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domingo, 16 de enero de 2011

"Cuando el $ se defiende: respuesta a Paul Krugman": mi artículo en Nueva Tribuna

Lo reproduzco a continuación y lo tenéis en el enlace:

"Cuando el $ se defiende: respuesta a Paul Krugman
* Carlos Carnero

La crisis está consiguiendo que lo políticamente correcto adquiera a veces caracteres esperpénticos. A la demanda ciudadana de soluciones rápidas y eficaces responden los gobiernos con recetas más o menos acertadas. Pero también lo hacen algunos economistas que, a pesar de sus laureles y probablemente a causa de ellos, empiezan a rozar la carencia de rigor. Es el caso del por otros esfuerzos intelectuales admirado Paul Krugman, Premio Nobel de Economía. Cada vez mayor es la distancia que media entre, por ejemplo, su libro “El retorno de la economía de la depresión” (Crítica, 1999) y sus artículos sobre la Unión Europea y la crisis. Mientras aquel puede ser considerado uno de los análisis más rigurosos de la tormenta financiera de finales de los ’90, estos conforman un endeble conglomerado de lugares comunes a mayor gloria de las virtudes económicas de quien precisamente tiene la responsabilidad principal de la crisis: los Estados Unidos.

El último ejemplo de las ligerezas de Krugman acaba de ser publicado en España por El País con un llamativo titular de portada: “Cómo evitar que Europa se hunda” (¡ahí es nada!) y con un no menos bíblico título: “¿Tiene salvación Europa?”.
“Para no mirar dentro de casa, mejor despejar balones fuera”, parece ser la máxima de Krugman. Porque, puesta en duda la posibilidad de salvación de Europa (lo que presupone que hay que salvarla: ¿por qué y de quién, me pregunto?), no hay tiempo para acordarse de que las hipotecas basura, los grandes hundimientos bancarios, las estafas que pasarán a la historia con nombres de película, los estados en quiebra (de dimensión económica y tamaño geográfico y humano mayores que los más grandes miembros de la UE), el inimaginable déficit comercial y fiscal, la mayor distancia entre pobres y ricos (creciente, por supuesto), los más altos niveles de desprotección social y de pobreza del mundo desarrollado y, por supuesto, la sempiterna máquina de hacer dinero a la antigua (o sea, $ a mansalva) no son cosa de la UE, sino de los Estados Unidos. Pero, a pesar de todo ello, para Krugman los problemas residen en Europa e incluyen que esta carece de lo que hace que la unión monetaria de los Estados Unidos funcione (eso sí, añado, exportando sus problemas al resto del Mundo desde hace décadas: ¡denle a la impresora de los billetes que las consecuencias la pagarán los demás!): un gobierno central grande, un idioma común y una cultura compartida.

Puesto que lo del gobierno central grande se va consiguiendo poco a poco (fortaleciendo las instituciones de la Unión Europea y aumentando sus competencias, de lo que el Tratado de Lisboa y lo hecho durante el Trío de Presidencias iniciado por España el 1 de enero de 2010 son buenos ejemplos), habrá que darse prisa en lo demás: hablemos inglés como idioma común -hasta que el castellano sea mayoritario en Norteamérica, que todo se andará- y adoptemos sin perder un minuto la cultura anglosajona.

Nuestro Premio Nobel no se para en tal afirmación. Añade otras dignas de mención: que todavía se oye a la gente hablar injustamente de la crisis económica mundial de 2008 como si fuese algo fabricado en Estados Unidos (¡vaya, nos habíamos equivocado!), que las economías periféricas de Europa eran más o menos como los hipotecados ciudadanos norteamericanos ninja (sin ingresos, sin empleo, sin patrimonio), que vamos a terminar como Argentina (al menos los españoles tendremos la ventaja de compartir idioma para la experiencia) y otras cuantas sutilezas por el estilo, entre las que destaca la más genial: reconoce ahora que las consecuencias de abandonar el euro para un país serían devastadoras (cuando lleva meses añorando la posibilidad de devaluación competitiva que daría no estar en la moneda única: ¡viva la coherencia!).

