sábado, 28 de febrero de 2009

"El Valle de los Caídos. Una memoria de España" de Fernando Olmeda llega a las librerías con la primavera

Estoy deseando que llegue a las librerías el libro de Fernando Olmeda "El Valle de los Caídos. Una memoria de España" -editado por Península- en el 50 aniversario de su inauguración, que coincide, lógicamente, con el 70 del fin de la Guerra Civil.

Probablemente, el Valle de los Caídos sea el ejemplo físico más impresionante de la represión franquista, que muchos, con razón, han denominado genocidio (así lo han hecho Nicolás Sartorius y Javir Alfaya en su magnífico libro "El genocidio español").

Cada vez que lo he visto desde el avión, al despegar de Madrid hacia Bruselas, me recuerda tanto lo mucho que sufrió este país cuando la senda de progreso comenzada por la República (que nos trajo esa primavera que ya se huele en el ambiente de la mano, en palabras de Antonio Machado) se vió truncada por los traidores con el apoyo del nazismo alemán y el fascismo italiano, como todo lo que hemos avanzado en democracia hasta recuperar nuestro lugar en la Historia, Europa y el Mundo.

Nos queda tanto por hacer para nuestro presente y para el futuro de las generaciones que vendrán que conocer de dónde venimos -con su dolor incluido: el Valle- es imprescindible. Y hacerlo de la mano del excelente escritor y periodista que es Fernando Olmeda es un lujo.

Recuperemos, así, la memoria histórica que ni el esfuerzo de quienes querían olvidarla ha podido borrar, porque un pueblo es el recuerdo de su paso colectivo por el tiempo.

Por ello os recomiendo, para abrir boca, la entrevista/reportaje que publica con Olmeda El Mundo.es esta semana, a la que podéis entrar pinchando en este enlace.

viernes, 27 de febrero de 2009

Apoyando y apoyado en el Manifiesto del Partido Socialista Europeo para las elecciones al Parlamento Europeo


Apoyando y apoyado en el Manifiesto del Partido Socialista Europeo para las elecciones del 7 de junio durante la reunión que lo adoptó los días 1 y 2 de diciembre de 2008 en Madrid.
Las elecciones están cada vez más cerca, prácticamente a la vuelta de la esquina. Serán una excelente oportunidad para defender la opción socialista para la UE, que se resume en la frase que encabeza el Manifiesto del PSE: las personas primero.

jueves, 26 de febrero de 2009

RTVE es un Ente Público a todos los efectos

Llevo varios días escuchando a los presentadores de los Telediarios de las 15 y las 21 horas de TVE1 decir antes de la emisión de la información sobre la campaña electoral en Galicia y Euskadi algo así como: "emitimos el siguiente bloque de acuerdo con criterios marcados por la Junta Electoral, algo con lo que está en desacuerdo el Consejo Informativo de la Cadena, que considera deberían ajustarse únicamente a valoraciones periodísticas". Puede que lleven algo de razón, pero me temo que de no existir tales criterios objetivos marcados por la Junta, podríamos terminar recibiendo una información electoral raquítica (todavía más que la actual), a la vista de que sucesos y deportes multiplican con creces en extensión de tiempo cualquier otro acontecimiento, empezando por los de índole política. Me permito recordar, en todo caso, que RTVE es un Ente Público a todos los efectos.

La derecha euroescéptica checa, de nuevo al ataque

La última de la derecha euroescéptica de la República Checa es que trata de atrasar a mayo la votación en el Senado del Tratado de Lisboa, por un conjunto insostenible de razones que esconden la única verdadera: no quieren ratificarlo antes de que termine su Presidencia semestral de la Unión. Sonroja que los gobernantes de un país que ha firmado un Tratado bueno para todos los socios comunitarios -incluida la República Checa- se comporten de forman tan filibustera. Me levanté hace unos días del Pleno del Parlamento Europeo en protesta por el contenido provocador del discurso que estaba pronunciando el Presidente Klaus. Lo volvería a hacer cien veces. ¡Qué falta hace que los socialistas checos ganen las próximas elecciones en ese país!

miércoles, 25 de febrero de 2009

Ross inicia su trabajo: nuevas esperanzas para el Sáhara

El nuevo enviado especial de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, ha iniciado ya su trabajo. Es una excelente noticia, porque es imprescindible que la ONU ponga todo de su parte para conseguir encontrar una solución al conflicto, basada, obviamente, en la legalidad internacional. Hoy estará en España y mañana viajará a Francia. Qué duda cabe que nuestro país, antigua potencia colonial del territorio, hará todo lo que esté en su mano para el éxito de la misión de Ross, un norteamerciano nombrado enviado especial simultáneamente a la llegada del Presidente Obama a la Casa Blanca.

La Italia de Berlusconi opta por las nucleares. No, gracias.

Italia ha anunciado su decisión de construir nuevas centrales nucleares (además, de tercera generación, como ha denunciado esta mañana en la RAI el diputado del PD Marco Miniti) con tecnología francesa. Desde luego, no es una buena noticia, porque la independencia energética y la lucha contra el cambio climático no pasan necesariamente por la opción nuclear. Son otras la soluciones disponibles: la diversificación de proveedores, la reducción de emisiones de CO2, la eficiencia en el consumo y, desde luego, el uso de energías alternativas y renovables forman un paquete útil para alcanzar tales objetivos, sin necesidad de echar mano de lo nuclear, que adolece de problemas fundamentales: seguridad, contaminación de residuos y, de nuevo, escasez de materias primas. De hecho, así lo propone la UE en el paquete aprobado recientemente frente al calentamiento global. La iniciativa de Bersluconi, lamentablemente, no es aislada, pues otros gobiernos empujan en la misma dirección, con buena aunque equivocada voluntad o, directamente, presionados por los intereses del sector en una coyuntura de dependencia, subrayada por la reciente crisis entre Rusia y Ucrania a propósito del gas. Afortunadamente, el Gobierno Zapatero continúa firme en no ceder a la tentación nuclear. Que dure.

martes, 24 de febrero de 2009

Diego López Garrido: "Estados Unidos no tiene mejor socio que Europa"

La frase de Diego López Garrido, Secretario de Estado para la Unión Europea, refleja perfectamente la idea que ha de guiar (así lo expliqué en El País el 1 de diciembre de 2008, en un artículo que podéis encontrar en este blog) a la Unión en sus relaciones con la nueva Administración estadounidense tras la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama. Muy interesante, además, el marco en el que la ha pronunciado: un foro organizado por ABC a cuyo contenido podéis acceder a través de este enlace. El papel que puede jugar España para fortalecer y renovar las relaciones euronorteamericanas se pondrá hoy de manifiesto en la primera reunión Clinton-Moratinos tras la toma de posesión de la nueva Secretaria de Estado.

lunes, 23 de febrero de 2009

Zapatero en Berlín como antes en Washington y el 2 abril en Londres: una presencia ganada a pulso en la solución a la crisis

La reunión celebrada en Berlín por los jefes de estado y de gobierno de los siete países miembros de la Unión que asistirán a la Cumbre de Londres del próximo 2 de abril (en la que han participado también el Presidente de la Comisión Europa y el cabeza del Eurogrupo, Juncker) introduce la esperanza de que Europa retome la actividad común frente a la crisis que desarrolló durante la Presidencia francesa en el segundo semestre de 2008. Dejaríamos así atrás dos meses desesperantes -enero y febrero-, en los que la República Checa no ha encabezado ninguna toma de postura significativa por parte de la Unión frente a una crisis que no solo golpea con fuerza a los países de la UE-15 o de la zona euro, sino que se ceba particularmente en algunos de los nuevos países miembros, como Polonia y Hungría. Es imperativo que la Cumbre de la capital británica introduzca operatividad y nuevas propuestas -por ejemplo, respecto a los paraísos fiscales- porque del encuentro que tuvo lugar en Washington ha quedado únicamente una larga Declaración mientras la crisis acaba con el empleo, reduce la actividad económica y sigue amenazando la estabilidad del sistema financiero. España, con Zapatero, estará en Londres como ha estado en Berlín y en Washington. Nuestro país se juega mucho en la correcta solución a la crisis y vamos a estar donde, en su caso, va a adoptarse. Buena noticia, ganada a pulso, que no regalada.

viernes, 20 de febrero de 2009

El Parlamento Europeo apoya la Unión por el Mediterráneo

El jueves por la mañana aprobamos una importante resolución del Parlamento Europeo sobre la Unión por el Mediterráneo, tras un interesante debate que celebramos el miércoles. Reproduzo a continuación el teletipo de agencia que recoge la discusión en el pleno:

