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domingo, 19 de diciembre de 2010

En el mantenimiento de la zona euro nos jugamos buena parte de nuestro bienestar: mi entrevista en Nueva Tribuna


Me entrevista Nueva Tribuna, el periódico digital progresista que se ha convertido ya en referencia imprecindible para el debate y la información en el ámbito de la izquierda política y social. Espero que os interese la entrevista (que tenéis en este enlace y reproduzco íntegra a continuación) y os animos a seguir Nueva Tribuna todos los días:

“En el mantenimiento de la zona euro nos jugamos buena parte de nuestro bienestar económico y social”Última actualización 18/12/2010@22:09:46 GMT+1

Carlos Carnero González [Madrid, 1961] es un profundo europeista y defiende con ardor la idea de que “un progresista tiene hoy más que nunca que ser europeísta, federalista incluso. Necesitamos más Unión Europa, no menos”.

nuevatribuna.es | 19.12.2010
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Fue miembro activo de la Convención Europea que redactó el texto de Constitución y ha sido diputado ante el Parlamento Europeo en el periodo 1994-2009. Primero, por Izquierda Unida, y desde 2001 a 2009 por el Partido Socialista Obrero Español. Por medio, Secretario de Política Europea de Nueva Izquierda (1998-2000) y, siempre, como se encarga de recordar en sus presencias públicas, afiliado a Comisiones Obreras. Durante tres años ha sido Vicepresidente del Partido Socialista Europeo y, en la actualidad, es Embajador para Proyectos en el Marco de la Integración Europea del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España.

Estamos ante un segundo rapto de Europa, está vez menos mitológico… por cierto, los mercados ¿quiénes son? ¿dónde están?

Mercado ha existido siempre. Por eso conviene adjetivar el mercado al que nos estamos enfrentando en estos momentos: un mercado financiero gobernado por importantes agentes especulativos que buscan obtener el máximo beneficio a costa del bienestar de la mayoría ciudadana y de la estabilidad de las economías nacionales. Sabemos bien que en el capitalismo el mercado no solo es injusto, sino ineficaz. Pero los especuladores financieros han dado varios pasos más allá: primero, generar la crisis a través de productos irresponsables; segundo, aprovecharse de ella para continuar enriqueciéndose. Aún así, siendo execrable, el problema no es solo que quienes alientan todo tipo de inestabilidades ganen dinero fácil y abundante con ello, sino que a lomos de sus actividades está retornando al galope una ideología neoliberal contraria a la economía social de mercado que caracteriza a la Unión Europea. Por eso es imprescindible contestar a los especuladores con una respuesta doble: afirmar que solo una creciente intervención pública en la economía será capaz de devolvernos la estabilidad y que esa intervención debe tener escala europea, porque las fronteras nacionales no son suficientes en la época de la globalización. 2010 demuestra que la UE ha entendido el mensaje: de ahí que se hayan puesto en marcha decisiones que parecían imposibles hace todavía poco tiempo, como el mecanismo de estabilidad financiera, que será permanente gracias a la reforma del Tratado de Lisboa acordada estos días por el Consejo Europeo, o la compra de deuda pública por parte del Banco Central Europeo que acaba de doblar su capital.

El Tratado de Lisboa tiene entre sus objetivos que Europa sea un auténtico actor global. No parece que sea así, en el G-20 se visualiza el protagonismo de Estados miembros como Francia o Alemania, y en otras cumbres como la reciente de Cancún sobre cambio climático tampoco la Unión como tal ha tenido un protagonismo claro.

El Tratado de Lisboa-Constitución Europea, pues recoge el 95 % de la que elaboramos en la Convención de 2002-2003, está llamado a ser el instrumento con el que la UE sea de una vez una unión política que actúe internacionalmente como un verdadero actor global. De hecho, ya lo hace en muchos temas. El último ejemplo ha sido Cancún, donde el acuerdo conseguido, un paso adelante, aunque hubiéramos querido más, sobre todo en comparación con el fracaso de Copenhague, ha sido posible gracias a la determinación y buen hacer , a veces callado, de la Unión. Este mundo globalizado no nos gusta, pero nos gustaría todavía menos si no fuera por la acción de la UE, que está a la cabeza de respetar el derecho internacional, solucionar pacíficamente los conflictos, impulsar la democracia y proteger los derechos humanos, la cooperación al desarrollo o la ayuda humanitaria y de emergencia. Pensemos por un momento en el coste que tendría para el Planeta la no-Europa y seremos conscientes de que la Unión tiene un largo camino por recorrer, pero que ya ha empezado a hacerlo.

La vigente crisis económica está dejando en evidencia los límites de una unión monetaria con una escasa unión económica y una todavía menor unión política.

Sí, sin duda. Por eso es imprescindible que la UE continúe su ejercicio de planificación democrática de la economía, del que son ejemplos de éxito el mercado único y la unión monetaria, convirtiéndose en una unión económica con política económica común, presupuesto suficiente, Tesoro europeo basado en recursos directos y progresivos, armonización fiscal y Europa social. Contar con un auténtico gobierno económico de la UE nos habría permitido responder a la crisis actual, y a sus causantes y beneficiarios, con mucha mayor eficacia, velocidad y solidez. Tal gobierno económico es lo que nos separa hoy de ser una unión política plena. Para conseguirlo debe trabajar con determinación la izquierda europea.

La Estrategia UE 2020 nace con la voluntad de regir el crecimiento económico y la creación de empleo en la próxima década ¿la crisis no la ha dejado obsoleta antes de comenzar su efectiva puesta en práctica?

Al contrario. La Estrategia 2020 es un buen ejemplo de que, a pesar de las contradicciones, la respuesta de la UE a la crisis no ha aceptado el paradigma neoliberal que cabalga a lomos de los especuladores. Los objetivos de crecimiento, empleo, educación, investigación e innovación y sostenibilidad ambiental que incluye la Estrategia 2020 aprobada, por cierto, en y gracias a la Presidencia Española de la Unión, certifican que la economía social de mercado sigue siendo el modelo por el que se decanta la Europa unida.

Si nos atenemos a la visibilidad, el timón de la Unión parece estar en manos del ECOFIN. Una gran parte de las principales decisiones políticas se justifican como instrumentos para tranquilizar a los mercados. ¿No estamos asistiendo a una degradación de la calidad de la democracia?

“Tranquilizar a los mercados…” Sí, esa es la frase recurrente. Vivimos en un modo de producción con un mercado injusto e ineficiente, lo decía antes. Y, parece mentira que nos olvidemos tan fácilmente, en el que el mismo dinero se convierte en una mercancía. En ese marco nos movemos, tratando de introducir cambios que nos permitan controlar cada vez más la situación. Como reformista, estoy convencido de que cada paso hacia adelante puede transformar cuantitativa y cualitativamente la propia base del problema. Por ejemplo, se afirmaba la imposibilidad constitucional [Tratado] de que el BCE adquiriera deuda nacional de los estados miembros, pero ya lo está haciendo y de forma creciente, yendo más allá de la ortodoxia que clamaba por que se quedara anclado en el mero control de precios. También se decía –hasta hace solo algunos meses- que era inconcebible un rescate: pues bien, se ha hecho con Grecia e Irlanda. Ahora vamos a convertir en permanente el mecanismo de gestión de crisis que hoy es transitorio hasta 2013. Estoy seguro de que también alcanzaremos el objetivo de que se emitan eurobonos y se cree una Agencia Europea de Deuda a tal efecto.

Cada vez con mayor frecuencia se propone la emisión de deuda europea por parte del BCE como una forma eficaz de proteger al Euro y a las economías periféricas de los ataques especulativos. Jüncker recientemente se ha decantado por esta opción que sin embargo cuenta, en la actualidad, con la firme oposición de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy ¿cuál es su opinión al respecto?