Afortunadamente, Krugman termina admitiendo que nuestra salvación pasa por un gobierno económico, aunque da la impresión de que le llega tarde y mal la documentación, porque ni palabra en su artículo del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, de la reforma de la supervisión económica común, de la Estrategia 2020 de Crecimiento y Empleo o de la compra de deuda por parte del BCE, todo ello ya en marcha y con buenos resultados, aunque quede mucho por recorrer o por hacer mejor, desde luego, empezando por ser una auténtica unión económica con Tesoro propio, presupuesto suficiente, armonización fiscal y Europa social.

No digo yo que Krugman una especie de Gordon Gekko, un tiburón financiero norteamericano. Pero cada vez que le leo no puedo olvidar que al dólar no le viene nada bien un euro fuerte; que si el dólar fuera sustituido como moneda de reserva e intercambio mundial, el poder político estadounidense se resentiría con fuerza y su economía no podría seguir exportando alegre y catastróficamente sus problemas y debilidades con tanta sencillez como lleva haciendo durante décadas; que cada noticia de que China o Japón compran deuda pública europea o acumulan euros es una mala nueva en Washington; y que, como ha escrito Giscard D’Estaing (poco sospechoso de antiamericanismo) hay billones de dólares preparados en Wall Street para desestabilizar la moneda única europea.

Penoso que aquí seamos tan ingenuos como para llegar a preguntarnos “Cómo evitar que Europa se hunda” (admitiendo la premisa falsa de que se hunde) y darle la palabra a alguien para que responda a la pregunta en inglés con acento norteamericano, por mucho Premio Nobel que sea. Y que conste que me gustan los Estados Unidos, pero también que prefiero la Unión Europea, con sus defectos y con sus virtudes, incluida la de hablar muchos idiomas."

viernes, 19 de febrero de 2010

Cantando las cuarenta

Excelente artículo de Xavier Vidal-Folch en El País sobre la crisis y los ataques especulativos contra el euro: "La batalla del Evro". Alto y claro, sin rodeos. Así se hace.

domingo, 7 de febrero de 2010

Lo que Krugman ha escrito y no se reproduce: más que criticar, coincide con lo que proponemos, ¡mira por donde!

En medio todavía de una semana difícil para el país, conviene más que nunca hacer hueco a la reflexión. Reflexión para actuar en consecuencia, claro está, no para dormirse en los laureles.

Vayan por delante dos ejemplos.

El primero, el artículo "Van a por España" que publica hoy El País. Desde este blog no se ha dejado de advertir lo que en él se explica.

Pero el segundo es más importante. Se cita y se cita a Paul Krugman estos días, poniendo en su boca palabras que no se reproducen, como si hubiera afirmado que España está en caída libre y que, además, la culpa es del Gobierno. Nada más lejos de la realidad. Lo que hace el Premio Nobel de Economía es señalar que nuestro país está pagando ahora los platos rotos de una unión momentaria que no está enmarcada plenamente en una unión económica. ¡Vaya, exactamente lo que está en la base de nuestras propuestas como Presidencia del Consejo de la UE para conformar una Estrategia 2020 que vaya poniendo los cimientos, por fin, de una unión económica europea digna de tal nombre!

Reproduzco aquí literalmente sus palabras, para que no quepan dudas:

"February 5, 2010, 8:40 am
The Spanish Tragedy

As Europe is roiled by sovereign debt fears, it’s important to realize that the crisis in the largest of the PIIGS (Portugal, Ireland, Italy, Greece, Spain) has nothing to do with fiscal irresponsibility. On the eve of the crisis, Spain was running a budget surplus; its debts, as you can see in the figure above, were low relative to GDP.

So what happened? Spain is an object lesson in the problems of having monetary union without fiscal and labor market integration. First, there was a huge boom in Spain, largely driven by a housing bubble — and financed by capital outflows from Germany. This boom pulled up Spanish wages. Then the bubble burst, leaving Spanish labor overpriced relative to Germany and France, and precipitating a surge in unemployment. It also led to large Spanish budget deficits, mainly because of collapsing revenue but also due to efforts to limit the rise in unemployment.