UE.- El PE subraya el papel de la Unión por el Mediterráneo para contribuir a resolver el conflicto en Oriente Próximo
Celebra la elección de Barcelona como sede de la secretaría general y pide que empiece a funcionar de manera urgente
BRUSELAS, 19 (EUROPA PRESS)
El pleno del Parlamento Europeo respaldó hoy un informe no vinculante en el que destaca el papel de la iniciativa Unión por el Mediterráneo para contribuir a resolver el conflicto en Oriente Próximo aunque los eurodiputados reconocieron su preocupación por el recrudecimiento del conflicto en la región que ha afectado al diálogo político y a la cooperación euromediterránea. La iniciativa Unión para el Mediterráneo, lanzada formalmente por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión en julio pasado en París, persigue reforzar las relaciones entre el norte y el sur del Mediterráneo a partir de una mayor integración económica y territorial entre ambas orillas e impulsar la cooperación en áreas como la energía, la lucha contra el cambio climático y la contaminación del Mediterráneo.
El informe, aprobado con los votos a favor de 521 eurodiputados, 44 en contra y 13 abstenciones, defiende impulsar de manera urgente las relaciones euromediterráneas con el objeto de dar respuesta a retos futuros, incluida la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos. De hecho, el texto exige que la promoción de los Derechos Humanos sea un objetivo "esencial" de la Unión por el Mediterráneo y pide aplicar la cláusula sobre Derechos Humanos incluida en los acuerdos de asociación entre la Unión y los países del sur y defiende la creación de comisiones de Derechos Humanos que velen por el cumplimento de los mismos.
Los eurodiputados, que consideran que la nueva designación revalorizará el carácter paritario de la asociación entre los países del norte y del sur del Mediterráneo, consideran asimismo que los países que participan en la Unión por el Mediterráneo pero que no son miembros de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea deben poder acceder a los programas de cooperación regional previstos en su última reunión, especialmente en los de educación, investigación y formación profesional. Los eurodiputados aseguran que la participción en Unión por el Mediterráneo no constituye una alternativa a la ampliación de la UE.
La autora del informe, la eurodiputada socialista italiana Pasqualina Napoletano, subrayó durante el debate del informe, celebrado ayer, su deseo de que el fortalecimiento de las relaciones euromediterráneas sirva para dar un nuevo impulso al desarrollo de un espacio de paz y prosperidad en la región y consideró que iniciativas como la Alianza de Civilizaciones, lanzada por España y Turquía y auspiciada por la ONU, pueden contribuir a reducir las tensiones en todo el Mediterráneo y aumentar la estabilización de la zona, al constituir un foro para el diálogo y el entendimiento entre culturas.
También reclamó la necesidad de mantener la cooperación norte-sur en la lucha contra el terrorismo internacional, el narcotráfico, crimen organizado y tráfico de personas.
PIDEN QUE LA SECRETARIA EN BARCELONA EMPIECE A FUNCIONAR YA
Por otra parte, los eurodiputados celebran la elección unánime de la ciudad condal, donde nació en 1995 el Proceso de Barcelona, la iniciativa predecesora para reforzar las relaciones con el sur, como sede de la secretaría general del organismo. Consideran que su designación dará un impulso definitivo a las relaciones euromediterráneas y piden que la secretaría empiece a funcionar de manera urgente para tratar de superar las tensiones actuales en la región, impulsando proyectos reales de cooperación conjunta.
El portavoz del grupo socialista en la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, Carlos Carnero, consideró que "el Proceso de Barcelona es hoy más necesario que nunca". "En el peor momento de crisis en Oriente Próximo, se ve con claridad que con la Unión por el Mediterráneo nos estamos dotando de un instrumento fundamental para solucionar los conflictos, tender puentes y trabajar a todos los niveles, no sólo el gubernamental", agregó en un comunicado. Con el informe, la Eurocámara "ha reconocido el importante camino recorrido por el Proceso de Barcelona". "La Eurocámara valora la importancia del acquis, y afirma que éste debe ser el punto de partida para esta nueva etapa, una continuidad que queda plasmada en la Secretaría permanente, cuya sede estará en Barcelona", explicó.
"La mayoría de los grupos políticos del PE reconocen que la UpM es el mejor medio para crear un espacio de paz, solidaridad y prosperidad en el Mediterráneo sobre la base de la igualdad entre los socios. Asimismo, constituye una base firme sobre la que construir una Alianza de Civilizaciones, tal y como reconoce el texto aprobado", añadió.
No obstante, Carnero reclamó reforzar el papel de la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea y el papel parlamentario de la iniciativa por ser, a su juicio, la expresión legítima del Proceso de Barcelona. "Debemos aprovechar este nuevo marco institucional euro-mediterráneo para desarrollar planes concretos en todos los ámbitos: comercial, económico, medioambiental, cultural y de cooperción. Es el mejor instrumento para avanzar en una verdadera integración regional", concluyó.

El lamentable discurso de Klaus, en la prensa española

La prensa española se hace eco hoy del lamentable discurso del Presidente Klaus ante el Parlamento Europeo y de las reacciones de algunos eurodiputados, entre los que me cuento.

Reproduzco el artículo de El País sobre el tema:

Polémico discurso del euroescéptico Klaus ante el Parlamento comunitario

ANDREU MISSÉ - Bruselas - 20/02/2009

El presidente checo, Václav Klaus, no defraudó ayer a quienes auspiciaban que su intervención en el pleno del Parlamento Europeo provocaría una fuerte bronca. Klaus, un orador especialmente bien dotado para la provocación y la ironía sobre casi todo, fue directo contra la Eurocámara al señalar que el "déficit democrático", que se produce por la enorme distancia entre los ciudadanos y los representantes europeos, se "agravaría con la Constitución Europea rechazada o con el Tratado de Lisboa". Su intervención fue acompañada de frecuentes abucheos desde los escaños de la izquierda y jaleada por los euroescépticos, la mayoría británicos.

El espectáculo irritó especialmente a muchos eurodiputados por darse la circunstancia de que República Checa ostenta la presidencia de turno de la UE, y su presidente no quiso despejar ayer las dudas sobre si firmaría el Tratado de Lisboa si finalmente lo aprueba su Senado.
Su advertencia de que "la solución no está en reforzar el papel del Parlamento Europeo" colmó la paciencia de una treintena de diputados, entre los que figuraban el presidente de la Comisión Constitucional, el socialista Jo Leinen, el español Carlos Carnero, también socialista, y Guido Sacconi, ex presidente de la Comisión sobre Cambio Climático, que optaron por abandonar el hemiciclo.

Klaus agravió especialmente también a muchos miembros de la Cámara cuando comparó la UE con el sistema político de la antigua Unión Soviética. "Nosotros", dijo, "hemos conocido la amarga experiencia de que la ausencia de oposición significa la pérdida de libertad". "Aquí", añadió, "no hay oposición, sólo se promueve una alternativa y los que se atreven a pensar de una manera diferente son etiquetados de enemigos".

El propio presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, respondió a los comentarios de Klaus, a quien recordó: "En un Parlamento del pasado probablemente usted no habría podido dar este discurso".

Los copresidentes de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit y Monica Frassoni, calificaron de "carnavalesco" el discurso de Klaus. Pero el antiguo líder del Mayo del 68 precisó que, "a través de esta intervención, ha expresado una visión manipulada y falsa de la realidad europea". "Ha dado prueba", añadió, "de la incomprensión total sobre lo que es la UE".

Klaus no desaprovechó la oportunidad para reafirmar su fe ultraliberal al manifestar que la UE se basa en "la opresión del mercado y el refuerzo continuado de la gestión central de la economía". Carnero, autor de la ponencia que oficializó el himno de la UE, que ayer tuvo que escuchar Klaus, manifestó tras salir del hemiciclo que consideraba "indigno que el presidente de un Estado miembro dedique su tiempo de palabra a insultar a la democracia europea, descalificar a la Unión, arremeter contra la Eurocámara y defender el neoliberalismo a ultranza".

En la posterior conferencia de prensa, celebrada en la sede de su Gobierno y no en la del Parlamento, como corresponde a estos actos, Klaus manifestó que "no estaba preparado todavía para responder" si firmaría la ratificación del Tratado de Lisboa. Se amparó en que "el texto está todavía en el Parlamento" checo.

jueves, 19 de febrero de 2009

El Presidente checo Vaclav Klaus en la Eurocámara: una vergüenza

Una vergüenza. No hay mejor definición para calificar la intervención esta mañana ante el Pleno del Parlamento Europeo, reunido en Bruselas, del Presidente de la República Checa, Vaclav Kalus.

Considero indigno que el Presidente de un estado miembro dedique su tiempo de palabra a insultar a la democracia europea, descalificar a la Unión, arremeter contra la Eurocámara y defender el neoliberalismo a ultranza.

Soy miembro del Parlamento Europeo desde hace casi quince años. Nunca había escuchado un discurso tan descaradamente orientado a provocar.

Klaus ha hecho daño, sobre todo, a la República Checa, un país europeísta que ejerce estos seis meses la presidencia semestral de la Unión.

Quizás se haya marchado satisfecho por haber organizado su número, jaleado con entusiasmo por populistas y reaccionarios de diferente factura, entre los que se encontraban numerosos miembros del Partido Popular Europeo, como los conservadores británicos. Pero ha hecho un flaco favor a los ciudadanos que le pagan un sueldo por representarles.

Afortunadamente, Europa es lo suficientemente fuerte como para que gentes como Klaus pasen mientras la Unión permanece.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Seguimos viviendo encima de un polvorín nuclear

La colisión entre dos submarinos nucleares -el Vanguard británico y el Triomphant francés- que tuvo lugar en el Atlántico a principios de mes y que esta semana ha conocido la opinión pública está generando sorpresa e incredulidad.

Más allá de lo llamativo que dos países miembros de la UE no sean capaces de intercambiar información sobre la localización de buques de propulsión atómica, creo que se está olvidando lo fundamental: que entre ambos navíos transportaban decenas de cabezas nuclares y que un choque serio hubiera podido dar lugar a una catátrofe de dimensiones descomunales.

Mis preguntas son tan simples como contundentes: ¿cuándo vamos a poner manos a la obra para conseguir el desarme nuclear?, ¿hasta cuándo vamos a seguir manteniendo arsenales de armas atómicas pensados para un mundo que ya no existe?, ¿alguien en su sano juicio considera de verdad a estas alturas que el concepto de disuasión nuclear sigue vigente?, ¿cuánto están pagando los ciudadanos en una época de crisis para mantener un capacidad de destrucción mutua asegurada -todo en minúsculas-?, ¿quién es el enemigo al que se pretende mantener a raya?

Seguimos viviendo encima de un polvorín que, no ya por la decisión demencial de un gobernante, sino por un error o un accidente, puede acabar con este Planeta. Los misiles intercontinentales o tácticos -¡qué sarcasmo!- siguen ahí, vivos y coleando, desde las praderas de Kentucky hasta la estepa rusa, pasando por los submarinos atómicos que son capaces de rozarse en pleno océano.

Para alguien como yo que en los ochenta militó en la Campaña de Desarme Nuclear y que estuvo en contra del despliegue de los Pershing, los Cruise y los SS20, acabar de con las armas atómicas sigue siendo una prioridad.

La UE debería actuar con determinación frente a una amenaza tan real como escalofriante.

