignation de la ville de Barcelona comme siège du secrétariat "Union pour la Méditerranée".

" Nous avons appris le choix de la ville de Barcelone comme siège du secrétariat de l'Union pour la Méditerranée et nous réaffirmons notre soutien à cette décision. Barcelone est la ville qui peut représenter au mieux les symboles et l'esprit des relations euro-méditerranéennes; nous sommes certains qu'elle sera capable d'assurer les compétences et les structures nécessaires au relance du partenariat et nous nous félicitons encore une fois de cette décision", ont déclaré Pasqualina Napoletano et Carlos Carnero."

Zapatero lo ha conseguido: Barcelona será la sede de la Unión por el Mediterráneo

Una excelente noticia recorre los teletipos y las ediciones digitales de los periódicos: Barcelona será la sede de la Unión por el Mediterráneo. Era el objetivo que España, con el Gobierno de Zapatero, y Cataluña, con el Ejecutivo de José Montilla, se habían marcado.

La decisión ha sido adoptada unánimemente en la reunión de ministros de asuntos exteriores euromediterráneos que ha tenido lugar en Marsella y se ha conseguido gracias a un trabajo paciente en el que el Gobierno de España, la Generalitat de Cataluña, los eurodiputados de nuestro país, partidos como el PSOE y la sociedad civil han colaborado estrechamente.

El que esto escribe, como Portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, también ha tratado de poner su granito de arena.

Ahora habrá que poner en marcha para conseguir que el proceso euromediterráneo iniciado en Barcelona en 1995 y relanzado el pasado mes de julio siga siendo lo que ya es: un éxito, pero todavía mayor.

martes, 21 de octubre de 2008

Buenas noticias para la candidatura de Barcelona a sede de la Secretaría de la Unión por el Mediterráneo

Buenas noticias para la candidatura de Barcelona a ser la sede de la Secretaría de la Unión por el Mediterráneo. El teletipo de EFE habla por sí mismo:


Comisión del PE respalda a Barcelona como sede de la secretaría de la UPM
20 October 2008
21:06
Agencia EFE - Servicio General
Copyright 2008 Agencia EFE. All Rights Reserved
Estrasburgo (Francia), 20 oct (EFE).- La comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo (PE) respaldó hoy la candidatura de Barcelona como sede de la secretaría de la Unión por el Mediterráneo (UPM), a la que también aspira Malta y a la que podrían optar otros países como Túnez y Marruecos.
Los eurodiputados, con el acuerdo de las delegaciones españolas del PP y del PSOE, apoyaron una enmienda oral en este sentido presentada por el popular Íñigo Méndez de Vigo.
El apoyo a la sede de Barcelona figura así en el informe de opinión preparado por la comisión de Asuntos Constitucionales para el texto final que votará el pleno de la Eurocámara en diciembre, elaborado en la comisión de Asuntos Exteriores.
Méndez de Vigo subrayó, en declaraciones a Efe, que el voto de hoy supone un "importante apoyo político" a Barcelona pocos días antes de que los ministros de Exteriores de la región mediterránea se reúnan el 3 y el 4 de noviembre en Marsella (Francia) para decidir, entre otras cosas, la ubicación de la secretaría de la UPM.
Aunque no todos los parlamentarios de la comisión apoyaron la propuesta española, el conjunto del informe recibió un respaldo unánime.
Por su parte, Carlos Carnero (PSOE) aseguró que Barcelona es "la ciudad que representa el espíritu" de la Unión por el Mediterráneo y ha presentado una "gran candidatura".
La pasada semana, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, buscó en Bruselas nuevos apoyos para Barcelona y aseguró que "las cosas no van mal", aunque pidió prudencia. EFE
mvs/jc

jueves, 16 de octubre de 2008

Barcelona debe ser la sede de la Secretaría de la Unión por el Mediterráneo

Antes que nada, saludaros después de una semana de ausencia justificada en este blog: he participado en la sesión de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (APEM) -en la que soy el Portavoz del Grupo Socialista- que ha tenido lugar en Jordania, con excelentes resultados, por cierto. Aquí tenéis el enlace a las dos resoluciones adoptadas en esa reunión: una sobre el Próximo Oriente y otra sobre el papel de la Asamblea en tanto que institución parlamentaria del Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo (UpM).