En el mantenimiento de la zona euro nos jugamos buena parte de nuestro bienestar económico y social. ¡Hay que ser ciego para no ver que el objetivo de fondo de los especuladores es debilitar o incluso desmembrar la eurozona! La pieza a cazar no es tal o cual país individualmente considerado, sino la moneda única como tal. Porque, si consiguieran, que no lo conseguirán, abatir el euro o debilitarlo en profundidad, el siguiente paso sería la UE como tal. Constituiría el mayor triunfo de los adalides de la desregulación, la mayor victoria de la globalización neoliberal: tumbar los enormes logros de la primera democracia supranacional existente en la historia. Vuelvo a la prueba de la lógica: ¿podemos imaginarnos el desarme político y económico en el que quedarían los países europeos y sus ciudadanos frente a la mundialización con una UE debilitada y fracasada? El Partido Socialista Europeo, Jüncker y otros muchos nos hemos posicionado a favor de los eurobonos y, en todo caso, de la compra masiva por el BCE de la deuda de los estados miembros, lo que desarmaría en buena medida los ataques especulativos. Estoy seguro de que más temprano que tarde los eurobonos serán una realidad, como también una Agencia Europea de Calificación de Deuda que nos libre de las maniobras de quienes, de forma oscurantista y no argumentada, se dedican uno y otro día a desestabilizarnos: el último ejemplo, el de Moody’s contra España.

El papel jugado por la Unión en la crisis está provocando que sectores tradicionalmente europeístas estén basculando hacia actitudes crecientemente críticas ¿no corremos el riesgo de enfrentarnos a un crecimiento del euroescepticismo?

Hoy más que nunca el euroescepticismo no tiene sentido, a no ser para los neoliberales, como acabo de explicar. La UE ha sido útil para convertirnos en la zona más libre y más próspera del Planeta. Obviamente, la UE no escapa a la lógica-ilógica del sistema económico. Pero su existencia y desarrollo son instrumentos básicos para poder gobernarla. Por eso, un progresista tiene hoy más que nunca que ser europeísta, federalista incluso. Necesitamos más UE, no menos. Y en ese camino iremos haciendo mejor UE, no peor. El coste de la no-Europa sería terrible. Cuanta más UE, más intervención política en los procesos económicos globales; e inversamente. Puede que hoy lo que venda, lo que está de moda, es ser escéptico y, así, practicar el pesimismo del Siglo XXI. Y que se considere a quien no comparte esa actitud como un panoli, un ingenuo. Pero lo realmente comprometido y útil para las grandes mayorías, para los trabajadores, es pensar en la izquierda como hacían Gramsci y Berlinguer, del que recuerdo muy bien sus escritos de los años 70 defendiendo introducir elementos de socialismo en cada paso dado.

Portugal, Irlanda, Grecia, Reino Unido, Francia, Italia, numerosos nuevos Estados miembros… España. Nunca desde la conclusión de la II Guerra Mundial se habían producido tantos conflictos sociales de forma simultánea en Europa ¿qué lectura hace de esta situación?

Sería ilógico que tales conflictos no se produjeran. No estoy de acuerdo con que nunca se hayan producido: las últimas décadas lo demuestran. Basta con leer a Hobsbawn o a Judt para comprobarlo. La clase obrera europea tiene que movilizarse para defender sus intereses. Es más, su movilización es imprescindible como elemento de equilibrio, es decir, para que los gobiernos, a la hora de adoptar decisiones, tengan muy en cuenta los límites de su actuación, y para que los especuladores financieros sepan que no es tan sencillo, como pueden llegar a pensar sentados antes su ordenador en la City, derrotar al estado del bienestar y pasar página de la economía social de mercado para volver a la jungla desregulada.

En España se están tomando fuertes iniciativas desreguladoras en materia laboral y social para mandar mensajes de confianza a los mercados. Sin embargo, el país más castigado por los mercados internacionales –Irlanda– es el que tiene un mercado laboral más desregulado ¿no resulta un poco difícil de comprender?

El Gobierno de España ha adoptado un plan de ajuste orientado a garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Sostenibilidad para mantener el estado del bienestar, no para acabar con él: conviene no olvidarlo ni confundirse. Los fundamentos de nuestro welfare no han sido puestos nunca en cuestión por las decisiones del Gobierno. No es fácil tener que refinanciar la deuda pública, entre otras cosas, para cumplir con los compromisos del estado del bienestar, todos los meses en las condiciones actuales. Sin embargo, los resultados obtenidos por las decisiones del Gobierno en términos de reducción del déficit y de mejora de muchos indicadores macroeconómicos están siendo positivos. Por ello es lógico que los esfuerzos puestos en marcha hayan recibido elogios del Presidente del Consejo Europeo, del Presidente de la Comisión Europea, de los gobiernos de los otros estados miembros o del Presidente Barack Obama. El Gobierno está tomando las decisiones necesarias casi en solitario. Está convencido de que debe tomarlas: teniendo en cuenta la oposición que han generado y los costes en los sondeos, había que tener coraje para hacerlo. Dicho todo esto, sin embargo, creo que es tiempo de pensar que la financiación de los estados europeos a través de la deuda no puede seguir creciendo exponencialmente. La deuda debe ser sustituida por sistemas impositivos más justos y progresivos: esa es una visión no solo de izquierdas, sino de pura eficacia económica. Podemos imaginar lo que hubiera sido todo lo que estamos viviendo con un Gobierno de la derecha. No todos los planes de ajuste son iguales: no es lo mismo el español que el adoptado por gobiernos europeos conservadores. Aquí la alternativa no es abstracta, sino entre un gobierno socialista y un gobierno del PP. Leer el artículo del Sr. Aznar en el Wall Street Journal de hace unos días, en claro perjuicio de los intereses de España, nos devuelve perfectamente a la elección que tenemos por delante.

Y siguiendo con la crisis, desde Alemania se culpa a la periferia europea de derrochadora e ineficiente, poniendo en peligro al Euro y, subsidiariamente, a la propia Unión. Desde diferentes países europeos se acusa a Alemania de imponer políticas diseñadas sólo en su beneficio ¿puede la crisis poner en riesgo la cohesión política existente hasta el momento?

Creo que los gobiernos europeos están tomando decisiones valientes en el marco del Consejo Europeo desde el 11 de febrero, durante la Presidencia Española de la UE y ahora a lo largo de la belga. El último ejemplo de lo que digo han sido los importantes acuerdos del Consejo Europeo de los días 16 y 17 de diciembre. No es justo descalificar a Alemania, como no lo es descalificar a otros estados. Aprovecho para decir algo: en España hace falta más responsabilidad nacional. No por parte del Gobierno, que la tiene que ejercer todos los días y a todas horas. Pero sí por parte de otros actores políticos y sociales. Es increíble cómo a veces somos capaces de ir contra nosotros mismos. Hay ejemplos llamativos. Uno: a veces hay quien llega a utilizar las expresiones insultantes y vejatorias publicadas y popularizadas en medios anglosajones contra países como España, Grecia, Irlanda y Portugal. ¡Es lamentable tal falta de pundonor y confianza en uno mismo, por favor! Otro: olvidar que nuestra economía, hablando de deuda pública y privada, está mucho mejor que los Estados Unidos, el Reino Unido e incluso Holanda, por poner tres casos. Por mi parte, me siento tan orgulloso de la UE como de mi país, que ha conseguido en los 25 años que llevamos siendo miembros de la Unión alcanzar la renta media comunitaria partiendo de un retraso de decenas de puntos y transformarse en uno de los estados más avanzados política, económica y socialmente del mundo.

En estos días se reúne la Cumbre Europea que culmina la presidencia semestral de Bélgica. ¿cómo valora los resultados de este semestre? ¿qué debemos esperar de este Consejo Europeo?

La Presidencia belga ha culminado con éxito su semestre. Lo mismo que lo hizo la Presidencia española. Ambas lo han conseguido, entre otras razones, porque han compartido un programa común (Trío de Presidencias) entre ellas y con Hungría, que recoge el 1 de enero el testigo. Muchas cosas lanzadas o decididas políticamente en el semestre español, como la aplicación del Tratado de Lisboa, mecanismo de gestión de crisis, Servicio Europeo de Acción Exterior, Iniciativa Ciudadana Europea u Orden de Protección de Víctimas de la Violencia de Género, se han culminado jurídicamente en el belga, además de otras iniciativas lanzadas en sus seis meses.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Eurobonos: muchas voces los ven necesarios

Como las de los socialdemócratas alemanes Steinmaier y Steinbruck en el artículo en Financial Times que tenéis en este enlace. Y como la del Partido Socialista Europeo, que podéis encontrar en su web (a través de este mismo blog).

martes, 14 de diciembre de 2010

"Una nueva frontera para Europa": mi artículo hoy en El País

Que tenéis en el enlace e íntegro a continuación. Espero que os interese y empujemos en la misma dirección:

Una nueva frontera para Europa
CARLOS CARNERO
14/12/2010

El último año ha bastado para demostrar dos cosas: que sin la Unión Europea hubiera sido imposible evitar la catástrofe económica que se nos venía encima con la crisis generada en los Estados Unidos del presidente Bush y que la historia de la Europa unida no se acaba con el Tratado de Lisboa.