Y Obama, ¿qué dice de esto?

martes, 17 de febrero de 2009

El Partido Socialista Europeo lanza su web de campaña para las elecciones europeas 2009

El Partido Socialista Europeo (del que soy Vicepresidente) acaba de poner en marcha su página web de campaña para las elecciones europeas de junio.

Os invito a visitarla y a aprovechar todas sus posiblidades, empezando por la interactividad.

Pinchad en este enlace y habréis llegado.

También podéis acceder al Manifiesto electoral socialista en español a través de este enlace.

A que ha quedado chulo, ¿verdad?

Por cierto, si pulsáis en el play de la pantalla que viene a continuación, saldré yo mismo haciendo precampaña electoral, quizás no con mi semblante más alegre, pero después de muchas horas de reunión del Consejo del PSE en Madrid -ahí se grabó el anuncio- me disculparéis el cansancio...


Irlanda debería votar en primavera sobre el Tratado de Lisboa

El caso es que los sondeos no dejan de dar buenas noticias sobre cuáles serían a día de hoy los resultados de un segundo referéndum en Irlanda sobre el Tratado de Lisboa.

El Irish Times (periódico de referencia en Irlanda) publicaba ayer una encuesta encargada a TNS según la cual el 51 % de los ciudadanos votaría sí al Tratado (un 8 % más que en junio de 2008), frente a un 33 % que se inclinarían por el no, con un 16 % de indecisos.

Sin embargo, el Gobierno de Dublín es reacio a convocar la consulta -como muchas voces sugieren- lo antes posible, por ejemplo, en mayo o en junio, simultáneamente a las elecciones europeas, municipales y de sustitución de escaños en el parlamento nacional.

Argumenta que sería precipitado, pues no habría tiempo material para contar con las garantías legales de las decisiones del último Consejo Europeo respecto a Irlanda: un comisario por país y excepciones en varios terrenos.

Creo que lo mejor sería acelerar los tiempos y conseguir que el 8 de junio, tras las elecciones, el Tratado ya hubiera pasado por las urnas en Irlanda, de forma que el nuevo Parlamento Europeo empezara su mandato con ese texto en vigor.

Sería bueno para todos los europeos y también para Irlanda, que está pagando la situación de incertidumbre no solo en prestigio internacional, sino en términos contantes: muchos inversores han decidido no poner su capital en el país porque consideran incierto su futuro en la UE si vuelve a ser rechazado el Tratado.

Irlanda es un país europeo que siempre formará parte de la UE. Pero lo mejor es que contribuyera a su desarrollo -particularmente, en esta época de crisis- desbloqueando que el nuevo Tratado fuera una realidad.

Así, además, otros -como la República Checa- se quedarían sin argumentos para seguir arrastrando los piés...

viernes, 13 de febrero de 2009

Zapatero al frente de la UE en 2010: los objetivos de la una presidencia progresista y proeuropea

La Presidencia Española de la UE se acerca. A partir de 1 de enero de 2010, nuestro país encabezará la Unión en una coyuntura tan difícil como esperanzadora. Creo que lo que la ciudadanía esperará de España serán afrontar la crisis económica, promover el papel de Europa en el Mundo cuando los Estados Unidos han entrado con Obama en una nueva fase y, si los irlandeses lo permiten, aplicar el Tratado de Lisboa al máximo. Ello deberá hacerse volviendo a conectar con la fuerte actividad de la presidencia francesa tras un 2009 no muy halagüeño -a la vista de la actual presidencia checa de la UE y de la sueca que se avecina-, en el que se elegirá un nuevo Parlamento Europeo, con la visión progresista y profundamente proeuropea que caracteriza a nuestro país con el Gobierno de Zapatero.

El Presidente intervino ayer en un acto organizado por la Asociación de Periodistas Europeos para exponer las líneas fundamentales de la Presidencia española de la UE, en la que están trabajando a fondo el Ministro Moratinos y el Secretario de Estado López Garrido.

Lamentablemente, los medios de comunicación no se hacen casi eco de ese discurso. Y luego se dice que la opinión pública no está interesada en los temas europeos. Por mi parte, os ofrezco el enlace a esa intervención de Zapatero y su contenido textual:

Discurso del Presidente del Gobierno para presentar los objetivos de la Presidencia española de la Unión Europea en un acto organizado por la Asociación de Periodistas Europeos
Madrid, jueves, 12 de febrero de 2009