En Jordania también he defendido muy activamente la candidatura de Barcelona como sede de la Secretaría de la UpM. Creo que la capital catalana, donde se inició el Proceso Euromediterráneo en 1995, tiene todas las condiciones objetivas para albergar una institución clave en la nueva etapa abierta tras el lanzamiento el pasado mes de julio de la UpM. La decisión se tomará en la reunión de Ministros de Asuntos Exteriores que los países euromed celebrarán a principios de noviembre. Estoy seguro de que Barcelona será la sede elegida.

jueves, 31 de julio de 2008

Unión por el Mediterráneo: y la nave va...

Acabo de llegar de Túnez, donde he representado al PSOE en el Congreso del Partido del gobierno. El Mediterráneo -por sus oportunidades y desafíos, empezando por los relacionados con las imprescindibles e ineludibles promoción de la democracia, la defensa de los derechos humanos y la erradicación de la pobreza- es y debe seguir siendo una prioridad de la Unión Europea. Así lo explico en el artículo que publico en el número de la revista Temas de los meses de agosto y septiembre, que acaba de llegar a los quioscos. Este es el artículo:

UNIÓN POR EL MEDITERRÁNEO: Y LA NAVE VA...

Así que este enfermo con una mala salud de hierro que es la Unión Europea ha sido una vez más capaz de dar a luz un nuevo proyecto de futuro. ¡Quién lo diría a la vista de que una y otra vez, casi sin solución de continuidad, tropezamos en la misma piedra constitucional y seguimos siendo incapaces de dotarnos de los instrumentos necesarios para ser una UE más democrática y eficaz!

Pero la verdad es que unas pocas semanas después del NO irlandés al Tratado de Lisboa -víctima, como la Constitución a la que tanto se parece, de la unanimidad que ha convertido el proceso de ratificación de las normas fundamentales de la Unión en una auténtica ruleta rusa: ¡hace falta ya un referéndum europeo!-, la UE ha sabido dar un paso claramente positivo en el reforzamiento de, en la opinión de muchos, su mejor logro en el ámbito de la política exterior desde que esta existe: la asociación euromediterránea.

El Proceso de Barcelona comenzó en 1995 como una apuesta compartida que pretendía influir en las tendencias presentes en el Mediterráneo para modificarlas en un sentido exactamente opuesto al que habían seguido en la historia contemporánea.

Se veía la oportunidad de hacerlo por, al menos, cuatro razones: la UE contaba con una política exterior y de seguridad común en pleno desarrollo; tenía además un liderazgo político claro y proactivo, en el que jugaba un papel decisivo un Felipe González que, en tanto que Presidente del Gobierno de España, encabezaba semestralmente la UE; el principal conflicto de la región, esto es, el del Próximo Oriente, todavía vivía el impulso de los Acuerdos de Oslo; la sinergia económica entre los países europeos y mediterráneos del Sur (PMS), de establecerse correctamente, reportaría claros beneficios para ambos conjuntos, cuando ya se vislumbraban con claridad los rasgos de la globalización.

En ese marco se convocó la Cumbre de Barcelona de noviembre de 1995, que arrojó un resultado espectacular: el inicio de un Proceso (que llevaría el nombre de esa ciudad) en el que se pretendían conjuntar tanto los mimbres bilaterales como multilaterales para tejer en tres canastos pasos decididos en los político, lo económico y lo cultural.

De la Declaración de Barcelona surgen principios que en la actualidad siguen siendo plenamente válidos (entre otras cosas porque ya avanzan las ideas del multilateralismo activo que años más tarde han contrastado con nitidez el unilateralismo de la Administración Bush hijo, cuyo padre gobernaba cuando se inició el Proceso de Barcelona con una perspectiva claramente diferente a la de su vástago), pero, ante todo, realidades: una, la firma consecutiva de Acuerdos de Asociación entre la UE y cada uno de los PMS; dos, generación de proyectos de carácter regional.

Los Acuerdos de Asociación firmados a lo largo de una década establecen obligaciones compartidas entre los firmantes y abren canales de cooperación económica sustancial entre ellos. Por su parte, los proyectos regionales - verdaderamente numerosos y exitosos- tratan de implicar a muchos países europeos y PMS al mismo tiempo en cuestiones compartidas por todos, buscando, entre otros efectos, generar una cooperación Sur-Sur inexistente en 1995 y hoy, lamentablemente, también.

Todo ello conduciendo, en el horizonte, al establecimiento de una Zona de Libre Cambio en 2010 orientada a promover el desarrollo sostenible en la región a través, entre otros instrumentos, del comercio.