Por eso es tan llamativo que cueste reconocer explícitamente que, a diferencia de 1929, la crisis ha podido ser gobernada evitando el derrumbe porque Europa es un mercado único y una unión monetaria con la que hemos eludido los grandes errores de hace ochenta años: el proteccionismo, la devaluación competitiva y la carencia de intervención pública en la economía.

No ha sido la ciencia infusa la que nos ha llevado a no tropezar en las mismas piedras, sino la lección duramente aprendida el siglo pasado. Pero ni el mercado único ni el euro se han creado en un año, con la crisis. Existían desde hace décadas y no fueron ideados por capricho, sino para ser garantía del crecimiento en épocas de bonanza y seguro contra la recesión en tiempos de dificultades. Lo primero ya se había verificado a lo largo de décadas de aumento de la calidad de vida de la ciudadanía. Lo segundo acaba de comprobarse.

La UE, por tanto, se muestra hoy como un ejercicio de planificación democrática de la economía a gran escala que cada día rinde más y mejores resultados. Cuando salgamos de la crisis -que saldremos- será gracias a la existencia de la Europa unida y a su reforzamiento, que nadie se engañe.

Reforzamiento materializado con el Tratado de Lisboa, nacido en medio de la tormenta. Esa Constitución innominada -proveniente de la que elaboramos en la Convención de 2002-2003- ha significado un impulso político con el que la Unión ha adoptado decisiones inimaginables hace solo un año, utilizando sus nuevas figuras institucionales para perfilar grandes acuerdos a tiempo y dando -que buena falta hacía- un fuerte empuje a la democracia europea. Pero necesitamos mucho más, en cantidad y en calidad.

Lo primero, convertirnos en una auténtica unión económica con un presupuesto suficiente basado en recursos obtenidos de forma directa y de carácter progresivo: contar con un Tesoro público europeo. Lo segundo, ser una zona fiscalmente armonizada. Lo tercero: mecanismos para decidir una verdadera política económica común, hacia dentro y hacia fuera (globalización). Lo cuarto: poner al mismo nivel formal y real las normas del mercado único y las de una Europa social que eleve al ámbito de la Unión el Estado de bienestar que comparten los Estados miembros.

Sobre esa base, reformar el Tratado de Lisboa para institu

-cionalizar un mecanismo europeo de gestión de crisis es correcto, pero no puede quedarse en una medida aislada. El Consejo Europeo tendrá en su momento que ir sustancialmente más allá. Y terminará haciéndolo más tarde o más temprano. ¿Por qué?

Porque el enorme desarrollo de las fuerzas productivas europeas -sin parangón en el mundo más que en Estados Unidos, ya que la acumulación de capital material y humano no emerge en unos pocos años, sino que requiere décadas o incluso siglos- demanda tal avance cualitativo en las estructuras de la Unión. De lo contrario, estas se convertirán en un freno para aquellas, con consecuencias nefastas.

Y es en ese punto en el que la socialdemocracia europea es interpelada por la positiva realidad que ha contribuido a construir en beneficio del conjunto de la ciudadanía: ¿asume el reto de proponer y encabezar una nueva fase en la construcción europea, cuando la crisis económica le da todos los argumentos para hacerlo? Veamos.

Primer argumento. Una vez más, el mercado ha demostrado no solo ser injusto, sino ineficaz para atribuir recursos y reducir la incertidumbre. Son las políticas neoliberales las que han fracasado, no las públicas.

Segundo. De nuevo es imprescindible incrementar la intervención del Estado en la economía para evitar los errores del mercado y maximizar en términos de crecimiento, bienestar e igualdad los avances de la ciencia y la técnica.

Tercero. Salvar esta crisis con dinero del contribuyente debe tener consecuencias permanentes de regulación económica, haciendo imposible que el mercado neoliberal y quienes han creado la crisis y siguen enriqueciéndose con ella a través de la especulación vuelvan a las andadas.

Cuarto. Si la Unión ha sido, en tanto que planificación democrática de la economía, nuestro principal escudo frente al abismo, lo mejor será fortalecerlo al máximo.

Quinto. No todos los planes de ajuste frente a esta crisis son iguales; por ejemplo, el de España no cuestiona los fundamentos del Estado de bienestar, mientras que los de otros países, con Gobiernos de derechas, atacan directamente su núcleo.

Sexto. No todas las fuerzas políticas están en condiciones de apostar por una unión económica europea que eleve a categoría comunitaria la hegemonía de lo público y el propio Estado de bienestar; los socialdemócratas pueden hacerlo, mientras que los conservadores no querrán traspasar por principio el límite de ir más allá para no transfigurar el mercado liberal y perjudicar a quienes sacan el mayor beneficio de su existencia desregulada.

La verdad es que el Partido Socialista Europeo está dando ya pasos en ese sentido. Fue el primero, por ejemplo, en demandar (cuando pocos secundaban tales ideas) una regulación financiera que pusiera coto a los desmanes de los especuladores y en promover la creación de lo que luego ha tomado cuerpo como Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. Y ahora está a la cabeza de conseguir la creación y emisión de eurobonos como instrumento esencial para acabar con los ataques de los mercados financieros contra los estados de la eurozona, que tienen como propósito de fondo comprometer el futuro de la misma, a pesar de la fortaleza y salud que presenta en comparación con las debilidades estructurales de otras economías desarrolladas, como la norteamericana o la británica.

Sí, urge volver a ilusionar a la ciudadanía con el proyecto de construcción europea, demostrando su utilidad para que podamos seguir viviendo en el espacio más libre y próspero del planeta y haciendo visible su capacidad de futuro. La UE no puede ser vista en exclusiva como quien exige sacrificios sino, ante todo, como quien facilita mantener y aumentar la prosperidad colectiva. Y para ello hay que adoptar decisiones tan sensatas como valientes.

En fin, cuando ya hemos celebrado el primer año de Lisboa, la socialdemocracia debería proponer a la ciudadanía una nueva frontera para el proyecto europeo que, desarrollando lo conseguido, nos llevara a una unión política federal y concitara la ilusión y el voto de los trabajadores de toda clase.

Europa y el mundo lo necesitan. Y es posible y necesario.

Carlos Carnero es embajador en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Consejo del Partido Socialista Europeo en Varsovia


He participado en el Consejo del Partido Socialista Europeo que ha tenido lugar estos días en Varsovia, como miembro de la Delegación del PSOE en el mismo.

Creo que ha sido un buen Consejo que ha adoptado decisiones políticas importantes, particularmente respecto a la propuesta socialista para salir de la crisis y a cómo fortalecer la democracia europea proponiendo un candidato del PSE a presidir la Comisión Europea.

Os recomiendo sus resoluciones.

lunes, 23 de marzo de 2009

Y los socialistas europeos no se han quedado cortos

Y ante la reunión del Consejo Europeo, el PSE no se ha quedado corto en sus propuestas, que hace unos días colgué literalmente en este blog.

No obstante, me gustaría resumirlas en tres, que son complementarias con las decisiones del Consejo Europeo pero empujarían a ir más lejos:

1- un plan más grande de inversiones públicas frente a la crisis,

2- un incremento notable de las facilidades de crédito para los consumidores y las pequeñas y medianas empresas,

3- un auténtico pacto social por el empleo.

Los socialistas europeos tratamos de que la Unión tome decisiones más proactivas y eficaces, pero sabemos que hoy la mayoría en las instituciones de la UE está en manos del centro-derecha.

Está en manos de todos cambiarlo en las próximas elecciones europeas, ¿no?

martes, 17 de febrero de 2009

El Partido Socialista Europeo lanza su web de campaña para las elecciones europeas 2009

El Partido Socialista Europeo (del que soy Vicepresidente) acaba de poner en marcha su página web de campaña para las elecciones europeas de junio.

Os invito a visitarla y a aprovechar todas sus posiblidades, empezando por la interactividad.

Pinchad en este enlace y habréis llegado.