Mi agradecimiento, en primer lugar, a la Asociación de Periodistas Europeos y, en particular, a su Presidente, Diego Carcedo, por sus palabras, y a su Secretario General, Miguel Ángel Aguilar, así como a la Fundación Carlos de Amberes que nos acoge, por esta invitación para hablarles de los proyectos para la Presidencia española de la Unión Europea del primer semestre de 2010.
Quedan aún unos cuantos meses para ello, pero ya sabemos que la nuestra va a tener que ser una Presidencia exigente y comprometida. Quedan unos meses y es verdad que todavía no se habla mucho de la Presidencia española de la Unión Europea, y estoy convencido de que la Asociación de Periodistas Europeos, que ha jugado un papel determinante en nuestro compromiso europeo, será un dinamizador del debate sobre los objetivos y los retos de esa Presidencia.
No podría ser otra la actitud de un país europeísta como España. Vamos a asumir esta Presidencia en un tiempo complejo e incierto como el que estamos viviendo; tan complejo y tan incierto para la Comunidad internacional, para cada uno de sus Estados y también para la Unión, para su realidad actual y para su futuro.
Necesitamos, como pocas veces en las últimas décadas, una Europa fuerte, que sepa ejercer su liderazgo. Y, como tal cosa no está hoy garantizada, nuestro compromiso con esa idea de Europa ha de ser, si cabe, mayor en este momento.
Permítanme, entonces, que comience esta intervención hablando de Europa, de Europa hoy; es decir, de Europa ante la grave crisis económica global que estamos sufriendo; de Europa ante el desafío de construir un modelo productivo sostenible y equilibrado; de Europa ante el reto pendiente de su propia integración política; de Europa, en fin, en el tránsito sin duda deseable, pero no fácil hacia un sistema multipolar de relaciones internacionales, porque todo esto es lo que Europa se juega ahora y en los próximos meses.
Es, por tanto, sobre esa realidad, que puede contemplarse con esperanza pero también con temor a la frustración, sobre la que ejercerá España, con todas las consecuencias, comprometida y exigente, su Presidencia.
No trato con estas palabras, por si hubiera alguna duda, de invitar a una reflexión teórica, siembre bienvenida por lo demás, sobre el proyecto europeo; lo que planteo me parece más apremiante: es buscar soluciones y es acertar a definir el papel de Europa, de la Unión, de sus instituciones y de sus actores para un presente y un futuro inmediato rodeados de incertidumbre.
Procuraré expresarlo con toda claridad para reflejar la intensidad de mi convicción: del liderazgo europeo en este tiempo de crisis dependerá en buena medida cuándo y cómo la superaremos los países miembros, y del liderazgo de Europa en este tiempo de cambios dependerá la estructura del nuevo sistema financiero internacional y el mayor o menor compromiso con un orden internacional justo y equilibrado, con la lucha contra el cambio climático y con la consecución de los Objetivos del Milenio.
Todo ello no depende sólo del liderazgo de Europa, de un papel responsable y activo de la Unión, es verdad, pero sin él nada de lo mencionado será igual. Y para España, para la posición mayoritaria de los ciudadanos españoles será peor; sin duda, mucho peor. Para España el éxito de este planteamiento será clave de su propio éxito.
En definitiva, y parafraseando unos términos bien conocidos, Europa tiene que ser, en este impreciso trance constituyente en el que se encuentra el mundo, una potencia imprescindible. Imprescindible, que es lo opuesto a prescindible.
A mi juicio, la Unión ha mostrado actitudes positivas, de liderazgo, en la reacción frente al crash financiero de septiembre, pero no podemos sentirnos tan satisfechos de otros comportamientos que estamos viendo en algunos rincones de la Unión estos meses. Hay algunos síntomas inquietantes de nacionalismo antieuropeo, de xenofobia, y también son visibles las tentaciones proteccionistas. Tampoco hemos acertado siempre en este último período a modular el liderazgo en el seno de la Unión, a conjugar el liderazgo institucional del Consejo con el de algunos países miembros y a impulsar concertadamente el papel más activo que al parecer todos deseamos, y también el papel que debemos reconocer a la Comisión.
Para conseguir todos estos objetivos necesitamos una Europa fuerte, que es la que comenzamos a diseñar en el Tratado de Lisboa: la Europa de la integración, de la solidaridad, de la innovación, de la competitividad, de la educación y de la ciudadanía, y la Europa con una sola voz en el mundo de una manera definitiva.
Para una Europa más fuerte el Tratado de Lisboa crea unas instituciones fuertes: un Presidente del Consejo Europeo que ha de ser una personalidad con peso político, un Alto Representante de la Política Exterior y de seguridad eficaz, y una Comisión Europea independiente y dinámica, con un Parlamento Europeo que refuerza sus competencias.
Si las cosas van como se espera, la puesta en práctica del Tratado se hará esencialmente durante la Presidencia española, pero hoy por hoy ello depende del referéndum irlandés. Irlanda, por cierto, no es la causa de nuestra debilidad, de la debilidad de Europa, sino más bien su consecuencia.
Como saben, el Gobierno irlandés se ha comprometido a celebrar antes del término del mandato de la actual Comisión Europea, es decir, antes del próximo 1 de noviembre, un nuevo referéndum sobre el Tratado de Lisboa. Confío en que el pueblo irlandés valore el esfuerzo que ha hecho, hasta donde podía, el Consejo Europeo precisando el alcance de las cuestiones que les trasladó el Gobierno de Irlanda; que valore eso y, sobre todo, su interés en respaldar el Tratado para construir esa Europa más fuerte, que bien podría resultar más acuciante a los ojos de los irlandeses en estos tiempos de aguda crisis que nos afecta a todos.
España desea vivamente que se produzca ese respaldo. Para la Presidencia española será, sin duda, más fácil trabajar a favor de la fortaleza de Europa poniendo en marcha el nuevo marco institucional; pero perseguiremos este objetivo en todo caso, con o sin nuevo Tratado, y hemos previsto los dos escenarios.
Además, en cierto modo, nos vamos a anticipar ya a Lisboa haciendo algo verdaderamente innovador, que es preparar una Presidencia en coordinación, como es natural, con la Presidencia anterior, Suecia en este caso, y también en trío con las dos posteriores, Bélgica y Hungría, lo que dará mayor continuidad al proceso y resultará beneficioso para todos los europeos, en lo que ha venido trabajando la Secretaría de Estado para la Unión Europea, con el Ministro al frente, en los últimos meses y que ha culminado en un acuerdo precisamente ayer por la noche.
Señoras y señores,
Hace cincuenta años Europa se construyó a partir del desarrollo económico y energético, con la agricultura, con el mercado común y con lo que Schuman llamó las “solidaridades de hecho”.
Para el Gobierno de España, hoy, en un mundo globalizado, la fortaleza de Europa hay que asentarla en dos grandes principios: la capacidad de generar innovación en todos los terrenos, la voluntad transformadora, y la de promover la igualdad en sus diversas manifestaciones, tanto hacia dentro de la Unión, como hacia fuera de Europa. Todas las acciones de nuestra Presidencia van a estar guiadas por estas dos ideas motrices transversales.
La innovación la entendemos no sólo como tecnológica, sino también económica, institucional y política. La innovación es condición sine qua non para que los europeos salgamos bien de la crisis, con la posibilidad real de generar nuevos empleos y mejores empleos. No hay nada más opuesto a este gran objetivo que quedarnos convertidos en una suerte de gran museo sin peso en el mundo.
La segunda idea es la de igualdad. Europa ha liderado la lucha por la igualdad de oportunidades y por la solidaridad entre grupos sociales, entre regiones y Estados; también hacia el exterior habiéndose convertido en el primer donante global de ayuda al desarrollo; y por la igualdad de género. El mundo que ahora estamos construyendo necesita profundizar en la igualdad, en la solidaridad y en la cohesión. El liderazgo de Europa en este momento pasa por hacer valer esta seña de identidad.
La innovación y la igualdad van a dar sentido y van a impregnar las tres prioridades de nuestra Presidencia:
En primer lugar, el impulso hacia un nuevo modelo económico que lleve a Europa a ponerse al frente de la competitividad global y permita salir mejor y más fácilmente de la actual crisis económica y financiera.
En segundo término, la reafirmación y profundización en la Europa social, en la Europa solidaria hacia sus ciudadanos y hacia las poblaciones que la rodean.
Finalmente, la adaptación al nuevo mundo multipolar de una Unión que tiene que tener una sola voz y una sola manera de actuar.
La dimensión europea ha estado presente desde un principio en las medidas que hemos ido tomando frente a la crisis. Ha habido coordinación europea y no sólo entre Estados, sino también con las instituciones, en el seno del Consejo y a través del liderazgo de la Comisión, para lanzar un estímulo de doscientos mil millones de euros, el 1,5 por 100 del PIB comunitario.
Ya en la Cumbre del G-20 en Washington optamos por una salida coordinada de la crisis. Ahora, a principios de abril, en Londres, hay que completar la tarea participando en el diseño del nuevo sistema financiero, que no puede esperar demasiado. Previamente, se celebrarán reuniones preparatorias entre los 27 y los Gobiernos europeos que asistiremos a Londres para conjugar nuestras posiciones. La Unión Europea tiene que ir a Londres preparada para hablar con una misma voz y liderar una reunión que vaya más allá de declaraciones conjuntas y tome decisiones a corto y también a medio plazo, a través de una tarea que se prolongará en el tiempo.
No necesito recordar en este momento lo que significa para España participar en este proyecto constituyente global, al habernos incorporado al grupo de países que lo lidera. Por desgraciadas y conocidas razones históricas, estuvimos ausentes de Bretton Woods, San Francisco e, incluso, Roma. Esta vez hemos recuperado el lugar que nos corresponde como país.
La posibilidad cierta de hacer valer la posición de la Unión Europea no hubiera sido posible sin lo que es hoy uno de nuestros principales activos: el euro. El papel del Banco Central Europeo, para dotar de liquidez al sistema financiero y propiciar la rebaja de los tipos de interés, está resultando determinante y va a resultar determinante para la salida de la situación.
A los agoreros del euro –siempre hay agoreros de casi todo, que van sembrando la idea de que la Unión Monetaria, que acaba de cumplir sus diez años, está en peligro les replicaría que la moneda única ha constituido y constituye un asidero de estabilidad que, por encima de todo, es el valor más apreciable y más decisivo en tiempos de tanta incertidumbre como los que vivimos. No es casual, por ello, que empiece a haber una larga lista de espera para integrarse en la Unión Monetaria.
Crear el área más dinámica y de mayor competitividad económica del mundo fue el objetivo que nos fijamos cuando adoptamos la llamada “Estrategia de Lisboa” también hace diez años, cuando arrancó el euro. Esta vía innovadora ha dado unos resultados positivos, pero por debajo de las aspiraciones iniciales. Necesitamos una estrategia económica europea reforzada, dotada de nuevos instrumentos para construir la Europa de la innovación y del empleo. No podemos esperar otros diez años para conseguirlo.
Por ello, durante la Presidencia española vamos a impulsar una revisión en profundidad, que significa una revisión para acometer las raíces, de la Estrategia de Lisboa. Para ello, la coordinación no va a bastar. A medio y largo plazo debemos pensar en estrategias más avanzadas. Tras la experiencia de esta crisis, debemos tomar pasos valientes y osados que esta vez nos permitan de verdad lograr que la Unión Europea se convierta rápidamente en el área económica más dinámica del mundo.
Para lograr que Europa se transforme en locomotora de la economía global y avance hacia la unión política debemos también progresar en una política energética común. Y es, de nuevo, en nuestra Presidencia cuando deberá aplicarse el II Plan de Acción Energético trianual 2010-2012. Debemos también avanzar el plan de grandes infraestructuras en Europa.
La Unión Europea debe seguir en la vanguardia en la lucha contra el calentamiento global y sus efectos. De que nos mantengamos unidos y con objetivos claros los europeos dependerán mucho los resultados de la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague en diciembre próximo, que ha de sentar las bases para un post-Kioto. Y la actitud de la nueva Administración Obama es muy alentadora respecto al cambio de política que defenderá Estados Unidos.
Por tanto, primera prioridad de la Presidencia española: proseguir la lucha por dejar atrás la crisis y alzar un nuevo modelo económico más competitivo y, sobre todo, más innovador y más sostenible, en una radical defensa de la sostenibilidad como eje principal de las economías más avanzadas y más innovadoras en el medio plazo.
Segunda prioridad, profundización en la Europa social, en los derechos sociales y en la igualdad efectiva entre las mujeres y los hombres europeos. Se trata, en resumen, de recuperar y potenciar el concepto y la práctica de la ciudadanía europea en su vertiente social.
Frente al recelo proyectado, interesado y pertinazmente durante unos cuantos años por las corrientes de pensamiento neoconservadoras, el modelo de economía social europea se ha convertido en el modelo a seguir para superar esta crisis.
Hay que actualizar y reforzar la política de cohesión económica y social, que tan buenos resultados ha dado en España, entre otros países, y que ahora puede extenderse a los países y regiones que han entrado con más atraso en la Unión Europea. Nos proponemos, por esta razón, impulsar un nuevo estatuto sobre las Regiones Ultraperiféricas.