Diez años después de su lanzamiento, correspondió a una nueva Cumbre -de nuevo en Barcelona- hacer balance de lo conseguido y de lo que estaba pendiente. Desgraciadamente, como suele ocurrir en asuntos europeos, demasiadas voces se quedaron en la foto: que si no habían acudido los jefes de estado de los PMS, que si no se habían alcanzado acuerdos sobresalientes, que si esto y que si lo otro. Todo ello para concluir que el Proceso de Barcelona había fracasado. ¡Olé!

Tengo la suerte de ser el único eurodiputado que ha asistido a las dos Cumbres -la de 1995 y la de 2005- formando parte de la Delegación del Parlamento Europeo. Con esa autoridad he de decir que, desde mi punto de vista, el Proceso de Barcelona ha sido, al contrario de lo que muchas veces se afirma, un éxito, si se mide lo alcanzado por lo que eran sus verdaderos objetivos.

¿Alguien piensa de verdad que en trece años es posible dar la vuelta a situaciones políticas y económicas que se derivan de la herencia de siglos? ¿Quién seriamente puede demandar al Proceso de Barcelona acabar con el subdesarrollo del Sur y convertir a los PMS en países con una renta nacional y una cohesión social europea? ¿Pero sinceramente se puede imaginar que Barcelona podía resolver el conflicto palestino-israelí? ¿U obligar de la noche a la mañana a los dirigentes de los PMS a establecer una cooperación Sur-Sur que no habían sido capaces de estructurar después de décadas de independencia o apostar por la configuración de auténticos estados de derecho? ¡Por Dios, volvamos a la realidad!

El Proceso de Barcelona, repito, pretendía influir positivamente en las tendencias de fondo presentes en el Mediterráneo. ¿Cómo? Introduciendo alicientes. Sí: alicientes para fomentar la democracia y los derechos humanos, levantar barreras aduaneras y comerciales, promover el crecimiento y el empleo, mejorar la educación, garantizar la igualdad entre géneros, modular los flujos migratorios u ocuparse del medio ambiente y de la contaminación, entre otros muchos temas.

Para ello se imaginaron los Acuerdos de Asociación y los Programas Euromed y se han invertido -que no gastado- miles de millones de euros de los contribuyentes europeos.

A la vista está, repasando las iniciativas en marcha, que hoy mucha gente vive mejor en el Sur del Mediterráneo que si no hubiera existido el Proceso de Barcelona, que entre la UE y los PMS hay una relación estratégica consolidada en la que participan los 27 países comunitarios (sean o no ribereños), que la Zona de Libre Cambio está a la vuelta de la esquina y que la democracia y los derechos humanos han avanzado, poco, pero han avanzado en el conjunto de la región.

Dicho todo esto, es indudable que el Proceso de Barcelona necesitaba un impulso, un empuje sensible, una apuesta renovada por sus objetivos para ser más fuerte y eficaz al servicio de la ciudadanía de la región.

Eso es lo que se ha hecho en la Cumbre de París del 13 de julio y no lo que el Presidente Nicolás Sarkozy proponía cuando avanzó la idea de la Unión Euromediterránea, que se basaba en dos premisas: una, el Proceso de Barcelona ha fracasado y hay que sustituirlo por otro marco; dos, en ese nuevo marco solo han de participar los países de la UE ribereños porque los otros son un engorro.

A una idea tan desenfocada se dijo no desde muchas instancias (Alemania, Italia y España entre los países de la UE; la Comisión y el Parlamento Europeo desde las instituciones comunitarias; los sindicatos o las ONG desde la sociedad civil) que consideraban que lo lógico no era poner fin a un Proceso en marcha como el de Barcelona, sino reforzarlo y mejorarlo en todo lo necesario.

Finalmente, 43 países se han puesto de acuerdo en activar el "Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo".

Lo decidido reafirma todos los principios de Barcelona y preserva todo su acervo, es decir, sigue en funcionamiento cuanto está activo y -no lo olvidemos- financiado por la UE con cerca de 7.000 millones de nuestros euros para el período 2007-2013. ¿Cuáles son entonces las novedades de esa Unión por el Mediterráneo (UPM)? Las siguientes:

- se establece un marco institucional inexistente en el Proceso de Barcelona de manera tan formal: Co-presidencia Norte-Sur bianual, reuniones anuales de los ministros de asuntos exteriores, Comité de Altos funcionarios y Secretariado (que esperemos vaya a Barcelona como sede del mismo);

- tal estructura permitirá de cumplirse las expectativas dos cosas esenciales: fortalecer la dirección política -hoy débil y casi invisible- y la cogestión Norte-Sur de los proyectos:

- poner sobre la mesa proyectos que hoy por hoy el Proceso de Barcelona no contiene o contempla parcial o insuficientemente dados los desafíos existentes: descontaminación del Mediterráneo, autopistas marítimas o terrestres (¿para cuándo la del Magreb?), protección civil, energía solar, enseñanza superior e investigación -incluyendo una universidad euro-mediterránea- y el apoyo a las PYME de la región.