También podéis acceder al Manifiesto electoral socialista en español a través de este enlace.

A que ha quedado chulo, ¿verdad?

Por cierto, si pulsáis en el play de la pantalla que viene a continuación, saldré yo mismo haciendo precampaña electoral, quizás no con mi semblante más alegre, pero después de muchas horas de reunión del Consejo del PSE en Madrid -ahí se grabó el anuncio- me disculparéis el cansancio...


sábado, 31 de enero de 2009

¡Alarma!: elecciones europeas en 4 meses.No vayamos a olvidar lo que nos jugamos

Estamos en fin de semana y se acercan las elecciones europeas: estamos solo a cuatro meses de las urnas. Así que nada mejor que la lectura del artículo que publico en el número de febrero de Temas para ambientarse. Aquí lo reproduzco:

Elecciones europeas: no vayamos a olvidar lo que nos jugamos

Las elecciones europeas que se celebrarán entre el 4 y el 7 de junio de 2009 pueden y, sobre todo, deben marcar un antes y un después con anteriores convocatorias a las urnas.

Primero, pueden, porque a día de hoy se dan las condiciones necesarias para que esta vez –alguien diría, con razón, ¡por fin!- los comicios europeos no pasen desapercibidos para la mayoría absoluta del cuerpo electoral.

Segundo, deben, porque, de no conseguirse un aumento de la participación, no será ni única ni principalmente la nueva Eurocámara quien se vea debilitada por una abstención que ya ha alcanzado límites insoportables en democracia: esta vez será el conjunto de la UE –hacia dentro y hacia fuera, como proyecto y como instrumento- quien sufra las consecuencias de la deslegitimación ciudadana.

En realidad, las tres crisis mundiales abiertas de par en par –política, económica y medioambiental- ponen más que nunca de manifiesto la necesidad de la Europa unida.

Si, tras cinco décadas de trayecto, buena parte de la opinión había llegado a considerar a la UE como un elemento más del paisaje en la gestión de la cosa pública –como el estado nacional o el poder local, por ejemplo-, lo que está ocurriendo en los últimos meses subraya, por el contrario, el valor añadido de la construcción europea y la imposibilidad de los países que la conforman de hacer frente a los acontecimientos con garantías de éxito actuando cada uno por sí mismo o en el marco de coaliciones circunstanciales.

El dedo en la llaga lo ha puesto la crisis económica, empezando por su capítulo financiero.

Muchos ciudadanos europeos han recuperado la confianza en la UE al percibir, en un momento colectivo e individual crítico –mis depósitos, mi empleo-, que sin ella los estados miembros se habrían convertido en poco más que un barco a la deriva.

La solidez del euro, la capacidad de reacción racional y coordinada a los acontecimientos –aquí no ha habido ni Lehmans ni Madoffs, pero sobre todo no se han adoptado reacciones irresponsables por parte de la administración pública-, los planes comunitarios de impulso y, en definitiva, la capacidad de liderazgo de la UE han llegado directamente al pensamiento ciudadano.

Lo mismo podría decirse respecto al cambio climático, sobre el que la Unión ha sido capaz de adoptar un complejo pero importante paquete de objetivos y acciones destinado a contribuir a frenarlo y, ante todo, a empujar en pro de un acuerdo que sustituya al alza a Kyoto.

Ahora bien, caben dos apostillas a esa reflexión. Una: que lo hecho, con ser positivo, es insuficiente. Dos: que la confluencia temporal de factores –Presidencia francesa, relación Sarkozy-Zapatero, ánimo participativo de Brown- ha sido clave para poder adoptar decisiones.

Por cierto: si es verdad que el hecho de haber contado con el actual inquilino del Elíseo –con su fuerte voluntad política e innegable hiperactividad- ha sido esencial para que la UE saliera bien parada durante el segundo semestre de 2008, también es correcto que el Presidente galo ha contado mucho más en el convulso escenario internacional por haber ejercido en nombre de los 27, como él mismo ha empezado a comprobar a partir del 1 de enero.

De todo lo dicho se deriva una sola conclusión: si queremos que la capacidad de la UE para tomar decisiones en el momento oportuno y en el sentido adecuado no dependa de la coyuntura, es imprescindible seguir avanzando en el camino de la unión política en sentido federal.

Algo que, lógicamente, se convierte en un acicate para el voto en las elecciones de junio: a más participación, más fuerza para empujar en esa dirección, comenzando por conseguir la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.

Un Tratado –heredero directo de la Constitución Europea elaborada por la Convención- llamado a generar su propia reforma lo antes posible para escribir el capítulo fantasma de la construcción europea: el del gobierno económico de la Unión.

No podemos a estas alturas imaginar que la moneda única siga siendo nuestro único elemento de intervención económica, aislado de otros factores. Por eso es imprescindible establecer una política económica común, un presupuesto suficiente, una armonización fiscal y una Europa social que promuevan –más allá del derecho nominal existente- una verdadera movilidad ciudadana en la UE (pocos saben que únicamente el 0’1 % de la población comunitaria aprovecha la libre circulación para instalarse en otro país a vivir y/o buscar empleo, frente al 2’5 % en los Estados Unidos).

Imaginemos por un momento que el 7 de junio la participación electoral hubiera vuelto a descender en la media de la UE-27.

Podría pensarse que poco importa, porque lo que en realidad cuenta es que se vaya a votar en las elecciones generales de cada estado. ¡Qué ceguera y, más que nada, qué irresponsabilidad!

Sí, porque el primer efecto sería que todo intento de fortalecer la Unión, de crear ese gobierno económico, de conseguir una intervención europea más firme y eficaz en la crisis política –o sea, el desorden internacional que han vuelto a ejemplificar tan salvajemente la invasión israelí de Gaza y los cohetes de Hamás-, encontraría una resistencia acrecentada.

En ese caso, podemos imaginar fácilmente una Eurocámara con más escaños antieuropeos y con más diputados fascistas y populistas, sin fuerzas para repetir decisiones tan relevantes como la relativa a la Directiva sobre el Tiempo de Trabajo; o un Consejo y una Comisión acobardados; o un segundo NO irlandés al Tratado de Lisboa, si es que llegara a convocarse un nuevo referéndum ante la anorexia del voto en los comicios europeos.

Es más, podemos pensar en una UE minusvalorada en el exterior, precisamente cuando se multiplican las oportunidades (con la llegada de Obama a la Casa Blanca) y los desafíos (por ejemplo, de la Rusia de Medvedev y Putin).

No nos engañemos: cuando se cumplen treinta años de la primera elección directa del Parlamento Europeo o el décimo aniversario del euro, unas elecciones aguadas por la abstención serían un torpedo en la línea de flotación del proyecto europeo.

Déjenme pensar como socialista y como español en ese posible escenario.

Como socialista: quizás a la derecha europea –y no a toda, por supuesto- la situación no le resultaría demasiado incómodo, por aquello de que cuanto menos capacidad de intervención pública, mejor (¿o es que alguien se había creído que los liberales habían entregado para siempre jamás sus banderas desreguladoras?), pero para la izquierda representaría una catástrofe, a no ser que haya en la misma –más allá de los euroescépticos y los demagogos- quien sueñe con encarar las crisis en términos nacionales.

Como español: no sería lo mejor que la Presidencia del Consejo que ejercerá nuestro país, con Zapatero al frente, en el primer semestre del 2010 viniera precedida de unas elecciones con todavía más ausentes que presentes en lustros anteriores.

De ahí que sea imprescindible conseguir que los comicios de 2009 vean aumentar la participación y, simultáneamente, generen un Parlamento Europeo con una mayoría progresista que haga coincidir crisis con avances hacia la unión política y empatar el cambio en Estados Unidos con un cambio socialdemócrata en la UE.

¿Cómo?

Antes que nada, evitando nacionalizar las elecciones, dándoles su verdadera envergadura europea, todavía más aquí, cuando el PP ha decidido tratar de convertirlas en un asunto hispano-español presentando como cabeza de lista a Mayor Oreja.

Luego, ofreciendo programas claros y atractivos para el electorado, que dibujen alternativas diferenciadas entre la izquierda y la derecha, aún dentro del necesario europeísmo transversal que ha estado y estará presente en la construcción de la Europa unida desde su nacimiento.