Me propongo, asimismo, avanzar en la constitución de una sociedad civil europea definitivamente anclada en la igualdad de género, franqueando los espacios públicos y privados que aún se resisten a ella, y convertir la lucha contra la violencia de género en un objetivo europeo enriquecido con las mejores aportaciones de algunos de los Estados miembros.
Quizás uno de los programas que a lo largo del tiempo más ha contribuido a hacer Europa desde su misma base ha sido el “Erasmus”, de becas para estudiantes. Voy a proponer ampliar este tipo de programas a otros ámbitos de la vida profesional.
También vamos a aprovechar la Presidencia española para seguir conformando una auténtica política europea de inmigración. Esperamos avanzar de forma significativa en la integración plena de los inmigrantes en nuestras sociedades, en la creación de un marco de diálogo y cooperación fluido con los países de origen y tránsito de la inmigración, y en el establecimiento de nuevos sistemas de control de nuestras fronteras exteriores.
En particular, España ha desarrollado una política nacional de inmigración. Lo hemos conseguido sin que en España se produzcan estallidos xenófobos como los que vemos y hemos visto en otros lugares. Hemos logrado trasladar a la Unión Europea nuestra visión y, junto con el resto de los Estados miembros, empezar a construir entre todos una política común.
Nuestro objetivo fundamental tiene que ser el reforzamiento de los valores de la libertad, de la dignidad humana, de la seguridad y de la justicia, es decir, los rasgos definitorios, y por tanto irrenunciables, de la Europa en la que creemos.
Una nueva dimensión para nuestra Presidencia: 2010 será el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, que es tanto como proclamar el año de la solidaridad, hacia dentro y hacia fuera de las lindes de la Unión.
Vamos a insistir en Londres, y por supuesto durante nuestra Presidencia, en que en estos momentos de crisis financiera y desaceleración económica mundial hay que hacer un esfuerzo especial para evitar que los países en desarrollo vean disminuir los canales y flujos de financiación necesarios para alcanzar sus objetivos de desarrollo.
Mi Gobierno mantiene el compromiso de destinar el 0,7 por 100 del Producto Interior Bruto a la Ayuda Oficial al Desarrollo al final de la actual Legislatura. La lucha contra el hambre y la pobreza debe continuar siendo objetivo prioritario en la política de cooperación española y de cooperación europea.
El liderazgo de Europa en el futuro va a depender en buena medida, en mi opinión, de su compromiso creciente con la política de cooperación al desarrollo; una política, un compromiso, no lo olvidemos, que tiene un doble valor: un valor moral indiscutible y apremiante, por un lado; y de prevención de los conflictos que alimenta la pobreza extrema, por otro.
La cooperación europea al desarrollo de los pueblos nos permite renovar los ideales europeos. La idea fundacional de Europa fue la paz. La paz sigue siendo el designio de Europa, pero la paz para todos ya no puede concebirse sin la solidaridad.
En consecuencia, queremos que la Presidencia española sea juzgada también por los avances en el modelo social europeo, en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, en la política común de inmigración y en la cooperación al desarrollo. No puedo ni quiero olvidarme de la defensa de los derechos humanos, que es uno de los pilares fundamentales de la construcción europea y de su proyección al exterior. Desgraciadamente, ha habido una pérdida de peso de Europa en este terreno, que hemos de recuperar.
Y paso, así, a abordar, por último, nuestra tercera prioridad.
Un mundo multipolar ofrece a Europa nuevas oportunidades para el liderazgo, pero hay que saber aprovecharlas. Somos la primera potencia comercial del mundo, el primer donante de ayuda exterior y el segundo en cuanto a capacidad militar. Si queremos hacer valer estos atributos en la escena internacional, es imprescindible avanzar en la integración de la Política Exterior y de Seguridad. Y tanto la abierta coyuntura actual, como el Tratado de Lisboa, nos brindan una excelente ocasión para hacerlo.
En primer lugar, pretendo que la Presidencia española dé un espaldarazo a Croacia dentro de la Unión Europea y a los anhelos de Turquía de ingresar en la Unión. Ese gran país lleva esperando demasiado tiempo a sus puertas.
Quiero que la Presidencia española se distinga por ser “euroamericana”, en la más amplia acepción del término.
Desde luego, tenemos que conceder una importancia central a la relación de la Unión Europea con América Latina y el Caribe, trabajando intensamente por el fortalecimiento de esta asociación estratégica birregional que hemos venido construyendo en los últimos años.
Pondremos, en este sentido, todo nuestro empeño en que la VI Cumbre Europa-Latinoamérica y el Caribe constituya un salto cualitativo en el fortalecimiento de la relación esencial entre dos regiones del mundo que compartimos fuertes lazos históricos, sociales, culturales y económicos; y, ya definitivamente, también valores y principios democráticos y un compromiso en favor de la paz, de los derechos humanos y del multilateralismo.
Aspiramos a que se materialice la firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión y Centroamérica, el primero de los Acuerdos entre ambos bloques regionales.
En el nuevo mundo multipolar que se abre camino Europa y Estados Unidos deben seguir siendo aliados y socios esenciales. Tenemos una estupenda ocasión para fortalecer la relación transatlántica con la nueva Administración norteamericana, pero Europa debe ser también capaz de responder a esas expectativas, de estar a la altura de las circunstancias. Y lo que ha de valer para la lucha contra el cambio climático y para las negociaciones comerciales para cerrar de una vez la Ronda de Doha, debe valer también para asumir más responsabilidades en mantener la paz y seguridad internacional, muy especialmente en nuestro entorno más cercano, y también en el lejano, cuando esté en riesgo la paz mundial.
En 2010 se cumplirán quince años desde que España, en una anterior Presidencia, bajo otro Gobierno socialista, impulsó lo que se vino a llamar la Nueva Agenda Transatlántica para mejorar las relaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos. Pues bien, nos proponemos que la Cumbre Unión Europea-Estados Unidos, que celebraremos en la primavera de 2010, apruebe una Agenda Transatlántica Renovada.
La política de vecindad va a ocupar igualmente un espacio relevante en nuestra Presidencia, ya sea con la Unión por el Mediterráneo (Euromed), cuya Cumbre esperamos celebrar cuando se cumplan también quince años del Proceso de Barcelona, y con Marruecos, con el que esperamos profundizar en el Estatuto Avanzado de asociación ya alcanzado.
Asimismo, la Presidencia española mirará a África, continente que día a día cobra más importancia para nosotros. En este caso, nuestras relaciones se fundamentan en dos pilares: el Diálogo Político Global Unión Europea-África y la Estrategia Conjunta Unión Europea-África aprobada en la pasada Cumbre de Lisboa.
En cuanto a Rusia, debemos integrarla en el espacio euroatlántico en construcción. La actitud tanto de los actuales dirigentes rusos, como la de la Administración Obama, abre una ventana de oportunidad que hemos de aprovechar, a la que no podemos bajo ningún concepto renunciar.
Desarrollaremos también una extensa actividad exterior en otros lugares del mundo, impulsando las relaciones con Asia. Concretamente, destaco la relación y la Cumbre con Japón, e impulsaremos las relaciones, ya bastante consolidadas, con China e India. El renacer de China habló de renacer pues en 1820 China representaba el 33 por 100 del PIB mundial, junto al de India, es uno de los grandes cambios de nuestro mundo en este siglo.
Y, naturalmente, están Oriente Próximo y los esfuerzos que los europeos hemos de dedicar a una estabilidad y paz regional que parta de un nuevo arranque que, primero, consolide el alto el fuego y, posteriormente, permita volver a encauzar un proceso de paz entre israelíes y palestinos.
Vamos a impulsar de forma decidida la Política Común de Seguridad y Defensa europea. Naturalmente, en este terreno que entre en vigor o no el Tratado de Lisboa no será en absoluto indiferente.
Intentaremos impulsar el desarrollo de la Estrategia de Seguridad Europea, revisada, planteando objetivos estratégicos en relación con operaciones, capacidades y partenariados. Previamente, porque está muy ligado a ello, nos proponemos elaborar una Estrategia Nacional de Seguridad, que creo que será muy útil para la labor de la Administración, pero también para la comprensión de los ciudadanos de los retos a los que nos enfrentamos.
Posteriormente, prestaremos especial atención a las relaciones entre la Unión Europea y la OTAN, y estudiaremos la posibilidad de proponer la creación de una formación específica del Consejo en formato Ministros de Defensa.
En particular, deseo que la Presidencia permita avanzar en el empeño de lograr una moratoria efectiva de la pena de muerte en 2015.
Señoras y señores,
Como ven, estamos preparando una Presidencia de España con una agenda muy ambiciosa. Nuestra diplomacia trabaja a pleno rendimiento. Soy consciente de ello, como también lo soy, y tenemos la experiencia reciente de la Presidencia francesa, de que pueden surgir cuestiones imprevisibles que condicionen la ejecución de esa agenda y nos obliguen a ajustar las prioridades. Pero el punto de partida debe ser ambicioso.
La Presidencia es una gran oportunidad para España y lo es en este momento tan decisivo para Europa porque lo es para el mundo.
A estas alturas puedo decirles que hemos hecho una planificación detallada del conjunto de las reuniones previstas y de las agendas de esas reuniones, desde los Consejos Europeos a los grupos de trabajo que se reunirán durante los seis meses.
La Presidencia española constituye un desafío que trasciende de la esfera gubernamental y se presenta como el paradigma de una cuestión de Estado, por encima de los intereses de partido y dirigido a la consecución de un gran proyecto de país.
Por ello, haremos un especial esfuerzo por alcanzar un consenso sobre el programa de la Presidencia con las fuerzas parlamentarias, en primer lugar, y con las Comunidades Autónomas. Mi propósito, a tal efecto, es iniciar en breve un proceso de consultas con todos para informarles sobre los planes previstos y recabar sus ideas y apoyos para completarlos y mejorarlos. Y presentaremos, posteriormente, el programa, como es lógico, en el Parlamento, en el Congreso de los Diputados.
Se trata, sin duda, de un acontecimiento central de la Legislatura y de los próximos años para España, que ha de compartirse de forma abierta y transparente con el conjunto de la sociedad, con esos ciudadanos, los españoles, que siempre se han sentido tan europeos y europeístas. Éste es el motivo de mi presencia en esta Asociación, de hacerlo ante la sociedad civil y ante un nutrido grupo de personas, de europeístas españoles, como es esta Asociación, que han contribuido y pueden contribuir en este período de manera muy determinante al éxito y a la consecución de los objetivos de la Presidencia española.
Se da la circunstancia de que en unos meses todos ellos van a tener la posibilidad de participar en las elecciones al Parlamento europeo y, por tanto, de tomar conciencia sobre la importancia, que las diversas fuerzas políticas deberíamos ser capaces de trasladar, de la Unión y de su futuro.
Como saben, estas próximas elecciones se van a tener que celebrar, inevitablemente, de acuerdo con la reglas de Niza, por lo que elegiremos en España a cincuenta diputados, cuatro menos de los que nos corresponderían con el Tratado de Lisboa ya en vigor. No obstante, quiero recordar que el Consejo Europeo ha atendido nuestra reclamación y recuperaremos esos cuatro escaños cuando dicha entrada en vigor se produzca.
Señoras y señores, concluyo.
En un mundo con incertidumbres, con el colapso que hemos vivido de los grandes modelos heredados del siglo pasado, necesitamos para salir de la crisis un modelo y un gran compromiso de Gobiernos y de sociedades. Ese modelo es Europa, porque Europa es, ante todo, la “pax europea” y porque la paz europea es convivencia, derechos, bienestar, creatividad y libertad. Es la garantía para guiarnos en un mundo multipolar, que cifra su estabilidad en alcanzar un desarrollo sostenible y solidario.
La paz europea se apoyará en la igualdad y en la innovación como los dos grandes valores del presente y del porvenir.
La paz europea es, como sabemos bien desde hace tres décadas, la mejor forma para España de defender, desde nuestra condición de europeos, sus principios y sus intereses.
En un momento en que confluirán los esfuerzos europeos y globales para recuperar una agenda que permita superar el desconcierto y la incertidumbre del presente, y en un momento en que recibiremos las propuestas para una agenda de futuro para la Unión Europea del Grupo de Reflexión presidido por Felipe González, creo que la única alternativa para España será ejercer una Presidencia transformadora y no gestora. Creo que la única alternativa para Europa será hacerse fuerte en sus instituciones, ante los europeos y en el mundo. Ya dijo Salvador de Madariaga que "Europa no será una realidad hasta que no lo sea en la conciencia de la gente".
Hoy quiero terminar expresando mi convicción de que Europa, con una Presidencia española, sabrá estar a la altura de esa exigencia histórica, consolidando y transformando políticas para que la Unión sea cada vez más perfecta; los objetivos, más compartidos y la instituciones, más ágiles y sensibles a la voluntad y aspiraciones de los ciudadanos.
Muchas gracias.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Von Satuffenberg hijo contra el Tratado de Lisboa, que gana apoyos ciudadanos en la República Checa