Uniendo a todo ello algo que me parece esencial en la estructura política de la UPM: el reconocimiento de que la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (APEM) será su expresión parlamentaria, apostándose sin reservas -se dice literalmente en la Declaración de París- por su fortalecimiento.

¿Estamos, pues, ante un Barcelona plus? Puede. ¿Hemos asistido a la muerte del Proceso de Barcelona? Todo lo contrario. ¿Cómo se entenderán las cosas que están en marcha y las que van a nacer? Veremos con la prueba de la práctica, pero no está asegurado, sino más bien lo contrario, que sea de forma contradictoria. ¿Quién financiará los nuevos proyectos? No el presupuesto de la UE -no podemos seguir pagando todo- sino un conjunto de fuentes entre las que deberá jugar un papel primordial la iniciativa privada.

Sarkozy ha conseguido un éxito político y diplomático, por supuesto. Merkel, Zapatero y la Comisión y el Parlamento Europeo también se han salido con la suya, introduciendo racionalidad y método comunitario en la UPM, desde luego.

Pero quien ha ganado, sobre todo, ha sido el Mediterráneo que empezó en Barcelona hace trece años y sigue navegando. De hecho, ¿cómo sería la región si ese barco? ¡Claro: mucho peor!

Carlos Carnero,
Eurodiputado, Portavoz socialista en la APEM y Vicepresidente de su Comisión de Cultura

martes, 15 de julio de 2008

Unión por el Mediterráneo: un éxito en el que la España de Zapatero ha tenido mucho que ver

El domingo tuvo lugar en París la Cumbre que ha dado vida al Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo. Ha sido un éxito porque se ha conseguido el objetivo de reforzar la dinámica puesta en marcha en 1995 y relanzada en 2005. De la Unión Euromediterránea propuesta por Nicolás Sarkozy a la Unión por el Mediterráneo del 13 de julio media una gran distancia a favor de lo finalmente acordado, que permitirá dar mayor liderazgo político, mayor cogestión y una acrecentada utilidad a través de la puesta en marcha de diversos proyectos para la ciudadanía a la asociación euromediterránea. En acertar ha tenido mucho que ver el Gobierno español con Zapatero a la cabeza y, entre las instituciones de la UE, el PE. Como Portavoz Socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y Vicepresidente de su Comisión de Cultura, no puedo más que felicitarme por que en las conclusiones d ela Cumbre se otorgue a esta, por primera vez de forma oficial, el papel de legítimo representante parlamentario del Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo. Amigos: esto demuestra que Europa no da solo malas noticias, sino muchas -la gran mayoría- buenas.

miércoles, 9 de julio de 2008

A pocos días del lanzamiento de la Unión por el Mediterráneo

Quedan pocos días para la celebración de la Cumbre que pondrá en marcha la Unión por el Mediterráneo. Será un nuevo paso adelante en el marco de cooperación euromediterránea puesto en marcha en Barcelona en 1995, durante la presidencia española de la UE. En realidad, la Unión por el Mediterráneo representará un reforzamiento del Proceso de Barcelona, con tres objetivos: definir aún más su dirección política, establecer mecanismos institucionales de cogestión de los programas establecidos entre las dos riberas asociadas y lanzar nuevos proyectos que beneficien a la ciudadanía en su vida cotidiana. La iniciativa cuenta con el apoyo del Parlamento Europeo, que demanda que la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (en la que soy Vicepresidente de su Comisión de cultura, mejora de la calidad de vida e intercambios entre la sociedad civil y también Portavoz del Grupo Socialista Europeo) juegue plenamente el papel de institución de propuesta, debate y control. En este marco, me ha parecido muy interesante el artículo publicado por Bichara Khader en El País de hoy, con cuyos contenidos esenciales tengo muchas coincidencias de puntos de vista y que os animo a leer:

Europa mira hacia el Mediterráneo
BICHARA KHADER
Si hubiese que reconocer un mérito a la idea de Nicolas Sarkozy sobre la Unión Mediterránea -mencionada por primera vez en febrero de 2007 y reiterada en varias ocasiones desde su elección-, sería el de haber reactivado el debate sobre la centralidad del Mediterráneo en la geopolítica francesa y europea, así como el de la adecuación de las políticas europeas a los desafíos, de todos los órdenes, a los que están confrontados tanto los países ribereños como los demás.
España e Italia corrigieron el rumbo del proyecto inicial del presidente francés
Durão Barroso: "El Mediterráneo es la región más crítica para el futuro de Europa"
Y, sin embargo, al principio esta idea suscitó cierto asombro y suspicacia, por no decir una oposición frontal. Lo cierto es que tanto el momento escogido para proclamarla como la imprecisión de su contenido, sus objetivos, sus vínculos con las políticas europeas en curso, su financiación, su valor añadido, su puesta en marcha y la delimitación del espacio que se suponía había de cubrir, así como el hecho de que se presentase como un sustituto de la adhesión de Turquía y una alternativa a la política árabe de Francia, constituyeron un problema.
Pero más allá de la oposición turca al proyecto -en su primera formulación- y de las reticencias árabes, fueron sobre todo los socios europeos los que se mostraron circunspectos o incluso hostiles. A españoles e italianos les preocupaba el activismo diplomático que Francia estaba desplegando por su cuenta en una zona en la que ellos también tienen intereses mayores. Polonia y ciertos países de Europa oriental temieron que la atención de la UE se apartase de otros problemas igual de acuciantes, especialmente los de Ucrania. Los alemanes vieron en esta idea un factor de división en el seno de Europa y una competencia desleal, en la medida en que Sarkozy limitaba el perímetro de su Unión Mediterránea a los países ribereños.
Fueron españoles e italianos los primeros en convencer al presidente francés de la necesidad de rectificar. En el Llamamiento de Roma, lanzado el 20 de diciembre de 2007, la denominación "Unión Mediterránea" fue sustituida por la de "Unión por el Mediterráneo", que despejaba cierta ambigüedad: no se trataba de un proyecto de unión, sino de una unión de proyectos. Además, ya no era una iniciativa del Elíseo, sino una iniciativa tripartita -España, Italia y Francia- que no iba contra el Proceso de Barcelona, ni se inscribía en éste, sino que era un "complemento" de las políticas europeas, a las que se suponía habría de dar un nuevo impulso. El proyecto quedaba asimismo desvinculado del debate sobre la candidatura turca.
Esto no fue suficiente para apaciguar a los alemanes. Las relaciones franco-alemanas estaban al borde de una crisis abierta, que fue desactivada a principios de marzo pasado durante el encuentro de Hannover entre Sarkozy y Merkel. Eso sí, a costa de una importante concesión francesa: el proyecto pasaba a manos del conjunto de la UE y se integraba en el marco general del Proceso de Barcelona. Ésta era la modificación que avalaba el Consejo Europeo del 13 al 14 de marzo de 2008. En adelante, el proyecto de Sarkozy pasaba a ser un proyecto de la UE con el marbete "Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo". Además, la Comisión Europea quedaba encargada de preparar la hoja de ruta. Su Comunicación de mayo de 2008 venía a confirmar rotundamente la validez del "marco de Barcelona".
A decir verdad, la Comisión despojó a la iniciativa francesa de su "fuerza simbólica" y la redujo a una simple "actualización del Proceso de Barcelona". Pese a que le reiteraron su apoyo formal, eso no gustó en absoluto a los franceses. Así, el nuevo proyecto implica a "todos los Estados de la UE y a los Estados ribereños". En cuanto a Francia, podrá aspirar a la copresidencia, por la parte europea, pero sólo hasta el 1 de enero de 2009.