Es lo que ha hecho el Partido Socialista Europeo al adoptar en Madrid, a principios de diciembre, su Manifiesto electoral, sin duda el mayor esfuerzo programático realizado hasta la fecha por la familia socialista y socialdemócrata de la UE y que pivota en torno a seis grandes apuestas:

- la entrada en vigor del Tratado de Lisboa; - el papel determinante de la UE en la superación de la crisis, defendiendo un modelo económico y social en el que el funcionamiento del mercado se complemente con la presencia de lo público, la regulación y la supervisión, un presupuesto comunitario orientado a promover tanto la creación de empleo de calidad como el desarrollo de las regiones más atrasadas de la UE y el impulso de la Europa social;- la lucha contra el cambio climático y la construcción de una economía verde;- la igualdad y la diversidad, proponiendo la paridad y los programas europeos contra la violencia hacia la mujer, el reconocimiento mutuo de todo tipo de matrimonios, uniones y derechos parentales, la promoción de la diversidad cultural y lingüística y el incremento del papel de las regiones y los municipios en los asuntos europeos;- una política europea de migraciones que incluya la integración de los residentes, la lucha contra la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos, el reparto de los costes derivados de ello entre todos los estados miembros de la UE, la cooperación con los países de origen y el inicio de un proceso orientado a otorgar plenos derechos de ciudadanía y representación a los inmigrantes legales y estables;- convertir a la UE en un actor global en el Mundo que asuma el concepto integral de seguridad humana, apoye la Alianza de Civilizaciones, demande la declaración por la ONU de una moratoria en la pena de muerte y potencie tanto la Unión por el Mediterráneo como la relación estructurada con América Latina y contribuya a culminar la Ronda de Doha para el Desarrollo.

Si las elecciones europeas 2009 registran una mayor participación y una mayoría socialista, puede que la UE entre en su hora más gloriosa.

De todos nosotros depende. No vayamos a olvidar lo que nos jugamos si Europa se para.

Carlos Carnero,
Vicepresidente del Partido Socialista Europeo,
Eurodiputado

lunes, 5 de enero de 2009

El Partido Socialista Europeo reclama una solución pacífica para Gaza

El Partido Socialista Europeo pide al Gobierno israelí y a los responsables de Hamás que cesen cualquier actuación militar para frenar la espiral de víctimas y busquen una solución pacífica al conflicto. Así lo pone de manifiesto el comunicado de Poul Nyrup Rasmussen hecho público hoy por el Partido Socialista Europeo y que reproduzco a continuación en su original en inglés:

PARTY OF EUROPEAN SOCIALISTS
Press Release
5 January 2009

NO MILITARY SOLUTION FOR GAZA

PES President Poul Nyrup Rasmussen today warned “There is no military solution to the insecurity of life in and around Gaza. Only a comprehensive political agreement between Israel and Palestine will create the conditions for peace and security.”

“There is a real danger that the result of the conflict, in addition to the civilian casualties and humanitarian crisis, will be strengthened support for Hamas. Far from ending the violence this current round of conflict could simply increase the grip of Hamas on Gaza.”

“I am appalled by the bloody consequences of the end of the truce between Hamas and Israel. The violence and the military escalation in and around the Gaza strip is a tragedy leading to yet more innocent casualties. The PES condemns both the disproportionate use of force by Israel in the densely populated streets and alleys of Gaza, and the rocket attacks by Hamas aimed at civilians in the south of Israel.”

The PES calls for an immediate ceasefire, for greater EU efforts to stop the conflict, and supports the efforts of the Arab League and Egypt to resume political dialogue with Hamas. The PES supports the idea of a third-party monitoring mechanism to ensure compliance with any ceasefire agreement respecting Israeli and Palestinian security interests. A ceasefire agreement should mark the start of the lifting of the siege of Gaza, with immediate access for humanitarian supplies. The PES encourages renewed political dialogue between the different Palestinian political forces and a new power-sharing agreement between the Fatah faction in control in the West Bank and the Hamas leadership in Gaza. The PES also believes that a regional conference should be convened by the Quartet to negotiate a political agreement along the lines of the Arab League initiative.

“The Israel-Palestine conflict is at the heart of regional insecurity in the Middle East. The EU must do all it can to encourage the new Obama Administration to end the state of hostility between Palestine and Israel, and to ensure the creation of a Palestinian state as the building block of a new structure for regional security.”

jueves, 1 de enero de 2009

Un año europeo de aniversarios, incógnitas, deseos y citas para preparar la presidencia española de la UE

Comenzamos el año europeo con una celebración, una incógnita, un deseo y una cita.

La celebración es el décimo aniversario de la puesta en circulación del euro, una moneda que ha permitido reforzar la unidad europea, facilitar las transacciones entre empresas y particulares, potenciar la economía de la Unión y, como acabamos de comprobar, hacerla más fuerte frente a crisis financieras como la que atravesamos. Hoy, una década después de tener el euro, el 27 % de las reservas mundiales están nominadas en esa moneda (frente a un 18 % en 1999), que es desde hace tiempo más fuerte que el dólar (lo que acarrea, es cierto, ventajas e inconvenientes) y avanza hacia la paridad con la libra esterlina. El innegable éxito del euro -que puede medirse en que hoy precisamente se convierte en la divisa de un 16º país, Eslovaquia- adolece, sin embargo, de la ausencia de una política económica comunitaria digna de tal nombre, de un presupuesto suficiente y de una armonización fiscal. El euro debe ser un instrumento más de la unión económica y monetaria. Por eso es imprescindible escribir cuanto antes el capítulo del gobierno económico y social de la UE: de la actual crisis deberíamos aprender esa lección.

La incógnita es la presidencia checa, que sustituye a una francesa que ha alcanzado resultados excelentes durante su semestre. Nada que objetar a ese gran país europeo -por historia, por culura, por geografía, por pensamiento- que es la República Checa. Pero sí mucho que desconfiar de quien lo preside -el ultraliberal y euroescéptico Klaus- o lo gobierna -el líder del centro derecha Topolanek-. Deberemos ser firmes en exigir a Chequia que no introduzca elementos de confusión y que recuerde que su presidencia debe responder a la voluntad colectiva de los países miembros. Una buena señal sería que no dilate ni un día más la ratificación del Tratado de Lisboa, cada vez más imprescindible.

El deseo es que ese Tratado entre en vigor antes de finalizar 2009, para lo que Irlanda se ha comprometido a convocar antes del 31 de octubre un segundo referéndum. El buen acuerdo -incluyendo la recuperación de escaños en la Eurocámara para países como España- adoptado en diciembre por el Consejo Europeo deberá facilitar que el resultado de esa consulta sea esta vez positivo y permita, así, avanzar a 500 millones de ciudadanos de la Unión.

Y la cita son las elecciones al Parlamento Europeo, a celebrar entre el 4 y el 7 de junio. Nos jugamos mucho en estos comicios: una Cámara a la altura de las circunstancias, que deberá ser motor de la integración europea, de la aplicación al máximo del Tratado de Lisboa y de ponernos a la velocidad de cambio que se inicia en Estados Unidos el 20 de enero con la llegada de Obama a la Casa Blanca. Vamos a trabajar para que el PE tenga una mayoría progresista encabezada por los socialdemócratas. Contamos para ello con el excelente Manifiesto adoptado por el Partido Socialista Europeo en Madrid a principio de diciembre. Estoy seguro de que el PSOE puede y debe ganar esas elecciones en España con un discurso europeo y europeísta. Esa sería nuestra mejor contribución a lo que será la noticia del siguiente 1 de enero, en 2010: la presidencia española de la UE, con Zapatero a la cabeza.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Manifiesto del PSE para las elecciones europeas 2009: mi resumen del mismo en 700 palabras

“Las personas primero. Una nueva dirección para Europa”

El Manifiesto para las Elecciones Europeas 2009 que el Consejo del PSE ha adoptado en su reunión de los días 1 y 2 de diciembre en Madrid representa el mayor esfuerzo programático realizado hasta la fecha por la familia socialista y socialdemócrata de la UE. A través de un proceso participativo y abierto desarrollado a lo largo de un año, el PSE ha plasmado en un texto corto y claro una propuesta política nítida y homogénea en cuya elaboración el PSOE ha sido arte y parte desde el primer momento.