El Tratado de Lisboa sigue enfrentándose a obstáculos. Esta vez le toca a Alemania. Su Tribunal Constitucional ha empezado a estudiar las demandas interpuestas contra el texto por, según los querellantes, invadir la soberanía nacional. Uno de los autores de la acción legal es el diputado conservador Gauweiler; el otro es el antiguo eurodiputado Franz-Ludwig Graf von Satuffenberg, sí, el hijo del oficial que atentó contra Hitler en 1944. No me cabe ninguna duda de que el Constitucional alemán será coherente con su propia doctrina y rechazará las alegaciones contra un Tratado que, a pesar de todo, goza de buena salud: los sondeos indican que, contra el criterio del Presidente Klaus, el 64 % de los checos los apoya, mira por dónde.

martes, 10 de febrero de 2009

Obama escribe claro frente a la crisis económica

Imprescindible artículo del Presidente Obama en The Wahington Post, que publica El Mundo en español. Claras sus ideas y evidente su determinación en conseguir sacar adelante su plan de reactivación económica en el Senado, frente a las reticencias republicanas. He subrayado un párrafo que me parece especialmente significativo del pensamiento del nuevo inquilino de la Casa Blanca:

La acción que necesita Estados Unidos
Barack Obama
En estos momentos, a nadie le cabe la menor duda de que hemos heredado una crisis económica tan profunda y funesta como ninguna otra desde los tiempos de la Gran Depresión. Se han perdido millones de empleos con que los estadounidenses contaban hace apenas un año; se han esfumado millones de los ahorros que tanto esfuerzo les había costado acumular a las familias. Por todas partes hay gente preocupada por lo que les deparará el mañana.
Lo que los norteamericanos esperan de Washington es que se haga algo que se corresponda con las urgencias que experimentan en su vida diaria, algo que sea lo suficientemente rápido, audaz y acertado como para hacernos remontar esta crisis.
Porque cada día que dejamos pasar sin ponernos manos a la obra para dar un giro total a la marcha de nuestra economía, más gente pierde sus empleos, sus ahorros y sus casas. Además, si no se hace nada, esta recesión podría prolongarse durante años y años. Nuestra economía va a perder otros cinco millones más de puestos de trabajo. El desempleo se va a acercar a porcentajes de dos cifras. Nuestra nación se va a hundir todavía más profundamente en una crisis a la que, alcanzado un punto determinado, es posible que no seamos capaces de darle la vuelta.
Esta es la razón por la que me asalta este sentimiento de urgencia en relación con el Plan de recuperación presentado ante el Congreso de EEUU. Con el plan vamos a crear o conservar más de tres millones de puestos de trabajo en el curso de los dos próximos años, vamos a aprobar desgravaciones fiscales con efectos inmediatos en favor del 95% de los trabajadores, vamos a promover por igual el gasto de empresas y de consumidores, y vamos a tomar medidas para fortalecer nuestro país de cara a los años venideros.
Este plan no es sólo una receta para fomentar el gasto a corto plazo; es una estrategia de cara al crecimiento económico de Estados Unidos a largo plazo, y una oportunidad en áreas tales como las energías renovables, la atención sanitaria y la educación. Es, además, una estrategia que se va a poner en práctica con una transparencia y una rendición de cuentas que no tienen precedentes, de manera que los estadounidenses sepan a dónde van los dólares de sus impuestos y cómo se están gastando.
Estos últimos días, ha habido críticas equivocadas a este Plan por parte de quienes se han hecho eco de teorías fracasadas que, justamente, han contribuido a meternos en esta crisis, tales como la idea de que con reducciones de impuestos bastará para resolver todos nuestros problemas, o que podemos hacer frente a estas pruebas formidables con paños calientes o medidas de compromiso. O que podemos pasar por alto problemas fundamentales como nuestra independencia energética y el elevado coste de la atención sanitaria y aún así esperar que salgan adelante nuestra economía y nuestro país.
Rechazo esas teorías, y eso es también lo que hicieron los ciudadanos cuando acudieron a las urnas en noviembre y votaron sin vuelta de hoja a favor del cambio. Ellos saben que lo hemos intentado por esas vías durante demasiado tiempo y, por eso mismo, los costes de nuestra atención sanitaria se siguen incrementando a un ritmo mayor que la inflación, nuestra dependencia del petróleo extranjero sigue amenazando nuestra economía y nuestra seguridad, y nuestros hijos estudian en escuelas que les colocan en posición de desventaja. Hemos visto las trágicas consecuencias cuando nuestros puentes se han derrumbado y nuestros diques no han resistido.
Cada día que pasa empeora la situación de nuestra economía; éste es el momento para aplicar un remedio que ponga de nuevo a trabajar a los estadounidenses, de dar un impulso a nuestra economía y de invertir en un crecimiento económico duradero.
Este es el momento de amparar con un seguro de salud a los más de ocho millones de estadounidenses que corren el riesgo de perder sus prestaciones sanitarias y de informatizar el historial sanitario de todos los ciudadanos en un plazo de cinco años, lo que ahorrará miles de millones de dólares y un número incontable de vidas.
Este es el momento de ahorrar miles de millones con la transformación de dos millones de hogares y del 75% de los edificios federales en espacios más eficaces en el plano energético, y de multiplicar por dos nuestra capacidad de generar fuentes alternativas de energía en un plazo de tres años.
Este es el momento de poner a disposición de nuestros hijos todas la ventajas que les hacen falta para competir mediante la modernización de 10.000 centros escolares con aulas, bibliotecas y laboratorios de auténtica vanguardia, y mediante una mejor formación de nuestros profesores de matemáticas y ciencias, así como de poner el sueño de la educación superior al alcance de millones de norteamericanos.
Este es, en fin, el momento de crear los puestos de trabajo que vuelvan a levantar a Estados Unidos de cara al siglo XXI mediante la reconstrucción de carreteras, puentes y diques que acusan el paso de los años, la planificación de una red eléctrica inteligente y la conexión de todos los rincones del país a la superautopista de la información.
Esto es lo que los ciudadanos esperan que hagamos sin más tardanza. Tienen la paciencia suficiente para darse cuenta de que nuestra recuperación económica habrá de medirse en años, no en meses. Ahora bien, para lo que ya no tienen ninguna paciencia es para este punto muerto de siempre entre los partidos, que interfiere en la adopción de medidas mientras nuestra economía sigue cuesta abajo.
Así pues, tenemos que elegir. Podemos dejar que, una vez más, los vicios de Washington se interpongan en el camino del progreso, o podemos hacer un esfuerzo todos a una y proclamar que, en Estados Unidos, el destino no está escrito sino que lo escribimos nosotros. Podemos poner las buenas ideas por delante de las batallas ideológicas de siempre y un objetivo común por encima del habitual partidismo estrecho de miras. Podemos actuar audazmente para transformar la crisis en una oportunidad y, todos juntos, escribir otro capítulo grandioso más de nuestra historia y superar la gran prueba de nuestra época.

"Nada engendrará la nada": mi artículo en Nueva Tribuna sobre el momento europeo (que no es para tirar cohetes)

Nueva Tribuna publica hoy un artículo mío titulado "Nada engendrará la nada", en el que analizo el momento de estancamiento que vive la Unión Europea. Aquí lo tenéis:

NADA ENGENDRARÁ LA NADA

Parece evidente que uno no debería alegrarse del acierto de sus propios pronósticos cuando estos se refieren a hechos negativos, como es el caso. Pero no por ello puedo dejar de constatar que lo que he venido escribiendo y diciendo reiteradamente sobre la Presidencia checa de la Unión Europea a lo largo de los últimos meses va cumpliéndose con la exactitud de un reloj: echar un vistazo a los periódicos nos permite constatar que la acelerada evolución de los acontecimientos políticos y económicos en el Planeta es directamente proporcional al empequeñecimiento europeo frente a los mismos. Vaya, que podrán pasar muchas cosas, pero a la UE se le ve poco el pelo en la gestión de las mismas.

La crisis económica sigue campando por sus respetos en términos perfectamente definidos por el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho: tiene la fuerza de un huracán en crecimiento. Pero la UE sigue estancada en el sumatorio de planes nacionales realizado con una buena dosis de voluntarismo por la Comisión Europea a finales de año -¡qué lejos queda!-, incapaz de actuar como tal Unión frente a la realidad de forma perceptible para la ciudadanía.

Me temo que si salimos a la calle y preguntamos a los transeúntes "¿qué está haciendo Europa frente a la crisis?" obtendríamos dos respuestas válidas: no lo sé o nada. De acuerdo, quizás exagero con esto último: es verdad que se han rebajado los tipos de interés, que se maneja el euro de la mejor manera posible, que los estados se han comprometido a poner en marcha planes de reactivación de la actividad económica o que se han lanzado mensajes contra un proteccionismo tan fácil de sacar del agujero como tan peligroso respecto a sus consecuencias.