Sobre la cuestión de la financiación, la UE descarta destinar recursos a los nuevos proyectos en detrimento de sus compromisos con los programas indicativos regionales. Qué duda cabe que ciertos proyectos que "responden a los programas regionales de la UE" podrían ser tomados en consideración. Pero la UE no irá más allá. Por lo tanto, hay que buscar otras fuentes de financiación. Pero, si un proyecto disfruta de varios tipos de financiación, ¿quién garantiza su funcionamiento? ¿No existe el riesgo de una superposición de procedimientos?
Tal vez haya que pensar en una institución financiera. Pero las propuestas tropiezan con más dificultades que soluciones: ¿Un banco de desarrollo para el Mediterráneo? ¿Un BEI mediterráneo? ¿Simples agencias de asesoramiento, garantía y aporte de fondos propios (como sugería la propuesta italo-española)? Finalmente, si hay que recurrir al sector privado, a los fondos soberanos de los Estados del Golfo, a las contribuciones de los Estados mediterráneos, al BEI y a las instituciones internacionales para garantizar la financiación esencial de los proyectos suscritos, ¿cuál sería el papel de la UE? ¿Quién seleccionará los proyectos? ¿Quién se encargará de las auditorías financieras? Y, en otro orden de cosas, ¿sería posible impedir que norteamericanos, chinos, rusos y otros respondieran a la llamada a licitación?
Es demasiado pronto para responder estas preguntas. En realidad, a la Comisión le preocupa sobre todo evitar la división de la UE, por lo que ha desmochado y revisado a la baja el proyecto inicial. Lo que propone se parece muy poco a la idea que se hacía Sarkozy de la Unión Mediterránea. Así, a instigación de Alemania, la UE ha conseguido marcar su territorio magistralmente. José Manuel Durão Barroso no se anda por las ramas: "El Mediterráneo es sin duda la región más crítica para el futuro de Europa... Francia debe, pues, respetar las reglas del juego europeas, sin arrogancia y sin pretender la hegemonía. Éste es también su interés nacional".
En lo que respecta a la arquitectura institucional, se comprende fácilmente que la copresidencia, en la parte meridional, se elija "por consenso", pues, en el contexto actual de los países en conflicto, una copresidencia rotativa sería un rompecabezas infernal. Pero si Egipto asume la primera copresidencia (como está previsto), ¿dónde establecer la sede de la Secretaría? El Parlamento Europeo estima, en su resolución del 5 de junio de 2008, que la nueva secretaría "debería estar integrada en los servicios de la Comisión y estar compuesta por funcionarios procedentes de todos los países participantes en el Proceso". En el Sur no parecen compartir esta opinión; no en vano, ciertos países del Magreb ya han propuesto su candidatura para acoger la sede. Si tal opción prosperase, ¿aceptarían Túnez, Marruecos o Argelia que los funcionarios israelíes fuesen a trabajar en una secretaría situada en uno de estos países? Aún no hay respuesta para esta pregunta, pero ya dice mucho sobre los problemas futuros.
Y no es el único problema sin respuesta: si se integra el proyecto de Unión por el Mediterráneo en el marco de Barcelona, ¿cómo tratar a los países ribereños del Mediterráneo invitados a la Cumbre de París pero que no son miembros del Proceso de Barcelona (Croacia, Montenegro, Bosnia y Libia)? La Comisión no responde a esta pregunta, pero el Parlamento Europeo lo hace en su resolución del 5 de junio de 2008. En efecto, el Parlamento Europeo "pide a los países que no forman parte del Proceso de Barcelona que den su apoyo al acervo de Barcelona para avanzar hacia las mismas metas". Pero ¿se ha consultado a esos países y sondeado sus intenciones sobre la adopción del "acervo de Barcelona"? La reacción negativa de Libia es muy reveladora sobre la resistencia de ciertos países del Sur.
Quedan muchas cuestiones en suspenso, particularmente la presencia en la nueva estructura de miembros que no forman parte del Proceso de Barcelona, lo que no deja de plantear serios problemas institucionales y financieros. Pero existe una convicción común: hay que revisar las políticas europeas sobre el Mediterráneo sin tardanza, pues la acumulación de retos en esa región y su marginalización en la economía mundial no aconsejan ni las políticas de espera ni el adormecimiento. Necesitamos una utopía constructiva, oxígeno del futuro, sin la cual el Mediterráneo corre el riesgo de convertirse en un abismo que separa y no en un puente que une.