Para el PSE, es preciso conseguir en los comicios de 2009 una mayoría socialista y socialdemócrata capaz de promover más y mejor Europa política y de valores, una vez que la crisis ha puesto de manifiesto que los postulados neoliberales defendidos por los conservadores han fracasado estrepitosamente. Por ello, el Manifiesto aboga por la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y el fortalecimiento de una Unión que tenga entre sus valores y objetivos centrales el impulso de la solidaridad, la reducción de la pobreza y la lucha contra el terrorismo.

Los socialistas apoyan un papel plenamente activo de la UE en la superación de la crisis, defendiendo un modelo económico y social en el que el funcionamiento del mercado se complemente con la presencia de lo público, la regulación y la supervisión. En ese marco, el PSE apuesta por un presupuesto comunitario orientado a promover tanto la creación de empleo de calidad como el desarrollo de las regiones más atrasadas de la UE, en el que ocupen su lugar las políticas agrícola y regional. Además, el PSE estima necesario construir una Europa social a través de un Pacto de Progreso que desarrolle la Agenda de Lisboa en innovación y competitividad. Los socialistas hacen suya la prioridad de trabajar por un tiempo de trabajo decente, tal y como ha sido definido por la OIT.

La protección del medio ambiente y la construcción de una economía verde se sitúan en el centro de la propuestas socialdemócrata europea. El PSE apoya plenamente el plan contra el cambio climático elaborado por la UE y demanda el cumplimiento de todos sus objetivos.

El PSE sitúa en primera línea de su propuesta programática la igualdad y la diversidad, como dos caras de una misma moneda. En consecuencia, se pronuncian por la paridad y a favor de programas europeos contra la violencia hacia la mujer. Al tiempo, propugnan el reconocimiento mutuo de todo tipo de matrimonios, uniones y derechos parentales. Los socialistas subrayan la riqueza que representa para Europa la diversidad cultural y lingüística, algo que va en la línea de su apuesta por el incremento del papel de las regiones y los municipios en los asuntos europeos.

Los socialdemócratas se posicionan a favor de promover una política europea de migraciones que incluya la integración de los residentes, la lucha contra la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos, el reparto de los costes derivados de ello entre todos los estados miembros de la UE y la cooperación proactiva con los países de origen en la gestión de este fenómeno. En línea con lo propuesto por los socialistas españoles, el PSE se pronuncia por el inicio de un proceso orientado a otorgar plenos derechos de ciudadanía y representación a los inmigrantes legales y estables.

Finalmente, el PSE se propone convertir a la UE en un actor global en el Mundo haciendo suyo el concepto integral de seguridad humana, apoyando la Alianza de Civilizaciones, demandando la declaración por la ONU de una moratoria en la pena de muerte, el reforzamiento de la asociación euromediterránea a través de la Unión por el Mediterráneo y de la relación estructurada con América Latina que promueva su integración regional, la plena implementación de la estrategia UE-África, el impulso de las relaciones con la India y el establecimiento de un Cuerpo Voluntario Europeo de Ayuda Humanitaria. Mención aparte merece el compromiso de los socialistas con la culminación de la Roda de Doha para el Desarrollo de la OMC.

martes, 2 de diciembre de 2008

Para los socialistas europeos, cada persona cuenta

Hoy ha concluido el Consejo del Partido Socialista Europeo (PSE) que se ha celebrado en Madrid y ha adoptado el Manifiesto para las elecciones europeas que tendrán lugar en junio de 2009.

A seis meses de esos comicios, la propuesta socialdemócrata está ya a disposición de la ciudadanía: construir más y mejor Europa para afrontar la crisis con el desarrollo de la economía social de mercado y el fortalecimiento del estado del bienestar.

Está claro que las recetas neoliberales en lo económico y las propuestas unilateralistas en los asuntos internacionales han fracasado y están en el origen de la crisis por la que atravesamos.

Por eso es la hora de la izquierda, es el momentos de que los progresistas europeos sean mayoría en las instituciones de la UE, protagonizando un cambio de mayoría en Europa que coincida en objetivos y políticas con la llega de los demócratas a la Casa Blanca de la mano de Barack Obama.

Así lo han afirmado durante el Consejo del PSE su Presidente, Poul Nyrup Rasmussen, el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el cabeza de lista del PSOE para las elecciones europeas, Juan Fernando López Aguilar, entre otros.

El lema que encabeza el Manifiesto habla por sí mismo: "Las personas primero. Un nuevo rumbo
para Europa".

Pero lo dice todavía mejor la frase con la que Rasmussen ha cerrado el Consejo: para los socialistas, cada persona cuenta.

Por ello queremos ganar dos veces en 2009: incrementando la participación electoral para llenar las urnas de votos por el cambio, por la socialdemocracia.

Por mi parte, como Vicepresidente del PSE que ha trabajado a lo largo de más de un año en la elaboración del Manifiesto, me siento doblemente orgulloso: del PSE y del PSOE, que ha sido el mejor anfitrión imaginable para este encuentro de la esperanza.

Podéis consultar la versión inglesa del Manifiesto y el desarrollo del Consejo en este enlace.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Mi artículo de hoy en El País: "Un músculo europeo sin esteroides"

Sigo contribuyendo al debate socialista y europeo desde las páginas de El País, periódico en el que hoy publico el artículo "Un músculo europeo sin esteroides", que encontraréis en este enlace y que reproduzco íntegramente:

Un músculo europeo sin esteroides
CARLOS CARNERO

Quizás 30 años después de las primeras elecciones europeas por sufragio directo marquemos un hito en las de 2009: revertir la creciente tendencia abstencionista, aumentando la participación media en la UE-27. La razón para el optimismo es sólida: la crisis económica y financiera ha servido para que la Unión Europea despertara, adoptando una actividad y un discurso en tiempo real para afrontarla, algo que ha sido percibido por buena parte de la ciudadanía como la primera razón en mucho tiempo para pensar que la Unión está viva.
Si se votara hoy, las urnas estarían más llenas que en 2004, un buen año políticamente -con la Constitución Europea recién terminada-, en el que, sin embargo, la abstención siguió avanzando. Pero la cuestión es si dentro de unos meses las cosas tendrán el mismo color, una vez que la presidencia francesa de la Unión haya pasado y llevemos seis meses con la República Checa al timón de la nave comunitaria.
¿Dependerá la buena salud de la UE ante la opinión pública únicamente de la hiperactividad del señor Sarkozy llevando las riendas en coalición de voluntades con Zapatero y Brown, o caeremos de nuevo a lo largo de 2009 en la depresión en manos de un neoliberal y euroescéptico presidente Klaus o de una poco comprometida presidencia sueca? ¿Tendremos que esperar a la presidencia española en 2010 para recuperar el pulso?
¡Basta de pan para hoy y hambre para mañana! La influencia de la UE en la crisis y su imagen de utilidad para la gente no pueden basarse en un músculo conseguido temporalmente con esteroides, sino en uno alcanzado con un programa sostenido de ejercicio. De lo contrario, la fortaleza de estos meses se tornará en debilidad ante la ciudadanía y, no lo olvidemos, ante los actores internacionales, empezando por el nuevo inquilino de la Casa Blanca, cuya obligación será garantizar -aunque por vías radicalmente diferentes a las del señor Bush- la hegemonía norteamericana en el escenario mundial.
¿Qué debe hacer la UE para que su fuerza de hoy persista en el futuro, hacia fuera y hacia dentro? Primero, mantener el impulso político alcanzado en este semestre, lo que implica que sus socios más europeístas trabajen para ampliar y consolidar el círculo de consenso desde el que adoptar decisiones -como se ha hecho con el Reino Unido- e impedir que los Estados más reticentes pongan el freno. El mensaje debe ser tan nítido como firme: no permitiremos que se detenga la dinámica iniciada. Segundo, hablar política y programáticamente de tú a tú, sin complejos, con los principales actores mundiales, como se ha hecho en la Cumbre de Washington. Todos -desde EE UU a Brasil, desde Rusia a la India- deben saber que la UE ha llegado a este punto con la voluntad de quedarse -pues tiene la potencia suficiente y la decisión de aplicarla para no ir a remolque de, sino en cooperación con terceros-, promoviendo con convicción la extensión de su modelo de desarrollo -economía social de mercado / Estado del bienestar- como el único que puede evitar un colapso mundial.
Tercero, dotarse de los mecanismos que hagan permanente -no fruto de la coyuntura o el voluntarismo- su actuación como Unión en el terreno económico. Una vez en vigor el Tratado de Lisboa (más necesario que nunca), habrá que utilizarlo para configurar un auténtico gobierno económico y social de la Unión. El bendito euro debe formar parte de una política económica europea que supere la coordinación existente y cuente con un presupuesto mucho mayor que el actual, armonización fiscal, política industrial y una política social -incluyendo un salario mínimo europeo- digna de tal nombre. Sin rodeos: la crisis ha demostrado que hace falta escribir ya ese capítulo, cuya ausencia convierte a la UE como tal -más allá de la suma del PIB de sus miembros- no sólo en un enano político, sino también económico.
Cuarto, forjar una alianza de iguales con el Estados Unidos de Barack Obama, que se sitúa en una longitud de onda similar a la Unión Europea en valores, orientación económica y concepción multilateral. Seamos laicos: con el presidente demócrata no deben esperarse milagros, sino construirse una relación de asociación política y económica, para cuyo funcionamiento a dos es imprescindible contar como interlocutor con una UE constitucionalmente más fuerte.
Todo ello podrá hacerlo la Unión, como siempre, gracias a un compromiso histórico entre las grandes fuerzas europeístas. Pero será mucho más factible si el cambio que representa Obama en los Estados Unidos se corresponde con un cambio de mayoría en Europa que devuelva la primera posición a los socialistas -con quienes coincide en cuestiones de fondo y cuyas políticas están legitimadas para gestionar la crisis- en las instituciones comunitarias, empezando por ser la fuerza más votada en las elecciones europeas, en las que podrían beneficiarse de un previsible aumento de la participación y del deseo de apoyar programas progresistas tras la catástrofe neocon. El resultado opuesto, es decir, una mayoría conservadora neoliberal, lastraría buena parte del futuro europeo y representaría un obstáculo para la complicidad con el cambio norteamericano. En 2009 la alternativa será, lisa y llanamente, statu quo o socialdemocracia.