Pero, a la espera de la cita del 2 de abril en Londres, los compromisos de la Cumbre de Washington se van deshaciendo con el paso de los días, viendo como amarillean las numerosas páginas que los contenían. Eso sin olvidar que las recientes movilizaciones de los trabajadores británicos hace unos días (más allá de la presencia en las mismas de elementos tan poco recomendables como los del British National Party) han mostrado de forma clara la urgente necesidad de avanzar ya en la Europa social y evitar el dumping social, en beneficio de los asalariados, sea cual sea su nacionalidad. Si la falta de competencias de la UE en gobierno económico está a la vista de todos, la presidencia checa ha venido no a colmar el vaso, sino a vaciarlo definitivamente.

Ello mismo podría aplicarse a otra de las grandes cuestiones que tendremos que afrontar en los próximos tiempos: Afganistán. La participación del Vicepresidente Joe Biden en la Conferencia de Seguridad celebrada en Munich no deja lugar a dudas sobre cuáles son las intenciones de la Administración Obama: salida progresiva de Irak y aplicación de un incremento inteligente de la presencia militar en donde realmente están los peligros, o sea, en Afganistán. Parece alejarse en el horizonte la demanda a los aliados europeos de más tropas, pero no de mayor implicación logística. ¿Cómo responderemos? ¿Por separado? ¿En el marco de la OTAN? De acuerdo, es ahí donde formalmente está situada la toma de decisiones en este tema, sobre todo a falta de poderes de la UE. Pero, ¿no sería más lógico una reflexión coordinada y a fondo en el marco de la Unión? Al gobierno checo parece importarle poco que así se haga, o quizás lo que le interesa en que no llegue a realizarse. De esa manera, temas como el escudo antimisiles -por cierto, mantenido por el nuevo gobierno de los Estados Unidos como una prioridad- quedarán fuera de un marco más global y, en jerga bruselense, comunitario.

A la vista de todo ello, se revela cada vez más imprescindible la entrada en vigor del Tratado de Lisboa (por cierto, sobre el que no para de crecer en los sondeos la diferencia a favor del Sí de cara a un segundo referéndum en Irlanda). Y, mirando más allá, escribir de una vez por todas capítulo que ni siquiera están suficientemente desarrollados en ese texto, como el del gobierno económico.

Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina (7 de junio), la presidencia checa parece empeñada en hacer bueno el último capítulo de las irrepetibles "Aventuras del valerosos soldado Schwejk", el personaje de ficción creado por el checo Jaroslav Hasek en los años veinte: la gloriosa catástrofe, vía una inacción que termine abocando a la abstención en las urnas. Una abstención que solo beneficiaría a populistas y retrógrados de toda condición que han hecho de la unidad europea su principal objetivo de ataque.

Eso no lo podemos consentir, porque necesitamos más que nunca una Unión Europea fuerte, capaz de defender los valores políticos y sociales que caracterizan nuestros países. Pero a la ciudadanía no lo bastarán, lógicamente, exhortaciones de un futuro luminoso sino alcanza a ver un presente claro. Como afirma el Rey Lear al comienzo de la obra de Shakespeare, "nada engendrará la nada".

Por eso no podemos adoptar una actitud de espera ("ya llegará la presidencia española del Consejo el 1 de enero de 2010, para reconectar con la hiperactividad sarkozyana a la cabeza de la Unión"), sino de propuesta y de exigencia: que la UE se mueva ya. Eso es lo que trata de conseguir nuestro país y eso es lo que queremos materializar desde la izquierda política y social.

Buena noticia, en todo caso, que vaya a celebrarse a finales de febrero una cumbre del europea para analizar qué hacer con los activos tóxicos. Algo es algo.

Carlos Carnero es eurodiputado y Vicepresidente del Partido Socialista Europeo

domingo, 8 de febrero de 2009

Un buen análisis que pone el dedo en la llaga de la crisis: el problema es el modelo de capitalismo desregulado

Seguro que todos hemos leído u oído hablar de uno de los primeros libros que analizaron la globalización de forma inteligible para todos los públicos: "No Logo", de Naomi Kelin.

Aunque posteriormente ha publicado otros trabajos igualmente interesantes, daba la impresión de que se le había perdido un poco la pista. Pero la verdad es que sigue escribiendo cosas interesantes, por ejemplo, en The Guardian.

Acabo de leer el artículo que publicó en ese excelente periódico el viernes pasado con el título (en parte en castellano) "Que se vayan todos -that's the global backlash talking", en el que analiza la actual crisis económica utilizando el ejemplo de cuatro economías que han entrado tan deprisa en barrena como antes estuvieron lanzadas a un crecimiento hoy demostradamente de papel: Islandia, Lituania, Grecia y Corea del Sur.

Y todo ello utilizando el eslogan que los argentinos hicieron famoso en lo más duro de la recesión que vivió ese país: que se vayan todos.

En efecto, como dice Klein no estamos solo ante un gobierno nefasto por parte de las élites políticas y económicas, sino ante un cuestionamiento del modelo de capitalismo desregulado que ha imperado en las dos últimas décadas.

Creo que es imprescindible subrayarlo, por dos razones: una, todavía hay quien pretende aplicar las recetas de ese modelo (el FMI, por poner un caso), añadiendo más caos al caos y más problemas a los problemas; dos, porque cuando lo peor de la tormenta haya pasado, no tengáis ninguna duda de que los gurús de neoliberalismo volverán diciendo que el problema no era el modelo, sino cuatro aprovechados que se excedieron en los beneficios (quizás los mismos que siguen consiguiendo réditos en Wall Street y en Europa).

El artículo está en inglés y no tengo traducción en español, pero seguro que muchos lo entendemos o al menos lo captamos:

¡Que se vayan todos! - that's the global backlash talking
It's not just governing elites that the world is rising up against - it's the entire model of deregulated capitalism
Naomi Klein
The Guardian, Friday 6 February 2009
Watching the crowds in Iceland banging pots and pans until their government fell reminded me of a chant popular in anti-capitalist circles in 2002: "You are Enron. We are Argentina."
Its message was simple enough. You - politicians and CEOs huddled at some trade summit - are like the reckless scamming execs at Enron (of course, we didn't know the half of it). We - the rabble outside - are like the people of Argentina, who, in the midst of an economic crisis eerily similar to our own, took to the street banging pots and pans. They shouted, "¡Que se vayan todos!" ("All of them must go!") - and forced out a procession of four presidents in less than three weeks. What made Argentina's 2001-02 uprising unique was that it wasn't directed at a particular political party or even at corruption in the abstract. The target was the dominant economic model: this was the first national revolt against contemporary deregulated capitalism.
It has taken a while, but from Iceland to Latvia, South Korea to Greece, the rest of the world is finally having its ¡Que se vayan todos! moment.
The stoic Icelandic matriarchs beating their pots flat even as their kids ransack the fridge for projectiles (eggs, sure, but yoghurt?) echo the tactics made famous in Buenos Aires. So does the collective rage at elites who trashed a once thriving country and thought they could get away with it. As Gudrun Jonsdottir, a 36-year-old Icelandic office worker, put it: "I've just had enough of this whole thing. I don't trust the government, I don't trust the banks, I don't trust the political parties and I don't trust the IMF. We had a good country, and they ruined it."
Another echo: in Reykjavik, the protesters clearly won't be bought off by a mere change of face at the top (even if the new PM is a lesbian). They want aid for people, not just banks; criminal investigations into the debacle; and deep electoral reform.
Similar demands can be heard in Latvia, whose economy has contracted more sharply than any country in the EU, and where the government is teetering. For weeks the capital has been rocked by protests, including a full-blown, cobblestone-hurling riot on 13 January. As in Iceland, Latvians are appalled by their leaders' refusal to take any responsibility for the mess. Asked by Bloomberg TV what caused the crisis, Latvia's finance minister shrugged: "Nothing special."
But Latvia's troubles are indeed special: the very policies that allowed the "Baltic tiger" to grow at a rate of 12% in 2006 are also causing it to contract violently by a projected 10% this year: money, freed of all barriers, flows out as quickly as it flows in, with plenty being diverted to political pockets. (It is no coincidence that many of today's basket cases are yesterday's "miracles": Ireland, Estonia, Iceland, Latvia).
In Latvia, much of the popular rage has focused on government austerity measures - mass layoffs, reduced social services and slashed public sector salaries - all to qualify for an IMF emergency loan (no, nothing has changed). In Greece, December's riots followed a police shooting of a 15-year-old. But what's kept them going, with farmers taking the lead from students, is widespread rage at the government's crisis response: banks got a $36bn bailout while workers got their pensions cut and farmers received next to nothing.
Despite the inconvenience caused by tractors blocking roads, 78% of Greeks say that the farmers' demands are reasonable. Similarly, in France the recent general strike - triggered in part by the plans of President Sarkozy to reduce dramatically the number of teachers - inspired the support of 70% of the population.
Perhaps the sturdiest thread connecting this global backlash is a rejection of the logic of "extraordinary politics" - the phrase coined by the Polish politician Leszek Balcerowicz to describe how, in a crisis, politicians can ignore legislative rules and rush through unpopular "reforms". That trick is getting tired, as South Korea's government recently discovered. In December, the ruling party tried to use the crisis to ram through a highly controversial free trade agreement with the US. Taking closed-door politics to new extremes, legislators locked themselves in the chamber so they could vote in private, barricading the door with desks, chairs and couches.
Opposition politicians were having none of it: using sledgehammers and an electric saw, they broke in and staged a 12-day sit-in of parliament. The vote was delayed, allowing for more debate - a victory for a new kind of "extraordinary politics".
The pattern is clear: governments that respond to a crisis created by free-market ideology with an acceleration of that same discredited agenda will not survive to tell the tale. As Italy's students have taken to shouting in the streets: "We won't pay for your crisis!"


• A version of this column was published in the Nation (www.thenation.com) www.naomiklein.org

jueves, 5 de febrero de 2009

¿Mayor Oreja de Comisario europeo? ¡Anda y que os ondulen!