If Spain had its own currency, this would be a good time to devalue; but it doesn’t.

On the other hand, if Spain were like Florida, its problems wouldn’t be as severe. The budget deficit wouldn’t be as large, because social insurance payments would be coming from Brussels, just as Social Security and Medicare come from Washington. And there would be a safety valve for unemployment, as many workers would migrate to regions with better prospects. (Wages wouldn’t have gone up as much in the first place, because of in-migration).

The point is that this has nothing to do with a spendthrift government; what’s happening to Spain reflects the inherent problems with the euro, which now more than ever looks like a monetary union too far.

Update: Whoops. Yes, Italy is bigger than Spain — and it has been fiscally irresponsible. But in a way that makes the point; Spain, which has been a good actor, is in much more trouble than Italy, which hasn’t."

domingo, 18 de enero de 2009

Obama en la Casa Blanca: responsabilidad y poder blando

Empieza la semana del cambio en los Estados Unidos con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca. Comienza, por fin, una presidencia de esperanza para un mundo en crisis. Por eso es más que nunca necesario reflexionar sobre conceptos claves. Dos artículos en el International Herald Tribune sugieren sendos asuntos centrales: responsabilidad y poder blando. En el primero, Paul Krugman demanda que no se haga tabla rasa de las responsabilidades adquiridas durante sus mandatos por la Administración Bush: no se trata de venganza, sino de justicia y rendición de cuentas en democracia. En el segundo, Josp S. Nye retorna a la necesidad norteamericana de jugar un papel internacional basado en los ejes del poder blando frente al poder de la fuerza: la capacidad de atracción y persuasión. Coincido con uno y otro y os los ofrezco para vuestra reflexión.

domingo, 10 de agosto de 2008

Forrest Gump, su hermano menor, Bush, Rajoy y Zapatero

La lectura de la entrevista de El País al Portavoz del PP, Esteban González Pons, me ha conducido sin solución de continuidad a la del artículo de Paul Krugman -quizás el más inteligente de los economistas contemporáneos y, desde luego, uno de los pocos que ha sabido entender las crisis de la globalización en los últimos quince años- en el International Herald Tribune (la edición global del New York Times) titulado "Know-nothing politics". Al hilo del debate sobre la energía en la precampaña electoral para la Casa Blanca, Krugman sostiene que el "know-nothingism" -la falta de contenido argumentado, sustentado y razonado en las propuestas políticas- se ha convertido en el núcleo de la estrategia del Partido Republicano, para el que lo que únicamente vale son las respuestas simples, rudas y de supuesta eficacia inmediata a los problemas, considerando débil e inútil a cualquiera que sugiera lo contrario. Tal forma de pensar estaría representada por McCain pero, sobre todo, por George W. Bush, una especie de Forrest Gump del mundo real, un hombre sencillo cuya decisiones triunfan porque estarían basadas en sus agallas y en su superioridad moral. ¿Esto no les suena a algo cercano? En efecto: el PP de Aznar, Rajoy y Cospedal, para quienes todo cabe en una frase no muy elaborada o en un refrán manido, en ese "sentido común" que tratan de oponer a la intención socialista-zapaterista de buscar nuevas fórmulas para afrontar nuevos retos. Subido en esa tabla de surf, con los pantalones remangados hasta la rodilla y las piernas jovialmente cruzadas en el asiento (¡qué moderno!), González Pons nos suelta perlas que no tienen desperdicio, como que está con Obama aunque ni conozca (sic) ni comparta, por ejemplo, su postura sobre la guerra de Irak. Siceramente, los made in Spain se parecen mucho a sus socios republicanos de los Estados Unidos excepto en una cosa: los de aquí no solo quieren ser Forrest Gump, sino además hacernos creer que son tan cools como su hermano menor. ¡Que Dios nos pille confesados!