Carlos Carnero es vicepresidente del Partido Socialista Europeo.

Comienza en Madrid el Consejo del Partido Socialista Europeo encabezado por Zapatero: "Las personas primero. Un nuevo rumbo para Europa"

Comenzamos hoy en Madrid la reunión del Consejo del Partido Socialista Europeo que aprobará su Manifiesto -o Programa- para las elecciones europeas de 2009 en una sesión encabezada por José Luis Rodríguez Zapatero y con título tan rotundo como claro: "Las personas primero. Un nuevo rumbo para Europa".

El sábado se celebró el encuentro del Consejo del Partido Socialista Europeo de Mujeres y ayer domingo la jornada de activistas organizada por la Fundación de Estudios Progresistas Europeos (FEPS), en cuya sesión inaugural intervine -junto a su Secretario General, Ernst Stetter, la diputada y responsable de la Sectorial de Participación Ciudadana del PSOE Carmen Montón y la Presidente del PSE-Woman, Zita Gurmai-, a la que asistieron más de 300 personas.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Los líderes del PSE saludan la victoria de Obama y adelantan propuestas sobre la crisis

Coincidiendo con la victoria de Obama, los líderes del Partido Socialista Europeo aprobaron en Bruselas una declaración saludando el hecho y adelantando una serie de propuestas sólidas sobre la crisis financiera y económica. Diego López Garrido representó al PSOE en la cita. En este enlace tenéis el texto en inglés.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Zapatero debe estar en la cumbre de Nueva York para que la voz progresista se oiga con fuerza en la solución a la crisis

Zapatero debe participar en la Cumbre de Nueva York para que la voz progresista se oiga con fuerza en la solución a la crisis económica y financiera.

Así lo defiendo en un artículo que publico en Nueva Tribuna, una vez que la Administración Bush ha decidido un formato de reunión que excluye a nuestro país, que es apoyado en su empeño de asistir por Sarkozy, Brown o Durao Barroso.

He aquí las razones para que España participe expuestas en mi artículo:

La conferencia internacional (al paso que vamos, me dan ganas de llamarla la "madrede todas las cumbres", la verdad sea dicha) que abordará en noviembre la crisis financiera puede salir bien o mal, como todas las reuniones, por supuesto.

Pero, desde mi punto de vista, para establecer si sus resultados han sido positivoso negativos no bastará en fijarse en su capacidad para acordar medidas de choquefrente a las turbulencias generadas por la irresponsabilidad y la avaricia de unospocos-muchos -no hay contradicción entre las dos palabras juntas, en este caso-, si seguimos con la terminología luterana que se está imponiendo en algunos discursos.

No. El balance será suficiente si los responsables -me gusta más que líderes- que sesienten en torno a la mesa toman decisiones para reformar el sistema global y nosolo para frenar el arrastre al abismo de su sector financiero contaminado.

Siguiendo las ideas de Jeffrey Sachs en The Guardian y -modestamente- mi artículodel lunes en El País, apunto cuatro grandes temas que deben ser incluidos en la agenda:

1- transformar el FMI en una entidad global de crédito en caso de crisis como últimorecurso de seguridad, para lo que sería preciso fomentar el establecimiento de una Tasa Tobin que genere los fondos necesarios a tal efecto, eso sí, gestionados deforma democrática, transparente y multilateral;

2- convertir el Banco Mundial en un instrumento para la financiación del desarrolloen los países del Tercer Mundo, a partir de tal Tasa Tobin y del dinero puesto adisposición por los estados miembros del Norte, de forma que contribuya eficazmente a alcanzar los Objetivos del Milenio fijados por las Naciones Unidas;

3- integrar plenamente en las soluciones a esta crisis la lucha contra el cambioclimático: ¿no sería más sencillo crear un impuesto mundial sobre el uso decombustibles fósiles a la vista de que el farragoso sistema de comercio de emisiones en vigor no nos lleva a ninguna parte definida?;

4- aprovechar la ocasión de tener reunidos a los grandes contendientes para impulsarla conclusión de la Roda de Doha para el Desarrollo lanzada hace años por la OMC, hoy que está más claro que nunca que la economía real debe primar sobre lafinanciera.

Tales decisiones serán posibles, quizás, gracias al empuje de la UE y a la victoriade Obama. Para ello es imprescindible que en la Cumbre participen los países de mayor peso económico y de mayor impulso político, como España.

Por eso es correcta la posiciónde Zapatero de exigir la participación de nuestro país en la reunión. España es una de las principales economías mundiales y representa un punto de vistaprogresista que tiene que hacerse oir en esa Cumbre. En mi opinión, quizás esteúltimo elemento sea el clave para nuestra presencia en el encuentro.

Sea como sea, está claro que Zapatero y Brown han encabezada la acción europea enesta crisis, como han reconocido muchos, empezando por Sarkozy, Barroso o el PartidoSocialista Europeo.

Conseguir, pues, la participación española no es solamente un asunto de pura lógicani es una cuestión de prurito nacional. Es conseguir que la voz progresista se oigacon fuerza donde se toman las decisiones.

jueves, 16 de octubre de 2008

Zapatero y Brown, a la cabeza de la solución a la crisis: así lo afirma el Partido Socialista Europeo

Los socialistas europeos han reconocido hoy unánimemente el papel desempeñado por José Luis Rodríguez Zapatero y Gordon Brown en la búsqueda de soluciones eficaces a la crisis financiera.

Así consta en la Resolución adoptada hoy por la Presidencia del Partido Socialista Europeo (en cuya reunión he participado como Vicepresidente español del mismo), en la que se señala: "El PSE subraya que gracias a la accción de dos de sus líderes, Gordon Brown y José Luis Rodríguez Zapatero, se ha evitado la catástrofe financiera".

El papel de España y del Presidente de su Gobierno queda así realzado en momentos en los que es imprescindible empujar -como estamos haciendo desde nuestro país y nuestra familia política- por una salida internacional a la crisis que pase por la intervención de lo público y el fin del mercado desregulado.

En ese contexto, el papel de una Europa cada vez más unida es fundamental.

Podemos estar al inicio de un cambio de ciclo que favorezca la visión socialdemócrata de la economía y la sociedad frente a un neoliberalismo que nos ha llevado al borde del precipicio.