jueves, 12 de junio de 2008

Oponerse a la hegemonía de la derecha, desmontar con hechos la demagogia de la izquierda antieuropea

Vuelvo de Nápoles, ciudad en la que el Grupo Socialista del Parlamento Europeo ha celebrado su reunión mensual y organizado una Conferencia sobre el futuro de las relaciones euromediterráneas, en la que he sido ponente sobre los aspectos políticos e institucionales en mi condición de Portavoz del PSE en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y Vicepresidente de la Comisión de Cultura de la misma. Diego López Garrido ha participado exponiendo brillantemente la posición del gobierno español de cara a la Cumbre del "Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo" que tendrá lugar en París el 13 de julio.

Hemos tenido ocasión de escuchar a Walter Veltroni -un buen amigo al que pude saludar pesonalmente- sobre las perspectivas del centro-izquierda italiano. Tomé la palabra durante el debate que el Grupo Socialista celebró con él para decir algo tan sencillo pero tan claro como esto: la UE está gobernada hoy por una mayoría de derechas que toma decisiones de carácter neoliberal -Directiva sobre el tiempo de trabajo, por ejemplo-, que los socialistas tenemos la obligación de combatir dejando bien claro que son producto de esa hegemonía conservadora, no consustanciales a la UE, que es exactamente lo opuesto: la encarnación del modelo social europeo.

De no hacerlo con convicción y con hechos -como la oposición del gobierno Zapatero a tal Directiva-, la derecha sacará doble beneficio de la situación: aprobar sus propuestas y fomentar el voto en las próximas elecciones europeas a la izquierda antieuropea, no de gobierno.

Cuando esperamos los resultados mañana (el recuento deja la noche en blanco por medio) del referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa, encontramos la expresión concreta de lo que acabo de decir en la demagogia utilizada por los partidarios del NO, que una vez más han introducido confusión y falsedad en sus argumentos. Debate sí, pero con la verdad por delante, por favor.

jueves, 22 de mayo de 2008

Luchar contra el cambio climático en el Mediterráneo

También ayer intervine en el Parlamento Europeo para plantear al Consejo de la UE la importancia de actuar contra el cambio climático en el Mediterráneo, porque esta región es causa y consecuencia del mismo. Creo que el reforzamiento del Proceso de Barcelona a través de la Unión por el Mediterráneo que se pondrá en marcha el 13 de julio debe contar entre sus prioridades con la descontaminación del Mediterráneo, la utilización de energías renovable como la solar y la seguridad en el transporte marítimo. Cuelgo el vídeo de mi intervención.

jueves, 1 de mayo de 2008

España tiene que decirle alto y claro a Sarkozy que no comparte su descalificación del Proceso Euromediterráneo de Barcelona

El Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, ha vuelto a arremeter ayer contra el Proceso Euromediterráneo de Barcelona, puesto en marcha en 1995 y que hasta la fecha es el único proyecto compartido de cooperación política, económica, social y cultural existente no solo entre el conjunto de países de la región, sino entre los estados de la ribera sur.

A lo largo de 18 años, el Proceso de Barcelona ha activado una infinidad de proyectos que han incidido positivamente en la calidad de vida de los habitantes de la zona, desde la inserción laboral hasta la descontaminación, pasando por la igualdad ente el hombre y la mujer, habiendo involucrado en ellos, de forma activa, a todos los socios de la UE, no solo a los mediterráneos. ¡Claro en poco más de cuatro lustros es imposible cambiar las tendencias de fondo que perviven en la región mediterránea, pero además de los logros explícitos del Proceso de Barcelona habría que calcular los costes que hubiera acarreado su inexistencia!

Curiosamente, soy el único eurodiputado de cualquier nacionalidad que ha participado en las delegaciones oficiales de la Eurocámara tanto a la Cumbre de 1995 que lanzó el Proceso de Barcelona como a la Cumbre que en 2005 marcó su X aniversario. Con ese bagaje y hoy, como Portavoz socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y Vicepresidente de la Comisión de Cultura de la misma, no puedo más que indignarme ante la acitud del Sr. Sarkozy. Descalificar el Proceso de Barcelona no solo es injusto, sino que además debilita una de las pocas realidades exitosas de la política exterior de la UE y perjudica a los programas que benefician a miles y miles de ciudadanos mediterráneos.

El Presidente francés no se da por enterado de que la decisión del Consejo Europeo de marzo fue poner en marcha el próximo 13 de julio una nueva etapa del Proceso de Barcelona, dotándole de mayor institucionalidad, alcance programático y recursos financieros. Por eso se utilizó el término "Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo" y se encargó a la Comisión Europea, no a Francia, la elaboración del proyecto correspondiente.

El Parlamento Europeo no comparte la actitud del Sr. Sarkozy y apoya la profundización del Proceso de Barcelona, no acabar con él sustituyéndole con algo etéreo e indefinido.

Por cierto, es profundamente llamativo que el Presidente francés se lance de nuevo a la carrera anti-Proceso de Barcelona alabando los avances democráticos de Túnez en la capital de ese país, en el que brillan por su ausencia las libertades y los derechos. Lo he constatado pesonalmente el año pasado al reunirme con la oposición en su sede y al salir encontrarme con que todos los viandantes y tenderos eran figurantes porque en realidad eran policías.