¡Vaya, vaya, el PP parece convencido de que ganará las próximas elecciones europeas! Solo así se entiende que hayan registrado hoy en el Congreso de los Diputados una Proposición No de Ley para que el cabeza de lista de la candidatura más votada sea automáticamente propuesto por el Gobierno de España como miembro de la Comisión Europea para el puesto reservado, dicen ellos, a nuestro país en esa institución. Olvidan varias cosas: una, que la Comisión Europea es una institución formada, a propuesta de su Presidente y tras el voto del Parlamento de Estrasburgo, por personas sugeridas por los estados, pero que no representan a los mismos, porque no estamos hablando de un órgano intergubernamental; segunda, que es lógico que a la hora de proponer al Presidente de la Comisión el Consejo tenga en cuenta el resultado global de las elecciones europeas (lo escribimos en la Constitución Europea y permanece en el Tratado de Lisboa), pero no lo es tanto trocear ese resultado por países, lo que impediría diseñar una visión de equipo al cabeza de la Comisión; tercero: que no necesariamente un buen parlamentario europeo es un buen miembro de la Comisión, ya que se trata de instituciones con funciones diferentes, lo que implica que, a la hora de proponer un buen candidato a comisario, el país de origen haya de tener en cuenta muchos factores, empezando por su capacidad para ejercer una cartera en el Ejecutivo comunitario. Y cuarto, que por mucho que se empeñen me temo que el Sr. Mayor Oreja no da la talla. Lo que ocurre es que, teniendo en cuenta que será el PSOE quien gane las europeas y que Juan Fernando López Aguilar reúne las condiciones para ser un estupendo eurodiputado y un magnífico comisario (aunque ya tenemos a uno excelente, por no hablar de quien podría convertirse en Ministro de Exteriores de la Unión y, así, en Vicepresidente de la Comisión según Lisboa), uno está tentado de decirle al Grupo Socialista en el Congreso apoye la proposición del PP. Pero bueno, no lo haremos por responsabilidad, que de eso tenemos mucho más que ellos. Así que será el Presidente del Gobierno, Zapatero, quien proponga a un candidato español para la Comisión Europea, afortunadamente.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Abbas en el Parlamento Europeo: él y su equipo son la única opción que debe apoyar la Comunidad Internacional

Mahmud Abbas se ha dirigido esta mañana al Pleno del Parlamento Europeo -reunido en Estrasburgo- en su calidad de Presidente de la Autoridad Nacional Palestina. El suyo ha sido un discurso sólido, de defensa de la paz y de la legalidad internacional. Abu Mazen, como también se le conoce, representa la alternativa palestina para una solución negociada al conflicto del Próximo Oriente basada en el principio de paz a cambio de territorios establecido en la Conferencia de Madrid y en la existencia de dos estados independendientes, seguros en fronteras internacionalmente reconocidas y en cooperación mutua: Israel y Palestina. Lejos, muy lejos, de la posición de Hamás, que contra el interés del pueblo palestino se empeña en negar la existencia de Israel, la necesidad de la negociación y los compromisos establecidos entre los palestinos y los israelíes tras el esperanzador inicio de los Acuerdos de Oslo. Abbas y sus equipo son, en fin, la opción, mejor, la única opción, que debe apoyar con todas sus fuerzas una comunidad internacional que tiene la obligación de poner al Gobierno de Israel frente a sus responsabilidades, dejando claro que no volverá a permitir operaciones militares tan sangrientas e ilegales como la llevada a cabo en Gaza. A la UE le toca encabezar esa postura, de la mano de la nueva Administración norteamericana. De lo contrario, los aplausos de hoy en el Parlamento Europeo a Abas volverán a tornarse en lágrimas más pronto o más tarde.

martes, 3 de febrero de 2009

Hoy ganaría el Sí al Tratado de Lisboa en Irlanda con un 58 % de los votos

De nuevo buenas noticias desde Irlanda para el Tratado de Lisboa. A medida que avanza la crisis, crece el número de irlandeses que parecen tomar conciencia de que fortalecer la UE es un buen medio para hacer frente a los problemas económicos, de los que Irlanda está sufriendo duramente las consecuencias. Según un sondeo publicado este fin de semana por The Sunday Business Post, de convocarse ahora mismo un referéndum -algo que el Gobierno irlandés se ha comprometido oficialmente a hacer antes del 31 de octubre de este año-, el 58 % de los votantes se inclinarían por el Sí, el 28 por el No y el 14 se muestra todavía indeciso. Los europeístas irlandeses deberán trabajar de firme para hacer realidad estas predicciones desmocópicas.

Huelgas con tintes racistas en el Reino Unido: la salida es más Mundo y más Europa frente a la crisis

Las huelgas con tintes xenófobos que están teniendo lugar estos días en Gran Bretaña son, sin duda alguna, un mal síntoma de la crisis económica y social -utilicemos ese término sin miedo- que recorre el Mundo y, desde luego, golpea con dureza la Unión Europea. La pérdida del empleo -o la posibilidad de que eso ocurra- es el problema más importante con el que nos enfrentamos, pues el paro es un factor de sufrimiento individual y de desagregación colectiva. Muy probablemente, la mayoría de los trabajadores británicos que están protagonizando aquellas huelgas no es racista, por lo que es preciso hacer un esfuerzo eficaz para que sean conscientes de que sus legítimas preocupaciones ni pueden derivar en propósitos excluyentes ni ser rentabilizadas polîticamente por los partidos de la extrema derecha o del populismo. En todo caso, lo que hoy ocurre en el Reino Unido es una alarma de lo que puede suceder en otros países de la Unión. Seamos, en ese sentido, conscientes de que las elecciones europeas de junio son un terreno perfecto para que tales partidos aprovechen la situación a su favor. Condenar el racismo y la xenofobia y combatirlo con argumentos es imprescidible. Lo mismo que crear puestos de trabajo o impedir su destrucción, argumentando que el comercio internacional -el área más regulada de la economía mundial- no es parte del problema de la crisis, sino parte de su solución. De ahí que el proteccionismo sea un mero callejón sin salida a corto plazo, tal y como la existencia misma de la UE demuestra. Estoy convencido de que nuestro Gobierno, que estará tanto en la Cumbre de Londres como en sus preparativos representado por su Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, estará de ese lado, empujando a favor de más coordinación económica y más intercambios frente a la crisis, de Más Mundo, de más Europa, de más apertura económica y comercial. No hay otra salida.

lunes, 2 de febrero de 2009

El Jefe de la MINURSO considera "positiva e importante" la visita del Parlamento Europeo a El Aaiún

Os recomiendo la interesante entrevista de Luis de Vega en ABC al Jefe de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), en la que valora como "positiva e importante" la visita de la Misión del Parlamento Europeo a El Aaiún de la semana pasada, en la que participé como miembro de la Delegación Ad Hoc para el Sáhara Occidental de la Eurocámara. El británico Julian Harston (con el que empezamos nuestra maratoniana ronda de reuniones en el antiguo Parador) hace referencia también a temas como el papel del nuevo mediador en el conflicto, Christopher Ross, o la propuesta de Human Rights Watch de reformar el mandato de la MINURSO para que observe la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y los campamentos de refudiados en Tinduf. Aquí copio la entrevista:

Entrevista con Julian Harston, jefe de la Minurso

«Lo que haga Ross dependerá de si las partes quieren negociar o no»

EL AAIÚN (SAHARA OCCIDENTAL). 29-01-2009. El jefe de la MIsión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), Julian Harston, durante la entrevista concedida a ABC. LUIS DE VEGA
LUIS DE VEGA, ENVIADO ESPECIAL EL AAIÚN (SAHARA OCCIDENTAL)
Actualizado Lunes, 02-02-09 a las 09:03
El británico Julian Harston apura sus últimas semanas como jefe de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO).
- ¿Qué le ha parecido la visita de la delegación del Parlamento Europeo al Sahara?
- Ha sido una visita positiva e importante. Algo novedoso, incluso si no fue del todo perfecta. Si han trabajado bien creo que hay que preguntarles a ellos. Sé que se han reunido con mucha gente de las dos tendencias.
- ¿Cuál es el futuro de la Minurso a corto plazo?
- En la reunión del Consejo de Seguridad a finales de abril (para renovar el mandato de la Minurso) creo que se hablará del nuevo representante, de su gira y se tratará de retomar el proceso de Manhasset. Pienso que la misión seguirá aquí porque nada ha cambiado y los compromisos militares y la presencia de la ONU es importante.
- ¿Qué puede aportar Christopher Ross, el nuevo representante de Ban Ki Moon para el Sahara?
- Es alguien que conoce esto muy bien. Habla árabe y ha trabajado en Argelia y Marruecos. Pero lo que vaya a hacer dependerá de si las partes quieren o no negociar. Él deberá crear el ambiente necesario para ello, pero si las partes no quieren... Creo que las cuatro reuniones de Manhasset que se han celebrado hasta ahora han sido un verdadero progreso.
- Pero Marruecos tardó en aceptar a Ross.
- Yo estuve fuera de aquella discusión. No sé si fue por culpa de la burocracia, si fue culpa de Marruecos... Finalmente está nombrado.
- El último informe de Huma Rights Watch pide que se amplíe el mandato de la Minurso para que pueda informar de violaciones sobre derechos humanos. ¿Qué opina?
- Eso es decisión del Consejo de Seguridad. Yo ahora no tengo ni el mandato ni los medios para ello. Si el Consejo de Seguridad decide darnos los medios y nos encomienda el mandato, así lo haremos. Cada reunión que allí (en Nueva York) se celebra se habla de esto, pero hasta este momento no se nos ha encomendado.
- En tal caso, ¿cómo se desarrollaría el trabajo de la Minurso?
- No lo he analizado porque es sólo una posibilidad. Nunca ha habido en una misión vieja de mantenimiento de la paz como esta, la de Pakistán o la del Golán una misión de derechos humanos. En otras más recientes como la de Congo o la de Darfur, sí, pero no al menos en las antiguas como la del Sahara, que son casi cien por cien militares. Pero la misión de paz no es el único mecanismo. Mire usted la presencia de ONG marroquíes en la reunión del otro día (con europarlamentarios que viajaron a El Aaiún). Hay muchas otras formas y métodos de hacer seguimientos de los derechos humanos.