Si en Estados Unidos el cambio también se produce con la llegada de Obama a la Casa Blanca -algo cada vez más probable a la luz del tercer y último debate con McCain-, estaremos en condiciones de pensar y actuar globalmente en beneficio de una economía social de mercado que promueva el desarrollo sostenible, el crecimiento responsable y la generación de empleo.

De ser así, la palabra crisis adoptaría su más puro sentido griego.

martes, 23 de septiembre de 2008

Victoria socialista en Eslovenia

Victoria socialista en las elecciones generales celebradas el domingo en Eslovenia. Mi antiguo colega en el Parlamento Europeo Borut Pahor se perfila como nuevo primer ministro de ese país. Es una buena noticia para la izquierda europea, en general, y para el Partido Socialista Europeo, en particular, ahora que no andamos sobrados de ellas. Esperemos que todo vaya así hasta culminar en las elecciones europeas.

domingo, 31 de agosto de 2008

De la Universidad de La Rochelle a las elecciones europeas, pasando por las unanimidades.

Un año más, el viernes participé como ponente en la Universidad de Verano del Partido Socialista francés, que se celebra en La Rochelle. Concretamente, tomé la palabra en un taller sobre lo que los socialistas pueden hacer para sacar adelante el Tratado de Lisboa. Fue una discusión animada e interesante, de la que salió una conclusión clara: si queremos responder a los desafíos del presente y atender de forma adecuada a las aspiraciones ciudadanas, es preciso seguir avanzando en el proceso de construcción europeas hacia la culminación de la unión política, económica y social.

En La Rochelle coincidí con amigos y compañeros del Partido Socialista Europeo, del SPD alemán y del Partido Democrático italiano, entre otras formaciones invitadas a la Universidad de Verano. Mi impresión es que todos afrontamos las próximas elecciones europeas con el compromiso de aumentar la participación en las urnas y conseguir que los proyectos de izquierdas y derechas para gobernar la UE estén claros para los electores. A ello contribuirían dos factores esenciales: programas claros y un candidato de cada gran familia política a presidir la Comisión Europea. Lo primero trataremos de conseguirlo los días 1 y 2 de diciembre en Madrid, cuando celebremos el Consejo del Partido Socialista Europeo que adoptará su Manifiesto electoral. Lo segundo depende de la capacidad de acuerdo en el seno de cada familia y de convencer a los gobiernos de que eso -más allá de los necesarios acuerdos transversales entre agrupaciones políticas- es lo democráticamente más correcto y eficaz.

El Partido Socialista francés se enfrenta en noviembre a un Congreso complicado, con varios candidatos a convertirse en primer secretario: Royal, Delanoë, Moscovici y Aubry, hasta la fecha. Pero, frente a quienes consideran que eso es un problema, yo creo que que puede ser una ventaja, porque da vida al debate de ideas y proyectos, algo mucho más importante para una formación política -y, como decía antes, para la UE- que las atorrantes unanimidades.

En esto, el Partido Demócrata norteamericano, con la pugana Obama-Clinton, nos acaba de dar una gran lección, ¿a que sí?

martes, 27 de mayo de 2008

Preparando la aportación del PSOE al Manifiesto Electoral 2009 del Partido Socialista Europeo

Esta mañana hemos celebrado una importante reunión para preparar la primera aportación general del PSOE al Manifiesto del Partido Socialista Europeo para las elecciones europeas de 2009. Reproduzco a continuación la noticia publicada sobre la misma en la web del PSOE

ELECCIONES EUROPEAS 2009
El PSOE exporta sus éxitos a Europa
La Secretaría de Relaciones Internacionales del PSOE ha convocado hoy la primera reunión del Grupo de Trabajo para la elaboración del Manifiesto Europeo 2009
La responsable de Relaciones Internacionales del PSOE, Elena Valenciano, y el Secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, han presidido este encuentro en el que se han dado cita distintos representantes socialistas vinculados a la política europea, entre ellos, el diputado Juan Moscoso, portavoz de la comisión mixta para la UE del Congreso y Senado; el eurodiputado y vicepresidente del PSE, Carlos Carnero; y el Secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta.
En esta reunión se ha debatido cuál será la aportación de los socialistas españoles al programa electoral del Partido Socialista Europeo (PSE) para las próximas elecciones a la Eurocámara, en junio de 2009.
Elena Valenciano ha puesto de manifiesto las expectativas que ha despertado en el seno del PSE la aportación de los socialistas españoles. "Las políticas de Rodríguez Zapatero se han convertido en un referente para los progresistas europeos. Aportaremos interesantes ideas a este Manifiesto, porque lo que ha sido un éxito en España será un éxito en Europa.

Nuevo ciclo en Europa y Estados Unidos

Ayer mismo os invitaba a entrar en la página de Nueva Tribuna y hoy publico un artículo en ese periódico digital que reproduzco a continuación:

Nuevo ciclo en Europa y Estados Unidos

Nuestro país ha estado a la cabeza en el avance hacia la unión política europea y ha vuelto a situarse en el centro de la toma de decisiones de Bruselas, restableciendo todos los puentes dinamitados en su día por Aznar.

Carlos Carnero*

El próximo 1 de enero se abrirá un nuevo ciclo político tanto en la Unión Europea como en los Estados Unidos de América. De cumplirse las previsiones –referéndum irlandés mediante-, la Unión contará con un Tratado reformado que, sin ser la Constitución Europea que elaboramos en la Convención y el pueblo español respaldó en las urnas, se le parecerá bastante. Europa será así, si la voluntad política acompaña el ejercicio de desarrollar a fondo esa norma básica, más democrática y más eficaz, por este orden.Por su parte, George Bush hará las maletas a mediados de enero para dejar paso a un Presidente que, aunque llegara a ser el republicano McCain, difícilmente repetirá sus tremendos errores en política exterior. Miel sobre hojuelas si su sucesor es un o una demócrata: Barack Hussein Obama o Hillary Rodham Clinton, que en ambos casos ya han manifestado su disposición a abrir una nueva etapa en las relaciones con aquellos países que, en palabras del senador de Illinois, no estaban contra los Estados Unidos, sino que no respaldaban la agenda del actual inquilino de la Avenida Pensylvania.Sea como sea, España está bien posicionada para ese cambio de ciclo. Nuestro país ha estado a la cabeza en el avance hacia la unión política europea y ha vuelto a situarse en el centro de la toma de decisiones de Bruselas, restableciendo todos los puentes dinamitados en su día por Aznar.Además, ha tomado decisiones pioneras que hoy siguen otros países, empezando por la retirada de las tropas de Irak y continuando por la propuesta de la Alianza de Civilizaciones. Objetivamente, lo que le conviene a los Estados Unidos de enero de 2009 es una España europeísta y distanciada del unilateralismo y el uso de la guerra para la defensa de intereses políticos y/o económicos. Así les será más fácil desembarazarse de la herencia militarista de Bush en un momento en el que el mundo desarrollado necesita concentrarse en prioridades tan básicas como la crisis económica, la crisis alimentaria en el Sur o el cambio climático.Sin embargo, una sombra planea sobre ese horizonte: el predominio conservador instalado en las capitales de la mayoría de los países europeos, que en algunos casos está protagonizando una acelerada carrera para hacerse con el discurso populista en torno a asuntos como la inmigración. Si el Consejo de la UE va a tener algunos años por delante de hegemonía de derechas, la única posibilidad que hay por delante para contrarrestar esa correlación de fuerzas será conseguir una mayoría progresista en las elecciones al Parlamento Europeo que tendrán lugar entre el 4 y el 7 de enero de 2009.La izquierda europeísta y de gobierno, en consecuencia, afronta las euroelecciones más relevantes desde que se elige al Parlamento Europeo por sufragio universal directo, treinta años después: deberá vencer a la abstención demostrando que nuestro día a día se define cada vez más en el nivel de la Unión, tendrá que derrotar a la derecha con un discurso que haga frente a la deriva populista y estará obligada a hacerlo con un auténtico programa de profundización política y social de la construcción europea, favorable a los trabajadores y las clases medias. En ello está empeñado el Partido Socialista Europeo desde que comenzó hace un año la elaboración abierta y participativa de su Programa Electoral a través de Internet (http://manifesto2009.pes.org/en), en un ejercicio que culminará en el Consejo que celebrará en Madrid los días 21 y 22 de noviembre de este año. El ejercicio merece la pena.

Vicepresidente del Partido Socialista Europeo