La España de Zapatero no puede guardar silencio ante la política de hechos consumados del Sr. Sarkozy. Conviene desde ya hablar alto y claro en defensa del Proceso de Barcelona, desmontando los discursos que ocultan interesadamente sus logros para embarcarnos en un viaje a ninguna parte compartida. En esto se necesita oir la voz de nuestro país de forma alta y clara. En esto y en la defensa de las decisiones de la UE, pues, de lo contrario, la imagen que lamentablemente viene dando la Unión -cada uno a la suya en una auténtica parálisis política y legislativa- terminará haciéndose realidad.

Me preocupa seriamente lo que está ocurriendo en la UE y sus repercusiones en la participación en las elecciones europeas de 2009. Actuar ahora es ineludible.

Os adjunto la noticia publicada hoy por El País.

Sarkozy descalifica el Proceso de Barcelona de la UE
El presidente francés promociona en Túnez su Unión para el Mediterráneo
J. M. MARTÍ FONT - París - 01/05/2008
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, cerró ayer un polémico viaje oficial de 48 horas a Túnez, con un entusiasta llamamiento a la cita del próximo 13 de julio, en París, donde debe nacer su proyecto de Unión para el Mediterráneo (UPM) y aprovechó para mandar al baúl de la historia al llamado Proceso de Barcelona, creado en 1995 por la Unión Europea (UE) y el resto de países del Mediterráneo al que pretende suceder. "Si se convierte en una realidad, cambiará el mundo", aseguró Sarkozy.
En un discurso pronunciado en Túnez, el presidente francés hizo un llamamiento a los países ribereños del Mediterráneo a "no perder su cita con la historia". Los países del Mare Nostrum, añadió, deben asociarse, entre otras cosas, para luchar contra "la barbarie" que amenaza la civilización.
Túnez, en este sentido, es para Sarkozy un ejemplo para "todos los pueblos amenazados por el fundamentalismo y el oscurantismo", en cuanto que "lleva medio siglo comprometido en la vía del progreso, la tolerancia y la razón". Unas opiniones que le han valido durísimas críticas en Francia por lo que representan de aval a la política de derechos humanos y los ataques a la libertad de expresión que lleva a cabo el régimen del presidente tunecino, Zin el Abidín Ben Alí.
Pese a los concesiones de todo tipo que el presidente francés se ha visto obligado a hacer respecto a la idea original de la UPM, especialmente las que forzó la canciller alemana, Angela Merkel, que veía cómo Berlín quedaba al margen pese a tener que pagar la factura, Sarkozy insistió ayer en las bondades del proyecto, por la vía de descalificar el Proceso de Barcelona. "Barcelona está bien", dijo, "porque es el Norte que ayuda al Sur. Pero Barcelona, siento mucho decirlo, no es una colaboración entre los pueblos, Barcelona es un error porque es la continuación del diálogo Norte-Sur tal como se estableció tras la descolonización, es decir sobre la base de una relación no igualitaria, en la que uno decide y el otro recibe".
"Frente al diálogo Norte-Sur que permite que aumente peligrosamente el foso entre las dos riberas, Francia propone la idea de una unión entre todos los países del Mediterráneo fundada sobre una igualdad de derechos y deberes. He aquí la novedad", añadió Sarkozy. El presidente francés esbozó algunas de sus ideas sobre el futuro funcionamiento de la UPM. Tendrá un sistema de copresidencias rotativas a cargo, simultáneamente, de un país del norte y otro del sur. La sede de la organización, por supuesto, estará en un país del sur. Una mención que en Túnez fue seguida con un particular interés."

jueves, 10 de abril de 2008

Nuevo éxito de España en el Mediterráneo: Andréu Claret dirigirá la Fundación Anna Lindh para el Diálogo entre culturas

Una buena noticia para el Proceso Euromediterráneo de Barcelona, que llega precisamente cuando estamos inmersos en su relanzamiento: el español Andréu Claret ha sido elegido Director Ejecutivo de la Fundación Anna Lindh para el Diálogo entre culturas. Como Portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea (que en su reciente sesión plenaria de Atenas ha vuelto a pronunciarse por un fortalecimiento de la actividad de la Fundación), me alegro produndamente de que mi amigo Andréu, al que conozco y valoro desde hace muchos años, vaya a hacerse cargo de una función tan relevante. España ha vuelto ha demostrar, así, con Zapatero al frente del Gobierno, su capacidad de inciativa y consenso en la región euromediterránea. Una capacidad que será clave para conseguir el éxito de la Cumbre que el 13 de julio deberá alumbrar la creación de la Unión por el Mediterráneo que institucionalizará e impulsará el Proceso de Barcelona.